Picasso y el valor agregado de un codazo.

El episodio se remonta a nueve años atrás pero vale la pena recordarlo. Involucra a “La rêve” (El sueño), una obra maravillosa del genial malagueño Pablo Picasso (1881-1973), y a uno de los coleccionistas top de sus obras.

El cuadro data de 1932, la época (a mi criterio) más brillante de Pablo Picasso, en la que coinciden la influencia de las odaliscas de su amigo Henri Matisse (1869-1954) y el apasionado enamoramiento con Marie Therese Walter, a quien había conocido en enero del 1927 (ella de 17 años y él de 48) y con quien mantiene una relación hasta 1936.

La Walter, su modelo, aparece en un sinnúmero de sus obras tanto escultóricas como pictóricas de este período. En ellas Picasso simplifica, deduce las formas a volúmenes esféricos, enciende su paleta y convoca continuamente al encanto de la sensualidad carnal.

“EL SUEÑO”, ÓLEO SOBRE LIENZO DE 130 X 98 CMS.

El museo Picasso de París, conformado en el Hotel Salé, con las obras de la dación (el pago del impuesto a la herencia) tiene como tesoro otra obra parangonable titulada “La lectura” y hay una tercera en la Tate Gallery de Londres, “Desnudo en un sillón rojo” no menos admirable, del mismo año.

“LA LECTURA”, ÓLEO SOBRE LIENZO DE 130 X 97 CMS. 1932 MUSEO PICASSO, PARÍS

“DESNUDO EN UN SILLÓN ROJO”, ÓLEO SOBRE LIENZO DE 130 X 97 CMS. 1932. TATE GALLERY, LONDRES

Volviendo a “El Sueño”, la obra de nuestra historia, queda entonces establecido que estamos ante una pieza de museo de grueso calibre. Había pertenecido a la famosa colección Ganz, y fue vendida en noviembre 1997 en Christie’s Nueva York por 48.400.000 dólares. El comprador se mantuvo en el anonimato. En 2001 Steve Wynn, magnate de los casinos de Las Vegas y gran coleccionista, la adquiere. La tuvo por varios años colgada en el restaurant “Picasso” del Bellagio hasta que decide venderla a su amigo Steve Cohen en la suma de 139 millones de dólares, cifra récord en ese tiempo. Cohen hizo inspeccionar la obra y el trato se dio por cerrado.

Ese fin de semana Wynn recibió a unos amigos que venían de visita desde New York. Se hospedaron en su hotel y mientras cenaban el viernes a la noche, él les comentó de la venta. Las mujeres expresaron su interés en verla. Subieron a su oficina, donde estaba. En la pared a su izquierda había varias obras incluyendo un Matisse, un Renoir y “Le Rêve”. Wynn comenzó a contar la historia de la procedencia del Picasso. Mientras hablaba estaba de espaldas a la pintura. Wynn sufre una enfermedad del ojo que disminuye su visión periférica y por ello, su interacción con objetos cercanos. Sin darse cuenta dio uno o dos pasos atrás mientras hablaba e hizo un gesto con su mano derecha y su codo derecho golpeó la pintura, perforándola.

Al día siguiente Wynn habló con su marchant y le contó lo que había pasado. Más tarde esa semana la mujer de Wynn llevo la obra a New York en su jet privado. Se encontraron con Cohen en la galería de Acquavella y decidieron que el arreglo estaba cancelado hasta que el perjuicio pudiera ser establecido. “El sueño” fue perfectamente restaurado, pero también en un sueño la mujer del coleccionista leyó todo el episodio como una señal del destino y le pidió que no la vendiera.

Así fue. Hasta que en marzo de 2013, en una operación privada celebrada en Nueva York, Steve Wynn, magnate de Las Vegas, vendió finalmente a Steven A. Cohen, el cuadro ‘Le Rêve’ (El Sueño), de Pablo Picasso, por 155 millones de dólares en el precio más alto pagado hasta entonces por una obra del pintor español. El codazo, entonces, sumó 16 millones….

El récord no duró tanto: dos años después Christie’s vendió en Nueva York “Les femmes d’Alger”, un óleo de 114 x 146 centímetros de 1955 en algo más de 179 millones. Se dijo que el comprador fue el jeque de Qatar, Al Zani, ex primer ministro y canciller. Para cerrar apunto que la obra había pertenecido (como “El Sueño) a la colección Ganz.

“LAS MUJERES DE ALGERÍA” (D’APRES DELACROIX) VERSIÓN 0, ÓLEO SOBRE LIENZO DE 114 X 146 CMS.

