«Bestia»: Íngrid Olderöck, la cruel torturadora conocida como «la mujer de los perros» que inspiró el cortometraje chileno nominado al Oscar.

Sugiero al lector considerando que el contenido de esta entrada puede herir su sensibilidad; de ser así recomiendo no leerla. Muchas gracias.

Conocida como «la mujer de los perros», Íngrid Felicitas Olderöck Bernhard fue una exagente de la Dirección Nacional de Inteligencia Nacional (DINA), el servicio de seguridad creado por Augusto Pinochet tras derrocar a Salvador Allende en 1973.

Pero no fue una agente más del órgano encargado de torturar y eliminar a los opositores políticos del régimen militar.

Olderöck, ex oficial de Carabineros, llegó a ser la mujer más destacada dentro de la DINA y tuvo entre sus funciones la formación de decenas de jóvenes a las que entrenó para enfrentarse a los enemigos políticos.

Relatos de víctimas la acusan de haber adiestrado a perros para violar a prisioneros y prisioneras políticas en los centros de detención donde muchos desaparecieron.

Especialmente en uno de los recintos clandestinos más brutales, «La Venda Sexy», una casa de dos pisos en un sector de clase media de la comuna de Macul, en Santiago, donde solía operar Íngrid Olderöck.

Los agentes le pusieron ese nombre al centro clandestino porque el método preferido de tortura eran las vejaciones sexuales, según quedó establecido en el primer Informe de la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura, más conocido como informe Valech.

Violaciones con perros

Sobrevivientes que pasaron por la Venda Sexy, como Beatriz Bataszew, han denunciado la utilización de perros como método de tortura, además de colgamientos, ahogamientos, simulacros de fusilamiento, embarazos forzados, abortos forzados o descargas eléctricas en los genitales.

LA NACIÓN/U. DIEGO PORTALES. MUSEO DE LA MEMORIA.

Olderöck negó todas las acusaciones y nunca fue sometida a un proceso judicial.

«En la Venda Sexy había un perro llamado Volodia adiestrado para violentar sexualmente a las mujeres», dijo en declaraciones a la prensa local.

Un relato similar es el de Alejandra Holzapfel, quien con apenas 19 años fue detenida en aquella casa.

Fui «violentada sexualmente con un perro pastor alemán al que los agentes de la dictadura llamaban Volodia», dijo Holzapfel al diario The Clinic.

«Ingrid dirigía al animal, mientras los otros torturadores obligaban a los detenidos a adoptar posiciones que facilitaran el abuso. Hombres y mujeres que pasaron por La Venda Sexy fueron víctimas de esta atrocidad».

Olderöck negó todas las acusaciones y nunca fue sometida a un proceso judicial.

El cortometraje «Bestia»

Su figura ha vuelto al debate público luego de que se convirtiera en la protagonista del cortometraje animado «Bestia», del director chileno Hugo Covarrubias, que esta semana fue nominado al Oscar.

Bestia

FUENTE DE LA IMAGEN – CORTOMETRAJE BESTIA.

«Bestia» es el cortometraje animado nominado a un Oscar inspirado en la vida de Olderöck.

«Es un thriller psicológico sobre una mente siniestra», le dice Covarrubias a BBC Mundo.

Una de las pocas personas que tuvo la oportunidad de conversar extensamente con la exagente fue la periodista chilena Nancy Guzmán, quien publicó el libro «Ingrid Olderöck, la mujer de los perros», en el que -a partir de aquellas conversaciones- elabora una crónica donde la describe como «la mujer más poderosa y brutal de la DINA».

En la casa de Olderöck

En diálogo con BBC Mundo, Guzmán cuenta que un día de 1996 tocó la puerta de la casa de Olderöck en la calle Bremen, comuna de Ñuñoa.

«Apareció una mujer de cuerpo grueso, manos grandes y voz ronca, con un cigarro en la mano».

Era ella.

Cortesía Paz Errázuriz

FUENTE DE LA IMAGEN – CORTESÍA PAZ ERRÁZURIZ

«Vestía una falda floreada, un suéter hecho a mano de color rosado indefinido y unas botas cortas».

«Vivía completamente sola», dice Guzmán. «No tuvo hijos, no tuvo marido».

Olderöck, continúa la escritora en su relato, «fue la oficial que se hizo cargo del destacamento de mujeres dentro de la DINA entrenadas para torturar, perseguir y asesinar a opositores»

«Ella era como un comando en sí misma. Era especialista en tiro, en paracaidismo, en artes marciales, en equitación y en adiestramiento de perros».

«Ella fue la que adiestró un perro llamado Volodia que durante las sesiones de tortura se dedicó a violar a mujeres y hombres», afirma Guzmán.

«Hay exdetenidas que sufrieron esa tortura o que vieron lo que le pasó a otros. Todas recuerdan que una de las jóvenes, Marta Neira, llegó llorando desesperada y destruida porque fue víctima de la violacion del perro. Días después Marta desapareció».

«Yo soy nazi»

El padre de Íngrid Olderöck emigró desde Alemania en 1925, a los 29 años de edad.

Junto a sus hermanas, Hannelore y Karin, crecieron bajo un sistema familiar muy estricto.

No se les permitía hablar español ni tener amigos chilenos.

Fue así como crecieron prácticamente aisladas.

«Yo soy nazi desde pequeña, desde que aprendí que el mejor período que vivió Alemania fue cuando estuvieron los nazis en el poder, cuando había trabajo y tranquilidad y no había ladrones sinvergüenzas», cuenta Olderöck en el libro de Guzmán.

Bestia

FUENTE DE LA IMAGEN – CORTOMETRAJE BESTIA.

Cuando en 1967 Carabineros autorizó el ingreso de mujeres a su Escuela de Oficiales, Olderöck se anotó en el primer concurso.

Fue la primera mujer paracaidista de Chile y de América Latina. Decía ser experta en equitación y entrenamiento de perros, además de tener cinturón azul de judo.

También practicaba tenis, esquí, montañismo y aseguraba ser experta en tiro.

Con esas credenciales, rápidamente pasó a formar parte del servicio secreto que dirigía el coronel Manuel Contreras: la DINA.

A medida que demostró sus capacidades, Olderöck fue consolidando su posición de poder dentro del servicio.

Una bala en la cabeza y otra en el vientre

Pero en 1981 su vida dio un giro.

Saliendo de su casa, fue atacada por dos desconocidos que le dispararon a quemarropa en la cabeza y en el vientre, pero no la mataron.

De hecho, sobrevivió hasta el final de sus días con una bala alojada en su cabeza, cuenta Guzmán.

Acusaron del ataque a miembros del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, MIR.

Sin embargo, Olderöck siempre insistió en que el ataque había sido planificado en su contra por los propios servicios de inteligencia que intentaban castigarla por su supuesto intento de deserción.

Después del atentado se retiró de Carabineros y cuando la justicia la citó para declarar en las causas de detenidos desaparecidos de La Venda Sexy, ella pretendió tener amnesia, cuenta Guzmán.

«No tenía piedad»

«Era una mujer violenta, agresiva, que no tenía piedad», agrega.

Bestia

FUENTE DE LA IMAGEN – CORTOMETRAJE BESTIA.

En una de las conversaciones le contó que ella siempre tenía tres armas: una pistola en la cartera, otra en la mesa de noche y una en el horno de la cocina.

«Entonces ella se para, va a la cocina, vuelve y pone la pistola en la mesa. Yo no sabía qué hacer».

«Hasta que le digo ‘saque esta arma, no me gustan las armas’ y en ese momento se pone furiosa y me dice que odia a las personas como yo. Me repetía… ‘yo a usted la odio, odio a los pacifistas'».

Así eran las entrevistas, cuenta Guzmán. En otra ocasión le dijo que tuviera cuidado porque había una organización activa de exagentes que se llamaba la DINITA y que podría «pasarle cualquier cosa».

«Fue un personaje terrible dentro de un mundo de horror», reflexiona la escritora. «Las sociedades tienen estos monstruos. Y estos monstruos no terminan con las dictaduras. Los monstruos están permanentemente en las sociedades».

A los 58 años, Íngrid Olderöck murió sola, de una hemorragia digestiva aguda, sin haber sido condenada por ningún delito.

Línea

Primer extracto del libro «Ingrid Olderöck, la mujer de los perros» de Nancy Guzmán:

¿Usted estuvo en la Venda Sexy?

¿La Venda Sexy? ¿Dónde quedaba? ¡No!

La Venda Sexy era una casa de dos pisos con una escala central que subía al segundo piso y quedaba en Los Plátanos con Irán, en la comuna de Macul.

¿En Los Plátanos con Irán? No. No recuerdo. Yo no la conocí, nunca estuve ahí.

¿No recuerda el lugar? Ahí había perros y funcionó hasta diciembre de 1974.

No, estoy segura que no estuve nunca ahí. Si usted no me cree, puede hacerme una prueba con hipnosis; yo eso se lo he dicho mucho a la jueza: «Interrógueme con hipnosis», y no me ha hecho caso.

Y tampoco me quieren creer que yo no estuve en ninguno de los lugares donde se me acusa de haber torturado a personas. Usted no me va a creer, pero desde el accidente yo he olvidado muchas cosas.

Si cuando salí del hospital no sabía hablar castellano, hablaba en puro alemán. También se me olvidó tocar el violín. Yo había aprendido de chica a tocar el violín. No sé por qué me pasó eso. Yo tuve que aprender a hablar en castellano nuevamente y eso no me lo cree el juez.

Segundo fragmento de las conversaciones:

A usted se le acusa de haber entrenado perros para violar presas. Hay ex detenidas que dicen que usted les daba la orden a los perros para cometer aberraciones sexuales.

Sí, me acusan de eso en Naciones Unidas, pero yo quisiera saber cómo se hace para entrenar perros para hacer eso. Yo jamás he entrenado perros para violar, yo soy entrenadora de perros y tengo premios, pero lo primero que voy a decir es que yo solo he tenido perras, nunca perros.

Oiga, usted sabe que a mí se me acusa de muchas cosas terribles. No sé de dónde sacan esas cosas, pero yo estoy tranquila porque no he hecho nada de eso de torturar.

Si usted dice no haber entrenado perros para torturar, ¿quién lo hizo? ¿O la DINA la acusó a usted para que le hicieran el atentado?

Yo creo que todo es posible, pero no entiendo por qué.

¿Entonces, cómo explica que se le acuse de haber participado en ese tipo de torturas?

¡Ah! no sé de dónde sacan tanta tontera, si a mí me han acusado de no sé cuántas tonteras.

¿Y de dónde cree usted que sale esa información a los organismos de derechos humanos?

