Paul Auster rescata del olvido la vida de Stephen Crane.

Biografías y memorias

El reconocido novelista publicó una biografía del autor de “La roja insignia del valor” , uno de los más influyentes de la literatura estadounidense, cuya personalidad reviste “facetas contradictorias y fascinantes”. 

Paul Auster acaba de publicar “La llama inmortal de Stephen Crane”, una biografía del autor de “La roja insignia del valor” y uno de los más influyentes de la literatura estadounidense, que falleció en 1900 a los 28 años de tuberculosis, y cuya personalidad, para el escritor reviste “facetas muy contradictorias, todas fascinantes”. 

Nacido en 1871 en Newark (Nueva Jersey), Crane fue el noveno de los 14 hijos que tuvieron sus devotos padres metodistas. Su hermana, Agnes Elizabeth, también murió a los 28 años, pero de meningitis, mientras que su hermano Luther falleció al caer bajo un tren en marcha cuando trabajaba de guardavía.

En su breve pero intensa trayectoria literaria de solo ocho años y medio produjo una obra maestra “La roja insignia”, dos novelas cortas, tres docenas de relatos, recopilaciones de poemas y más de 200 artículos periodísticos.

El proceso de escritura del libro, editado por Seix Barral, surgió tras leer autores que formaban parte de una lista de lecturas pendientes, entre ellos Crane, a cuyas obras que Auster se dedicó luego de escribir su última obra “4, 3, 2, 1” que, según explica, lo dejó “agotado”.

“Stephen Crane estaba en la lista. Tenía una antología de 500 páginas. La abrí al azar y lo primero con lo que me tropecé fue ”El monstruo”, un relato de 60 páginas del que jamás había oído hablar. Su lectura me dejó anonadado. Devoré el resto de la antología y me interesó tanto que me hice con una edición de 1.400 páginas de sus obras escogidas. Me parecieron tan fascinantes que leí de principio a fin los 10 volúmenes de sus obras completas: ficción, periodismo, poesía, piezas breves, todo. Entusiasmado, me puse a investigar acerca de su vida, que está llena de episodios apasionantes. Decidí escribir un libro sobre él, de unas 200 páginas, pensé cuando empecé, pero al final han salido 800″, explicó.

“Crane” es una figura enigmática. Su personalidad tiene facetas muy contradictorias, todas fascinantes. Me di cuenta de que si quería comprenderlo, necesitaba filtrar por el tamiz de la imaginación”, dice el autor en una entrevista al diario El País.

Según el autor “La trilogía de Nueva York” y “El palacio de la Luna”, Crane “cambió las reglas del juego, elevó el arte de narrar a otro plano, liberó a la novela norteamericana de las convenciones que la tenían aprisionada desde hacía 150 años”.

En este sentido, señala que Henry James “era un genio que comprendió inmediatamente que Crane era el futuro de la literatura” e influyó en la literatura de Joseph Conrad.

Auster manifiesta que si bien la reputación de Crane “descansa sobre “La roja insignia del valor” y “Maggie, una chica de la calle”, lo que más llamó su atención son “los textos cortos, en especial dos relatos de unas 30 páginas cada uno, “El bote a la deriva” y “El hotel azul”.

El primero de los relatos “está basado en una experiencia real de Crane, que sobrevivió a un naufragio frente a las costas de Florida cuando se dirigía a Cuba como periodista”, dice Auster y señala que “es la crónica del día y medio que pasó en alta mar con el capitán y dos tripulantes, intentando alcanzar la orilla. Aquella experiencia cambió su visión de las cosas: la solidaridad entre los cuatro hombres que iban en el bote le hace ver que en el mundo impera el sinsentido”.

En tanto “El hotel azul” “es una historia enigmática, un relato escalofriante en el que en ningún momento se sabe exactamente qué sucede ni por qué. Tiene lugar en un paisaje onírico y solitario de Nebraska”.

Imagen de portada: Gentileza de Entre líneas

FUENTE: Entre líneas – Literatura/Paul Auster/Stephen Crane/

La poesía completa en edición bilingüe de Raymond Carver. Final.

Es en un poema breve, “Domingo por la noche”, donde quizás se pone de manifiesto este trabajo a conciencia con lo que está a la mano: “Utiliza las cosas que te rodean. / Esta ligera lluvia / del otro lado de la ventana, por ejemplo. / Este pucho entre los dedos. / Estos pies en el sofá. / El débil sonido del rock and roll. / El Ferrari rojo del interior de tu cabeza. / La mujer que anda tropezando / borracha en la cocina. / Agarrá todo eso. / Utilízalo”.

Todos nosotros incluye los primeros poemas de Carver nunca compilados hasta el momento. Ellos dan cuenta de que, ese poder de alcanzar lo que no está a simple vista y extraer de la realidad todo lo que ella tiene para dar, está en su obra desde un principio. 

Está en su primer poema publicado a los 24 años por la revista Targets, “El aro de latón”: “Qué habrá sido de aquel aro de lata de la calesita. El aro que las niñas y niños pobres pero felices agarraban justo en el momento mágico”. 

En una especie de caleidoscopio, coagula el paisaje entero de la infancia de Carver como hijo del proletariado, y que se volverá otra marca de su literatura: contar las vidas de los desclasados. Eso mismo que le valió la acusación de un sector de la crítica, de hacer una literatura deprimente, donde no había ni una escena dichosa. 

Y así respondía Carver en una entrevista dada poco tiempo antes de morir en París: “La gente se preocupa por su alquiler, sus hijos, su vida hogareña. Así es como vive el 80-90 por ciento, o Dios sabe cuántas personas. Escribo historias sobre una población sumergida, gente que no siempre tiene a alguien que hable por ellos. Soy una especie de testigo y, además, esa es la vida que yo mismo viví durante mucho tiempo”.

LEER, ESCRIBIR, BORRAR

A muchos les sorprenderá enterarse que antes de la publicación de su primer libro de relatos Quieres hacer el favor de callarte por favor en 1976, que fue un éxito de público y crítica, Carver ya había publicados tres libros de poemas: Near Klamath (1968) Insomnio de invierno (1970) y Los salmones se mueven de noche (1976).

Sus primeros poemas datan de poco tiempo después de casarse a los 19 años con Maryann Burk de 17, tener en seguida dos niños, y mudarse desde Oregón (se habían conocido en el bar donde Maryann era camarera) a California, en una ruta desquiciante tras empleos temporarios. 

Para cuando escribió “En busca de trabajo”, donde los zapatos esperan salir en busca de un futuro mejor, Carver ya se había empleado en aserraderos (como su padre), había sido cadete de farmacia, vendedor puerta a puerta, asistente de biblioteca. 

En paralelo, firme, crecía su deseo de ser escritor. En cada lugar en el que se mudaba la familia, asistía a diferentes cursos de escritura creativa. Uno de los primeros fue al de su gran maestro John Gardner, quien no solo le entregó la llave de su despacho para que Carver pudiera ir los domingos por la mañana a escribir, sino que le dio aquel famoso consejo: “Lee todo Faulkner que encuentres y luego lee todo lo de Hemingway para limpiar de Faulkner tu manera de escribir”. Fue también quien le enseñó el valor de la honradez: si un autor escribía sobre cosas que no le importaban o en las que no creía, tampoco a nadie iban a importarle nunca.

