Archivos de la CIA: Joshua Schulte, el informático condenado en EE.UU. por una de las mayores filtraciones de documentos secretos en la historia de la agencia.

Un tribunal de Nueva York declaró culpable de una de las mayores filtraciones de la CIA a uno de sus exagentes, el hacker Joshua Shulte.

La filtración de 8.761 documentos a la plataforma Wikileaks en 2017 reveló cómo los agentes de inteligencia estadounidenses hackearon teléfonos inteligentes en el extranjero y los convirtieron en dispositivos de escucha.

«Schulte fue condenado por uno de los actos de espionaje más descarados y dañinos en la historia de Estados Unidos», dijo el fiscal Damian Williams.

Durante el juicio, el implicado negó las acusaciones.

Pero ¿quién es Joshua Schulte?

Ingeniero de computación

Nació el 25 de septiembre de 1988 en Lubbock, una pequeña ciudad de 250.000 habitantes en Texas, a mitad de camino entre Dallas y Albuquerque.

Se crio junto a sus padres y sus tres hermanos -él es el mayor-, y en 2007 se mudó a Austin, donde estudió ingeniería en computación en la Universidad de Texas.

Joshua Schulte

FUENTE DE LA IMAGEN – LINKEDIN. Joshua Schulte nació en Texas, Estados Unidos.

Entre 2008 y 2009 hizo una pasantía en IBM, el año siguiente pasó brevemente por la Agencia Nacional de Seguridad de EE.UU. y en mayo (2010), con solo 21 años, comenzó a trabajar para la CIA, de acuerdo a su perfil de Linkedin.

Según una de sus compañeras de clase en la secundaria, la mayoría de quienes lo conocían en Lubbock no podían creer que estuviera empleado por el servicio de inteligencia.

«No es que no fuera inteligente, pero no era alguien que se destacara por ser un supercerebro ni nada por el estilo», escribió Chrissy Covington, quien ahora presenta un programa de rock en una radio local.

Creador de malware

Schulte trabajaba en el noveno piso de un edificio de oficinas que se parecía a cualquier otro en la localidad de Langley (estado de Virginia), unos 15 kilómetros al noroeste de la Casa Blanca en Washington DC.

Estaba contratado en una dependencia denominada Operations Support Branch (en español, rama de apoyo de operaciones), la unidad secreta donde la CIA tiene a sus hackers.

Desde esa oficina creaba malware (software diseñado para hacer daño) que era luego introducido en dispositivos de aquellos a quienes la CIA quería espiar. Computadoras, iPhones y teléfonos Android e incluso televisores inteligentes eran utilizados para escuchar a sus enemigos.

Allí, cada uno tenía su apodo. A Schulte le gustaba que lo llamaran Bad Ass (genio, campeón), aunque en general lo solían llamar Voldemort, en referencia al villano calvo de la saga de «Harry Potter», según un reportaje publicado en The New Yorker a comienzos de junio.

Por su buen desempeño, Schulte se ganó el acceso como administrador del sistema de la red de desarrollo de la CIA, conocida como Devlan.

Pero la mala relación con uno de sus colegas -y la indiferencia que sintió de parte de sus superiores ante ello- hizo que decidiera renunciar en noviembre de 2016; se mudó a Nueva York y comenzó a trabajar en la agencia de noticias Bloomberg como ingeniero de software.

Hasta que a comienzos de 2018 fue encarcelado y su juicio comenzó.

El caso en la justicia

Schulte fue declarado culpable de enviar las herramientas de guerra cibernética Vault 7 («Bóveda 7») de la CIA a Wikileaks.

El hacker, quien se representó a sí mismo en el juicio en el tribunal federal de Manhattan, ahora enfrenta décadas en prisión.

Los fiscales alegaron que en 2016 transmitió la información robada a Wikileaks y luego mintió a los agentes del FBI sobre su papel en la filtración.

Agregaron que aparentemente estaba motivado por la ira por una disputa en el lugar de trabajo en la que su empleador ignoró sus quejas.

Los fiscales, además, habían instado a los miembros del jurado a considerar la evidencia de un intento de encubrimiento, incluida una lista de tareas que hizo Schulte que contenía una entrada que decía: «Eliminar correos electrónicos sospechosos».

Pero Schulte dijo que el gobierno no tenía pruebas de que lo motivara la venganza y calificó el argumento de «pura fantasía».

En su alegato final, afirmó que «cientos de personas tenían acceso» a los archivos filtrados y que «cientos de personas podrían haberlos robado».

Schulte también se enfrenta a un juicio por separado por cargos de posesión de imágenes y videos de abuso infantil, de los que se ha declarado inocente.

Imagen de portada: AFP – GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC News Mundo. 15 de julio 2022

Sociedad/EE.UU./Espionaje/Wikileaks/Tecnología/Justicia

 

 

 

 

El impostor que se hizo pasar por el hijo desaparecido de un terrateniente durante 41 años.

Un tribunal de India ha condenado a siete años de prisión a un hombre por hacerse pasar por el hijo de un rico terrateniente durante 41 años. La BBC ha reconstruido este caso, el cual exhibe serios fallos en la actuación de la policía y de la justicia del país asiático.

