Los centenares de venezolanos que huyeron de su país y encontraron refugio en Islandia, la tierra del hielo.

A Emilet Neda Granados le gusta acostarse sobre el pasto húmedo del parque Hellisgerði -más conocido como el parque de las flores- en el sur de Reikiavik, la capital de Islandia, porque de alguna manera le recuerda la brisa de las playas de La Guaira, la ciudad venezolana donde nació.

«Me encantan los ríos, el agua, la playa y me acuerdo de todo eso en este lugar».

La distancia entre La Guaira y Reikiavik es de 6.800 kilómetros, que Emilet intenta conjurar con solo cerrar los ojos y pensar en el mar que baña su ciudad natal. Cuando los abre de nuevo, se incorpora con dificultad y para caminar debe pelearle a su pierna derecha, que apenas puede mover.

Hace ocho meses, mientras arreglaba su pequeño apartamento en el centro de Reikiavik, una tabla que estaba destinada a ser una mesa le cayó en la mitad del pie derecho y se lo fracturó.

Desde entonces comenzó un trajín médico que la llevó a la depresión -el pie sigue sin curarse – y de allí, a su rutina de acostarse sobre la hierba de Hellisgerði para conectarse a ojos cerrados con su Venezuela natal y olvidarse de su dolor por un rato.

«Yo la he pasado mal. Yo lo único que sé es que, si tuviera mi aguardiente de culebra y mi loción de árnica, yo me habría curado en un mes», opina.

«Mejor dicho, si yo hubiera estado en Venezuela no hubiera padecido esto».

Pero no está. Emilet, como millones de venezolanos, huyó de su país debido a la crisis económica y política que ha marcado a Venezuela en la última década.

Lo curioso es que una isla, más cerca del círculo polar ártico que del Caribe y donde en invierno apenas hay cuatro horas de sol y temperaturas cercanas a los 20 grados bajo cero, se ha convertido en uno de los destinos elegidos por los venezolanos para empezar una nueva vida.

Emilet

Emilet viaja desde su casa hacia el centro de idiomas.

Protección subsidiaria

De acuerdo con el gobierno islandés, en 2019 y 2021 Venezuela fue la nacionalidad con el mayor número de solicitudes de asilo aceptadas y en lo que va de 2022 solo ha sido superada por otra nacionalidad cuyo territorio se encuentra en jaque: Ucrania.

«Desde hace algunos años, especialmente desde 2017, los venezolanos gozan de lo que se llama protección subsidiaria, esto es un tipo de asilo que toma más en cuenta la situación del país que los casos particulares»,le explica a BBC Mundo Francisco Gimeno, líder de proyectos de la Cruz Roja de Islandia.

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En 2019, Islandia aceptó 180 solicitudes de asilo de venezolanos, por encima de otras nacionalidades como iraquíes o sirios. En 2020 ese número, debido a la pandemia, se redujo a 104, pero en 2021 se duplicó respecto de 2019, con 361 casos.

Y hasta abril de 2022 ya van 265 solicitudes aprobadas a los venezolanos.

Esto, en un país donde la población total es de unas 365.000 personas.

«Eso es un número muy importante, teniendo en cuenta lo diferente que es el clima, el idioma y, sobre todo, lo lejos que queda Islandia de Venezuela. Pero muchos de ellos se han adaptado bien a un país como este», añade Gimeno.

Sin embargo, el aumento del flujo migratorio ha llevado a las autoridades islandesas a intentar cambiar el trámite de asilo para los venezolanos.

Islandia

Caryna Bolívar hace su clase de zumba en uno de los lugares emblemáticos de Islandia.

La oficina de Migración de Islandia señala en un documento enviado a BBC Mundo que, en diciembre de 2021, publicaron «una notificación sobre un cambio en la práctica administrativa con respecto a las solicitudes de protección internacional de ciudadanos venezolanos».

Y ese cambio no es una buena noticia para los emigrados: radicalmente señala que, debido al «mejoramiento de las condiciones» en Venezuela, los ciudadanos del país dejarían de recibir la protección subsidiaria y deberían argumentar su caso de forma individual.

«Esa decisión, que también se intentó en 2020, fue denunciada ante una corte islandesa. En el caso del año pasado se logró revertir al explicarse que la situación en cuestión de derechos humanos en ese país continúa siendo delicada, pero este año estamos esperando la decisión de la corte», explica Gimeno.

Aprender como niños

Emilet supo que se tenía que ir de Venezuela cuando su sueldo de radióloga en el Centro de Salud de La Guaira apenas le alcanzaba para comprar un par de utensilios de limpieza.

