El talento que nunca fue: descubre 30.000 fotografías realizadas por su madre escondidas en la buhardilla.

Desde los 18 años, Masha Ivashintsova retrató su mundo, pero lo ocultó por miedo a ser juzgada. Sus tres grandes amores y la llegada de la URSS fueron los grandes temas de sus instantáneas.

Masha Ivashintsova nació en 1942 en Rusia, donde pasó toda su vida mirando a la cruda realidad con una cámara siempre de por medio. Falleció en el año 2000, sin que el mundo llegase a conocer su talento, hasta que su hija, Asya Ivashintsova-Melkumyan, decidió hacer justicia a una mujer que fue acallada por una sociedad machista y unos tiempos convulsos para ser libre.

Tras el fallecimiento de su madre, en 2007, Asya rebuscó en sus cajas llenas de recuerdos y pertenencias, almacenadas en la buhardilla familiar. Allí encontró más de 30.000 negativos de carretes sin revelar y los diarios de su madre, con los que comenzó a conocer la verdadera vida de Masha.

Masha dejó de hacer fotografías un año antes de su muerte. Crecida en el corazón de la URSS, los movimientos culturales de la poesía de Leningrado y el movimiento fotográfico de la época forjaron su identidad en plena juventud.

Leningrado, URSS, 1976.Asya Ivashintsova-Melkumyan. Leningrado, URSS, 1978.Leningrado, URSS, 1978.

En ese ambiente cultural, caldo de creatividad, donde conoció a los tres grandes amores de su vida: el fotógrafo Boris Smelov, el poeta Viktor Krivulin y el lingüista Melgar Melkumyan (padre de Asya). Tres hombres que la amaron y la frenaron a la hora de compartir su talento con el mundo, tal y como explica su hija:

“Su amor por estos tres hombres, que no podían ser más diferentes entre sí, definieron su vida, la consumieron por completo, pero también la destrozaron. Ella creía firmemente que había palidecido a su lado y, en consecuencia, nunca llegó a mostrar su trabajo fotográfico, sus diarios y su poesía a nadie”.

Moscú, URSS, 1987.

Leningrado, URSS, 1976.

Leningrado, URSS, 1977.

Leningrado, URSS, 1981.

Asya Ivashintsova-Melkumyan. Leningrado, URSS, 1980.

El sistema comunista que comenzaba a hacerse fuerte en la sociedad marcó profundamente a Masha, quien a mediados de 1980 fue finalmente destinada a un hospital psiquiátrico en contra de su voluntad, en un intento por conseguir que comulgara con las filosofías soviéticas.

Masha fue un espíritu camaleónico y se desarrolló en ámbitos muy distintos entre sí: crítica teatral, bibliotecaria, guardarropa, ingeniera de diseño, mecánica de ascensores y guarda de seguridad. Ninguna de estas disciplinas estaba relacionada con la fotografía, por lo que siempre escondió su pasión y su verdadero “yo” del mundo.

Vologda, URSS, 1979.

El lingüista Melvar Melkumyan, marido de Masha y padre de Asya. Moscú, URSS, 1987.

Melvar Melkumyan, Central Dynamo Stadium. Moscú, URSS, 1988.

Masha Ivashintsova con el fotógrafo Boris Smelov. Leningrado, URSS, 1974.

Pero, ahora, su hija Asya, con la ayuda de su marido y dos amigos, ha decidido hacerle justicia a un alma creativa que no pudo brillar en su tiempo. Asya ha compartido las fotografías de su madre, Masha Ivashintsova, una artista que nunca pudo ser reconocida como tal y a la que hoy podemos conocer realmente, como ella hubiera querido.

Leningrado, URSS, 1975.

El poeta Viktor Krivulin. Yalta, Crimea, Ukranian SSR, 1979.

Leningrado, URSS, 1976.

Pueblo cercano a lake Sevan, Armenia, Armenian SSR, 1976.

Os dejamos con un vídeo-resumen del trabajo de Masha:

«Who knows what madness is?» // Masha Ivashintsova Photography

Imagen de portada: Autorretrato de Masha Ivashintsova.

FUENTE RESPONSABLE: Cultura Inquieta. Por María Toro. 7 de noviembre 2022.

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