Imagen de portada: “EL SUEÑO”, ÓLEO SOBRE LIENZO DE 130 X 98 CMS.

FUENTE RESPONSABLE: mdz on line. Argentina. Por Carlos María Pinasco; consultor de Arte. Junio 2022.

Sociedad y Cultura/Pintura/Picasso/Curiosidades/Carlos María Pinasco

 

 

Un nuevo tesoro de la hija de Picasso ve la luz en París.

Maya Ruiz-Picasso, la segunda de los cuatro hijos del pintor, se desprende de algunas de las piezas más sentimentales de su colección particular.

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Maya Ruiz-Picasso, la segunda de los cuatro hijos de Pablo Picasso, se ha desprendido de algunas de las piezas más sentimentales de su colección particular, nueve obras que ahora ayudan a comprender los períodos menos conocidos de la obra del artista malagueño.

El lote se ha integrado en la colección del Museo Picasso de París, cuya fundación se basa en el mismo principio que ahora ha permitido la entrada de nueve obras: una donación con la que la heredera ha cubierto el pago del impuesto de donaciones.

En 1973, la ley del escritor y entonces ministro de la Cultura André Malraux, creada a la medida para la descomunal sucesión de Picasso, permitió a Francia hacerse con 228 cuadros, 158 esculturas, 1.495 dibujos, 33 cuadernos, 1.704 estampas, 85 cerámicas y 77 obras ajenas.

Aquello solventó la carencia de obras de Picasso que había en las colecciones francesas y permitió a la familia cubrir el impuesto al que se hubieran tenido que enfrentar, en lo que era ya un legado plagado de conflictos entre las cuatro familias que había formado el artista.

Las ocho obras de Picasso que ha donado Maya -la mayoría pinturas- junto a una escultura oceánica de la colección personal del malagueño se exponen desde este sábado y hasta el próximo 31 de diciembre en una doble muestra que revela el lado más íntimo del artista.

«Mi madre tenía la intuición de que algunas de las obras que había tenido la suerte de heredar podían encontrar su hueco en el museo y así ha elegido las obras a las que tenía un cariño particular, como el retrato de su abuelo o su cuaderno de dibujos», cuenta a EFE Diana Widmaier-Picasso, una de las comisarias de la exposición y nieta de Picasso.

Además del plano sentimental, la hija del pintor ha hecho su selección en vista de las carencias actuales del museo: la que es la primera donación de la familia en 30 años ha intentado suplir la ausencia de obras del último período del artista, que en su momento eran menos valoradas por la crítica.

Del realismo al expresionismo.

La primera de las dos exhibiciones arranca con un realista retrato de José Ruiz y Blasco, padre del artista, que pintó con 14 años y donde destaca la temprana maestría de Picasso.

Cada una de las nueve incorporaciones protagoniza una sala, rodeada de otras obras de la colección permanente del museo con las que guardan relación.

Entre ellas el cariñoso retrato de la abuela de Maya Ruiz-Picasso, otro de los grandes tesoros de esta donación, así como una imagen cubista de la pequeña Maya con una piruleta y «El bobo», que ejemplifica el regreso a las raíces españolas del pintor en los años 30.

Enternece también ver el cuaderno de infancia de Maya Ruiz-Picasso en el que su padre le enseñaba a pintar, haciendo ilustraciones que luego la pequeña puntuaba como si fuera su profesora.

Completan la donación «La venus del gas», una pequeña estatuilla inspirada del arte del Paleolítico, realizada en 1945, un cuaderno de dibujos de 1962, un retrato de hombre de 1971 y «Estudio para una intérprete de mandolina», de 1932.

Nacida en 1935 de su relación con Marie-Thérèse Walter, Maya vivió poco tiempo con su padre y la gran parte de sus recuerdos de infancia se remontan a la Segunda Guerra Mundial, primero al inicio de una crisis existencial para Picasso y más adelante cuando éste pasó años prácticamente escondido para evitar a los nazis.

Sin embargo, la segunda hija del artista, catorce años más joven que su primer hijo, Paulo, y doce y catorce años mayor que Claude y Paloma, los hijos de Picasso con la pintora Françoise Gilot, fue la más dibujada de los vástagos del genio cubista.

«Hay doce retratos dibujados entre 1938 y 1939, además de dibujos de una ternura conmovedora y un trazo tan clásico que incluso los especialistas se sorprenden de que hayan sido pintados por Picasso», dice Widmaier-Picasso, que recuerda que su madre fue bautizada en homenaje a la hermana fallecida del artista, por lo que su nacimiento fue vivido como una suerte de resurrección.

