El Canal de la Mona, el peligroso pasaje del Caribe en el que cada año mueren decenas de migrantes tratando de llegar a EE.UU.

Lejos de tierra firme, cuando sus ojos «solo veían cielo y agua», se arrepintió de emprender la travesía. Irisbel Herrera pensó que iba a morir en aquel bote de madera azotado por las olas.

Han pasado casi dos décadas, pero la mujer aún recuerda con lucidez lo que vivió cuando cruzó el Canal de la Mona, un pequeño estrecho de mar que separa a la República Dominicana de Puerto Rico.

«El viaje fue angustioso. Fue algo desesperante. Pensaba: ‘Dios mío, qué hice. Salí para ayudar a mi familia y quizás no los vuelva a ver jamás'», dice desde la sala de su casa en Río Piedras, un barrio de San Juan, la capital borincana.

Tiene 40 años y es de nacionalidad dominicana. Es una de las miles de personas que, para llegar al territorio estadounidense, han atravesado de forma irregular el pasaje que se extiende unos 112 kilómetros.

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En lo que va de año, en este tramo han muerto o desaparecido 71 personas, número que supera a los 65 fallecimientos que se registraron en todo el 2021, según la Organización Internacional para las Migraciones.

Las cifras nunca serán exactas, por lo complicado que es para las autoridades interceptar los viajes. Pero las historias que sí son públicas suelen ser desgarradoras.

El 12 de mayo, por ejemplo, zozobró una barcaza en la que viajaban unos 75 migrantes. La Guardia Costera de EE.UU. rescató a 38 personas con vida y 11 cadáveres.

Todas las personas fallecidas eran mujeres de nacionalidad haitiana.

Quienes sobreviven, como Irisbel, quedan marcados para siempre por el peligroso trayecto.

Y es que aun para los navegantes más experimentados, el Canal de la Mona, con sus particularidades, resulta un tramo de extremo peligro.

Migrantes detenidos por la Guardia Costera de EE.UU. en el Canal de la Mona. Están en un bote de madera junto a otra embarcación que pertenece al cuerpo militar.

FUENTE DE LA IMAGEN – GUARDIA COSTERA DE EE.UU. De acuerdo con el capitán Gregory Magee, de la Guardia Costera de EE.UU., es común que los   botes de migrantes estén sobrecargados cuando cruzan el Canal de la Mona.

«Es peligroso. Es donde se unen el Océano Atlántico y el Mar Caribe y tienes una interacción de corrientes», dice Gregory Magee, un capitán de la Guardia Costera de EE.UU. que dirige la oficina de esa rama militar en Puerto Rico.

Lo asegura porque él también ha recorrido el canal, aunque con embarcaciones de primer orden y equipos tecnológicos especializados.

El Canal de la Mona (desde los ojos de Irisbel)

Cuando Irisbel decidió cruzar el Canal de la Mona tenía 21 años. Vivía en Higüey, un municipio en el este de República Dominicana, cerca de la turística ciudad de Punta Cana.

Era 2001 y ella, una madre soltera con dos hijos, trabajaba en una fábrica de costura.

Su salario mensual, 2.000 pesos dominicanos (US$40), se escurría entre sus manos como agua: pañales, comida, renta…

«Mi vida era bien difícil», afirma. «Entonces surgió una oportunidad. Un muchacho del barrio me dice: ‘vamos para Puerto Rico'».

Irisbel Herrera

FUENTE DE LA IMAGEN – IRISBEL HERRERA. Irisbel Herrera cruzó el Canal de la Mona hace dos décadas. Recién en 2021 recibió su estatus migratorio permanente y reside en Puerto Rico.

Consiguió 6.000 pesos dominicanos prestados (el salario de tres meses), cifra que, para aquel momento, «representaba un mundo», dice.

Luego de reunir el dinero, llegó hasta Cabeza de Toro, una zona boscosa (también al este de dominicana). Desde allí zarparía junto con su hermana en una yola (bote de madera) hacia Puerto Rico.

