Sucesos históricos: cuando la naturaleza cambia la historia.

La Madre Naturaleza es tan poderosa que con frecuencia, y a veces de manera muy cruda, nos muestra cómo puede alterar el curso de la historia. Aquí detallamos algunos eventos destacados que torcieron los planes de la humanidad.

Un evento natural que es explicado sin recurrir a la mitología o la religión; la anomalía meteorológica que selló el curso de la Segunda Guerra Mundial, y la combinación fatídica que dio lugar al peor accidente de aviación que haya ocurrido. Estos son algunos de los fenómenos naturales que han moldeado a la humanidad y cambiado el curso de la historia, de los cuales daremos cuenta a continuación.

El eclipse que dio nacimiento a la ciencia

A lo largo de la historia, los eclipses ejercieron una fascinación tan grande como el terror que en la antigüedad infundían. Se los consideraba como algo negativo que pre anunciaba calamidades, una muestra de la ira de los dioses que transformaban el día en noche para expresar su enojo.

Existen registros de eclipses solares desde hace más de 4.000 años en Babilonia, Egipto y China. Esos registros fueron tan detallados, que se pudo encontrar un patrón llamado “ciclo de Saros”. Este ciclo, utilizado por babilonios y griegos para predecir eclipses, señala que estos se repiten en ciclos de 18 años, 11 días y 8 horas.

Cada “ciclo de Saros” contiene 84 eclipses: 42 solares y 42 lunares.

Muy probablemente el filósofo, matemático, geómetra, físico y legislador griego Tales de Mileto (sí, el del teorema!) conocía la existencia del “ciclo de Saros”. Según Heródoto, el padre de la historia occidental, Tales fue el primero en pronosticar con precisión, que el 28 de mayo de 585 a.C. ocurría un eclipse total de sol

Ese eclipse interrumpió una batalla entre los medos y los lidios (dos imperios que existieron en la actual Turquía), que llegaron a un armisticio al interpretar el suceso como una profecía.

Se considera que esa predicción produjo el tránsito del mito al logos: la explicación de los fenómenos naturales a la luz de la razón y, en consecuencia, el advenimiento de la ciencia.

Meteorología, la aliada de los Aliados

Soldados aliados a la espera de poder ser evacuados por mar, ante el avance de las tropas nazi sobre Francia, Bélgica y los Países Bajos (1940).

En la primera mitad de la II Guerra Mundial, las fuerzas del Eje eran imparables en su avance sobre Bélgica, Holanda y Francia. Miles de soldados aliados quedaron atrapados en las playas del Canal de la Mancha cerca de la localidad francesa de Dunkerque. La única manera de salvarlos era por medio de una evacuación naval, de proporciones impensadas.

El Canal de la Mancha es una zona regularmente sujeta a fuertes vientos y oleaje, con corrientes traicioneras que dificultan la navegación.

Las tropas aliadas estaban a merced de la Fuerza Aérea Alemana (Luftwaffe), que ocasionó numerosas bajas ametrallando y bombardeando las playas, mientras que la Royal Air Force (RAF), en inferioridad de condiciones, defendía la costa inglesa del asedio alemán y no podía brindar apoyo aéreo en la misión de rescate.

ChartMapa sinóptico de la situación meteorológica al inicio de la «Operación Dínamo», el 26 de mayo de 1940.

Las pérdidas aliadas hubiesen sido mucho mayores de no ser porque un manto de nubes bajas cubrió las playas, impidiendo que la Luftwaffe atacara a las tropas en tierra y forzándolos a enfrentarse a los cazas de la RAF por encima de las nubes. 

A esto se sumó una infrecuente situación de vientos suaves que favorecieron la navegación de 850 pequeñas embarcaciones civiles que, junto con 20 embarcaciones de la armada británica, pudieron rescatar exitosamente a 338.226 soldados aliados en lo que se conoció como “Operación Dínamo”, llevada a cabo entre el 26 de mayo y el 4 de junio de 1940.

La niebla y los errores que no han vuelto a ocurrir.

Recreación artística del momento del impacto del B747 de KLM con el B747 de Pan Am, en el peor accidente de la aviación mundial.

Un accidente es la consecuencia de una cadena causal de eventos y circunstancias. Y el sucedido el 27 de marzo de 1977 en Tenerife es prueba de ello.

Una amenaza de bomba en el Aeropuerto de Gran Canaria, provocó que muchos vuelos fueran desviados al cercano Aeropuerto de Los Rodeos, que rápidamente se congestionó con aviones estacionados que bloqueaban la única calle de rodaje y forzaban a los aviones a desplazarse por la pista de aterrizaje. Las tripulaciones, cansadas por la espera, estaban ansiosas por volver al aire.

A esta situación se sumaron densos bancos de niebla que impidieron que las aeronaves sean divisadas desde la torre de control. En eso, un Boeing 747 de KLM inició su carrera de despegue luego de recibir una comunicación poco clara de la torre, mientras que una aeronave similar de Pan Am se encontraba aún en la pista, envuelta en la niebla.

La nula visibilidad impidió que los pilotos del avión de KLM vieran el avión de Pan Am enfrente. El piloto de Pan Am sólo pudo ver el KLM aproximarse a toda velocidad 8.5 segundos antes de la colisión e intentó acelerar para salir de la pista, pero el choque fue inevitable.

AccidenteImagen capturada instantes luego de colisionar un 747 de KLM con otro de Pan Am, en el Aeropuerto Los Rodeos, en Tenerife.

En el peor desastre de aviación de la historia, perdieron la vida 583 personas.

Debido a él, se realizaron drásticos cambios en la industria:

  • Se estandarizó la fraseología en inglés en las comunicaciones de radio.
  • Se cambiaron los procedimientos de cabina, mediante entrenamientos CRM (Crew Resource Management, o Gestión de Recursos de Tripulación) enfocados en entornos en los que el error humano puede tener efectos devastadores.
  • Se generalizó el uso de radares de tierra, y se mejoró la iluminación en pista.

Este accidente ha cambiado la forma en que volamos. Y esa cadena de eventos y circunstancias no se ha repetido, porque volar es cada vez más seguro.

Imagen de portada: Tales de Mileto. Según Heródoto, el primero en predecir un eclipse solar.

FUENTE RESPONSABLE: Meteored. Por Mauricio Saldivar.

Mundo/Naturaleza/Ciencia/Sucesos históricos. 

 

El buey de Vu Quang, el misterioso animal que estuvo “escondido” durante siglos, sobreviviendo a la Guerra de Vietnam.

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La Guerra de Vietnam dejó amplias zonas del país devastadas, con sus habitantes traumatizados o muertos. Fue un conflicto que duró, al menos en dos instancias, desde los años 50 hasta los 70. Y un animal sobrevivió a él, un mamífero que se consideraba extinto y que, a principios de los 90, se anunció su aparición: el buey de Vu Quang.

Durante siglos permaneció aislado del mundo, o al menos de los devastadores. Pero en 1992, en el parque nacional Vu Quang, un grupo de zoólogos lo encontró.

En la actualidad está en grave peligro de extinción, por lo que las imágenes que se observan pueden ser las últimas.

El saola o buey de Vu Quang

Llamado saola (quiere decir huso de tejer, en el idioma local, por la forma de sus cuernos), con nombre científico de Pseudoryx nghetinhensis, el buey de Vu Quang es un mamífero artiodáctilo de la familia Bovidae. Es oriundo de las montañas Annamitas, en la frontera de Vietnam y Laos.

Primero hallaron cráneos en los hogares de los aldeanos, en mayo de 1992. Luego, en junio de 1994, encontraron el primer ejemplar vivo, una hembra que fue criada en cautividad.

Las características del saola, o buey de Vu Quang

El saola posee cuernos largos y esbeltos en su edad adulta, además de glándulas odoríferas debajo de los ojos, dientes largos y pelaje castaño oscuro -rojizo.

Sus pezuñas son pequeñas y sus dedos, cortos. La altura puede ser entre 80 y 90 centímetros, y su peso, de 90 kilogramos. Se alimenta de arbustos, comiendo en grupos de cinco individuos, para protegerse de los depredadores.