No sé. Yo he tenido que ir montones de veces a los juzgados porque se me acusa de tanta barbaridad y yo cumplí en la DINA solo labores de analista en la brigada Purén.

Imagen de portada: Gentileza de WIKIMEDIA COMMONS

FUENTE RESPONSABLE: BBC News Mundo. Por Cecilia Barría. Febrero 2022

Sociedad y Cultura/Chile/Política/América Latina/Violencia sexual/ Torturas/Cine/Mujeres.

Escuchar con los ojos a las muertas.

Contra delito, exculpación

La misoginia jactanciosa y violenta ha sido el más perdurable de los regímenes feudales. La violencia aísla, deshumaniza, frena el desarrollo civilizatorio, le pone sitio militar a las libertades, mutila física y anímicamente, eleva el temor a las alturas de lo inexpugnable, es en síntesis la distopía perfecta. 

El peso del patriarcado y las resignaciones aledañas igualan la violencia ejercida sobre un género con la negación de la democracia, y desde los gobiernos y las leyes y los criterios sociales no reconocerlo o admitirlo ambiguamente es señal inequívoca del atraso.

 El límite de las libertades femeninas y, para el caso, masculinas, aunque con énfasis y proyección muy distintos, es el monopolio ilegal de la violencia. 

Así, la violación, ese jus prima nocte del machismo, se ha considerado “natural” por “el razonamiento” adjunto al derecho de pernada. “En el fondo, lo que estas tipas quieren es ser violadas” ha sido hasta fechas muy recientes el dogma entrañable de agentes del Ministerio Público, policías y jueces que responsabilizan a las mujeres de los delitos en su contra, tal y como lo hizo en el año 2000 el cardenal de Guadalajara Juan Sandoval Íñiguez, al culpabilizar de las violaciones a las que, en su opinión, salen a la calle con ropa provocadora y movimientos sensuales. 

Sólo le faltó decir: “Si no quieren que les pase nada, salgan sin cuerpo.”

Año con año, persisten las cifras mundiales de la violencia intrafamiliar, y no cesan tampoco los atentados contra las mujeres a las que se golpea, tortura, mutila, estrangula, acuchilla, asfixia o destaza en cuartos de hotel, callejones y lotes baldíos. 

Este legado del horror recorre el siglo XX y, sin embargo, no preparó en México el terreno para la explosión homicida más terrible que se ha conocido, la desatada en Ciudad Juárez desde 1993 contra mujeres jóvenes.     

Reparto de Huesos en el desierto

— En el período 1993-2002 se víctima a cien mujeres en Ciudad Juárez con garantía de total impunidad para los culpables. Otros doscientos asesinatos de mujeres se aclaran.

     — Hay una lista de seiscientas desaparecidas.

     — Los procesos judiciales desvencijados y tramposos se multiplican con responsables de uno o dos asesinatos a los que se les quiere adjudicar la totalidad.

     — Los gobernadores de Chihuahua se muestran “ajenos al conflicto” (porque un gobernante sólo tiene tiempo para inauguraciones y viajes a la capital), y se concentran en la emisión de lugares comunes sobre la justicia, “Procederemos hsuc (Hasta Sus Últimas Consecuencias)”.

     — Los procuradores de justicia de Chihuahua se indignan (ritualmente) con los medios informativos porque “deforman las noticias y no dan a conocer los avances en la investigación”, y obstaculizan las investigaciones rigurosas (casi ninguna).

     — La fiscalía especial del fenómeno criminal se distingue por moralizar a las muertas y desaparecidas.

     — No escasean los personajes singulares como el egipcio acusado de varios asesinatos, empecinado en proclamar su inocencia y desvencijado mentalmente por los años de cárcel.

     — Las madres y las hermanas de las muertas insisten en su exigencia de justicia, no obstante las amenazas y los malos tratos de las autoridades.

     — Los jefes policiacos encargados de las investigaciones resultan socios frecuentes del narco.

     — La ciudad interviene como cementerio al aire libre y campo de batalla donde se dirimen los pleitos entre las organizaciones del narcotráfico.

     — Las Organizaciones No Gubernamentales dedicadas al asunto, y los grupos feministas que las acompañan, no cejan en sus propósitos no obstante la escasez de recursos.

     — Hay escritores, reporteros y videoastas obstinados en trabajos panorámicos. Ejemplos: la documentalista Lourdes Portillo y Sergio González Rodríguez.

Si no hay resistencia no hay castigo

El trabajo de Sergio González Rodríguez, Huesos en el desierto, es un acercamiento inteligente y valeroso al fenómeno. 

Muy bien estructurado, es un análisis a fondo de los vínculos entre el poder judicial y el delito, es un viaje por las devastaciones de la aplicación de la justicia, es el trazo de una pesadilla inacabable. 

En última instancia, el examen de estos crímenes se desenvuelve entre dos polos, lo impune y lo inerme. Y la impunidad, esa garantía de no ser castigado, que es el mayor estímulo racional del delito, desafía el ya poderoso agravio nacional y en buena medida internacional.

Lo digo con rapidez: en este caso, no han fracasado las administraciones panistas o priistas, y esto es así porque nada han intentado con seriedad. 

Su estrategia no varía: investigaciones torpísimas, ocultamiento y destrucción de pruebas, regaños moralistas a los cadáveres (“se la buscaron”), exhibición triunfalista (por lo común falsa) de casos resueltos, fabricación regular de culpables totales. 

Convencidos de su técnica —que el olvido redima los expedientes—, las autoridades ansían el tono bíblico, donde la paga del pecado (el ligue, la condición femenina) es la muerte, y quien no se conforme con la explicación oficial se atiene a las consecuencias o se consume en la frustración.

¿Cuál es el fondo de las muertes de Ciudad Juárez? ¿Se trata de un grupo o de una epidemia de serial killers? ¿Se contagia el afán de exterminio? 

González Rodríguez opta por la austeridad adjetival y el relato llano, y, al combinar la información muy vasta con interpretaciones sobrias, logra que las sensaciones indignadas y dolidas del lector eliminen el sensacionalismo.

Sorprenden las deficiencias de los policías y de las fiscalías especiales, perturba el miedo entre las trabajadoras de la maquila, las otras jóvenes de la ciudad y sus familias. Como a trasluz, aparecen el pánico, la cancelación de la libertad de movimientos de una comunidad, y el ritmo de las tradiciones del abuso físico, la posesión de armas y la misoginia criminal.

¿Por qué ha sido tan lenta y tan tristemente insuficiente la acción de los gobiernos y de la sociedad entera en el caso de los asesinatos de Ciudad Juárez? Al respecto, expongo mis hipótesis, persuadido de lo evidente: esta cacería de jóvenes indefensas es un Acteal por acumulación.

El sustento de los crímenes

a) Las condiciones urbanas. Si, como señala el investigador Alfredo Limas Hernández, la industria maquiladora “maquila” toda Ciudad Juárez, auténtica reserva y maquila del parque humano, también, la inseguridad se agrava por la propiedad privada del espacio público, y por la ausencia de vigilancia en ese laberinto de lotes baldíos, polvo, calles mal o nulamente iluminadas, carencia de transporte público eficiente, cabarets, bares y hoteles de paso que perjudican el buen nombre de la pobreza. Allí se distribuyen de antemano las escenografías del crimen.

     b) La condición fronteriza de Ciudad Juárez impregna el imaginario colectivo con imágenes selladas por la ausencia de la ley. A lo largo del siglo XX, y esto es obvio, en la Frontera Norte los delitos ocurren en mucho menor escala que en la ciudad de México, pero el prejuicio —la Frontera es tierra sin ley— acrecienta la inseguridad. Con y sin bases, y crucen o no la frontera, se cree en la existencia de comunidades siempre provisionales, y la mentalidad fílmica y televisiva convierte las zonas fronterizas en emporios, si ya no del mal, sí del fatalismo delincuencial. Esta fantasía primaria, en sí misma deleznable, complementa las opresiones misóginas.

     c) No es posible precisar con exactitud el papel del narcotráfico y de los narcos en esta tragedia colectiva, pero además de las acciones específicas de narcos, en el proceso influye sin medida el hecho que el narcotráfico impulsa: el escasísimo valor concedido a la vida humana. Es fácil morir de muerte violenta, y es aún más fácil matar, y el culto a las armas y la tecnología armamentista va de la liquidación de las especies (la estupidez salvaje de la cacería) a la conversión de las personas en objetivos del tiro al blanco. Y son muchísimos los impregnados por las tácticas del narcotráfico. Éstas serían las premisas: “Si me han de matar mañana, mato a muchos de una vez. / Si tengo las armas, debo usarlas.” El despliegue armamentístico, la celeridad con que se consiguen revólveres o cuernos de chivo o lo que haga falta, desemboca en la obligación de asesinar. Ya existía, y nutridamente, la tradición de barbarie; faltaba la renovación tecnológica.

     d) Las abstracciones tienden a banalizar los delitos. Un muerto puede ser un acontecimiento tremendo, pero los centenares de víctimas femeninas afantasman la matanza en la perspectiva de las autoridades federales (las autoridades locales y regionales, como explica bien González Rodríguez, obedecen a otra lógica). 

Ya se sabe: las estadísticas de la sociedad de masas tienden a disolver la magnitud de cualquier suceso. Seis mil millones de habitantes del planeta lo minimizan todo. No es, como insisten tan farisaicamente los tradicionalistas, la relativización de los valores a cargo de la educación laica que, por el contrario, resulta la primera garantía de enfrentamiento a la barbarie. No: el relativismo ético, ya presente en la tradición mexicana tan idealizada y tan desdeñosa de la vida humana, se nutre de las leyes del feudalismo aún operante, del capitalismo salvaje y la demografía. Para captar una tragedia se requiere de la dimensión humana, y por eso, los epitafios de la generalización (“los perredistas asesinados en el sexenio de Salinas / las muertas de Juárez”) disuelven el vínculo de las personas con las tragedias, los seres ultrajados, sus esperanzas, su trayectoria, su familia. Siempre se requiere el acercamiento a las víctimas.

     e) Hasta cierto momento, los Medios sitúan los crímenes en la nota roja y no, como corresponde, en la primera plana, y al hacerlo subrayan la culpabilidad de las víctimas, ya incapaces de un alegato rectificador y con cierta frecuencia candidatas a la fosa común. A esto se opone la denuncia constante de las ONG y de videoastas, escritores y reporteros aislados.

     f) Para González Rodríguez, la clave de la “incompetencia” es la alianza entre los gobernantes, los inquilinos del poder judicial, las policías y los empresarios y los terratenientes de Ciudad Juárez y El Paso, Texas. Esta alianza (no tan) en las sombras se inicia con el despojo de tierras comunales, con los fraudes sin castigo y con las técnicas de intimidación y compra del narcotráfico, que exhiben la disponibilidad de jueces, jefes policiacos (de distintos niveles), agentes del Ministerio Público, muy altos funcionarios, empresarios, comerciantes, militares, clérigos. El destino ineluctable de los narcos incluye la cárcel o la muerte luego de torturas atroces, pero esto no los disuade porque cada uno se considera la excepción y a cada uno lo ampara el poder de compra del conjunto. Y al certificarse lo vulnerable del Poder Judicial, la noticia se divulga pródigamente: el delito es una acción tarifada, y el dinero y la red de intereses absuelven por anticipado.

