Un visionario…

William S. Burroughs, el profeta más radical que definió nuestro mundo actual

“EL LENGUAJE ES UN VIRUS”

¿Qué tiene en común este célebre escritor de la generación beat con la Organización Mundial de la Salud? 

 Ambos advirtieron del peligro latente para la salud física y mental del lenguaje.

“Esto ya es como Black Mirror”. 

Esta bien podría ser una de las frases más comunes expresadas por el inconsciente colectivo en el último año. El género de las distopías, tanto en la literatura como en la televisión y en las series, no ha dejado de ‘hacer su agosto’. 

Las reediciones de los clásicos de Orwell, Bradbury o Huxley emergen de tanto en cuando en las listas de libros más vendidos, junto a la recuperación de otros tomos menos conocidos por el público general hasta ahora, como “El cuento de la criada” de Margaret Atwood, popularizados a raíz del amplio consumo de las series en ‘streaming’. 

Hay una distopía personalizable a cada caso, y quien no ve un Gran Hermano por todas partes, espiándola hasta para cuando va a ir al baño y colocando ‘microchips’ hipodérmicos (cuando ya lo lleva en el bolsillo todos los días en su teléfono inteligente), acaba enganchado a su soma ideal o creyendo en un ‘Estado profundo’ conformado por estrellas del espectáculo y políticos progres. Quizá una de las campañas publicitarias más geniales de los últimos meses es la que precisamente idearon cuatro estudiantes de publicidad de la escuela Brother Ad Madrid, cuando en una marquesina de autobús de la capital colocaron un espejo con la frase: “Black Mirror 6th Season. Live Now, everywhere” , con el logo de Netflix.

Rubén de Blas en la recreación de un anuncio de 'Black Mirror'. (Brother Ad School)

Rubén de Blas en la recreación de un anuncio de ‘Black Mirror’. (Brother Ad School)En su momento, se viralizó muchísimo esta propuesta, algo normal dadas las circunstancias: era junio de 2020, la época en la que el término ‘nueva normalidad’ estaba en boca de todos y comenzábamos la desescalada hacia un mundo que creíamos que iba a ser totalmente diferente al que habíamos conocido. 

A pesar de que la pandemia no termina de acabarse (curiosa paradoja semántica) y haya dejado tantas muertes y secuelas, la sociedad está esforzándose en volver a la realidad previa a la crisis sanitaria, aunque como es evidente ahora llevemos mascarillas por precaución más que por obligación, mantengamos las distancias de seguridad en los espacios públicos cerrados o revisamos a diario las noticias para saber si es seguro o no viajar a tal sitio, si nos exigen estar vacunados o debemos pasar por una PCR.  

Para Burroughs, el lenguaje invade el cuerpo humano como un virus o un parásito, alineándose hasta sus últimas consecuencias Sin duda alguna, lo que dejaba de manifiesto aquel anuncio es lo que el célebre autor de documentales Adam Curtis llamó “hiper normalización” la tendencia a aceptar y normalizar de que todo está fatal y lo que es peor aún, lo va a estar, ya que nos resulta prácticamente imposible crear, ya no solo imaginar, mundos futuros mejores. No; la realidad, afortunadamente, todavía no es como Black Mirror, aunque el ingenio de los publicistas de colocar un espejo en pleno centro de Madrid nos enseñe nuestra figura apresurando el paso por la calle, haciéndonos protagonistas de un hipotético nuevo episodio que solo existe en nuestra mente.

Sin embargo, hay distopías que fueron creadas con mucha anterioridad a la serie de Netflix y que reflejan con más precisión la política y la sociedad del mundo de hoy en día. 

Uno de los autores que merece la pena releer y que no está incluido entre esa caterva inamovible de autores clásicos de ciencia ficción distópica es William S. Burroughs. 

Presente en los manuales de literatura entre nombres de la generación beat como Jack Kerouac, Allen Ginsberg o Gregory Corso, a menudo se pasa por alto algunas de sus descerebradas profecías y rabiosas proyecciones de futuro, quizás debido a la altanería de su personaje, su grotesca visión del mundo, su heterodoxia narrativa y la profunda escatología que inunda sus textos, plagados de yonkis, sexo promiscuo sin fin y atentados contra la moral dominante.

El lenguaje, los virus, la droga

El autor de “El almuerzo desnudo) (1959), un ‘cocktail molotov-novela’ que llevó magistralmente David Cronenberg a la gran pantalla, lanzó una serie de profecías entre ‘cut-up’ y ‘cut-up’, a modo de sobresalto, exabrupto literario o vómito de palabras difícil de interpretar. 

Sin embargo, desde cierta perspectiva sus predicciones fueron mínimamente más acertadas que las que construyeron de forma rigurosa y científica otros escritores más respetados por el público de masas, como Orwell o Huxley. No hace falta lanzar una proyección de futuro en el que un partido dictatorial llamado Ingsoc totalice todos los aspectos de la vida del ser humano (eso ya lo vimos en el siglo XX en cierto modo) o que toda la población se robotice y aprenda a no desear ni sentir nada, anulando cualquier sentido de libertad.

Tan solo hacía falta atender a lo más esencial, aquello que nos une y da sentido a nuestra realidad: el lenguaje. “Según Burroughs, una infección viral atacó a los homínidos del pre-paleolítico catalizando mutaciones deformantes de las neuronas, del aparato sonoro y de la estructura maxilofacial” El lenguaje es un virus”. 

Esta es la cita con la que bien podría resumirse toda su obra, su ‘lied’ argumental, pues el objetivo de ‘El Hombre Invisible’ (uno de sus seudónimos) con sus novelas y escritos no fue otro que sabotear las formas sintácticas y semánticas, ya que para él la verdadera revolución no tenía una dimensión política o social, sino mental. 

En este sentido, como la droga, el otro gran tema de sus libros, el lenguaje invade el cuerpo humano como un virus o un parásito, alineándose hasta sus últimas consecuencias, poseyendo al sujeto y haciéndole carente de interioridad, pues todo su mundo gira en torno a ese “álgebra de la necesidad” que le hace consumir más y más. 

“La droga es aquí una inoculación de muerte que mantiene al cuerpo en una paradójica condición de emergencia y ralentización, donde el adicto es inmune al aburrimiento”, escribe Adolfo Vásquez Rocca, investigador de la Universidad Complutense de Madrid, en un análisis sobre la obra Burroughs y sus crípticos significados. “Puede estar horas mirándose los zapatos o simplemente permanecer en la cama. Es el contagio definitivo, el de la interioridad intoxicada”.

Burroughs en Tánger en 1956. (Fotógrafo desconocido) Foto: La Felguera.