Tiempo después Carver fue maestranza en el Mercy Hospital y en paralelo asistía al curso de poesía de Dennis Schmitz. Alguna vez dijo que aquel había sido de sus mejores trabajos, dado que al ser nocturno y volver a su casa por las mañanas, la familia ya no estaba y la quietud le permitía escribir. 

De su paso por el hospital da cuenta ese formidable poema que es “Sala de autopsia”, inspirado en lo que Carver se encontraba cada vez que debía entrar a limpiar allí. “Un pequeño bebé quieto como una piedra/ y más frío que la nieve. Otra vez un negro corpulento /de pelo blanco con el pecho partido al medio/ todos sus órganos vitales/ en una bandeja a un costado de su cabeza. / Yo siempre estaba solo, ahí. / La manguera derramaba agua. / Las luces colgadas del techo encandilaban. / Una vez dejaron sobre la mesa una pierna, / una pierna de mujer, pálida y bien formada. / Yo sabía qué clase de pierna era, / las había visto antes. / sin embargo, me dejó sin aliento”. El final del poema condensa cómo iban las cosas por aquellos tiempos: “No pasaba nada. Todo estaba pasando. La vida era una piedra, moliéndose, tomando filo”.

Es necesario dejar sentado, que, para un sector de la poesía más tradicional, la transparencia de Carver, como dice Gallagher en la introducción de Todos nosotros, “puede ser considerado un insulto al intelecto”. La mayoría de los poemas giran alrededor de un tema o argumento, y pueden considerarse, como Carver mismo aseguró, poemas narrativos o relatos en verso

En el prólogo de una compilación de su poesía escribió: “Leyendo ahora estos poemas, tengo la sensación, de estar ante una radiografía de mi mente, un mapa aproximativo pero auténtico de mi pasado. Me ayudan a hilvanar mi vida, a percibir su continuidad. Y me gusta la idea”. Y aquí van algunos pasajes que bien pueden valer como ejemplo: “Sufría la familia entera. / Mi mujer, yo mismo, los dos niños y la perra/cuyos cachorros nacieron muertos. / Nuestros asuntos, como siempre, iban mal.  o: “Así de sencillo. Sales y cierras la puerta sin pensarlo. Y cuando te das cuenta/ de lo que has hecho/ es demasiado tarde. Si parece/ es la historia de una vida, perfecto”. 

Para 1975, Carver no pasaba más de dos horas sin tomar alcohol. Durante una discusión con Maryann la golpeó con una botella y le cortó una arteria cerca del oído. Ese episodio, lo decidió a rehabilitarse en Alcohólicos Anónimos. 

De aquellas desgracias nace ese monumento a la degradación que es el poema “Milagro” donde un matrimonio vuela de Los Ángeles a San Francisco, odiándose y completamente borrachos. También “Mi mujer”: “Mi mujer ha desaparecido con toda su ropa. / Me dejó dos medias de nailon y/ un cepillo de pelo que encontré detrás de la cama. / Me gustaría que te fijaras / en esas medias y en los pelos negros/ entre las púas del cepillo. / Tiró las medias al cubo de la basura; el cepillo, / me lo quedo para usarlo. Solo la cama resulta extraña. Imposible valorarla”. Carver es como un caballo de fuerza tirando de lo condensado en los objetos concretos. 

Su famoso poema “Matrimonio” fue escrito en abril de 1978. Maryann y Carver se habían separado hacía unos meses, pero habían vuelto una vez más para intentar salvar la pareja. Los hijos ya eran adultos y estaban independizados. Pero a pesar de que Carver ya estaba recuperado, no lo lograron. 

“Vivía con agobios de todo tipo y escribí el poema una tarde. Mi mujer está en una habitación y yo en otra. Mis miedos de aquellos días encontraron su vía de escape en el poema”. “Seguimos/ comiendo ostras, mirando televisión, /comentando sobre la ropa elegante y la maravillosa gracia/ de la gente envuelta en esta historia, algunos de ellos/ tensos bajo la presión del adulterio, / la separación de los seres queridos, y la destrucción/ que deben saber aguardando justo después/ del siguiente cruel cambio de circunstancia, y luego del/ siguiente”.

PEQUEÑOS MILAGROS

Sabemos del hombre nuevo, de su oportunidad, de la segunda parte de su vida que llamó “regalo”. El periodo comprendido entre 1978 y su muerte el 2 de agosto de 1988 a raíz de un cáncer de pulmón con metástasis cerebral. Carver lo vivió limpio y junto a su segunda esposa, la poeta Tess Gallagher.

Ella es quien en la introducción da testimonio del valor de la poesía para Carver en estos años tan productivos, donde, por ejemplo, solamente entre 1983 y 1985, escribió más de doscientos poemas.

Es en esta segunda etapa de su vida cuando en la escritura aparece el Carver agradecido, esperanzado, enamorado, casi permitiéndose la felicidad. 

Como esa frase que da título a su último libro de poemas que corrigió hasta el mismo día de su muerte, parecía haber encontrado “un sendero nuevo a la cascada”. “No lloren por mí”, les dijo a sus amigos. Soy un hombre con suerte. / he vivido diez años más de lo que nadie/ esperaba. Una propina. Y no lo olvido”. O lo expresa sin atajos: “Yo me dirijo hacia una nueva vida, distinta, / de hecho solo presto atención con mis pensamientos/ en otra parte.” (La luna, el tren”)

En estos diez años de regalo, Carver escribe la mayor parte de su obra cuentística: De qué hablamos cuando hablamos de amor, Catedral, Tres rosas amarillas, Si me necesitas, llámame. Todos ellos editados por Gordon Lish, que en su momento era una especie de editor estrella dentro del panorama literario y había posicionado a varios escritores famosos. 

Cuando Tobías Wolff vino a Buenos Aires para el FILBA 2013, en la entrevista pública que dio en la Alianza Francesa, contó cómo él y Richard Ford, (los amigos de Carver dentro del circuito literario) lo alentaban a que cambie de editor. Pero “el bueno de Raymond no podía decir que no a nadie” aseguró Wolff. Tampoco pudo con los tijeretazos de Lish, quizás acorralado también por su siempre inestable economía y la imperiosa necesidad de publicar antes de que se le acabara su tiempo.

¿Sería posible arriesgar que por fuera de ese desierto gélido que son los cuentos desguazados por Gordon Lish, este corpus poético viene a traer el más auténtico Carver? Su humanismo y compasión. Elementos que también vieron la luz cuando se publicó Principiantes, la versión sin editar de De qué hablamos cuando hablamos de amor, y que Carver le hizo prometer a Gallagher que publicaría cuando él ya no estuviera. 

También en Principiantes como en los últimos poemas hay -por más oscuros y desencantados que puedan resultar- una pátina de ternura. Ese otro elemento fundamental que Carver rescató en el último discurso que diera en vida citando a Santa Teresa. “Las palabras llevan a las acciones… Preparan el alma, la alistan y la mueven a la ternura”.

En Un sendero nuevo a la cascada, escrito durante los últimos seis meses de vida, Carver intercala entre sus poemas, fragmentos de cuentos de Chéjov. Gallagher cuenta cómo en los últimos días de vida de Carver buscaron juntos esos pasajes, para después copiarlos a máquina. El escritor ruso, a quien Carver dedicó ese bellísimo texto que es “Tres rosas amarillas” y su poema “Insomnio de invierno” (“Ojalá estuviera aquí Chéjov para recetar”) fue su gran maestro en la búsqueda de lo parco y simple por sobre la retórica y el lenguaje abstracto o pseudo poético. 