«Por esos días, en 2015, mi papá murió y un sobrino, recién nacido, también falleció. Y como el hospital se quedó sin suministros para atender a los pacientes, yo lo único que hacía era presentarme, meterme en la sala de radiología y llorar todo el día», recuerda.

Aunque ella también trabajaba los fines de semana haciendo arreglos de fiestas infantiles para completar el sueldo, decidió que lo mejor era abandonar el país. Su primer destino fue Perú, «pero allá aguanté más hambre que en Venezuela».

Islandia.

El idioma es una de las principales dificultades que tienen los venezolanos para adaptarse a la vida en Islandia.

«Con un amigo investigamos y nos dimos cuenta de que Islandia podía ser un buen destino. Entonces comencé a hacer las vueltas».

Además de la amplitud que contemplaba la normativa de asilo, Islandia también es reconocido de forma global como uno de los países «más amigables» para los inmigrantes.

De acuerdo a una encuesta de Gallup publicada el año anterior, lo ubica en segundo lugar, solo detrás de Canadá.

En 2019 finalmente aterrizó en el aeropuerto de Keflavík de la capital islandesa y comenzó con los papeles de asilo. Ya los pocos meses obtuvo la aprobación. «Sentí que había llegado a la tierra prometida: nos daban un lugar, ayudas».

Pero la pandemia del covid-19, en marzo de 2020, puso un freno súbito a todo eso. No había trabajo y la pasó mal. Cuando a principios de 2021 la economía volvía a reactivarse, ocurrió el accidente de su pie.

«Y caí en una depresión muy fuerte. Mi pie primero se fracturó por la parte de arriba, después se desprendió por la parte de abajo y pasaban y pasaban los meses y no se soldaba. Había algo que no funcionaba bien».

Es llamativo el número de solicitudes de asilo, teniendo en cuenta lo distinto del clima, del idioma y, sobre todo, lo lejos que queda de Venezuela». Francisco Gimeno. Cruz Roja Islandia.

Emilet se toma la cabeza al hablar sobre el tema médico. Ella señala que cuando fue a urgencias para que le revisaran el pie tras el accidente con la tabla, le dijeron que no estaba fracturada y la enviaron de regresó a la casa.

«No se si me entendían o no. Primero no registraron la fractura y después, cuando por fin me ponen un yeso, no entendieron que yo era una mujer que acababa de comenzar la menopausia y que necesitaba un tratamiento de vitaminas para poderme curar la pierna», relata.

Uno de los diagnósticos que recibió de los doctores que la atendieron es que la demora en sanar tenía causas psicológicas, lo que para algunos especialistas representa uno de los principales desafíos que tienen las personas que huyen de un país como Venezuela y llegan a un país como Islandia: reparar su trauma mientras se adaptan a un país totalmente distinto al suyo.

«Muchas de las personas que llegan de Venezuela vienen muy dañadas», señala Alma Serrato, una psicóloga que trabaja en la asistencia social con los asilados que llegan a Islandia.

«Algunos fueron víctimas de la violencia, pero, sobre todo, les cuesta muchísimo procesar que esos ataques o la razón por la que huyes de tu país te los cause la entidad o las personas que se suponen eran las encargadas de cuidarte, de darte protección», opina.

Familia venezolana

Muchas familias venezolanos han llegado en los últimos años a Islandia y están de acuerdo en afirmar que es el «mejor país para criar un niño».

Y mientras procesan el desarraigo, muchos de los venezolanos tienen que enfrentarse a una especie de renacimiento en un país totalmente opuesto al que vivían.

«Son personas que ven por primera vez la nieve. Y que tienen que aprender cosas tan básicas como vestirse para el frío. Aprender cosas en tu nivel de adulto responsable. Y vuelves a ser como un niñito. Aprender a caminar en el hielo, en la nieve, aprender a comer, a hablar».

Hablar. Para muchos aprender el islandés se ha convertido en un desafío para la integración.

«Yo no sé en qué estaban pensando los vikingos cuando formaron estas palabras en este idioma», bromea y se queja Emilet. «Uno tiene que estar loco para entenderlo».

Islandés y español, agua y aceite

En el segundo piso de un edificio blanco ubicado en medio de un mall comercial del centro de Reikiavik funciona Multikulti, un centro de estudio de idiomas.

Uno de los requisitos que exige Islandia a las personas que reciben protección internacional es asistir a los cursos de islandés que brinda el gobierno.

