Las joyas de los egipcios: más que un adorno.

Hombres y mujeres llevaban toda clase de amuletos que los protegían en la vida terrena y la de ultratumba.

La joyería desempeñó un papel fundamental en la vida diaria y en las costumbres funerarias de los habitantes del país del Nilo. Los faraones y sus familiares, el clero, los nobles y todos aquellos que podían permitírselo adornaban su cuerpo con joyas, que sólo estaban al alcance de una minoría y constituían, por tanto, un símbolo de su elevada condición social. En un texto de finales del Imperio Antiguo, Las lamentaciones del sabio Ipuwer, se recuerda una gran crisis de la historia de Egipto en la que «los collares de cuentas adornan el cuello de las esclavas, mientras las damas nobles vagabundean por ahí lamentándose de no tener nada que llevarse a la boca»; señal de que, en circunstancias normales, sólo las clases más favorecidas podían lucir estos caros ornamentos. Pero las joyas en el antiguo Egipto también tenían un poder mágico y religioso como amuletos protectores, efectivos tanto en vida como en el más allá.

Los egipcios crearon todo tipo de joyas, con las que se acicalaban de la cabeza a los pies: pulseras, brazaletes, anillos, collares, pectorales, cinturones, amuletos, tobilleras, coronas, diademas y pendientes. 

La arqueología ha demostrado que las joyas fueron utilizadas sin distinción por hombres y mujeres. Unos y otras apreciaban en igual medida los metales nobles, de manera especial el oro y las piedras preciosas y semipreciosas, por lo que los egipcios se vestían y embellecían con infinidad de joyas tanto en la vida cotidiana como en las grandes ocasiones.

LA CARNE DE LOS DIOSES

Muchas piezas se realizaron en plata, electro (una aleación de oro y plata), cobre y bronce, casi siempre complementadas con piedras preciosas o semipreciosas como cuarzo, turquesa, lapislázuli, cornalina, gemas, alabastro y amatista, y con vidrio coloreado. 

Pero en su gran mayoría se fabricaron de oro puro. Éste era el metal más apreciado por los egipcios, que le atribuían connotaciones divinas; una inscripción decía: «El oro es la carne de los dioses […]. Recuerda cuáles fueron las palabras de Re cuando comenzó a hablar: ‘Mi piel es oro puro'».

Brazaletes de oro procedentes de la tumba de Tutankamón decorados con escarabajos de lapislázuli. Museo Egipcio, El Cairo. Foto: Cordon Press

El oro se extraía fundamentalmente de los desiertos de Nubia –nb o «país del oro»–, mientras que la plata se importaba del Próximo Oriente y, a partir del siglo VII a.C., de la península ibérica a través de los fenicios. El cobre se extraía de las minas del Sinaí, y el estaño, que se mezclaba con el cobre para producir bronce, se conseguía del Próximo Oriente, de las islas Casitérides (islas Británicas) o de la península ibérica. 

En los muros de las mastabas se han hallado representaciones que nos muestran la entrega de metales a los faraones como fruto de la explotación de minas, el comercio, los tributos y el botín de las campañas militares.

El cobre se extraía de las minas del Sinaí, y el estaño, que se mezclaba con el cobre para producir bronce, se conseguía del Próximo Oriente.

La importación de metales preciosos permitió el desarrollo de importantes talleres de joyería en las ciudades egipcias, particularmente en Menfis, Coptos, Tebas y Alejandría. Estos talleres estaban impulsados por el Estado, que introdujo una larga lista de cargos y especialistas relacionados con el trabajo del metal: jefes de talleres, jefes de artesanos, jefes de orfebres, cinceladores, grabadores y sopladores, entre otros. 

Aunque nunca firmaron sus obras, los orfebres disfrutaron de un gran prestigio. Gracias a los relieves de algunas tumbas podemos ver cómo se desarrollaba su trabajo y el tipo de herramientas que utilizaban: desde buriles, cinceles y martillos hasta pipas de soplar, fuelles, hornos y moldes. Los joyeros desarrollaron técnicas de orfebrería cada vez más sofisticadas, desde el calado y el cincelado hasta el repujado y, sobre todo, el grabado.

