Antiguo Egipto: 5 enigmas milenarios sobre la tumba de Tutankamón que todavía no tienen respuesta. Parte 3/3

Las manchas sobre las pinturas en la cámara funeraria

La cámara funeraria donde yace la célebre momia de Tutankamón es el único recinto de toda la tumba que tiene pinturas en sus paredes. Las imágenes, que contienen motivos religiosos y ceremoniales, poseen una característica única, que las diferencia de las demás pinturas halladas en otras tumbas del Valle de los Reyes. Pero esta singularidad no es algo positivo, ya que se trata de una cantidad inmensa de pequeñas manchas marrones presentes a lo largo y a lo ancho de todos los murales.

Un estudio de esas manchas que publicó National Geographic reveló en las mismas concentraciones de ácido málico, subproducto del metabolismo de algunos hongos y bacterias, algo que confirma que esas pecas marrones son de origen microbiano. El crecimiento en forma de círculos, además, corroborar que se trata de hongos.

Las manchas marrones se observan claramente en esta parad que está siendo observada por los turistas

Las manchas marrones se observan claramente en esta pared que está siendo observada por los turistas. Mohamed Abd El Ghany – Reuters.

Los arqueólogos están convencidos que el crecimiento de estos hongos tuvo que ver con el apresuramiento en la finalización de la tumba, quizás por la muerte prematura del faraón niño. Eso hizo que posiblemente se sellara la cámara mortuoria cuando la pintura no se había secado del todo. La buena noticia es que los investigadores saben que esas manchas ya no representan un peligro para la conservación de los frescos.

Las manchas presentes en los murales de la cámara funeraria de Tutankamón se relacionan con la presencia de hongos, que demostrarían que la sala se selló apresuradamente, con la pintura todavía húmeda

Las manchas presentes en los murales de la cámara funeraria de Tutankamón se relacionan con la presencia de hongos, que demostrarían que la sala se selló apresuradamente, con la pintura todavía húmeda. Mohamed Abd El Ghany – Reuters.

“Creemos que los puntos marrones surgieron porque la sellaron demasiado rápido. Había mucha humedad y aparecieron hongos. Hoy los hongos están muertos, nunca crecieron desde que Carter abrió la tumba, podemos comparar las fotografías”, señaló el arqueólogo Neville Agnew, del Getty Conservation Institute (GCI), uno de los responsables de la restauración de la tumba para la reapertura al público, que se produjo en 2019.

En efecto, en las imágenes tomadas en los primeros días de la apertura de la cripta por parte de Carter y su equipo, se observa que las manchas están distribuidas exactamente de la misma forma que en el día de hoy. Pero, así como es verdad que los hongos muertos ya no pueden dañar las imágenes, también es cierto que las pecas marrones que salpican las imágenes están tan integradas a la pintura que resultaría imposible quitarlas sin que en el intento se dañen los pigmentos de los murales y por ende, su calidad artística.

¿De qué murió Tutankamón?

Los historiadores no se ponen de acuerdo sobre la edad en que falleció el faraón Tutankamón. Fue seguramente antes de los 20 años, pero puede haber sido a los 17, a los 18 o a los 19, dependiendo del libro que se tome como referencia.

Y tampoco hay coincidencias en el momento de señalar la causa de su muerte.

Hay muchas especulaciones y teorías acerca de cuál fue el motivo de la muerte de Tutankamón

Hay muchas especulaciones y teorías acerca de cuál fue el motivo de la muerte de Tutankamón. Archivo

Un estudio de ADN de la momia del faraón realizado por Frank Rh Üli, de la Universidad de Zúrich, publicado en el sitio de divulgación científica Scientific American, da cuenta de que el joven monarca padecía malaria. Aunque no se puede concluir en que ese haya sido el motivo de su deceso.

