1,15 millones de españoles no acuden a trabajar a diario y 267.000 no lo justifican.

Introducción personal: 

Buen día; a veces cuando leo por distintos medios de todo el mundo, no solo este artículo que trata estadísticamente el nivel de absentismo en el país ibérico, termino preguntandome lo que en tantas ocasiones, cenando nuestra comida nacional -un buen lote de carnes rojas -“asado argento”- acompañado como no puede ser de otra manera con varias botellas de borgoña de buen cuerpo; con colegas profesionales del área de Recursos Humanos de distintas franjas etarias, conversábamos sobre sus causas. 

En mi vida laboral; debo decir que la Gestión de Recursos Humanos -salvo contadas excepciones- continua utilizando herramientas de los años ́ 50 del pasado siglo. Por ello, les decía que no me hablaran de RR.HH. cuando llevaban prácticas de sometimiento y opresión, olvidándose de las personas en su todo.

“Palo o zanahoria”; que ustedes sabrán comprender. 

Calidad de trabajo es la consecuencia de pluricausales que hacen de quien tiene un empleo, se identifique -como lo hacian los empleados japones (ya no)- profundamente con su empresa y aunque pareciera un “imposible divino” las consecuencias se extendieron hacia el bienestar mas profundo de sus familias.

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Recuerdo en una oportunidad; cuando un Ceo de una empresa con una plantilla cercana a las 20.000 personas, solicito una urgente reunión con Directores y Gerentes de Área, para tratar el tema del ausentismo y la rotación de la plantilla. No hace falta decir que en una organización como la señalada cada cual cuida su “culo”, para no sufrir las consecuencias futuras de la desobediencia al sistema.

He cometido tantos errores en mi vida, pero debo admitir que jamas me agradaron las injusticias. Ya cansado de escuchar “los gritos sin razón” del Ceo en cuestión, le pregunte si podía hablar a lo que me respondió. Aquí viene ese dialogo que aún guardo como una “joya” de lo que no debe negarse, para lograr una mejor convivencia más aun en los tiempos turbulentos de empleo, en los que hoy nos encontramos.

Alfredo; disculpéme. Las causas del absentismo y la rotación con el costo que representan; es la consecuencia de las propias prácticas de la empresa.

-Qué!! Quiero que me diga sus razones ahora!!

-Alfredo; si no cambiamos las relaciones interpersonales seguiremos conviviendo con los mismos problemas (Debo decir que la inmensa mayoría no deseaba ni mirarme u otros sonrían sarcásticamente, sabiendo como sería el final cerrado por el Ceo).

– Mire Alfredo; está es una compañía que ha hecho de “la escala de mandos” su baluarte y razón de ser. Pero de la misma manera; su crisis recurrente. 

Aquí; cuando en una sucursal se tiene un problema “grave” el gerente se lo traslada al jefe de sector, este al Responsable del Área y finalmente al último eslabón de la cadena, el trabajador o trabajadora que se convierte en “el culpable útil” para la negación de las obligaciones de los de arriba. 

Por eso Alfredo, si no comenzamos a aprender y aprehender el como revertimos esta situación, nada cambiará.

Mi breve exposición, incomodo a la mayoría y en el caso de Alfredo aún más. Cerro en voz alta, así…

-Miren Ustedes; ha hablado el canciller…(Risas ahogadas de fondo).

Ya alejado de la actividad privada; a veces visito a algunas de las sucursales y percibo que los cambios tecnológicos han reducido sus plantillas. Pero no solo eso; cuando dialogo con algún/a empleada/o; percibo que las cosas siguen igual o peor; cuando me dicen que a los que llegan a los 30 años de servicio los “jubilan” o a aquellos que llegan a los 10 años de antigüedad los llenan de “sanciones” para promover despidos…entre otras gestiones de “Recursos Humanos”.

Debo decir; que no pasó demasiado tiempo de la conversación con Alfredo, que me retire de la Empresa, buscando aires blancos que me ofrecieran una mejor vida laboral y menos estrés…

Gracias por soportar esta introducción tan subjetiva como quien la escribe

***

1,15 millones de españoles no acuden a trabajar a diario y 267.000 no lo justifican.

La tasa de absentismo se situó en el 5,6% en el tercer trimestre de 2022. Del total de empleados que se ausentaron a diario, el 76,8% tenía reconocida una incapacidad temporal y el 23,2% no tenía baja.

Más de 1,15 millones de españoles no acuden a diario a su puesto de trabajo, de los cuales la mayoría, el 76,8% (883.465), se ausentó por una incapacidad temporal, mientras que 267.094 (23,2%) lo hicieron pese a no estar de baja, es decir, ni justificaron su ausencia.

En conjunto, el absentismo laboral –la ausencia del trabajador de su puesto de trabajo cuando estaba prevista su presencia– fue del 5,6% en el tercer trimestre de 2022, una décima menos que en el trimestre anterior, con lo que acumula seis meses de caídas, mientras que el absentismo laboral no justificado se situó en el 1,3%, según los datos publicados ayer en el Informe Trimestral sobre el Absentismo Laboral, elaborado por la empresa de recursos humanos Randstad.

El absentismo laboral supone un problema para las empresas españolas, «con un impacto directo sobre la productividad y los costes empresariales, lastrando asimismo su competitividad», advierte Randstad. Esta situación provocó que en nuestro país se perdieran el 5,6% de las horas pactadas durante el tercer trimestre del año, cuando la jornada semanal acordada era de 35,3 horas, según el INE.

Un año antes, en el tercer trimestre de 2021, la tasa se situaba en el 5,5%, es decir, las empresas han experimentado un incremento de 0,1 puntos porcentuales del absentismo laboral en el último año, con los costes laborales que ello conlleva. En concreto, entre julio y septiembre de 2022, el coste laboral de las empresas se situó en 2.754,75 euros por trabajador.

Esta problemática se extiende a todo el territorio español, pero hay regiones donde la tasa de absentismo hace más mella en las empresas. Las comunidades que superaron la media nacional en el tercer trimestre de 2022 fueron País Vasco, con una tasa del 7,2%; Galicia, del 6,5%; y Canarias, del 6,4%.

En cambio, las regiones con menor tasa de absentismo, un trimestre más, fueron Baleares, que con un 5,1%; La Rioja, un 5%; y la Comunidad de Madrid, un 4,8%.

Por volumen de trabajadores en absentismo total, Cataluña lideró el ranking, con una media de 202.914 trabajadores que no acudieron a su trabajo, seguida de los 183.714 de Andalucía, los 151.992 de la Comunidad de Madrid y los 113.943 trabajadores en absentismo total de la Comunidad Valenciana.

Estas cuatro comunidades aunaron el 56,7% de todos los profesionales que se ausentaron a diario durante el tercer trimestre de 2022. Las cifras más bajas se detectaron en La Rioja, con 7.245 trabajadores en absentismo total; Cantabria, con 15.785; y Navarra, con 17.263 trabajadores.

El sector en el que se registró una mayor tasa de absentismo laboral durante el tercer trimestre de 2022 fue la industria, con un 6%, por encima de la media nacional del 5,6%. Por su parte, los servicios igualaron la cifra del país, con un porcentaje del 5,6%, mientras que en la construcción la tasa se situó en el 4,3%.

Por sectores concretos de actividad, las mayores tasas se dieron en las actividades de juegos de azar y apuestas (9,6%), en las actividades sanitarias (9,3%), en asistencia en establecimientos residenciales (9,2%), actividades de servicios sociales sin alojamiento (8,8%) y servicios a edificios y actividades de jardinería (8,5%).

En cambio, las que han registrado menores tasas de absentismo durante el tercer trimestre de 2022 han sido industria del cuero y del calzado (3,9%), educación, servicios técnicos de arquitectura e ingeniería, ensayos y análisis técnicos (ambos con el 3,7%), venta y reparación de vehículos de motor y motocicletas (3,6%) y actividades jurídicas y de contabilidad (3,4%).

Imagen de portada: Gentileza de Pinterest

FUENTE RESPONSABLE: La Razón. España. Por Tania Nieto. 6 de febrero 2023.

Sociedad y Cultura/España/Empresas/Trabajo/Empleo/Absentismo/Seguridad Social/Pensamiento crítico.

 

María Huertas: “Muchas mujeres internas en el psiquiátrico solo habían transgredido los patrones de género”

La psiquiatra recupera en ‘Nueve nombres’ la biografía de nueve mujeres encerradas en el Manicomio de Jesús (València), que, lejos de estar enfermas, fueron víctimas de la violencia machista de sus maridos, de violaciones, del desprecio de una sociedad que las señaló por ser madres solteras, del poder de la Iglesia católica o de la pobreza. Nueve relatos que reescriben, en realidad, cientos de historias.

Sin vestidos ni calzado propio. Sin hábitos ni útiles de aseo ni de arreglo personal. Sin autonomía para la alimentación. Sin objetos personales. Sin recuerdos. Sin historia. Sin familia. Sin la casa en la que habían nacido, vivido, crecido. Sin capacidad de administrar bienes y sin capacidad de gestión ni decisión. Sin amigas. Sin relaciones. Sin sexualidad. Sin emociones. Sin criterio ni juicio. Sin libertad. Sin palabra. Sin derechos ciudadanos y hasta sin derechos humanos.

Sin. Sin. Sin. Sin nada. “Nada de nada”.

Era marzo de 1974, cuando más de 200 mujeres llegaron en varios autobuses al Hospital Psiquiátrico de Bétera. Provenían del “obsoleto y vetusto” Manicomio de Jesús, desde donde se las trasladó “de un día para otro, sin ser informadas de adónde iban ni por qué, cuándo o cómo”. 

Abandonaron aquel espacio cuya “terrible” realidad ya había sido recogida años atrás en el diario Sábado Gráfico y sobre la que Eduardo Bort denunciaba en Jornada la presencia de “ratas que asustaban a las enfermas”, la existencia de “celdas oscuras y nauseabundas” o “el caso del joven atado a una reja con una cuerda”.

En Bétera, fueron recibidas por un equipo de profesionales, entre las que se encontraba María Huertas, una médica psiquiatra recién licenciada que formaba parte de una “minoría ruidosa” de profesionales dispuesta a despatologizar a aquellas mujeres; liberarlas de las “camisas químicas que las mantenían mudas y quietas, enajenadas”, presas de un “circuito cerrado” en el que se convirtieron en víctimas de los métodos científicos de la psiquiatría de la época; y, ante todo, devolverles los derechos que les habían sido negados. 