MAESTROS DE LA ORFEBRERÍA

A partir del Imperio Medio se comienza a utilizar la técnica del granulado, que consiste en la realización de minúsculas esferas o granos de metal, en especial de oro y plata, que por medio de la soldadura se adhieren a las piezas de joyería.

Miles de piezas fueron fabricadas con la técnica del cloisonné, entre ellas el extraordinario pectoral de Tutankamón.

Diversos collares de oro y piedras semipreciosas datados de la dinastía XVIII. Museo Británico, Londres. Foto: Cordon Press

La técnica del tabicado o cloisonné es uno de los grandes logros del arte egipcio. Consistía en dividir la pieza en pequeñas celdillas por medio de una serie de finas láminas metálicas que se fijaban al objeto mediante fundición y, posteriormente, se rellenaban incrustando diminutas piezas de pasta vítrea o piedras semipreciosas como jaspe, lapislázuli, gemas, malaquita… Miles de piezas fueron fabricadas con esta técnica, entre ellas el extraordinario pectoral de Tutankamón, que –entre muchos otros elementos– incluye la imagen de una divinidad con las alas extendidas, todo ello realizado en oro con incrustaciones de lapislázuli, cornalina y turquesa.

LOS REGALOS MÁS PRECIADOS

Muchas de estas joyas, particularmente los grandes y pesados collares formados por aros de oro, fueron regalos de los reyes a los nobles como recompensa por las victorias militares que habían conseguido. En un relieve de la tumba de Ay se puede ver cómo este primer ministro de Akhenatón recibe un collar usej de manos del faraón, mientras que en el cuello lleva seis collares de eslabones de oro como premio a su valentía.

En un relieve de la tumba de Ay se puede ver cómo este primer ministro de Akhenatón recibe un collar usej de manos del faraón.

Entre los regalos más importantes que un alto dignatario podía recibir estaba el denominado «collar de las moscas», o «moscas del valor». Se trataba de la más alta condecoración militar que podía otorgarse a un servidor del faraón; su figura se explica porque para los antiguos egipcios las moscas simbolizaban la persistencia; se quería, por tanto, premiar la tenacidad para vencer al enemigo. 

Aunque normalmente se concedía a hombres, también la recibió la reina Ahhotep –madre de Amosis, el fundador de la dinastía XVIII y del Imperio Nuevo– por su trascendental papel en la guerra contra los invasores hicsos.

Brazaletes de oro y lapislázuli decorados con el ojo udyat. Proceden de Tanis. Dinastía XXII. Museo Egipcio, El Cairo.

Las joyas no constituían únicamente un adorno, sino que también tenían una función religiosa y protectora. Podían adoptar la forma de múltiples divinidades, como Ptah, la diosa leona Sekhmet, el ureo (la cobra protectora de la realeza) y otros dioses como Anubis e Isis. 

También podían tener la forma de símbolos como el ojo udyat de Horus, el nudo tiet de Isis o el pilar djed de Osiris. Igualmente, las había zoomorfas, con figuras de toros, gacelas, patos, perros, moscas, peces, etc., y con motivos del mundo vegetal como papiros, flores –sobre todo el loto– o frutas, ya que los egipcios sentían una gran predilección por la flora de su entorno, en la que veían el símbolo de la belleza, el nacimiento de una nueva vida y el paraíso.

AMULETOS PROTECTORES

Se creía que las piedras preciosas o semipreciosas, como el lapislázuli y la turquesa, que se hallaban bajo la protección de Hathor, proporcionaban alegría y felicidad a quien las llevaba. Así se ilustra en un cuento recogido en el Papiro Westcar, en el que se narra cómo un día que el faraón Esnofru paseaba en su barca por el lago de su jardín, a una de las jóvenes que lo acompañaban se le cayó al agua un amuleto en forma de pez tallado en una turquesa del Sinaí, el reino de la diosa Hathor. 