Tomografías computarizadas indicaron, a su vez, que Tutankamón tenía un raro trastorno óseo llamado “enfermedad de Köhler”, una osteocondrosis por falta de irrigación que le produjo una deformación de su pie izquierdo, que se veía con la forma de un palo de golf. Esto lo obligaba al monarca a usar bastón -se hallaron varios en su tumba- y posiblemente también haya derivado en una desviación de su columna.

La momia de Rey Tut fue analizada de diversas maneras, pero no se pudo saber aún cuál fue el motivo de su muerte

La momia de Rey Tut fue analizada de diversas maneras, pero no se pudo saber aún cuál fue el motivo de su muerte. Mohamed Abd El Ghany – Reuters.

Se cree que este problema óseo y un estado de salud considerado endeble derivarían del hecho de que existía un lazo de consanguinidad entre los padres de Tut. Un estudio del año 2010 del que da cuenta el diario español El País señalaba que Akenatón, el padre de Tutankamón, lo había engendrado con una de sus hermanas.

A pesar de todos estos detalles consignados acerca de la salud del joven monarca, las causas de su muerte siguen sin establecerse con seguridad. En 2005, un estudio por tomografía computarizada señaló que poco antes de su deceso el faraón había sufrido una violenta fractura del fémur, a la altura de su rodilla.

Una de las hipótesis que explicarían la partida de este mundo de Tutankamón es la que dice que está herida en su pierna, que fue expuesta, pudo haberse infectado. Eso, sumado al débil estado de salud del faraón, habría resultado un cóctel fatal. Otros especialistas no descartan que la fractura de la rodilla haya provocado una hemorragia mortal.

Tutankamón fue afectado por la malaria y sufrió una fuerte fractura en su pierna poco antes de morir, pero no se sabe si esas situaciones desencadenaron su deceso

Tutankamón fue afectado por la malaria y sufrió una fuerte fractura en su pierna poco antes de morir, pero no se sabe si esas situaciones desencadenaron su deceso. AFP

En 2012, un informe elaborado por Hutan Ashrafian, profesor y cirujano del Imperial College de Londres, y publicado en National Library of Medicine señalaba que probablemente el faraón muriera por un ataque de epilepsia. Esto le habría producido, además, la mencionada fractura de su miembro inferior. Esta afección, además, sería heredada de su padre. El científico fundamentó su teoría al unir varias características que presentaban Tutankamón y otros faraones de su dinastía muertos jóvenes -rasgos femeninos, alucinaciones religiosas, uso de bastón- y que podían relacionarse con una epilepsia del lóbulo temporal.

Otras teorías menos fundadas indican que el joven faraón fue asesinado, o que feneció atropellado por un carro o por la mordedura de una serpiente. Pero nada de ello ha sido corroborado aún fehacientemente por la ciencia.

La maldición de la tumba de Tutankamón

Una serie de sucesos desafortunados que ocurrieron poco después de que Howard Carter accediera a la tumba del joven faraón, fueron alimentando una supersticiosa creencia que perdura hasta el día de hoy: la de la maldición de Tutankamón.

Esta leyenda sugiere -y aún lo hace- que el haber penetrado en la última morada del monarca del antiguo Egipto había despertado un maleficio que cayó sin piedad sobre los que osaron irrumpir en el recinto mortuorio a incordiar el sueño eterno del monarca.

Carter (izq) junto a Lord Carnarvon (der), financista de la expedición, que murió poco después de abrir el féretro de Tutankamón

Carter (izq) junto a Lord Carnarvon (der), financista de la expedición, que murió poco después de abrir el féretro de Tutankamón.

Días después de haber arribado a la sala donde se hallaba sarcófago de Tutankamón, en abril de 1923, Lord George Carnarvon, el mecenas de la expedición de Carter en la aventura de descubrir la tumba del faraón egipcio, falleció tras haber sido picado por un mosquito. Al parecer, al aristócrata británico se le infectó la picadura del insecto como consecuencia de un corte que se hizo mientras se afeitaba. Esto derivó en una neumonía que acabó con su vida, a la edad de 56 años.