     En el caso de las muertas de Juárez, más que la suma de psicopatías individuales se percibe un fenómeno orgánico: la impunidad es una matriz formidable de psicopatías y sociopatías, y un Poder Judicial ansioso de no investigar (por distintas razones, ninguna admisible) precipita la avalancha de los serial killers.

     Al sexismo se añade el clasismo. Las desaparecidas y las aparecidas entre malezas son, en elevadísima proporción, trabajadoras de la maquila, de familias de escasos recursos. 

Apenas figuran en los planes electorales, se les califica de “altamente manipulables”, y si son madres solteras el clero y la derecha las juzgan “pecaminosas”. ¿Cuántas veces, en los regaños clericales y panistas, se les niega el estatus de familia a las formadas por madres solteras o separadas? Por eso, lo de Ciudad Juárez obliga a imprimirle visibilidad y concederle respeto a las mujeres de los ámbitos de la pobreza.

Los crímenes de odio: “La maté porque se lo

merecía, y tan se lo merecía que está muerta”

     ¿Por qué no se han descrito los asesinatos de Ciudad Juárez como “crímenes de odio”, los hate crimes cuyo reconocimiento condujo al presidente Clinton a crear una comisión gubernamental específica, a la luz de los asesinatos homofóbicos del joven Matthew Shepard y la joven Brandon Teena?

     Los crímenes de odio se dirigen contra una persona y lo que simboliza, representa y encarna, y son en este sentido acciones de furia contra la especie. Los victimarios no conocen previamente a la víctima y al liquidarla se sienten en posesión de ese poder sin límite: el exterminio del mal (en el vocabulario homicida, el mal es el comportamiento detestado y es la debilidad física y social de la víctima). Los crímenes de odio más conocidos son los enderezados contra los gays, y este agravio histórico cobra cada año en México decenas de víctimas. Pero nada supera en número y en continuidad a los asesinatos de mujeres solas, en especial jóvenes. Se les mata porque no consiguen protegerse, y porque su muerte, que concede el placer del orgasmo y el goce auditivo del estertor, suele pasar inadvertida. (La inmensa mayoría de los crímenes de odio queda sin resolver.)

     Los asesinos no sólo se sienten muy superiores a los seres quebradizos incapaces de resistir; también se burlan de las leyes y de la sociedad que tibia o vanamente las enarbola. Los de Ciudad Juárez son, stricto sensu, crímenes de odio, porque los asesinos proceden impulsados por razones desprendidas de ese placer último que es el poder de vida y muerte. Lo más degradado y sórdido del machismo se vierte contra las mujeres cuya culpa principalísima es su condición de víctimas históricas. Así de reiterativo es el procedimiento: se elimina a quienes, a los ojos del asesino, son orgánica, constitutivamente seres desechables. El odio es la construcción social que se abate una y otra vez contra quienes no pueden evitar sus efectos.

“Contra la nada, perdurará el destino”

En cada uno de los asesinatos de mujeres desconocidas por completo horas antes, intervienen la oportunidad y el deseo, pero la raíz de los hechos es la misma: la indefensión de las asesinadas, sus deudos y las organizaciones que demandan justicia. González Rodríguez describe la conjura desde los sótanos y las alturas del poder y examina diversas trayectorias. La conclusión parece inevitable: la serie sangrienta de Ciudad Juárez es asunto de Estado, porque se nutre de la impunidad, el gran baluarte de los gobiernos.

     Huesos en el desierto no sólo es un gran reportaje y un acto de valor crítico. Es también uno de los mejores paisajes que conozco del poder sin trabas. Y el final es muy elocuente:

Por lo mismo, recuerda, me dije. Ya eres parte de los muertos y de las muertas. Te inclinas ante ellos y ellas.

     Recuerda, sí. Por ahora, sólo recuerda, aunque en estos tiempos parezca excesivo y hasta impropio recordar. Que otros sepan lo que recuerdas. Y puedan leer lo anotado con tinta roja para entender lo escrito con color negro.

     Tengo una certeza: contra la nada, perdurará el destino. O la memoria. Al fin y al cabo, la vida de cada quien es un desafío misterioso en aquello que nos sobrevivirá.

Una sociedad inmovilizada ante la matanza, que no reconoce como suyas a las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez, es también en definitiva la gran víctima propiciatoria. Concentrar la energía judicial, política, social, ética de la nación y sus instituciones en el esclarecimiento de este fenómeno es asunto de justicia y de reconstrucción social. Uno de los grandes apoyos de la violencia es la protesta ocasional, rutinaria, que no espera consecuencias. Esto, como lo demuestra Huesos en el desierto, ya no puede ni debe suceder. 

 

Imagen de portada: Gentileza de Letras Libres

FUENTE RESPONSABLE: Letras Libres. Sinopsis de Huesos en el desierto por Carlos Monsiváis

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India, el país en el que un ama de casa se suicida cada 25 minutos.

Cada día 61 amas de casa se suicidan en India, según los datos de la Oficina Nacional de Registros Criminales. Solo el año pasado, fueron 22.372.

Este colectivo representa un 14,6% del total de 153.052 suicidios que se produjeron en el país asiático en 2020 y más de un 50% de entre las mujeres que se quitaron la vida.

El año pasado no fue una excepción. Desde 1997, cuando el gobierno comenzó a reunir datos sobre suicidios y tipo de trabajo, más de 20.000 amas de casa se suicidaron cada año. En 2009 fueron 25.092.

La prensa a menudo atribuye estas muertes a «problemas familiares» o a «asuntos conyugales». ¿Pero qué es lo que empuja realmente a miles de mujeres a quitarse la vida?

Los expertos en salud mental señalan que las razones principales son la rampante violencia doméstica presente en la sociedad india -en una encuesta reciente del gobierno, un 30% de las encuestadas respondió que había sufrido violencia conyugal alguna vez- y el peso de las tareas domésticas que hacían sus matrimonios opresivos para muchas.

«Las mujeres son realmente resilientes, pero hay un límite para la tolerancia», dice la doctora Usha Verma Srivastava, una psicóloga clínica en la ciudad de Varanasi, en el norte del país.

«La mayoría de las chicas se casan tan pronto cumplen los 18 años, la edad límite para poder contraer matrimonio. Entonces se convierte en esposa y nuera, y pasan el día entero en casa, cocinando, limpiando y realizando otras tareas del hogar. Se les imponen toda clase de restricciones, tienen poca libertad personal y apenas cuentan con ningún dinero propio. Su educación y sus sueños dejan de importar, y sus ambiciones se empiezan a extinguir lentamente; entonces la desesperación y la decepción se instalan y la existencia se vuelve una tortura».

Mujeres indias caminan hacia un río con ropa para lavar.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Las tareas del hogar recaen casi siempre en las mujeres.

La doctora Srivastava explica que en las mujeres mayores son otros los motivos. «Cuando los niños han crecido y se han marchado del hogar, muchas se enfrentan al síndrome del nido vacío y sufren síntomas premenopáusicos, lo que puede ocasionar depresión y estallidos de llanto».

Pero, según la doctora, los suicidios son fácilmente prevenibles: «Si detienes a alguien por un segundo, lo más probable es que desista».

El psiquiatra Soumitra Pathare explica que muchos de los suicidios que se producen en India son fruto de impulsos: «Llega el hombre, golpea a su mujer y ella se suicida».

Pathare cita datos de investigaciones que revelan que un tercio de las mujeres indias que se quitan la vida tiene un historial de víctimas de violencia doméstica. Pero los malos tratos en el hogar ni siquiera aparecen en las cifras de la Oficina Nacional de Registros Criminales.

Chaitali Sinha, psicóloga de la aplicación de salud mental Wysa, con base en Bangalore, afirma que «muchas mujeres atrapadas en situaciones de malos tratos conservan la cordura solo gracias al apoyo informal que reciben».

Sinha, quien trabajó durante tres años en un hospital psiquiátrico del Estado en Bombay asesorando a supervivientes de intentos de suicidio, dijo que encontró que las mujeres formaban pequeños grupos de apoyo para viajar juntas en los trenes o salir con sus vecinas a comprar verduiras.

«No tenían otra manera de expresarse y algunas veces mantener la cordura dependía solo de esa persona con la que podían tener esa conversación», afirma. Añade que la pandemia y la cuarentena empeoraron la situación.

«Las amas de casa tenían un espacio de seguridad cuando los hombres se marchaban al trabajo, pero eso desapareció durante la pandemia. En los casos de violencia doméstica significa que muchas veces quedan atrapadas con sus agresores. Limitó aún más sus movimientos y su capacidad para hacer las cosas en las que encontraban alegría o consuelo, así que el enojo, el dolor y la tristeza crecen con el tiempo y el suicidio se convierte en el último recurso».

India reporta el mayor número de suicidios del mundo. Los varones indios que se quitan la vida suponen un 25% del total mundial y las mujeres son el 36% en el grupo de entre 15 y 39 años.

Pero Pathare, quien investiga los problemas mentales y la prevención del suicidio, asegura que las cifras oficiales indias no reflejan la verdadera magnitud del problema.

Mujeres en India.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Las indias no tienen muchas vías para expresar sus emociones.

«Si se fija en el Estudio del Millón de Muertes, que estudió a casi 14 millones de personas en 2,4 millones de hogares entre 1998 y 2014 o un estudio publicado en Lancet, las cifras de suicidios en India están entre un 30 y un 100% por debajo de la realidad».

El experto asegura que el suicidio no es un tema del que se hable abiertamente. «Hay vergüenza y estigma asociados a eso y muchas familias intentan ocultarlo. En la India rural no existe la obligación de realizar las autopsias y se sabe que los ricos se apoyan en la policía local para presentar el suicidio como una muerte accidental».

En un momento en el que India desarrolla una estrategia nacional de prevención del suicidio, el doctor Pathare cree que la prioridad debería ser mejorar la calidad de los datos.