Esos fragmentos seleccionados tan cuidadosamente por Carver, demuestran cómo la prosa puede funcionar como poesía. Que los límites entre un género y otro, tratados con maestría, se difuminan: la asertiva intensidad del fraseo en la narrativa, no obtura la historia. 

Y viceversa: la poesía puede también contar una historia sin perder su efecto de compresión. Si no, basta acercarse a los referentes del género que Carver citaba: Ezra Pound, William Carlos Williams, Robert Frost. 

Y sus contemporáneos: Galway Kinnell, WS Merwin, Ted Hughes, CK Williams, Robert Hass.

Nos queda claro al leer estos poemas uno tras otro, como vasos de agua fresca después de una gran maratón, que la poesía fue para Carver una tabla de salvación. No solo por lo autobiográfico, sino también como ese espacio entre las publicaciones de sus libros que permitía que la llama de la inspiración no se apagará. 

También que era el lugar donde iban a parar sus sentimientos más genuinos y quizás el género que mejor le permitió mostrar lo que él se proponía: la verdad desnuda, sin adornos. Como lo es la muerte; “¿Qué hago aquí, / solo y lleno de remordimientos? / sigo comiendo sin apetito/ frambuesas de un bol. Si estuviera muerto/ me recuerdo a mí mismo, no me las podría/ comer. (“Simple”) O la pérdida. “¡Qué noche más dura! Sin soñar nada en absoluto/ o soñando algo que podría ser o no/ un sueño del que presentía su pérdida. Me habían dejado/ sin mediar palabra en una carretera secundaria”. (“Sémola y lluvia”).

Todos nosotros venimos a poner en valor ese otro edificio sublime que conforman los poemas de Carver y que fueron quedando un poco al margen del éxito masivo de los cuentos. Deja claro que su poesía es quizás la savia que nutre la densidad encapsulada en sus relatos, y la que permite contemplar más acabadamente, la maestría de Carver para hacer brotar las emociones como una buena siembra, en tan solo una línea.

A diferencia del trabajo meticuloso con los cuentos que reescribía hasta treinta o cuarenta veces, Carver experimentaba los poemas como un milagro. “Son pequeñas sorpresas que estallan en las manos”, decía. “Un poema debe estar siempre en movimiento. Moverse con energía. Tener chispa. Puede hacerlo en una u otra dirección: volver al pasado, proyectarse en el futuro o perder el rumbo en un sendero cubierto de hierba. Puede incluso dejar de estar en el suelo y buscar un lugar entre las estrellas. Puede surgir como una voz de ultratumba o moverse como salmón, como los gansos salvajes o como un saltamontes. Pero no se queda quieto. Se mueve. Se mueve y, aunque se desplieguen elementos extraños en su desarrollo, hay una secuenciación, una cosa llama a la otra. Y al final, reluce”.

Y así es. Terminamos y nos quedamos quietos. Pensamos en lo que acabamos de leer y puede que nuestra mente haya dado un salto, que nuestro corazón se haya acelerado. Podemos sentir el aire entrar y salir por las fosas nasales. Porque estamos vivos.

Imagen de portada: Gentileza de Página 12

FUENTE: Página 12 – RADAR Libros – Por Laura Galarza

Un libro inédito de un europeo que vio demasiado.

Biografías y memorias

Stefan Zweig fue testigo de su época: fue perseguido por el nazismo y exiliado de su patria. En “El mundo de ayer”, busca rescatar la vida que había llevado en Viena antes de la Primera Guerra Mundial.

El escritor y pacifista austríaco Stefan Zweig escribió “El mundo de ayer” entre 1940 y 1941, poco antes de suicidarse en 1942 en Brasil junto a su segunda mujer, Lotte Altmann. Allí, recopila sus memorias y habla de una Europa que ya no existe, aquella previa a las guerras mundiales.

Alfredo Cahn, amigo de Zweig, publicó las memorias del autor en Argentina en 1942 bajo el sello Claridad, omitiendo algunos pasajes. La nueva edición de El Zorzal ofrece una versión completa para reconstruir no solo la vida de uno de los intelectuales más importantes del siglo XX, sino la de una Europa que se encontraba frente al abismo de la historia.

“En el breve lapso que va desde que empezó a salir la barba hasta que empieza a encanecerse, en este medio siglo han acontecido más transformaciones y alteraciones radicales que en diez generaciones, y todos sentimos lo mismo: ¡ya basta!”, afirma Stefan Zweig en este libro, el último antes de su muerte.

Por qué leerlo

Si deseas profundizar sobre Zweig; por favor cliquea en lo escrito con “negrita”.

Stefan Zweig fue protagonista de gran parte de los eventos que marcaron el siglo XIX. En este libro, recoge la historia de su vida antes de que las guerras avasallaron con todo lo que valoraba. 

Un choque permanente entre su moral pacifista y la cruda realidad que debió enfrentar. 

Sobre el autor

Stefan Zweig fue un filósofo austríaco que saltó a la luz al declararse pacifista en medio de la Primera Guerra Mundial. Se relaciona con importantes figuras literarias y de la cultura en general de su época, como Rainer Maria Rilke, Hermann Hesse, Sigmund Freud y Auguste Rodin, entre otros.

Imagen de portada: Gentileza de Entre líneas (El actor Josef Hader que interpreta a Stefan Zweig.

FUENTE: Entre Líneas/Literatura/Libros/Stefan Zweig/Siglo XX

La poeta salvaje 

Diana Bellessi habla de la reedición de El jardín

Entre 1969 y 1975 recorrió a pie el continente latinoamericano. En los 80, dio clases en cárceles bonaerenses para luego plasmar su experiencia en el libro Paloma de contrabando. 

Más tarde, recibió la beca Guggenheim, el Diploma al Mérito de la Fundación Konex, el Premio Trayectoria del Fondo Nacional de las Artes, el Premio Nacional de Poesía, entre muchos otros reconocimientos. 

Ahora, Bajo la luna reedita El jardín, su libro de 1992 en el que Diana Bellessi -uno de los nombres ineludibles de las letras argentinas- combinaba impresiones y pensamientos acerca de los desposeídos de la tierra, el paso del tiempo, el amor a otra mujer y el amor a la naturaleza. 

Reeditado en el marco de la pandemia, éste, el décimo libro de la poeta Diana Bellessi, salió a la luz por primera vez en 1992 también por Bajo la Luna, sello inicialmente concebido con el nombre de Bajo la Luna nueva. 

A esta altura puede más que afirmarse que la decisión de su editora Mirta Rosenberg, trajo a la escena de la poesía nacional uno de los títulos más fulgurantes de la década. El aclamado jardín de Bellessi -del que deriva otro que también le es propio: El jardín secreto (2012), documental sobre su vida dirigido por Claudia Prado, Diego Panich y Cristian Constantini- constituye un punto de inflexión en su obra, según ella misma asegura, por anunciar una poética que se iría desarrollando con las siguientes publicaciones. 