A esta tragedia hay que sumar, en favor de la teoría de la maldición, que Carter fue picado por un escorpión durante las excavaciones y que una culebra ingresó al aposento donde dormía el arqueólogo y se comió al canario que él tenía como mascota.

Howard Carter nunca creyó en la leyenda de la maldición de la tumba de Tutankamón

Howard Carter nunca creyó en la leyenda de la maldición de la tumba de Tutankamón.

Además, algunos de los empleados egipcios que trabajaban en el lugar vieron un halcón sobrevolando la tumba, que se perdía en su vuelo hacia el oeste, la dirección donde quedaba “el otro mundo”, de acuerdo con sus creencias.

Pero los hechos trágicos no acabarían allí. En septiembre de 1923, Aubrey Herbert, hermano menor de Carnarvon, que también estuvo cuando se abrió la cámara de Tutankamón, falleció de una sepsis mientras atravesaba un tratamiento experimental para tratar su temprana ceguera.

Momento en que los arqueólogos abren la cámara funeraria en donde se encontraba la momia del faraón (New York Times photo archive)

Momento en que los arqueólogos abren la cámara funeraria en donde se encontraba la momia del faraón (New York Times photo archive).

Richard Betkell, secretario de Lord Carnarvon e hijo único de Lord Westenrys, falleció de una embolia en 1929. Y meses después fue su padre quien saltó al vacío desde un séptimo piso. La leyenda cuenta que el coche fúnebre que llevaba a Westenrys a su morada definitiva, en su camino atropelló y mató a un niño de apenas ocho años.

La tumba de Tutankamón se terminó de vaciar de objetos en el año 1930. Para entonces, la leyenda de su maldición había atravesado las fronteras de Egipto y se había instalado, con títulos sensacionalistas, en los medios de comunicación británicos y de muchos otros países. Fue Arthur Conan Doyle, el brillante creador de Sherlock Holmes, uno de los grandes personajes que dijo creer en la maldición egipcia y que hizo mucho por difundirla.

Arthur Conan Doyle se dejó llevar por la leyenda de la maldición de la tumba de Tutankamón y fue un defensor de su existencia

Arthur Conan Doyle se dejó llevar por la leyenda de la maldición de la tumba de Tutankamón y fue un defensor de su existencia. AP

El que aparentemente pudo salvarse de la temible maldición fue el propio Howard Carter. Más allá de la picadura del alacrán y de la pérdida de su canario, el arqueólogo murió a los 64 años, víctima de un linfoma. Era el año 1939. Para ese entonces, la fama de su descubrimiento ya había alcanzado todo el globo.

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FUENTE RESPONSABLE; La Nación. Por Germán Wille. Noviembre 2021. Por BBC News Mundo

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Antiguo Egipto: 5 enigmas milenarios sobre la tumba de Tutankamón que todavía no tienen respuesta. Parte 1/3

A 99 años de su descubrimiento en el Valle de los Reyes egipcio, en 1922, una de las tumbas más famosas del mundo aún encierra incógnitas.

Si deseas profundizar sobre este fascinante tema; cliquea por favor dónde está escrito en “negrita”. Muchas gracias.

La tumba de Tutankamón fue descubierta en noviembre 1922 y todavía en torno a ella y a la figura del joven faraón existen muchos misterios

La tumba de Tutankamón fue descubierta en noviembre 1922 y todavía en torno a ella y a la figura del joven faraón existen muchos misterios- BBC Mundo

El pasado 4 de noviembre se cumplieron 99 años del descubrimiento de la tumba del faraón Tutankamón por parte del arqueólogo británico Howard Carter en el Valle de los Reyes, cerca de la ciudad de Luxor, en Egipto. La búsqueda del sitio del último descanso del monarca egipcio de la XVIII Dinastía, muerto antes de cumplir los 20, había demandado al investigador y su equipo unos ocho años. Pero, sin dudas, todo ese tiempo invertido valió la pena.