Burroughs en Tánger en 1956. (Fotógrafo desconocido) Foto: La Felguera.

Al igual que la heroína, el tipo de sustancia a la que más estuvo enganchado el autor junto con el alucinógeno yagé, el lenguaje manipula y transforma a los seres humanos por proceso de contagio. “Según Burroughs, una infección viral atacó a los homínidos del pre-paleolítico catalizando mutaciones deformantes de las neuronas, del aparato sonoro y de la estructura maxilofacial”, sintetiza Vásquez Rocca. 

Sus teorías son muy disparatadas desde un punto de vista científico, cierto. No por ello carecen de valor vital y filosófico, pues tuvo la intención de llevarlas hasta el final. 

La estrategia de este hombre gris de mirada encorvada era precisamente romper con la alienación impuesta por el lenguaje mediante la técnica del cut-up en sus escritos o por acciones concretas enmarcadas en el territorio de la experimentación audiovisual, la investigación acerca del control social y sus posibilidades de romperlo, o el vandalismo callejero que detalló en obras como “Manual Revisado del Boy Scout” (La Felguera, 2016) o en su ensayo de ficción “La revolución electrónica” (Caja Negra, 2009).

Infodemia y pandemia

“Lo primero, necesitas un dispositivo de codificación, una televisión, una radio, dos cámaras de vídeo, una estación de radioaficionado y un simple estudio fotográfico con unos pocos accesorios y actores”, escribe Burroughs.

“Para empezar, mezcla todas las noticias y emítelas en todas direcciones, a las cadenas de radio y grabadoras callejeras. Construye transmisiones de vídeo con noticias falsas y mezclalas con las reales. 

Para las imágenes, puedes usar fotografías antiguas. La ciudad de México podría ser el escenario perfecto de una revuelta en Saigón y viceversa. Una insurrección de Santiago de Chile puede hacerse con imágenes de Londonderry (Irlanda del Norte). 

Nadie notaría la diferencia… mezclas las imágenes de ‘fake news’ con noticias reales. Así, tendrás más ventaja sobre tu oponente, que deberá ocultar sus manipulaciones. Tú no tendrás esa necesidad. En realidad, puedes promocionar que estás escribiendo noticias por adelantado sobre hechos que puedes crear por técnicas que nadie pueda usar. 

Y eso te convierte en noticia… los ‘cut-ups’ podrían inundar los medios de comunicación de masas de engaños”. El lenguaje no es un mero instrumento de inocente utilidad con el que nos comunicamos, sino que permea en el organismo vivo afectando a la salud, como Burroughs avisaba Efectivamente, el Exterminador (otro de sus seudónimos) se está refiriendo a lo que hoy en día todo el mundo conoce como ‘fake news’, un fenómeno que en la época del escritor pudo ser utilizado como recurso de contrainsurgencia, en operaciones militares y por los servicios de inteligencia, pero que hoy en día y debido a la multiplicidad de canales, emisores y receptores que hay en la red, fruto de la autocomunicación de masas, ha adquirido una categoría mucho más notoria en nuestra sociedad. 

A tal punto de explosión ha llegado que los medios de comunicación han comenzado a referirse a esta profusión de noticias falsas como “infodemia”, un término compuesto por las palabras ‘información’ y ‘pandemia’, que sin duda entronca muchísimo con las advertencias e hipótesis sobre el lenguaje que tenía Burroughs, ya no solo con sus técnicas para crear el caos social y político.

“Una infodemia es una sobreabundancia de información, en línea o en otros formatos, e incluye los intentos deliberados por difundir información errónea para socavar la respuesta de salud pública y promover otros intereses de determinados grupos o personas”, define la OMS en una entrada del 23 de septiembre de 2020, con la clara intención de alertar sobre el alto volumen de ‘fake news’ y de teorías de la conspiración que contradecían las versiones oficiales sobre la pandemia que ellos mismos extendieron bajo un aluvión de críticas por su mala gestión. 

“La información errónea y falsa puede perjudicar la salud física y mental de las personas, incrementar la estigmatización, amenazar los valiosos logros conseguidos en materia de salud y espolear el incumplimiento de las medidas de salud pública, lo que reduce su eficacia y pone en peligro la capacidad de los países para frenar la pandemia”. 

Si todavía no se entiende la asociación de ideas que Burroughs hacía entre algo tan físico como es una enfermedad o un virus y algo tan intangible como es el lenguaje que nos une y compartimos, en pleno 2020, más de dos décadas después de su muerte, llega la OMS para ratificar su teoría crítica sobre poder y control social.

Portada de la edición anglosajona del 'Manual revisado del Boy Scout' seguido de 'La revolución electrónica' en la edición de The Ohio State University Press, 2017.

Portada de la edición anglosajona del ‘Manual revisado del Boy Scout’ seguido de ‘La revolución electrónica’ en la edición de The Ohio State University Press, 2017.

El asunto va más allá: el organismo reconoce sus repercusiones en la salud individual y colectiva, pues el lenguaje no es un mero instrumento de inocente utilidad que sirve para que nos comuniquemos, sino que permea en el organismo como la droga a la que estaban enganchados la mayoría de los personajes de Burroughs, les corroe y les destruye, en los casos más visibles inundándose de odio (bajo intereses políticos), pero también diciéndoles cómo tienen que comer, qué tienen que consumir y qué es lo que deben desear. 

No en vano el término que se usa para nombrar a una información o contenido que se comparte mucho en redes sociales es “viral”, el cual hace referencia directa a las enfermedades causadas por un virus. Y no, este concepto no emergió después de la pandemia como infodemia, sino que ya venía de antes.

El ‘cut-up’ informativo más inmediatamente actual

Hace apenas unos días, el periodista Miquel Ramos decidió subir a Twitter un vídeo en el que denunciaba la represión que estaban sufriendo los manifestantes de Cuba por parte de los agentes policiales. Lo curioso es que, en vez de subir imágenes reales de las protestas que están aconteciendo en la isla caribeña, lo hizo con las cargas policiales del 1 de octubre en Cataluña.

La respuesta de los usuarios no se hizo esperar. Muchos de ellos se dieron cuenta de que, efectivamente, los policías llevaban la bandera de España en el uniforme y los manifestantes hablaban catalán. Pero también hubo otros tantos que cayeron en la argucia de Ramos, quien con este curioso experimento demostró lo fácil que es colar una ‘fake news’. La maniobra del periodista, además, encaja casi punto por punto con la técnica de cut-up de Burroughs explicada al inicio del artículo. Ver para creer.