“Previo a El jardín, cuatro años antes, había publicado un libro que se llama” Heroica, con poemas de amor a otra mujer. Un libro que, según dicen, es de construcción muy vanguardista y les encantó a las chicas de la época, en especial a las chicas lesbianas; aunque tuvo muy buenas reseñas en los medios, produjo cierto malestar en el público hétero, y todos aplaudieron la aparición de El jardín, cuyo tópico central no era el de Heroica”, explica Diana.

En los poemas de El jardín conjugás casi en igual medida el amor a otra mujer y la naturaleza…

-Sí, y a estos tópicos podés agregarle el amor por los desposeídos de la tierra, el amor a los oficios nobles de la vida y el paso del tiempo con sus muertos y sus niños en la espalda.

Por supuesto, Diana nunca recorta su poesía de esa cohesión planetaria que une a todes con todo, fuerza común que en libros como el ensayístico La pequeña voz del mundo, surgido a la luz de las antorchas del 2001, se expresaba así: “Uno en la cadena de lo otro y otro en la contemplación o ilusión de ser desde lo mirado. Cada brizna de hierba, el insecto, el humano, el gatito ronroneando se vuelven sagrados, frágiles y eternos porque desde allí, en mágica transformación, el yo nos mira, el yo es otro en cerrado círculo de amor.”

¿Qué significa para vos la reedición de El Jardín?

-Fue una sorpresa y también una alegría inesperada. Aparece como uno de los títulos más vendidos del último mes y eso significa que vuelve a encontrar a sus lectores. Para mí, marca un quiebre en mi obra, fue aplaudido por todo el mundo y el poema “He construido un jardín” se convirtió en una especie de “La balsa” de Litto Nebbia en la poesía argentina. Lo sigo leyendo aún ahora en recitales internacionales.

El poema hit que menciona Bellessi, metaforiza el destierro del amor en la muerte que el ciclo de todo jardín trae consigo. La secuencia de extraordinarios versos que mezclan tierra y pena amorosa con el melancólico rock de Pink Floyd, termina de este modo: El jardín mata/ y pide ser muerto para ser jardín/. Pero hacer gestos correctos en el lugar errado, / disuelve la ecuación, descubre páramo. / Amor reclamado en diferencia como/ cielo azul oscuro contra la pena. Gota/ regia de la tormenta en cuyo abrazo llegas/ a la orilla más lejana. I wish you/ were here amor, pero sos, jardinera y no/ jardín. Desenterraste mi corazón de tu cantero.

El recorrido que se impulsa con El jardín, dibuja una elipsis en la búsqueda de esta poeta nacida en la localidad santafesina de Zavalla en 1946. Aquel camino que se inicia en 1992 encuentra su punto de complejidad más alto casi veinte años después, con Variaciones de la luz, donde explora las raíces de la lengua y experimenta con las estructuras poéticas heredadas del siglo de oro español. 

La elipsis luego desciende en el sentido de un retorno a la sencillez a través de sus últimas publicaciones: Pasos de baile (2015) y Fuerte como la muerte es el amor (2018). En estos libros, el lenguaje se allana, y quizás sea un reflejo, arriesga esta periodista, de cierta calma interior que parece llegar a la escritura de Diana de la mano de un intenso enamoramiento, del que hace unos años habló para Las12: “Todavía no conocía a mi novia, era como que la estaba esperando, creo –dijo-. Pero cuando apareció el título del poema “Fuerte como la muerte es el amor”, sentí que el libro se llamaba así. 

Por el momento de mi vida, a los 72 años, estás más cerca de la muerte que del nacimiento, y que todavía sucedan esas maravillas… esos misterios maravillosos: que a los setenta te vuelvas a enamorar es algo extraño. Y supongo que por eso quedó como título”.

La apuesta de El jardín es, a diferencia del reencuentro con esa sencillez, un enorme ejercicio retórico donde el sentido y la musicalidad saturan, relumbran, a tono con la exaltación propia de los cercanos 80. 

El recupero de una democracia todavía herida canta en este libro que incluye poemas como “Estado derecho”, o “Golpe de Estado”, entre cuyos versos se lee: Una retórica salvaje exige/ enemigos a la vista, higos manando/ la dulzura de su leche en medio del verano. Hay cierta urgencia de decirlo, de arremeter incluso contra el amor romántico y descubrir el páramo: Soy/ reina frente a otra reina/ que quiso entregar la corona/ no la cabeza. Mi reinado es/de las locas, no tiene regalías. / Tachada de la historia soy/ leyenda, marca impresentable/ mientras tú, fundas Roma, dice en el poema Amor.

¿Qué recuerdos te vienen de aquellos 90?

-Fue una época muy hermosa, de gran amistad con Mirtha y también con María Moreno. La recuerdo con alegría. Después de Heroica, se publicaron simultáneamente El Jardín y El Affaire Skeffington de Moreno, y el mundo se transformó. Fueron libros muy hermosos materialmente y muy leídos, coincidieron con el retorno a la institucionalidad y con muchas lecturas públicas. 

También con una movida fuerte del feminismo argentino liderado por feministas lesbianas muy intensas. Así abrimos la puerta a una nueva camada de poetas argentinas, como Paula, Claudia Masin, Gabby De Cicco o Sonia Scarabelli o Claudia Prado, ahora cincuentonas a las que leo y adoro con todo mi corazón.

Hace poco me comentabas que a vos te cambió mucho la escritura de los muchachos de los años 90, recordabas haber llorado con Mirtha después de haber leído una cantidad de material poético publicado durante esa época…

-A fines de los noventa hubo un concurso estatal de apoyo a las editoriales chicas de la época que enviaban a sus autores y me tocó ser jurado en el rubro poesía. Fue una conmoción para mí, y transformó mi escritura, como lo hicieron aquellos años en la calle hasta el 2002. De allí salieron libros como Mate cocido o La rebelión del instante, y los llevó aún conmigo en el verso simple, pero fulgurante que busco ahora, el de “Pasos de baile” o el de “Fuerte como la muerte es el amor”.

En esos años, más o menos para el momento de la publicación de Heroica se impulsó la creación de una de las primeras agrupaciones lésbico feministas argentinas, Las lunas y las otras. Eran todas alumnas suyas que en 1992, para cuando salió El Jardín, pudieron consolidarse en un espacio físico…

-Sí. No fui yo quien las impulsó, se daban toda clase de discusiones en mis talleres y de allí surgieron. Tengo el recuerdo de haber leído en aquél espacio de Las lunas y mientras lo hacía alguien iba llenándome la copa, llegó un momento que ya no veía nada (risas).

Respecto de los años 90, tengo la percepción de que muchas de las poetas eran lesbianas. ¿Por qué creés que se dio con tal contundencia esa suerte de movimiento?

-No lo sé… pero nosotras siempre salimos en los peores momentos, como lo hicieron las Abuelas y las Madres de Plaza de Mayo, con tal furia y tesón y persistencia… Todo lo que se haga estará bien, pero a mí déjame un rato con los pajaritos del campo.

Imagen de portada: Gentileza Página 12

FUENTE: Página 12 – Por Paula Gimenéz España- CULTURA/LITERATURA/NUESTRO PAIS/

Claves para leer y disfrutar a Borges.

Se celebraron los 122 años del nacimiento del escritor más célebre de Argentina. Daniel Mecca, periodista y escritor, otorga algunas claves para conocerlo mejor. 

En agosto se celebró el Día del Lector por los 122 años del nacimiento de Jorge Luis Borges, el escritor más célebre de Argentina. No es casualidad, ya que el autor se vanagloriaba de ser un lector antes que un escritor. 