«Los números de intentos de suicidio son risiblemente bajos en India. En cualquier lugar del mundo, son generalmente entre 4 y 20 más bajos que el número real de suicidios. Así que si en India se registran 150.000 suicidios al año el número de intentos debe estar entre 600.000 y seis millones.

Es a esa población de potenciales suicidas a la que debería priorizarse, señala el doctor Pathare, pero la falta de datos fiables dificulta la prevención del suicidio en todo el mundo.

«El objetivo de Naciones Unidas es reducir un tercio los suicidios a nivel global antes de 2030, pero en los últimos años se han incrementado en India en un 10% comparado con el año pasado. Reducirlos sigue siendo un sueño».

Imagen de portada: Gentileza de GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: BBC News, Delhi. Por Geeta Pandey. Diciembre 2021.

Sociedad y Cultura/India/Salud/Mujeres/Derechos de la Mujer.

 

 

 

 

Billie Eilish: «Exponerme a la pornografía a los 11 años dañó mi vida sexual».

Eilish dijo que el ver pornografía de niña la dejó «devastada».

La cantautora y compositora estadounidense Billie Eilish describió cómo sufrió de pesadillas después de estar expuesta a pornografía «abusiva» desde los 11 años.

En una conversación con la estación de radio digital SiriusXM, la estrella de 19 años dijo que, tras reflexionar sobre las consecuencias de su contacto con ese contenido, se siente «devastada».

«Exponerme a la pornografía a los 11 años dañó mi vida sexual», dijo. Y explicó que esa experiencia no le permitió «decir no a cosas que no eran buenas» cuando empezó a tener relaciones sexuales.

«Fue porque yo pensaba que eso era lo que se suponía que me atraía», contó la artista que ha ganado siete premios Grammy.

Eilish, que está a punto de cumplir 20 años, ha estado en el ojo público durante gran parte de su adolescencia.

Tiende a vestir ropa ancha y holgada y habla con frecuencia de su imagen corporal y de cómo su figura fue sexualizada en su adolescencia.

El tema de la pornografía surgió en la entrevista cuando se hizo referencia a la canción Male Fantasy («Fantasía masculina»), de su último álbum Happier Than Ever («Más feliz que nunca»).

En esa balada, canta sobre estar sola en casa distrayéndose con pornografía mientras recuerda una relación sentimental rota.

Le contó al conductor del programa Howard Stern que ahora piensa que la pornografía «es una vergüenza», después de haber visto de niña contenido que describe como «violento» y «abusivo».

En particular, Eilish criticó la manera en que la pornografía refleja los cuerpos de las mujeres y sus experiencias sexuales.

«No entendía por qué eso era algo malo. Pensé que era la manera en la que aprendías a tener relaciones sexuales». Y añadió que su madre quedó «horrorizada» cuando se le contó.

«Yo lo defendía y pensaba que era una más del grupo de chicos listos que hablaba de eso. Y pensaba que era genial porque no tenía problemas con eso y no veía qué tenía de malo».

La cantautora dice creer que el ver ese contenido cuando era tan joven «destruyó» su cerebro y le produjo pesadillas.

Señaló que es un «verdadero problema» que la pornografía puede distorsionar lo que es normal durante el sexo, incluyendo el asunto del consentimiento.

Esa opinión la comparten expertos y organismos que se enfocan en el bienestar de la niñez, incluyendo a Unicef. Coinciden en que la exposición a la pornografía en edad temprana puede ser dañina.

Indican que la pornografía abusiva y los actos misóginos cometidos en ella pueden conducir a la normalización de estos y que pueden llegar a afectar la salud mental de los niños, entre otros efectos negativos.

GETTY IMAGES.Billie Eilish es conocida por vestir en ropa holgada para evitar que el público centre la atención en su cuerpo.

Eilish también comentó otra variedad de asuntos en su entrevista, incluyendo cómo es salir con alguien estando bajo la mirada pública y cómo fue contraer la covid-19 a mediados de este año a pesar de estar vacunada.

A los 18 se convirtió en la más artista musical más joven de la historia en ganar los cuatro principales premios Grammy en un mismo año, cuando en 2020 se llevó las estatuillas de nueva artista, álbum, disco y canción.

Eilish le confesó a Stern que su fama le creó dificultades para salir con alguien.

En cuanto al contagio de covid-19, dijo que estuvo enferma durante casi dos meses.

Y añadió que, de no estar vacunada, tal vez hubiera muerto: «Quiero dejar bien claro que es debido a la vacuna que estoy bien. Creo que si no hubiera estado vacunada, hubiera muerto, porque estuve mal».

Imagen de portada: GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC News Mundo

Sociedad y Cultura/Sexo/EE.UU./Música/Salud de la Mujer/Mujeres

Rescatan el trabajo perdido de las editoras de Shakespeare.

Reconocimiento

El trabajo perdido de las editoras del escritor se recuperará en un nuevo libro que busca revertir la historia de una obra marcada por la influencia de editores y críticos hombres. 

Un siglo y medio después de que un crítico anónimo revisara la edición ilustrada de Charles y Mary Cowden Clarke de las obras de William Shakespeare en 1869 y acusara sin argumentos a Mary de innumerables errores y mutilaciones, el trabajo perdido de las editoras del escritor se recuperará en un nuevo libro que busca revertir la historia de una obra marcada por la influencia de editores y críticos hombres.

Para cumplir con ese objetivo histórico y literario, la académica Molly Yarn revisó los archivos de bibliotecas y universidades y los registros gubernamentales y, tras esa ardua investigación, publicó «Las mujeres que editaron a Shakespeare» en la editorial de la Universidad de Cambridge.

Para descubrir la contribución que las mujeres han hecho a la erudición de Shakespeare, revisó cartas, diarios, contratos, libros de contabilidad y testamentos

«Subestimé enormemente cuántos documentos de editoras encontraría. Sabía de unas 20, y probablemente habría sido feliz con 30 o 35. Obviamente encontré más de lo que esperaba», dijo Yarn, en el marco de una entrevista con The Guardian, sobre los resultados de la investigación en la que incluyo a 69 editoras aunque acepta que dejó a muchas afuera por cuestiones técnicas.

Yarn destacó el trabajo de Clara Longworth de Chambrun, quien editó una edición de 1913 de los sonetos y resaltó, más allá de su trabajo, su valentía: «Obtuvo su doctorado en la Sorbona a los 48 años y fue una de las fundadoras de la Biblioteca Estadounidense en París, que ayudó a mantener abierta durante la ocupación nazi. Al principio, cuando las regulaciones nazis prohibieron a los judíos ingresar a la biblioteca, la condesa y el personal entregaron libros en mano a los suscriptores judíos «, dice Yarn.

La investigadora atribuye su interés por el tema a su ex profesora Ann Thompson. “Durante los años 80 y 90, Ann fue una de las primeras en señalar la brecha de género que existía en la edición de Shakespeare y articuló los principios que llevaron a pensar una edición feminista de sus textos”, dice Yarn, quien cree que el campo de la edición de Shakespeare se amplió en los últimos años. 

Imagen de portada: Gentileza de Entre Líneas

FUENTE RESPONSABLE: Entre Líneas. Diciembre 2021

Sociedad y Cultura/Reconocimiento/Editoras/Machismo/Mujeres/Literatura

William Shakespeare

Visionaria y con mala reputación: la mendocina que pasó a la historia con tan solo 15 años como “La Pasto Verde”.

Con un apodo, que con el tiempo sería canción, así llamaban a Carmen Funes la primera pobladora de Plaza Huincul.

Con tan solo 15 años, y algo menos también, Carmen Funes llegó a Plaza Huincul en 1878 como integrante del Regimiento Tres de Infantería, el famoso “Tres de Fierro”, uno de los puntales de las fuerzas que comandaba el general Julio Argentino Roca durante la Conquista del Desierto. De notable belleza y coraje, su presencia no tardaría en llamar la atención.

¿Pero qué tan controversial podría ser una persona que participó en las campañas del desierto del general Roca contra los indios de la Patagonia en 1876? 

¿Cuánto más si, además, era mujer, viuda y no le escapaba a ningún peligro? 

Aventurera y solidaria la historia la reconocería años después como “La pasto verde”, aunque sin precisiones sobre el origen de su apodo: para algunos referido a la hermosura que la caracterizó en sus años juveniles; otros aluden a la semejanza entre el pasto verde tan escaso en la zona de Plaza Huincul y Cutral Co con la presencia de doña Carmen Funes.

Las cabañas cuentan su historia en el Museo Carmen Funes

Las cabañas cuentan su historia en el Museo Carmen Funes – Gentileza Enim

Una aliada en la campaña del desierto.

Mendocina de origen y cargando una mala reputación (como todas las mujeres fortineras), en plena campaña del desierto, “Doña Carmen” se arremangaba sus vestimentas y ayudaba a curar las heridas sangrantes de las batallas, animaba a la tropa, daba la nota de alegría y también amor –o algo bastante parecido- al final de cada jornada, compañera consciente del sufrimiento que significaba la lucha contra el indio y el desierto. 

Fue partícipe leal y sanadora oficial de las heridas del regimiento. Su temple la convirtió en la ejecutora de las limpiezas de sangre, sin tapujos ni peros, ¿dejaría solo y desamparado a algún soldado? Nunca. Jamás abandonaría a un soldado caído.

El paseo dedicado a La Pasto Verde muestra los escenarios donde vivió Carmen Funes

El paseo dedicado a La Pasto Verde muestra los escenarios donde vivió Carmen Funes.Gentileza Enim.

Sin el peso del contexto, ni de la época, fue, sin dudas, una mujer de aventuras. 

Con un alma solidaria que la batalla mutaba en una fiera brava, no esquivaba ni el cariño que le brindaban como su soldada, ni le hacía caso omiso a los enfrentamientos si alguna vez debía defender a los suyos y matar al indio que los acechaba. 

Definitivamente no era una mujer común, mucho menos la típica figura femenina de su época.

Los corrales de Plaza Huincul en Neuquén

Los corrales de Plaza Huincul en Neuquén.Gentileza Enim.

En un entorno donde con cien apodos se llamaba de manera despectiva a la mujer fortinera, a Carmen, le cupieron muchos apelativos más, pero muchos de ellos fueron en vano: los que le adjudicaron la transformaron en una especie de heroína, de mamá, de salvadora.

El intento por establecerse y una mirada visionaria.