Las clases de islandés en un centro de idiomas cerca del centro de Reikiavik. 

En esta clase de español todos los estudiantes son venezolanos.

Esta tarde el salón que corresponde al curso de español está lleno de venezolanos. Hay un receso de 15 minutos. La mayoría de ellos se sirve café caliente de una jarra y habla, como ocurre frecuentemente entre la comunidad de inmigrantes por estos días, sobre los posibles cambios en la política de asilo.

Uno de ellos comenta que escuchó un rumor a que se han presentado muchos robos en el país hechos por venezolanos(información que no es confirmada por la policía) y que tal vez eso dé pie a que se considere el cambio de política. Emilet, que es una de las alumnas del curso, ignora la charla y se concentra en el papel donde está la palabra «nautakjöt», carne de vaca en islandés, que es parte del nuevo vocabulario del día.

«El islandés es un idioma con raíces germánicas muy difícil de aprender, en especial para las personas que hablan español, por varias razones: no ha evolucionado mucho en los últimos años y la construcción de las palabras es totalmente distinta al español», explica Mariel, docente de Multikulti.

Y pone un ejemplo con un animal: el pingüino. «En inglés se dice penguin… y en islandés se dice mörgæs, que viene de ‘mor’ o grasa y ‘gaes’, ganso. O sea, ganso obeso. El islandés no quiere parecerse a ningún otro idioma y por eso es tan difícil de aprender».

Para ella, el problema de fondo es que el país no estaba preparado para recibir a los venezolanos.

«Se nota por ejemplo en que no hay un diccionario de islandés-español y tampoco hay textos educativos para enseñarlo, así que eso es una dificultad», agrega.

BBC

Yo no sé en qué estaban pensando los vikingos cuando formaron estas palabras en este idioma. Uno tiene que estar loco para entenderlo»

Emilet

Y eso tiene consecuencias directas en la adaptación de los recién llegados.

«Evidentemente las personas que vienen con protección no son todas iguales, hay diferentes niveles de educación, niveles de experiencia laboral, pero si no se habla el islandés es muy difícil acceder al mercado laboral o, en otros casos, estudiar en una universidad», señala Gimeno.

Esto lo ha vivido en carne propia Angelei Quintero. Ella llegó en 2019 y le concedieron asilo político a los pocos meses, pero debido a que no habla el islandés le ha costado acceder a un empleo estable desde que arribó al país.

«Yo en Venezuela trabajé como funcionaria de la Policía Metropolitana de Caracas durante varios años y después cuando la absorbió la Policía Nacional Bolivariana», relata.

Ella estuvo en el frente policial durante las violentas manifestaciones de 2017 en contra del gobierno de Nicolás Maduro y allí fue donde su vida dio un vuelco.

«En mi perfil de Whatsapp pusé una foto de un líder social que murió durante las protestas que tenía el mensaje ‘Abajo la dictadura’. Y uno de mis compañeros me reportó y me iniciaron un proceso».

Angelei Quintero

Angelei Quintero recuerda los días en que era funcionaria

Sintió que debía huir. «Me iban a meter presa. Y yo sabía que un preso político en Venezuela nunca sale de la cárcel».

Entre las opciones que tenía para irse había varios países nórdicos, que tenían políticas amables hacia los refugiados.

«Escogí Islandia entre otros países porque acá no había embajada ni consulado donde me pudieran echar mano», dice ella, vestida todavía con el uniforme del supermercado Krónan, donde comenzó a trabajar medio tiempo hace un par de semanas y es su primer empleo estable en el tiempo que lleva viviendo en la isla.

Islandia, ubicada unos 1.500 kilómetros al norte de Noruega y que fue habitada principalmente por colonos escandinavos que huyeron de los vikingos hacia finales del siglo IX, basa su industria en dos actividades fundamentales: la pesca y el turismo.

Ambas industrias combinadas representan el 19% de Producto Interno Bruto del país y el turismo es la industria obvia en la que recalan – o lo intentan- muchos de quienes recién llegan.

«Para entrar en la industria del turismo hay que hablar al menos inglés y yo no sabía. Eso me ha causado mucha angustia», cuenta Angelei.

Y su angustia tenía un afán: al marcharse, sus dos hijos quedaron en Venezuela y ella necesitaba juntar el dinero suficiente para traerlos.

A sus limitaciones a la hora de comunicarse con propiedad -conoció a un novio hablando a través del traductor del celular- y las restricciones a la socialización que impuso la pandemia del covid-19, se sumó otra dificultad: el clima.