Según Daniel Mecca, periodista, escritor y coordinador del festival #BorgesPalooza, el primer paso para acercarse al emblemático escritor es “sacarse el miedo de leer a Borges”. 

“Las alusiones ‘eruditas’ de Borges no direccionan una sola lectura. No es que si uno no entiende las citas eruditas, se queda afuera. Son parte de ese movimiento de fragmentación y de irritación que genera Borges al leerlo”, dice en una de sus clases sobre el escritor.

Para Mecca, la obra del autor se puede dividir en dos ramas: la de los cuchilleros y la de la biblioteca. 

Él expone en sus textos la civilización y la barbarie y es en esa apertura donde Jorge Luis se convierte en Borges.

La parte de la biblioteca incluye obras como “El Aleph”, “La biblioteca de Babel”, “El libro de Arena” y “Funes el memorioso”, entre otros.

Aquí desarrolla algunas de sus ideas más abstractas, de la física cuántica a paradojas filosóficas griegas, y la forma en la que la ficción altera la realidad, con un vasto conocimiento de la cultura universal. 

Por otro lado, según Mecca, la parte de “los cuchilleros” abarca títulos como “Hombre de la esquina rosa”, “Biografía de Tadeo Isidoro de la Cruz”, “El fin” o “La intrusa” , ligados a la tradición nacional, al compadrito porteño.

“Borges explora los movimientos identitarios de la independencia, la época en la que se debatía lo que sería el destino identitario de la patria. Él entendía que la literatura es un factor clave para decir quiénes somos”, cuenta el periodista. 

“En esa discusión, él mismo supo decir ‘qué distinto hubiera sido el país si el libro canónico de la patria era el Facundo y no el Martín Fierro’, pero no desde una mirada europeizante. Él expone en sus textos la civilización y la barbarie y es en esa apertura donde Jorge Luis se convierte en Borges”, explica. 

Quién era Jorge Luis Borges, en doce definiciones brillantes

El autor de “Ficciones” dejó tras su muerte algunos conceptos que forman parte del patrimonio cultural de los argentinos. Aquí una docena de ellos.

La vasta cultura y la inteligencia de Jorge Luis Borges asombraron a los lectores de todo el mundo. Pero también se condensaron en algunos conceptos que surgen cuando se lo evoca. 

Algunos de ellos, incluso, pueden recordarse en algunas de las entrevistas y charlas que el autor de “Historia Universal de la Infamia” concedió a medios de todo el mundo.

El amor y la amistad

“He pensado alguna vez que, quizás una persona que esté enamorada vea a la otra como Dios la ve, es decir, la ve del mejor modo posible. Uno está enamorado cuando se da cuenta de que la otra persona es única”.

Borges en París junto a su última esposa, María Kodama.

“La amistad no necesita frecuencia, el amor sí, pero la amistad no”.

Borges y su amigo, el escritor Adolfo Bioy Casares.

La felicidad

“A veces me siento incalculablemente feliz, y le doy la bienvenida a la felicidad, porque no sé de dónde viene, pero creo que debería ser bienvenida de todos modos”, opinó Borges en una entrevista en la televisión norteamericana en 1977.

Ser lector

“Dejo que otros se enorgullezcan de cuántas páginas han escrito; prefiero jactarme de las que he leído”, opinaba el reconocido escritor.

La dictadura

“Las dictaduras fomentan la opresión, las dictaduras fomentan la servidumbre, las dictaduras fomentan la crueldad; más abominable es el hecho de que fomentan la idiotez”, manifestó el escritor en una entrevista con con Joaquín Soler Serrano en la Televisión Española, en 1976.

Más tarde, volvió a expresarse en el mismo sentido, en 1985, sobre los desaparecidos durante el régimen militar en Argentina.

La muerte

“Cuando los escritores mueren se convierten en libros, que, después de todo, no es una encarnación tan mala”, afirmó. 

La fe

“Ser un agnóstico significa que todas las cosas son posibles, incluso Dios, incluso la Santísima Trinidad. Este mundo es tan extraño que cualquier cosa puede suceder o puede no suceder. Ser un agnóstico me hace vivir en un mundo más grande, más fantástico, casi misterioso. Me hace más tolerante”.

Conferencia “Siete Noches”, sobre la Poesía

La patria

“Yo no entiendo a mi patria pero le tengo un gran amor y tengo la esperanza de que algún día pueda cumplir el gran destino que fue suyo”.

El tango

“El tango es una expresión directa de algo que los poetas a menudo han tratado de expresar con palabras: la creencia de que una pelea puede ser una celebración”.

FOTO: Quién era Jorge Luis Borges, en doce definiciones brillantes

FOTO: Quién era Jorge Luis Borges, en doce definiciones brillantes

FOTO: Sus obras más conocidas, Ficciones y El Aleph, cuentos que exploran ideas filosóficas

FOTO: Sus obras más conocidas, Ficciones y El Aleph, cuentos que exploran ideas filosóficas

FOTO: Borges, junto a un retrato de su abuelo.

FOTO: En compañía de algunas admiradoras.

FOTO: Borges nació el 24 de agosto de 1899.

La ceguera

“La ceguera no es la tiniebla; es una forma de la soledad”

El dólar

“Los dólares son esos imprudentes billetes americanos que tienen diverso valor y el mismo tamaño”. 

Los vicios

“Yo no bebo, no fumo, no escucho la radio, no me drogo, como poco. Yo diría que mis únicos vicios son El Quijote, La divina comedia y no incurrir en la lectura de Enrique Larreta ni de Benavente”.

Borges, con algunas admiradoras.

Daniel Mecca es periodista, escritor, docente y poeta, organizador del #BorgesPalooza. Administra el newsletter “Poesía por WhatsApp” y “Poesía sin corona”, una comunidad virtual de poetas. También los podcast: “El resto es literatura” y “Poesía por WhatsaApp (lectura de poemas)”. Actualmente da seminarios sobre Borges.

4 libros de Agatha Christie para aguzar la mente.

La más vendida del mundo

El 15 de septiembre de 1890 nacía la gran dama del misterio. Tiene un récord Guinness por ser la escritora más vendida, con más de 2 millones de ejemplares. 130 años después, sus novelas siguen fascinando.

El 15 de septiembre de 1890 nacía Agatha Christie, la gran dama del misterio, en el seno de una familia acomodada del sureste de Inglaterra. 

Fue una de las autoras más reconocidas del género misterio, lo que le valió el récord Guinness por ser la escritora más vendida, con más de 2 millones de ejemplares. 

130 años después, sus intrigantes novelas siguen alimentando adaptaciones cinematográficas y televisivas. 

¿Qué es lo que encanta de esta célebre autora? Es la precursora del prototipo de historia de misterio en el cual casi todos los personajes tienen perfectas razones para ser los culpables. Depende entonces de la agudeza y el ingenio del detective (y del lector) unir los puntos y estar atento a cada detalle del relato.

El asesinato de Roger Ackroyd

Es considerado una de las obras cumbre de la gran dama del misterio. En esta obra, la autora rompió todas las reglas de la novela policíaca conocidas hasta entonces. Por ese motivo, fue el título que catapultó a Christie a la fama. 