Los hechos se remontan a febrero de 1977, cuando Kanhaiya Singh, el único hijo de un acaudalado e influyente «zamindar» (terrateniente) del distrito de Nalanda, en el oriental estado de Bihar, no volvió a su casa tras unos exámenes en la escuela.

La familia denunció la desaparición del joven ante la policía, pero los esfuerzos por hallar al chico fueron inútiles.

El anciano terrateniente, llamado Kameshwar Singh, cayó en una depresión y empezó a visitar a curanderos. Un chamán del pueblo le dijo que su hijo estaba vivo y que «aparecería» pronto.

El origen del caso

En septiembre de 1981, un hombre de unos 20 años llegó a un pueblo, a apenas 15 kilómetros de donde vivía Kanhaiya.

Iba vestido de azafrán y dijo que cantaba canciones y mendigaba para ganarse la vida. También aseguró a los lugareños que era «hijo de una persona importante» de Murgawan, el pueblo del joven desaparecido.

Una imagen del pueblo indicio de Murgawan

FUENTE DE LA IMAGEN – RONNY SEN

Murgawan es una pequeña aldea de 1.500 personas en el estado de Bihar, la cual está en el centro una trama digna de una novela policial.

Lo que ocurrió después no está del todo claro. Pero lo que sí se sabe es que cuando los rumores de que su desaparecido hijo había regresado llegaron a oídos del afligido padre, este viajó al pueblo para comprobarlo por sí mismo.

Algunos de los vecinos del anciano terrateniente le dijeron que el hombre era su hijo y este lo llevó a casa.

«Me fallan los ojos y no puedo verlo bien. Si dicen que es mi hijo, me lo quedaré», le dijo Singh a los hombres, según los registros policiales.

Sin embargo, la esposa del terrateniente, Ramsakhi Devi, al ver al hombre aseguró que este no era su hijo perdido.

Kanhaiya, dijo ella, tenía «una marca de corte en el lado izquierdo de la cabeza» que este hombre no tenía. Además,fue incapaz de reconocer a uno de sus profesores de escuela. Pese a estos indicios, el anciano estaba convencido de su hijo había vuelto.

La madre, por su parte, acudió a la policía y denunció al hombre por suplantación de identidad y consiguió que fuera detenido, aunque solo pasó un mes en la cárcel antes de ser puesto en libertad bajo fianza.

Lo que sucedió durante las siguientes cuatro décadas es una escalofriante historia de engaño en la que un hombre se hizo pasar por el hijo desaparecido del propietario y se metió en su casa.

Asumiendo el papel

Mientras estaba en libertad bajo fianza, el impostor asumió una nueva identidad, fue a la universidad, se casó, formó una familia y obtuvo múltiples identidades falsas.

Con esas identificaciones distintas, votó, pagó impuestos, obtuvo un permiso para portar armas y vendió 92 hectáreas propiedad de los Singh.

Dayanand Gosain en su boda

FUENTE DE LA IMAGEN – RONNY SEN. Una fotografía del impostor Dayanand Gosain durante su boda en 1982.

Para evitar ser descubierto, se negó rotundamente a proporcionar una muestra de ADN para cotejarla con la hija de su supuesto padre y así demostrar que eran hermanos. Y en una maniobra que dejó atónito al tribunal, incluso intentó «matar» su identidad original al hacerse con un certificado de defunción falso.

La historia ha sacado a la luz la incompetencia de la policía y la lentitud del sistema judicial indio. Casi 50 millones de casos aguardan una respuesta en los tribunales del país asiático y más de 180.000 de ellos tienen más 30 años abiertos.

En los registros oficiales, el hombre está curiosamente registrado como Kanhaiya Ji, un honorífico indio. Pero, según los jueces que lo declararon culpable de suplantación de identidad, engaño y conspiración y lo enviaron a prisión por siete años, su verdadero nombre es Dayanand Gosain, originario de una aldea del distrito de Jamui, ubicada a unos 100 kilómetros de su hogar «adoptado».

El porte de armas de Dayanand Gosain, uno de los tantos documentos que tiene ese impostor

FUENTE DE LA IMAGEN – RONNY SEN

Gran parte de los datos sobre el impostor antes de entrar en la casa de los Singh son confusos.

Sus documentos oficiales muestran una fecha de nacimiento diferente en cada uno de ellos. Sus registros de la escuela secundaria dicen que nació en enero de 1966, mientras que su documento de identidad dice que fue en febrero de 1960 y su tarjeta de identidad de votante en 1965. Por su parte, en un carnet emitido en 2009 por el Gobierno local para acceder a las raciones de alimentos figuraba que había nacido en 1964.

La familia de Gosain, entretanto, dijo que tenía «unos 62 años», lo que coincidiría con su fecha de nacimiento en el documento nacional.

Lo que los investigadores sí pudieron confirmar es que Gosain era el menor de los cuatro hijos de un agricultor de Jamui, que cantaba y pedía limosna para ganarse la vida y que dejó su casa en 1981. Chittaranjan Kumar, un alto cargo de la policía de Jamui, dice que Gosain se casó pronto, pero que su mujer le dejó poco después.

Haciendo familia

Gosain consiguió formar una nueva familia gracias a Singh, quien lo desposó con una mujer de su misma casta terrateniente un año después de llevarlo a casa.