La ahora anciana, que se ha ausentado de la presentación de la exposición por su frágil estado de salud, tan solo pasó con su padre fines de semana y más adelante vacaciones en el sur, cuando Picasso ya vivía con su nueva familia y ella hacía de niñera a Claude y Paloma.

El museo y el Gobierno francés, que se implicó personalmente para ejecutar esta donación, no han precisado el valor monetario de estas obras y la familia prefiere no dar cifras de las piezas que siguen en su posesión.

Cuando Picasso murió se contaron 50.000 objetos entre cuadros, documentos, archivos, fotografías, esculturas o cuadernos. La lista de obras por donar puede ser aún muy larga.

Imagen de portada: Museo Picasso de París. SHUTTERSTOCK

FUENTE RESPONSABLE: Levante. Valencia. España. Abril 2022

París, Francia/Donaciones/Esculturas/Arte/Pablo Picasso

Especialistas del arte ponen en relieve el machismo de Picasso.

El debate por el comportamiento del pintor con sus mujeres.

El movimiento feminista ha puesto en revisión la figura del artista plástico más importante del siglo XX: Pablo Picasso. En Francia se acumulan críticas por el trato que pintor español tuvo hacia sus parejas. Así como hubo una actividad en el Museo Picasso de Barcelona en 2021, en la que se habló sobre la falta de perspectiva de género de ese espacio cultural respecto de la misoginia del artista, la licenciada en Arte Julie Beauza armó un podcast con más de 250 mil descargas y la periodista Sophie Chauveau le dedicó el libro Picasso: la mirada del minotauro

En ese trabajo denuncia «el control irresistible y devastador del artista sobre todos aquellos que lo amaban». Chauveau, describió a Picasso como un «genio» y al mismo tiempo un hombre «violento» y «destructor».

El artista nacido en Málaga en 1881 y fallecido en Francia en 1973 estuvo en pareja con ocho mujeres a lo largo de su vida. Dos de ellas, Marie-Thérese Walter y Jacqueline Roque se suicidaron, años después de la muerte del pintor.

La nueva directora del Museo Picasso de París, Cécile Debray, manifestó que «#MeToo ha astillado al artista y este podcast lo demuestra», al considerar que «el ataque es si se quiere más violento porque Picasso es la figura más célebre y popular del arte moderno. Un ídolo al que hay que abatir».

Rechazos en Barcelona

En 2021, en el Museo Picasso de Barcelona, un grupo de estudiantes encabezadas por la artista y profesora de la Escuela Massana y Centro de Arte y Diseño, María Llopis, denunció al artista con una leyenda estampada en sus remeras: «Picasso maltratador». A partir de entonces se inició en esa institución un camino de revisión de la figura del pintor malagueño, a través de un taller titulado «Bajar la libido al minotauro: confrontamos la masculinidad picassiana», y se prepara un simposio internacional sobre el tema para el mes próximo.

«Esta reflexión sobre Picasso, y la mirada feminista o femenina sobre su obra es un debate eminentemente actual, que no hay que esquivar y que no se debe caricaturizar», explicó el director de ese museo de Barcelona, Emmanuel Guion.

Durante esa intervención y a través de una cuenta de Instagram, que fue troleada y luego bloqueada, las activistas españolas denunciaron que la mayoría de las parejas de Picasso «eran artistas cuyas carreras se vieron truncadas al conocer al pintor». «Picasso interpretó el papel de Barba azul fagocitando la potencia creativa de cada una de ellas”, expusieron.

Un ejemplo de esto es la francesa Dora Maar, “exitosa fotógrafa surrealista cuya carrera se interrumpió al empezar su relación con Picasso. La historia la recuerda como musa del pintor”, recordó Llopis. «En muchas ocasiones, Picasso dejaba a Dora Maar inconsciente en el suelo después de golpearla”, menciona Arianna Stassinopoulos en el libro «Picasso: creador y destructor» .

Según los expertos, la obra del pintor revela que las mujeres impulsaron las transiciones artísticas de Picasso, e influyeron en él para buscar nuevos rumbos que a su vez marcaron la historia del arte contemporáneo.

Los amores del pintor

El primer matrimonio de Picasso fue con la bilarina rusa Olga Jojlova, madre de su hijo Paulo. Se casaron en 1918. Antes, él había estado en pareja con la modelo y artista Fernande Olivier y con Eva Gouel.

Después de separarse de Olga, el artista entabló relación con Marie-Thérese Walther. Fruto de esa unión nació Maya Wildmaier-Picasso. Entre 1936 y 1946 su pareja fue la artista plástica Dora Maar. Terminó su relación ella para juntarse con la pintora y crítica Françoise Gilot (que en noviembre de 2021 cumplió 100 años y es su única expareja viva), con quien tuvo a Claude y Paloma. 