Entre ellos, “la validación de su palabra” y “la libertad de decidir, de hacer, de expresar, de ir y venir, de relacionarse. De todo”, tal y como se explica en el libro.

Los esfuerzos de aquellos años en los que María Huertas estuvo trabajando en el Hospital Psiquiátrico de Bétera culminaron durante el confinamiento con la recuperación de Nueve nombres (Temporal, 2021). 

Compuesto por la recomposición de nueve historias y un epílogo, este libro es la prolongación de un ejercicio de justicia que ya había comenzado en 1974: “La sociedad que no había entendido sus problemas y les había respondido con la exclusión y el encierro tenía una deuda impagable con ellas, y nuestra función era saldarla en lo posible”.

Huertas atiende a El Salto en una céntrica cafetería de València. 

Aunque apenas se retrasa unos minutos, se disculpa: “Crees que cuando te jubiles tendrás más tiempo libre, pero no es verdad. Sigo sin llegar a todo”. 

No obstante, reconoce que precisamente el tiempo regalado por la cuarentena y el fin de su etapa laboral fue uno de los motivos por los que decidió rescatar de su memoria estas nueve vidas. “De un día para otro encontré un vacío tremendo y me puse a hacer un repaso; pero, en vez de escribir sobre mi última etapa, no sé muy bien por qué volví a los inicios, a esas mujeres que fueron las primeras personas con las que me encontré y que marcaron el resto de mi vida profesional”, admite.

Entre las razones que la impulsaron a reconstruir aquellas biografías, destaca también su lucha por “visibilizar” a las centenares de mujeres a las que el Manicomio de Jesús convirtió en “personas inexistentes”. 

Denuncia que, como consecuencia de la opacidad a la que fueron relegadas, “el maltrato que sufrieron también se tornó inexistente a ojos de la sociedad”; y asegura que para evitar que en la actualidad “se siga maltratando a las mujeres (y a las personas en general) desde la salud mental” es “importantísimo” continuar con la labor de divulgación e incidencia.

María Huertas asegura que para evitar que en la actualidad “se siga maltratando a las mujeres (y a las personas en general) desde la salud mental” es “importantísimo” continuar con la labor de divulgación e incidencia.

Más de cuatro décadas después, decidió trasladar a las páginas su compromiso con aquellas mujeres a las que incluso se les despojó de su propio nombre. 

Su “objetualización” fue tal que, privadas de cualquier signo identitario, algunas ni siquiera atendían cuando se las llamaba por el nombre que aparecía en su historial. Huertas y sus compañeras tardaron en descubrir que, “durante años, muchas habían sido llamadas por nombres que no les pertenecían”.

Cuando el nuevo equipo psiquiátrico intentó encontrar alguna pista de la biografía de aquellas mujeres se dieron de bruces con unos expedientes desiertos, formados por “dos hojas de escuetas anotaciones”. 

Ni rastro de los 20 o 30 (¡30!) años que muchas permanecieron confinadas en el Manicomio de Jesús, presas de un “régimen carcelario” que imponía una “disciplina férrea” y un “encierro sin expectativas”, “aisladas en una colectividad muda para la comunicación, chillona para las protestas y embotada por tratamientos abusivos”. “Años vacíos” en los que su única opción fue intentar “sobrevivir en la exclusión”.

Dormían hacinadas en habitaciones de 80 camas distribuidas en tres filas, casi pegadas las unas a las otras. Sin armarios ni mesillas. Sin un espacio personal. Comían sin cubiertos en una larga mesa, en una sala que hacía las veces de comedor y espacio en el que coser. Pasaban su ‘tiempo libre’ (si es que se le puede llamar así) en un rincón del patio o rezando, compartiendo “con desconocidas su soledad colectivizada”.

Las lobotomías “se aplicaban habitualmente —más como castigo que por presunto efecto terapéutico— a las personas que se mostraban más rebeldes, y dejaban lesiones irreversibles en el cerebro, en el comportamiento y en sus vidas.

Atrapadas en una “pasividad obligada”, fueron sometidas a una continua violencia psíquica que las atiborraba a base de medicación farmacológica. 

Se sucedieron los tratamientos físicos, eléctricos y quirúrgicos: inyecciones de insulina, trementina o cardiazol; tandas de electroshocks; argollas; lobotomías que “se aplicaban habitualmente —más como castigo que por presunto efecto terapéutico— a las personas que se mostraban más rebeldes, y que dejaban lesiones irreversibles en el cerebro, en el comportamiento y, en definitiva, en la vida de muchas de sus compañeras internadas”. 

Celdas de castigo, o ‘jaulas’, cubiertas de paja y excrementos de internas. “Tratos humillantes y vejatorios, degradación y miseria”.

Algunos de los profesionales con los que se encontraron el nuevo Hospital Psiquiátrico de Bétera se creían, escribe Huertas, “capaces de cambiar la estructura social opresora, el régimen tardofranquista, el paradigma patriarcal y mísero capitalista, la vida cotidiana, las relaciones, el consumo, los horarios, el espacio y el tiempo”.

Comenzaron por cambiar las abusivas prácticas psiquiátricas. Devolvieron a las mujeres internadas su autonomía personal: decoraron a su gusto sus propias habitaciones, se les facilitaron útiles de aseo y pudieron elegir su ropa (interior y exterior). 

Preparaban ellas mismas la comida, entraban y salían del hospital, asistían a reuniones, asambleas, charlas y talleres. Hablaban y hablaban y hablaban. Habían pasado muchos años sin hacerlo. Para Huertas, lo “transformador y movilizador” de aquel proceso fue reconocer la capacidad de las internas: “Nos dedicamos a convivir con ellas, escucharlas, acompañarlas y conocernos unas a otras, en lugar de ‘tratarlas’”.

“A tratarlas como personas, que es lo que eran y son ellas”, proclama la autora. El equipo médico se empeñó, en definitiva, por “convivir” con las internas recién llegadas al Hospital Psiquiátrico de Bétera. “Hablábamos de nuestros problemas y de los suyos, de cómo podían participar. Ellas eran las protagonistas en realidad y nosotras estábamos allí para apoyarlas, ver qué era lo que querían e intentar que cada una de ellas siguiera el camino que escogiera”, explica.

El silencio impuesto a la fuerza a base de “tratamientos biológicos, físicos o químicos” era empleado para conseguir que “en los manicomios, además de ser privadas de su libertad, perdieran la palabra”

Huertas reconoce que no fue sencillo conseguir que expresaran su voluntad, pues “al principio aquellas mujeres no podían ni hablar, estaban en unas condiciones que no tenían palabra”. 

El silencio impuesto a la fuerza a base de “tratamientos biológicos, físicos o químicos” era empleado con la eficacia de la más útil de las herramientas para conseguir que “en los manicomios, además de ser privadas de su libertad, perdieran la palabra”. “Las tenían calladas porque la palabra es subversiva y expresa lo que se siente y desea”, sostiene Huertas.

“Es curioso, porque la palabra es aquello que se nos ha negado a las mujeres a lo largo de toda la historia. Nos han definido desde el mundo masculino y nunca se nos ha escuchado”, reflexiona, y se indigna: “Se nos oye, pero no se nos escucha; y además se nos califica de repetitivas, habladoras, quejosas y, por supuesto, de locas, histéricas, neurasténicas”.

Por rebelarse contra aquel mutismo forzoso e iniciar un proceso de escucha de las internas, María Huertas y sus compañeras fueron objeto de numerosas murmuraciones por parte del resto de personal del hospital, que las acusó de “dar excesiva libertad a ‘las locas’”, por no medicarlas ni someterlas a una estrecha vigilancia, “como era su obligación”. 

Aunque Huertas fue (y sigue siendo) muy crítica con la “ideología y formación más tradicional” de aquellos médicos, no tarda en poner el foco sobre la psiquiatría actual, pues asegura que antaño “no se contaba con el arsenal farmacológico del que se dispone hoy y, por tanto, las multinacionales de medicamentos tenían poco interés en la psiquiatría”.

“En estos momentos, se están realizando contenciones y se están dando electroshocks en todos los hospitales, justificándolo bajo el argumento de que la sofisticación actual ha conseguido eliminar a la brutalidad de los tratamientos de décadas atrás”, alerta Huertas.

“En estos momentos, se están realizando contenciones y se están dando electroshocks en todos los hospitales, justificándolo bajo el argumento de que la sofisticación actual ha conseguido eliminar a la brutalidad de los tratamientos de décadas atrás”, alerta Huertas, que se cabrea al afirmar que “las camisas químicas que impone la farmacoterapia son tremendas”. 

“Se piensa que la medicación es la solución a todo y únicamente se intentan tratar los síntomas, pero no se escucha lo verdaderamente importante: qué es lo que le pasa a esa persona, cuál es su manera de pensar, cuál es su contexto, cuáles son sus proyectos vitales, qué cargas familiares tiene, qué le está pasando con su pareja, sus hijos o sus vecinos”, censura.

Junto al “medicar por medicar” de la psiquiatría actual, alarma de un marcado “sesgo de género tanto en salud mental como en atención primaria, donde se tratan gran cantidad de problemas de salud mental de las mujeres”. 

Los “patrones absolutamente distintos a nivel fisiológico y emocional” de las mujeres son ignorados y, consiguientemente, “se las psicologiza y medicaliza inmediatamente, en lugar de escucharlas o pedirles pruebas diagnósticas, algo que sí que ocurre en el caso de los hombres”.

Huertas sitúa estas prácticas en torno a “una serie de estereotipos sobre las mujeres que perjudican su salud física y mental” y que se remontan, como mínimo, “a principios del siglo pasado, cuando se publicaron libros y libros dedicados a demostrar que los cerebros de las mujeres son similares a los de un niño, un delincuente o un hombre loco, y, en definitiva, inferiores a los de los hombres”: “Siempre se ha atribuido a las mujeres una mente más frágil, únicamente preparada para la costura y las labores que tienen que ver con la crianza de los hijos. 

Y todas sus enfermedades mentales se han atribuido a su supuesta inferioridad; desde la filosofía, la ciencia y la religión se ha considerado que tienen (tenemos) una mente enfermiza porque tienen un aparato reproductivo que, curiosamente, permite que la humanidad subsista”.