Dibujo del saola o buey de Vu Quang A Vu Quang Ox grazing on foliage. (Photo by: Brown Bear/Windmill Books/Universal Images Group via Getty Images) (Windmill Books/Universal Images Group via Getty)

Pero no solo hallaron a la buey de Vu Quang: también una nueva especie de carpa de río, la cuarta del género Opsarichthys, y un muntjac gigante, un mamífero relacionado con el ciervo ladrador común.

El saola o buey de Vu Quang (en el centro, junto con otros animales descubiertos).

Relataba el diario español El País en aquel entonces: “Estos descubrimientos han atraído la atención del mundo entero hacia la reserva, descrita por algunos científicos como un ‘mundo perdido aparentemente inalterado por la guerra’ y, posiblemente, prolífico en nuevas especies”.

La protección del gobierno y las instituciones

Luego que encontraran a la hembra, los expertos entrevistaron a los habitantes de los pueblos, indicando un lugar donde se podrían hallar a más animales. Hasta ahora se encontró un total de 200 especies vivas.

El saola o buey de Vu Quang

El gobierno vietnamita, junto con instituciones mundiales ampliaron y mejoraron las áreas protegidas donde se sospechaba la presencia del buey Vu Quang. Además se realizaron estudios en el vecino Laos.

Aunque lo más importante fue el impulso de una campaña para informar a los habitantes sobre la “valiosa naturaleza de esta especie”, como resalta un estudio de Cambridge. La prohibición de caza dio resultado, pero siguen siendo muy pocos los ejemplares vivos.

Imagen de portada: El saola o buey de Vu Quang (959)

FUENTE RESPONSABLE: Fayer Wayer. Por Kiko Perozo. 25 de junio 2022.

Sociedad/Viet Nam/Animales/Naturaleza/Medio ambiente/Extinción

Así fue la liberación de una mantarraya gigante de 300 kilos en un río de Camboya. 

El Río Mekong podría albergar una ‘zona de cría natural’ para una especie de mantarraya gigante en Camboya, según un estudio.

Un equipo de biólogos fue testigo de cómo una mantarraya gigante fue liberada en Camboya. Con 300 kilos, el pez fue liberado sobre la superficie del Río Mekong, esperando pacientemente su liberación segura entre las aguas dulces. Tan pronto como fue depositada en el agua, el animal salió nadando tranquilamente hacia la libertad.

Éste es el ejemplar más masivo encontrado hasta ahora de la especie Urogymnus polylepis, una de las especies más grandes de mantarrayas en Asia y Oceanía. Su liberación se considera un paso adelante en los esfuerzos de conservación nacionales. Ésta es la razón.

Si deseas ver el video de la liberación; cliquea por favor en el siguiente link. Muchas gracias.

https://youtu.be/6L3fGBZygds?t=1

Aunque las mantarrayas gigantes asiáticas tienen una púa altamente venenosa al contacto con la piel, no representan una amenaza para los seres humanos. 

Por lo general, según documenta The New York Times, son animales apacibles. Tanto así, que los pescadores camboyanos las consideran como una fuente de proteína barata. Por ello, además, varios platillos locales están basados en carne de mantarraya gigante.

Dada la cercanía que los pescadores locales tienen con la especie, cuando se avistó a este ejemplar gigantesco, la comunidad alertó al doctor en biología Zeb Hogan, quien por décadas había estado buscando al pez de agua dulce más grande del mundo. 

Fue entonces que el especialista intervino, en colaboración con su equipo de investigadores del Proyecto Wonders of the Mekong.

Una zona de cría natural para mantarrayas gigantes

La institución trabaja para proteger la diversidad acuática del Río Mekong, que se ha visto amenazada por el avance urbano y los desechos que se avientan a las aguas dulces. En esta ocasión, los investigadores tuvieron que llevar 3 básculas industriales para pesar a la mantarraya gigante encontrada en las costas de la isla fluvial de Koh Preah, donde fue identificada.

En colaboración con los pescadores locales, los científicos colocaron una lona de tamaño proporcional para verificar el peso del pez. Al respecto, Hogan destacó lo siguiente:

“El hecho de que el pez de agua dulce más grande del mundo haya sido capturado en el Mekong es notable”, se sorprendió el especialista. “Esta es una región densamente poblada, y el río enfrenta muchos desafíos, incluida mucha pesca”.

Los investigadores confirmaron que el ejemplar encontrado era hembra. Con base en la información de los pescadores locales, se sabe que otros animales de esas dimensiones habitan el Río Mekong. Por esta razón, Hogan y su equipo piensan que entre las aguas dulces podría encontrarse un ‘punto importante de cría’ para la mantarraya gigante de Camboya.

Incluso a pesar de la pesca; incluso a pesar de la presión humana y la basura: la naturaleza se impone.

Imagen de portada: CHHUT CHHEANA

FUENTE RESPONSABLE: National Geographic en Español. 21 de junio 2022

Asia/Camboya/Sociedad/Naturaleza/Animales/Mantarraya gigante.

 

Un experimento para fabricar oxígeno en la Luna nos acerca a un hito en la Tierra: el acero verde.

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La exploración espacial ha traído muchos beneficios directos a los que habitamos en la Tierra, a veces ni siquiera es necesario mandar una nave al espacio para lograrlos. Podría ser el caso de la empresa israelí Helios, cuyos científicos intentaban buscar una forma de crear oxígeno en la luna y hallaron una forma de producir acero verde: un método de producción que minimiza las emisiones industriales de CO2.

Una industria mastodóntica con enormes emisiones. La industria del acero es una de las industrias más tradicionales, con unas raíces hundidas en las revoluciones industriales del siglo XIX. El mundo produce unas 2.000 millones de toneladas de este compuesto, la mayor parte a través del sistema de acería de oxígeno básico, un método siderúrgico heredero directo del proceso Bessemer creado en 1850. Algo menos de un tercio de la producción en cambio se hace a través del horno de arco eléctrico, un método con menos emisiones de dióxido de carbono o CO2.

Las emisiones de CO2 son de hecho uno de los grandes problemas de esta industria, que puede llegar a generar el doble de emisiones que de producto (la mayor parte emisiones indirectas por la gran cantidad de energía necesaria para calentar los hornos). La producción actual viene asociada a 3.000 millones de toneladas de CO2, entre un 7 y un 11 % de las emisiones globales de gases de efecto invernadero. Las características de la industria no hacen muy atractivas la innovación y la toma de riesgos, sin embargo es necesario dada la circunstancia.

Necesidad de que las alternativas sean coste-eficientes. Pese a todo esto existen multitud de innovaciones que pretenden descarbonizar esta industria. El problema es que no todas estas medidas son coste-eficientes, por lo que aunque existan incentivos a la innovación, el desarrollo e implementación global pueden fallar. Si los nuevos procesos no son más eficientes o económicos es poco probable que se extiendan en una industria asentada y estática.

Diversidad de alternativas. El acero se produce a través de una serie de combinaciones que culminan con la unión de coque, un derivado del carbón con arrabio, el compuesto que aporta hierro a la mezcla. Los hornos de las acerías de oxígeno básico utilizan el oxígeno para extraer el exceso de carbono de la mezcla resultante, creando el famoso gas de efecto invernadero. Los hornos de arco eléctrico son una pieza imprescindible en este proceso ya que su proceso genera menos emisiones en este punto.

A partir de ahí existen varias alternativas en distinto grado de desarrollo. Una de ellas es la propuesta por el proyecto sueco Hybrid. Este método se basa en el hidrógeno y corrientes eléctricas para sustituir el coque y el oxígeno. Las emisiones resultantes son de vapor de agua. No se trata de un proceso nuevo pero sí se es la primera vez que se implementa en la práctica.

Otro proyecto, este a cargo de Boston Metal, se basa en lo que han llamado electrólisis de oxido derretido. La empresa utiliza energía eléctrica para tratar el hierro en su forma mineral. Las rocas que contienen hierro suelen contenerlo unido a oxígeno. En la producción de acero es habitual utilizar carbono para limpiar este oxígeno, lo cual genera CO2. Este sistema sustituye el carbono por corrientes eléctricas. Así, puede liberarse el oxígeno del compuesto dejando el hierro para ser mezclado, ahora sí, con el carbono necesario para producir el acero.