Gilot fue acosada en la calle por Jojlova y dejó un devastador testimonio del pintor en Vida con Picasso, un libro de 1964 que fue best-seller y cuya publicacion quiso frenar el pintor. 

Para entonces, Picasso estaba casado con Jacqueline Roque. Ella lo acompañó hasta su muerte (en 1973) y se suicidó en 1986. 

Las mujeres que pintaba

Un nieto de Picasso expreso que su abuelo «no dio prácticamente ninguna entrevista y con seguridad ninguna sobre su vida personal». Olivier Picasso sostuvo que «es a través de las obras que podemos trazar su itinerario afectivo (con), obras más violentas, otras más tiernas».

En este sentido, resulta paradigmático el hecho de que Picasso pintara en 1907 un retrato de la coleccionista y escritora Gertrude Stein, quien lo impulsó cuando era un artista de 19 años y desconocido en París. Stein era lesbiana, y su retrato fue un auténtico parto artístico para Picasso.

Pero otros expertos, como el artista y biógrafo Gilles Plazy, sostienen que ese retrato fue simplemente una lucha interna, exclusivamente artística, de Picasso. El pintor no lograba pintar el rostro de Stein porque sentía que debía cambiar de rumbo, en sus obras. Después de ese cuadro, Picasso pintó una de sus obras más famosas, Las señoritas de Aviñón, un retrato de un grupo de prostitutas que dio paso al cubismo.

El profesor estadounidense Robert Lubar, de la Universidad de Nueva York, que participó en cursos del Museo Picasso de Barcelona, elabora una tesis que señala que Picasso no lograba pintar a un personaje demasiado fuerte para él, antítesis de la mujer como objeto de contemplación artística, o de posesión sexual.

Esa lucha de Picasso «revela la ansiosa confrontación del artista (…) con la cuestión de la diferencia sexual» explica Lubar en un ensayo de 1995, considerado uno de los gérmenes de  la actual revisión histórica de Picasso.

NOTA: Sin tratar de justificar el contenido de la nota; recordemos el tiempo y su contexto en vida de Picasso. Este flagelo en la actualidad se encuentra agravado.

Imagen de portada: Gentileza de Página 12 – Pablo Picasso (1881-1973), el más importante pintor del siglo pasado. 

FUENTE RESPONSABLE: Página 12 – Cultura

Sociedad/Pablo Picasso/Críticas/Machismo

Se vuelve a exhibir una pintura de Picasso que habían querido sacar de contrabando de España.

La historia del cuadro «Busto de mujer joven»

El cuadro Busto de mujer joven, del pintor español Pablo Picasso, volvió a ser exhibido desde este jueves como parte de la colección permanente del museo Reina Sofía de Madrid. Pasaron siete años, durante los cuales la pintura no se pudo ver a raíz de un proceso judicial.

El cuadro había sido incautado a un exbanquero que quiso sacarlo de forma ilegal de España, y desde 2015 estuvo en los almacenes del museo, que funcionaron como depósito judicial. 

Jaime Botín intentó sacar la obra de Picasso de España en barco, sin los permisos exigidos por la ley.

Ahora cuelga en el segundo piso del Reina Sofía. Se trata, según expertos, de «una tela única en España” que se volverá una de las piezas más importantes de la exposición que el museo prepara para 2023. 

Fue pintada en 1906 tras los meses de verano que Picasso (1881-1973) pasó en la localidad catalana de Gósol, donde vivió una crisis conceptual, estética y formal fundamental que le permitió emprender la revolución cubista.

Esta pintura y otras parecidas cobran relevancia como precedente de la icónica tela Las señoritas de Aviñón (1907), pieza central del protocubismo con la que Picasso abandonó su etapa rosa y ensayó un nuevo lenguaje: «primitivo y antiacadémico, deliberadamente inacabado, esquemático, de contornos delineados y formas sólidas y monumentales”, explicaron voceros del museo.

Un intento por sacarlo de España

El empresario Botín, expresidente de Bankinter, compró el cuadro en 1977 en la Galería Marlborough de Londres y en 2012 quiso subastarlo en la casa Christie´s de esa ciudad, para lo que necesitaba un permiso del ministerio de Cultura de España que nunca obtuvo por tratarse de una obra de interés artístico e histórico de más de cien años de antigüedad.