El arma definitiva de Burroughs

Regresando a la vida y obra del escritor norteamericano, cabe preguntarse cuáles fueron las fórmulas que patentó para salir de la tiranía del lenguaje y las formas de control social que el poder establecido desplegaba a partir de este. 

Los esfuerzos del Hombre Invisible pasaron, primero, por la experimentación tanto vital como literaria, trazando líneas de fuga a partir de viajes físicos (sobre todo a Tánger) y mentales (a Interzonas, ese ‘no-lugar’ al que accedía a través de las drogas entre otros muchos métodos), y escabulléndose siempre del formalismo narrativo que heredó de sus influencias literarias anteriores. 

De algún modo, soñaba con redes clandestinas de adolescentes que atentaban contra el poder establecido y los férreos códigos morales que imperaban en aquellos días. 

Su vida conyugal no es tan encomiable: disparó a su mujer en la cabeza jugando a Guillermo Tell después de consumir drogas. Tanto en ‘Los chicos salvajes’ como en ‘El almuerzo desnudo’ podemos comprobar cómo sus personajes entran y salen de la acción de la novela sin permiso, pues la obra entera puede leerse de principio a fin o de forma aleatoria. 

Esto le emparenta con las tácticas que luego desarrollaron los situacionistas franceses más adelante, como “la deriva psicogeográfica” o “détournemen” la cual consistía en hacer una especie de ‘cut-up’ cartográfico, superponiendo un mapa de una ciudad sobre otra distinta o explorando las zonas de la periferia urbana no solo física sino también mentalmente, donde los conceptos de campo y ciudad se funden y la guerra social entre clases se hace más patente. 

La influencia del autor en los movimientos de vanguardia artística y política posteriores es, por tanto, amplísima. Otro hecho biográfico reseñable al final de sus días es su encuentro con Kurt Cobain, del cual dijo que era un muchacho “con una expresión moribunda en sus mejillas”. 

Un acontecimiento sobre el que Servando Rocha escribe en “Nada es verdad. Todo está permitido” (Alpha Decay, 2014). “Él no tenía intención de suicidarse. Por lo que yo sé, ya estaba muerto”, dijo el escritor cuando en 1994 el líder de Nirvana decidió poner fin a su vida.

Sin embargo, y a pesar de todas sus desgracias personales, su lucha incansable contra el lenguaje y su afán de querer dinamitar el orden establecido, vale la pena rescatar las palabras que escribió en la última entrada de su diario, al poco de morir, recogidas en “Agente Provocador”: “No hay nada. No hay sabiduría final ni experiencia reveladora; ninguna jodida cosa. No hay Santo Grial. No hay Satori definitivo ni solución final. 

Solo conflicto. La única cosa que puede resolver este conflicto es el amor. Amor puro. Lo que yo siento ahora y sentí siempre por mis gatos. ¿Amor? ¿Qué es eso? El calmante más natural para el dolor que existe. AMOR”.

FUENTE: Alma, corazón y vida – Por Enrique Zamorano

Más que interesante – Final

Nicolás Mavrakis es el autor del flamante libro “Byung-Chul Han y lo político” (Prometeo).

Ahí es donde me parece que él hila muy bien una sensación general de los usuarios de internet: pensemos la totalidad del mundo civilizado, que experimenta ese malestar, agotamiento y sin embargo son sensaciones que entran en contradicción evidente con este mundo digital del ‘Me gusta’ permanente”

Fue en el año 2015 -hace tan solo seis años- cuando conocimos de manera masiva, traducida en Argentina, la mayor parte de la obra de este pensador especialista en Martín Heidegger y promocionado entonces como “la gran revelación de la filosofía occidental”.

Allí se produjo un desembarco que entonces incluyó los títulos “La sociedad del cansancio” (2012), “La sociedad de la transparencia” (2013), “La agonía del Eros” y “En el enjambre y Psicopolítica” (2014), todos éxitos de ventas en Europa.

“Hay algo clave en todos los libros de Han que es esta actitud pesimista, que hay que entender como el típico gesto del Romanticismo.

El de aquel que denuncia un malestar del presente, nuestro presente tecnológico diríamos hoy, en contraste con un tiempo pasado que se supone habrá sido bueno, tiempo en que los rituales se cumplían, o con un tiempo futuro por venir en el que los rituales volverán a cumplirse”, señala Mavrakis.

La percepción del autor de “No alimenten al troll” y “En guerra con la piel” se acentúa especialmente en el caso de “La desaparición de los rituales”, donde Han no solo esboza una genealogía de la desaparición de los ceremonias y ritos, sino que se anima a citar “El Principito” y aventura diversas alternativas para liberar a la sociedad de su narcisismo colectivo gracias a, claro está, aquello que da por desaparecido en el título del mencionado libro.

“¿Por qué Han es un crítico romántico? -se interroga Mavrakis-. Porque en definitiva no importa tanto aquel pasado perdido o futuro por venir, sino lo que le interesa a él (romántico en sentido que refiere a futuros o pasados idealizados, abstractos, irrealizables o irrealizados) es la denuncia por ese malestar en el presente”.

“Esa es la actitud romántica de Han: mostrar la disconformidad con lo que hay en la actualidad, y se contrasta con lo que pudo haber o lo que habrá, un espacio indefinido, aquello que alguna vez fuimos o aquello que alguna vez volveremos a ser, es decir, lo que no existe.

Solo sirve para mostrar el malestar ante lo que se nos impone en determinada época, en este caso, la vida digital masificada, una vida que pasa a través de las redes sociales, algo que se intensificó mucho más después de la pandemia de Covid”, deduce el escritor.

FUENTE: Por Mercedes Ezquiaga

UNA VISION PARTICULAR DE UNIR LA AMISTAD Y EL SEXO

Se recomienda tener sexo con amigos

  • La amistad aún tiene un perímetro definido en esta época “parejo-centrista”, pero el autor sostiene que existe un dimensión erótica que es preciso rescatar más allá de la práctica sexual.

“Después me dijo que jamás me volvería a ver, porque le daba un ‘no sé qué’ mezclar sexo y amistad”, dice una canción de Roberto Jacoby (principal letrista de Virus). ¿Cuál es la razón de ese “no sé qué” que plantea una frontera para la amistad?

Lo cierto es que hubo un tiempo en que la amistad tenía un perímetro definido. Tenía que ser pensada como un vínculo deserotizado, de segundo orden respecto del que verdaderamente importaba: el de pareja. 

Nuestra época es aún “parejo-centrista”, es decir, ubica la relación amorosa estable y con compromiso emocional (más o menos excluyente) en la serie terminal de los vínculos.

