El Museo del Prado nos invita a oler la maravillosa pintura de Jan Brueghel en una de las exposiciones del año.

‘La esencia de un cuadro, una exposición olfativa’ es una innovadora muestra en la que disfrutar de una obra de arte de otra manera. Ahora, en el Museo del Prado podemos oler el arte.

Si deseas profundizar en esta entrada; cliquea por favor donde esta escrito en “negrita”. Muchas gracias.

El Museo del Prado nos sorprende con una exposición pionera en la institución y protagonizada por El Olfato, una pintura de Jan Brueghel el Viejo en colaboración con su amigo Rubens. Revivir momentos, transportarnos a lugares o recordar a una persona. 

Todo es posible a través del olfato, el más evocador de nuestros sentidos. Y ahora, gracias a él y a través de 10 perfumes, podemos acercarnos, por primera vez y de una manera totalmente diferente al arte.

Detalle de la obra El Olfato para la fragancia “Alegoría”.

Detalle de la obra El Olfato para la fragancia “Alegoría”.  © Museo Nacional del Prado 

Esta obra de Brueghel, que forma parte de la serie Los cinco sentidos, expuesta también en la sala, representa con minucioso detalle, el jardín que Isabel Clara Eugenia y su marido tenían en Bruselas a principios del siglo XVII. 

Más de 80 especies de plantas y flores, como si de un exhaustivo manual de botánica se tratase, aparecen representados en el cuadro. En este paisaje imaginario, una mujer desnuda, alegoría del olfato, huele el ramillete que le ofrece un querubín. 

La escena se completa con animales relacionados con el olfato, como el perro sabueso o la civeta, y diferentes objetos del mundo del perfume: frascos, matraces, alambiques para destilar las esencias o guantes perfumados.

‘El ofato Pedro Pablo Rubens y Jan Brueghel el Viejo 1617  1618.

‘El olfato’, Pedro Pablo Rubens y Jan Brueghel el Viejo, 1617 – 1618.© Museo Nacional del Prado

Un universo repleto de aromas que no solo es posible ver sino también oler gracias a la colaboración entre el Prado, La Academia del Perfume y el grupo Puig. 

Alejandro Vergara, Jefe de Conservación de Pintura Flamenca y Escuelas del Norte del Museo Nacional del Prado ha trabajado mano a mano con Gregorio Sola, Perfumista senior de Puig y Académico de Número en la Academia del Perfume para acercarnos a la pintura como nunca antes lo habíamos hecho: a través de los olores que la componen.

Detalle de la obra El Olfato para la fragancia “Flor de naranjo”.

Detalle de la obra El Olfato para la fragancia “Flor de naranjo”.  © Museo Nacional del Prado 

Para ello, ha sido necesaria una minuciosa investigación con ayuda del CSIC que ha permitido identificar las especies vegetales representadas en la obra

A partir de aquí, con elementos presentes en el cuadro, el maestro perfumista ha creado 10 fragancias diferentes con la que viajar olfativamente al siglo XVII. Alegoría, inspirado en el ramillete de flores de la figura femenina. 

Guantes, para el que se ha recuperado una fórmula de 1696 que consigue reproducir el olor de un guante perfumado de ámbar. Civeta, un animal del que se obtiene una sustancia que sirve como fijador y que aquí se ha recreado de manera sintética.

Detalle de la obra El Olfato para la fragancia “Flor de naranjo”.

Detalle de la obra El Olfato para la fragancia “Guantes de ámbar “.  © Museo Nacional del Prado 

Higuera, un aroma que nos transporta a su refrescante sombra en un día de verano. 

Flor de naranjo, de donde se extrae la esencia de neroli. Jazmín, un olor delicado e intenso. Rosa, la más usada para hacer perfumes de la que se necesitan trescientas mil flores, recogidas a mano al amanecer, para obtener un kilo de su esencia. Lirio, la materia prima más cara de la perfumería (cuesta el doble que el oro). Narciso, original, fuerte y embriagador. Y, por último, Nardo, capaz de realzar las notas florales de un perfume. 