«El invierno en Islandia es muy duro. Hay días enteros en que no ves una gota de sol. Y nosotros somos de Venezuela, imagínate», señala.

BBC- Muchos de ellos vienen muy dañados. Nunca pensaron que iban a ser atacados por la institución que se suponía debía protegerlos». Alma Serrato. Psicóloga

La tierra del hielo y la oscuridad

En 1990 se levantó sobre una de las playas de Reikiavik una enorme escultura con forma de barco y hecha de acero inoxidable que recuerda a los primeros viajeros que llegaron a este país.

La escultura, conocida como Solfar o «los viajeros del sol» y obra del escultor islandés Jón Gunnar Árnason, se convirtió en un símbolo de la ciudad.

Acaba de comenzar el verano y las decenas de turistas que se acercan a la enorme escultura para tomarse su respectiva foto se ven sorprendidos por una clase de gimnasia. Un grupo que se mueve al ritmo de una salsa de Marc Anthony.

Frente a un grupo de gimnastas que se ejercitan al lado de la escultura icónica de la ciudad está Caryna Bolívar. Ella es de Venezuela, de Caracas, pero no hace parte de la diáspora creada por la crisis reciente sino que ya estaba acá desde antes: hace 20 años salió de su país con la idea de vivir en Nueva York.

Y terminó en Islandia.

«He visto cómo ha aumentado la población de venezolanos y creo que todos coincidimos en que el clima es algo muy difícil de llevar: el invierno es muy largo. Hace frío todo el año. Incluso ahora en verano», señala.

Angelei Quintero

Angelei Quintero junto a su familia en Islandia.

Caryna se dedica a dar clases de zumba y gimnasia en distintas partes de Reikiavik y ha visto que el invierno, donde las temperaturas pueden bajar hasta -30C, lleva a la depresión incluso a los propios islandeses.

«No se ve la luz del sol por meses y ese aspecto para personas que vienen de un país tropical como Venezuela, donde hay sol todo el año, puede ser impactante».

En esto está de acuerdo Alberto Marcano. Él llegó hace dos años a Islandia. Había salido de Venezuela por razones económicas y se había refugiado en Chile. Pero entonces llegó el estallido social de octubre de 2019 en el país del Cono Sur.

«Decidí irme porque no quería que mi hija, que estaba a punto de nacer, estuviera rodeada de ese ambiente donde lo estaban destruyendo todo», opina.

Alberto, que también es conocido por su alias de Kuzco y su profesión de comediante, se ha hecho famoso por sus tutoriales en YouTube sobre la vida en el país nórdico.

En ellos explica cómo es el idioma, las principales atracciones turísticas, qué se necesita para sobrevivir, pero también cómo es el día a día de un venezolano en Islandia.

Por ejemplo, recomienda a dos hermanas venezolanas que hacen los mejores tequeños y patacones «maracuchos» de Islandia, sus partidos de fútbol donde siempre va acompañado con la «vinotinto y oro» de la selección nacional de fútbol y datos útiles sobre la creciente comunidad de venezolanos que ahora habitan el país.

«Yo creo que el clima es mucho más difícil que el idioma… el idioma al final lo aprendes, pero el clima sigue siendo el mismo», señala.

Islandoa

Caryna Bolívar llegó hace 20 años a Islandia.

«Solo hay luz como por tres horas y está esa oscuridad total que dura desde diciembre hasta marzo. Eso es muy difícil porque parece que nunca te puedes despertar y vas como un zombi por la calle, como entre dormido y despierto».

Angelei tuvo que sobreponerse a la impresión que le provocaba la oscuridad -y no tanto el frío- a través de su experiencia como funcionaria de la policía: «Habrán sido las largas horas de guardia, pero ya puedo controlar muy bien cuando me da sueño», cuenta.

Esa capacidad de adaptarse a horarios y condiciones extremas le permitió conseguir una seguidilla de empleos hasta que pudo juntar el dinero para traer a sus dos hijos. Tras dos años de distancia, Angelei volvió a verlos y abrazarlos en diciembre de 2021.

«Fue un momento muy emocionante», dice mientras se seca las lágrimas. Y tenerlos cerca ahora le permite afirmar que emigrar a Islandia ha sido la mejor decisión que ha tomado.

«Cuando ellos van a la escuela yo no me preocupo si me los van a secuestrar o no. Cuando me acuesto, no me acuesto con el miedo de que se van a meter a mi casa. Para mí la Venezuela que yo conocí, y en la que crecí, ya no existe más. Es un recuerdo».