Según un documento disponible de la familia, Gosain obtuvo una licenciatura en inglés, política y filosofía en una universidad local, que encontró su conducta «satisfactoria».

Con los años, Gosain tuvo dos hijos y tres hijas. Tras la muerte del terrateniente, heredó la mitad de una mansión casi centenaria de dos plantas en Murgawan. (La otra mitad, dividida por un muro bajo, pertenece a otra rama de la familia de Singh).

El hijo mayor del impostor, Gautam Kumar, dijo que su padre generalmente permanecía en casa y desde allí administraba una finca de 75 hectáreas. La explotación agrícola produce arroz, trigo y legumbres, y es cultivada principalmente por trabajadores contratados.

Kumar asegura que la familia nunca discutió el «caso de suplantación» con su padre.

Gautam Kumar en la cada de la familia Singh

FUENTE DE LA IMAGEN – RONNY SEN. Gautam Kumar el hijo mayor de Dayanand Gosain, niega que su padre sea un impostor, pese a que las pruebas así lo aseguran.

«Es nuestro padre. Si mi abuelo lo aceptó como su hijo, ¿quiénes somos nosotros para cuestionarlo? ¿Cómo puedes no confiar en tu padre?», replicó.

«Ahora, después de todos estos años, nuestras vidas e identidades penden de un hilo porque a mi padre le han quitado la identidad. Vivimos con mucha ansiedad», comentó.

En el juicio, el juez Manvendra Mishra preguntó a Gosain dónde vivió y con quién durante los cuatro años que estuvo desaparecido. Las evasivas respuestas que dio no le ayudaron.

El acusado dijo que estuvo con un hombre santo en el vecino estado de Uttar Pradesh. Pero no pudo aportar ningún testigo que respaldara su afirmación. Asimismo, negó haber afirmado ser el hijo perdido del terrateniente y dijo que Singh sólo «me aceptó como su hijo y me llevó a casa».

«No engañé a nadie haciéndome pasar por él. Soy Kanhaiya», declaró en el tribunal.

El olvidado

La ironía es que el verdadero Kanhaiya Singh, que tenía 16 años cuando desapareció, fue casi olvidado por sus vecinos de Murgawan.

Kanaiya

Del joven apenas se conserva una fotografía. En la imagen de estudio en blanco y negro, mutilada con alfileres de grapadora en los documentos judiciales, el joven mira directamente a la cámara y luce el pelo bien recogido y una camisa de color claro.

Gopal Singh, un magistrado del Tribunal Supremo y pariente del desaparecido, recuerda al chico como alguien «tímido y amable». «Crecimos juntos, solíamos jugar juntos. Cuando desapareció, se armó un revuelo», dijo. 

«Y cuando el hombre apareció cuatro años después, no se parecía en nada a Kanhaiya. Pero su padre insistía en que era su hijo perdido. Así que, ¿qué podíamos hacer?».

El afligido padre, quien murió en 1991, tuvo siete hijas y un hijo (Kanhaiya) de dos matrimonios; el niño era el más joven y, según todos los indicios, su favorito y heredero natural. Curiosamente, el enfermo terrateniente nunca acudió al tribunal para defender a Gosain.

«Les había dicho a los aldeanos que si descubrimos que este hombre no es mi hijo, lo devolveremos», le dijo a la policía.

Una foto de la familia Singh

FUENTE DE LA IMAGEN – RONNY SEN. Gosain, a la izquierda, con una de sus hijas en brazos posa con su «padres» Kameshwar Singh y Ramsakhi Devi.

Una conspiración a gran escala

El caso fue conocido durante las últimas cuatro décadas por al menos una docena de jueces. Sin embargo, apenas en febrero pasado un tribunal de primera instancia celebró un juicio, que se extendió por 44 días, y a principios de abril halló al acusado culpable.

Un fallo que un tribunal superior confirmó en junio.

Imagen del falso certificado de defunción

El falso certificado de defunción que los abogados del impostor presentaron en el juicio.

La justicia consideró que ninguno de los siete testigos aportados por la defensa eran fiables. «Nunca nos tomamos este caso en serio. Deberíamos haber reunido mejor las pruebas. Nunca pensamos que hubiera dudas sobre la identidad de mi padre», se lamentó Kumar.

El momento más dramático del proceso se produjo cuando los representantes legales del acusado presentaron un certificado de defunción en el que se declaraba que Dayanand Gosain había muerto en enero de 1982. El documento estaba plagado de inconsistencias, una de ellas es que estaba fechado en mayo de 2014.

Las pesquisas de la policía confirmaron la falsedad del certificado y, por ello, el tribunal lo desechó.

«Para probar que era Kanhaiya, Gosain se suicidó», declaró el juez Mishra.

Sin embargo, la prueba decisiva contra Gosain fue su negativa a dar una muestra de ADN, que la Fiscalía solicitó por primera vez en 2014.

«Ahora no se necesita ninguna otra prueba», dijo el tribunal en su fallo. «El acusado sabe que una prueba de ADN pondría al descubierto su falsa afirmación»,remató el juzgado.

Fotos de Dayanand Gosain y Kanhaiya Singh

Las fotografías de Dayanand Gosain y del desaparecido Kanhaiya Singh revelan que no hay similitud entre ellos.

La condena de Gosain podría ser la punta del iceberg de un complot con claros intereses económicos, dicen los abogados.