Pero eso no había sido todo, con apenas 18 años instala un almacén de ramos generales, y una vez más los avatares de la vida le cambian su rumbo, la llegaba del tren le prende las alertas y decide emprender una nueva aventura: sin más que su caballo recorre durante casi catorce años diferentes pueblos de La Pampa, Río Negro y Neuquén, hasta que ve una nueva oportunidad y decide instalarse en la aguada, donde estratégicamente arma su posada cerca de una fuente de agua en medio del desierto. 

Aquella posada era el lugar de descanso obligado para todo el que andaba por allí.

El museo dedicado a Carmen Funes

El museo dedicado a Carmen Funes.Gentileza Enim.

Tan exitosa fue la posada que obtiene la primera licencia comercial en el departamento Confluencia (Neuquén), y el registro propio de marcas y señales para su ganado.

El museo dedicado a "La pasto verde" en Plaza Huincul, Neuquén, donde fue la primera pobladora

El museo dedicado a «La pasto verde» en Plaza Huincul, Neuquén, donde fue la primera pobladora.

Así que no solo se dedicó a ello, también abrió un almacén con mercaderías que le llegaban desde Chile y otras provincias del país, se convirtió en residencia de las autoridades, generales, soldados, comerciantes, arrieros, científicos, campesinos. 

Prospera y en pleno apogeo conoció a su marido con quien contrajo matrimonio en 1908, con el cual no tuvo descendencia.

Un censo de la provincia de Neuquén de julio de 1895, permitió confirmar más sobre su persona: entre los datos destacados figuraba como habitante de población rural a los 33 años, lo que permitía deducir que habría nacido en el año 1862.

Su último acierto

Pero acá no terminan sus travesías. Carmen observó que el gusto del agua que consumía en su la región tenía un dejo a metal y olor a queroseno, situación por la que no demoró en presentar una denuncia. 

Cuando comenzaron los estudios del suelo, Carmen no estaba de acuerdo con los resultados, como relatan las personas que la conocieron, como cita Mirtha Solari en Murmullos de Pasión, Carmen Funes , La Pasto Verde (una marca indeleble en suelo Neuquino):

“… Eso del “pitróleo” a ella no le hacía ninguna gracia. Por el contrario, abrigaba el firme convencimiento de que significaba la precipitación de su partida de la aguada: “Lo veo fiero lo del pitróleo; no me parece bien que la gente curiosee lo que guarda Dios dentro de la tierra”.

El sepulcro y las ruinas de los ranchos de doña Carmen Funes, “La Pasto Verde”, en Plaza Huincul, ya son lugar histórico nacional

El sepulcro y las ruinas de los ranchos de doña Carmen Funes, “La Pasto Verde”, en Plaza Huincul, ya son lugar histórico nacional

Tristemente un 15 de diciembre de 1916, fallece Carmen Funes, sin asistencia médica a consecuencia de una fuerte fiebre, con 54 años. Luego de aquella investigación se descubrió el primer pozo petrolero en octubre de 1918, se avecinaba el cambio mundial del uso de combustibles.

Quizás, el mejor homenaje haya sido la emotiva zamba “La Pasto Verde”, de Marcelo Berbel, que se reproduce en la voz de José Larralde.

La pasto verde

Aguada, de los recuerdos lejanos

Tapera de un dulce ayer

Tiempo de la pasto verde

Zamba del coraje hecho mujer

Tiempo de la pasto verde

Zamba del coraje hecho mujer

Brava gaucha en los fortines sureños

Bella flor del jarillal

Mil soldados te quisieron

Pero la tierra te quiso más

Mil soldados te quisieron

Pero la tierra te quiso más

Sobre la reja, entre las piedras donde duerme tu voz

Mi guitarra lloró

Sola esta zambita por las noches

Quiere darte luz

Porque le duele que digas

Que el criollo neuquino te olvidó

Quién te llamó pasto verde, fresquita

Tal vez tu aroma sintió

Poema de los desiertos

Versos de un coplero que pasó

Poema de los desiertos

Versos de un coplero que pasó

Tal vez hablen de tus años de moza

La aguada, el grillo, el zampa

Años de danza y romance

Sangre que secó el viento al pasar

Años de danza y romance

Sangre que secó el viento al pasar

Sobre la reja, entre las piedras donde duerme tu voz

Mi guitarra lloró

Sola esta zambita por las noches

Quiere darte luz

Porque le duele que digas

Que el criollo neuquino te olvidó

Imagen de portada: Gentileza de La Nación

FUENTE RESPONSABLE: La Nación. Historia. Por Silvio Puertas. Diciembre 2021.

Argentina/Conquista del Desierto/Carmen Funes/”La pasto verde”/Mujeres/Sociedad y Cultura

Como la historia en vista del observador a veces se encuentra embebida por las creencias o ideologias del observador, me permito anexar la opinión del respetado historiador Felipe Pigna, en una de sus tantas obras “Mujeres insolentes de la historia”;

MAMA CARMEN Y LA PASTO VERDE MUJERES AL BORDE …

Según cuentan, los fortines eran apenas cuadrados de tierra, rodeados por pequeñas chozas de juncos. En el centro estaba el pozo con agua y a su alrededor: animales corriendo, sogas con trapos y los fogones donde se calentaban las pavas y se asaban los alimentos.

Ubicados en extensas y desérticas llanuras, los fortines habían sido creados para alojar a las tropas en las campañas que se realizaban para ocupar territorio y expandir las fronteras. La vida de los soldados en los fortines era miserable y peligrosa: había que combatir a la “indiada”, la comida y el agua escaseaban, y los castigos eran frecuentes y muy duros. 

Por eso, muchos de ellos, en su mayoría gauchos que habían sido reclutados a la fuerza, escapaban. Las autoridades consideraron que una buena forma de reducir las fugas era fomentar la presencia de mujeres, y eso hicieron: promovieron que en los fortines se instalasen madres, esposas, novias e incluso prostitutas. 

De modo que las “fortineras”, como las llamaban y que llegaron a ser como cuatro mil (la mitad de las tropas de campaña), se establecieron junto a los soldados para compartir sus difíciles condiciones de vida. La mayoría de ellas tenían apodos curiosos: “Mama Carmen”, “La Pasto Verde”, “Mamboretá”, “La Pocas Pilchas”, “La Siete Ojos”, y dicen que podían cambiar de hombre pero no de regimiento. 

Allí trabajaban muy duramente en las rudimentarias huertas para tener alimentos, cuidaban los caballos, parían hijos, cocinaban para los hombres, les lavaban y planchaban la ropa, los curaban cuando estaban heridos y en muchos casos, peleaban y morían junto a ellos.

Algunas cobraban por sus servicios de cocina y planchado, o por sus labores como “curanderas”, y otras llegaron a ser parte del ejército y hasta alcanzaron grado militar. Mama Carmen era una afrodescendiente. 

Fue una de estas fortineras militarizadas, sargento primero en el Regimiento 2 de Caballería. Cuando en 1874, el gobierno se vio obligado a retirar las tropas de los fortines para frenar una sublevación, Mama Carmen se quedó al frente del fortín donde servía y en el que habían quedado solo mujeres. 

Dispuesta a defenderlo de los malones, la sargento les pidió a sus compañeras que se pusieran uniformes, les pintó con corcho barbas y bigotes, les hizo recogerse pelos y trenzas, y las mandó a montar guardia. A la distancia, los indígenas veían que en el campamento había soldados y no se atrevieron a invadir. Hasta que otros decidieron atacar igual y, oh, sorpresa, fueron implacablemente repelidos por un ejército de bravas mujeres al mando de Mama Carmen. 

Pero no fue esta la única hazaña de esta fortinera: Mama Carmen también se enfrentó cuerpo a cuerpo con el hombre que había matado al cabo Ledesma, el más pequeño de sus quince hijos y el único que quedaba vivo. Después de apuñalarlo, no solo le cortó la cabeza, sino que la ató a la cola del caballo en el que llevaba el cuerpo de Ledesma. 

Otra de las pocas fortineras que pasó a la historia es la mendocina Carmen Funes de Campos, conocida como “La Pasto Verde”. 

Ella también tuvo grado de sargento y acompañó a su marido tanto en la guerra contra el Paraguay como cuando lo destinaron a un fortín en los márgenes de la cordillera de los Andes, durante la campaña de Roca. 

Por su epopeya, La Pasto Verde logró al menos que su nombre apareciera vinculado a las fundaciones de pueblos como Carhué, Puan y Trenque Lauquen, y también que le otorgaran una parcela en el medio del desierto sureño, donde siguió haciendo patria al construir un ranchito que fue posta en el desolado camino entre Neuquén y Zapala. 

Pese a que sin ellas la campaña por consolidar el territorio nacional no hubiese sido posible, casi todas fueron olvidadas a la hora de escribir la historia. 

FUENTE RESPONSABLE: “Mujeres insolentes de la Historia”. Felipe Pigna.

EL ‘SÓCRATES ROMANO’

Musonio Rufo, el filósofo estoico del siglo I con perspectiva ‘feminista’

Aunque en aquellos años las connotaciones culturales eran muy diferentes, sí que se pueden extraer unas conclusiones muy oportunas sobre su legado y la relación con las corrientes del presente.

«No podemos controlar lo que sucede a nuestro alrededor, pero sí lo que pensamos sobre ello». 

Esta es una de las máximas que fundamenta el pensamiento de los estoicos, una escuela filosófica que se remonta al siglo III a. C. pero que, de manera directa o indirecta, hemos acabado asumiendo en cada acto cotidiano de un tiempo a esta parte. 

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No en vano hemos aguantado y afrontado, con más o menos dificultades, el complejo período histórico que nos ha tocado vivir. Todos aquellos lemas de psicología positiva (útiles o inanes) que fluían por la red cuando supimos con certeza que no volveríamos a socializar ni a ver a nuestros seres queridos hasta dentro de unas cuantas semanas, podían quedar reducidos a un «soporta y renuncia» global que nos hizo cambiar el gimnasio por el salón de nuestra casa y los ‘pubs’ por la videollamada grupal. El estoicismo, a fin de cuentas y de una forma simplista y burda, podría ser reducido a ese famoso refrán que dice: «cuando la vida te da limones, aprende a hacer limonada».

Foto: 'Marco Aurelio distribuyendo pan al pueblo', de Joseph Marie Vien.

«Soporta y renuncia»: consejos estoicos para sobrevivir a la cuarentena. Marta Medina

Si hacemos una búsqueda rápida en Google de la palabra «estoicismo», efectivamente nos saldrán los típicos bustos griegos que tan asociados tenemos a películas y a portadas de libros de filosofía antigua. 

No veremos ni a una sola mujer. Veremos, en la mayoría de los resultados, a un señor con barba y pelo rizado llamado Zenón de Citio, el fundador de esta escuela filosófica. 