Opuestas a estos planteamientos, María Huertas y su equipo hicieron caso omiso del ruido reprobatorio procedente de aquel sector para el que resultaban sumamente incómodas. Cuando los efectos enajenantes de la medicación empezaron a diluirse, descubrieron que muchas de las mujeres internadas no padecían ninguna enfermedad mental. 

Recuperaron la capacidad de razonar y emocionarse; la palabra negada; la oportunidad de (re)iniciar su proyecto vital alejadas de la exclusión. Descubrieron que habían sufrido una injusticia que se había prolongado durante décadas y que, de no haber sido por el cierre del Manicomio de Jesús, las habría “condenado de por vida”

“Casi la mitad de las mujeres volvieron a sus familias. Se montaron dos pisos de compañeras: uno en el 75 y otro en el 81. Algunas fueron a residencias de su pueblo, y otras, muy mayores, a familias de acogida en Bétera con personas que conocían y que las integraron como la abuelita de la casa”, recompone Huertas en Nueve nombres.

No estaban enfermas. En su mayoría, habían sido víctimas de la violencia machista de sus maridos, de violaciones, del desprecio de una sociedad (y un régimen) que las señaló por ser madres solteras, del poder de la Iglesia católica, de la pobreza. 

No estaban enfermas, habían sido “alienadas, presas en una férrea estructura de sinrazón que las calificaba de irrazonables a ellas; maltratadas y sometidas a un régimen de violencia que las acusaba de peligrosas”.

“Ningún hombre podría estar dentro de un manicomio por tener un hijo soltero, salir demasiado de casa, pintarse o ser demasiado sociable”, contrapone Huertas.

En este sentido, la enfermedad —el pecado— de gran parte de las mujeres internas en el Manicomio de Jesús había consistido en la “transgresión de los patrones de género que se les habían impuesto”. 

“Eran víctimas de la familia; de la estructura patriarcal que lo engloba absolutamente todo (la Iglesia, el ejército, el Estado, lo social, lo filosófico) y que se refleja en la familia y el interior de las casas como espacio de convivencia primordial”.

Nueve nombres es la confirmación de que aquellas mujeres consiguieron recuperar sus nombres, esos que “les habían perdido en el manicomio, algunos equivocados, otros sustituidos por el apellido. 

Y pasaron a llamarse como a ellas les gustaba, con los diminutivos que utilizaban su madre o su abuela”. Ana, Amparo, María Jesús, Felipa, Dolores, Aurora, Blanquita, Margarita, María. 

Memoria de nueve historias que son, en realidad, decenas y decenas de mujeres.

Imagen de portada: Archivo. Muchas de las mujeres internas en el psiquiátrico no estaban enfermas, habían transgredido los patrones de género que se les habían impuesto.

FUENTE RESPONSABLE: País Valencia. El Salto.España. Por María Palau. 5 de febrero 2023.

Sociedad y Cultura/España/Literatura/”Nueve nombres”/ Historia/Psiquiatría/Manicomio de Jesús (València)/ Mujeres/ Violencia/Abusos sexuales/ Lobotomías/ Aberraciones/ Denuncias/Centros de poder/Pensamiento crítico.

El vídeo que demuestra que el ‘robot obrero’ está todavía lejos de sustituir a los humanos. ¿Verdadero o falso?

ROBOTS OBREROS

Un desternillante vídeo de tomas falsas muestra que a Atlas, el robot obrero, todavía le queda mucho para reemplazar a los humanos en la construcción. Aunque está en camino.

Si deseas profundizar en esta entrada; cliquea por favor adonde se encuentre escrito en color “azul”. Muchas gracias.

Boston Dynamics publicó la semana pasada un vídeo donde se ve a su robot humanoide Atlas mostrando sus nuevas habilidades de peón de obra. 

Sin embargo, sus propios creadores reconocen que el robot todavía necesita mucha mejora para poder desenvolverse en una zona tan bulliciosa y exigente como una obra de la misma manera que lo haría un humano. 

Cliquea por favor en el siguiente link para ver el vídeo y reirte un rato. Muchas gracias.

Y para demostrarlo, ellos mismos se han encargado de hacer un nuevo y desternillante vídeo de tomas falsas en el que vemos al robot fallando estrepitosamente en algunas de las tareas.

Altas es un prodigio de la ingeniería. Su enorme rango de movimientos, su equilibrio y la manera en la improvisa para adaptarse al entorno es asombrosa y está a años luz de las capacidades de robots humanoides similares como el Optimus de Tesla. 

Pero la gran novedad que presenta el vídeo es que ahora puede agarrar objetos y manipularlos, algo que, según sus creadores, requiere una comprensión más sutil de su entorno que dar volteretas o bailar.

Todo esto lo consigue gracias a sus 28 articulaciones hidráulicas, sensores como el LIDAR, cámaras estereoscópicas y a su IMU (unidad de medición inercial), que le ayudan a orientarse, a medir la velocidad o la fuerza de la gravedad. Boston Dynamics afirma, sin embargo, que aún están «muy lejos» de crear robots humanoides capaces de realizar estas tareas complicadas y peligrosas como trabajar en una obra real, fuera del entorno controlado de un laboratorio. Aunque creen que esta demostración puede dar una idea al público de hacia dónde va el futuro de la robótica.

Scott Kuindersma, jefe del equipo Atlas de Boston Dynamics, cree que todavía hace falta construir la tecnología básica que les permita crear y adaptar fácilmente comportamientos dinámicos como el que vemos en el vídeo a entornos reales y físicamente exigentes. 

“Se necesitan muchas piezas para ofrecer una solución completa en un ámbito como la industria o la construcción; este vídeo muestra una pequeña parte de lo que estamos haciendo», asegura.

Imagen de portada: Aunque Atlas todavía tropieza, tiene el potencial de mostrar hacia dónde va el futuro de la robótica. (Boston Dynamics)

FUENTE RESPONSABLE: El Confidencial. Por Omar Kardoudi. 30 de enero 2023.

Sociedad y Cultura/Manipulación de la información/Videos falsos/Pensamiento crítico/Robótica/ Empleo/Tecnología/Inteligencia Artificial

Philips anuncia un despido masivo de 6.000 trabajadores: no hay empresa tecnológica que se libre.

Introducción personal y breve:

En todos mis años de actividad laboral; jamás observe una sola empresa que distribuyera un porcentaje de sus ganancias entre su plantilla de emplead@s. Sí; se que hay casos. Pero son los menos.

Cualquier temblor producido por la economía globalizada y aún por la ineficiencia en el manejo de las propias empresas, a ello sumado a un proceso de desindicalización -que aclaremos en la mayoría de los casos responden a los intereses de los CEO´s de estas mismas empresas-desde hace décadas, provoca pérdidas de trabajo y lleva por consecuencia a mayor desempleo, mayor pobreza.

Desigualdad mayor al fin. 

La mansedumbre de la sociedad cumpliendo a rajatabla la “obediencia debida”; la seguirá  enfrentado a eso tan difícil que es “vivir de rodillas”…en un mundo caótico.

Si deseas profundizar en esta entrada; cliquea por favor adonde se encuentre escrito en color “azul”. Muchas gracias. 

Son malos tiempos para las tecnológicas. En las últimas semanas no hemos parado de ver más y más despidos de grandes y no tan grandes —Glovo anunciaba recortes en España hoy mismo—. Microsoft, Amazon, Meta, Salesforce, Twitter o Alphabet han ido anunciando despidos masivos, y ahora otra compañía del sector se suma a esta trágica tendencia.

Philips. En octubre de 2022 la multinacional holandesa contaba con 79.000 empleados en todo el mundo. Ya entonces anunció que despediría a 4.000 empleados (aproximadamente el 5%), pero ahora ha indicado que reducirá esa plantilla en 6.000 puestos adicionales a nivel mundial para 2025. De esos despidos, la mitad se ejecutarán en 2023.

Pérdidas. El motivo no es otro que la cuenta de resultados: la empresa ha perdido más de 1.500 millones de euros en el último año.  Según sus responsables, este «modelo operativo simplificado hará a Philips más ágil y competitiva, permitiendo que la compañía ofrezca innovaciones de mayor impacto para sus clientes, pacientes y consumidores». Además, destacan que gracias a esa reducción de plantilla tendrán «una estructura de costes significativamente reducida».

Todo problemas. En sus resultados financieros del cuarto trimestre de 2022 las ventas ascendieron un 3%, mientras que los ingresos a nivel anual tuvieron ese mismo (y ligero) crecimiento. Los responsables de la empresa achacaban la situación a «los retos operativos y de suministro, la bajada de ventas en China, y la guerra de Ucrania».

Respironics. En verano de 2021 la compañía tuvo que retirar del mercado varios dispositivos de respiración y ventiladores. Los efectos de aquel gran problema —más tarde se descartarían efectos nocivos— se han trasladado a todo un 2022 en el que las pérdidas en esa parte de negocio han sido enormes, y han contribuido a la bajada en el valor de las acciones de Philips, que en 2022 cayó cerca de un 50%.

Lenta recuperación. Con esta medida Philips espera afrontar los próximos meses de forma algo más positiva. La empresa indicó que el comienzo del año sera “lento”, y la cosa mejorará a lo largo de los próximos meses.

Imagen de portada: Philips

FUENTE RESPONSABLE: Xataka. Por Javier Pastor. Fuente de la historieta: Fandogamia. 30 de enero 2023.

Sociedad/Tecnología/Empresas/Negocios/Economía/Despidos/

Desempleo/Capitalismo/Distribución/Pobreza/Pensamiento crítico.

Ya no buscamos la verdad, solo queremos certezas, según Hannah Arendt.

La posverdad es ese terreno resbaladizo en el que los hechos objetivos influyen menos en la opinión pública que las emociones y las creencias personales.

Gracias a Jennifer Delgado.

Un ámbito en el que la realidad cede el paso a las sensaciones, intuiciones, emociones y, por supuesto, a la manipulación mediática, política y social. En ese terreno triunfa el relativismo mientras los límites entre la verdad y la mentira se difuminan peligrosamente.