El tribunal cree que hubo una conspiración más amplia en la que participaron varias personas de Murgawan, las cuales ayudaron a «plantar» a Gosain en la familia de Singh como su hijo perdido. ¿Con qué propósito? Hacerse con las tierras del afligido terrateniente.

«Hubo una gran conspiración contra mi familia [para apoderarse] de nuestras propiedades, aprovechando la mala salud de mi marido y su falta de visión», ya dijo décadas atrás la madre del desaparecido Kanhaiya Singh, Ramsakhi Devi, quien murió en 1995.

No obstante, aun quedan muchas preguntas sin responder en esta historia de engaños y duplicidades.

¿Qué ocurrirá con los terrenos que Gosain vendió haciendo uso de su falsa identidad? ¿Se anularán esas operaciones y se devolverán a las hijas de Singh, que son las herederas naturales? Y lo más importante, ¿dónde está Kanhaiya?

Según la legislación india, una persona desaparecida durante más de siete años se da por muerta. ¿Por qué la policía no ha cerrado el caso? ¿Está vivo?

Imagen de portada: Gentileza de BBC News

FUENTE RESPONSABLE: BBC News. Por Soutik Biswas, corresponsal en India. 4 de julio 2022.

India/Sociedad y Cultura/Justicia/Leyes.

Ejecutan en Singapur a un hombre con discapacidad mental por intentar introducir en el país tres cucharadas de heroína.

Los pedidos de clemencia llegaron de todo el mundo, pero no fueron escuchados.

Un hombre con discapacidad mental fue ejecutado este miércoles en Singapur, tras haber sido condenado por tráfico de drogas hace más de una década.

Nagaenthran Dharmalingam estuvo en el corredor de la muerte desde 2009 por intentar introducir en el país alrededor de tres cucharadas de heroína.

Su hermana confirmó a la BBC que había sido ejecutado.

Su caso fue muy controvertido ya que un experto médico evaluó que tenía un coeficiente intelectual de 69, un nivel que indica una discapacidad intelectual.

Pero el gobierno consideró que el hombre «entendió claramente la naturaleza de sus actos».

Un tribunal había desestimado el martes una apelación de última hora de la madre y alegó que a Nagaenthran se le había dado «el debido proceso de acuerdo con la ley».

Al final de la audiencia del martes, Nagaenthran y su familia utilizaron un hueco en una pantalla de vidrio para agarrarse fuertemente de las manos mientras lloraban, según un informe de Reuters.

Sus gritos de «ma» se escuchaban en la sala del tribunal.

Los argumentos

En una declaración anterior, el gobierno de Singapur sostuvo que Nagaenthran «no perdió su sentido de juicio sobre lo correcto o incorrecto de lo que estaba haciendo».

En 2009, el hombre fue sorprendido cruzando a Singapur desde Malasia con 43 g de heroína atada al muslo izquierdo.

Según las leyes de Singapur, las personas sorprendidas portando más de 15 gramos de heroína están sujetas a la pena de muerte.

Durante su juicio, el hombre de 34 años dijo inicialmente que lo obligaron a transportar las drogas, pero luego señaló que había cometido el delito porque necesitaba dinero.

El tribunal consideró que su defensa inicial fue «fabricada». Finalmente fue condenado a muerte en la horca.

En 2015, apeló para que se le conmutara la sentencia por cadena perpetua sobre la base de que padecía una discapacidad intelectual.

Al final, el tribunal determinó que no tenía discapacidad intelectual. El año pasado también se rechazó un intento de clemencia presidencial.

«El Tribunal de Apelación determinó que esto fue obra de una mente criminal, sopesando los riesgos y los beneficios compensatorios asociados con la conducta criminal en cuestión», dijo el Ministerio del Interior de Singapur en una declaración anterior.

El movimiento para detener su pena de muerte ganó fuerza en las redes sociales, donde incluso celebridades como el multimillonario británico Richard Branson y el actor Stephen Fry habían pedido a Singapur que perdonara a Nagaenthran.

La ejecución de una persona con enfermedad mental está prohibida por el derecho internacional.

El grupo de derechos Reprieve condenó la decisión del tribunal de Singapur y consideró al hombre una «víctima de un trágico error judicial».

«Los últimos días de Nagen los pasó, como gran parte de la última década, en el tortuoso aislamiento del confinamiento solitario», dijo la directora de Reprieve, Maya Foa.

Singapur tiene una de las leyes contra las drogas más estrictas del mundo.

Imagen de portada: SARMILA DHARMALINGAM. Nagaenthran Dharmalingam estuvo en el corredor de la muerte por más de una década.

FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC News Mundo. Abril 2022

Sociedad y Cultura/Singapur/Justicia/Drogas

 

Aumentan los actos violentos por el «paro armado» del Clan del Golfo en Colombia.

Después de la extradición esta semana a Estados Unidos de alias Otoniel, la organización criminal que el lider narco dirigió, el Clan del Golfo, tomó represalias e inició un «paro armado».

En cuatro días que llevan los ataques violentos, se han reportado seis muertos y 180 vehículos atacados en diferentes carreteras del país.

En redes sociales han circulado fotos y videos de varias poblaciones en las que aparecieron grafitis alusivos a las Autodefensas Gaitanistas de Colombia (AGC), como también se conoce a la organización criminal.