También aparecerá el que será una de las mayores influencias para pensadores modernos como Montaigne, Descartes o Rousseau, el autor trágico por antonomasia, al que también el teatro moderno le debe tanto: Séneca el Joven. 

Pero seguramente descuidemos a uno de los más importantes, que precisamente puso en valor el papel de la mujer en la filosofía y la ciencia, en una época en la que estaban relegadas a las labores domésticas (como hasta no hace mucho tiempo, cuando las ideas feministas no habían entrado en la opinión pública). 

Hablamos de Musonio Rufo, maestro de filosofía en la Roma de Nerón, quien intentó reventar todos los prejuicios existentes con aquellas mujeres que desoyendo las voces patriarcales de la época, querían instruirse en los saberes y participar en los debates elevados en las mismas condiciones que los hombres. «La mujer es igualmente capaz de dominar la cólera, las tristezas, las intemperancias de los placeres y de adquirir la resistencia suficiente para sobreponerse a las dificultades».

 «El mismo raciocinio han recibido de los dioses las mujeres y los hombres, el que utilizamos en las relaciones mutuas y con el que discurrimos sobre cada cosa si es buena o mala y si es hermosa o fea. El deseo y la buena disposición natural hacia la virtud residen no solo en los hombres, sino también en las mujeres», afirmaba el filósofo romano en su obra ‘Disertaciones y fragmentos‘, editada por la Editorial Gredos en 1995.

Igualdad estoica

Aunque otros filósofos como Platón o el propio Zenón de Citio anteriormente mencionado ya imaginaban una sociedad ideal en la que hubiera cierta igualdad civil entre hombres y mujeres, los textos de Rufo son los que más defienden las capacidades morales e intelectuales femeninas, equiparándolas a los hombres. 

No por ello estaría bien concluir que se trata de un filósofo clásico «feminista», ya que evidentemente las connotaciones culturales de su época eran muy distintas a las de ahora, como reconoce también Massimo Pigliucci, profesor del City College de Nueva York y uno de los principales exponentes en el estoicismo moderno, la corriente filosófica que más recoge y adapta al mundo actual las reflexiones y enseñanzas de la escuela estoica. 

«¿Cómo no iban a necesitar el valor las mujeres? La raza de las amazonas participaban en la lucha, vencieron a muchos pueblos mediante las armas» 

«Los estoicos antiguos no pueden considerarse feministas en el sentido moderno del término», asevera Pigliucci en un reciente artículo de Aeon. «No solo porque la etiqueta sería obviamente anacrónica, sino porque eran, inevitablemente, un producto de su época y cultura. Musonio pensaba que una mujer debía ocuparse de la gestión del hogar, mientras que Epicteto valoraba los ideales femeninos de modestia y decencia. Ambos filósofos criticaron a los hombres por pensar que están, por naturaleza, por encima de las tareas femeninas». 

Aún así, Rufo pedía algo que resultaba revolucionario en su época: una educación universal para ambos sexos. «Y si ambos necesitan poder discurrir de la misma manera y ser sensatos y participar del valor y de la justicia el uno no menos que el otro, entonces, ¿no habremos de educarlos de la misma forma ni habremos de enseñarles a ambos por igual el arte por la cual el hombre podría llegar a ser bueno? Pues así hemos de obrar y no de otra manera», reflexiona. 

«Hay que enseñarles enseguida empezando desde que son pequeños, que esto es bueno y eso es malo en la misma medida para ambos; y que esto es beneficioso y aquello perjudicial y que estoy hay que hacerlo y aquello no. Y de ello resulta el buen sentido en quienes aprenden, por igual en las chicas que en los chicos y sin destacarse en nada en unos o en otras».

Foto: Zenón de Citio, fundador del estoicismo. (Foto: shakko)

Lecciones para nuestra vida cotidiana que podemos extraer de los estoicos por Marta Jiménez Serrano

Rufo extiende aquellos predicados de la escuela estoica para hombres y mujeres. 

De este modo, las virtudes filosóficas que más se valoran dentro de esta corriente, como poner coto al deseo, ser prudente o no dejarse llevar por las preocupaciones, también las aplica y las comenta desde el plano femenino. 

«La mujer, dice Musonio, puede alcanzar igualmente la prudencia y el gobierno de sus pasiones tal y como también las puede alcanzar el hombre», sostienen en un interesante artículo de la web Apuntes filosóficos‘. 

«La mujer es igualmente capaz de dominar la cólera, las tristezas, las intemperancias de los placeres y de adquirir la resistencia suficiente para sobreponerse a las dificultades». 

Uno de los prejuicios más aceptados en la época del Imperio Romano, de manera similar a la nuestra, es que las mujeres no resultaban fieras en batalla y carecían del coraje necesario para tomar decisiones sobre los asuntos políticos o en su vida privada. A este respecto, Musonio las equiparó a los hombres, alegando que al igual que el sexo masculino, las mujeres también eran valientes luchadoras, demostrándolo con creces anteriormente.

«¿Cómo no iban a necesitar el valor las mujeres?», escribe. «Que también participan de la lucha con armas lo mostró la raza de las amazonas, que venció a muchos pueblos mediante las armas. De modo que si a las demás mujeres les falta algo para llegar a esto, será la falta de entrenamiento más que el no haber nacido para el valor». 

«Los estoicos articularon una teoría moderna sobre lo que hoy consideraríamos psicología moral evolutiva. Pensaban que los seres humanos son buenos por naturaleza» 

De igual manera, el estoico también las vio completamente aptas para ejercer la justicia al poseer el razonamiento filosófico y moral suficiente como para dictar sentencias basándose en la capacidad de distinguir lo bueno de lo malo. «Que, además, hay que rehuir la avaricia, honrar la equidad; que, siendo seres humanos, han de estar dispuestos a hacer el bien a los seres humanos y no han de estar dispuestos a hacerles mal, todo eso son enseñanzas hermosísimas y que hacen justos a quienes las aprenden», sostiene Rufo. «¿Por qué sería más necesario que aprenda esas cosas el hombre?»

El estoicismo universal del presente

Como apuntábamos anteriormente, el estoicismo es una de las corrientes filosóficas más influyentes en los movimientos intelectuales posteriores que dieron luz a la modernidad, como la Ilustración. 

En la actualidad, ha llegado a aplicarse en campos como la psicología, ya que uno de sus máximos exponentes, el doctor Albert Ellis, fue el inmediato precursor de la terapia cognitivo conductual

Al fin y al cabo, la máxima estoica por antonomasia, aquella que establecía ‘grosso modo’ que las cosas no son malas ni buenas de por sí, sino cómo las asimilamos y la respuesta que las damos, conecta muchísimo con la terapia psicológica que tantas personas reciben hoy en día.

Foto: Fuente: iStock

Reestructuración cognitiva: el mejor método para cuidar la salud mental, según un gran estudio. Por Enrique Zamorano

Más allá de esta consideración, cabe regresar al texto de Pigliucci en el que defiende a ultranza el estoicismo moderno, iniciado a finales del siglo XX por Lawrence Becker, autor de Un nuevo estoicismo’ (1997). 

«Los estoicos articularon una teoría notablemente moderna de lo que hoy consideraríamos psicología moral evolutiva», asevera. «Pensaban que los seres humanos son buenos por naturaleza, como han argumentado algunos biólogos evolucionistas. Esta bondad básica, sin embargo, resulta insuficiente para hacer frente a las complejidades de los grecorromanos antiguos o a las sociedades del siglo XXI». 

«Es una corriente que reconoce tanto las limitaciones de nuestra capacidad para cambiar el mundo como la posibilidad de realizar algún cambio» 

Así pues, el autor pone en valor el cosmopolitismo como «la actitud que nos hace considerar a los demás como nuestros hermanos o hermanas, sin importar en qué parte del mundo se encuentren», al compartir «nuestras mismas necesidades, deseos, temores y esperanzas». 

Sin embargo, «algunos críticos del estoicismo insisten en que la filosofía es conservadora cuando se trata de cuestiones sociales, porque se centra en lo que el individuo puede y debe soportar pero no en efectuar cambios sistémicos. 

Después de todo, el movimiento está orientado a no reaccionar ante los eventos, manteniendo un estado interior tranquilo frente a las externalidades». 

Entonces, ¿cómo aplicar el estoicismo al mundo de hoy en día para mejorarlo? 

«El estoicismo moderno no solo postula una filosofía pasiva para soportar con ecuanimidad todo lo que la vida te depare», concluye el pensador. «Es una corriente que reconoce tanto las limitaciones de nuestra capacidad para cambiar el mundo como la posibilidad de realizar algún cambio. 

Esforzarse por encontrar el punto óptimo entre la resistencia del mundo tal como es y el impulso de mejorar las cosas sin golpearnos la cabeza contra una pared es su esencia».

Imagen de portada: Gentileza de Alma,Corazón y Vida

FUENTE RESPONSABLE: Alma,Corazón y Vida. Por Enrique Zamorano. Diciembre 2021.

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Hilos de esperanza: un refugio seguro para las mujeres desfavorecidas en Egipto.

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“Trabajamos con mujeres que han sufrido tremendamente y han vivido los horrores de la guerra. Lo han perdido todo; sus familias, su sustento, los colores y olores de sus países, su identidad, su comida… ”

La cruda emoción en la voz de Margarita Andrade es palpable y está claro que ella es una mujer con una misión: una misión para apoyar a las mujeres que atraviesan dificultades.

Andrade es el cofundador de Malaika Linens y Threads of Hope junto con Goya Gallagher. Mientras que la primera es una fábrica de ropa de cama y una tienda con sede en Zamalek, la segunda es una empresa social diseñada para apoyar a las mujeres desfavorecidas en Egipto y a los refugiados y brindarles un rayo de esperanza durante los tiempos oscuros.

Fundada en 2019, Threads of Hope ofrece programas de capacitación en bordado y manualidades para mujeres para ayudarlas a buscar oportunidades de trabajo por cuenta propia y enriquecer sus vidas, pero ofrece mucho más que eso.

Andrade quería ofrecer a estas mujeres un espacio lo más seguro posible trabajando duro para hacer de las instalaciones de formación algo más que un espacio de trabajo; más bien, un hogar lejos del hogar.

“Trabajamos con mujeres desfavorecidas que viven en áreas muy pobres y superpobladas donde no hay suficiente espacio o luz entre los edificios, a menudo son acosadas en la calle y no se sienten seguras en sus vecindarios. Creemos que se merecen lo mejor: los espacios más bonitos, los formadores más amables y toda la protección e inclusión posibles ”, explica Andrade.