Botín intentó entonces sacar el cuadro por mar vía Córcega, pero fue interceptado en julio de 2015 en la isla por la Guardia Civil y el servicio de aduanas francés. Según la acusación, el banquero se preparaba para llevar el cuadro a Suiza y finalmente venderlo.

El exbanquero pagó como pena 91,7 millones de euros pero eludió los tres años de prisión de la sentencia por el contrabando de este Picasso valuado en más de 26 millones de euros, debido a su mal estado de salud esgrimido por la defensa y a su edad, 85 años.

Imagen de portada: Gentileza de Página 12 (Momento en que vuelven a exponer el famoso cuadro de Picasso)

FUENTE RESPONSABLE: Página 12. Cultura

Sociedad y Cultura/Arte/Pintura/Pablo Picasso/Contrabando/Jaime Botín.

 

 

 

Ella encontró la agenda perdida de la musa de Picasso: «A Dora Maar la torturó el pintor».

ENTREVISTA A BRIGITTE BENKEMOUN

La francesa Brigitte Benkemoun compró una agenda en eBay que incluía los teléfonos de Breton y Lacan entre otros y que resultó ser de la pintora.

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A veces es una suerte tener maridos despistados, o eso debió de pensar Brigitte Benkemoun cuando en 2016 su marido perdió su agenda recargable de Hermès, hecha con un cuero rojo que ya no se fabricaba. Una búsqueda en eBay, ‘marroquinería vintage’, 70 euros enviados a una anticuaria del suroeste de Francia y en junio volvía a tener un modelo más o menos parecido. Aunque Benkemoun no estaba convencida, el material era idéntico, pero tenía una pátina distinta, era más liso, más suave, le daba vueltas… Y hurgando, encontró en uno de los bolsillos interiores un pequeño repertorio de nombres, que alguien había olvidado ahí: En la B, Breton, Brassaï, en la C, Cocteau, en la L, Lacan… El calendario de la última página permitía datar su fecha: 1951. ¿Pero a quién pertenecía la agenda? Su búsqueda obsesiva, llevada a cabo con la tenacidad de un detective privado, se convirtió en un libro: ‘En busca de Dora Maar‘, que el 3 de febrero publica en España la editorial Taurus, y que retrata la vida de esta pintora, fotógrafa y poeta francesa, musa y amante de Pablo Picasso. De repente, aquel repertorio grisáceo de 6×9 centímetros se había convertido en una puerta al París de la vanguardia artística de principios del siglo XX. Hace unos días, nos encontramos con ella en su casa de la capital francesa y pudimos ver esta fascinante agenda, que es un pedacito de historia intelectual.

Brigitte Benkemoun, en su casa de París.

PREGUNTA. ¿Cómo llegó a adivinar la identidad de su propietario? 

RESPUESTA. Me llevó dos meses descubrir a quién pertenecía. Mi marido compró la agenda en junio de 2016 y yo le mandé un ‘e-mail’ a la vendedora de eBay, pero no sabía nada de su origen. Pasó el verano, no le di más importancia, y en septiembre empecé a hacerme preguntas. En la A aparecía el nombre de un tal Achille, de Ménerbes, un pueblo del sudeste de Francia, cerca de Aviñón. Pero la letra era muy pequeña, así que mirando con una lupa descubrí que no había escrito “Achille” sino “Architecte” [arquitecto]). Tenía que ser alguien que tuviera una casa en esa zona. En el repertorio aparecían el teléfono de un peletero, de un salón de belleza… Empecé a pensar que se trataba de una mujer. Pero también había nombres de pintores, poetas, galeristas… Debía de ser una artista. Y mirando en la Wikipedia veo que solo una mujer artista vivió en Ménerbes: Dora Maar.

P. Ménerbes, Aviñón… Es una zona que usted conoce bien porque creció allí, ¡también es coincidencia! 

R. Tengo la impresión de que la agenda me eligió para que contara esta historia. Y, como dice el escritor Emmanuel Carrère, hay que escribir los libros que solo uno mismo es capaz de escribir. ¡Solo yo podía hacerlo! 

P. En su libro, ‘En busca de Dora Maar’, cada capítulo es un nombre, un personaje de la agenda de la artista, ¿por qué no escribió una biografía al uso? 

R. No leo muchas biografías, soy periodista, lo que sé hacer es investigar y llevar al lector conmigo en la búsqueda. Y quería que la agenda fuera un personaje más. Por eso decidí que la historia no tuviera un orden cronológico, que siguiera el orden alfabético de los protagonistas, porque me llevaban de uno a otro y me permitía darle el contexto histórico en que vivieron.

El libro 'En busca de Dora Maar'.

El libro ‘En busca de Dora Maar’.

