‘Julio César’: el personaje del que nunca está todo dicho.

De Suetonio a Shakespeare, de Dante a Joseph L. Mankiewicz. 

La figura de Julio César no ha dejado de crecer durante más de dos milenios, siendo superado con creces el hombre por la leyenda. Para compensar la balanza ha llegado la biografía de Patricia Southern sobre el romano más famoso de todos los tiempos.

Et tu, Brute? – Then fall, Caesar!». Estas son las últimas palabras pronunciadas por César en la Escena 1 del Acto 3 de la tragedia de Shakespeare Julius Caesar, representada por primera vez en 1599. 

Desde entonces, esa frase, supuesta traducción del Bardo de Avon de las palabras griegas que el historiador romano Suetonio puso en boca de César (καὶ σὺ τέκνον, es decir «¿tú también, muchacho?») resuenan, como el famoso Quousque tandem de Cicerón, en la mente de todos hasta hoy. Lo más probable es que ni las palabras de Suetonio ni las de Shakespeare fueran pronunciadas por César en el momento en que una turba furiosa de senadores descargaba puñaladas cargadas de rencor con sus dagas sobre el cuerpo del dictador. Pero ¿qué se puede hacer cuando un personaje histórico se convierte en leyenda?

Decía Tito Livio en el prefacio de su Ab urbe condita que una concesión que se hace a la antigüedad es la de «magnificar, entremezclando lo humano y lo maravilloso». 

Con César, no hay duda de que esto ha tenido lugar ya desde su mismo asesinato. Y así lo señala muy acertadamente Patricia Southern al comienzo de su libro Julio César, que acaba de traer Desperta Ferro Ediciones al castellano: «Cayo Julio César fue, sin lugar a dudas, un individuo legendario. Su figura está a la altura de la de Alejandro Magno […]. Y es que, como sucedió con Alejandro, el nombre de César continuó resonando a través de los siglos, convirtiéndose a la postre en un título empleado por los emperadores romanos para distinguir a sus herederos y sucesores, y re emergiendo en momentos más recientes para designar al káiser en Alemania o al zar en Rusia».

Pero Southern, al contrario que Tito Livio con el pasado legendario romano, no solo no entremezcla lo humano y lo maravilloso al abordar la figura de César, sino que nos presenta a un personaje histórico que, lejos de tópicos, encarna a la perfección a una sociedad (la romana), a una clase (la senatorial), y un periodo muy concreto (la República tardía). 

Especialmente interesantes son las reflexiones iniciales de Southern, que hacen sintonizar al lector con la frecuencia adecuada del libro al recordarle que César no sabía lo que le iba a ocurrir, que no había nada predeterminado; que todo, en definitiva, podía salir fatal por cualquier pequeño error. 

Como cualquier otro de sus colegas, como Pompeyo o Craso, que no tuvieron tanta suerte como él, César pudo haber caído en cualquier momento del caballo o por un dardo bien dirigido en la Galia (el verbo caedere servía tanto para referirse a «caer» como a «matar»). Nada de sus primeros años de carrera hicieron pensar que fuera a llegar donde llegó: conquistador de la Galia, triunviro, dictador vitalicio.

César jugó, tanto en el Foro romano como en los campos de batalla de Hispania o la Galia con sustanciosas raciones de suerte. Además de buen concepto de sí mismo, como señala la autora. 

Y luego estaba Augusto. «[…] sin un César vivo –señala Southern– después del 61 a. C., tampoco habría habido ningún Augusto, y la historia del Imperio romano habría sido muy diferente. Y viceversa: sin Augusto, la leyenda de César no habría sido alimentada, fomentada, manipulada y remodelada hasta dar lugar a la historia con la que hoy estamos familiarizados». 

A este respecto también Southern dedica su amplia experiencia como investigadora en el mundo romano: diferencia autores contemporáneos al biografiado de los posteriores, haciendo un muy sano cribado de fuentes, y elige con criterio la información más sólida en la que el lector actual puede apoyarse sin temor a estar deglutiendo historietas antiguas.

Hay que destacar, por último, que Patricia Southern, además de solvente historiadora de la antigüedad, es una destacada especialista en historia militar romana, lo que ha demostrado sobradamente desde la publicación en 1996, junto con Karen R. Dixon, de su obra The Late Roman Army, que Desperta Ferro Ediciones trajo por fin al castellano en 2018 (El ejército romano del Bajo Imperio). 

Quienes nos dedicamos a la historia militar romana hemos tenido que recurrir en más de una ocasión a alguna de sus obras clásicas, como The Roman Cavalry: From the First to the Third Century AD, también junto a Karen R. Dixon, o The Roman Army: A Social and Institutional History. Por tanto, abordar las campañas militares de César de la mano de Patricia Southern es todo un placer.

En definitiva: quien desee conocer en profundidad la figura del romano más famoso de todos los tiempos (y su propio tiempo), antagonista de los simpáticos galos Astérix y Obélix, ídolo de Napoleón Bonaparte, cuyo nombre dio título a los gobernantes más poderosos de la tierra, y un largo etcétera, está de suerte, porque el dúo Patricia Southern y Desperta Ferro Ediciones no defrauda.

Imagen de portada:Portada de «Julio César» de Patricia SouthernDesperta Ferro Ediciones

FUENTE RESPONSABLE: El Debate. España. Por Antonio Miguel Jiménez. 2 de julio 2022.

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