«Y es muy difícil regresar a lo que ya no existe».

Imagen de portada:ALBERTO MARCANO/KUZKO. Alberto Marcano llegó hace un par de años desde Chile, el país que había escogido después de salir de Venezuela.

FUENTE RESPONSABLE: Alejandro Millán Valencia. Enviado especial a Reikiavik. 20 de julio 2022.

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EL RESURGIR CREATIVO DE REIKIAVIK: QUÉ VER EN LA IGNORADA CAPITAL DE ISLANDIA.

BAJO EL SOL DE MEDIANOCHE

Más allá de ser un centro logístico y político, esta ciudad se está convirtiendo en un polo de arte efervescente que combina con la naturaleza exuberante de su entorno.

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Desde los primeros vikingos en el siglo IX, hasta su independencia en 1944 bajo el liderazgo de Jón Sigurðsson, el fuego de los volcanes, el hielo de las tormentas y el hambre de los largos días en que solo se comía pescado controlaron la sociedad islandesa. 

El país sigue con recursos naturales escasos, pero a lo largo de los años aprendió a utilizar sus abundantes fuentes de energía hidroeléctrica y geotérmica. Con la república y la creación de un estado de bienestar social, el nivel de vida fue creciendo e Islandia fue capaz de hacer frente a la crisis financiera de 2008. El país, que fue el primero de los europeos en elegir una mujer presidenta, sigue disruptivo y centrado en los derechos humanos y en la regulación de las desigualdades. Un espíritu que se manifiesta en su capital, cada vez más despojada de los tópicos que la catalogaban como una urbe fría, como un mal menor en todo viaje al país. Hoy en día, la cocina, la arquitectura y el entorno de Reikiavik conforman un caleidoscopio muy colorido de planes y propuestas para no dejarla a un lado. 

1 / 10. HALLGRÍMSKIRKJA, LA IGLESIA LUTERANA

La luterana Hallgrímskirkja es la iglesia más emblemática del país. Pero su forma no es un capricho. El arquitecto Guðjón Samúelsson la diseño con la intención de simbolizar el paisaje natural de Islandia. Las columnas laterales de la fachada episcopal están inspiradas en las columnas de lava de basalto de la costa islandesa. 

Situada en la parte superior de la calle Skólavörðurholt, a sus pies esta elevación es una anécdota. Su torre, que se eleva a 74 metros es el hogar de un coro propio con 40 miembros, conciertos de invierno y un notable órgano de quince metros que recibe músicos internacionales para poner a prueba su calidad, su variada selección de voces y la acústica de la iglesia. El casi escondido ascensor a la izquierda de la entrada principal conduce al campanario, que ofrece una vista panorámica, como ninguna otra torre, de las coloridas casas de hierro ondulado de Reikiavik. 

FOTO: ISTOCK. 2 / 10 SÓLFAR, EL VIAJERO DEL SOL EN LA TIERRA DEL HIELO

Con la filosofía de que todo acabará bien «þetta reddast», los islandeses atraviesan sus largos y oscuros inviernos con la sabiduría de que el sol siempre llega. El sol también es el guía de los viajeros y sus barcos para que regresen a las tierras islandesas después de cruzar océanos.

El escultor islandés Jón Gunnar Árnason ganó el concurso de conmemoración de los 200 años de la ciudad de Reikiavik con el diseño de Sólfar, una escultura al aire libre en la Bahía Faxaflói que se inauguró en 1990. Su concepto de barco de los sueños es, por supuesto, una oda al sol.

Sus modernas formas de acero inoxidable sobre losas de granito contrastan de manera sorprendente con la exuberancia de las montañas en el horizonte. Representando una búsqueda de esperanza, progreso, libertad y territorios por descubrir, el barco que parece flotar en el aire es uno de los puntos imprescindibles para visitar en la capital. 

FOTO: ISTOCK. 3 / 10 EL HARPA, HOGAR DE LA ORQUESTA SINFÓNICA DE ISLANDIA.

El Harpa es un edificio futurista con una fachada hexagonal de cristal que cambia de aspecto a lo largo del día. Según la posición del sol, se crea un juego de reflejos entre la tierra y el mar del distrito de Miðborg, en la parte occidental de la ciudad. Este centro de conciertos y conferencias recibió, entre otros, el Premio de Arquitectura Contemporánea Mies van der Rohe en 2012. 