P. Su libro nos sumerge en el París de los años treinta. Dora Maar ya empezaba a ser famosa por sus fotografías, muy influidas por los surrealistas, ¿cómo era ella en aquella época? 

R. Yo creo que era una mujer muy ambiciosa, con una imagen de sí misma muy fuerte. Era inteligente, apasionada, culta, comprometida en política. Además, era guapa y seductora, sabía manejar a los hombres. Y quería llegar a lo más alto, codearse con las personas más brillantes. Era muy moderna para su tiempo, tenía un ojo fotográfico…»Podría haber sido una Diane Arbus. Pero conoce a Picasso y se encuentra con alguien más fuerte que ella, que la domina y la manipula a su antojo» 

P. Durante los siete años que estuvo con Picasso (1936-1943), Dora Maar se convirtió, como dice en su libro, en “la amante oficial del artista más importante del siglo”, en su musa, ¿cómo definiría su relación? 

R. Cuando hablé de ella con John Richardson, el gran biógrafo de Picasso, me dijo: “No olvide que era masoquista”. Hay esa anécdota sobre cómo se conocen, en el café des Deux Magots, en Saint-Germain-des-Prés, donde ella lo ve, saca una navaja y empieza a clavársela entre los dedos. La relación con Picasso era sadomasoquista, y es algo fundamental para entender a Dora Maar. A veces, y más cuando eres una mujer, es difícil entender que alguien como ella, que lo tiene todo a su favor, se deje someter de esa forma. Pero hay gente así, que disfruta siendo humillada. 

P. Junto a él, pasó a ser ‘La mujer que llora’, que Picasso retrató en uno de sus cuadros. 

R. Al principio de su relación, Picasso estaba maravillado por su inteligencia, su fuerza, su conversación. Orgulloso de tenerla como pareja. Pero rápidamente se cansa de ella porque la considera una mujer trágica, kafkiana… Le molestaban sus ideas, su forma de opinar de todo, sus celos… Picasso era alguien que martirizaba a cualquiera que se mostrase frágil a su lado, ya fueran hombres o mujeres. Lo único que cuenta para él es la pintura, las personas no le interesan.

La agenda recuperada de Dora Maar con todos sus contactos.

La agenda recuperada de Dora Maar con todos sus contactos.

P. Picasso la abandona, ella cae en depresión y se vuelca en la religión. Al final de su vida (murió en París en 1997), la describe como una mujer huraña, gris, que había cortado toda relación con el mundo exterior. 

R. Estaba obsesionada por alejarme de la imagen de ‘vieja loca’ en que se convirtió al final de su vida. No soy indulgente con ella, es cierto que envejeció mal, pero mi punto de vista sobre ella cambia a lo largo del libro. Siento una mayor ternura, está claro que en su interior había sido siempre una mujer frágil, pero pocas mujeres podrían haber soportado lo que vivió ella. Era una mujer torturada por la pena de un amor terrible. Picasso fue cruel con otras mujeres [dos de sus amantes se suicidaron después de su muerte (en 1973)] pero lo que le hizo a Dora Maar no es comparable con lo que sufrieron las otras. 

Para mí, que he crecido cerca de Arlés, donde se celebran corridas de toros, Picasso fue un torero que buscaba doblegar a un toro, Dora Maar. Le clavaron estoques, banderillas… Pero, al final, fue el toro el que sobrevivió al torero, fue indultada. «Picasso era alguien que martirizaba a cualquiera que se mostrase frágil a su lado, ya fueran hombres o mujeres» 

P. En el libro recoge esta frase del pintor francés André Marchand: “Picasso era Lucifer… Conocí a Lucifer”. 

R. Picasso era un macho dominante, un andaluz del siglo XIX. Un hombre peligroso del que era mejor mantenerse alejado. No quiero defenderlo, pero hay que juzgarlo desde ese punto de vista, sin anacronismos. 

P. ‘En busca de Dora Maar’ salió publicado en Francia en 2019, curiosamente el mismo año que el Museo Pompidou de París organizó la mayor exposición retrospectiva de su obra. ¿Cómo explica este repentino interés por ella? 

R. Ha crecido el interés por las mujeres artistas, sobre todo aquellas que fueron olvidadas o aplastadas por figuras masculinas dominantes. Además, a nuestro tiempo le gusta descubrir a las mujeres que se quedaron en la sombra. Dora Maar se benefició de todo esto y la exposición del Pompidou fue una buena revancha de su vida. 