Orson Welles en un encuentro con la prensa al día siguiente de la emisión, diciéndoles que nadie relacionado con la emisión tenía idea de que causaría el pánico. FOTOGRAFÍA DE ACME NEWS PHOTOS, WIKIMEDIA COMMONS

Sin embargo, no es un fenómeno nuevo. Mucho antes de que habláramos de post verdad o incluso concibiéramos ese concepto, Hannah Arendt ya había hecho referencia a la defactualización, que sería la incapacidad para discernir los hechos de la ficción y la mera opinión. En 1971 publicó un ensayo denominado “Mentiras en la Política”, que escribió – entre indignada y decepcionada – justo después de que salieran a la luz los 

Pentagon Papers sobre la administración de Nixon y su gestión de la guerra de Vietnam.

Entonces dijo: “Nuestra vida cotidiana siempre está en peligro de ser perforada por mentiras individuales o desgarrada por la mentira organizada de grupos, naciones o clases, así como por negaciones o distorsiones, a menudo cuidadosamente encubiertas por montones de falsedades o simplemente dejadas caer en el olvido”. Cualquier parecido con la realidad, no es mera coincidencia. sus palabras siguen resonando muy actuales.

Def Actualización, el riesgo de convertir los hechos en opiniones

“El sujeto ideal del gobierno totalitario no es el nazi convencido o el comunista devoto, sino las personas para quienes la distinción entre la realidad y la ficción y la distinción entre verdadero y falso ya no existen”, explicó Arendt.;

Por supuesto, «esa distinción no se erosiona de la noche a la mañana, sino que emerge a través, entre otras cosas, de la mentira continua: El resultado de una sustitución constante y total de la mentira por la verdad fáctica no es que las mentiras ahora se acepten como verdad y la verdad sea difamada como mentira, sino que se destruye el sentido mediante el cual nos orientamos en el mundo real, y la categoría de verdad frente a falsedad”.

Joseph Cotten, Orson Welles y Everett Sloane. Everett Collection

Arendt dice que la defactualización se produce cuando perdemos la capacidad para distinguir la realidad de la construcción, lo cierto de lo falso. De hecho, la filósofa establece una diferenciación importante entre la verdad, que se corresponde con la realidad y la refleja, y el sentido, que es relativo y está moldeado por nuestras interpretaciones subjetivas, las cuales a su vez dependen de nuestras creencias y expectativas, que pueden ser manipuladas.

Explica que “la necesidad de la razón no está inspirada por la búsqueda de la verdad sino por la búsqueda del sentido. La verdad y el sentido no son lo mismo. 

Es una falacia básica interpretar el sentido en el contexto de la verdad”. A menudo, lo que inspira la búsqueda no es la verdad sino el deseo de dar un sentido a lo que nos sucede, sobre todo en un mundo que se nos antoja demasiado caótico e inseguro.

Las certezas viven en el reino del sentido, no de la verdad. La propia noción de “hecho alternativo” es un concepto que genera certidumbre a expensas de la verdad. La propaganda política y la manipulación social a menudo se basan en la manipulación de los sentidos para generar esas certezas que tanto ansiamos.

Orson Welles. La guerra de los mundos

Arendt creía que esa es la razón por la que es tan fácil engañar a las masas.

En realidad, “la falsedad nunca entra en conflicto con la razón, porque las cosas podrían haber sido como el mentiroso dice que fueron. Las mentiras suelen ser mucho más plausibles, más atractivas para la razón, que la realidad, ya que el mentiroso tiene la gran ventaja de saber de antemano lo que su audiencia desea o espera escuchar. Ha preparado su historia para el consumo público con la mirada puesta en hacerla creíble, mientras que la realidad tiene la desconcertante costumbre de confrontarnos con lo inesperado, aquello para lo que no estábamos preparados”.

O sea, muchas veces el deseo de tener certezas y asideros a los cuales aferrarnos en situaciones de incertidumbre se convierte en el caldo de cultivo idóneo para que crezcan los “hechos alternativos” que dan paso a la mentira.

Esas falsedades cumplen una función: nos hacen sentir cómodos. Nos brindan seguridad. Eliminan las disonancias y nos permiten seguir con nuestra vida sin pensar demasiado. Sin cuestionarnos las cosas. Sin sentirnos mal.

Somos más propensos a creer en lo que queremos oír

“En circunstancias normales, el mentiroso es vencido por la realidad, para la cual no hay sustituto. No importa cuán grande sea el tejido de falsedad que un mentiroso experimentado construya, nunca será lo suficientemente grande para cubrir la inmensidad de la realidad”, apuntó Arendt.

Sin embargo, cuando se desata un conflicto bélico, vivimos una pandemia o atravesamos una crisis económica las “circunstancias normales” a las que hacía referencia Arendt se desvanecen para dejar paso a un nivel de incertidumbre elevado. En esa condición somos más vulnerables a la manipulación porque solemos priorizar la búsqueda de certezas sobre la verdad.

Somos más propensos a creer en esos “hechos alternativos” que alguien nos cuenta porque nos evita el arduo trabajo de buscar la verdad, asumir responsabilidades y afrontar consecuencias. 

Por tanto, para Arendt la defactualización no ocurre en un solo sentido, no es una mentira impuesta desde el poder sino una falsedad consensuada entre aquellos que no están dispuestos a participar en la obra del pensamiento crítico necesaria para llegar a la verdad, no quieren cambiar sus agendas personales, salir de su zona de confort o abandonar las creencias preexistentes. La defactualización, por tanto, se arraiga en la ignorancia motivada de muchos.

“Los hechos alternativos no son simplemente mentiras o falsedades, sino que hablan de un cambio significativo en la realidad fáctica compartida que damos por sentado […] Su fuerza corrosiva consiste en convertir el hecho en una mera opinión, es decir, una opinión en el sentido meramente subjetivo: un ‘me parece’ que persiste indiferente a lo que les parece a los demás”. 

La realidad se despoja de los hechos para entrar en el terreno de lo opinable y manipulable. Cuando se le da el mismo peso a las opiniones que a los hechos, no es extraño que estas terminen suplantándolos en el discurso social e incluso en la historia.

Por supuesto, existe un momento en el que esa defactualización se vuelve contra nosotros: “siempre llega el punto más allá del cual la mentira se vuelve contraproducente. Este punto se alcanza cuando la audiencia a la que se dirigen las mentiras se ve obligada a ignorar por completo la línea que distingue entre la verdad y la falsedad para poder sobrevivir.

“Cierto o falso deja de importar si tu vida depende de que actúes como si fuera cierto. Entonces la verdad en la que se puede confiar desaparece por completo de la vida pública y, con ella, el principal factor estabilizador de los asuntos siempre volubles de los hombres”. Hay poco más que añadir.

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Fuente: Arendt, H. (1971) Lying in Politics: Reflections on The Pentagon Papers. En: The New York Review. Gracias a Jennifer Delgago de El Rincón de Psicología. 

Imagen de portada: Hanna Arendt

FUENTE RESPONSABLE: Cultura Inquieta.

Sociedad y Cultura/Verdadero o Falso?/Medios de comunicación/Política/ Pensamiento crítico.

Pornografía y odio, Michel Houellebecq reflexiona sobre el uso que hacemos de internet.

El escritor francés Michel Houllebecq sugiere en su última novela Aniquilación que el Internet, en vez de conducir hacia el supuesto progreso, nos arrastra hacia la ineludible decadencia de nuestra sociedad nihilista.

Quizá de la misma manera que en los sesenta los hippies creían que las drogas psicodélicas realmente traerían amor y paz, los entusiastas del Internet de los años 90 también serán recordados por creer ilusoriamente que la Red traería conocimiento y libertad.

Houllebecq es quizá el escritor vivo más importante de Francia y uno de los pocos escritores, en esta época decadente, que tiene realmente algo que decir que no sea un lugar común, aun cuando su mensaje sea sumamente depresivo. Las noveles de Houllebecq se van apilando como anticipaciones de un desolador panorama que se avecina para una humanidad que no cree en nada más que en la tecnología y en el placer inmediato.

En Aniquilación, Houllebecq vuelve a poner en juego su mirada crítica, lúcida y pesimista y narra el desierto que se viene, cuando llega una nueva realidad totalitaria.

Houllebecq escribe «le gustaba decir que Internet solo servía para dos cosas: para descargarse porno y para insultar al prójimo sin riesgos». Una frase lapidaria. 

Y aunque es cierto que Internet obviamente sirve para otras cosas, con el tiempo, estas son las dos actividades que parecen haberse convertido en las que mejor definen el quehacer cotidiano de los internautas. 

Especialmente si ampliamos la noción de «porno» al soft porn que mayormente constituye el contenido de redes sociales como Instagram o TikTok, y entendemos la frase «insultar al prójimo sin riesgos» como la actividad principal de una red social como Twitter, en el marco de una especie de guerra cultural.

aniquilación

«Aniquilación». El libro de Michel Houellebecq.

El ser humano contemporáneo parece creer que pasar todo el tiempo discutiendo con extraños en una red social sobre los últimos acontecimientos noticiosos, o «debatir» sus opiniones sobre temas políticos tan polémicos como intrascendentes, no es perder una preciosa oportunidad, pues no valora realmente la vida.

El escritor francés utiliza en su novela el término «agotamiento vital» para describir nuestra época, en la que ya no esperamos mucho, ciertamente no los grandes ideales y narrativas. Entre este hastío generalizado, anestesiado por el entretenimiento masivo, queda la búsqueda de ocasionales experiencias límites de placer, que mejor son definidas como formas de turismo: turismo sexual, turismo psicodélico, turismo espiritual.

Houellebecq, el viejo amargado –y lúcido– de las letras francesas, es de alguna manera el heraldo de la destrucción de la civilización occidental, él mismo incapaz de no encarnar sus vicios fatales.

Imagen de portada: Michel Houellebecq

FUENTE RESPONSABLE: Cultura Inquieta. Gentileza de Pijama Surf.  Por Astrolábica. 1 de diciembre 2022.

Sociedad y Cultura/Literatura/Internet/Pornografía/Odio/Pensamiento crítico/Michel Houellebecq.

«Es una situación catastrófica»: la alerta de un médico que fue a atender a los yanomamis en la selva de Brasil.

El doctor André Siquiera, especialista en medicina tropical, llegó a las tierras donde habitan los indígenas yanomami el pasado lunes 16 de enero.

Pocos días después contó que había sido testigo de «la peor situación sanitaria y humanitaria» que jamás haya visto.

Siquiera, quien trabaja para el Instituto Nacional de Infectología de la Fundación Oswaldo Cruz, fue enviado allí por la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

El especialista en malaria visitó la región del Surucucu, en el estado de Roraima, y pasó por otras comunidades de la zona.