Primera planta cero emisiones en España: 2025. El acero libre de emisiones ya tiene fecha programada para llegar a España, se trata del año 2025 según anunció la empresa ArcelorMittal el año pasado. Lo hará combinando diversas técnicas como los hornos de arco eléctrico con los que cuenta la planta de la empresa en Sestao, un mayor uso de chatarra reciclada como materia prima y el uso de hidrógeno en el pretratado del hierro en la planta de la empresa en Gijón. Las emisiones indirectas se evitarán a través del uso de fuentes renovables de energía, con el remanente de emisiones cortado con “introducción de diversas tecnologías emergentes claves (…) como biomasa producida de forma sostenible o hidrógeno verde”

Capturar el carbono. Existe una alternativa más, la de la captura de carbono. 

Esta no es exclusiva de la industria siderúrgica pero puede ser empleada para reducir las emisiones, tanto directas como indirectas. En la actualidad las tecnologías de captura han ido ganando protagonismo aunque su implementación aún no está asegurada, entre otros motivos por su elevado coste. Sin embargo cuentan con la ventaja de que no requieren cambios específicos en el proceso industrial y pueden ser implementadas en casi cualquier sector.

Descubrimiento casual. 

Uno de esos felices accidentes tan habituales en la ciencia puede sumar un nuevo mecanismo a esta lista, y sus creadores, la empresa Helios, asegura que se trata de una alternativa superior en términos económicos a los procesos actuales.

Los científicos de la empresa trataban de hallar una forma de crear oxígeno a partir de rocas lunares, regolitos, para evitar así tener que transportar este gas desde la Tierra. El oxígeno es necesario para respirar pero también para propulsar cohetes, y resulta más práctico crearlo in situ que transportarlo en cohetes. La sorpresa del equipo de investigadores era que su proceso para aislar el oxígeno generaba grandes cantidades de hierro como residuo. Si se mira de otra manera, este mecanismo podría generar hierro como resultado primario y oxígeno como residuo.

Camino a las emisiones cero. La empresa explica que este método elimina las emisiones directas pero, lo que quizá sea más importante, reduce a la mitad el consumo energético requerido, y con ello las emisiones indirectas, que en la actualidad representan la mayor parte de las emisiones de CO2 de la industria. La gran reducción de la energía requerida es lo que hace que este método sea, según la empresa, mucho más eficiente y económico que el resto de alternativas. Combinando este procedimiento con fuentes energéticas renovables podría alcanzarse el objetivo de emisiones cero.

La fuente de energía es clave. La descarbonización de la metalurgia puede ser determinante en los años venideros pero aunque contemos ya con la tecnología existen barreras a su implementación. Se espera que la demanda por acero siga creciendo, por lo que las nuevas plantas y mas eficientes plantas no desplazarán necesariamente a las más antiguas y contaminantes.

Esto se suma a lo ya mencionado antes, que al tratarse de una industria pesada y tradicional, los cambios resultan difíciles y costosos aunque la innovación siempre es necesaria. Aunque las nuevas tecnologías reduzcan los costes de producción, los costes variables; los costes de implementación, o fijos, que implican los cambios tecnológicos pueden hacer que las empresas se inclinen por mantenerse como están. Aquí entran en juego tanto los posibles incentivos fiscales que los países puedan ofrecer como la situación del sector en el panorama internacional. Si a esto sumamos la gran incertidumbre con la que convive la economía hoy por hoy nos encontramos ante un futuro nada claro para el sector.

Imagen de portada: Kateryna Babaieva

FUENTE RESPONSABLE: Xataka. Por Pablo Martínez-Juarez. Junio 2022

Sociedad/Ecología/Naturaleza/Industria/Cambio climático/Emisiones

 

Por qué el Departamento de Defensa de EE.UU. está escuchando atentamente los sonidos de los camarones.

Se cree que el sonar -una técnica que usa la propagación del sonido bajo el agua principalmente para navegar, comunicarse o detectar objetos- de barcos y submarinos es uno de los factores que contribuyen a los varamientos de ballenas, confundiendo su propio sonar y haciendo que se encallen en la orilla.

Sin embargo, esta tecnología hostil a las ballenas pronto podría tener un rival.

Lori Adornato, directora de proyectos de la agencia de investigación militar estadounidense DARPA, cree que podríamos detectar submarinos prestando más atención al sonido natural que emitiendo pulsos de sonar.

«En este momento tratamos todo este sonido natural como ruido de fondo, o interferencia, que tratamos de eliminar», dice Adornato. «¿Por qué no aprovechamos estos sonidos, vemos si podemos encontrar una señal?»

Su proyecto, Persistent Aquatic Living Sensors (PALS), escucha a escondidas a los animales marinos como una forma de detectar amenazas submarinas.

Las boyas actuales de sonar lanzadas desde el aire por los militares para detectar la actividad submarina del enemigo, solo funcionan durante unas pocas horas en un área pequeña debido a la duración limitada de la batería.

En cambio, el sistema PALS podría cubrir una amplia región durante meses.

Adornato dice que las especies que habitan en los arrecifes y en las que se puede confiar para permanecer en un lugar probablemente sean los mejores centinelas.

Peces territoriales

PALS está patrocinando a varios equipos que buscan diferentes enfoques utilizando especies de arrecifes muy diferentes.

Mero gigante

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Los meros gigantes emiten fuertes llamados para disuadir a los intrusos.

Laurent Cherubin es el investigador principal del equipo Guardia de Meros de la Universidad Atlántica de Florida, que trabaja con meros gigantes. Estos peces, que pueden pesar hasta 300 kg, emiten fuertes llamados para disuadir a los intrusos.

«Son territoriales y emitirán un sonido ante cualquier intruso en su territorio», explica Cherubin.

El equipo se está enfocando en las llamadas de alerta, que es como escuchar a un perro guardián que ladra a los intrusos, dice Cherubin. Distinguir estas llamadas de las demás no es fácil, por lo que han establecido algoritmos de aprendizaje automático para la tarea.

El algoritmo puede luego convertirse en un software que se ejecuta en un pequeño pero potente procesador integrado en un micrófono o hidrófono submarino.

Una matriz de estos hidrófonos puede cubrir un arrecife, escuchar las llamadas de los meros y seguirlos a medida que la causa del sonido se mueve de un territorio a otro.

Los más ruidosos de la Tierra

Escuchar las conversaciones de los peces puede parecer extravagante. El trabajo del equipo de PALS dentro de la empresa de defensa Raytheon, en cambio, es más tradicional. Sin embargo, tiene un giro.

Camarón

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Los camarones son criaturas extremadamente ruidosas.

«Estamos tratando de detectar los ecos que se crean cuando los ruidos de los camarones pistola rebotan en los vehículos», dice la científica de Raytheon, Alison Laferriere. «De la misma manera que un sistema de sonda tradicional detecta ecos del sonido que genera su fuente».

En otras palabras, funciona como un sonar normal pero usa el sonido generado por los camarones más que uno artificial.

Estos animales han sido descritos como las criaturas más ruidosas de la Tierra.

«La señal creada por un camarón pistola es de muy corta duración y de una banda ancha increíble», dice Laferriere. «Un chasquido de un solo camarón es mucho más silencioso que una fuente de sonar tradicional, pero puede haber miles de chasquidos por minuto».

Laferriere dice que el sonido varía con la hora del día y la temperatura del agua, pero una colonia de camarones nunca está en silencio.

Para entender el sonido que retorna, el equipo de Laferriere tuvo que crear modelos computarizados para determinar qué ecos provenían de objetos de fondo estacionarios y podían ignorarse.

Quitando estos objetos, se destacan los que se mueven por el entorno, pueden ser peces, submarinos o vehículos submarinos no tripulados.

Nuevamente, la solución final será una serie de hidrófonos inteligentes con computación integrada, capaces de procesar los sonidos de los camarones y determinar la ubicación de cualquier objetivo de interés en el área.