Se la intentó reducir a Picasso, y más tarde a su fotografía. Pero yo quiero que hablemos de ella como una artista con nombre propio del siglo XX. Mi obsesión con este libro era que Maar existiera, antes y después de Picasso. Y lo vemos: después de dejarlo, no paró de pintar durante 50 años, sin éxito, pero sin que le importaran las críticas o la mirada de los demás. 

«Acabó siendo una mujer muy religiosa, homófoba y antisemita: tenía el ‘Mein Kampf’ en la estantería de su casa en París» 

P. Cuenta en el libro que la gente le pregunta a menudo si se lleva bien con ella, ¿le cae bien Dora Maar? 

R. No en todas las épocas de su vida. A veces me da miedo porque acabó siendo una mujer muy religiosa, homófoba y antisemita: tenía el ‘Mein Kampf’ en la estantería de su casa en París. Pero he aprendido a conocerla, a tenerle cariño, porque la vida es mucho más compleja de lo que parece, las personas no son monstruos y no hay nada más difícil que los matices. 

P. Y si pudiera comunicarse con ella, ¿cómo cree que le va ahora? 

R. Yo creo que le va bien. A James Lord (un amigo suyo que también lo fue de Picasso) le decía algo así como que sabía que un día reconocerían su trabajo. ¡Hay que ser muy osada para tener esa mentalidad!

Imagen de portada: Gentileza de El Confidencial

FUENTE RESPONSABLE: El Confidencial. Entrevista. Por Guillermo Rivas. Enero 2022

Sociedad y Cultura/Pablo Picasso/Historia/Mujeres Influyentes

El secreto detrás de la principal obra de Pablo Picasso.

El gran artista español creó por encargo un enorme mural. Fue un suceso histórico el que lo inspiró para crear una obra única.

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Luis caminaba al mercado. Era un lunes casi como cualquier otro, pero esta vez no iba como un niño. Ya era un adulto de pantalones largos luego de haber cumplido, justo el sábado anterior a ese día, sus 14 años.

Como buen lunes, los vecinos y viajeros de pueblos cercanos se acercaban a Guernica, en los países vascos, a comprar los productos que necesitaban. España vivió épocas complicadas en 1937, casi un año después del comienzo de la Guerra Civil. 

Muchos soldados republicanos se habían refugiado en la ciudad ante el avance de las fuerzas del General Francisco Franco. Luis nunca imaginó que ese 26 de abril, e indirectamente su vida, quedaría retratada en el cuadro más importante de Pablo Picasso.

EL «GUERNICA» MIDE 776,6 CENTÍMETROS DE LARGO POR 349,3 DE ANCHO

“Guernica” es una obra del famoso pintor español, padre y máximo exponente del cubismo, que mide 776,6 centímetros de largo por 349,3 de ancho. Hoy se encuentra en el Museo Nacional de Arte Reina Sofía, de Madrid.

Un encargo sin inspiración

La historia cuenta que a principios del 37, representantes de la Segunda República, solicitaron a Picasso una obra para presentar en la Exposición Internacional de París, en el pabellón español. El pintor produjo una serie de aguafuertes que serían vendidas durante el encuentro para recaudar fondos para la causa republicana.

PABLO PICASSO

Aunque también le encargaron un mural, los problemas familiares que atravesaba Picasso lo llevaron a demorar la obra. 

El gobierno republicano le pagó, el pintor alquiló un taller en el nro. 7 de la rue des Grands-Augustins y comenzó a planificar. 

Existe una discusión sobre el monto abonado y si este incluía la “mano de obra” del artista o si solo se le dio suficiente para abonar costos de pinturas, telas y alquileres. De cualquier manera, el recibo firmado por Picasso sirvió para que, años después, el gobierno español reclamareclamara la obra.

Suenan las campanas

El 26 de abril de 1937, alrededor de las cuatro de la tarde, Luis comenzó a escuchar las campanadas de la iglesia que anunciaban problemas. 

Dos días antes, radios del bando franquista habían anunciado un “golpe contra el que es inútil cualquier resistencia”. Vecinos y visitantes corrieron a los refugios. Por suerte, el alcalde de la ciudad había cerrado el mercado antes del mediodía ante el riesgo de un ataque.

Fuerzas alemanas de la Legión Cóndor e italianas de la Aviación Legionaria, bombardearon Guernica. La ciudad no estaba preparada para defenderse de un ataque aéreo. 

El primer explosivo cayó cerca de puentes y de la estación de trenes. Una hora después, a las seis, el bombardeo se intensificó. Diecinueve Ju-52 alemanes dejaron caer cargas explosivas e incendiarias. 

A las siete de la tarde finalizó el ataque, con el pase de aviones caza que ametrallaron a quienes estaban al descubierto.