«Nuestro objetivo era hacer un diagnóstico rápido de la situación y crear un plan de acción para mitigar o resolver estos problemas, en colaboración con el Ministerio de Salud y los líderes yanomami», dijo el médico en una entrevista con BBC News Brasil.

«Lo que vimos fue una situación muy precaria en términos de salud, con pacientes que sufrían desnutrición grave, infecciones respiratorias, muchos casos de paludismo y enfermedades diarreicas. Junto a esto, había escasez de equipos y de estructura», afirmó.

Siqueira dice que se ha encontrado con casos de desnutrición extrema en familias enteras.

Un camino de tierra dentro de la región donde habitan los yanomami es aprovechada por los mineros ilegales conocidos como garimpeiros.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Un camino de tierra dentro de la región donde habitan los yanomami es aprovechado por los mineros ilegales conocidos como garimpeiros.

Visiblemente afectado, el médico confesó que es muy difícil afrontar esta situación, que califica de «catastrófica» y «desastrosa».

«Presenciar en la práctica este nivel de sufrimiento es muy pesado. Cuando toca el momento de enfrentarnos a ella lo hacemos, como si fueras con un piloto automático. Pero es después, cuando caemos en la cuenta, que vemos lo difícil de la situación», comentó.

«Vemos sufrir a los padres, a los niños y a toda la comunidad. Pero pese a todas las dificultades hay un gran sentido colectivo. Incluso la gente hambrienta, cuando recibe algo de comida, intenta compartirla con los que están allí», añadió.

El aumento de casos y muertes por malnutrición y paludismo en la reserva indígena yanomami alertó sobre la gravedad de la situación al gobierno brasileño, que decretó una emergencia de salud pública en este territorio.

Junto con una comisión de ministros y secretarios, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva viajó a la región el pasado sábado y calificó la situación de «inhumana».

Desde el Ministerio de Salud brasileño se anunciaron una serie de acciones para intentar controlar la crisis, como la creación de un hospital de campaña y el envío de suministros y profesionales sanitarios.

Mientras, el Ministerio de Justicia ordenó una investigación para «esclarecer el delito de genocidio» que creen pudo haberse cometido en la región.

FUENTE DE LA IMAGEN. ASSOCIAÇÃO MÉDICOS DA FLORESTA. Según un cálculo del gobierno, 570 niños yanomami han muerto en los últimos cuatro años.

Y son muchos los que se preguntan cómo es que se ha podido llegar a esta situación. Fue así que, buscando entender esta crisis sanitaria, indagamos sobre los principales elementos que la rodean y lo que se está haciendo para revertirla.

La mayor reserva indígena de Brasil

Según el Instituto Socioambiental de Brasil (ISA), el territorio indígena yanomami está ocupado por ocho pueblos y cuenta con unos 26.700 habitantes. Su superficie se extiende por unos 9,6 millones de hectáreas (el equivalente a 13.800 campos de fútbol).

Fue reconocida y ratificada por el gobierno brasileño en 1992, mediante un decreto firmado por el entonces presidente Fernando Collor de Mello.

Miembros de la comunidad yanomami en el estado Roraima en Brasil.

FUENTE DE LA IMAGEN. GETTY IMAGES. Los yanomami se encuentran en una extensa zona en el norte de Brasil junto a la frontera con Venezuela.

El territorio está situado entre los estados de Roraima y Amazonas, al norte del país, en la frontera entre Brasil y Venezuela.

Es una región que está expuesta a cuatro «riesgos potenciales y problemas existentes», como explica el ISA: mineros, pescadores, cazadores y ganaderos.

Entre estas amenazas, la minería se ha convertido en una de las mayores preocupaciones de los habitantes de la región y de los especialistas en la materia.

«Se sabe que el problema de la minería ilegal no es nuevo en la TIY [Tierra Indígena Yanomami]. Sin embargo, su escala e intensidad han crecido de forma impresionante en los últimos cinco años», destaca el informe «Yanomami Bajo Ataque», publicado en abril de 2022 por la Hutukara Associação Yanomami y la Associação Wanasseduume Ye’kwana, con el asesoramiento técnico del ISA.

En su balance sobre la extracción ilegal de oro y otros minerales en esta región destaca que entre 2016 y 2020 se registró un aumento de esa actividad de un 3.350%.

Area de minería.

FUENTE DE LA IMAGEN- GETTY IMAGES. La mineria impacta directamente en la salud de la población de tres maneras distintas, según la conclusión de un informe sobre la situación en la región yanomami.

Los autores del informe explican que hay varias razones que explican esta expansión, como «el aumento del precio del oro en el mercado internacional», «la falta de transparencia en la cadena de producción del oro», «el debilitamiento de las políticas medioambientales y de protección de los derechos de los pueblos indígenas» y «el agravamiento de la crisis económica y el desempleo en el país», entre otras.

Todo ello está vinculado, según señalan, a «pérdidas considerables» en la calidad de vida de los habitantes de la región, con un empeoramiento de los indicadores de violencia, salud y apoyo social.

Consecuencia directa

En resumen, las asociaciones indígenas de la región señalan que la minería ilegal está relacionada con tres impactos inmediatos en la salud de la población.

En primer lugar, «la actividad minera ilegal está asociada a una mayor incidencia de enfermedades infecciosas y contagiosas entre las comunidades indígenas, especialmente la malaria».

Siqueira explica que los mineros circulan por muchas zonas y suelen utilizar medicamentos de contrabando que pueden ayudar a minimizar los síntomas de la malaria, pero no eliminan el parásito de su organismo.

«Acaban convirtiéndose en una fuente de propagación [del patógeno], porque llevan el protozoario que causa la enfermedad a regiones donde ya se encontraba el mosquito transmisor, pero que tenían la situación bajo control», dice el doctor.

Mosquito que transporta la malaria.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Mientras los casos de malaria han bajado en las comunidades indígenas, han aumentado mucho entre los mineros.

En segundo lugar, la minería depende del uso de mercurio, un compuesto tóxico que contamina el agua y los alimentos que consumen las personas. La exposición a esta sustancia está relacionada con una serie de daños para la salud, como enfermedades neurológicas en los recién nacidos.

En tercer lugar, las entidades denuncian que «la situación de inseguridad generalizada impuesta por la mayor circulación de mineros armados en las diferentes regiones del TIY ha impactado en la atención de salud de las comunidades indígenas, con el abandono total de los puestos sanitarios en algunos casos e incluso la ocupación de carreteras y vías comunitarias en beneficio de las operaciones y abastecimiento de la minería».

«También es habitual la denuncia del desvío de medicamentos reservados a los indígenas para atender a los mineros».

Siqueira añade que si el paludismo se diagnostica y se trata en las 48 horas siguientes a la aparición de los síntomas, es posible reducir la transmisión a otras personas.

«Pero esto no ocurre en la práctica. La minería desmoviliza a los equipos de profesionales, que ya no pueden recoger a los pacientes infectados y llevarlos a los centros sanitarios», afirma.

La combinación de estos diversos factores desencadenados por la minería -aumento de los casos de paludismo, falta de acceso a alimentos o agua potable y reducción de los servicios sanitarios- ayuda a explicar las imágenes compartidas en los últimos días, que muestran a niños desnutridos y adultos y ancianos en estado crítico de salud.

Los líderes indígenas culpan de la crisis sanitaria a la presencia de la minería ilegal.

FUENTE DE LA IMAGEN-REUTERS. Los líderes indígenas culpan de la crisis sanitaria a la presencia de la minería ilegal.

El informe publicado por el Instituto Socioambiental cita el ejemplo de lo ocurrido en el puesto de atención en Arathau, cerca del río Parima.

«En 2020, se realizaron 11.200 asistencias sanitarias en este lugar, cifra que un año después se redujo a 2.800».

Explican que debido a esta situación, «varios pacientes con enfermedades tratables vieron empeorar su estado y algunos incluso murieron».

«Es el caso de un chamán de 50 años que murió en la comunidad Macuxi Yano en octubre por no poder recibir atención médica. Y también el de dos niños en Xaruna, que murieron de malaria en octubre, o un tercer niño de la misma comunidad víctima de malaria y neumonía en noviembre».

Un boletín epidemiológico publicado por el Ministerio de Salud en mayo de 2022 ofrece una visión general de la situación de la malaria en 2021.

Las estadísticas revelan que el país registró 145.000 casos de paludismo ese año. De ellos, 45.000 se diagnosticaron en tierras indígenas, lo que supone un descenso del 5,4% respecto a 2020.

Pero que en las zonas mineras se registraron 20.400 casos, lo que supone un aumento del 45,3% respecto al año anterior.

Ya en este informe, el gobierno admite «la necesidad de desarrollar estrategias específicas de prevención y control de la malaria en el contexto de vulnerabilidad de las zonas» mineras.

Importancia nacional

El pasado viernes, el presidente Lula utilizó Twitter para anunciar que realizaría una visita a la región.

«Recibimos información sobre la absurda situación de desnutrición de los niños yanomami en Roraima. Mañana viajaré al estado para ofrecer el apoyo del gobierno nacional y, junto con nuestros ministros, actuaremos para garantizar la vida de los niños yanomami», escribió.

Ese mismo día, el Ministerio de Salud declaró una Emergencia de Salud Pública de Importancia Nacional en este territorio indígena.

En un comunicado, el gobierno detalló que técnicos de ese organismo se encuentran en la región yanomami desde el 16 de enero.

«El grupo se ha encontrado con niños y ancianos en grave estado de salud, con desnutrición severa, además de muchos casos de paludismo, infección respiratoria aguda y otras condiciones de gravedad».

Según compartió en sus redes sociales la ministra de Salud, Nísia Trindade Lima, hubo «tres muertes infantiles entre el 24 y el 27 de diciembre y más de 11.000 casos de malaria el año pasado».

«Si alguien me hubiera dicho que aquí en Roraima se trata a la gente de forma inhumana, como he visto que se trata aquí a los yanomami, no lo creería», lamentó.

Niños yanomami

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. El doctor Siqueira cree que lo que está ocurriendo con los yanomami puede servir para llamar la atención frente a lo que está pasando con otras comunidades indígenas.

También criticó al expresidente Jair Bolsonaro.