“¡Puedo ver cosas maravillosas!”, fue la célebre frase con la que Carter describió lo que podía vislumbrar dentro de la tumba cuando echó un vistazo desde una pequeña abertura que había realizado en la entrada del recinto. En efecto, cuando en aquel noviembre de 1922, el arqueólogo y su mecenas, Lord Carnarvon, ingresaron al lugar, hallaron enormes tesoros que habían permanecido allí, ajenos a la vista humana, por más de 3300 años.

Entre los casi 5000 objetos presentes en ese sitio había estatuas, tronos, altares y cofres. La tumba tenía, además, cuatro cámaras. Entre ellas, la más importante era la que contenía el sarcófago con la momia de Tutankamón. Este decimotercer faraón de la XVIII dinastía del Antiguo Egipto, conocido como “el rey niño” -asumió su mandato a los nueve años-, había fallecido alrededor del año 1327 a.C., cuando tenía, de acuerdo con los diversos historiadores, entre 17 y 19 años.

El arqueólogo y egiptólogo Howard Carter y su equipo hallaron el famoso sarcófago del joven faraón en 1922.

El arqueólogo y egiptólogo Howard Carter y su equipo hallaron el famoso sarcófago del joven faraón en 1922.Archivo

Carter y un equipo de excavación del Museo Metropolitano de Nueva York y especialistas del gobierno egipcio lograron acceder a la cámara funeraria del ”Rey Tut” algunos meses después del descubrimiento de la tumba. Demoraron en descubrir y catalogar cada uno de los objetos hallados en las antecámaras -muebles, armas, vestidos, vasijas, perfumes, comida y jarras de vino- y finalmente accedieron al lugar del descanso final del faraón.

En una sala de cuatro metros por seis, la única que presentaba pinturas en sus paredes, unos 300 objetos rodeaban el sarcófago del joven monarca, ubicado en el centro del recinto. Cuatro capillas de madera recubiertas de oro cubrían el sarcófago de cuarcita roja que contenía los restos del pequeño rey.

La tumba de Tutankamón como luce en la actualidad

La tumba de Tutankamón como luce en la actualidad. Archivo

La momia de Tutankamón yacía dentro de una serie de ataúdes antropomorfos hechos con el lujo correspondiente a su estatus faraónico. 

El féretro externo, de más de dos metros, enchapado en oro, con un peso de más de una tonelada, tenía en su interior otro de oro macizo decorado con piedras preciosas. Dentro de él descansaba el destinatario de todos los honores funerarios, con su cabeza cubierta por la máscara de oro que sería sin dudas el objeto más célebre y famoso de todos los tesoros hallados en este lugar.

La máscara funeraria de Tutankamón

La máscara funeraria de Tutankamón

 Pasaron casi 100 años de este momento clave para la arqueología universal. La de Tutankamón es, hasta el momento, la tumba mejor conservada de todas las descubiertas en todo el Valle de los Reyes, una necrópolis que albergó más de 60 faraones en su postrero descanso durante unos cuatrocientos años.

Y por ello, y por la magnitud que alcanzó su descubrimiento, el Rey Niño -que gobernó su reino por menos de 10 años sin logros relevantes-, se transformó, más de 3000 años después de su muerte, en el faraón más conocido de la historia. Además, queriéndolo o no, dejó como legado para la posteridad a su momia, que se convirtió en la más célebre del planeta.

El lugar de descanso eterno del joven faraón de la XVIII Dinastía alcanzó fama mundial debido a que se encontraba intacta tras más de tres milenios

El lugar de descanso eterno del joven faraón de la XVIII Dinastía alcanzó fama mundial debido a que se encontraba intacta tras más de tres milenios. Archivo

Y a pesar del tiempo transcurrido desde su descubrimiento, todavía existen algunos misterios, secretos y mitos que continúan fascinando al mundo.