La amistad, en este contexto, es un momento de pasaje –como en la adolescencia cuando se la considera en términos de “grupo de pares”– o una zona liberada para ciertos momentos estipulados dentro del contrato afectivo: alguien puede irse de vacaciones con sus amigas o amigos siempre que –si está en pareja– se haya pautado la habilitación correspondiente.

De otro modo, podría pensarse que la relación atraviesa una crisis. 

Porque nadie (al menos que yo conozca) le pide permiso a sus amigos para irse unos días de viaje con su pareja. Puede ser que aquellos lo burlen, como ocurre de manera tan frecuente entre varones, pero es difícil creer que se lo impidan.

En la década del ’90 hubo una exitosa canción que habló de esta situación, de la banda 2 Minutos y que decía: “Carlos se vendio al barrio de Lanus, el barrio que lo vio crecer. Ya no vino nunca más por el bar de Fabián y se olvidó de pelearse los domingos en la cancha”.

A primera vista, la letra es sobre un amigo que se integró a una fuerza de seguridad, de la que paradójicamente habría quedado preso (típico caso de lo que Freud llamaría figuración por lo contrario), pero el reproche amoroso con que se titula, “Ya no sos igual”, habla de un amigo que dio el paso de “crecer” y entablar una pareja, por eso luego se lo describe así: “Carlos se dejó crecer el bigote y tiene una 9”, es decir, una pistola que ahora usa en una relación estable.

En la misma línea de diferenciar entre amor y amistad, está la clásica distinción que hiciera Jorge Luis Borges:

“La amistad no necesita frecuencia, el amor sí; la amistad puede prescindir de frecuencia, el amor, en cambio, está lleno de ansiedades, de dudas, donde la falta de frecuencia puede ser terrible.

Yo tengo amigos íntimos a los que veo tres o cuatro veces al año. Y a otros no los veo porque se han muerto. […] La amistad puede prescindir de las confidencias. El amor no. Si en el amor no hay una confidencia, ya se lo vive como una traición”.

Dos conclusiones pueden extraerse de esta cita. Por un lado, Borges veía a sus amigos aunque fuese ciego; por otro lado, el amor le resultaba muy doloroso.

Su testimonio vale como otro ejemplo de que, al menos desde cierto punto de vista, el amor y la amistad van por carriles diversos. No por nada algunas relaciones amorosas concluían –o no se llegaban a iniciar– con esa expresión que fue el título de una novela de Dani Umpi: “Solo te quiero como amigo”.

Sin embargo, ¿es preciso vivir la amistad como ese vínculo de potencia disminuida? De un tiempo a esta parte, me sorprende la cantidad de artículos que promueven el sexo entre amigos. La mayoría está destinado a heterosexuales –tal vez porque hace tiempo la homosexualidad hizo de la amistad una bandera fuerte contra el parejo-centrismo–, pero no solo pensando entre varones y mujeres.

Por ejemplo, se recomienda el “Bud sex” o “sexo entre colegas” que es entre varones heterosexuales, pero que no se piensan como homosexuales. Aunque quizá este ejemplo no valga del todo, porque en algunos artículos dicen que este tipo de práctica no implica componentes afectivos (no hay besos ni caricias y, eventualmente, incluso transcurre en el anonimato).

En los otros artículos que leo hace unos años, se recomienda coger con amigos porque sería “bueno” por diferentes motivos.

Hago un resumen: 1. Fortalecería la autoestima; 2. Serviría como preparación técnica en la que no se ponen en juego las inhibiciones y/o ansiedades del deseo con un desconocido; 3. Consolida la amistad (aunque aquí no resulta claro si una amistad consolidada no es condición para el sexo); 4. Gran motivo: es mucho más económico; 5. Dado que se trata de un vínculo de confianza, no habría reproches ni malentendidos (ningún artículo explica por qué); 6. Para quienes no están en una relación estable, el sexo eventual con un amigo es recomendable porque mantiene activo el cuerpo y, por lo tanto, contribuye a su salud. 

Aunque usted, lector, no lo crea, todas estas estupideces las dicen artículos que dicen basarse en estudios científicos y en investigaciones de universidades (por supuesto, todas norteamericanas).

Yo, que también pienso y digo estupideces, cuando leo estos artículos no puede dejar de imaginar a un becario medio fóbico en Minnesota que hace tiempo tiene ganas de acostarse con una compañera de laboratorio y no tiene más recurso que el de inventar un paper para invitarla a desayunar y debatir ideas sobre el tema.

Ahora bien, fuera del chiste tonto, me pregunto: ¿por qué erotizar la amistad supone este tipo de motivos que están más cerca de un pensamiento higienista, basado en miedo al compromiso y al conflicto, sino en un ejercicio narcisista?

En particular, el motivo de que sería “más económico” es simpático, porque demuestra el cansancio de la cita y de ciertos estereotipos de agasajo, pero que la crítica se justifique en términos de “ahorro” parece más un gesto de mezquindad.

Desde mi punto de vista, el erotismo de la amistad es una relación con la palabra

¿En serio no le vamos a reconocer ninguna potencia a la amistad? Por ejemplo, en mi práctica como terapeuta es cada vez más frecuente escuchar a jóvenes cuyo inicio en la sexualidad ya no es en el marco de un “debut” (con una prostituta, llevados por algún padre, tío o entre amigos), sino en condiciones más lúdicas.

Lo mismo adolescentes que encuentran sus primeros besos y caricias en amistades que no tienen por qué luego ser olvidadas como si hubiera ocurrido alguna transgresión.

Sin embargo, no quisiera limitar mi comentario a la juventud; además quisiera recuperar la dimensión erótica de la amistad más allá de una práctica sexual.

De regreso a Borges, yo me reconozco en ese vínculo ocasional, que hace que vea a algunos amigos una que otra vez, quizá no más de dos o tres en un año.

Sin embargo, nunca dejo de hablar con ellos. Incluso cuando no están, les hablo y, eventualmente, ellos me hacen saber que están del otro lado.

Nunca creí en las amistades basadas en la permanencia, me resultan una suerte de conformismo, pero eso seguramente tenga que ver con que soy varón y los varones, por lo general, o hasta hace un tiempo, teníamos a “los pibes” como centro de nuestra vida. Los presupuestos de complicidad –verdadero lado B de la traición de que habla Borges, porque esa traición es posible sobre un fondo de incondicionalidad– ya se investigaron bastante en los últimos años.

Desde mi punto de vista, el erotismo de la amistad es una relación con la palabra.

En principio, un amigo es –como ya dije– alguien con quien hablar; es decir, un amigo es un interlocutor y esto no quiere decir que sea alguien que nos escucha de manera complaciente.

Nunca se puede escuchar de manera complaciente; si es escucha, implica una devolución, que vuelva algo de lo impensado en lo que dijimos.