«Sinceramente, si el presidente que dejó la presidencia estos días en vez de salir tanto en moto tuviera vergüenza y hubiera venido aquí una vez, quién sabe, a lo mejor esta gente no estaría tan abandonada como está».

A través de la aplicación Telegram, Bolsonaro calificó el discurso de Lula como una «farsa de la izquierda» y dijo que «de 2020 a 2022, se llevaron a cabo 20 programas de salud que llevaron la atención especializada a los territorios indígenas».

Para Siqueira, la visita de varios representantes del gobierno nacional el sábado fue muy bien recibida.

«Se trata de algo bastante fuerte, y de esta forma demuestran que se están tomando medidas y que van a haber garantías», valora.

Próximos pasos

Durante su visita a Roraima, Lula prometió combatir la explotación de los recursos minerales de la región.

«Vamos a tomarnos muy en serio esta historia de acabar con cualquier tipo de minería ilegal», dijo.

«E incluso si se trata de un terreno que cuenta con autorización de la agencia para realizar prospecciones, éstas pueden llevarse a cabo sin destruir el agua, sin destruir el bosque y sin poner en peligro la vida de las personas que dependen del agua para sobrevivir», afirmó.

El doctor André Siqueira (a la izquierda) atiende a un niño yanomami.

FUENTE DE LA IMAGEN – JÚNIOR HEKURARI YANOMAMI. El doctor André Siqueira (a la izquierda) atiende a un niño yanomami.

Siqueira entiende que es necesario pensar en acciones a corto, medio y largo plazo.

«Es necesario restablecer la asistencia sanitaria a esta población, que vive una situación de catástrofe y emergencia».

El gobierno también ha empezado a distribuir cestas de alimentos y complementos alimenticios para combatir la desnutrición.

Entretanto, el ministro de Justicia y Seguridad Pública, Flávio Dino, reveló que solicitará la apertura de una investigación en la Policía Federal para averiguar los posibles delitos cometidos.

«Hay fuertes indicios de un delito de genocidio, que será investigado por la policía», dijo Dino.

Siqueira cree que la situación de los yanomami debe llamar la atención sobre lo que ocurre en otros territorios indígenas del país.

«Sabemos que hay problemas en zonas del Río Negro y en el Alto Solimöes, por ejemplo. Estuve allí el año pasado y vi situaciones similares de falta de asistencia y cuidados», contó.

«Es algo que hay que abordar urgentemente, porque nuestra humanidad depende de ello», concluyó el doctor.

Imagen de portada: RICARDO STUCKERT/PR. En su visita visita a la región donde habitan los indígenas yanomami, el presidente Lula da Silva dijo que la situación en «inhumana».

FUENTE RESPONSABLE: BBC News Brasil. Por André Biernath. 25 de enero 2023.

Sociedad y Cultura/América Latina/Brasil/Salud/Pueblos originarios/ Alerta Sanitaria/Invisibilidad social

Terror laboral y despidos masivos: la era Elon Musk de Twitter. Ahora lo sufre España.

La controvertida figura del multimillonario Elon Musk ha extendido su alargada y oscura sombra al mundo de las redes sociales con un cuestionable y polémico estreno como dueño de Twitter.

Elon Musk está iniciando despidos masivos en Twitter, reduciendo drásticamente la fuerza laboral de la empresa y dando inicio a su revisión general. El pasado jueves por la noche envió un correo electrónico a los empleados de la empresa notificándoles sobre los planes para eliminar puestos de trabajo. Los trabajadores han recibido un correo electrónico con el asunto: «Su papel en Twitter».

Aquellos que mantuvieran sus trabajos serían notificados en el correo electrónico de la empresa y, el resto, serían avisados por su correo personal.

elon musk twitter redes sociales sociedad 1Elon Musk en su primer día como dueño de Twitter.

“Equipo, en un esfuerzo por colocar a Twitter en un camino saludable, pasaremos por el difícil proceso de reducir nuestra fuerza laboral global el viernes”, se puede leer en una de las versiones del correo electrónico recopilada por The Washington Post.

“Reconocemos que esto afectará a varias personas que han realizado valiosas contribuciones a Twitter, pero lamentablemente esta acción es necesaria para garantizar el éxito de la empresa en el futuro. Reconocemos que esta es una experiencia increíblemente desafiante, independientemente de si le afecta o no. Estamos agradecidos por sus contribuciones a Twitter y por su paciencia a medida que avanzamos en este proceso”.

Esa fue la primera comunicación oficial de Musk con el personal. Desde que el millonario asumiera su cargo el 28 de octubre, Twitter ha despedido aproximadamente al 50% de sus empleados.

En los últimos días, varias empresas dijeron que pausarían temporalmente su inversión publicitaria en Twitter para ver cómo cambiaban las cosas bajo la propiedad de Musk. Los competidores de Tesla, General Motors y Audi, junto al titán de los alimentos General Mills se encuentran entre las empresas que han detenido su actividad con la compañía.

elon musk twitter redes sociales sociedad 2

A su vez, el gigante publicitario IPG aconsejó a sus clientes que pausaran temporalmente sus planes de medios de Twitter, aunque no está claro cuántos están siguiendo este consejo. 

Musk busca eliminar alrededor de 3.700 empleados de Twitter, lo que equivale a la mitad de su fuerza laboral, mientras intenta reducir costos e imponer una nueva ética de trabajo exigente, según planes internos revelados por algunos trabajadores. 

El personal que trabaja en ingeniería, comunicaciones o productos se encuentra entre los afectados por los despidos, según los tuits del personal de Twitter.  Algunos miembros tuitearon que perdieron el acceso al correo electrónico del trabajo y a los canales de Slack antes de recibir un aviso oficial, lo que interpretaron como una señal de que habían sido despedidos.

El equipo de curación de Twitter, responsable de destacar y contextualizar los mejores eventos e historias que se desarrollan en la empresa, también ha sido eliminado, junto al equipo de comunicaciones de la empresa en India, a los que se suma un equipo que se centró en investigar cómo Twitter empleaba algoritmos, un tema que era una prioridad para Musk.

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Twitter España despide al 80% de su plantilla: «Lo han hecho tan mal que nos pagan una pasta».

Solo quedan 5 empleados.

«Hoy nos han despedido a todos», cuenta uno de los afectados. Tras casi cuatro meses de incertidumbre, la plantilla se ha quedado reducida a solo cinco personas. Los demás se llevan 33 días de indemnización por año trabajado.

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Twitter España despide al 80% de su plantilla: «Lo han hecho tan mal que nos pagan una pasta».

«Hoy nos han despedido a todos», cuenta uno de los afectados. Tras casi cuatro meses de incertidumbre, la plantilla se ha quedado reducida a solo cinco personas. Los demás se llevan 33 días de indemnización por año trabajado

Twitter España ha despedido este martes a algo más del 80% de su plantilla, según ha podido confirmar este diario a través de varios afectados.

Tres meses y medio después de que Elon Musk se pusiera al frente de la empresa y comenzara un agresivo plan de ajuste, los recortes se han confirmado en su oficina en Madrid, que ya ha sido cerrada, aunque la firma seguirá teniendo cinco empleados, enfocados a ventas y negocio. 

De este modo, el Expediente de Regulación de Empleo (ERE) ha alcanzado a 24 de los 29 trabajadores y se hará efectivo el 8 de febrero. Eso sí, se han ido con una indemnización de 33 días por año trabajado, frente a los 20 que pretendía la empresa en un inicio. 

El proceso de ajuste ha sido tan caótico como todo lo que ha acompañado la gestión del multimillonario desde que el pasado 4 de noviembre se convirtiera en el dueño de Twitter. «Hoy nos han despedido por fin», celebra uno de los afectados, que prefiere mantenerse en el anonimato, en declaraciones a El Confidencial. «En el ERE no habían puesto una razón válida, solo que por productividad. Se les amenazó, han tenido que dar su brazo a torcer y no les ha hecho ninguna gracia. Esto lo ha tenido que firmar Elon Musk personalmente, porque tiene que ser así a partir de cierta cantidad», cuenta el ya exempleado, que recalca que el proceso de despido fue «muy traumático». «Me alegro de que ahora les hayan fastidiado, porque les hemos sacado lo que queríamos», incide.

El caso de la filial de Twitter en España dista mucho de lo que ha ocurrido en Estados Unidos o Reino Unido, donde los procesos de despido han acabado en los tribunales. No es el único entuerto judicial que tiene que resolver la red social.

De hecho, el acuerdo para finiquitar el ajuste en Madrid ha llegado casi a la par que la Crown Estate británica –conglomerado empresarial que gestiona propiedades de la Casa Real británica – demandara a la empresa de Musk por el impago de su sede en Londres. 

Es la consecuencia de la orden que dio Musk el pasado diciembre, cuando también dejó de pagar a varios proveedores. En España, el prestigioso bufete de abogados Sagardoy ha llevado la representación de Twitter. Tanto aquí como en el resto de países, la compañía ha tratado de actuar con los despidos lo más rápido posible, ya que a partir del 1 de febrero buena parte de la plantilla tenía que cobrar las stock options (pago en acciones), algo que Musk quería evitar a toda costa. Si eran despedidos antes, ese pago se anulaba al completo.

«Llegaron un par de días tarde para evitarlo. El proceso ha sido todo lo rocambolesco que te puedas imaginar», asegura el afectado, que remarca que finalmente también se han incluido todas las stock options que les correspondían. Otras fuentes consultadas señalan que la negociación con los abogados de Twitter ha sido impecable, pero hasta ellos tenían las manos atadas por las políticas establecidas por Musk. «Twitter lo ha hecho tan mal que si iban a juicio, como mínimo, nos daban el despido improcedente. Gracias a eso, la diferencia ha llegado a ser de 50.000 euros en el finiquito. En total, los despidos les han acabado costando unos 1,6 millones. Nosotros estamos muy contentos», asegura.

Las oficinas centrales de Twitter. (EFE / John G. Mabanglo)

La llegada de Musk a Twitter supuso echar a la calle a la mitad de la plantilla en todo el mundo, a lo que luego han ido siguiendo más recortes laborales. 

Uno de los episodios más polémicos se produjo cuando, semanas después, abrió un proceso de bajas voluntarias. Entonces, envió un correo a toda la plantilla en la que les daba un ultimátum de 36 horas: o aceptaban un modo de trabajo «extremadamente duro» o se iban a la calle. 