La prensa local, por su parte, compartió partes del comunicado firmado por las (AGC), en el que anuncian que en los departamentos de Antioquia, Chocó y Córdoba «todas las actividades sociales, económicas, educativas y culturales quedan suspendidas» hasta el próximo 10 de mayo.

Durante los ataques conocidos en Colombia como «paros armados», los grupos criminales bloquean vías, restringen la libre movilidad y envían mensajes amenazantes que obligan el cierre de establecimientos comerciales y la suspensión de clases en colegios y universidades.

GETTY IMAGES. Han empezado a aparecer grafitis alusivos a la organización criminal.

En respuesta a los hechos, el ministro del interior, Diego Molano, asistió a consejos de seguridad regionales en las zonas más afectadas.

Molano reveló que Wilver Giraldo, alias ‘Sipoas’, y Jesús Ávila Villadiego, alias ‘Chiquito Malo», asumieron el liderazgo del grupo criminal después de la captura de Otoniel en 2021.

Molano anunció, también, que han aumentado la recompensa por cada uno de los cabecillas.

Aunque no ha habido garantía de seguridad para los habitantes de las zonas más afectadas, el Ejercito ha empezado a escoltar caravanas de vehículos en nueve carreteras del país, con el fin de evitar que sean atacados por la organización criminal.

El Clan del Golfo

También llamado Autodefensas Gaitanistas, Los urabeños o Clan Úsuga, el Clan es una de las principales organizaciones criminales de Colombia y se dedica al narcotráfico y la minería ilegal.

De acuerdo con un reporte de la Policía Nacional y la Fundación Paz y Reconciliación, la organización criminal tiene presencia en 211 de los 1.103 municipios que hay en el país.

Se estima que más de mil hombres actuaban bajo el liderazgo de alias Otoniel, la mayoría de ellos exmiembros de la extinta guerrilla del Ejército Popular de Liberación (EPL) y las autodefensas.

Y eso tiene una explicación. El propio Otoniel hizo parte del EPL y, cuando este grupo guerrillero se desmovilizó en 1991, decidió cambiar de bando: se hizo miembro de las autodefensas que ocuparon la región de Urabá, en el noroccidente de Colombia.

Otoniel, cuyo nombre es Darío Antonio Úsuga David, fue extraditado esta semana a EE.UU y se declaró no culpable ante un fiscal federal en Nueva York, renunció a solicitar libertad bajo fianza y espera enfrentar un juicio con jurado.

Quién es Otoniel, el poderoso narcotraficante colombiano que fue extraditado a EE.UU.

GETTY IMAGES. Otoniel al ser extraditado a EE.UU.

Esta nota fue publicada con motivo del arresto de Otoniel en octubre de 2021 y actualizada ahora con su extradición a EE.UU.

raya

Este jueves, en su primera comparecencia en un tribunal tras ser extraditado a Estados Unidos, Otoniel, quien fuera el narcotraficante más buscado de Colombia, se declaró no culpable.

Dairo Antonio Úsuga David —su verdadero nombre—, el jefe del poderoso Clan del Golfo, está acusado entre otros cargos de «liderar una empresa criminal continuada» entre 2003 y octubre de 2021, cuando fue capturado en su país.

Y también de «participar en una conspiración internacional para fabricar y distribuir cocaína, a sabiendas y con la intención de que las drogas serían importadas ilegalmente a Estados Unidos».

Vestido con un mono de color naranja y con mascarilla y a través de su abogado, Arturo Hernández, renunció a solicitar su libertad bajo fianza mientras comienza el juicio y pidió que el proceso sea con jurado.

Otoniel, esposado y vestido con un overol de color gris, fue entregado este miércoles por la policía colombiana a agentes de EE.UU. y de la Interpol, que lo recibieron a bordo de un avión de ese país.

Fue detenido en octubre de 2021 luego de casi una década de intensa búsqueda.

«Colombianos, quiero informarles que ha sido extraditado Dairo Antonio Úsuga, alias Otoniel. Este delincuente es solamente comparable con Pablo Escobar, no solamente se trata del narcotraficante más peligroso del mundo sino de un asesino de líderes sociales, abusador de niños, niñas y adolescentes, asesino de policías y uno de los más peligrosos criminales del planeta», dijo este miércoles el presidente de Colombia, Iván Duque.

A Otoniel, de 50 años, lo detuvieron el año pasado en el municipio de Necoclí, en el noroeste de Colombia, en una operación conjunta en la que participaron más de 300 uniformados del Ejército, la Fuerza Aérea y la Policía Nacional desplazados en más de una veintena de helicópteros.

«Es el golpe más duro que se le ha propinado al narcotráfico en este siglo en nuestro país. Este golpe es solamente comparable con la caída de Pablo Escobar en los años 90», dijo entonces al celebrar la noticia el presidente Duque.

En 2015, las autoridades colombianas iniciaron un operativo para capturar a Otoniel en el que participaban unos 1.200 efectivos pertenecientes a los grupos élite mejor preparados del país, más del doble de los 500 que en su momento llegaron a estar rastreando a Escobar.