Dudas

«El enfoque de DARPA sería un avance verdaderamente importante, si se logra», dice Sidharth Kaushal, especialista en guerra naval del grupo de expertos de defensa de Reino Unido RUSI.

«Un ecosistema de sensores vivos dispersos que flotan permanentemente es atractivo en principio».

Esqueleto de ballena

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Esto en principio, pero no necesariamente en la práctica. Kaushal tiene dudas porque los proyectos anteriores que utilizaron vida marina para detectar submarinos no tuvieron éxito.

Los submarinos alemanes a veces fueron vistos por su efecto sobre el plancton bioluminiscente, que emite un brillo intenso cuando se lo perturba; uno en la Primera Guerra Mundial incluso se hundió supuestamente por ello.

Pero los intentos posteriores de usar este efecto de forma más amplia, con sensores especiales que buscaban fuentes de luz en un área amplia, progresaron poco.

«Los esfuerzos de la Guerra Fría tanto por parte de los soviéticos como de los estadounidenses para utilizarlos de manera sistemática no dieron resultado», dice Kaushal. «En parte porque no tenían forma de diferenciar los falsos positivos, como la reacción de una ballena que pasaba, de un objeto real».

Pruebas

Queda por ver qué tan bien PALS puede distinguir un submarino de un tiburón. Adornato cree que la combinación de organismos marinos y algoritmos inteligentes modernos proporcionará una «advertencia» confiable para guiar a los cazadores de submarinos más tradicionales a detectar a un posible intruso.

PALS ya completó la primera fase, que fue un estudio de viabilidad para los dos enfoques diferentes de escuchar cómo reaccionan las especies de arrecifes a los intrusos y el sonar de camarones pistola.

Mar

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. El océano es un mundo lleno de sonidos.

Adornato espera realizar pruebas de campo en 2023. Después de eso, si tiene éxito, la tecnología se transferiría a los usuarios (inicialmente la marina de EE.UU.) para que la desarrollen en un sistema de producción.

Después de eso, podríamos ver un cambio radical en la detección de submarinos, sin más bajas de ballenas causadas por el sonar.

Puedes leer versión original en inglés de esta historia en BBC Future.

Imagen de portada: GETTY IMAGES. Varios esqueletos de ballena montan guardia en la costa de Fuerteventura, en la Islas Canarias. Son un claro recordatorio de los efectos dañinos del sonar militar.

FUENTE RESPONSABLE: BBC Future. Por David Hambling. 22 de junio 2022.

Sociedad/Conservación/Naturaleza/Ciencia/Animales/Tecnología 

Qué es la «Gran Inconformidad», el periodo de millones de años de los que no hay registro en la Tierra (y las posibles explicaciones a este enigma).

Las rocas de la superficie terrestre son como un libro que cuenta toda la historia de nuestro planeta.

Cada una de las capas de suelo que forman montañas, cañones, acantilados y demás accidentes geográficos son como las páginas de ese libro que contienen información sobre cuándo y cómo se formó el paisaje que hoy vemos.

Las rocas más cercanas a la corteza terrestre son las primeras páginas del libro, las que cuentan los inicios de la historia.

A partir de ahí, a medida que se van sobreponiendo más capas, vamos aprendiendo de épocas más recientes de nuestro planeta.

Pero, ¿qué pasa si a ese libro le faltaran páginas?, ¿cómo podríamos entender una historia si no podemos leer todos los capítulos?

Eso es justo lo que pasa con el registro geológico de la Tierra.

GETTY

Las capas de roca son como las páginas de un libro, llenas de información.

Entre las capas de rocas más antiguas y las más recientes, hay un enorme bache, una gran cantidad de páginas perdidas.

Esa brecha de la cual no tenemos información equivale a un periodo que en algunas partes del mundo corresponde, incluso, hasta 1.000 millones de años, según la Unión Geofísica de Estados Unidos (AGU, por sus siglas en inglés).

A ese inmenso vacío se le conoce como la Gran Inconformidad, y es uno de los mayores enigmas de la geología.

«Mil millones de años es casi un cuarto de la historia de la Tierra, eso es un montón de información perdida, un montón de tiempo que está perdido», le dice a BBC Mundo la geóloga Barra Peak, candidata a doctorado en Ciencias Geológicas de la Universidad Colorado Boulder y especialista en la Gran Inconformidad.

En un artículo de 2020, un grupo de investigadores de esa universidad describió a la Gran Inconformidad como una «amnesia geológica».

¿A qué se debe la Gran Inconformidad, qué pistas existen sobre este tiempo perdido y por qué es importante resolver el misterio?

Barra Peak.

FUENTE DE LA IMAGEN – BARRA PEAK.

La geóloga Barra Peak.

Capas sobre capas

En geología, el paso del tiempo queda registrado en las capas de roca y sedimento que se van depositando unas sobre otras.

Las capas inferiores son las más antiguas y las que se van acumulando encima son cada vez más recientes.

El tipo de rocas y la ubicación de cada capa le dan a los investigadores información sobre la forma y la época en la que se formó esa región del suelo.

Al estudio de esas capas se le llama estratigrafía y sirve para saber cómo era la Tierra en el momento en el que se formó esa capa.

Uno de los lugares más famosos donde se pueden identificar claramente esas capas es el Gran Cañón en Arizona, Estados Unidos.

El Gran Cañón

FUENTE DE LA IMAGEN – BARRA PEAK

El Gran Cañón es uno de los lugares donde se evidencia la Gran Inconformidad.

Cada línea horizontal muestra dónde, cuándo y cómo se fueron depositando las rocas que conforman esa capa.

Y fue precisamente en el Gran Cañón donde por primera vez se identificó la Gran Inconformidad.

Fue el geólogo John Wesley Powell, en 1869, quien primero notó que había un pedazo de tiempo que no estaba escrito en ese libro de piedras.

Una brecha en el terreno

Las «inconformidades» en las capas del suelo ocurren cuando las rocas o los sedimentos se erosionan y transcurre el tiempo antes de que se produzca una nueva capa, según explica el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS, por sus siglas en inglés).

Tras ese periodo, en algún momento se formará una nueva capa de rocas sobre la superficie erosionada, pero ya será imposible llenar esa brecha durante la cual no se acumuló sedimento.

Eso explica por qué en varias partes del mundo se pueden observar capas de rocas muy antiguas sobre las que se asientan capas de rocas muy jóvenes, sin que entre ellas haya una capa de rocas de mediana edad.

El Gran Cañón

FUENTE DE LA IMAGEN – USGS

Esta imagen muestra la Gran Inconformidad en el Gran Cañón. Las líneas azules muestran las capas de rocas más antiguas. Las líneas amarillas muestran las rocas más recientes. La línea roja es la inconformidad, donde faltan las capas de roca que conectarían la secuencia temporal entre las capas superiores e inferiores.

Al averiguar la edad de las piedras más antiguas y la de las más jóvenes, los investigadores deducen el periodo de tiempo del cual no tienen registro.

¿Y dónde están esas rocas perdidas?

Según explica Peak, en algunos lugares la ausencia de las capas se debe a que las rocas fueron destruidas por el agua o la erosión, con lo cual se convirtieron en arena que terminó depositada, por ejemplo, en los océanos antiguos.

Pero en otros lugares no está claro siquiera sin en algún momento llegó a existir la capa.

«Puede ser que en esos lugares nunca haya habido arena ni arcilla depositada que luego se convirtiese en roca, que en ese paisaje realmente no estuviera pasando mayor cosa, como si simplemente hubiera estado asentado ahí durante mucho tiempo», dice la geóloga.

Vermilion Cliffs National Monument

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY

¿A qué se debe la Gran Inconformidad?

La respuesta corta es que nadie lo sabe.

Peak, sin embargo, dice que hay al menos cuatro hipótesis principales que tratan de explicar esa era perdida.

La primera tiene que ver con la formación de un antiguo supercontinente llamado Rodinia, que se formó entre hace 1.000 millones y 800 millones de años.

Eso fue antes de que se formara el famoso supercontinente Pangea.