Agrega que estos refugiados escaparon de las zonas de guerra; el trauma les hace sentir perpetuamente atemorizados de que algo malo esté a punto de suceder, y no existe un grupo de apoyo existente porque viven en diferentes áreas dependiendo de sus niveles de ingresos. Es por eso que se eligió el centro de El Cairo como ubicación para las instalaciones de capacitación debido a su accesibilidad a través de múltiples estaciones y líneas de metro.

El espacio de capacitación fue decorado con el objetivo de brindar una escapada de la negatividad que estas mujeres experimentan en su vida diaria: ofreciendo mucha luz y color, techos altos y pisos de madera.

En octubre de 2021, hay más de 267 mil refugiados y solicitantes de asilo registrados que residen en Egipto, y casi la mitad de ellos son mujeres y niñas. Estos refugiados suelen ser de países ocupados o asolados por la guerra como Irak, Siria y Palestina, así como de varios países africanos como Sudán, Sudán del Sur, Eritrea y Etiopía.

UN ENFOQUE HOLÍSTICO.

Sin embargo, Andrade explica que capacitar a estas mujeres y brindarles oportunidades de trabajo por cuenta propia aún no es suficiente, y se necesita un enfoque más holístico que aborde el bienestar general y la calidad de vida para satisfacer sus diferentes necesidades, tanto como personas como madres.

Se está implementando un próximo proyecto para Threads of Hope con expertos en alimentación y nutrición para ayudar a mejorar la nutrición de los aprendices mediante el estudio de la cocina de sus países de origen, para reproducir platos similares en Egipto.

Los expertos también investigan si estas mujeres comen a diario porque muchas no pueden, ni tampoco sus hijos. Threads of Hope intenta ayudar a satisfacer esta necesidad proporcionando a los alumnos una comida caliente durante los días de formación.

“Es importante comprender la necesidad de una buena nutrición. En la gran mayoría de los casos, la gente piensa que la mala comida es barata, pero queremos dejar en claro que no es barata; es muy, muy caro porque se enfermará, no podrá ver a un médico adecuado y podría volverse crónico. Lo mismo ocurre con los niños: muchos órganos, incluido el cerebro, no se desarrollarán correctamente si los alimentos consumidos no son buenos ”, explica.

Con eso en mente, el equipo del proyecto se esfuerza por proporcionar a las mujeres un folleto de recetas saludables para platos que sean asequibles y fácilmente disponibles en Egipto, además de enseñarse recetas entre sí dentro del espacio de capacitación para compartir estos platos. Esto es particularmente significativo porque, como dice Andrade, la cocina local de uno podría interpretarse como parte de la identidad de uno.

Al hacerlo, se dieron cuenta de que muchas de las mujeres en el programa de capacitación eran analfabetas, lo que llevó a Andrade a pensar en su próxima empresa: un programa de alfabetización ofrecido durante las horas de capacitación, además de una pequeña biblioteca para los aprendices y sus hijos. , donde los libros no solo podían tomarse prestados, sino también conservarse, para ayudar a «plantar una semilla en sus mentes».

UNA VERDADERA DEFINICIÓN DE INCLUSIÓN.

Ejecutar Threads of Hope es sin duda un trabajo duro, pero está claro que Andrade lo encuentra gratificante más allá de las palabras. Uno de los factores que la motiva a seguir avanzando es la solidaridad que se genera una vez que los alumnos de diferentes países asisten juntos a un curso de formación.

Ella explica que al principio, los aprendices de África y de Egipto se mantenían separados, casi como si se tuvieran miedo, hasta que poco a poco se fueron convirtiendo en una sola unidad.

“Es muy conmovedor cuando leemos los informes [de retroalimentación] de los aprendices y sabemos que se sintieron como si estuvieran en un lugar donde están protegidos, son escuchados, amados, donde no hay jerarquía, donde todos somos uno y todos son iguales; para leer: ‘es la primera vez que no estoy haciendo un trabajo humillante o la primera vez que la gente no ve el color de mi piel’ ”, dice.

Una de las muchas historias inspiradoras en Threads of Hope es la de Martha, una mujer de Sudán del Sur que estaba luchando para aprobar el curso de formación de bordado, pero Andrade sintió que necesitaba un empujón extra y las dos mujeres se sentaron para entender cómo ayudar. su éxito.

Resultó que los desafíos que enfrentaba Martha se debían a lesiones en el brazo y la mano por recibir un disparo en una zona de guerra en casa. Andrade luego le proporcionó un cojín especial para descansar su brazo lesionado, y Martha pasó el curso con gran éxito.

Su perseverancia fue tan inspiradora que Threads of Hope lanzará una nueva colección titulada The Martha Collection, una merecida conmemoración de sus esfuerzos.

UN REFUGIO SEGURO QUE MERECE CRECER.

El esfuerzo de Andrade es un recordatorio inspirador de la importancia de la gratitud y la retribución a los demás cuando existe la capacidad de hacerlo.

Cuando se le pregunta cuál es su sueño para Threads of Hope, sus ojos se iluminan y se llenan de infinitas posibilidades. Espera poder financiar proyectos y cursos de formación más holísticos para ayudar a más mujeres necesitadas.

“El mundo se encuentra en una situación económica espantosa, y uno no puede darse el lujo de malcriar a uno mismo, así que imagine lo que están pasando los pobres. Hay que traerlos y darles empleo. La importancia de brindar a las personas oportunidades para ganarse la vida, creo que es un deber moral para quienes pueden pagarlo ”, agrega.

A través de sus proyectos, se esfuerza por dar a estas mujeres un rayo de esperanza de que no todos los momentos de sus vidas tienen que ser difíciles.

“Quiero que sepan que hay un momento en el que no hay ansiedad y no te sientes amenazado; te sientes feliz, sientes que hay esperanza, que importas, que puedes hacer cosas bonitas, que puedes despertarte por la mañana y decir ‘me voy a trabajar’, y que hay una salida donde tú estás en el lugar que mereces estar «.

Para obtener más información, visite las cuentas de Instagram y Facebook de Threads of Hope .

Imagen de portada: Gentileza de Margarita Andrade

FUENTE RESPONSABLE: Egyptian Street. Mona Bassel.Diciembre 2021

Sociedad y Cultura/Guerras/Conflictos/Desplazados/Mujeres/Egipto y países de Medio Oriente.

Josephine Baker: la extraordinaria vida de la bailarina y espía que Francia honrará en el Panteón de París.

Este 30 de noviembre, Josephine Baker será honrada con un memorial y una placa en el Panteón de París, donde descansan las máximas glorias de la cultura francesa, desde Voltaire y Victor Hugo, hasta Marie Curie y Jean-Jacques Rousseau.

Baker será la sexta mujer en recibir este honor, y la única negra.

¿Cómo llegó esta bailarina exótica, originaria de Estados Unidos y famosa por sus provocativos espectáculos en los que aparecía prácticamente desnuda, a estar entre los cerca de 80 héroes nacionales más respetados de Francia?

Pues Freda Josephine MacDonald -su nombre original- no solo se convirtió en uno de los íconos culturales más famosos de la primera mitad del siglo XX.

Además, esta diva, apodada la «Venus de Bronce», se transformó en una heroína de la Segunda Guerra Mundial y luego en una activista por los derechos civiles.

En el camino, Baker rompió todo tipo de barreras, desde culturales hasta raciales.

De la pobreza al estrellato

Nació en St. Louis, Misuri, el 3 de junio de 1906 y tuvo una infancia muy dura.

Su padre, que tocaba el tambor en bares honky-tonk abandonó a la familia, y su madre, que era mitad negra y mitad apalache, trabajó como lavandera para poder mantener a sus hijos.

La pequeña Josephine empezó a trabajar a los 8 años y sufrió maltrato. Para los 14 años ya se había casado y separado dos veces, y fue su segundo marido de quien obtuvo el apellido Baker.

Durante su adolescencia, fue tan pobre que vivía en las calles y dependía de restos de basura para alimentarse.

Una vez contó que empezó a bailar para mantenerse abrigada en las frías calles de St. Louis.

Josephine Baker empezó su carrera bailando. GETTY IMAGES

Pero su talento y carisma le permitieron unirse a un grupo de vodevil y luego a una compañía de bailarinas, The Dixie Steppers, que en 1919 la llevaron a mudarse a Nueva York.

Fue en la Gran Manzana donde la descubrió un reclutador de talentos que buscaba artistas para actuar en un revolucionario espectáculo de revista, el primero formado exclusivamente por personas negras, en París.

Con la promesa de recibir US$1.000 al mes, Baker viajó a Francia donde su vida cambiaría para siempre.

«El baile de la banana»

El gran salto a la fama lo dio en abril de 1926, cuando, con 19 años, se presentó en el mítico Folies Bergère.

Allí sorprendió al público con un espectáculo muy diferente al que solía presentar el cabaré parisino: el Danse Sauvage («Danza salvaje»).

Baker, vistiendo solamente perlas, un sostén y una falda hecha de bananas incrustadas con piedras brillosas, dejó a todos boquiabiertos con su provocativo baile, en el que meneaba las caderas y cruzaba las piernas al estilo del charlestón.

En su noche de estreno fue ovacionada 12 veces.

Josephine Baker vestida para su famoso "baile de la banana"

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Vestida para su famoso «baile de la banana».

El «baile de la banana» la convirtió en una estrella y marcó el inicio de la fascinación de los franceses con la «Venus de Bronce».

No solo actuó y bailó en el teatro. También protagonizó cuatro películas: «Sirena de los Trópicos» (1927), ZouZou (1934), Princesse Tam Tam (1935) y Fausse Alerte (1940), algo inusitado para una artista negra.

«Como mujer negra, no podría haber logrado lo que hizo si se hubiera quedado en Estados Unidos», aseguró a la BBC Bennetta Jules-Rosette, directora del Centro de Investigación de Estudios Africanos y Afro Estadounidenses de la Universidad de California y autora de la biografía «Josephine Baker en el arte y la vida: el ícono y la imagen».

«Mientras ella filmaba en Francia, tenías a artistas como Hattie McDaniel interpretando a sirvientas en ‘Lo que el viento se llevó'», observó durante una entrevista con la periodista y autora Joanne Griffith.

Según la biógrafa, lo que distinguía a Baker era que «ella nunca pensaba que algo fuera imposible».

«Podía hacer cosas que consideraríamos antes de su tiempo, porque nunca pensó que fracasaría», señaló.

Valiente

Baker no solo era osada sobre un escenario. También lo era en su vida privada.

Muchos recuerdan a la diva, que se convirtió en un ícono de la moda, paseando por las calles de la capital francesa con su inusual mascota: una chita.