Además, fue elegida en 2013 como la mejor novela de crimen de todos los tiempos por los miembros de la Asociación de Escritores de Crimen. 

La novela trata de un triángulo amoroso, en el cual una de las partes, Ackroyd, es asesinado tras enterarse que su amante es extorsionada. 

Muerte en la Vicaría

Agatha Christie publicó esta obra en 1930. Es la primera novela en la que aparece el personaje de Miss Marple y al pueblo de St. Mary Mead, dos figuras icónicas de la literatura de Christie que antes solo habían aparecido en cuentos publicados en revistas.

El coronel Lucius Protheroe, la persona más desagradable de la villa, aparece asesinado. Pero el caso está rodeado de pistas falsas y hay numerosos sospechosos, por lo que las dotes detectivescas de Miss Marple serán puestas a prueba.

El misterio en esta historia tiene muchos matices, y no caben dudas de que Poirot, el detective, descubre el desenlace antes que el lector. Una lectura para disfrutar y aguzar la inteligencia. 

Diez negritos

Es la novela más vendida de Agatha Christie, con 100 millones de ejemplares. 

El título trajo polémica en Francia, donde terminó llamándose “Eran diez”, por la connotación racista del término.

“Diez negritos” dio a su autora una fama excepcional y cuenta con numerosas adaptaciones teatrales y audiovisuales.

Diez personas sin relación alguna entre sí son reunidas en un misterioso islote de la costa inglesa por un tal Mr. Owen, propietario de una lujosa mansión a la par que perfecto desconocido para todos sus invitados. 

Tras la primera cena, y sin haber conocido aún a su anfitrión, los diez comensales son acusados mediante una grabación de haber cometido un crimen en el pasado.

Uno por uno, a partir de ese momento, son asesinados sin explicación.

“Diez negritos se fueron a cenar. Uno de ellos se asfixió y quedaron nueve. Nueve negritos trasnocharon mucho. Uno de ellos no se pudo despertar y quedaron ocho…”, reza la canción.

Asesinato en el Orient Express

Cuenta la leyenda que, siendo enfermera durante la Primera Guerra Mundial, una joven Agatha Christie leyó “El misterio del cuarto amarillo” y empezó a dar forma a Hércules Poirot, a quien haría debutar en 1920 con “El misterioso caso de Styles”.

Esa historia alcanzó la popularidad 14 años después, en 1934, con “Asesinato en el Orient Express”

En el libro, Poirot se enfrenta a uno de sus casos más complejos cuando Samuel E. Ratchett, un millonario que viaja en el tren en un camarote contiguo al del detective belga, muere asesinado en el amanecer. 

Doce cuchilladas y doce posibles sospechosos entre los cuales hay una altiva princesa rusa y una institutriz inglesa.

Imagen de portada: Gentileza de Entre Líneas

FUENTE: Entre Líneas – Cultura/Literatura/Aghata Christie/Misterio

La visión de Asimov es más que ciencia ficción.

Los países se deberían comprometer a una colaboración tecnológica y a revisar las reglas sobre la participación fuera de la Tierra para desarrollar una energía solar basada en el espacio.

En su cuento corto “Razón”, publicado en 1941, el escritor de ciencia ficción Isaac Asimov describió un universo en el que los humanos recolectaban energía solar en el espacio para sostener la vida en la Tierra.

Ochenta años después, y en la encrucijada de una emergencia climática global, la idea de capturar la energía del sol con una vastedad de paneles solares en el espacio y transmitirla de vuelta al planeta a través de microondas podría convertirse en realidad.

China, los Estados Unidos, Europa y Japón están desarrollando proyectos. Beijing, incluso, planea tener un sistema en funcionamiento para 2030, de acuerdo con lo publicado en informes de medios basados en ese país.

Este mes, el Gobierno británico dará señales de que también quiere explorar el potencial de esta tecnología. Publicará hallazgos de un nuevo estudio, que examinó cómo la energía solar del espacio podría ayudar a Gran Bretaña a alcanzar una economía de emisión neta cero para 2050.

El informe, preparado por los consultores Frazer-Nash, con asistencia de empresas europeas como Airbus y Thales Alenia Space, concluye en que la energía solar basada en el espacio no sólo es tecnológicamente posible. También, argumenta que el costo de tiempo de vida por megawatt/hora podría ser la mitad del de la energía nuclear.

Con sólo una sola estación de energía en el Reino Unido (Hinkley Point C), configurada para acumular costos por 23.000 millones de libras (más de u$s 31.800 millones), la estimación del reporte, de 16.000 millones de libras (más de u$s 22.100 millones), para desarrollar la tecnología y lanzar un satélite solar operativo de 2 gigawatts (GW) parece una ganga. Satélites subsecuentes, de 3600 millones de libras (unos u$s 5000 millones), hacen a la propuesta más atractiva.

Por otra parte, si el sector privado va a ayudar a pagar la factura, los países también tendrán que revisar el marco legal que rige actualmente el uso del espacio exterior.

El tratado sobre el espacio ultraterrestre de 1967 es lamentablemente inadecuado para las oportunidades comerciales que están surgiendo rápidamente.

Los países individuales, ahora, están empezando a llenar el vacío con sus propias normas sobre derechos y responsabilidades comerciales. Esto podría ser una receta para el caos, advierte Rachel O’Grady, socia espacial del estudio de abogados Mayer Brown.

Por supuesto, para la mayoría de los países, sería difícil emprender este esfuerzo por sí solos. Dado que la tecnología podría cambiar las reglas del juego para la crisis climática global, este proyecto ofrece un caso sólido para el desarrollo dentro de una asociación internacional.

Evidentemente, es más barato construir granjas solares en la Tierra. Pero la energía solar basada en el espacio, a diferencia de su contraparte terrestre intermitente, puede entregarse las 24 horas del día a cualquier punto del planeta. Puede proporcionar una carga base de capacidad de generación en la que las opciones ecológicas confiables son limitadas.

Hasta hace poco, resultaba demasiado caro instalar esa infraestructura en el espacio. Pero el cohete Falcon parcialmente reutilizable que desarrolló Elon Musk y los satélites más pequeños cambiaron la ecuación.

Un estudio de la NASA, de 2018, estimó que el costo típico de lanzamiento se redujo en un factor de 20 durante la década anterior.

Otras tecnologías que habilitarán este desarrollo también avanzaron. Una empresa de Nueva Zelanda ya está probando la transferencia inalámbrica de electricidad a lo largo de varios kilómetros.

Las órbitas sobre la Tierra están mucho más lejos, admite Martin Soltau, jefe de espacio en Frazer-Nash. Pero la física subyacente del proyecto se comprende bien.

El tamaño del satélite presenta el mayor desafío, que en el escenario de Frazer-Nash se extiende a un ancho sin precedentes de 1,7 kilómetros. Tal escala asegura una transmisión eficiente de energía a la Tierra.

Esto puede parecer imposible. Pero John Mankins, un ex físico de la NASA, ideó el concepto SPS-Alpha utilizando el enfoque del sistema de sistemas. Un satélite podría comprender miles de pequeñas unidades de energía solar, ensambladas en el espacio por robots, para las cuales la tecnología también está evolucionando rápidamente.

Sin duda, surgirán dudas sobre la vulnerabilidad del sistema, su mantenimiento y su contribución a la creciente crisis de los derechos espaciales. Estas y otras cuestiones requerirán un estudio más a fondo.