Cuando Rodinia se estaba ensamblando, debido a los movimientos tectónicos, una gran cantidad de rocas quedaron expuestas a las condiciones atmosféricas, lo cual pudo favorecer que se destruyera ese nuevo material rocoso que se estaba formando.

Así lucía la Tierra hace 600 millones de años.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY

Así lucía la Tierra hace 600 millones de años.

«Cuando las rocas son nuevas son muy susceptibles a esos procesos que las destruyen», dice Peak.

La segunda se refiere a un proceso muy parecido: la formación de otro supercontinente llamado Pannotia, hace unos 580 millones de años.

Una tercera posible explicación también tiene que ver con Rodinia, pero no con la formación de este supercontinente sino con su fragmentación, que ocurrió hace unos 750 millones de años.

En ese proceso de separación de las masas de tierra también queda expuesto mucho material que los geólogos llaman «roca fresca», la cual se erosiona fácilmente.

La hipótesis climática

Y Peak menciona una cuarta posible razón, que ya no tiene que ver con los supercontinentes, sino con los cambios del clima a lo largo de la historia del planeta.

La geóloga explica que hay evidencia de que durante un lapso dentro de lo que corresponde a la inconformidad hubo una etapa de enfriamiento de la Tierra, hace unos 700 millones de años.

En ese periodo es probable que casi todo el planeta haya estado cubierto por glaciares.

Montañas en China.

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Entonces, la hipótesis es que ese hielo haya removido las que entonces eran las capas más externas.

«Si todo el globo está cubierto por hielo, no hay mucho material depositándose para formar nuevas rocas», dice Peak.

Sin respuesta

Para cada una de esas hipótesis existen estudios que las refuerzan o tratan de rebatirlas.

Para Peak, sin embargo, lo cierto es que por ahora no hay una sola repuesta que explique la Gran Inconformidad.

«Quizás no hay una única y simple respuesta que explique el fenómeno a nivel global», dice la experta.

«Puede que no solo se deba a la formación de los continentes o al clima, sino a las características regionales que controlan la forma en la que se erosionan las rocas».

«A nivel global, no podemos decir que haya una sola causa».

Parque Natural Isla María, en Australia.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY

Parque Natural Isla María, en Australia.

Las claves que guarda la Gran Inconformidad

Para determinar la edad de las rocas y por ende, las capas que hacen falta, los geólogos observan el decaimiento radioactivo de las rocas, es decir, analizan los elementos químicos en los que se van descomponiendo las rocas con el paso del tiempo.

En el caso de Peak, por ejemplo, también analiza el proceso de enfriamiento de las rocas, para saber a qué periodo pertenecen.

Juntar las piezas que expliquen la Gran Inconformidad es una forma de aprender cómo era la Tierra primitiva.

Eso, según Peak, es importante porque durante ese lapso hubo grandes cambios, no solo geológicos sino biológicos, por lo cual puede brindar información sobre la evolución de la vida en el planeta.

Plantas

FUENTE DE LA IMAGEN -ESKAY LIM / EYEEM

Un artículo de la Universidad de California Santa Bárbara de 2020 sobre la Gran Inconformidad menciona que este fenómeno está ligado a otro gran enigma de la ciencia: el surgimiento repentino de vida compleja en los periodos Ediacárico (entre 635 millones de años y 541 millones de años) y el Cámbrico (entre 541 millones de años y 485 millones de años).

«La explosión cámbrica fue el dilema de Darwin», dice Francis Macdonald, geólogo de la UC Santa Bárbara.

«Esta es una pregunta que tiene 200 años. Si logramos resolverla, seremos rockstars».

Imagen de portada:GETTY. La Curva de la Herradura, cerca del Gran Cañón en Arizona, EE.UU.

FUENTE RESPONSABLE: BBC News Mundo. Por Carlos Serrano. Abril 2022

Naturaleza/Ciencia

Cómo se formará el próximo supercontinente en la Tierra.

Hace casi 500 años, el cartógrafo flamenco Gerardus Mercator produjo uno de los mapas más importantes del mundo.

Ciertamente no fue el primer intento de crear un atlas mundial, y tampoco fue particularmente preciso: Australia está ausente y las Américas están dibujadas de forma aproximada.

Desde entonces, los cartógrafos han producido versiones cada vez más precisas de esta configuración continental, corrigiendo los errores de Mercator, así como los sesgos entre hemisferios y latitudes creados por su proyección.

Pero el mapa de Mercator, junto con otros producidos por sus contemporáneos del siglo XVI, reveló una imagen verdaderamente global de las masas terrestres de nuestro planeta, una perspectiva que, desde entonces, ha persistido en la mente de la gente.

Lo que Mercator no sabía es que los continentes no siempre han estado posicionados de esta manera. Él vivió alrededor de 400 años antes de que se confirmara la teoría de la tectónica de placas.

Al mirar las posiciones de los siete continentes en un mapa, es fácil suponer que están fijos. Durante siglos, los seres humanos han librado guerras y hecho la paz por conquistar estos territorios, bajo el supuesto de que su tierra, y la de sus vecinos, siempre ha estado allí y siempre lo estará.

Sin embargo, desde la perspectiva de la Tierra, los continentes son hojas a la deriva en medio de un estanque. Y las preocupaciones humanas son una gota de lluvia en la superficie de la hoja.

Los siete continentes alguna vez estuvieron reunidos en una sola masa, un supercontinente llamado Pangea. Y antes de eso, hay evidencia de otros que se remontan a más de tres mil millones de años: Pannotia, Rodinia, Columbia/Nuna, Kenorland y Ur.

Ilustración de la Tierra durante el Jurásico temprano

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Los siete continentes alguna vez estuvieron reunidos en una sola masa, un supercontinente llamado Pangea.

Los geólogos saben que los supercontinentes se dispersan y ensamblan en ciclos: ahora estamos en la mitad de uno.

Entonces, ¿qué tipo de supercontinente podría existir en el futuro en la Tierra? ¿Cómo se reorganizarán las masas de tierra tal como las conocemos a muy largo plazo?

Un terremoto inusual

Resulta que hay al menos cuatro trayectorias diferentes que podrían seguir. Y muestran que los seres vivos de la Tierra algún día residirán en un planeta muy diferente, más parecido a un mundo alienígena.

Para el geólogo Joao Duarte de la Universidad de Lisboa, el camino para explorar los futuros supercontinentes de la Tierra comenzó con un evento inusual en el pasado: un terremoto que sacudió Portugal un sábado por la mañana en noviembre de 1755.

Fue uno de los terremotos más poderosos de los últimos 250 años, que dejó un saldo de 60.000 muertos y provocó un tsunami a través del océano Atlántico. Lo que lo hizo particularmente raro fue su ubicación.

«No debería haber grandes terremotos en el Atlántico», dice Duarte. «Fue extraño».

Ilustracion del terremoto de Lisboa

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Ilustración del terremoto de Lisboa de 1755.

Los terremotos de esta escala generalmente ocurren en o cerca de las principales zonas de subducción, donde las placas oceánicas se sumergen debajo de los continentes y se derriten y consumen en el manto caliente.

Involucran colisión y destrucción. El terremoto de 1755, sin embargo, ocurrió a lo largo de un límite «pasivo», donde la placa oceánica que subyace al Atlántico se transforma suavemente en los continentes de Europa y África.

Proyecciones

En 2016, Duarte y sus colegas propusieron una teoría de lo que podría estar pasando: los puntos de sutura entre estas placas podrían estar deshaciéndose y podría estar avecinando una ruptura importante.

«Podría ser una especie de mecanismo infeccioso», explica. O como el vidrio que se astilla entre dos pequeños agujeros en el parabrisas de un automóvil.

Si es así, una zona de subducción podría estar a punto de extenderse desde el Mediterráneo a lo largo de África occidental y tal vez más allá de Irlanda y Reino Unido, generando volcanes, formación de montañas y terremotos en estas regiones.

Duarte se dio cuenta de que, si esto sucede, podría provocar el cierre del Atlántico. Y si el Pacífico continuara cerrándose también, lo que ya está ocurriendo a lo largo del «Anillo de Fuego» que lo rodea, eventualmente se formaría un nuevo supercontinente. 