A partir de esto último, me importa subrayar que la amistad implica conflicto. Con los amigos nos peleamos; cierto que sobre un fondo de comprensión, pero si los amigos no nos interpelan, no nos sacan de nosotros mismos.

Este es el rasgo que más quisiera destacar: antes que uno doble de uno, un “otro yo”, el amigo es alguien que nos ofrece la chance de ser diferentes de lo que somos. ¿Qué otra cosa caracteriza al erotismo sino esa transformación?

Antes que uno doble de uno, un “otro yo”, el amigo es alguien que nos ofrece la chance de ser diferentes de lo que somos. 

Por esto es que la amistad es tan importante, en la medida en que necesita de lo desconocido, de lo extraño, de lo que no refuerza el narcisismo y, por lo tanto, es Eros.

Hay quienes nombran su “círculo de amistades” a partir de una idea común, de pensar lo mismo, de estar en la misma onda; este tipo de vínculos suelen ser limitantes, con la primera diferencia es que aparecen los miedos: al abandono, a ser juzgado, a perder una identidad.

Este tipo de amistades son meramente agrupamientos, sociedades, consuelos para solitarios; porque la amistad siempre tiene algo solitario, porque es pasión por lo diferente. 

En este siglo de pensamiento masificado, en el que la masa a veces se expresa como falsa solidaridad y otras se confunde con trabajar gratis de troll; en el que los lazos se consolidan a partir de una identificación que no tiene nada que ver con la empatía, ya que la empatía no deja de poner al otro como otro, es fundamental recuperar la función de la amistad.

Ser amigos no es ser pares, no significa pensar lo mismo, no significa ser condescendiente, sino ir contra el hacer “causa común” que lleva a que una el espanto antes que el amor. 

Alguna vez Michel Foucault dijo que aquello que verdaderamente podría subvertir a nuestras sociedades no es el deseo, sino la amistad.

Quizá tengamos que volver a pensar este vínculo impropio respecto de la pareja, salvo para nombrar el modo en que ésta es capaz de renunciar a su “centrismo” para ser un vínculo que conserve la extrañeza y una apertura que no se reduce al oxímoron que llamamos “relación abierta”.

Para concluir, una pregunta: ¿es el psicoanalista un amigo?

Hay quienes dicen que no; yo creo que sí conversar con un amigo es meramente un acto catártico, claramente un analista no es un amigo.

Tampoco es un otro complaciente. Sin embargo, si el amigo es un interlocutor, alguien que nos interpela y, eventualmente, quien nos permite ser diferentes a nosotros, el analista puede ser nombrado como amigo sin mayores reparos. 

FUENTE: eldiarioar.com -Opinión- Piscología- Deseo- Jorge L. Borges- Por Luciano Lutereau

Vergüenza propia y ajena…

Los políticos y sus asociados inmobiliarios -toda corrupción en formato legal.

La demolición de casas y edificios de valor patrimonial sigue siendo un tema pendiente y una sorpresa para vecinos que ven de la noche a la mañana cómo cambia la fisonomía barrial.

Marina Gambier

LA NACION

Así nomás, de la noche a la mañana, en los primeros días de abril amaneció en ruinas la casa de Morelos 435, en Caballito.

Quienes habían denunciado su estado de abandono -y a la topadora a punto de pasarle por encima- encontraron efectivamente los escombros de la vivienda de estilo Art Nouveau proyectada a principios del siglo pasado por el arquitecto italiano Jacobo Storti, autor de otras residenciales en Buenos Aires y Santa Fe.

No vivía nadie allí, pero cada tanto alguien se daba una vuelta, comentaban los vecinos, preocupados por el destino del predio. Entre otros inmuebles “desaparecidos” en 2020 y lo que va de 2021 figuran los edificios militares de la calle Clay, en Palermo, incluida la Sastrería Militar donde en breve levantarán un conjunto de torres.

También rondan las máquinas cerca de otra casona de dos plantas ubicada en la calle Virrey del Pino, legalmente desamparada como tantos inmuebles y parcelas históricas de la ciudad.

Un catálogo patrimonial incompleto

Nada nuevo. Dentro del territorio porteño existen cerca de 140.000 edificaciones anteriores a 1941 de las cuales solo unas 18.000 son consideradas de valor patrimonial, aunque menos de 3000 cuentan con protección legal específica.

La mayoría se concentra en las comunas 1 y 2, pero en el resto de los barrios de Buenos Aires hay miles esperando alguna clase de piedad.

La ley 2548, y su continuación la 3056, protegía los inmuebles anteriores a 1941 y establecía procedimientos para catalogarlos.

Extrañamente esa ley tenía fecha de vencimiento el 31 de diciembre de 2011, lo que entonces hubiera allanado el camino a los desarrolladores inmobiliarios para solicitar demoliciones.

Basta de Demoler junto con la Fundación Ciudad y SOS Caballito presentó entonces un amparo alertando la urgencia de evitarlas” recuerda María Carmen Arias Usandivaras, presidenta de la ONG.

“En diciembre de 2011 la justicia dictó la ley 2548, y su continuación la 3056, protegía los inmuebles anteriores a 1941 y establecía procedimientos para catalogarlos.

El gobierno se vio obligado a contratar a la FADU (Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo de la UBA) para realizar el trabajo”.

Sin embargo, ese catálogo nunca se completó.

Como resultado de una primera revisión el CAAP consideró que 18.195 inmuebles merecían sobrevivir en el paisaje urbano, es decir, apenas el 13 % de lo estimado en los registros catastrales, y entre los que seguramente quedó afuera la casa del arquitecto Storti.

En marzo último Basta de Demoler elevó un pedido de informes a las autoridades de la Dirección General de Interpretación Urbanística (Dgiur) y a la Legislatura local sobre el paradero de la documentación relevada por la FADU, y el de las propiedades que quedaron fuera del paraguas.

“Por eso decimos que el resto de los inmuebles se encuentra en un limbo patrimonial, en riesgo de obtener permiso de demolición y de que el CAAP uno a uno los vaya autorizando por no estar catalogados o, al menos, evaluados.

Esto motivó el encendido de alarma. Día a día se otorgan permisos de demolición para estos inmuebles sin evaluar, e incluso para los que fueron descatalogados luego de que el CAAP, en segunda oportunidad, los clasificara sin oportunidad, los clasificara sin valores que resguardar”.

Según la organización, en su momento las reuniones de evaluación eran semanales y la suerte de las propiedades era decidida a través de fotografías por una mayoría de arquitectos no necesariamente autorizados.

“Hasta desestimaron cientos de edificios en una sola reunión.