Detalle de la obra El Olfato para la fragancia “Higuera”.

Detalle de la obra El Olfato para la fragancia “Higuera”.  © Museo Nacional del Prado 

Millones de matices olfativos que podemos disfrutar gracias a la exclusiva tecnología Air Perfum, desarrollada por Puig y con la que se pueden oler hasta 100 fragancias distintas sin saturar el olfato y respetando la identidad y matices de cada perfume. 

Imagen de los difusores disponibles en la sala de la exposición olfativa “La esencia de un cuadro”.

Imagen de los difusores disponibles en la sala de la exposición olfativa “La esencia de un cuadro”. © Museo Nacional del Prado.

La esencia de un cuadro. Una exposición olfativa nos permite, hasta el 3 de julio, sumergirnos en la pintura y los olores del siglo XVII. Toda una experiencia sensorial en la que olfato y vista se unen y complementan, potenciando una vivencia que, seguro, permanecerá durante mucho tiempo en nuestra memoria.

Imagen de portada: ‘El olfato’, Pedro Pablo Rubens y Jan Brueghel el Viejo, 1617 – 1618.© Museo Nacional del Prado

FUENTE RESPONSABLE: AD Arte- Por Alexandra Muñoz. Abril 2022.

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El museo de astronomía más grande del mundo abre sus puertas.

Si pudieses elegir, qué preferirías ¿visitar el espacio o el mundo submarino? Es difícil elegir, ambas opciones tan misteriosas que decantarse por una u otra sería dejar de lado un gran conocimiento. Pero si tuviésemos que elegir… yo creo que me quedo con el espacio, con sus galaxias, estrellas, secretos y profundidad ¿y tú?

Todavía quedan unos años para que podamos vivir estas experiencias, por ahora solo podemos observar desde la distancia, bien descubrir el océano con una plataforma submarina dentro de tu yate , o bien observar las estrellas desde el museo de astronomía más grande del mundo.

Sobre este último hablamos hoy en COOL, ¿sabrías adivinar dónde está?

El museo de astronomía más grande del mundo

Shanghái. La capital económica de China será la cuna que albergará al museo de astronomía más grande del mundo. Podrás admirar las maravillas de la galaxia en la tierra, seguir el camino del sol con tus propios ojos.

Foto: Ennead Architects

El museo está dedicado en su totalidad a la exploración del espacio. Destaca principalmente por su tamaño, pero a su vez por su diseño de otro mundo, ya que parece haber sido sacado directamente de una película sobre el espacio.

Diseño

El museo muestra una estructura elíptica que abarca un espacio de alrededor de 128 mil metros cuadrados. Sus formas angulares describen algunas de las leyes básicas de la astrofísica, según el diseñador del propio edificio, Thomas J. Wong, socio de diseño de Ennead Architects. 

Foto: Ennead Architects

Cada esquina y recoveco de la construcción del museo, fue pensado con el cosmos de la mente. En palabras de Wong, la idea era «infundir una experiencia visceral de astronomía en el diseño que se pueda vivir incluso antes de entrar al museo’. El edificio en sí está concebido como ‘un instrumento astronómico que está en coordinación con la trayectoria del Sol a lo largo del día y la altitud solar cambiantes a través de las estaciones».

Foto: Ennead Architects

En todo el edificio no podrás encontrar ni líneas ni ángulos rectos, lo que da una sensación de movimiento constante en el interior del edificio. La compleja construcción se forma a partir de tres arcos superpuestos, los cuales simbolizan una celebración del «continuo espacio-tiempo», la geometría del universo y la energía dinámica del movimiento celeste.

Estructura

El gigantesco Museo Astronómico de Shanghái se compone de tres estancias: Oculus, Esfera y Cúpula Invertida

Foto: Ennead Architects

El Oculus, es un reloj solar te da la bienvenida al museo. Es una estructura que produce un círculo de luz solar que se mueve a lo largo del suelo y sobre una zona reflectante. Al mediodía durante el solsticio de verano es cuando se forma el círculo de luz completo de manera alineada con la plaza de entrada.