Tampoco existe garantía de que la energía solar basada en el espacio sea económicamente viable. Sin embargo, incluso si los costos se disparan, cualquier innovación en áreas como la transmisión de energía y la robótica podrían dar sus frutos, aun cuando los satélites solares no lo hagan.

En noviembre, el Reino Unido acogerá en Glasgow la COP 26, la cumbre climática mundial. El tema de la colaboración merece un debate. Las industrias de la energía y del espacio también deberán participar. Empresas como BP, Shell y EDF, aparentemente, han expresado interés. La energía solar basada en el espacio no tiene por qué seguir siendo ciencia ficción más de lo que alguna vez lo fueron los viajes espaciales comerciales.

Sí, existe el riesgo de que tecnologías prometedoras, como la energía solar basada en el espacio, no funcionen. Y, si no se llega a un acuerdo internacional sobre un marco legal eficaz, el espacio podría volverse hostil, no sólo para la vida humana; también, para la prosperidad de la especie. Pero, con el estímulo y la planificación adecuados, esta fuente de energía renovable puede funcionar durante nuestro ciclo de vida.

Imagen de portada: Gentileza de Apertura

FUENTE: APERTURA – Por Peggy Hollinger Energía sustentable/de la ficción a la realidad/Medio Ambiente/Ecología/Espacio ultraterrestre.

La poesía completa en edición bilingüe de Raymond Carver. Parte I.

Homenaje

Se publica el volumen “Todos nosotros”

Puede resultar un dato sorprendente que antes de la aparición de su primer libro de cuentos en 1976 (Quieres hacer el favor de callarte por favor) Raymond Carver ya había publicado tres volúmenes de poesía. Y fue la poesía una pasión que cultivó hasta los últimos momentos de su vida. 

Cada poema era concebido por el escritor como un acontecimiento único y una breve pieza testimonial de su propia trayectoria vital y literaria. Todos nosotros reúne la poesía completa de Carver en edición bilingüe, una abundante y notable colección de relatos en verso, pequeñas historias de la vida cotidiana, de los vínculos tortuosos entre hombres y mujeres a través de alguien que se consideró uno más de ese “nosotros”. 

A lo sumo, un testigo en busca de las palabras justas para dar cuenta de lo que sucede a su alrededor.

Leer reunidos la totalidad de los poemas de Raymond Carver es como despertar un día radiante luego de haber pasado tiempo en la oscuridad.

Esta puesta en valor de su obra poética, revela que quizás Carver fuera poeta, antes que ese gran cuentista revolucionario del género. Antes, en el sentido de lo primero, de lo esencial. Cada vez que le preguntaban por su dedicación al cuento, él decía que escribir corto era lo que le permitía la ajetreada vida familiar y su bancarrota casi continua. 

Pero nunca hizo esa misma referencia al hablar de poesía. Él mismo, quizás, se mantuvo al margen (¿a salvo?) sus poemas. Esos que escribía cada vez que podía, de una sentada y entre cuento y cuento. 

“Si tengo que elegir, prefiero la poesía a la narrativa, sea como lector o como escritor. Cada poema que he escrito fue un momento único.

Tanto es así que recuerdo las circunstancias emocionales de su escritura, el lugar, incluso el tiempo que hacía. Si me concentro creo que hasta podría recordar el día de la semana. Puedo recordar el momento del día en que lo escribí, si fue por la mañana, al mediodía, por la tarde o, en muchas ocasiones por la noche. Esta clase de recuerdos no los tengo con los relatos”. 

Esto escribe Carver en uno de los textos póstumos recopilados por su segunda esposa,Tess Gallagher en el libro Sin heroísmo por favor. Renglón seguido revela el contexto de algunos poemas, como el emblemático “En busca de trabajo”: “Siempre he querido trucha de montaña /de desayuno. / De repente, encuentro un sendero nuevo/ a la cascada. / Empiezo a tener prisa. / Despierta, / dice mi mujer, / estás soñando. / Pero cuando intento levantarme, / la casa se ladea. / ¿Quién está soñando? / Es mediodía, dice ella. / Mis zapatos nuevos esperan junto a la puerta, / relucientes”. 

Cuenta Carver sobre aquel momento: “Lo escribí una tarde de agosto en un departamento de Sacramento, durante un verano difícil para mí. Mi mujer y mis hijos se habían ido al parque. Hacía mucho calor, estaba descalzo y en bañador. Cuando me levantaba, iba dejando huellas en las baldosas”.

Los detalles reales y concretos – como esas pisadas – son también los protagonistas indiscutidos de sus cuentos. Pero en el caso de la poesía, quizás por su economía y brevedad generan un efecto de primer plano donde asistimos anonadados a la maestría de Carver para engarzar esa poca cosa, esa nimiedad, a un submundo bajo la superficie que da por resultado un estallido de sentido.

 Como “el huevo espléndido de gallina Leghorn” que casca con indiferencia la esposa de “Por la mañana, pensando en el imperio”. Los dedos como babosas de “Los dedos de los pies”. También “los gusanos vivos y calientes bajo el labio inferior” que conserva el padre de “Boya”. O “el vientre velludo que sobresale de la camiseta” de “Ruina”.

Imagen de portada: Gentileza de Página 12

FUENTE: Página 12 – RADAR Libros – Por Laura Galarza

Por la novela “No es un río”

Selva Almada, finalista por partida doble

La escritora argentina fue nominada en la Bienal de Novela Mario Vargas Llosa y el Premio de Novela Sara Gallardo.

La vibración del lenguaje del litoral es hipnótica. Selva Almada en No es un río, novela finalista por partida doble del IV Premio Bienal de Novela Mario Vargas Llosa y del Primer Premio de Novela Sara Gallardo, organizado por el Ministerio de Cultura de la Nación, narra el impacto que genera la muerte inesperada de Eusebio, el fantasma con el que tienen que lidiar sus amigos, Enero y el Negro. 

La novela de Almada competirá con Poeta chileno, de Alejandro Zambra (Chile); Volver la vista atrás, de Juan Gabriel Vásquez (Colombia); La buena suerte, de Rosa Montero (España) y El libro de Eva, de Carmen Boullosa (México).

La ganadora o el ganador del premio, organizado por la Cátedra Vargas Llosa junto a la Fundación Universidad de Guadalajara, se fallará durante el cierre de la Bienal que tendrá lugar en la ciudad de Guadalajara (México), del 23 al 26 de septiembre, bajo el lema “La literatura, último refugio de la libertad”.

El jurado, presidido por la escritora Leila Guerriero, eligió a los cinco finalistas del Premio Bienal de Novela Mario Vargas Llosa, dotado de cien mil dólares, hasta ahora muy esquivo para las escritoras porque en las tres ediciones previas lo ganaron el español Juan Bonilla (Prohibido entrar sin pantalones, 2014), el chileno Carlos Franz (Si te vieras con mis ojos, 2016) y el venezolano Rodrigo Blanco Calderón (The Night, 2019). 

En el caso del Primer Premio de Novela Sara Gallardo, lanzado el 8 de marzo pasado y dirigido a autoras argentinas, cis, lesbianas, travestis, transexuales y transgénero, Almada es finalista junto a Leila Sucari (Fugaz), Natalia Rodríguez Simón (Era tan oscuro el monte), Raquel Robles (La última lectora), Dolores Reyes (Cometierra), Marina Yuszczuk (La sed), Maru Leonhard (Transradio), Mariela Gouiric (De donde viene la costumbre), Gloria Peirano (La ruta de los hospitales) y Lula Comeron (Con V de Villera). 