Solo por ello debiera ser auditado.

El CAAP continúa activo y no es posible asistir a las reuniones como oyente.

Las resoluciones se conocen cuando se publican en el Boletín Oficial“, aclara Arias Usandivaras.

Por otra parte, agrega, la cifra revisada no concuerda con la que originalmente figuraba publicada en la Web oficial: 16.831 inmuebles.

“El gobierno nos contestó el 31 de marzo pasado que entre los años 2008 y 2014 solamente se enviaron 3131 y se catalogaron 2016 propiedades. El resto no se trató.

Pedimos que se realice una auditoría al CAAP y a la Dgiur ya que, a pesar de las irregularidades documentadas por vecinos, ONG’s y por los fallos de la Justicia, vemos la discrecionalidad y falta de transparencia con la que se está modificando la escala e identidad de Buenos Aires para siempre”.

Marina Gambier
Fuente: La Nación

Seguimos confundidos…

Solo pienso, como parte de un pueblo adolescente” Pero me pregunto:¿ hasta cuando?

Hoy como muchos otros días en que no trabajo; pensé en escribir con la diferencia que jamás lo hice, como hoy me obligo hacerlo. Será quizás mi estado emocional de hombre común, agobiado de la hipocresía por la que unos pocos nos martirizan día a día, con el poder que le da un medio de comunicación sea este gráfico; audiovisual; virtual; etc. etc.

Siempre me he considerado apolítico pero con tendencia socialista, desde aquellos jóvenes años en que en un bar hablábamos en voz baja de nuestros ideales -por el por las dudas- para que no nos chuparan (ser un desaparecido más…).

Vi. partir con tristeza; a jóvenes que como yo tuvieron ideales, pero también a otros que solo estaban anotados en la agenda de alguien. En sentido inverso; sentí tristeza cuando también aquellos que mentían esos ideales atentaron contra el matrimonio del comisario Cardozo, colocando un explosivo debajo de su cama matrimonial (puesta por una compañera de colegio de su hija).

Es una sociedad como la nuestra, que desde aquellos inolvidables años 60;  creíamos que nos envolvía una libertad y paz aun foránea- que permitiría una Argentina mejor; más humana; más consciente de sus posibilidades; más solidaria con el otro…

Pero no; nunca pudimos levantarnos a pesar de ser los actores principales de la sociedad. Las razones se las dejo a los sociólogos y filósofos.

Como hombre común, está en el origen de nuestro ser y en lo influenciables que somos. Nuestro país desde el Génesis ha sido bendecido, pero aun no nos hemos dado cuenta.

Recuerdo con cariño a un profesor de mi carrera en la U.B.A., al que siempre recuerdo, que dedicó 2 horas de su cátedra a enseñarnos a interpretar las editoriales de los periódicos; las razones de las publicaciones en páginas impares (que se leen 2 veces) y aprender a leer entre líneas.  Ese mismo profesor, quien debió exiliarse en Barcelona por solo pensar distinto a fines de los 70; es la contracara de los editoriales de hoy.

Veamos y seamos honestos; quienes juzgan con toda soberbia, -primer pecado capital, larga y reiteradamente que hasta produce hastio-; pretendiendo cómodamente con sus creencias e ideologías a cuestas y que toda prensa posee desde los tiempos de la vieja aldea;  a sabiendas que siempre reportaron a intereses económicos locales transnacionales colaborando desde adentro; pretenden disfrazarse de victimas del gobierno de turno (sea cual fuera, su orientación política).

Me pregunto; como libre pensador si alguno de esos críticos ha tenido que exiliarse por ser contrario al “relato” o “estamos cambiando a la Argentina” como según cada quien lo denomina, de cada lado de la famosa grieta que siempre ha dividido a la Republica Argentina.

Están muy lejos de aquellos, que por pensar distinto debieron enfrentar el oprobio y la amargura del desarraigo, con todo lo que eso conlleva. Me parece escuchar la carcajada de mi recordado profesor de la U.B.A.

Si esto lo ejemplificamos burdamente y solamente como el hombre común que soy; considerando solo las primeras planas de un periódico de los últimos días vemos: jueves “En un año dejaron la escuela pública casi 50.000 alumnos” viernes: “Argentina, el país más caro de la región para comprar tecnología” “Recibió un tiro en la cabeza y vive de milagro” “Ningún inversor ante la incertidumbre de las próximas elecciones, aceptaría aterrizar en el país” sábado: “Dato del Indec: el empleo industrial lleva 18 meses de caída”…y siguen las firmas (SIC).

Es realmente alentador y de pleno optimismo, para el lector del periódico de un grupo que dice vivir por y para la democracia. No niego que enfrentamos problemas, como tampoco que tenemos muchas cuentas pendientes; pero no sería más razonable, contribuir qué atacar sistemáticamente día a día.

No cito a otras de primera plana, ya que me interesa desgranar algunas notas de su interior.

Vuelvo a aclarar, si no lo exprese antes que no tengo filiación política alguna.

SOY apolítico; libre pensador y así me expreso. Sería un necio, negar la corrupción. Pero es un MAL que nos aqueja a todos desde hace décadas. Más aun, desde que el barrigón Bernardino Rivadavia inauguro la “deuda eterna” a través del empréstito inglés, por el cual el Imperio europeo se apropió de la comercialización de toda materia prima del país, para luego vendernos el producto final fabricado en el Reino Unido.

El mundo es corrupto; ¿las razones en nuestro caso? Un pueblo ciego, pancista y cortoplacista, con una ausencia notable de amor por la Argentina. Ergo: 0 nacionalismo.

Razones; no sé. Supongo que es uno de los pocos países de América Latina con una clase media pendular, que sin sustento cívico va hacia donde lo emocional y el controvertido amor-odio, la lleva. He visitado países de la región y es drástica la diferencia de clases; o se es pobre o se es rico. Pero a pesar de ello, el nacionalismo esta extremadamente arraigado.

Seremos un pueblo sin ideales? Que nos contentamos diciendo que la culpa la tiene el otro? Que damos nuestro voto por nuestro estado emocional, o por el solo hecho de que votamos en contra de algo en lugar de saber quién es quién, de los vende humo…

Y en esto tienen que ver y mucho los medios de comunicación; también algunas figuras del espectáculo que especulan con la cercanía de determinado circulo de poder y viceversa. Pero no quiero alejarme del enfoque de mi pensamiento matutino.

En algún momento; me pregunte: por qué motivo una carta de CFK dirigida al presidente de EE.UU. que recuerdo haber leído en Infobae denunciando al coloso del norte hegemónico por su injerencia y lobby en nuestro país a favor de Singer y Cía., que en el periódico rutilante que cite, aparecio como nota en una página par.