Foto: Ennead Architects

La esfera alberga el teatro planetario medio sumergido, el cual evoca una ilusión de ingravidez. A medida que se sube por los pisos, la esfera es cada vez más visible como si se representara el efecto de la salida de la luz en el horizonte de la Tierra.

Foto: Ennead Architects

El Inverted Dome o Cúpula Invertida, una especie de anfiteatro en la azotea, te permitirá conectar con la inmensidad del cielo. Para llegar hasta aquí tendrás que ascender a través de una rampa en espiral que imita la órbita de un planeta.

Foto: Ennead Architects

Dentro podremos encontrar desde un telescopio solar de 23 metros hasta una enorme pantalla IMAX.

Foto: Ennead Architects

El museo alberga entre otras muchas cosas: 120 colecciones de instrumentos y obras originales de grandes astrónomos, 70 meteoritos, experimentos con realidad aumentada, realidad virtual y demostraciones astronómicas.

Foto: Ennead Architects

Imagen de la portada: Gentileza de COOL Lifestyle

FUENTE: COOL – Lifestyle – CULTURA – ARQUITECTURA – MUSEOS – ASTRONOMÍA – Por Rocío Álvarez.

 

TESOROS DE LA ARQUEOLOGÍA

Las 10 joyas arqueológicas imprescindibles del museo arqueológico nacional.

El Museo Arqueológico Nacional (MAN) alberga tantas piezas excepcionales que no cabrían en una lista completa. Por esto hemos preparado esta selección con 10 joyas que no pueden faltar en una visita a este museo madrileño.

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El tesoro de la Aliseda

Un impresionante conjunto de joyas y otros enseres del siglo VII o VI a.C. pertenecientes a la cultura tartésica, una de las primeras civilizaciones de la península Ibérica. Se cree que fue el ajuar funerario de una mujer de la élite, ya que hay varios adornos personales femeninos y están fabricados con materiales preciosos como el oro. Resulta interesante en ellos la influencia orientalizante, fruto del contacto con la cultura fenicia.

La Dama de Baza

Museo Arqueológico Nacional. Foto: Fundación ITMA, autor: Relanzón, Santiago

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La Dama de Baza

Esta urna funeraria del siglo IV a.C. representa a una dama de la aristocracia ibera. Además de la información que da sobre la vestimenta de la élite, resulta especialmente valiosa por la representación de los símbolos de esta cultura, como el pichon, que representa el nexo entre la mujer y la divinidad. La urna va acompañada de un ajuar compuesto por panoplias de un guerrero, una representación de las luchas que se celebraban en las honras fúnebres, algo que también da pistas sobre los rituales funerarios y la influencia de la cultura fenicia.

La Dama de Elche

Museo Arqueológico Nacional. Foto: Fundación ITMA, autor: Relanzón, Santiago

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La Dama de Elche

Seguramente una de las piezas arqueológicas más famosas de la cultura íbera, la Dama de Elche está datada en los siglos V o IV a.C. y representa el busto de una mujer de la aristocracia. Una oquedad en la espalda sugiere un uso como urna funeraria, mientras que el gran detalle de las facciones y del tocado que luce podría interpretarse como una especie de divinización de la difunta. La delicada factura de los adornos apuntan a un alto estatus y al comercio de bienes de lujo con otros pueblos del Mediterráneo.

El monumento de Pozo Moro

Museo Arqueológico Nacional. Foto: Ángel Martínez Levas

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El monumento de Pozo Moro

Este impresionante monumento funerario de la cultura íbera consta de sillares de piedra arenisca dispuestos en forma de torre, acompañados de estatuas de leones y relieves de los que se conservan fragmentos. El monumento, del siglo VI a.C., es un magnífico ejemplo de mestizaje cultural: los relieves representan escenas que se han asociado con la historia del héroe Heracles, mientras que los leones son un símbolo muy presente en las culturas del Oriente Próximo antiguo.