Josephine Baker con su chita

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En sus vestuarios también tenía otros animales salvajes, como loros y hasta una boa.

No tenía miedo de adoptar y subvertir muchos de los estereotipos que los franceses tenían con las personas negras, a las que asociaban indefectiblemente con la cultura africana.

Pero cuando más mostraba su valentía Baker era a la hora de enfrentarse a las políticas segregacionistas de la época.

La artista insistía en que sus espectáculos fueran abiertos a todo público y durante sus varias giras por EE.UU. rechazó actuar en lugares que no permitían el ingreso del público negro.

Según Jules-Rosette, fue la primera en romper la segregación racial en Las Vegas, incluso antes que artistas como Frank Sinatra y Sammy Davis Jr.

Pero ni su fama la hizo inmune al racismo en su país de origen: algunos hoteles y restaurantes se rehusaron a recibirla, y en 1951 se sumó a una lista de personas no gratas del gobierno y del Buró Federal de Investigaciones (FBI) por haber denunciado por racismo al dueño del Stork Club de Nueva York.

Fue otra muestra de su osadía la que se ganaría el corazón y el respeto de los franceses, y llevaría a que ahora se la honre con un lugar en el prestigioso Panteón de París.

Espía de la Resistencia

Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), Baker dejó de lado la actuación y los exóticos vestuarios que la hicieron famosa para hacer algo que pocas estrellas e íconos de la moda harían: calzarse un uniforme.

Josephine Baker en 1945 vestida con su uniforme militar

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Durante el largo conflicto, se desempeñó como subteniente en el Auxiliar de Mujeres de la Fuerza Aérea francesa.

Pero, más valiente aún, aprovechó su fama para espiar para los Aliados.

Usando sus contactos e invitaciones a fiestas en embajadas, obtuvo información sobre los movimientos de las tropas enemigas que logró transmitir primero a las autoridades francesas y -tras la caída de Francia en manos nazis- a la Resistencia, utilizando tinta invisible en sus partituras.

Por sus contribuciones, fue condecorada por Charles de Gaulle con la Legión de Honor y la Medalla de la Resistencia.

Antirracismo

Otra faceta que muchos celebran de Baker fue la de activista por los derechos civiles.

En 1963, tras lograr volver a pisar suelo estadounidense con la ayuda del entonces fiscal general Robert Kennedy, participó de la famosa Marcha en Washington, junto con el líder del movimiento por los derechos civiles Martin Luther King, quien dio su recordado discurso «Yo tengo un sueño».

Vestida con su uniforme militar francés, Baker fue la única mujer que se dirigió a la audiencia.

Josephine Baker en 1961 vestida con su uniforme militar

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Baker dio un discurso durante la mítica Marcha en Washington por los derechos civiles, en 1963.

«Ustedes saben que siempre he tomado el camino rocoso», dijo a la multitud.

«Nunca tomé el fácil. Pero a medida que envejezco, y como sabía que tenía el poder y la fuerza, tomé ese camino rocoso y traté de suavizarlo un poco», señaló.

«Quería hacerlo más fácil para ustedes. Quiero que tengan la oportunidad de tener lo que tuve yo», afirmó, en referencia al éxito que tenía en Francia.

Baker no solo habló y actuó contra la discriminación racial y religiosa. También predicó con el ejemplo: en 1937 se convirtió al judaísmo para contraer matrimonio con el industrial blanco Jean Lion, a través de quien obtuvo la ciudadanía francesa.

El matrimonio duró un año. Una década más tarde volvió a casarse con otro hombre blanco: Joe Bouillon, con quien adoptó 9 niños de distintas nacionalidades y razas, para formar lo que llamó su «Tribu Arcoiris».

Incluso tras divorciarse de Bouillon, en 1957, sumó a otros tres niños a su «tribu», a quienes terminó manteniendo sola.

La artista, que había llegado a ser la mujer negra más rica del mundo, terminó en la bancarrota y pasó sus últimos años en Mónaco gracias al apoyo que recibió de otra estrella estadounidense: Grace Kelly, entonces convertida en princesa de ese pequeño estado europeo.

Grace Kelly y el príncipe Raniero reciben a Josephine Baker y a sus hijos en Mónaco en 1969.

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Grace Kelly y el príncipe Raniero reciben a Josephine Baker y a sus hijos en Mónaco en 1969.

Cuando falleció en 1975, a causa de un derrame cerebral, fue enterrada en ese principado, aunque recibió honores militares durante su funeral en Francia.

Claude Bouillon-Baker, uno de sus hijos, le contó a la agencia AFP que la estrella seguirá enterrada en Mónaco, y que el martes será honrada en el Panteón de forma simbólica, con un memorial y una placa.

Imagen de portada: Gentileza de GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC News Mundo. Noviembre 2021

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La tragedia de las hermanas Mirabal: cómo el asesinato de 3 mujeres dominicanas dio origen al día mundial de la No violencia contra la mujer.

Las hermanas Mirabal se convirtieron en símbolo de la causa contra la violencia de género.

«Si me matan, sacaré los brazos de la tumba y seré más fuerte».

Con esta frase, la activista dominicana Minerva Mirabal respondía a principios de la década de los 60 a quienes le advertían de lo que entonces parecía un secreto a voces: el régimen del presidente Rafael Leónidas Trujillo (1930-1961) iba a matarla.

El 25 de noviembre de 1960, su cuerpo apareció destrozado en el fondo de un barranco, en el interior de un jeep junto con dos de sus hermanas, Patria y María Teresa, y el conductor del vehículo, Rufino de la Cruz.

Más de medio siglo después, la promesa de Minerva parece haberse cumplido: su muerte y la de sus hermanas en manos de la policía secreta dominicana es considerada por muchos uno de los principales factores que llevó al fin del régimen trujillista.

Y el nombre de las Mirabal se ha convertido en el símbolo mundial de la lucha de la mujer.

Este jueves, como cada 25 de noviembre, la fuerza de Minerva, Patria y María Teresa se hará sentir especialmente con motivo del Día Internacional para Eliminar la Violencia contra la Mujer, que fue declarado por la ONU en honor a las hermanas dominicanas.

La «gota que colmó la copa»

Conocidas como «Las Mariposas», estas mujeres nacidas en una familia acomodada en la provincia dominicana de Salcedo (hoy Hermanas Mirabal), con carreras universitarias, casadas y con hijos, contaban en el momento de su muerte con cerca de una década de activismo político.

Rafael Leónidas Trujillo.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

La policía secreta asesinó a las hermanas Mirabal por orden de Rafael Leónidas Trujillo.

Dos de ellas, Minerva y María Teresa, ya habían pasado por la cárcel en varias ocasiones. Una cuarta hermana, Bélgica Adela «Dedé» Mirabal, quien murió este año, tenía un papel menos activo en la disidencia y logró salvarse.

«Tenían una trayectoria larga de conspiración y resistencia, y mucha gente las conocía», le explica a BBC Mundo Luisa de Peña Díaz, directora del Museo Memorial de la Resistencia Dominicana (MMRD).

Ese fatídico 25 de noviembre funcionarios de la policía secreta interceptaron el automóvil en el que se trasladaban las hermanas en una carretera en la provincia de Salcedo, en el centro norte del país.

Las mujeres fueron ahorcadas y luego apaleadas para que, al ser lanzadas dentro del vehículo por un precipicio, se interpretara que habían fallecido en un accidente automovilístico.

En el momento de morir tenían entre 26 y 36 años, y cinco hijos en total.

«Fue un día terrible, porque aunque lo sabíamos, no pensábamos que se iba a actualizar el crimen», dice Ángela Bélgica «Dedé» Mirabal en el documental «Las Mariposas: Las Hermanas Mirabal».

«Había unos policías y yo les agarraba y les decía: convénzase que no fue un accidente, que las asesinaron», contó Dedé.

Dede Mirabal

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El asesinato marcó la vida de Dedé Mirabal (que aparece en la foto) y la historia del país.

La popularidad de las tres mujeres, unido al aumento de los crímenes, las torturas y las desapariciones de quienes se atrevían a oponerse al régimen de Trujillo, hizo que este asesinato marcase la historia dominicana.

«Fue tan horroroso el crimen que la gente empezó a sentirse total y completamente insegura, aun los allegados al régimen; porque secuestrar a tres mujeres, matarlas a palos y tirarlas por un barranco para hacerlo parecer un accidente es horroroso», explica De Peña Díaz.

En palabras de Julia Álvarez, escritora estadounidense de origen dominicano, la clave para explicar por qué la historia de las Mirabal es tan emblemática radica en que le pusieron un rostro humano a la tragedia generada por un régimen violento que no aceptaba disidencia y que llevaba tres décadas de asesinatos en el país.

«Esta historia cansó a los dominicanos, que dijeron: cuando nuestras hermanas, nuestras hijas, nuestras esposas, nuestras novias no están seguras, ¿de qué sirve todo esto?», afirma Álvarez, autora de la novela ‘El tiempo de las mariposas’, basado en la historia de las hermanas Mirabal que inspiró una película del mismo nombre.

En ese sentido, la directora del MMRD señala que todos los implicados en el «ajusticiamiento», como se conoce en República Dominicana a la muerte de Trujillo a tiros en una carretera el 30 de mayo de 1961 cuando iba con su chófer a visitar a una joven amante, «citan sin excepción el crimen de las Mirabal como la gota que colmó la copa».

El poder de las mariposas

«Las Mirabal sacaron sus brazos de la tumba de forma fuerte», indica Peña Díaz.

Y pese a que los homenajes a estas hermanas tardaron en llegar por miedo, hoy Minerva, Patria y María Teresa son un símbolo de la República Dominicana.

En el país caribeño además de una provincia con su nombre, les han dedicado, por ejemplo, un monumento en una céntrica vía de Santo Domingo y un museo en su honor que cada 25 de noviembre se convierte en lugar de peregrinaje de muchas personas.

Además, desde 1981 la fecha de su muerte se convirtió en un día señalado en Latinoamérica para marcar la lucha de las mujeres contra la violencia, realizándose el primer Encuentro Feminista de Latinoamérica y el Caribe, en Bogotá (Colombia).

En dicho encuentro las mujeres denunciaron los abusos de género que sufren en el nivel doméstico, así como la violación y el acoso sexual por parte de los Estados, incluyendo la tortura y la prisión por razones políticas.

En 1999 la ONU lo convirtió en un día internacional.

Imagen de portada: Gentileza de Casa Museo Hermanas Mirabal

FUENTE RESPONSABLE: BBC Mundo. Por Lorena Arroyo. Noviembre 2021

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