Por qué razón y aclaro no ser fan del mismo- atacaban a Víctor Hugo Morales en página impar por que decía “En el Sarmiento mejorado, lo encontré igual de cómodo que cualquier tren de los que voy a tomar en París en los próximos días”. En esto creo que puedo dar una opinión personal por haber tenido la suerte de haber estado en París en varias oportunidades, en que SI, nada tiene que envidiarle ni ayer ni hoy la línea Sarmiento, a cualquier tren de la “ciudad Luz”.

Los mismos historietistas, en lugar de sacar una sonrisa al lector; producen cuadros con tinte político con un sarcasmo y desaliento inédito.

Elogiamos al que tira una bomba mediática con fines destructivos; y quienes deben impartir justicia en cualquier fuero miran para otro lado, o responden a determinados intereses, o están abonados por alguien. Todos como ciudadanos lo sabemos, pero igual miramos para otro lado.

Continuamos haciendo las cosas mal en nuestro hermoso y rico país. Decimos que podemos alimentar a más de 400 millones de personas y tenemos según las estadísticas del Ente estatal, un 34% de pobres y dentro de ellos, un 51% de niños en esa misma condición.

Al igual que todo aquel político, desde un comunero a un legislador; en fin a toda la clase dirigente sea política, judicial, empresarial y sindical, que no han hecho otra cosa que dar continuidad a aquella frase lamentablemente tan  vigente “Mira que será rica la Argentina, que la destruyen de día y renace por la noche”.Estará aún vigente la melodía “No llores por mí Argentina” hasta tanto no nos abstraigamos y tratemos de convertirnos en dueños de nuestros actos y pensamientos. Quizás, algún día sonara el “Soy feliz” de un cantautor venezolano.

Hasta la próxima; aunque no compartan estas reflexiones en voz

¿En que nos transformamos?

Esto se resume en una sola palabra: ABERRACIÒN.

 

Y nosotros somos testigos mudos y sordos de ella.

¿Como poder explicar lo inexplicable?

Aquellos que fueron quienes alentaron la destrucción de Aleppo, como así también de varios de nuestros rincones del mundo; seguramente continuaran sistemáticamente llevándolo a cabo.

Y ellos, son los mismos que obtendrán impunemente suculentas ganancias con sus reconstrucciones.

Desde hace siglos que la muerte, el hambre, los huérfanos del mundo; son invisibles a una sociedad que lejos de ser soberana, es solo títere del poder hegemónico mundial de unos pocos.

Dios, perdónalos. No saben lo que hacen…

¿Te preguntarás algún día, que es Patría?

A mis queridos lectores; como siempre les dijo “nadie es el dueño de la verdad”, por qué nadie la tiene. Pero mi rebeldía, me obliga a ser un simple crítico de las situaciones que me agradan o me disgustan. Lamentablemente, últimamente estoy más que “agreta” o agrío, si así lo prefieren, que de costumbre.

Luego de la introducción que realizo sobre un tema en particular; copio el editorial de Tiempo Argentino, por más que sea opositor al actual gobierno y pueda “dramatizar” la situación. Pero es como aquello que significa la inversión de prueba; y cito una frase de antalogía  del genial  Miguel de Cervantes -“ladran Sancho, señal que cabalgamos”-.

Siempre me considere un tipo de trabajo; que con esfuerzo y por temor a quedarme fuera del mercado de trabajo; ingrese en la Universidad de Buenos Aires a fines de los ´80 (mal les pese a muchos UNIVERSIDAD situada en el numero 80 a nivel mundial; y 1°en Hispanoamérica aún por encima de altas casas de estudios como la Universidad de Barcelona o de Salamanca). Luego de edificar con mis propias manos nuestro hogar con el respaldo invalorable de mi joven esposa en aquel entonces (obviamente todo aquello que podía realizar por preguntar y agudizar el ingenio- desde los planos; el estilo; la demolición del viejo almacén en compañía del amigo, que nunca se fue y cada día extraño más, Tony Delaney; tirar los caños de luz, hacer las instalaciones eléctricas con el asesoramiento de mi “hermano de la vida” Tony Beluje; pintar adentro y afuera armándome esos andamios de 6 metros de altura, a veces quedándome hasta las 3 de la mañana, etc. etc.). Demás está decir, que nos agarró la híper de Alfonsín ya con dos niños y otro en camino. Tuvimos que parar un año. Y arrancar de nuevo, para finalizar en 1987. Casi 5 años a puro pulmón -sin arquitecto y un solo sueldo de ingreso familiar.

Luego continúe durmiendo 3 horas por el estudio; mis fines de semana se limitaron a solo almorzar y “solo a veces” cenar con mi familia; porque debía estudiar ya que si hacia la carrera en 5 años como estaba la curricular, los iba a perder de vista aún más. Así de 6 de la mañana a las 23:30 y cuando tenía parciales, finales o libres arrancaba a las 3:00 de la madrugada.

No soy un superdotado; por lo que estoy diciendo, solo soy un tipo que se pelo el traste porque quería un futuro mejor para mi familia y si no egresaba con un título universitario de la UBA me quedaba sin trabajo, por imperio del gobierno neoliberal de un tipo que también les mintió también a todos; pero que resultó tan simpático con el “deme 2” y por el amor que le declamaba “La Legrand y la Giménez” que desindustrializo al país; llevo el desempleo formal al 24% y triplico la deuda externa argentina, entregándole a “chupete” De la Rúa, una bomba que se sabía, explotaría con las consecuencias conocidas.

Hoy, cuando el mundo geopolíticamente va a tender a cerrarse hacia dentro de cada país, como vemos cada bendito día de nuestra vida.

Con personajes como Putin; Trump y tantos otros, más los movimientos de derecha xenófobos hasta el escarnio; vemos delante nuestro cada día que pasa; como el NEOLIBERALISMO y la OLIGARQUIA ARGENTINA, se abrazan hermanados con un sólo fin: Acentuar la regresiva redistribución del ingreso y vender al mejor postor, nuestros recursos naturales.

Infelices e ignorantes somos los argentinos; que no tenemos siquiera la valentía de generar la oposición sin levantar bandera política alguna, para defender los derechos inalienables de la República Argentina.

Daniel Edgardo Capurro


Oro blanco: sin retenciones, una ola de firmas extranjeras llega a la Puna a extraer litio

El “mineral del futuro” es vital para las baterías de celulares y vehículos eléctricos. Los proyectos para industrializarlo en el país fueron archivados. Su creciente valor y las políticas de Cambiemos atrajeron inversiones a Salta, Jujuy y Catamarca. La materia prima se exporta sin valor agregado.