«Esnofru –dice el texto– le prometió reemplazar la joya perdida, pero la joven deseaba recuperar la que se le había caído a toda costa. Y así lo hizo con la ayuda de un mago: las aguas se abrieron y la joya pudo ser rescatada de las entrañas del lago».

Se creía que las piedras preciosas o semipreciosas, como el lapislázuli y la turquesa, que se hallaban bajo la protección de la diosa Hathor.

La función protectora de estas joyas trascendía la vida terrenal, pues se creía que mantenían a los difuntos alejados de cualquier peligro a la vez que les concedían fuerza y vigor para su existencia ultraterrena; el oro y la plata en particular, como metales nobles, conservaban el cuerpo para la eternidad. 

Así, en muchas tumbas se ha encontrado gran cantidad de joyas a modo de ajuar funerario. Una de las más frecuentes es el escarabajo Khepri, encarnación del Sol que renace, y por ello sinónimo de eterno regreso y resurrección. Muchos de estos amuletos se colocaban entre las vendas de las momias, en el cuello, el torso y el corazón, para facilitar su viaje al más allá. En la momia de Tutankhamón se descubrieron nada menos que 143 objetos, que incluían joyas como collares, pectorales y ojos udyat.

Imagen de portada: Pectoral procedente de la tumba de Tutankamón en el Valle de los Reyes. En él se aprecia al faraón entre el dios Ptah y la diosa leona Sekhmet. Museo Egipcio, El Cairo. Foto: Cordon Press

FUENTE RESPONSABLE: National Geographic en Español. Por Esther Pons Mellado. Actualizado: 12 de septiembre 2022.

Antiguo Egipto/Joyas/Faraones

 

 

Qué pasó con las lujosas joyas rusas de la dinastía Románov.

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La dinastía Románov fue la casa real gobernante en Rusia desde el siglo XVII hasta principios del siglo XX y, además de tener una amistad con la Corona británica, también se caracterizó por su gran colección de joyas lujosas. Estas piezas dieron muchas vueltas por el mundo durante las últimas décadas hasta que finalmente fueron encontradas.

La historia de la familia comenzó en 1613 cuando Mijaíl Fiódorovich fue elegido soberano de toda Rusia. Pero todo llegó a su final 304 años después, cuando Nicolás II y su familia fueron asesinados por los revolucionarios bolcheviques durante la revolución rusa y la guerra civil.

«Misterio resuelto: ningún miembro de la familia sobrevivió a la ejecución en la madrugada del 17 de julio de 1918», indicó una revista científica publicada por Public Library of Science (PLOS). Un año antes de esa matanza, las joyas de la familia fueron sacadas del país y se las entregaron al diplomático británico Albert Henry Stopford.

La colección incluye un broche ovalado con un zafiro de Ceilán y diamantes de 26.80 quilates, y unos broches de oreja a juego de 6.69 y 9.63 quilates. 

Estas joyas, cuyo valor es superior al medio millón de dólares, son excepcionales por la forma en que están fabricadas y se cree que fueron encargadas en Bolin, San Petersburgo.

«Tras un larguísimo viaje a través de Suecia, Finlandia y Noruega, [Albert Henry Stopford] llegó finalmente a Londres, donde las depositó en un banco. 

La Gran Duquesa fue una de las últimas Romanov en huir de Rusia. Llegó a Londres varios años después, donde pudo recuperar sus bonitas joyas», explicó el especialista principal en joyas de Sotheby’s, Olivier Wagner.

FUENTE: TWITTER @SOTHEBYS

Y agregó: «Estas joyas son muy importantes por su historia y su procedencia fascinante. Pertenecieron a la Gran Duquesa María Pavlovna de Rusia. Estaba casada con el Gran Duque Vladímir, que era hijo del zar».