«¿Qué es eso de despedir por no pulsar un botón? Ni siquiera teníamos la opción de pulsar no, solo sí. Si no respondíamos, estábamos fuera», dice el exempleado, que detalla que la respuesta en Twitter España estuvo marcada por las tareas que desempeñaba cada cual. «Entre los ingenieros, solo una persona decidió continuar. La cosa cambiaba cuando se trataba de trabajadores dedicados a ventas, que sí aceptaron de forma mayoritaria.

Estuvieron currando durante las fiestas y los fines de semana para haber acabado igualmente sin empleo», lamenta, aunque celebra que la gestión de la tecnológica «ha sido tan horrible que hasta la intención de dar el mínimo posible les ha salido mal, por inútiles». 

Hace justo un mes, otro afectado contaba a este diario que el proceso estaba siendo «un limbo surrealista». «Los e-mails que nos llegan de EEUU no son vinculantes legalmente. Hasta que Musk, un abogado o alguien me envíe un burofax o una comunicación oficial de que estoy despedido, de aquí no me muevo», avisó entonces. Ese día, ha llegado.

Imagen de portada: Elon Musk (Reuters / Andrew Kelly File)

FUENTE RESPONSABLE: Cultura Inquieta (Pijama surf) 7 de noviembre 2022./ El Confidencial. Por Mario Escribano. 24 de enero 2023.

Sociedad y Cultura/Elon Musk/Twitter/Redes sociales/España/ Polémica/Desempleo/Pensamiento crítico.

Entrada relacionada: «El hombre ha perdido la capacidad de desobedecer», por el filósofo y psicoanalista Erich Fromm. 24/1/2023.

«El hombre ha perdido la capacidad de desobedecer», por el filósofo y psicoanalista Erich Fromm.

A pesar de la connotación peyorativa y negativa que conlleva el adjetivo «desobediente», toda revolución y toda evolución social han sido consecuencia de un acto de desobediencia, algo que cada vez ocurre menos en una sociedad que está totalmente alienada.

«Todos los mártires de la fe religiosa, de la libertad y de la ciencia han tenido que desobedecer a quienes deseaban amordazarlos, para obedecer a su propia conciencia, a las leyes de la humanidad y la razón. Si un hombre solo puede obedecer y no desobedecer, es un esclavo; si solo puede desobedecer y no obedecer, es un rebelde (no un revolucionario); actúa por cólera, despecho, resentimiento, pero no en nombre de una convicción o de un principio» – Erich Fromm 

Erich Fromm.

Reyes, sacerdotes, señores feudales, patrones de industrias y padres han insistido durante siglos en que la obediencia es una virtud y la desobediencia es un vicio. 

Para presentar otro punto de vista, enfrentamos esta posición con la formulación siguiente: la historia humana comenzó con un acto de desobediencia y es probable que termine por un acto de obediencia.

Según los mitos hebreos y griegos, la historia humana se inauguró con un acto de desobediencia. Adán y Eva, cuando vivían en el Jardín del Edén, eran parte de la naturaleza; estaban en armonía con ella, pero no la trascendían. Estaban en la naturaleza como el feto en el útero de la madre. Todo esto cambió cuando desobedecieron una orden.

Al romper vínculos con la Tierra, al cortar el cordón umbilical, el hombre emergió y fue capaz de dar el primer paso hacia la independencia y la libertad. El acto de desobediencia liberó a Adán y Eva y les abrió los ojos. 

Se reconocieron uno a otro como extraños y al mundo exterior como extraño e incluso hostil. El “pecado original”, lejos de corromper al hombre, lo liberó; fue el comienzo de la historia humana. El hombre tuvo que abandonar el Jardín del Edén para aprender a fiarse de sus propias fuerzas y llegar a ser plenamente humano.

Para los profetas, la historia es el lugar en que el hombre se vuelve humano desarrollando sus capacidades de razón y amor, hasta crear una nueva armonía entre él, sus congéneres y la naturaleza. Esta nueva armonía se describe como “el fin de los días”, ese periodo de la historia en que hay paz entre el hombre y el hombre, y entre el hombre y la naturaleza. 

Es un “nuevo” paraíso creado por el hombre mismo.

Adán y Eva de El Bosco.

También para el mito griego de Prometeo, toda la civilización humana se basa en un acto de desobediencia. Prometeo, al robar el fuego de los dioses, echó los fundamentos de la evolución del hombre. No habría historia humana si no fuera por el “crimen” de Prometeo. Él, como Adán y Eva, es castigado por su desobediencia. Pero no se arrepiente ni pide perdón. 

Por el contrario, dice orgullosamente que prefiere estar encadenado a esta roca que ser el siervo obediente de los dioses.

El hombre continuó evolucionando mediante actos de desobediencia. Su desarrollo espiritual solo fue posible porque hubo hombres que se atrevieron a decir «no». 

Pero, además, su evolución intelectual dependió de su capacidad de desobediencia (desobediencia a las autoridades que trataban de amordazar los pensamientos nuevos, y a la autoridad de acendradas opiniones según las cuales el cambio no tenía sentido).

Si la capacidad de desobediencia constituyó el comienzo de la historia humana, la obediencia bien podría provocar el fin de la historia humana. No estoy hablando en términos simbólicos o poéticos.

Existe la probabilidad de que la raza humana destruya la civilización y también toda la vida sobre la Tierra. Estamos viviendo técnicamente en la era atómica, pero la mayoría de los hombres (incluida la mayoría de los que están en el poder) viven aún emocionalmente en la Edad de Piedra.

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El mito de Prometeo. Una escultura de Nicolas-Sébastien Adam (1705-1778).

Si la humanidad se suicida, será porque la gente obedecerá a quienes le ordenan apretar los botones de la muerte; porque obedecerá a las pasiones arcaicas de temor, odio, codicia; porque obedecerá a los clichés obsoletos de soberanía estatal y honor nacional.

Pero no quiero significar que toda la desobediencia sea una virtud y toda obediencia un vicio. 

Tal punto de vista ignoraría la relación dialéctica que existe entre obediencia y desobediencia. Un acto de obediencia en un principio, es necesariamente un acto de desobediencia a su contra parte, y viceversa. Antígona constituye el ejemplo clásico de esta dicotomía.

Si obedece a las leyes inhumanas del Estado, Antígona debe desobedecer necesariamente las leyes de la humanidad. Si obedece a estas últimas, debe desobedecer a las primeras. 

Todos los mártires de la fe religiosa, de la libertad y de la ciencia han tenido que desobedecer a quienes deseaban amordazarlos, para obedecer a su propia conciencia, a las leyes de la humanidad y la razón.

Si un hombre solo puede obedecer y no desobedecer, es un esclavo; si solo puede desobedecer y no obedecer, es un rebelde (no un revolucionario); actúa por cólera, despecho, resentimiento, pero no en nombre de una convicción o de un principio.

Sin embargo, para prevenir una confusión entre términos, debemos establecer una importante diferencia. 

La obediencia a una persona, institución o poder (obediencia heterónoma) es sometimiento; implica la abdicación de mi autonomía y la aceptación de una voluntad o juicio ajenos en lugar del mío. 

La obediencia a mi propia razón o convicción (obediencia autónoma) no es un acto de sumisión, sino de afirmación. Mi convicción y mi juicio, si son auténticamente míos, forman parte de mí. Si los sigo, estoy siendo yo mismo.

Ilustración de Gerhard Haderer.

Es preciso dos precisiones más. La palabra «conciencia» se utiliza para expresar dos fenómenos que son muy distintos entre sí. Uno es la “conciencia autoritaria”, que es la voz internalizada de una autoridad a la que estamos ansiosos de complacer y temerosos de desagradar. La conciencia autoritaria es la conciencia de la que habla Freud, y a la que llamó «superyó». Este «superyó» representa las órdenes y prohibiciones del padre internalizadas y aceptadas por el hijo debido al temor.

Distinta de la conciencia autoritaria es la “conciencia humanística”; esta es la voz presente en todo ser humano e independiente de sanciones y recompensas externas. La conciencia humanística se basa en el hecho de que como seres humanos tenemos un conocimiento intuitivo de lo que es humano e inhumano, de lo que contribuye a la vida y de lo que la destruye. Es la voz que nos reconduce a nosotros mismos, a nuestra humanidad.

La conciencia autoritaria (superyó) es también obediencia a un poder exterior a mí, aunque este poder haya sido internalizado. Conscientemente creo que estoy siguiendo a mi conciencia; en realidad, sin embargo, he absorbido los principios del poder. 

La obediencia a la “conciencia autoritaria” tiende a debilitar la “conciencia humanística”, la capacidad de ser uno mismo y de juzgarse a sí mismo.

También debe precisarse, por otra parte, la afirmación de que la obediencia a otra persona es ipso facto sumisión, distinguiendo la autoridad “irracional” de la autoridad racional. Un ejemplo de autoridad racional es la relación que existe entre alumno y maestro; uno de autoridad irracional es la relación entre esclavo y dueño.

Ilustración de Gerhard Haderer.

En ambas relaciones se acepta la autoridad de la persona que ejerce el mando, pero los intereses del alumno y del maestro, en el caso ideal, se orientan en la misma dirección, es decir, el maestro se siente satisfecho si logra hacer progresar al alumno; si fracasa, ese fracaso es suyo y del alumno.

El dueño del esclavo, en cambio, desea explotarlo en la mayor medida posible. Al mismo tiempo, el esclavo trata de defender lo mejor que puede sus reclamos a un mínimo de felicidad. Los intereses del esclavo y del dueño son antagónicos.

Hay otra distinción paralela a esta: la autoridad racional lo es porque la autoridad, sea la que posee un maestro o un capitán de barco que da órdenes en una emergencia, actúa en nombre de la razón que, por ser universal, podemos aceptar sin someternos. La autoridad irracional tiene que usar la fuerza o la sugestión, pues nadie se prestaría a la explotación si dependiera de su arbitrio evitarlo. 

¿Por qué se inclina tanto el hombre a obedecer y por qué le es tan difícil desobedecer? Mientras obedezco al poder del Estado, de la Iglesia o de la opinión pública, me siento seguro y protegido. En verdad, poco importa cuál es el poder al que obedezco. Es siempre una institución u hombres que utilizan de una u otra manera la fuerza y que pretenden fraudulentamente poseer la omnisciencia y la omnipotencia.