En cuanto al Clan del Golfo, el ministro de Defensa de Colombia, Diego Molano, dijo en octubre que se había convertido en los últimos años en «la mayor amenaza» debido a que «el mayor número de toneladas de coca que sacaba Colombia hacia mercados de EE.UU. y Europa era manejado y articulado» por esta organización criminal.

Según la prensa colombiana, contra Otoniel había una circular roja emitida por Interpol por homicidio múltiple, secuestro múltiple y concierto para delinquir, entre otros delitos. Además, es objeto de más de 120 procesos judiciales abiertos por todo tipo de delitos.

Otoniel subiendo al avión al ser extraditado

GETTY IMAGES. Hay más de un centenar de procedimientos jurídicos abiertos contra Dairo Antonio Úsuga David.

El traslado de Otoniel este miércoles a la base militar de Catam, anexa al aeropuerto internacional El Dorado, en Bogotá, tuvo características de espectáculo cinematográfico, con una caravana de tanquetas flanqueadas por decenas de policías en motocicleta.

Al bajar de una tanqueta en la pista aérea, se vio a un Otoniel esposado y encadenado de pies y manos, con chaleco y casco blindados, custodiado por decenas de agentes.

Una polémica extradición

La extradición fue posible después de que el Consejo de Estado, máximo tribunal de lo contencioso administrativo de Colombia, levantara una medida cautelar concedida a organizaciones de víctimas que querían impedir esa entrega a Estados Unidos, pues consideran que Otoniel debería responder primero por sus crímenes aquí.

Un militar junto a alias Otoniel.

FUENTE DE LA IMAGEN – REUTERS. La captura de Otoniel requirió un enorme operativo de seguridad.

Después de su captura, «Otoniel» declaró varias veces ante la Justicia Especial para la Paz (JEP), que juzga los crímenes cometidos por los distintos actores del conflicto armado, y suministró más de 60 nombres de militares, políticos, funcionarios y empresas que supuestamente tuvieron tratos con los paramilitares.

Por esa razón, desde diversos sectores se reclamaba que el jefe del Clan del Golfo no fuera extraditado tan rápido a Estados Unidos, pues se considera que aún guarda secretos y tiene mucha información que puede aportar a la justicia colombiana para ayudar a esclarecer crímenes del conflicto.

«Que afán tan impresionante el del gobierno de extraditar la verdad de Otoniel a USA. Muertos del susto. Los colombianos tenemos derecho a saber quienes son los cómplices de todos sus crímenes», escribió en su cuenta de Twitter el exministro de Interior Juan Fernando Cristo.

Sin embargo, el presidente Duque dijo hoy que la extradición no impedirá que los crímenes queden impunes en el país, pues «deberá seguir colaborando con las autoridades colombianas que lo requieran en sus investigaciones y pesquisas».

«Este bandido fue extraditado para cumplir las penas de narcotráfico en los Estados Unidos pero quiero dejar claridad que, una vez cumpla estas condenas, regresará a Colombia a pagar por los crímenes que cometió en nuestro país», aseguró Duque.

Alias Otoniel fue entregado en Bogotá a agentes de Estados Unidos

GETTY IMAGES. Alias Otoniel fue entregado en Bogotá a agentes de Estados Unidos.

Una historia de violencia

La vida de Otoniel puede verse como una acumulación de capas geológicas de la historia de la violencia en la Colombia de las últimas décadas.

Nació en Antioquia a principios de la década del 70 y a los 16 años se sumó junto a su hermano a las filas del desaparecido movimiento guerrillero Ejército Popular de Liberación (EPL).

Luego junto a su hermano Juan de Dios Úsuga David, alias «Giovanni», se vinculó a las FARC y más adelante, en lo que parece un giro de 180 grados, a los paramilitares de las Autodefensas Unidas de Colombia.

En 2005 ese grupo se desmovilizó (dejó las armas), pero los hermanos se unieron a las filas del jefe narco Daniel Rendón Herrera, alias «Don Mario».

Don Mario, tras ser arrestado en 2009.

GETTY IMAGES. La captura de Don Mario dejó a los hermanos Úsuga David al frente del Clan del Golfo.

Cuando éste fue capturado en 2009, Otoniel y Giovanni quedaron a cargo de la organización.

Otoniel se convirtió en líder máximo cuando su hermano murió a manos de la Policía Nacional durante un asalto a una «narcofiesta» de fin de año, el 1 de enero de 2012.

De familia a cartel

Considerado como un gran cartel, el Clan del Golfo era conocido inicialmente como los Urabeños, por la región del Urabá donde opera, aunque sus tentáculos se extienden a gran parte del país y más allá (miembros del grupo han sido capturados en Brasil, Argentina, Perú, España y Honduras).

En su núcleo ha estado un clan familiar, los Úsuga, al que no solamente han pertenecido Otoniel y Giovanni sino también varios primos y otros familiares cercanos.

Helicóptero de la Policía de Colombia

GETTY IMAGES. La Policía de Colombia distribuía panfletos desde helicópteros para pedir ayuda a los ciudadanos para capturar a los líderes del Clan del Golfo.

Por ejemplo, Francisco José Morelo Peñata, alias «El Negro Sarley» (muerto en una operación policial en abril de 2013), tenía una relación sentimental con una de las hermanas de Otoniel, según la policía, y era el segundo de la organización tras la muerte de Giovanni.