Lo llamó Aurica, porque las antiguas masas de tierra de Australia y las Américas se ubicarían en su centro.

Se vería así:

Aurica

FUENTE DE LA IMAGEN – DAVIES ET AL

Aurica, el supercontinente que podría formarse si el Atlántico y el Pacífico se cerraran (Credit: Davies et al).

Luego de que Duarte publicara su propuesta para Aurica, se preguntó por otros escenarios futuros. Después de todo, la suya no era la única trayectoria supercontinental que habían propuesto los geólogos.

Entonces, comenzó a conversar con el oceanógrafo Matthias Green, de la Universidad de Bangor, en Gales. La pareja se dio cuenta de que necesitaban a alguien con habilidades computacionales para crear modelos digitales.

«Esa persona tenía que ser alguien un poco especial, a quien no le importara estudiar algo que nunca sucedería en escalas de tiempo humanas», explica.

Esa resultó ser su colega Hannah Davies, otra geóloga de la Universidad de Lisboa. «Mi trabajo consistía en convertir dibujos e ilustraciones de geólogos anteriores en algo cuantitativo, georreferenciado y en formato digitalizado», explica Davies. La idea era crear modelos que otros científicos pudieran desarrollar y perfeccionar.

Pero no fue sencillo. «Lo que nos ponía nerviosos es que se trata de un tema increíblemente nuevo. No es lo mismo que un artículo científico normal», dice Davies. «Queríamos decir: ‘Está bien, entendemos mucho sobre la tectónica de placas después de 40 o 50 años. Y entendemos mucho sobre la dinámica del manto y todos los demás componentes del sistema. ¿Hasta dónde podemos llevar ese conocimiento al futuro?'».

Esto llevó a cuatro escenarios. Además de modelar una imagen más detallada de Aurica, exploraron otras tres posibilidades, cada una de las cuales se proyecta hacia el futuro en aproximadamente entre 200 y 250 millones de años a partir de ahora.

El primero fue lo que podría pasar si continúa el statu quo: el Atlántico permanece abierto y el Pacífico se cierra. En este escenario, el supercontinente que se forma se llamará Novopangea. «Es el más simple y el más plausible según lo que entendemos ahora», dice Davies.

Novopangaea

FUENTE DE LA IMAGEN – DAVIES ET AL

Novopangea se formará si la actividad tectónica conocida hoy continúa sin sorpresas (Crédito: Davies et al).

Sin embargo, también podría haber eventos geológicos en el futuro que conduzcan a situaciones diferentes.

Un ejemplo es un proceso llamado «orto versión» donde el océano Ártico se cierra y el Atlántico y el Pacífico permanecen abiertos. Esto cambia las orientaciones dominantes de la expansión tectónica, y los continentes se desplazan hacia el norte, todos dispuestos alrededor del Polo Norte, excepto la Antártida.

En este escenario, se forma un supercontinente llamado Amasia:

Amasia

FUENTE DE LA IMAGEN – CRÉDITO: DAVIES ET AL).

Si se forma Amasia, será porque los continentes se desplazaron hacia el norte (Crédito: Davies et al).

Finalmente, también es posible que la expansión del lecho marino en el Atlántico pueda disminuir. En el medio del océano, hay una cresta gigante que divide dos placas y atraviesa Islandia hasta el océano Antártico.

Aquí, se está formando nueva litosfera, que es como una cinta transportadora. Si esta expansión se ralentizara o se detuviera, y si se formara un nuevo límite de placa en subducción a lo largo de la costa este de las Américas, se obtendría un supercontinente llamado Pangea Ultima, que parece un enorme atolón:

Pangea Ultima

FUENTE DE LA IMAGEN – CRÉDITO: DAVIES ET AL

Pangea Ultima se vería rodeado por un gran océano, pero tiene un mar central dentro (Crédito: Davies et al).

Estos cuatro modelos digitales ahora significan que los geólogos tienen una base para probar otras teorías. Por ejemplo, los escenarios podrían ayudar a los científicos a comprender los efectos de diferentes arreglos super continentales en las mareas, así como el clima del futuro profundo: ¿cómo sería el clima en un mundo con un océano enorme y una masa terrestre gigante?

Para modelar el clima de un supercontinente, «no se pueden usar los modelos del IPCC [Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático], y punto, porque no están diseñados para eso», dice Duarte. «No puedes cambiar las variables que necesitas cambiar».

Exoplanetas

Los modelos de los futuros supercontinentes de la Tierra también pueden servir como indicador para comprender el clima de los exoplanetas. «La futura Tierra es completamente ajena», explica Davies. «Si estuvieras en órbita sobre Aurica, o Novopangea, probablemente no lo reconocerías como la Tierra, sino como otro planeta con colores similares».

Esta idea llevó al trío a colaborar con Michael Way, físico del Instituto Goddard de Estudios Espaciales de la NASA. Él y sus colegas buscan estudiar climas en mundos alienígenas modelando las variaciones del nuestro a lo largo del tiempo.

«Solo tenemos tantos ejemplos de cómo puede verse un clima templado. Bueno, tenemos un ejemplo para ser honesto: la Tierra, pero tenemos la Tierra a través del tiempo», dice Way. «Tenemos los escenarios del pasado, pero al movernos hacia el futuro y usar estos maravillosos modelos tectónicos para el futuro, esto nos brinda otro conjunto para agregar a nuestra colección».

Necesitas tales modelos porque puede ser difícil saber qué buscar al analizar exoplanetas potencialmente habitables desde lejos.

Planeta

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

¿Qué tipo de configuración continental podrían tener los mundos extraterrestres rocosos?

Lo ideal sería saber si un planeta tiene un ciclo de supercontinente, porque la presencia de vida y la tectónica de placas activas podrían estar entrelazadas. El posicionamiento continental también podría afectar la probabilidad de agua líquida.

A través de los telescopios, no se pueden ver los continentes y la composición atmosférica solo se puede inferir. Entonces, los modelos de variaciones climáticas podrían revelar alguna señal indirecta que los astrónomos podrían detectar.

Variaciones

El modelo de Way de los climas del supercontinente -que se demoró meses usando una supercomputadora- reveló algunas variaciones sorprendentes entre los cuatro escenarios.

Amasia, por ejemplo, conduciría a un planeta mucho más frío que el resto. Con la tierra concentrada alrededor del Polo Norte y los océanos menos propensos a llevar corrientes cálidas a latitudes más frías, se acumularían capas de hielo.

Aurica, por el contrario, sería más suave, con un núcleo seco pero con costas similares a las de Brasil hoy día, con más agua líquida.

Paisaje verde

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Un planeta con una configuración continental diferente, tendría otro clima.

Es útil saber todo esto, porque si un exoplaneta similar a la Tierra tiene placas tectónicas, no sabremos en qué etapa del ciclo del supercontinente se encuentra actualmente y, por lo tanto, necesitaremos saber qué buscar para inferir su habitabilidad.

No debemos suponer que las masas terrestres se dispersarán, a mitad de ciclo, como la nuestra.

En cuanto al futuro de nuestro propio planeta, Davies reconoce que los cuatro escenarios de supercontinentes que han modelado son especulativos, y puede haber sorpresas geológicas imprevistas que cambien el resultado.

«Si tuviera una Tardis para ir a ver, no me sorprendería que, en 250 millones de años, el supercontinente no se pareciera en nada a ninguno de estos escenarios. Hay tantos factores involucrados», dice.

Sin embargo, lo que se puede decir con certeza es que las masas de tierra que damos por sentadas algún día se reorganizarán en una configuración completamente nueva.

Los países que alguna vez estuvieron aislados unos de otros serán vecinos cercanos. Y si la Tierra aún alberga seres inteligentes, podrán viajar entre las antiguas ruinas de Nueva York, Pekín, Sídney y Londres sin ver un océano.

Imagen de portada: GETTY IMAGES. Mapa de Mercator del siglo XVI.

FUENTE RESPONSABLE: BBC FUTURE. Por Richard Fisher. Abril 2022

Sociedad y Cultura/Espacio/Naturaleza/Ciencia

La increíble y polémica casa sobre una cascada de Frank Lloyd Wright, la «mejor obra de la arquitectura de Estados Unidos».