Las joyas de la dinastía Románov fueron subastadas por Sotheby’s en Ginebra, Suiza, el año pasado

Junto a estas piezas increíbles también se subastaron relojes llenos de diamantes, bolsos de la firma Hermes que valen miles de dólares y unas zapatillas de Nike que utilizó el fallecido basquetbolista Kobe Bryant.

¿Conocías la historia detrás de las joyas de la dinastía Románov?

Las joyas fueron sacadas de Rusia luego de la ejecución de la dinastía Románov, quienes gobernaron por más de 300 años.

Imagen de portada: Gentileza de Pixabay

FUENTE RESPONSABLE: MDZ Estilo. Mendoza. República Argentina. Abril 2022

Sociedad y Cultura/Dinastía Románov/Joyas/Rusia

El impacto de la joyería en las civilizaciones.

Las joyas, mucho más que un accesorio a lo largo de la historia. Cómo han contribuido y forman parte de los cambios sociales desde la prehistoria.

Te has planteado alguna vez cómo las joyas, presentes desde el inicio de la civilización, han influido en el desarrollo de la sociedad? 

¿ Y cómo poseer o portar determinada joya, te podía encumbrar al más alto de los estratos sociales o en contraposición, una mala decisión en su elección, defenestrarte al más bajo escalón del ranking? 

Para comprender y amar la joyería como expresión artística, hay que hacer una breve incursión en su historia.

Las piezas de joyería más antiguas datan desde hace más de 100.000 años. 

Ya en la prehistoria, se utilizaban los elementos que hallaban en la naturaleza; piedras, conchas, plumas… incluso los huesos de los animales que cazaban, no sólo como elemento ornamental, sino también, como amuletos que les protegían o les daban suerte en sus cacerías. 

La creatividad comienza con ellos, y la necesidad de decorar sus cuerpos y conectar con lo divino, se hace muy patente. 

En la Edad de los Metales es cuando empiezan a utilizar el bronce y el hierro y cómo, la transformación de la sociedad de esta época, influyó directamente en la joyería dando origen a lo que hoy en día entendemos sobre ella desde el punto de vista técnico. Gracias a esta evolución social, surgen las culturas romanas, egipcias, etruscas y griegas.

Collar prehistórico encontrado en Teruel (Museo de Daroca) FOTO: LA RAZÓN (CUSTOM CREDIT)

Los egipcios, muy sofisticados en casi todo, comienzan a utilizar el oro, la plata y las piedras preciosas en sus piezas, repujándolas y grabándolas como hacían con la piedra y los papiros. 

Comienzan a soldar unas piezas con otras, ojos, esfinges y serpientes, amuletos en general, con el fin de que les ayudara a pasar a una mejor vida después de la muerte. 

En toda cultura hay que comprender la gran importancia de esta creencia y así entender mejor su historia.

Detalle del pectoral encontrado sobre la momia de Tutankamón FOTO: LA RAZÓN (CUSTOM CREDIT)

Los romanos, grandes conquistadores territoriales, enriquecieron muchísimo sus joyas gracias a la gran mezcla de materiales que iban adquiriendo en esas conquistas, creando broches, gargantillas, diademas y adornos de todo tipo para sus ropajes. 

Incluso el mobiliario de sus casas era susceptible de ser engalanado con estas ricas piezas orfebres, dejando constancia una vez mas, de su pertenencia a la alta clase burguesa.

Brazalete romano de oro en forma de serpiente que se enrosca en el brazo, y con un precioso repujado en la cabeza.

Brazalete romano de oro en forma de serpiente que se enrosca en el brazo, y con un precioso repujado en la cabeza. FOTO: LA RAZÓN (CUSTOM CREDIT)

Los griegos, toman elementos presentes en la naturaleza para replicarlos con los más ricos de los materiales, como hojas, palmeras, etc. 