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FUENTE RESPONSABLE; La Nación. Por Germán Wille. Noviembre 2021. Por BBC News Mundo

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Antiguo Egipto: 5 enigmas milenarios sobre la tumba de Tutankamón que todavía no tienen respuesta. Parte 2/3

La daga con hoja “extraterrestre”

En su intensa y cuidadosa búsqueda de objetos en la tumba del faraón adolescente, Howard Carter halló, en la envoltura de la emblemática momia, dos dagas. Una de ellas tenía una hoja de hierro y un mango con una funda de oro con decoración. Lo que llamó la atención entonces de los arqueólogos fue que la daga no se hubiera oxidado con el correr de los milenios.

La daga contiene material que podría apuntar a un origen extraterrestre

La daga contiene material que podría apuntar a un origen extraterrestre . El Heraldo de México.

Y la sorpresa sería grande al analizar el material del que estaba hecha.

En el año 2016, científicos de origen italiano y egipcio observaron el metal de la daga a través de un espectrómetro de fluorescencia de rayos X con la finalidad de desentrañar cuál era su composición química. Allí encontraron que el arma que acompañó por miles de años a la momia en su aposento final tenía un alto contenido de níquel y de cobalto.

Ambos componentes “sugieren fuertemente un origen extraterrestre”, dijeron los investigadores, para asombro del mundo, en los resultados de su análisis, publicados en la revista Meteoritics & Planetary Science, en mayo de 2016.

La daga se encontraba junto a la momia de Tutankamón

La daga se encontraba junto a la momia de Tutankamón. Meteoritics & Planetary Science.

El término ‘extraterrestre’ no sugiere que la daga haya sido realizada por seres de otros mundos, pero sí que fue elaborada con materiales provenientes de algún lugar fuera de la órbita de la Tierra. Específicamente el metal fue extraído de un meteorito.

En efecto, los investigadores compararon el material del arma blanca del faraón con una cantidad de estos objetos celestes hallados a lo largo de 2000 kilómetros alrededor de la costa del Mar Rojo, en Egipto. Y en uno de ellos, denominado Kharga, encontraron componentes coincidentes.

Según lo que se informa en la mencionada publicación científica, la comparación de los elementos “respalda firmemente el origen meteorítico” de la hoja de la daga. “Nuestro estudio confirma que los antiguos egipcios atribuían un gran valor al hierro meteorítico para la producción de objetos preciosos”, señala el informe.

Detalles de la daga de Tutankamón

Detalles de la daga de Tutankamón-Meteoritics & Planetary Science

En la edad de bronce, tiempo en que vivió Tutankamón, la escasez del hierro hacía que fuera más valorado que el oro. Solo se utilizaba ese material esporádicamente para objetos ornamentales, rituales y ceremoniales. De todas formas, la daga del faraón, elaborada con ese metal, sugiere que los antiguos egipcios tenían un “dominio significativo” de la manipulación del hierro.

Como la gran mayoría de los objetos hallados en la tumba de Tutankamón, la daga con su composición extraterrestre se encuentra actualmente en el Museo Egipcio de El Cairo.

Las “cámaras ocultas” en la tumba de Tutankamón.

Otro de los misterios que esconde la tumba de Tutankamón y que la ciencia no parece terminar de discernir, tiene que ver con la existencia de supuestas cámaras o recintos ocultos tras las paredes de la sala funeraria del joven faraón. Las especulaciones de diversos científicos incluso aseguran que en una de estas recámaras escondidas pueden encontrarse los restos de la legendaria reina Nefertiti, una de las primeras esposas de Akenatón, el padre de Tutankamón.

Los especialistas buscan con un georradar la existencia de cámaras ocultas tras la pared norte del recinto funerario de Tutankamón. National Geographic.

Diversas exploraciones que intentaron vislumbrar a través de radares o herramientas similares lo que había más allá de los muros de la tumba de Tut, conocida por los arqueólogos como KV62, dieron resultados diferentes. Algunas sugerían la existencia de más salas, y otras las descartan por completo.

En 2016, por caso, un grupo de arqueólogos que lideraba el japonés Hirokatsu Watanabe señaló que había dos espacios vacíos tras una de las paredes de la tumba, según lo que dictaminó a través de un radar infrarrojo.