«Para empezar, no era como que la yola estaba cerca [de la orilla] y te subías. Teníamos que tirarnos desde un precipicio de unos cuatro pisos sobre el mar, nadar y entonces subirte a la yola», cuenta.

«Cuando yo me tiré, apareció la Marina [de República Dominicana]. Arrestaron a mi hermana y desde arriba me tirotearon. Yo me agarré de la cola del barco, no me despegué nunca. Perdí tres uñas. Luego, los pocos que había en el bote me ayudaron a subir», sostiene.

El barco estaba «hecho a mano», con su madera pintada de azul y blanco, y dos motores. Otras 11 personas también cruzaron.

Imagen aérea de migrantes siendo rescatados en el Canal de la Mona.

FUENTE DE LA IMAGEN – GUARDIA COSTERA DE EE.UU. El 12 de mayo de 2022 una embarcación con cerca de 75 migrantes zozobró en el Canal de la Mona. 11 mujeres de nacionalidad haitiana murieron en el incidente.

Una vez en el canal, cuenta, el viento golpeaba con fuerza. «Las olas subían y bajaban, y hacían caer la yola».

«Viene agua de todos lados, si no se vira la yola es porque la embarcación es buena».

La parte más difícil del trayecto, que duró un día y medio, fue cuando se acercaron a la isla Desecheo, un cayo al norte del Canal de la Mona, ​​ubicado 21 km al oeste de Puerto Rico.

La isla Desecheo, ubicada a 19 kilómetros de la costa del pueblo de Rincón, en Puerto Rico, también es parte del Canal de la Mona.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. La isla Desecheo, ubicada a 19 kilómetros de la costa del pueblo de Rincón, en Puerto Rico, también es parte del Canal de la Mona.

Es justo ahí uno de los puntos en donde confluyen las aguas del mar Caribe y el océano Atlántico. En esta zona murieron las 11 migrantes haitianas a principios de mayo de este año.

«Cuando ves las luces de Puerto Rico, aún te falta cruzar Desecheo», afirma Irisbel durante una videollamada con BBC Mundo. «[En esta área] no sabes para dónde va a coger la yola. Ahí todo el mundo entra en pánico. La mayoría de los viajes se pierden en Desecheo».

Justó allí el agua comenzó a entrar en la embarcación. «Sientes que es el último adiós», asegura.

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La yola llegó a la orilla porque todos hicieron un esfuerzo tremendo para sacar el agua mientras recorrían el último tramo. Cuando Irisbel desembarcó, el canal le mostró nuevamente cuán traicionero puede ser.

«Me bajé por el frente de la yola, y una ola la golpeó, y la yola me pasó por encima. Las hélices del motor me cortaron».

Nadó ensangrentada y llegó a tierra firme casi inconsciente.

Los peligros

Los vientos alisios, las corrientes, la falta de equipo y el desconocimiento sobre navegación hacen que el Canal de la Mona sea un lugar «impredecible» para los migrantes, afirma el capitán Gregory Magee.

«Algunos migrantes, mientras están navegando, pueden mirar y decir: ‘bueno, está tranquilo en este momento’. Pero no saben si va a cambiar o si en realidad podría estar difícil en alta mar. No pueden ver eso hasta que realmente están expuestos», explica.

Bote de madera con ropa y artículos de migrantes luego de ser detenido por la Guardia Costera de EE.UU.

FUENTE DE LA IMAGEN – GUARDIA COSTERA DE EE.UU.. Las débiles yolas, muchas veces de madera y construidas a mano, aumentan el peligro para los migrantes en el Canal de la Mona, un lugar descrito por las autoridades como «incierto» para navegar.

A esto se suman múltiples factores, como viajar sin chalecos salvavidas, radares o teléfonos celulares. También es un factor la sobrecarga de las débiles yolas, que aveces transportan a decenas de personas.

«Algunos contrabandistas de personas están más preocupados por evitar a las autoridades que por tomar rutas seguras», sostiene Magee.

Además de las características del canal, las personas que se lanzan en esta travesía sufren de muchos otros peligros, dice, por su parte, Romelinda Grullón, directora del Centro de la Mujer Dominicana en Puerto Rico.