La idea de representar a sus Dioses y a sus seres mitológicos se hace muy presente en sus piezas de joyería, y una vez más, somos testigos de la importancia de como cultivaron en vida, la creencia de otra vida mejor después de la muerte.

Pendientes de la Antigua Grecia realizados en oro, con maravillosos detalles; filigranas y ricos y elegantes repujados. FOTO: LA RAZÓN (CUSTOM CREDIT)

El pueblo etrusco, con una gran influencia de los Fenicios, Griegos y Egipcios, por su localización territorial, son considerados los grandes joyeros de la historia por su búsqueda constante de nuevas técnicas como el esmaltado o el granulado del oro, y siendo la primera civilización que comienza a engastar sus piedras, basando sus diseños principalmente en animales y esfinges.

Orfebrería Etrusca en oro.

Orfebrería Etrusca en oro. FOTO: LA RAZÓN (CUSTOM CREDIT)

Con la llegada de la Edad Media y la caída del Imperio Romano, comienza la gran importación de materiales de Oriente hacia Occidente volviendo a tomar gran relevancia las piezas religiosas que cobran una grandísima importancia. 

Realmente, esta influencia de la religión en la joyería, perdura hasta nuestros días, no dejando de estar presente en todas las grandes firmas como Cartier, Bulgari o Tiffany & Co.

Es en el S.XIV, y sobre todo en Italia, con la llegada del Renacimiento, es cuando la clase alta eleva a su máxima expresión la diferencia de clases, comienzan a bordar todo tipo de prendas de vestir con hilos de oro, piedras preciosas y todo aquello que hiciera distinguir a quien las portaba, claro reflejo de: “Dime qué llevas y te diré quien eres”. 

Todo evoluciona a un mayor perfeccionamiento de las técnicas, y a poder tratar materiales con mayor dureza. Se cree que en esta época empieza el Diseño como tal, con los primeros bocetos de las piezas, algo muy interesante que permitirá visualizar con un simple dibujo, cómo queda la joya terminada, y permitiendo modificar cada pieza antes de su fabricación.

Es probablemente en esta época cuando acaba el “antes” y empieza el “después” del arte joyero, los procesos mas técnicos se depuran sin ver alterado su proceso creativo; su fabricación se tecnifica.

Al igual que con otras expresiones artísticas como no podía ser de otra manera, la joyería experimenta una mayor exaltación en esos momentos, siendo utilizadas como signo de distinción como nunca antes se había hecho. 

Retratos en miniatura grabados en las piedras de las joyas de quien las llevaba, todo tipo de elementos religiosos como cruces y medallones… con el Barroco algo empieza a cambiar…

Imagen de portada: Antigua Tiara Griega realizada en oro y rubíes. FOTO: LA RAZÓN (CUSTOM CREDIT)

FUENTE RESPONSABLE: La Razón. España. Por Carla Cruz. Abril 2022

Sociedad y Cultura/Historia/Joyas/Significados.

 

 

Por qué los antiguos egipcios estaban obsesionados con los gatos.

Estos animales domésticos tan queridos llevan siendo objeto de veneración por parte de los humanos durante miles de años. Pero también hacían con ellos grandes crueldades

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Su comportamiento, tan diferente del resto de mascotas y animales domésticos, les han hecho saltar a la fama en Internet en múltiples ocasiones: ¿cuándo no es buen momento para un nuevo meme o gif de gatitos en cada conversación telemática? 

Desde las grandes estatuas o esfinges hasta las más ínfimas joyas que decoraban las manos y brazaletes de los grandes personajes de esta civilización tan remota, las figuras de los gatos están presentes y han sobrevivido durante milenios. 

Incluso, edificaron grandes camposantos dedicados a estas criaturas. 

¿Por qué se les valoraba tanto en los tiempos de las pirámides? ¿Por qué, según escribió el historiador griego Herodoto, los egipcios podían llegar a afeitarse las cejas en señal de respeto y dolor cuando moría un gato de la familia a la que pertenecía? 