Los toros de Costitx

Museo Arqueológico Nacional. Foto: Lorenzo Plana.

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Los toros de Costitx

Estas tres cabezas de toro fabricadas con bronce, entre los siglos V y III a.C., son un ejemplo exquisito de la artesanía de la cultura talayótica, nativa de las islas Baleares. Se encontraron en el santuario de son Corró (Mallorca), por lo que han sido interpretadas como la representación de una divinidad. El toro era un animal venerado por varias culturas prehistóricas del Mediterráneo como un símbolo de fuerza, vitalidad y fertilidad.

Las estatuas de Livia y Tiberio

Museo Arqueológico Nacional. Foto: Gabriel López Pérez

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Las estatuas de Livia y Tiberio

Colocadas en el patio romano del museo, esta pareja de estatuas de mármol representan a Livia Drusila, esposa del emperador Augusto, y su sucesor Tiberio, hijo de la primera. Durante la época del Imperio Romano, este tipo de efigies tenían una gran importancia política como representación del poder, especialmente en territorios de frontera donde la institución imperial era percibida como algo lejano. El hecho de que una mujer como Livia tuviera una estatua que la ponía a la par con el emperador demuestra el gran poder que ostentó en vida.

La sala de los mosaicos romanos

Museo Arqueológico Nacional. 

Foto: Gabriel López Pérez (www.fotoespacios.com)

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La sala de los mosaicos romanos

Los magníficos mosaicos que adornan las salas de la colección romana son una de las grandes joyas de esta sección del museo. Proceden de diversas villas de la antigua Hispania y dan una buena idea de los ambientes en los que vivía la élite. Los mosaicos destacan por su excepcional estado de conservación y su gran detalle, que refleja el punto álgido de este arte romano. La colección se completa con una gran variedad de objetos de época imperial, tanto monumentales como del ámbito cotidiano.

El tesoro de Guarrazar

Archivo Museo Arqueológico Nacional

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El tesoro de Guarrazar

Uno de los hallazgos más famosos de la historia de la arqueología española, descubierto por casualidad y recuperado parcialmente tras muchos periplos. Este conjunto de coronas votivas y cruces, fabricadas con oro y piedras preciosas, es un bellísimo ejemplo de la artesanía visigoda y de las influencias bizantinas en la misma. La pieza más famosa es la corona votiva del rey Recesvinto (siglo VII d.C.), aunque todas las demás son de factura igual de exquisita.

El bote califal de Zamora

Museo Arqueológico Nacional. Foto: Fundación ITMA, autor: Relanzón, Santiago

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El bote califal de Zamora

Este bote de marfil de elefante data del año 964 d.C., durante el reinado del califa Alhakén II, uno de los periodos más prósperos del Califato de Córdoba. El bote aprovecha la forma cilíndrica del colmillo y está decorado con motivos vegetales y animales que recrean el ambiente de un jardín palatino. Fue fabricado para Zoa, la concubina favorita del califa; además del gran detalle en su elaboración, destaca por tratarse de un material muy costoso y difícil de obtener en al-Ándalus, lo que implica una gran importancia de las relaciones comerciales del Califato de Córdoba con otros imperios del norte de África.

Los jarrones de la Alhambra

Archivo Museo Arqueológico Nacional

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Los jarrones de la Alhambra

Estos jarrones, fabricados durante el siglo XIV en el reino nazarí de Granada -aunque el centro de producción era Málaga- representan uno de los últimos grandes ejemplos del arte andalusí. Su proceso de elaboración era muy laborioso, ya que requería cocer las piezas tres veces, y tuvieron tanto renombre que se exportaron por todo el Mediterráneo. Su elevado coste, su fragilidad y su precaria estabilidad indican que no estaban destinados a un uso práctico sino a decorar los espacios palatinos como símbolos de lujo y riqueza.

 FUENTE: Abel de Medici 

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