La encargada de las finanzas del grupo era la pareja de Otoniel, Blanca Senobia Madrid Benjumea, alias «La Flaca», quien fue capturada en 2015.

Y quien era señalado por la policía como el contacto con los carteles mexicanos y el encargado de manejar la coordinación del tráfico de drogas hacia Centroamérica era un sobrino de Otoniel e hijastro de El Negro Sarley, Harlison Úsuga, alias «Pedro Arias», también apresado en 2015.

En agosto pasado, el gobierno de Colombia autorizó la extradición a Estados Unidos de Alexander Montoya Úsuga alias ‘El Flaco’, un primo de Otoniel que había sido capturado en 2012 en Honduras.

El departamento de Justicia de Estados Unidos ha calificado al Clan del Golfo como «una de las más importantes organizaciones de crimen organizado transnacional» que amenazan ese país.

Por otra parte, desde los tiempos en que eran conocidos como los Urabeños, el Clan del Golfo ha distribuido panfletos en los que se hacen llamar como Autodefensas Gaitanistas de Colombia, lo que es considerado por la prensa colombiana como un ardid para ocultar sus verdaderos fines.

Permanente evasión

Los fuertes vínculos familiares, así como su firme implantación en una zona de Colombia que conocen bien son algunas de las razones por la cuales a las autoridades les había costado tanto capturar a Otoniel.

Dairo Antonio Úsuga, tras ser capturado.

FUENTE DE LA IMAGEN – REUTERS. La detención de Otoniel requirió de la participación conjunta de varios cuerpos de seguridad del Estado.

En parte eso tiene que ver con la estrecha relación de su familia con Urabá.

Ellos son oriundos de la región, a la que los miembros del clan conocen bien.

Saben manejarse sobre su terreno y tienen poder sobre su población.

Tras la muerte de Giovanni, el clan decretó un paro armado que dejó estancada a la región por un par de días.

Pero Otoniel tenía también varios trucos para evadir a sus perseguidores.

Entre ellos, estaba el uso de perros criollos entrenados para que le den aviso cuando alguien extraño se aproxima, con tiempo suficiente como para poder escapar.

Iván Duque.

FUENTE DE LA IMAGEN – EPA. El gobierno de Iván Duque comparó la detención de Otoniel con la de Pablo Escobar.

En una de esas huidas tuvo que dejar atrás a uno de esos animales, un sabueso fino colombiano.

Los policías se lo llevaron, le dieron el nombre de Oto y lo entrenaron y lo usaron en el operativo de 2015 para que los ayude a buscar a su antiguo amo, cuyo olor se le hace inconfundible.

Además, de acuerdo con la prensa colombiana, Otoniel no usaba aparatos tecnológicos como teléfonos celulares para evitar ser rastreado, por lo que se comunicaba con los miembros de su organización enviando mensajes de voz que eran distribuidos en grabadores y memorias USB por correos humanos.

El temor a ser capturado lo llevaba también a cambiar constantemente el lugar donde pasaba las noches, usualmente en la selva y, con frecuencia, en chozas de madera.

Esas viviendas rurales contrastaban con los televisores de pantalla gigante, las bebidas costosas y los perfumes de lujo que las autoridades solían encontrar cuando le seguían los pasos.

Otro elemento distintivo de sus guaridas eran unos costosos colchones especiales, que le ayudaban a amainar las molestias de una hernia de disco.

Ahora que ha sido detenido no queda claro si podrá persuadir a las autoridades de que en la cárcel le permitan dormir en un colchón semejante.

Imagen de portada:GETTY IMAGES. Bus incinerado en Antioquia durante el primer día del «paro armado»

FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC News Mundo. Mayo 2022

América Latina/Colombia/Narcotráfico/Justicia/EE.UU.

 

 

Rogel Aguilera-Mederos: la polémica sentencia de 110 años de cárcel a un joven cubano por causar la muerte de cuatro personas en un accidente de tráfico en EE.UU.

Rogel Lázaro Aguilera-Mederos chocó el camión de carga de madera que conducía contra varios carros.

«Lo que sí diré es que si tuviera la discreción, ésta no sería mi sentencia», dijo un juez de distrito del estado de Colorado al condenar a un joven cubano a 110 años de prisión.

En 2019, cuatro personas perdieron la vida y varias más resultaron heridas cuando Rogel Lázaro Aguilera-Mederos, de 23 años de edad en ese momento, chocó el camión de carga de madera que conducía contra varios carros parados en la interestatal 70, al oeste de Denver.

Según los investigadores del departamento de policía de Lakewood, Aguilera-Mederos no estaba bajo los efectos de las drogas o del alcohol en el momento del accidente. Tampoco tenía antecedentes penales.

La defensa alegó que le fallaron los frenos al camión que conducía el joven, quien no usó la rampa de emergencias que hubiera podido evitar la tragedia.

Como explicó el juez Bruce Jones a la hora de dictar la sentencia, el joven camionero había tomado «decisiones terribles e imprudentes» a pesar de «no tener la intención de hacer daño».

Pero como la legislación del estado exige que la pena para algunos de los cargos que enfrentaba Aguilera-Mederos, incluidos asalto e intento de asalto, sea de un mínimo de 10 años y, además establece que las penas se cumplan de manera consecutiva en vez de simultánea, el joven cubano deberá pasar el resto de su vida en prisión si la condena se mantiene.