La organización que dirige, que ofrece ayuda legal y psicológica a los migrantes, sobre todo a mujeres, ha atendido decenas de casos de personas que han sido abusados física y sexualmente durante el trayecto.

El capitán de la Guardia Costera de EE.UU. Gregory Magee

FUENTE DE LA IMAGEN – GUARDIA COSTERA DE EE.UU.. El capitán de la Guardia Costera de EE.UU. Gregory Magee, quien dirige la oficina de esa rama militar en Puerto Rico.

También a quienes quedan traumados por la ansiedad y estrés que les causa el viaje.

«Muchas de esas mujeres esperan en los campos antes de tomar una embarcación. Dentro de ese lapso de tiempo, que pueden ser varios días, algunas son violadas. Y cuando están en la embarcación, mientras más días pasan en alta mar, tienen más probabilidades de ser abusadas», señala Grullón, cuya entidad lleva 19 años ofreciendo servicios en Puerto Rico.

Hay quienes también han visto, agrega, cómo algunas personas son lanzadas por la borda mientras recorren el canal, por razones tan diversas como estar nerviosas en altamar o porque «les llegó su menstruación».

Estas dificultades no han hecho que los migrantes desistan de realizar el viaje. Durante la pandemia se registró un aumento en la cantidad de personas que cruzaron el canal.

La isla de Mona, ubicada en el centro del Canal de la Mona, está a 75 millas al suroeste de la ciudad boricua de Mayagüez

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. La isla de Mona, ubicada en el centro del Canal de la Mona, está a 75 millas al suroeste de la ciudad boricua de Mayagüez.

De acuerdo con la Guardia Costera, en 2020 llegaron a Puerto Rico a través del pasaje 1.122 personas, mientras que en 2019 la cifra fue de 1.041.

En 2021 el número se redujo a 707. Las nacionalidades más comunes son dominicanos y haitianos, pero también hubo venezolanos, cubanos, turcos y brasileños.

Un trauma después del trauma

Muchos migrantes ven sus sueños desvanecerse cuando tocan tierra estadounidense, continúa Romelinda Grullón.

Mientras enfrentan la burocracia gubernamental para conseguir un estatus permanente, deben trabajar de forma irregular, muchas veces en condiciones inseguras, por poca paga y sin prestaciones sociales.

También enfrentan discriminación y son, una vez más, propensos a abusos que temen denunciar por miedo a ser deportados.

Irisbel Herrera

FUENTE DE LA IMAGEN – IRISBEL HERRERA. Irisbel, luego de llegar ensangrentada a una playa de Aguadilla, un municipio al oeste de Puerto Rico, comenzó a trabajar de forma irregular, de ordinario en restaurantes, para enviar dinero a los dos hijos que había dejado en República Dominicana.

En el territorio estadounidense, afirma, sufrió abuso sexual y físico por parte de una pareja, con quien tuvo un tercer hijo.

«Me amenazaba para que no trabajara, algo que yo hacía por mis hijos. Me decía que si lo hacía, me enviaría a inmigración al trabajo», cuenta Irisbel, quien no esconde las lágrimas mientras habla.

En el Centro de la Mujer Dominicana recibió ayuda psicológica para trabajar sus traumas. Recibió también apoyo legal y recién en 2021 logró su residencia permanente.

Imagen aérea de una embarcación con migrantes en el Canal de la Mona

FUENTE DE LA IMAGEN – GUARDIA COSTERA DE EE.UU. Mientras gestionaba sus documentos migratorios, uno de sus hijos en República Dominicana falleció y no pudo asistir a su funeral. Ahora su meta es lograr que la hija que le queda en ese país se mude a Puerto Rico.

Pese a la necesidad y las dificultades económicas, subirse a una yola y cruzar el Canal de la Mona «es algo que no se lo aconsejo a nadie», dice convencida.

Imagen de portada: GUARDIA COSTERA EEUU. El islote Monito en el Canal de la Mona cerca del cual muchas veces quedan varados los migrantes. Mide unos 5 kilómetros y es inaccesible por mar.