El jurado del Primer Premio de Novela Sara Gallardo, integrado por Ana María Shua, María Teresa Andruetto y Federico Falco, elegirá a la ganadora de este premio, dotado de 500.000 pesos en las próximas semanas.

Almada (Entre Ríos, 1973) es finalista en dos premios importantes –uno con más trayectoria, el otro que recién comienza- con No es un río, novela que cierra su trilogía de varones iniciada con El viento que arrasa (premiada en 2019 con el First Book Award del Festival Internacional del Libro de Edimburgo por la traducción al inglés, The Wind that Lays Waste) y continuada con Ladrilleros.

FUENTE: PÁGINA 12 –  Cultura – Por Silvina Friera

 

 

 

La salud en los libros

Cuánto tiempo se debe leer para beneficiar al cerebro

La neurocientífica y autora de “Bio Hack Your Brain” (Hackea tu cerebro) Kristen Willeumier explica que entretenerse pasando páginas puede mejorar el cerebro.  

Optimizar la salud de su cerebro requiere de ciertos hábitos. Se necesitan intervenciones diarias y un enfoque equilibrado y holístico para mantenerse en forma a lo largo de los años.

La neurocientífica y autora de “Bio Hack Your Brain” (Hackea tu cerebro) Kristen Wuilleumier, aseguró que “desde la comida hasta el ejercicio y la hidratación, puede mejorar la juego mental”.  

FOTO: Entrelíneas

Optimizar la salud de su cerebro requiere de ciertos hábitos. Se necesitan intervenciones diarias y un enfoque equilibrado y holístico para mantenerse en forma a lo largo de los años.

“Los cambios de estilo de vida muy simples, si se practican de manera constante, respaldan la salud de su cerebro durante toda la vida”, dijo para el podcast mindbodygreen. 

Uno de esos sencillos cambios es leer durante al menos 15 minutos al día y, según explica Willeumier, entretenerse pasando páginas puede mejorar el cerebro.

Cuánto se debe leer para tener una salud cerebral estelar

“La cosa número uno que creo que la gente necesita hacer más, es la lectura de formato largo, de 15 a 30 minutos, para leer cualquier tipo de libro”, dice Willeumier. 

Según la neurocientífica, la lectura es un arte perdido hace mucho tiempo. Si bien hoy en día se lee una buena cantidad de textos, entre redes sociales, noticias y artículos, normalmente estas son experiencias de corta duración. 

Para Willeumier, lo ideal es abrir un libro y sumergirse en las páginas: “Cuando el cerebro aprende, forma estos mapas cognitivos”, explicó. “Por lo tanto, cuanto más leas a medida que envejeces, tu cerebro se mantendrá en forma”.

Un estudio encontró que la lectura de novelas se asocia con la conectividad cerebral, tanto a corto como a largo plazo.

Otro, mostró que aquellos que se dedicaban a actividades estimulantes mentalmente como la lectura, tenían un deterioro cognitivo más lento durante su vejez. 

La investigación también encontró que aprender cosas nuevas (como sucede, por ejemplo, durante una lectura atrapante) puede mejorar la memoria. 

Willeumier dice que incluso se puede mejorar la velocidad cerebral “leyendo velozmente” o aprendiendo a escanear páginas más rápido.

Sin embargo, en todo momento habrá que ceñirse al mínimo de 15 minutos diarios: según Willeumier, es una lectura significativa y larga cada día lo que mejora la salud del cerebro. 

Cuatro formas en las que la lectura beneficia al cerebro

Leer es, más que un hobby, una medida que contribuye al bienestar mental. Desde Penguin Random House explican cómo este hábito beneficia desde lo mental, físico y emocional. 

Leer es sano para la salud desde lo físico, mental y emocional, según un informe realizado por Penguin Random House en colaboración con Mind Body Green. 

Ayuda a reducir el estrés

El hábito de lectura puede reducir hasta un 68% el estrés crónico, según un estudio de la Universidad de Sussex de 2009. Acurrucarse a leer un libro puede ser más efectivo incluso que otras actividades, como escuchar música o tomar té.

La explicación del estudio es que, cuando una persona lee, se desconcentra de su propio estrés para pasar a enfocarse en el mundo ficticio al que entra a partir de la lectura.

FOTO: Cuatro formas en las que la lectura beneficia al cerebro

Leer es sano para la salud desde lo físico, mental y emocional, según un informe realizado por Penguin Random House en colaboración con Mind Body Green. 

Ayuda a reducir el estrés

El hábito de lectura puede reducir hasta un 68% el estrés crónico, según un estudio de la Universidad de Sussex de 2009. Acurrucarse a leer un libro puede ser más efectivo incluso que otras actividades, como escuchar música o tomar té.

La explicación del estudio es que, cuando una persona lee, se desconcentra de su propio estrés para pasar a enfocarse en el mundo ficticio al que entra a partir de la lectura.

Mejora las habilidades sociales y la empatía

Gran parte de la salud mental radica en la interacción con el entorno y las habilidades de manejo de las emociones. 

Si bien la lectura no es considerada una actividad muy social, tiene un impacto en el desarrollo de la empatía del lector. 

Otros estudios demuestran que acceder a otros “estados mentales” y perspectivas, como los de los personales de un libro, tiene un impacto directo en la capacidad de manejo de las relaciones sociales. 

Beneficia la memoria y a la salud integral del cerebro

Una de las claves para la salud del cerebro es mantener una estimulación mental constante. 

Cuando una persona lee, se activan en su cerebro cadenas de neuronas que permiten mantener las habilidades de pensamiento y la memoria durante más tiempo, especialmente a medida que se envejece.  

Mantener la mente activa y desafiarla a concentrarse son medidas centrales para garantizar mayor bienestar en la vejez. 

Mejora el procesamiento visual y la conectividad cerebral

El procesamiento visual es el término para asimilar y comprender lo que se observa alrededor, y está alojado en el lóbulo occipital del cerebro. Diversos estudios demostraron que los lóbulos occipitales de los lectores están más desarrollados, lo que mejora las habilidades de procesamiento visual.

Los estudios muestran también que la lectura aumenta la conectividad en la corteza temporal izquierda, incluso después de leer. 

Las neuronas de la corteza temporal izquierda son conocidas por lo que se llama “cognición fundamentada”, que puede permanecer intensificada incluso hasta la mañana después de una sesión de lectura sólida. 

Si te interesa podés leer los siguientes libros,  además si lo deseas cliquea en aquellos párrafos que están subrayados para profundizar sobre las obras ofrecidas.

“El último invitado”, un policial que se convirtió en best seller. 

“Mínimos Peces”, la historia de la hija no reconocida de Steve Jobs.

“El Cementerio de Praga”, el libro de Umberto Eco que resume el último siglo de Europa con una historia fascinante.

Por último; esta recomendación:

“Guía para sobrevivir al presente”, un libro de Santiago Bilinkis para aprender a cultivar hábitos que ayuden al bienestar en la era digital.

Imagen de la portada: Gentileza ENTRELINEAS

FUENTE: ENTRELÍNEAS – Literatura/Libros/Salud/Sociedad/Vida