Un estudio publicado en ‘Scientific Reports’ reveló que a muchos gatos les momificaban justo después de ser asesinados para ser enterrados 

A lo largo de los años, la ciencia ha dado diferentes respuestas a la fascinación que sentían los egipcios por los gatos. Una de las últimas es la que ofrece una exposición del Museo Nacional Smithsonian de Arte Asiático instalado en la capital de Estados Unidos, Washington DC: los antiguos pensaban que las figuras de poder de su cultura, que venían a ser tanto dioses comos gobernantes, poseían cualidades felinas. 

Entre ellas, la de ser protectores, leales y cariñosos a veces, pero también la fama de ser grandes estrategas, belicosos e independientes.

Según recoge ‘Live Science’, los antiguos egipcios vieron a los gatos como criaturas de gran valor espiritual, lo que explica la teoría de por qué se levantaron grandes estatuas con forma de esta mascota. 

La gran Esfinge de Giza, sin ir más lejos, tiene la cara de un hombre pero el cuerpo de un felino, tal vez por eso es una de las joyas arquitectónicas más majestuosas del valle del Nilo que atrae a millones de visitantes al año junto con las pirámides. 

Otros dioses, como la poderosa Sakhmet, era representada con la cabeza de un león (lo que no deja de ser un gato bastante grande y salvaje) sobre el cuerpo de una mujer. En este caso, se trataba de una deidad protectora y no amenazante.

Protectores contra plagas y peligros

Otra de las explicaciones que aporta la ciencia es que eran unos grandes cazadores de ratones y de serpientes. 

Los primeros podían ser transmisores de grandes plagas y enfermedades dentro de la ciudad, de ahí que la función de los gatos salvajes fuera tan imprescindible para mantener a salvo a la población de infecciones. 

Tampoco está del todo claro cuando empezaron a adiestrarse, aunque se especula con que empezaran a entrar en los hogares para vivir con los humanos en torno al 3.800 a.C., fecha en la que se datan los primeros entierros de gatos. «Su crianza era muy industrial, había hasta granjas dedicadas a su venta para ser momificados y enterrados» 

Un estudio publicado en ‘Scientific Reports’ el año pasado reveló que a muchos de estos gatos les momificaban después de ser asesinados para ser enterrados junto a sus dueños. 

Lo peor es que muchos de ellos apenas eran crías cuando se les sacrificaba, poniendo en tela de juicio de que en realidad fueran tan venerados, pasando a figurar más como un objeto de distinción entre los egipcios o de protección espiritual que como lo que en realidad es: un animal doméstico que merece vivir en paz y armonía. 

En dicha investigación, los científicos analizaron mediante un escáner de rayos X a un conjunto de animales momificados y hallaron que varios de ellos correspondían a cadáveres de gatos de muy corta edad debido a su pequeño tamaño. 

«Era un gato muy joven», aseguró en su día Richard Johnston, autor del estudio y profesor de la Universidad de Swansea en Reino Unido. «Cuando lo vimos en la pantalla, nos dimos cuenta de que cuando lo mataron era apenas una cría». Una vez analizado, la momia de este gato tenía tan solo cinco meses de edad.

«Fue impactante», reconoció el científico a la revista ‘Words Side Kick’. 

«A menudo eran criados con ese propósito. Su crianza era muy industrial, había hasta granjas dedicadas a la venta de estos felinos». Mary-Ann Pouls Wegner, profesora asociada de arqueología egipcia en la Universidad de Toronto, cree que esto era debido a que se les usaba como sacrificio para honrar a los dioses. 

«Era un medio para apaciguar su furia o buscar su ayuda», aseguró. «Lamentablemente, no está del todo claro por qué adquirían gatos solo para ser enterrados, pero parece que la línea entre la veneración y el enamoramiento por estos animales era muy fina en aquella época».

Imagen de portada: Gentileza de iSTOCK

FUENTE RESPONSABLE: Alma, Corazón y Vida. Abril 2021

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