Algunos egiptólogos aseguran que escondida tras las paredes de la tumba de Tutankamón puede hallarse la cámara funeraria de la legendaria reina Nefertiti

Algunos egiptólogos aseguran que escondida tras las paredes de la tumba de Tutankamón puede hallarse la cámara funeraria de la legendaria reina Nefertiti. Archivo

Ese descubrimiento afianzaba lo investigado en 2015 por el egiptólogo inglés Nicholas Reeves, que, a favor de su teoría, había observado unas pequeñas hendiduras en la pared norte de la tumba que podrían corresponder a una puerta sellada. Se habló incluso de un hueco de 1,5 metros de ancho por dos de profundidad.

Reeves consideraba que el lugar donde hoy descansa Tutankamón pudo haber sido construido originalmente para Nefertiti, reina de la XVIII dinastía, famosa por su belleza e inmortalizada en un busto con su figura realizado hace 3300 años.

Una nueva exploración realizada en 2018 con georadares, en tanto, arrojó como resultado que no había pasajes ni cámaras ocultas en el lugar. “Concluimos, con un alto grado de fiabilidad, que los datos del georradar no respaldan la hipótesis de la existencia de cámaras ocultas adyacentes a la tumba de Tutankamón”, decía el informe, publicado en la revista National Geographic. Esta investigación fue realizada con el apoyo de la mencionada publicación y fue coordinada por Franco Porcelli, director de la Universidad Politécnica de Turín, Italia.

En febrero de 2020 otro nuevo escaneo de las paredes de la tumba, realizado esta vez con un radar de penetración terrestre, dio como resultado la identificación de lo que parece ser un espacio similar a un corredor a pocos metros de la cámara funeraria de Tutankamón. Este hallazgo fue realizado por el exministro de Antigüedades egipcio Mamdouh Eldamaty y fue publicado en la revista Nature.

Los científicos coinciden en que deben estar 100% seguros antes de buscar físicamente la existencia de una cámara oculta para no arruinar innecesariamente los murales de la tumba

Los científicos coinciden en que deben estar 100% seguros antes de buscar físicamente la existencia de una cámara oculta para no arruinar innecesariamente los murales de la tumba. Mohamed El-Shahed – AFP

En este caso, los investigadores dudan de que la posible cámara hallada sea parte de la misma KV62, o corresponda a alguna tumba vecina.

Más allá de las contradicciones sobre la existencia de una cámara o no, los científicos están seguros de que, antes de proceder a la búsqueda física de un recinto adyacente, se debe estar completamente seguros de su presencia. “Cualquier investigación física no debe apresurarse, porque cavar a través del lecho de la roca sería extremadamente difícil y perforar la pared norte de la cámara funeraria dañaría una obra de arte invaluable”, señaló el propio Reeves al citado artículo de Nature.

Imagen de portada: Gentileza de BBC MUNDO

FUENTE RESPONSABLE; La Nación. Por Germán Wille. Noviembre 2021. Por BBC News Mundo

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Isla Oak: la leyenda del tesoro que ya se cobró seis víctimas y cientos de frustraciones. Final

En 1893, Frederick Blair y S.C. Fraser creó la Oak Island Treasure Company en Maine, Estados Unidos. Gracias a un contrato de explotación 30.000 dólares, la firma se aseguró los derechos exclusivos de todos los tesoros descubiertos por un período de tres años. Pero, pese a sus esfuerzos, no lograron encontrar nada.

Cuatro años más tarde, más precisamente el 26 de marzo de 1897, la isla se cobró otra víctima mortal: un hombre llamado Maynard Kaiser, que se encontraba trabajando en una de las perforaciones de la zona.

Tres meses más tarde, otro grupo de excavadores probó suerte. En esta ocasión, el taladro atraviesa capas de piedra blanda, roble y algo que parecían piezas sueltas de metal. Pero, al continuar descendiendo, chocaron con una barrera de hierro y debieron interrumpir las tareas.