GUERNICA DESPUÉS DEL BOMBARDEO. FOTO: CC BY-SA 3.0 DE

La destrucción fue enorme. Pilotos de los últimos bombarderos aseguraron que arrojaron sus explosivos a ciegas, porque los incendios previos imposibilitaban la visión. 

No existen datos exactos de víctimas. El gobierno vasco señaló que fueron más de 1.600, sin embargo investigaciones recientes estiman entre 250 y 300 muertes. El 70% de la ciudad fue destruida. Dos días después, el 28 de abril, las tropas franquistas entraroningresaron en Guernica y tomaron el control, quemando registros oficiales, por lo que es muy difícil que se sepa la magnitud de las muertes con certeza.

De una triste lectura a una gran obra

Ese mismo día, Pablo Picasso desayunaba mientras leía una copia del periódico  L’Humanité y se enteraba del caso. 

El 1 de mayo comenzó a bocetar su obra más famosa. Se considera que la creación, producción y finalización del cuadro están perfectamente documentadas, lo que permite ver todo el proceso por el que pasó el artista.

El 4 de junio de 1937, Picasso culminó su obra. Poco más de un mes después se presentó en la Exposición Internacional. 

Luego viajó por distintas ciudades de Europa, generando que muchas comenzarán a prestar atención a la situación española. Finalmente estuvo en los Estados Unidos, protegida del gobierno de Franco, hasta 1981 cuando fue devuelta a España.

Luis sobrevivió el bombardeo y contó su experiencia durante años en distintas entrevistas. Hoy Guernica tiene 17.000 habitantes y da nombre al cuadro más importante de un movimiento pictórico, que desde el simbolismo nos recuerda las atrocidades de la guerra.  

Imagen de portada: Gentileza de

FUENTE RESPONSABLE: mdz On Line. Por Santiago Hernandorena. Septiembre 2021

Guernica/Picasso/Cruzarte una historia/Guerra Civil Española

 

La inteligencia artificial recrea un desnudo oculto en una pintura de Picasso.

En pleno ‘período azul’, el joven pintor español Pablo Picasso no siempre tenía dinero para adquirir materiales artísticos, por lo que a veces pintaba sobre lienzos existentes. Unos investigadores devolvieron a la vida uno de los cuadros ‘ocultos’ del artista, algo que generó el descontento de sus herederos.

En 2010, un análisis por fluorescencia de rayos X ayudó a localizar el retrato de una mujer desnuda y con las piernas cruzadas escondido debajo del óleo La comida del ciego, considerado una de las obras más importantes del período azul de Picasso. Pero en ese entonces, solo se logró ver los contornos de la pintura.

Los investigadores del proyecto Oxia Palus decidieron recrear el retrato, bautizado como El desnudo solitario en cuclillas, a todo color con la ayuda de una red neuronal.

Para esto, entrenaron la inteligencia artificial con una colección de obras de arte de Picasso, después de lo cual recrearon la pintura y la imprimieron en lienzo sin perder la textura original.

«Es bastante inquietante ver las pinceladas, el color y la forma en que las luces se reflejan en la obra. Es una pieza hermosa», dice uno de los investigadores, George Cann, del University College de Londres.

Curiosamente, el mismo retrato también aparece en el fondo de otra obra maestra del genio de Málaga, La vie (La vida), creada en 1903, y en algunos de sus bocetos.

La vie’ (1903)

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© Foto : Public Domain

El 11 de octubre, los investigadores presentaron al público el óleo resucitado y anunciaron que formará parte de Deep AI, una feria futurista de obras de arte recreadas por la inteligencia artificial. No obstante, horas antes de la exhibición, la Administración Picasso, una organización que gestiona los intereses de los herederos del artista, prohibió exhibir la pintura, acusando a Oxia Palus de violar los derechos del autor.

«Desvelar una obra de Picasso es una cuestión de los derechos del autor y, en particular, de los derechos morales. Es un derecho eterno que pertenece exclusivamente a los herederos del artista. Además, la inteligencia artificial que aprendió a pintar como Picasso, nunca tendrá esa percepción sutil de un artista que expresa su creatividad frente a cada uno de sus lienzos en blanco», expresa la jefa de asuntos legales de la organización, Claudia Andrieu.

Por su parte, los creadores de la copia explican que, de hecho, no se trata de un intento de recrear una pintura actual de Picasso, sino de «una posible reconstrucción de una obra oculta debajo de La comida del ciego (1903)».

Imagen de portada: Gentileza de Sputnik Mundo (Dominio Público)

FUENTE RESPONSABLE. Sputnik  Mundo

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