Desde su inauguración en 2011, el hogar de la Orquesta Sinfónica y de la Ópera de Islandia ha sido visitado por millones de viajeros. La flauta mágica de Mozart, fue uno de los primeros conciertos en el Harpa, mientras simultáneamente en otra sala se interpretaba Biophilia de Björk, influyente cantante y compositora islandesa. El arquitecto Henning Larsen y el artista Olafur Eliasson participaron en este diseño, que junto al proyecto acústico ejecutado por Artec Consultants se ha convertido en una de las atracciones turísticas más importantes de Reikiavik.

FOTO: ISTOCK. 4 / 10 – EL CAMINO HASTA LA REYKJAVÍK 101

Más allá de estos iconos, la oferta cultural y natural se expande por la ciudad y su entorno. De hecho, no hay que sumergirse demasiado en su idiosincrasia para entender cómo son los islandeses. Y es que la resistencia de todo un pueblo ante los designios de unas latitudes tan extremas está marcada en las casas acorazadas de hormigón y hierro ondulado, común en el uso industrial. Son construcciones rudas, preparadas para sobrevivir a terribles terremotos, pero que no renuncian a la calidez y, sobre todo, al color. 

Estas casas y otras curiosidades se encuentran en el distrito hipster Reykjavík 101, entre Laugavegur, Skólavördustígur y otras calles del centro. En estos pocos bloques se encuentra la mayor densidad de museos, universidades y tiendas de discos del país. 

El 101 en contexto significa, también, un tipo intelectual y artístico que se pierde por los cafés-librerías, por el día y en los bares, por las noches islandesas, bajo el sol de medianoche.

FOTO: RAQUEL CINTRA PRYZANT. 5 / 10- UN MUSEO PARA TRES ARTISTAS

El Museo de Arte de Reikiavik es en realidad tres. Sus obras están divididas entre la Islandia contemporánea en Hafnarhús, los misterios de la naturaleza en Kjarvalsstadir y enormes esculturas en los jardines de Ásmundarsafn.

En el primer museo, el más central de la ciudad, es posible visitar el acervo permanente del islandés Erró, nombre artístico de Guðmundur Guðmundsson, quien nació en 1932. Su nombre y su carácter poco ortodoxo es conocido en todo el país por el hecho de ser uno de los pocos artistas islandeses en el panorama artístico internacional. Como una de las figuras más prominentes del avant-garde europeo en los años 60, vivió en Oslo, París y gran parte de su vida en la isla de Formentera. 

Además de sus obras que transformaron las narrativas con collage-paintings, Erró también está asociado a movimientos experimentales en el cine. El trabajo del artista se conecta con el surrealismo y el Pop Art, pero no se puede reducir a ninguno de ellos. Además de a Erró, el Hafnarhús exhibe también a los nuevos artistas rebeldes.

El segundo museo, Kjarvalsstadir, fue la casa de Jóhannes S. Kjaval (1885-1972), artista encantado por la naturaleza y lo invisible de Islandia en el folclore y el misticismo. Las esculturas de la colección de A. Sveinsson (1893-1982) están en la tercera ubicación de Museo de Arte, el Ásmundarsafn, tres artistas que representan a los islandeses en distintos aspectos. En un solo día en la capital, es posible visitar todas estas exposiciones. 

FOTO: RAQUEL CINTRA PRYZANT. 6 / 10 – ARI SIGVALDASON, EL FOTÓGRAFO DE REIKIAVIK

En la emblemática calle Skólavörðurholt, una pequeña galería con un tendedero de las fotos más interesantes o polémicas del fotógrafo Ari Sigvaldason llama la atención de los transeúntes. Los que se detienen unos segundos ante las coloridas imágenes, a veces seguidas de una pequeña sonrisa, tienen grande probabilidad de entrar por la estrecha puerta. 

El sociólogo y político Ari Sigvaldason es fotógrafo desde hace más de 30 años, y sigue fotografiando casi todos los días, antes, o después de las cortas 4 horas diarias en las que abre la galería. Nacido en el oeste de Islandia, ha pasado la mayor parte de su vida en Reikiavik, y sus fotos más populares están tomadas en las calles laterales de la ciudad, o en el campo:

«En menos de 30 minutos conduciendo ya es posible ver temas interesantes, incluso a través de la ventanilla del coche», comenta el fotógrafo. 

Como alguien que ha estado en diferentes partes de Islandia, Ari comenta que una de las cosas que más le fascinan son las diferencias de los paisajes a lo largo del tiempo y el arte de sacar las ventajas de cada estación del año

En junio, con el famoso sol de medianoche, la gente está más abierta y el clima es más agradable. En cambio, en noviembre, con pocas horas de luz, se necesitan otras ideas para fotografiar. Según él, los mejores lugares para fotografiar en Reikiavik son el campanario de la iglesia Hallgrímskirkja, la parte izquierda del puerto y las pequeñas calles paralelas a las avenidas principales.