Chicago, 16 de octubre de 1956. Frank Lloyd Wright, entonces el más famoso arquitecto en Estados Unidos, organizó una conferencia de prensa en la que reveló la milla Illinois, un rascacielos con una altura que cuadriplicaba la del Empire State.

En junio de este año se cumplieron 150 años del nacimiento de Wright, quien entonces tenía 89, y con el museo Guggenheim en plena construcción en la Quinta Avenida de Manhattan, se mostraba más radical y provocativo que nunca.

El proyecto Guggenheim, controvertido por la forma del edificio, lo había hecho popular entre los medios de comunicación neoyorquinos e incluso había protagonizado un concurso de televisión ese verano.

Wright era sumamente inteligente y adelantado a su época, no sólo en lo que respecta a la arquitectura, sino también a la política y a la ética.

Era, sin duda, un maestro del sarcasmo.

Una vez le dijo a un cliente se lo llamó para quejarse de lluvia que se filtraba en el techo de su nueva casa —y caía en la mesa del comedor— que moviera las sillas.

Y cuando un tribunal de justicia le preguntó a qué se dedicaba declaró: «Soy el mejor arquitecto del mundo».

Cuando su esposa lo reprendió, él tan sólo le dijo: «No tuve elección, Olgivanna. Estaba bajo juramento».

Desprecio por la ciudad

Sin embargo, a pesar de la brillante ejecución de sus proyectos urbanos en Chicago y Nueva York y de la atención mediática, al octogenario Wright no le gustaban mucho las ciudades.

Fallingwater

FUENTE DE LA IMAGEN – ALAMY

El American Institute of Architects declaró a Fallingwater «el mejor trabajo de arquitectura estadounidense de todos los tiempos».

Lo que le apasionaba realmente era la naturaleza.

El Illinois, diseñado para alojar a 100.000 personas, fue su manera de hacer frente a la expansión urbana, de tratar de escapar de la ciudad y poner a salvo a la naturaleza.

Pero aquel edificio nunca se construyó y Wright, con una carrera a sus espaldas que abarcaba tres cuartos de siglo, tuvo que construir un rascacielos, la Torre Price, de 19 plantas, que abrió sus puertas en febrero de 1956, en Bartlesville, Oklahoma.

Pero la fama mundial le llegó con el diseño de cientos de viviendas estadounidenses.

Una de ellas fue la Casa de la Cascada, Fallingwater, con la que dio un nuevo impulso a su carrera a mediados de los años 30, justo cuando llegó la Gran Depresión, sus críticos comenzaban a tacharlo de anticuado y una generación más joven se fijaba en el modernismo europeo —Bauhaus, Le Corbusier y Mies van der Rohe- que tomaba arraigo en Estados Unidos.

La Casa de la Cascada ha sido reconocida internacionalmente como una obra maestra.

Y está lo más arquitectónicamente cerca posible a la naturaleza.

Fue construida sobre una cascada. Y la roca sobre la que se asienta se eleva por dentro de la sala de estar.

Desde que fue entregada a la Conservación Occidental de Pensilvania (WPC) en 1963 y reabrió sus puertas como un museo, unos cinco millones de visitantes han ido hasta esta remota vivienda al sureste de Pittsburgh para admirar de cerca la obra que reavivó la carrera de Wright.

No es tan fácil lidiar con la naturaleza

El original y bello retiro en la montaña fue comisionado por Edgar J. Kaufmann, un adinerado propietario de unos grandes almacenes en Pittsburgh, y a su esposa —quien también era su prima—, Liliane Kaufmann.

El interior de Fallingwater

FUENTE DE LA IMAGEN – ALAMY

Mucho el mobiliario en Fallingwater -como por ejemplo, en esta sala de estar- se incorporó a la estructura, de manera que el diseño interior se mantuviera fijo.

El diseño del "Illinois"

FUENTE DE LA IMAGEN – WIKIPEDIA

Cuatro veces más alto que el Empire State, dos veces más alto que el Burj Khalifa, el «Illinois», de 528 pisos, hubiera tenido ascensores impulsados por energía atómica.

Liliane se esforzó mucho en traer la alta costura parisina al medio-oeste de Estados Unidos.

Kaufmann había pensado en una casa con vistas a la cascada Bear Run, pero Wright insistió: «Quiero que vivas en la cascada, no que sólo la mires».

Así que, después de varios meses con Kaufmann a sus espaldas, Wright dio rienda suelta a su creatividad y produjo varios planos en un tiempo récord.

En ellos se veía una casa de tres plantas con un soporte voladizo sobre la cascada, con un atrevido diseño que combinaba hormigón, acero, vidrio y las piedras del lugar.

Era como si la casa estuviera entre los árboles, las rocas, el río y la cascada.

Su atrevido uso de los voladizos creó una división entre el arquitecto y su cliente, y Wright llegó a amenazar con renunciar.

Pero la parte frente al río comenzó a hundirse tan pronto como se eliminó el hormigón. La humedad se filtraba dejando moho a su paso y las luces del techo goteaban.

Aun así, Liliane, escéptica hasta entonces en cuanto al diseño, comenzó a apreciar la belleza de la Casa de la Cascada y su estructura.

La Price Tower

FUENTE DE LA IMAGEN – ALAMY

La «Price Tower», en Baskerville, Oklahoma, y de 19 pisos, es el único «rascacielos» diseñado por Frank Lloyd Wright.

Dijo que veía desde la ventana «un árbol con ramas desnudas entrelazadas» en una carta que le escribió a Wright, «un sustituto de cortinas más que satisfactorio».

La Casa de la Cascada era, sin duda, una propuesta muy diferente a todo lo que había hecho hasta entonces.

Wright, que diseñó cada detalle de la casa, incorporó muchos de los muebles a las paredes.

Era, sin duda, una forma de hacer su gran obra maestra «a prueba de clientes».

Cambios de manos

Hoy los Kaufmann no están, pero los interiores de la casa permanecen en su mayor parte como Wright los diseñó.

La Casa de la Cascada se completó en 1938 y ocupó la portada de la revista Time ese enero. Era, según la revista, «la obra más bella» del arquitecto.

La casa de Frank Lloyd Wright

FUENTE DE LA IMAGEN – ALAMY

Wright es más conocido por las casas que diseñó, incluida la suya propia, en Oak Park (Illinois), que construyó en 1889. Ahí vivió 20 años.

Su precio ascendía a US$155.000, el equivalente hoy día a US$2,7 millones. Wright se llevó una comisión de US$8.000.

El coste de la restauración urgente —se consideró que corría peligró de colapso— fue de más de US$11 millones.

En una café de Pensilvania cerca del lugar se lee: «Frank Lloyd Wright construyó una casa sobre el agua que cae, la cual no debería haber construido», aunque solo los más cascarrabias habrán pensado en el dinero que se gastó para protegerla para la posteridad.

Puede que la Casa de la Cascada haya tenido sus fallos, pero su belleza es trascendental. Y hoy, no tiene precio.

Una historia trágica

En 1952, Liliane se suicidó en la Casa de la Cascada. Edgar murió tres años más tarde.

Winslow House

FUENTE DE LA IMAGEN – ALAMY

Su primer trabajo grande para su propia firma fue la Winslow House, en River Forest (Illinois), que todavía se ve actual, a pesar de que fue construida entre 1893 y 1894.

Danforth Chapel

FUENTE DE LA IMAGEN – ALAMY

Wright también trabajó con vitrales durante su carrera, incluidos los de la capilla Danforth en el Florida Southern College, cuyo campus diseñó.

Su hijo, Edgar Jr, quien fue aprendiz de Wright a principios de los años 30, heredó la casa, que compartió con su pareja, el arquitecto y diseñador español Paul Mayén, quien dio vida al centro de visitantes, el café y la tienda de regalos que abrió en 1981.

Fue Edgar Jr donó la Casa de la Cascada al WPC.

En cuanto a Wright, la famosa vivienda permitió reavivar su carrera y crear algo contra la influencia europea del modernismo que perduró durante años.

Se volvió un individualista comprometido y rechazó unirse al Instituto Estadounidense de Arquitectos.