Cuando el taladro volvió a la superficie y el equipo examinó las perforaciones extraídas del pozo, la emoción rápidamente se desvaneció. Pese a que se pensaba que la capa era de metal suelto, los hombres solo encontraron trozos de fibra de coco -utilizado en esa época para empacar-, astillas de roble y más escombros sueltos.

El papiro con la inscripción 'VI' encontrado en una de las excavaciones cuya autenticidad fue confirmada por expertos de la Universidad de Harvard

El papiro con la inscripción ‘VI’ encontrado en una de las excavaciones cuya autenticidad fue confirmada por expertos de la Universidad de Harvard – OakIslandMoneyPit.Com

Parte de los escombros extraídos en la isla Oak fueron trasladados a Amherst. Allí, el Dr. A.E. Porter hizo un estudio minucioso de los materiales desenterrados. Entre la tierra y los escombros, encontró un pergamino inconfundible con lo que parecían ser las letras ‘VI’ escritas en uno de los lados del material, que fue inspeccionado por especialistas de la Universidad de Harvard que verificaron su autenticidad.

Roosevelt y la búsqueda en el siglo XX

En 1909, a la edad de 27 años, Franklin Delano Roosevelt se unió a las filas de la Old Gold Salvage and Wrecking Company. De excelente posición económica y formado en Harvard, pasó ese verano frente a las costas de Nueva Escocia.

Roosevelt, el tercero desde la derecha

Roosevelt, el tercero desde la derecha – Daily Choices

De la misma manera que cualquier otro buscador de tesoros, Roosevelt estaba muy esperanzado de encontrarlo. Como consigna Oak Island Money Pit, en una carta dirigida a una amigo personal se interesó por el misterio de la isla y tenía intenciones de regresar a la Bahía Mahone.

Motivado por lo que había visto en 1897, Chappell regresó a Canadá desde Australia y junto con Frederick Blair, que había conservado el contrato de arrendamiento, se involucró en la búsqueda. Sus primeras excavaciones arrojaron hallazgos: un hacha, un ancla y una púa, elementos que los llevaron a creer que podían ser restos de alguna antigua civilización.

Blair, Chappel, su hermano Renerick, su hijo Melbourne y su sobrino Claude, comenzaron a trabajar en 1931. Como ya había ocurrido, el grupo se topó con más dificultades que soluciones. Buscaron el “pozo del dinero” pero, para ese entonces, el sitio había sufrido casi 140 años de excavaciones y la superficie de la isla lucía confusa. No sabían por dónde empezar.

Tras haber leído sobre el tema en un artículo en el New York Times de 1928, un hombre llamado Gilbert Hedden se interesó en el Pozo del dinero y la isla Oak. Ese interés devino en obsesión y tras comprar parte de la isla y negociar con Blair, consiguió los medios necesarios comenzó a trabajar en la zona en 1936.

En los primeros meses, el equipo de Hedden no tuvo mayores descubrimientos, pero en 1937 todo cambió. Al excavar en uno de los muchos túneles auxiliares que marcan la isla, el equipo tropezó con una serie de elementos fascinantes. A 20 metros de profundidad dieron con una lámpara minera y dinamita sin explotar. A 30 metros desenterraron masilla de arcilla nunca antes vista en la isla.

Si bien su interés por el tesoro de la isla Oak nunca disminuyó, en 1938 Hedden cambió de planes y decidió abocarse a los asuntos comerciales de la industria del acero.

La tragedia de los Restall 

Desde el mismísimo primer intento de los tres intrépidos muchachos de 1795, un gran número de creencias fantásticas se tejieron en torno a al destino de la isla Oak. Algunas profecías presagiaban que para desenterrar el tesoro debían morir al menos siete personas. Y la familia Restall no hizo más que agrandar la leyenda.

Robert Restall llegó a la isla en 1959 después de firmar un contrato con uno de los terratenientes. Se instaló con Bobbie, su hijo mayor de 18 años, en una cabaña sin agua potable, pero con la creencia firme de que lograrían encontrar el elusivo tesoro.