FOTO: ISTOCK. 7 / 10-PISCINAS GEOTÉRMICAS AL AIRE LIBRE

Las más de cien piscinas distribuidas alrededor del país corroboran la cultura islandesa centenaria de bañarse en aguas calientes al aire libre. Independiente de la temperatura exterior, tener el cuerpo sumergido entre 35 y 40 grados es una de las principales actividades locales. Las lagunas se convirtieron en lugar de encuentro, como un parque o un bar, para los habitantes de Reikiavik. 

Desde hace treinta años, islandeses y turistas se relajan juntos en las lechosas aguas de la Blue Lagoon. Las propiedades curativas están en el agua, rica en minerales, en el blanco sílice, utilizado para tratamientos de la piel y en el hecho de estar inmerso en un paisaje volcánico. La laguna está cerca del aeropuerto de Keflavík, a una hora en transporte del centro de la ciudad. La recomendación es reservar con antelación. 

El pequeño pueblo de Flúðir guarda un secreto geotermal. Gamla Laugin, o la Secret Lagoon, es la piscina termal más antigua de toda Islandia. Su ubicación forma parte del famoso Golden Circle, lo que hace posible combinar la experiencia con otros atractivos naturales. Las aguas termales más jóvenes de la ciudad están en la Sky Lagoon, que destaca por su sauna de cristal, con una vista espectacular a la Bahía Skerjafjörður. A esta se puede acceder fácilmente desde el centro de Reikiavik. 

8 / 10 OBSERVACIÓN DE BALLENAS EN LA BAHÍA FAXAFLÓI

Avistamiento de ballenas en Islandia

Reikiavik es una de las pocas capitales del mundo que ofrece la posibilidad de avistar ballenas tan cerca de la costa. Esto sucede, también, porque la bahía de Faxaflói es un importante punto de alimentación para diferentes especies de cetáceos que acuden en busca de la alta cantidad de nutrientes

Con la identificación de estos individuos por imágenes a lo largo de los años, fue posible concluir que algunas de las mismas ballenas y delfines vienen cada año a la ciudad. Tras alimentarse en la bahía islandesa, las ballenas emigran a los trópicos para aparearse y tener sus crías. 

«Tenemos cuatro especies principales que vienen aquí cada verano. La Humpback Whale (ballena jorobada), los delfines de hocico blanco –endémicos del Atlántico Norte– las Minke Whales, y también la más pequeña de ellas, la Harbour Porpoise», explica la bióloga marina Milla Brandão a Viajes National Geographic. 

Empresas como Elding, una de las primeras de Reikiavik, ofrecen recorridos de más de tres horas para observar a los animales en su hábitat natural. Los guías de los whale watching tours se comunican entre sí, lo que aumenta la posibilidad de avistar una ballena o un delfín. 

Con responsabilidad ambiental, los barcos se acercan y los disparos de las cámaras comienzan.

FOTO: ISTOCK. 9 / 10 – EL CÍRCULO DORADO: GEYSIR, GULLFOSS Y THINGVELLIR

El Golden Circle (círculo dorado) es un recorrido que parte de Reikiavik e incluye tres principales atractivos naturales del país. La primera parada es el Parque Nacional Thingvellir, de gran importancia histórica y geológica. Allí se construyó la primera iglesia cristiana del país y, a día de hoy, este parque alberga la casa de campo del Primer Ministro. También merece la pena una visita por la curiosidad geológica, ya que se puede ver un cañón formado por la separación de las placas tectónicas de América y Eurasia –que se sigue separando unos centímetros cada año. 

Las dos siguientes paradas del recorrido son la majestuosa cascada de Gullfoss, conocida como la cascada dorada, y la zona de los géiseres activos, que asombran a los viajeros que presencian la erupción con nada más de unos minutos de paciencia.

En los caminos que conectan Reikiavik a las atracciones del Golden Circle, es posible observar los famosos caballos islandeses, y montañas cubiertas por una flor morada, llamada Lupin. La resistente planta fue traída de Alaska con el intuido de desarrollar el suelo, pero su gran triunfo a la intemperie la hizo poblar todo el territorio generando conflictos de biodiversidad.