Cuando alguien le llamaba «un viejo aficionado», Wright, que trabajó hasta que murió a los 91 años, tan sólo respondía: «Soy el más viejo».

Imagen de portada: Alamy. El agua se filtraba y el piso se hundió… pero aún así fue una verdadera obra maestra.

FUENTE RESPONSABLE: BBC Culture. Por Jonathan Glancey. Junio 2017.

Sociedad y Cultura/Arquitectura/Naturaleza/Visión/EE.UU./Frank Lloyd Wright.

Qué es el Giro del Pacífico Sur, el «desierto marino» considerado «el lugar más hostil en todo el océano» (y cómo es la intrigante vida acuática que lo habita).

El Giro del Pacífico Sur abarca 37 millones de km2.

En medio del océano Pacífico hay una vasta zona donde las condiciones naturales juegan en contra de la vida marina.

Es un gigantesco «desierto marino» al que los científicos han llamado «el lugar más hostil en todo el océano».

Se le conoce como el Giro del Pacífico Sur, que extiende a lo largo de 37 millones de kilómetros cuadrados, desde las costas de Sudamérica hasta Nueva Zelanda; y desde el Ecuador hasta la Corriente Circumpolar Antártica. Eso equivale a sumar las superficies de Estados Unidos, China y Rusia.

En su superficie se puede apreciar el agua más cristalina del mundo, pero esa es solo una señal de lo «árido» y estéril que es esta zona.

Representa el 10% de la superficie total de los océanos, pero aun así es una de las regiones menos estudiadas de nuestro planeta.

Ahora, una expedición del Instituto Max Planck de Alemania reveló nuevas pistas sobre el lugar y la escasa pero particular forma de vida que ahí habita.

corrientes

FUENTE DE LA IMAGEN – NOAA

El Giro del Pacífico Sur es una de los cinco enormes sistemas de corrientes circulares oceánicas.

Condiciones extremas

El Giro del Pacífico Sur es uno de los cinco enormes sistemas de corrientes circulares oceánicas.

Esa corriente impide la entrada de aguas más ricas en nutrientes que pueden venir de otras partes del océano, por eso su agua es poco «abonada».

En esta zona, el nutritivo fitoplancton se halla solo a profundidades mayores a 100 metros, lo cual hace que la superficie sea tan cristalina.

En las áreas más internas del «desierto», alejadas de cualquier costa, el aire no lleva partículas orgánicas desde la tierra, lo cual tampoco ayuda a que se nutra el agua.

El fondo del giro contiene la menor cantidad de materia orgánica que se haya encontrado en las profundidades marinas.

pez

FUENTE DE LA IMAGEN – TIM FEDERMAN/MAX PLANCK INSTITUTE

Los científicos aún no logran entender por completo cómo se sobreviven las criaturas que habitan en este desierto marino.

Y a eso hay que sumarle que en la zona el sol irradia de manera «peligrosamente alta», según los expertos. Los niveles de rayos UV en el giro son calificados de «extremos».

Todos esos factores dificultan que el lugar pueda ser habitado por animales que abundan en otras partes del mundo.

La investigación del Instituto Max Planck, sin embargo, mostró que en medio de este desolado paisaje marino hay microorganismos que se las han ingeniado para sobrevivir en medio de condiciones adversas.

Durante seis semanas, un equipo de microbiólogos recorrió en un barco cerca de 7.000 km entre Chile y Nueva Zelanda, tomando y analizando muestras del agua mientras navegaban.

Estas muestras las tomaban entre los 20 y los 5.000 metros de profundidad.

«Sorpresivamente, encontramos cerca de un tercio menos de células en las aguas superficiales del Pacífico Sur, comparado con los giros oceánicos en el Atlántico», dijo en un comunicado el microbiólogo marino Bernhard Fuchs, coautor de la investigación.

investigadores

FUENTE DE LA IMAGEN – TIM FEDERMAN/MAX PLANCK INSTITUTE

Los investigadores usaron sondas para tomar muestras del agua.

«Fue probablemente el menor número de células que se haya registrado en aguas oceánicas superficiales».

Comportamientos extraños

Según los investigadores, a pesar de lo escasos y lo pequeños que son estos organismos, tienen una gran influencia en las dinámicas del océano, así como en los ciclos del carbono a nivel global.

Aún no se sabe con precisión cómo estos organismos sobreviven en un ambiente con tan pocos nutrientes.

Los biólogos, sin embargo, encontraron casos de algas que establecen relaciones simbióticas con algunas bacterias, con las que intercambian sustancias esenciales como nitrógeno y azúcares, aunque aún es un misterio de dónde toman los demás nutrientes, como el fósforo y el hierro, que raramente se encuentran en estos lugares.

Durante la exploración también se dieron cuenta de que la «comunidad» de organismos variaba fuertemente a medida que aumentaba la profundidad.

océano

FUENTE DE LA IMAGEN – INSTITUTO MAX PLANCK/NOAA/ NASA/ GOOGLE EARTH

Los investigadores exploraron la zona desde Chile hasta Nueva Zelanda.

Eso se explica por la cantidad de luz que penetra el agua. Lo sorprendente, sin embargo, fue que un organismo altamente fotosintético llamado Prochlorococcus se encontraba en pocas cantidades en las aguas superficiales, donde hay más luz, y era más abundante a 150 metros de profundidad, donde es más oscuro.

Lo contrario ocurrió con otro organismo llamado AEGEAN-169, que hasta ahora solo se había detectado alrededor de los 500 metros de profundidad, pero en esta ocasión lo vieron de manera «particularmente numerosa» en aguas superficiales del centro del giro.

«Esto es algo que definitivamente vamos a investigar más», dijo la microbióloga Greta Reintjes, coautora de la investigación.

Aunque el Giro del Pacífico Sur aún guarda muchos enigmas, los científicos confían en que estos hallazgos sirvan para entender mejor cómo funciona este ecosistema y cómo afecta los ciclos vitales de la Tierra.

Imagen de portada: Gentileza de TIM FERDELMAN / MAX PLANCK INSTITUTE FOR MARINE M

FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC News Mundo. Julio 2019

Naturaleza/Biología/Ciencia/Medio Ambiente

 

 

 

 

Animales y paisajes exóticos de las Galápagos.

Gusanos que no lo son; pulpos súper maternales; y formaciones de lava colapsadas pueblan el fondo marino en las inmediaciones de las Galápagos.

Si deseas profundizar sobre este tema; por favor cliquea donde esta escrito en “negrita”. Muchas gracias.

Hace 40 años, agua hirviente, altísimas estructuras con forma de chimeneas y un zoológico de extraños seres impactaron a los investigadores que intentaban estudiar el fondo marino a 400 kilómetros al noreste de las Islas Galápagos, donde toparon con respiraderos hidrotermales que componían un mundo infernal completamente aislado de la luz solar.

El hallazgo puso de cabeza nuestra percepción de la vida en la Tierra, que hasta entonces se sustentaba en la suposición de que no podía haber vida sin los rayos del sol.

El explorador submarino Robert Ballard, era parte de la expedición original y hace poco volvió a la zona conocida como Galápagos Rift (o Falla de Galápagos) para estudiar sus cambios.

Los respiraderos hidrotermales son hábitats efímeros cuya energía depende del calor que subyace al manto terrestre. Nuevas erupciones pueden colapsarlos y el movimiento de las placas tectónicas puede arrastrarlos lejos de sus fuentes de calor.

En junio pasado, Ballard (explorador residente de National Geographic) y su equipo llegaron al Galápagos Rift y hallaron que nuevos flujos de lava habían destruido las chimeneas que estuvieron activas en la década de 1970. Sin embargo, nuevos respiraderos se habían abierto en las inmediaciones y especies antes solo vistas en otras partes del mundo, se encontraban dispersas en todas las áreas estudiadas.

Para ver lo que descubrieron, mira estas diez fotografías:

Imagen de portada: Gentileza de Pinterest

FUENTE RESPONSABLE: NATIONAL GEOGRAPHIC. Agosto 2018

Islas Galápagos/Naturaleza y fauna