El caso ha generado un intenso debate en EE.UU., con una solicitud en línea firmada por más de 1,6 millones de personas, que pide al gobernador de Colorado, Jared Polis que le conceda al joven cubano una conmutación de pena por tiempo cumplido o incluso un indulto.

También han manifestado su rechazo a la sentencia varios artistas -como el colombiano J Balvin- y otras personalidades, como el boxeador cubano Yordenis Ugás.

El incidente

Bomberos controlando el incendio generado por un accidente de tránsito en Colorado

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El 25 de abril de 2019, Rogel Aguilera-Mederos perdió el control del camión de carga que conducía por la interestatal 70, cerca de un centro comercial al oeste de Denver.

Según confirmaron los investigadores del caso, los frenos del camión empezaron a recalentarse en un descenso empinado y Aguilera-Mederos continuó su trayecto a pesar de ver que salía humo de los mismos.

Cuando los frenos del camión fallaron del todo, Aguilera-Mederos no utilizó la rampa de emergencia que hubiera podido detener el vehículo, y de paso evitar la tragedia, sino que estrelló el camión contra varios vehículos que se encontraban detenidos en la interestatal debido a un accidente anterior en el área.

El impacto fue tan severo que acabó con la vida de Miguel Ángel Lamas Arellano, de 24 años; William Baily, de 67; Doyle Harrison, de 61 y de Stanley Politano, de 69.

Además, generó un incendio tan grande que los medios locales reportaron que el asfalto de la interestatal se había derretido en el lugar.

Según la declaración juramentada de Aguilera-Mederos, el joven «pensó que iba a morir así que cerró sus ojos antes de chocar con el tráfico estacionado».

«Indiferencia extrema»

Un camión incinerado luego de un accidente de tránsito cerca a Denver, Colorado

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Los fiscales del caso argumentaron que Aguilera-Mederos había tenido varias oportunidades para evitar la tragedia y que habían sido sus malas decisiones las que habían causado el siniestro.

Es por esto que el jurado encontró al joven culpable en seis cargos de asalto de primer grado con «indiferencia extrema»; diez cargos de intento de cometer asalto de primer grado con «indiferencia extrema»; dos cargos de asalto vehícular; un cargo de conducción imprudente; y cuatro cargos de conducción imprudente causando muerte.

Hablando con el diario local The Denver Post, Duane Bailey, el hermano de una de las víctimas, dijo: «Tomó la decisión deliberada e intencional de que su vida era más importante que la de todos los demás que estaban en la carretera ese día».

Gage Evans, viuda de otra de las víctimas, le dijo a una estación local de televisión que Aguilera-Mederos merecía una sentencia de prisión y que estaba «aliviada» con el veredicto del jurado.

«No soy un criminal»

Durante el juicio, el joven conductor del camión lloró y pidió perdón a los familiares de las víctimas.

«No soy un criminal», dijo. «No soy un asesino. Cuando veo los cargos en mi contra, estamos hablando de un asesino y ese no soy yo. Nunca he pensado en hacerle daño a alguien en la vida».

Agregó que su vida después del incidente ha sido «difícil» y que continuamente piensa en las personas que murieron.

«Perdí mis frenos. Los camioneros saben que es un momento difícil, no puedes hacer nada. No puedes hacer nada,» dijo Aguilera-Mederos durante la sentencia.

Revisar la sentencia

El diario The Denver Post le dedicó su editorial del 15 de Diciembre al caso del joven cubano, y le pidió al gobernador de Colorado Jared Polis que revisara la posibilidad de otorgar clemencia y reducir así su condena.

«Una herramienta que Aguilera-Mederos usó para su trabajo falló […] El sistema de justicia de EE.UU. siempre ha tenido dificultades en cómo tratar casos de homicidio por negligencia […] Si el objetivo es disuadir a otros y fomentar la rehabilitación, cuántos años en prisión serán suficientes?», se preguntaba la junta editorial del diario.

Además, agregaron que el gobernador y la junta de revisión deberían revisar el caso para evitar sentencias «injustas» como la de Aguilera-Mederos en el futuro.

El diario también señaló en un artículo este jueves que esta condena de 110 años de prisión muestra que se deben revisar «las leyes de sentencia mínima obligatoria de Colorado y la capacidad de los fiscales de distrito para usar tales leyes para garantizar condenas».

Según el Denver Post, Aguilera-Mederos «fue sentenciado a una pena de prisión dos veces mayor que la de algunos asesinos de Colorado después de que sus condenas desencadenaron disposiciones en la ley estatal que obligaron al juez a imponer una sentencia mínima de 110 años».

Algunos creen que la culpa debería haber recaído en la compañía dueña del camión.

En una petición firmada en línea por más de 1,6 millones de personas a través de la página Change.org, Heather Gilbee, una residente de Colorado, dijo que la compañía había fallado varias inspecciones de seguridad, desde 2017.

«Nadie sino la compañía empleadora debería ser responsable de este accidente», dijo Gilbee.

Este caso también ha causado un gran impacto entre la comunidad cubana de EE.UU., siendo numerosas las voces que han pedido clemencia para el joven camionero.

Imagen de portada: Oficina del Sheriff de Jefferson.

FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC Mundo. Diciembre 2021.

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