FUENTE RESPONSABLE: BBC News Mundo. Por Ronald Ávila-Claudio. 29 de junio 2022.

América Latina/EE.UU./Caribe/Migraciones/Puerto Rico/República Dominicana/Derechos humanos/Separación de integrantes de familias.

La fascinante historia detrás de la leyenda del flautista de Hamelín. Parte 2/2

¿Qué pasó con los niños desaparecidos de Hamelín?

El maestro seductor, el fascinante cazador de ratas, está ahora en el centro de atención de varios historiadores que investigan qué sucedió exactamente en la ciudad el 26 de junio de 1284.

Las teorías son innumerables, según Wibke Reimer, coordinador del proyecto en el Museo Hamelin que ha estado organizando una exposición especial que se centra en el alcance global de la leyenda del Flautista.

Una de las principales teorías actuales sugiere que los jóvenes de la ciudad fueron parte de una migración de alemanes a Europa del Este provocada por una recesión económica.

«En este escenario», dijo Reimer, «el Flautista desempeñó el papel de un supuesto localizador o reclutador. Ellos eran los responsables de organizar las migraciones hacia el este y se decía que usaban vestimentas coloridas y tocaban un instrumento para atraer la atención de posibles colonos».

El Museo Hameln que ha estado organizando una exposición especial.

Aunque algunos historiadores creen que los jóvenes emigraron a Transilvania, la teoría del lingüista alemán Jürgen Udolph es la más comúnmente aceptada.

«Sugiere que fueron las regiones alrededor de Berlín como la ubicación más probable, en un área que ahora es el este de Alemania», dice Reimer, «y respalda su teoría con evidencias de nombres de lugares».

Posible migración

De hecho, Udolph descubrió que los apellidos más comunes en Hamelín en ese momento aparecen con sorprendente frecuencia en las áreas de Uckermark y Prignitz, cerca de Berlín, que él ubica como el centro de la migración.

La teoría también se ve reforzada por la evidencia de que la región, recién liberada de los daneses, estaba lista para la colonización alemana.

También abundan otras teorías más fantasiosas. Algunos historiadores sugieren que la leyenda refleja parte de la ola de cruzadas medievales destinadas a recuperar Tierra Santa del siglo XVIII.

Otros argumentan que se perdieron a esos jóvenes a causa de la peste negra, aunque las fechas no coinciden.

Sin embargo, hay una teoría más intrigante que apunta al fenómeno medieval de la «manía del baile», provocada por una sucesión de pandemias y desastres naturales.

Conocida como la Danza de San Vito, se ha documentado que la plaga de la danza apareció en Europa continental ya en el siglo XI.

Era una forma de histeria colectiva.

Carátula de la obra

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Es un cuento universal.

La danza podía extenderse de individuos a grandes grupos, y todos padecían una compulsión irrefrenable de bailar febrilmente, a veces durante semanas, a menudo saltando y cantando y a veces alucinando hasta el punto de agotamiento y en ocasiones la muerte, como un trompo que no puedo dejar de girar.

Y, de hecho, en el siglo XIII hubo al sur de Hamelin, en la ciudad de Erfurt, un brote de una especie de fiebre de la danza, donde se documentó que un grupo de jóvenes giraba salvajemente mientras salía de los límites de la ciudad para acabar a 20 km de distancia en un pueblo vecino.

Algunos de los niños, sugiere una crónica, fallecieron poco después, literalmente bailaron hasta la muerte, y los que sobrevivieron quedaron con temblores crónicos.

Quizás, teorizan algunos, Hamelín fue testigo de una plaga similar, en la que figurativamente, los jóvenes bailaban al son de la melodía del flautista.

Pero todas estas teorías se olvidan de una cosa específica del misterio de Hamelín.

«No explican la fecha particular citada en el que se pierden a los niños, y cuando comienza la sensación local de trauma», señaló Reimer.

«¿Pasó algo que los funcionarios encubrieron? ¿Algo tan traumático que se haya transmitido oralmente durante tanto tiempo en la memoria colectiva del pueblo, durante décadas e incluso siglos?