Robert Restall y su familia en el sitio denominado Pozo del dinero

Robert Restall y su familia en el sitio denominado Pozo del dinero – BeautifulTrendsToday.Com

La mañana del 17 de agosto de 1965, Robert se encontraba sobre el borde de una de las perforaciones cuando aspiró el gas que emanaba de una máquina perforadora. Se desmayó y cayó al pozo. Al ver lo que sucedía con su padre, Bobby se acercó para tratar de ayudarlo y corrió la misma suerte.

Al ver que padre e hijo Restall habían caído, los operarios Karl Graeser y Cyril Hiltz intentaron ayudarlos, pero también sucumbieron. Al término de la jornada, cuatro personas habían muerto.

Una placa inaugurada en el segundo centenario de la primera excavación recuerda a las seis personas que murieron mientras buscaban el supuesto tesoro

Una placa inaugurada en el segundo centenario de la primera excavación recuerda a las seis personas que murieron mientras buscaban el supuesto tesoro – OakIslandMoneyPit.Com

Tras la muerte de los Restall y los obreros, el inversor y geólogo Robert Dunfield se hizo cargo de la exploración de la isla. Los primeros trabajos se llevaron a cabo ese mismo año y tras un breve descanso se retomaron el mismísimo día de Año Nuevo de 1966.

Sin mayor éxito más que haber encontrado fragmentos de porcelana similares a los de expedicionarios anteriores y la incursión de Fred Nolan Dunfield puso fin a su proyecto. Tras haber invertido miles de dólares regresó a California con las manos vacías.

Después de haber hecho trabajo de campo en el área y una tregua con los demás buscadores de tesoros, en 1969 Daniel C. Blankenship y David Tobias conformaron la Triton Alliance Limited. Al explorar la zona de Old Smith Cove, el equipo descubrió una formación de troncos en forma de U, tijeras de hierro forjado, un trineo de madera y otros artefactos de hierro, como clavos y púas.

Según reportes de la época, el equipo sumergió una cámara y en la superficie analizaron lo que parecía ser una mano, un fragmento de un cadáver y varios cofres. Esto motivó a que se realizarán 10 inspecciones con buzos, pero todas fueron infructuosas: no se extrajo ningún tesoro como resultado de esa investigaciones.

A comienzos de los 1980, Blankenship y Tobias le dieron un giro comercial a su empresa: comenzaron a explotar la veta turística de la isla Oak. De manera casi exclusiva comenzaron a recibir a visitantes interesados tanto en la geografía como en los hallazgos y las historias contadas a lo largo de los siglos.

Sobre el final de la década de 1990, Tobias decidió vender sus acciones de la propiedad. La Sociedad de Turismo de la isla Oak le solicitó fervientemente al gobierno de Canadá que comprara el terreno y lo abriera al público, pero la iniciativa no prosperó.

Marty (izquierda) y Rick (derecha) Lagina, los hermanos que encabeza el reality show de History Channel

Marty (izquierda) y Rick (derecha) Lagina, los hermanos que encabeza el reality show de History Channel – YouTube

Pese a los pedidos de la organización, en 2006 la mayor parte de la isla fue vendida a los hermanos Marty y Rick Lagina de Kingsford, Michigan.

A comienzos de 2014, History Channel estrenó el reality show, The curse of Oak Island en el que, a través del uso de tecnología moderna, los hermanos buscan descubrir artefactos históricos enterrados en Oak.

Hasta ahora, los intentos de los Lagina por dar con el tesoro tampoco rindieron frutos. Sí encontraron una fuente de riqueza inesperada en el programa, que ya lleva ocho temporadas al aire.

Imagen de portada: Gentileza de La Nación – La leyenda de la isla Oak está ligada a las palabras “botín” y “tesoro” y, por ende, a los piratas (foto ilustrativa) –

FUENTE: LA NACIÓN – Mundo – Por Diego Cioccio