FOTO: MONKEYS REYKJAVÍK. 10 / 10 – LA COCINA DE FUSIÓN ISLANDESA

La gastronomía de Reikiavik es, como en otras capitales, una mezcla entre los productos locales e influencias de otros países. En una misma calle es posible comer un Phở vietnamita, tapas españolas y el bacalao fresco, las sopas de cordero y el nutritivo queso skyr con textura de yogur de Islandia. 

Algunos restaurantes locales con menús elaborados se han convertido en verdaderos maestros de la cocina de fusión, aportando lo mejor de los productos locales con preparaciones importadas de todo el mundo. En el caso del restaurante Monkeys, el chef Snorri Sigfusson añade ingredientes islandeses a la conocida cocina Nikkei, que une técnicas japonesas centenarias con la variada gastronomía peruana. Entre los platos principales de un menú hecho para compartir entre toda la mesa están el ceviche picante de trucha arcoíris y el bacalao isleño en miso dulce. 

En un edificio histórico que se ha convertido en restaurante, Héðinn ofrece también menús enfocados en la cocina islandesa, pero con las técnicas de la alta gastronomía. El menú, elaborado por Sindri Guðbrand Sigurðsson, se define como ‘emocionante pero relajado’.  Los cocteles están entre las grandes sorpresas de la casa. La bebida «the sexy one», hecha con maracuyá, pisco, aperol, clara de huevo y sorbete de champagne servido en copas pompadour hace justicia a su nombre.

Imagen de portada: Istock

FUENTE RESPONSABLE: Viajes National Geographic. Por Raquel Cintra Pryzant. 28 de junio 2022.

Sociedad y Cultura/Islandia/Viajes

Parece una idea de Julio Verne: perforan el corazón de un volcán en Islandia para crear un observatorio subterráneo de magma.

Según los investigadores, este proyecto ayudará a comprender mejor el origen de los continentes, la dinámica de los volcanes y los sistemas geotérmicos.

Un equipo internacional de científicos de 38 institutos de investigación y empresas se dispone a perforar la zona del cráter del volcán Krafla (Islandia) hasta una profundidad de dos kilómetros, con el objetivo de crear el primer observatorio de magma subterráneo del mundo.

Ubicado en el noreste de la isla, el cráter está repleto de agua turquesa y fumarolas que desprenden vapor y azufre, por lo que cada año atrae a múltiples visitantes deseosos de hacerse allí fotografías y publicarlas en sus redes sociales.

Pero el volcán Krafla no solo concentra potencial turístico, sino también energético e investigativo.

Precisamente, estos dos últimos aspectos están siendo desarrollados por el equipo del Krafla Magma Testbed (KMT), un proyecto de 100 millones de dólares que fue lanzado en 2014 y cuya primera perforación está prevista para 2024.

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«No existe ningún observatorio de este tipo y jamás hemos presenciado magma subterráneo, aparte de tres encuentros fortuitos en perforaciones» en Hawái, Kenia e Islandia, asegura Paolo Papale, del Instituto Nacional Italiano de Geofísica y Vulcanología, en declaraciones a AFP.

La intención prioritaria de los científicos es llegar hasta un pozo lleno de lava, la roca fundida a kilómetros de profundidad que, contrariamente a la lava de la superficie, sigue siendo un terreno desconocido.

«Saber dónde se encuentra el magma es vital para estar bien preparados», añade Papale. «Sin ello, vamos casi a ciegas», advierte.

Según el investigador, este proyecto «tiene el potencial de ser un enorme progreso» en nuestra capacidad de comprender el origen de los continentes, la dinámica de los volcanes o los sistemas geotérmicos. Por otro lado, aspira también a avanzar en la explotación de la energía geotérmica y en la predicción de erupciones volcánicas y sus riesgos.

Potencial energético

«Gracias a este proyecto, queremos desarrollar una nueva tecnología para poder perforar a más profundidad y obtener esta energía nunca antes explotada», indica Vordis Eiríksdóttir, directora ejecutiva de la explotación geotérmica de Landsvirkjun, la compañía nacional de electricidad. 

A kilómetros bajo tierra, la roca alcanza temperaturas tan extremas que adquiere un estado intermedio entre el estado líquido y el gaseoso, generando una energía entre cinco y diez veces mayor que la de los pozos convencionales.

Sin embargo, perforar en un ambiente tan extremo constituye todo un desafío técnico. La corrosión generada por el vapor ardiente será uno de los mayores obstáculos a los que se enfrentarán los materiales de perforación, si bien los ingenieros y científicos del proyecto tienen la certeza de que lograrán superarlo. 

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FUENTE RESPONSABLE: RT en vivo

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