Rata en Hamelín

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Hamelín ha sufrido más plagas de ratas a lo largo de su historia.

De hecho, la fecha que figura en toda la documentación local señala al 26 de junio como el día en que desaparecieron los niños.

Este día también es la fecha de las celebraciones paganas del solsticio de verano.

El hecho de que la documentación también enfatice que los jóvenes siguieron al flautista hasta el Koppen, comúnmente traducido como «colinas», sugiere otro vínculo.

«Hubo regiones en Alemania donde la llegada del verano se celebraba encendiendo fogatas en las colinas», dijo Reimer.

Todo eso lleva a una lectura particularmente macabra de la leyenda del flautista.

¿Una masacre?

Quizás el flautista, emblema de un chamán pagano, tocando su flauta, estaba llevando a la juventud de Hamelín a sus festividades de verano cuando la facción cristiana local, con la esperanza de cimentar la conversión de la región, asaltó y masacró al grupo.

Una teoría menos sangrienta es que quizás los niños fueron llevados a los monasterios locales.

Sin embargo, si el cuento sugiere una posible tragedia histórica, también ofrece una redención artística.

«La historia del Flautista», dice Reimer mientras se prepara para el debut de su exhibición el 26 de junio, «se conoce en al menos 42 países y 30 idiomas, tal vez más. Y aparece en el arte, la literatura y la música internacionales. El flautista es un patrimonio compartido de muchas personas, y ese patrimonio cultural nos conecta».

En última instancia, entonces, el flautista fracturó una comunidad, pero unió a una más grande.

Este artículo forma parte de una serie de BBC Travel que tiene como objetivo profundizar en el lado lúdico de la geografía.

Imagen de portada: Gentileza de GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: BBC Travel. Por Raphael Kadushin. Septiembre 2020

Alemania/Sociedad y Cultura/Historia/Europa del Este/Migraciones/ Europa.

 

 

 

La fascinante historia detrás de la leyenda del flautista de Hamelín. Parte 1/2

El flautista de Hamelín es un cuento de los hermanos Grimm.

Todos las mañanas, antes de ir al trabajo, Michael Boyer se pone un par de mallas multicolores brillantes, se ata su capa de color rojo chillón, agarra su flauta y enfila las calles medievales de Hamelín, una ciudad de 60.000 habitantes de la región de Baja Sajonia, Alemania.

Ha repetido este ritual durante los últimos 26 años.

«La gente a veces me confunde con un superhéroe, un bufón de la corte o con Robin Hood», se ríe. También se ha convertido en un personaje imprescindible en el Instagram de cualquier turista y, tal vez para algunos, en una declaración de pertenencia a un género fluido.

Pero la mayoría de la gente lo reconoce por lo que es: la encarnación del flautista de Hamelín. Elegido para hacerse pasar por el hijo adoptivo favorito de la ciudad (al menos comercialmente) y al mismo tiempo el más odiado.

Responsable de conocer y saludar a los grupos visitantes y a los dignatarios, Michael dirige recorridos por la ciudad y encarna el arraigo perdurable de la leyenda que atrae a la mayoría de los viajeros aquí.De hecho, la historia ha sobrevivido durante mucho tiempo.

Originada como parte del folclore medieval, la leyenda inspiró un verso de Goethe, Der Rattenfänger; un cuento de los hermanos Grimm, Los hijos de Hamelín; y uno de los poemas más conocidos de Robert Browning, El flautista de Hamelín.

El flautista de Hamelín

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El flautista libraba a la ciudad de Hamelín de una plaga de ratas.

Y aunque cada escritor retocó el cuento, el argumento básico siguió siendo el mismo: la ciudad de Hamelín contrató al flautista para que la liberara de su plaga de ratas.

Siguiendo las notas hipnóticas de la flauta mágica, los roedores desfilaron cortésmente a través de las puertas de la ciudad hacia su presunta perdición.

Sin embargo, no fueron los únicos atraídos por su música.

También los niños

Cuando la ciudad se negó a pagarle al flautista por su servicio, el salvador tramó su venganza atrayendo con su melodía a los niños de Hamelín.