Mi obediencia me hace participar del poder que reverencio, y por ello me siento fuerte. No puedo cometer errores, pues ese poder decide por mí; no puedo estar solo, porque él me vigila; no puedo cometer pecados, porque él no me permite hacerlo, y aunque los corneta, el castigo es solo el modo de volver al poder omnímodo. 

Para desobedecer debemos tener el coraje de estar solos, errar y pecar. Pero el coraje no basta. La capacidad de coraje depende del estado de desarrollo de una persona. 

Ilustración de Gerhard Haderer.

Solo si una persona ha emergido del regazo materno y de los mandatos de su padre, solo si ha emergido como individuo plenamente desarrollado y ha adquirido así la capacidad de pensar y sentir por sí mismo, puede tener el coraje de decir “no” al poder, puede tener el coraje de desobedecer.

Una persona puede llegar a ser libre mediante actos de desobediencia, aprendiendo a decir «no» al poder. Pero no sólo la capacidad de desobediencia es la condición de la libertad; la libertad es también la condición de la desobediencia.

Si temo a la libertad no puedo atreverme a decir “no”, no puedo tener el coraje de ser desobediente. En realidad, la libertad y la capacidad de desobediencia son inseparables, de ahí que cualquier sistema social, político y religioso que proclame la libertad pero reprima la desobediencia no puede ser sincero.

Hay otra razón por la que es tan difícil atreverse a desobedecer, a decir “no” a la autoridad. Durante la mayor parte de la historia humana la obediencia se identificó con la virtud y la desobediencia con el pecado. La razón es simple: hasta ahora, a lo largo de la mayor parte de la historia, una minoría ha gobernado a la mayoría. Este dominio fue necesario por el hecho de que las cosas buenas que existían solo bastaban para unos pocos y los más debían conformarse con las migajas.

El hombre ha perdido su capacidad de desobedecer, ni siquiera se da cuenta del hecho de que obedece. En este punto de la historia, la capacidad de dudar, de criticar y de desobedecer puede ser todo lo que media entre la posibilidad de un futuro para la humanidad y el fin de la civilización. 

Imagen de portada: Gentileza de Cultura Inquieta.

FUENTE RESPONSABLE: Cultura Inquieta. Por Erich Fromm. 23 de enero 2023.

Sociedad y Cultura/Filosofía/Pensamiento crítico/Salud Mental/Desigualdad social.

Tres niñas wichí fueron separadas de sus padres.

En lo personal; esta noticia da verguenza propia y ajena, demostrando la inacción de los Organismos del Estado Argentino, frente a quienes se encuentran en una situación de extrema pobreza en el norte del país y los reiterados negociados entre algunos funcionarios corruptos con los mercaderes en la trata de personas. Indignante y reprobable, en donde lo federal pasa a último plano, debiendo intervenir las mas máximas autoridades del Ministerio de Desarrollo Social y concurrentes del Gobierno Nacional por sobre la autonomía del provincial.

La mayoría de la familia está indocumentada

Se trata de una familia del paraje victoriano Pozo El Toro, que estaba trabajando en una finca del departamento San Martín. 

Una beba trasladada a Salta en grave estado de salud y dos niñas que quedaron alojadas en una institución estatal, es el resumen de una denuncia que hizo una pareja de personas del Pueblo Wichí con la ayuda del Modesto Rojas, referente originario de Tartagal.

Ni las tres nenas, ni el padre, ni la madre tienen documentos de identidad. Esto pese a que, según pudo constatar Salta/12 en organismos del Poder Ejecutivo y el Judicial, el Estado ya venía interviniendo en relación una cuarta hija adolescente que es madre y que había estado institucionalizada por presentar una situación de extrema vulnerabilidad. “Es la única que tiene un DNI junto a su hijo”, indicaron las fuentes.

La familia es oriunda de Pozo El Toro, paraje ubicado a 40 kilómetros del pueblo de Santa Victoria Este, municipio de Rivadavia, el segundo departamento más pobre de Argentina y que alberga la mayoría de las comunidades originarias.

Según contó Rojas a Salta/12, la familia  (cuyos datos serán resguardados para poder proteger la identidad de las hijas), llegó hace unas dos semanas a Tartagal desde Puesto La Línea, cercano a la comunidad El Traslado en la jurisdicción del municipio de General Ballivián, en el departamento San Martín. 

El matrimonio habría estado trabajando en el corte de madera y de postes. Pero ante la situación de su beba (de entre 9 y 12 meses), que presentaba signos de malestar en su salud, el finquero a cargo los habría llevado en la camioneta hasta Tartagal.

La beba terminó internada en el Hospital Juan Domingo Perón, en donde no permitieron que su padre y su madre la vieran, dijo Rojas. “Ellos quedaron fuera del hospital horas y horas”, contó.

El referente wichí sostuvo que el martes último llamaron agentes de la Secretaría de Niñez y Familia de la provincia preguntando sobre la situación de la familia. En ese momento, buscaban dar con la madre porque la beba debía ser trasladada a Salta Capital ante su situación de salud que, según organismos estatales, era de extrema gravedad, al punto que el traslado fue en avión sanitario por presentar un grado de desnutrición muy elevado.

La institucionalización

“En idioma les avisé que los estaban necesitando”, contó Rojas. La madre fue con sus dos niñas “de 9 y capaz 6 años, (según) ellos calculan, porque como están indocumentados”, relató el referente. 

Dijo que cerca de las 11.30 le dijeron que pasara a la guardia para ver a su beba pero que las niñas debían quedarse afuera. “Pero la madre salió y ya no estaban”, sostuvo Rojas.

“No se institucionaliza de buenas a primeras”, dijeron a Salta/12 fuentes que actuaron en el caso. Afirmaron que la madre no quería viajar a Salta con la beba, por temor de dejar solas a sus niñas con el padre

Añadieron que el matrimonio tendría problemas de adicciones con el alcohol y que para internar a la beba tuvieron que “actuar con la fuerza pública”. No obstante, no se pudo conocer en detalle cómo fue el procedimiento. Rojas dijo que supo del hecho por lo que le comentaron los padres “en idioma”. El referente sostuvo que faltó información. 

Según pudo establecer Salta/12, en la familia habría al menos dos hermanas más grandes. Una de ellas, de 15 años y que es madre de un bebé, es la que se encontraba en situación de vulnerabilidad (que ocurrió cuando estaba sin sus padres), por lo cual fue ingresada al sistema y obtuvo su DNI, al igual que su bebé. Pero en ese momento no vivía con su madre. “Llevó meses poder acceder a la madre, saber dónde vivía, y son comunidades tan aisladas que cada vez que ven gente de los organismos se escapan. Es imposible hablar con ellos”, indicaron las fuentes oficiales.

Añadieron que la internación de la beba trasladada a Salta Capital tuvo que hacerse con la fuerza pública tras el alerta del sistema de Atención Primaria de la Salud (APS). Las fuentes afirmaron que hubo “ausencias prolongadas” de la madre y el padre para ver a la criatura internada. La versión se contrapone con la de Rojas, quien afirmó que el problema fue que no los dejaban ingresar.

Las fuentes reconocieron que se dispuso la prohibición de acercamiento. Pero ante el pedido de los especialistas de que la madre viajara con la beba a Salta Capital, se gestionó el levantamiento de la restricción. “Pero ella (por la madre), no quiso ir” y “no la podemos obligar”, afirmaron. 

Rojas, por su parte, contó que una vez que se dieron con la ausencia de sus hijas, el matrimonio “vino a verme llorando, preguntando afligidos, porque pensaban que les mataban a sus hijos”.

El escape “no es instintivo” 

Frente a las miradas lineales que cargan sobre las familias originarias su destino y la muerte de sus hijos, la docente e investigadora de la Universidad Nacional de Salta (UNSa), Norma Naharro entendió que es importante “no ir solamente a lo puntual y buscar responsabilidades personales y acusaciones judiciales que es lo que hace el Estado. Sino entender el contexto histórico y social”.

“Pozo el Toro es una comunidad muy chiquita en medio del monte. De 30 familias en condiciones de muchísima precariedad y el mismo hecho de que estén indocumentados habla de que su contacto con el Estado es negativo”, sostuvo la especialista.

Recordó que la figura recurrente que surge de los relatos de agentes estatales que intervienen en los territorios, es que la gente ve la camioneta de la Policía y sale al monte a esconderse. “No es porque son animales que se asustan por el ruido del motor. Tiene una historia y la llegada de la Policía tiene consecuencias negativas y entonces se alejan”, dijo. Y entendió que la representación del relato oficial estigmatiza y fortalece ideas racistas “de que la gente de los pueblos wichí son personas irracionales con las que no se puede tratar y con la cual el Estado no puede hacer más nada que meterlos presos”.

“Cada vez que los funcionarios apelan a esa figura les pregunto ‘¿Y no sabés por qué corren?’». El escapar, añadió “no es instintivo, sino producto de una historia social que está inscripta en esos cuerpos”.

La violación de derechos, sea por acción u omisión del Estado, también se extiende al hecho de que al ser una familia indocumentada, no recibe las prestaciones sociales. “Viven vendiendo su fuerza de trabajo para el corte de postes y actividades de desmontes en situaciones de explotación extrema”, señaló Naharro. 

En cuanto a las explicaciones estatales sobre el consumo de alcohol indicó “el consumo problemático es otro de los motivos que justifica la represión y criminalización”.

Al analizar el relato de Rojas, Naharro entendió que “se ven violaciones de derechos una tras otra”. Entre ellas, que la beba haya ingresado o sido trasladada sin su madre, la aparente falta de intérpretes, pese a que la Ley de Salud Intercultural existe pero no tiene reglamentación, la falta de acceso al DNI, la explotación laboral, e incluso la precariedad para acceder al agua.

“Entiendo que el pozo de agua de esa comunidad (Pozo El Toro) es con energía eléctrica y para tener necesitan un generador que funciona con combustible. O sea que además tienen que comprar combustible”, describió la especialista. De hecho, hace un par de meses, la comunidad de la zona tomó la escuela reclamando la excavación de un nuevo pozo de agua.

Todo esto, concluyó Naharro, ocurre en una zona donde existe una sentencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH) que exige “al Estado que se haga cargo de estas situaciones que son históricas de explotación de opresión y a las que el Estado no da respuestas”. 

Imagen de portada: Gentileza Página 12.

FUENTE RESPONSABLE: Página 12. Por Laura Urbano. 7 de octubre 2022.

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