Encantados por las notas, los más jóvenes siguieron al flautista fuera de la ciudad y simplemente desaparecieron.

Aunque el cuento ha perdurado, también lo ha hecho la ciudad de Hamelin, que aún hoy parece pertenecer a un cuento de hadas.

El recorrido de Boyer lleva a los visitantes más allá de hileras de casas con entramado de madera.

Hay mansiones burguesas del siglo XVI enmarcadas bajo frontones góticos y volutas, y extravagantes edificios con diseño de pastel de boda que ofrecen excelentes ejemplos de la arquitectura de estilo tardo renacentista típico del noroeste de Alemania y que incluye gárgolas lascivas y tallas de madera policromadas de colores brillantes.

Sin embargo, todo esto es solo un escenario para la verdadera industria artesanal de la ciudad, que saca provecho de todo lo relacionado con el flautista.

Los restaurantes locales preparan un plato característico de «cola de rata» hecho con carne de cerdo en rodajas finas, mientras que las panaderías hacen negocio con panes y pasteles con forma de roedor.

El Museo Hameln ofrece una recreación de la música del flautista con sonido y luz, los actores locales representan una obra de teatro al aire libre durante el verano y las tiendas de souvenirs venden sus propios recuerdos inspirados en ratas.

Si lo deseas, puedes volver a casa cargado de camisetas, imanes de nevera, tazas y flautas del flautista de Hamelin.

Casas

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Estas casas son un ejemplo de la arquitectura de estilo tardo renacentista típico del noroeste de Alemania.

Sin embargo, lo que podría pasar por un mero alivio cómico enmascara algo más profundo y sugiere por qué la leyenda sigue viva no solo en Hamelín sino en las tradiciones y leyendas de la zona.

De cierta manera, el cuento aviva un miedo primordial en el que el flautista es una versión de un fantasma universal que continúa acechándolos.

Miedo ancestral

Los padres de todo el mundo siempre temen la pérdida de sus bebés. Todos los días, en alguna parte, desaparece un niño.

El flautista es al final, un secuestrador.

Pero si la historia evoca un miedo universal, todavía resuena con más fuerza en Hamelín, y el cambio del flautista sugiere por qué.

De hecho, la verdadera sorpresa de su recorrido no es tanto el paisaje urbano bellamente conservado, sino la sugerencia de que el flautista es mucho más que un cuento de hadas.

Los hermanos Grimm y Browning pueden haber convertido la leyenda en arte, pero resulta que es probable que la historia se base en un incidente histórico que sucedió realmente.

La prueba está grabada las propias paredes de Hamelín.

Una placa en la fachada de piedra de la llamada casa del flautista, una residencia privada con entramado de madera que data de 1602, da testimonio explícito del misterio. La inscripción dice:

«El 26 de junio de 1284, en el día de San Juan y San Pablo, 130 niños nacidos en Hamelín, fueron sacados de la ciudad por un flautista vestido con ropas multicolores. Después de pasar el Calvario cerca de Koppenberg, desaparecieron para siempre».

El flautista de Hamelín

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Lo sucedido en el cuento pudo haber ocurrido de verdad.

La inscripción no es la única pista.

Una anotación en los registros de la ciudad de Hamelín, que data de 1384, lamenta que, «han pasado 100 años desde que se fueron nuestros hijos».

La vidriera de la iglesia de San Nicolás de la ciudad, destruida en el siglo XVII pero descrita en relatos anteriores, ilustra la figura del flautista con varios niños fantasmales.

Y el manuscrito de Lüneburg del siglo XV, un libro que cuenta lo ocurrido, junto con cinco versos de memoria histórica, algunos en latín y otros en alemán de la edad media, se refieren a una historia similar de 130 niños o jóvenes que desaparecieron el 26 de junio de 1284, siguiendo a un flautista hasta un lugar llamado Calvary o Koppen.

El flautista se convierte entonces más que en un cuento de hadas, en el emblema de un profundo misterio histórico.

Imagen de portada: Gentileza de GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: BBC Travel. Por Raphael Kadushin. Septiembre 2020

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