Gustavo Sarmiento
 	AFP

Lo llaman el “oro blanco”. El mineral del futuro. Aunque no hay que ir tan adelante: en el primer trimestre de este año aumentó su valor en un 47% y la tonelada supera los 7600 dólares. Todas las miradas apuntan al litio. Con él se hacen baterías para elementos electrónicos, desde celulares hasta automóviles, y se usa para almacenamiento de energía. La Argentina tiene un 20% de los yacimientos mundiales. Y si bien en los últimos años se habían anunciado proyectos estatales para darle valor agregado, la quita de retenciones y el precio en alza son un señuelo inmejorable para las mineras. La oleada de empresas privadas extranjeras que se internan voraces en el extractivismo de la materia prima ya arrancó. Lo que se pierde es el proyecto del litio como una industria nacional.

El 12 de febrero, Mauricio Macri anunció la liberación de retenciones para las mineras. La búsqueda del oro blanco desembocó en una reunión del presidente con el CEO de la firma canadiense Enirgi Group, Wayne Richardson, en septiembre. El empresario anunció que a fin de año comenzará en Salta la construcción de la planta de litio más grande del mundo, en el Salar del Rincón, a 3660 metros de altura. Con una inversión de 300 millones de dólares, esperan obtener 50 mil toneladas de carbonato de litio al año, que en 2019 generen más de 300 mil millones de dólares en exportaciones. No son los únicos. “Prácticamente el 100% de los salares están cubiertos con concesiones”, se sinceró el secretario de Minería de Salta, Ricardo Salas, al dar la noticia. Según estimaciones oficiales, en la Argentina habría disponibles más de 128 millones de toneladas de carbonato de litio.

La “Arabia Saudita del litio” la conforman Chile, Bolivia y Argentina. En Bolivia (que concentra el 40% de los yacimientos) su procesado lo maneja el Estado, y lo destina en su mayor parte a proveer de energía renovable a la población. En Chile (con el 20% de reservas mundiales), un escándalo entre empresas y funcionarios frenó las concesiones. En ese marco, la Argentina surge como la nueva meca para las mineras, que transportan la materia prima hacia los puertos del Pacífico.

SDIC (China), Posco (Corea del Sur), Galaxy y Orocobre (Australia), Eramet (Francia), FMC Lithium (EE UU) y Mitsubishi (Japón) ya informaron al gobierno de Macri la decisión de profundizar la “avanzada” en los salares de la Puna. “Nos parecen excelentes los cambios que están teniendo lugar. Ahora la Argentina es mucho más atractiva”, aseguró Patricio de Solminihac, director ejecutivo de SQM (Sociedad Química y Minera de Chile), al anunciar el proyecto Caucharí-Olaroz, en Jujuy. La firma estuvo cuestionada en 2012 cuando su hermano Hernán la favoreció mientras era ministro chileno de Minería.

Miguel Bravo es arquitecto, experto en energías alternativas. Hace tres años emigró a los Estados Unidos. Desarrollaba autos eléctricos en Argentina, pero el gobierno anterior le negó el decreto de terminal automotriz. Entonces creó la Bravo Motor Company en Silicon Valley, región cuyo principal inversor es el propio Estado de California. En 2011 le ofreció al ministro Lino Barañao crear una fábrica batería de litio para proveer al desarrollo de vehículos, pero no tuvo respuesta. “Todos los anuncios son de inversiones extractivas hacia el exterior. Se primariza más. Lo que hacen es acelerar el saqueo”, dice a Tiempo. “Después hay falsos anuncios como el de Y-TEC (la empresa de tecnología creada por la gestión de Cristina Fernández de Kirchner, en la interacción de YPF y el Conicet), que anuncia por enésima vez una supuesta fábrica de batería de litio, pero que sigue sin tener inversión”.

Las provincias, encargadas del manejo de sus recursos naturales, reducen su accionar a participar de lo obtenido por las concesionarias. En Salta con Remsa, en Jujuy con la estatal Jemse, que obtiene el 8% de las ganancias privadas.

Uno de los potenciales de la cadena de valor del litio se había centrado en el plan Conectar Igualdad: las baterías de las netbooks tenían celdas de litio de ensamble nacional. A principios de año, el Ministerio de Educación a cargo de Esteban Bullrich, despidió a 60 personas del plan, y la entrega de computadoras quedó paralizada.

También se congeló la construcción del Centro de Desarrollo Tecnológico en Palpalá (Jujuy), que era financiado por el ex Ministerio de Planificación. “Nuestra expectativa es que se termine el edificio y vengan jóvenes investigadores del país y del exterior”, pidió esta semana el director del Instituto de Química Física de los Materiales, Medio Ambiente y Energía de la UBA, Ernesto Calvo, durante el III Congreso Internacional de Litio organizado en la capital jujeña.

“Está claro que el litio es la batería del futuro. No podemos desperdiciar esta oportunidad”, expresa Daniel Barraco, físico investigador del Conicet. Apunta a la industrialización del mineral: “Es el momento de hacer las baterías. Si el país no las fabrica, dentro de 20 años tendrá un gran problema, porque sólo el mercado automotor demandará 15 mil millones de dólares para cambiar las baterías. Somos capaces de hacerlas en el país”.

En 1912 la Argentina patentaba su primer vehículo eléctrico. Un siglo después, la ley que los oficializa está paralizada en el Congreso. En la administración macrista hay una interna entre ministros. El titular de Ambiente, Sergio Bergman, impulsa el avance de los coches eléctricos, sobre todo por el compromiso dado en el Acuerdo de París de disminuir para 2020 la emisión de gases. Se le oponen Guillermo Dietrich, ministro de Transporte, propietario de una concesionaria de autos, y Juan José Aranguren, con las petroleras detrás. Sus diferencias se apreciaron en la reciente licitación para adquirir ómnibus eléctricos. Iban a ser 400, terminaron siendo 50.

En el Foro Mundial de Transporte de Alemania, realizado en junio, Dietrich sostuvo que el cambio climático “no se soluciona con vehículos eléctricos. Pueden ser muy atractivos y servir para el marketing, pero también son muy caros”.

“Parece que el destino de nuestro país es exportar soja y litio, todo primarizado, y comprar luego la innovación. En ese contexto, suena más que lógico que reduzcan el presupuesto en Ciencia”, sostiene Bravo, y agrega: “Es inexplicable que se hayan quedado las retenciones a la minería. Se le saca impuestos a algo cuyo valor se duplicó. No había ninguna necesidad”. «

Preocupación ambiental

La otra cara de la extracción de litio es la preocupación ambiental, por los millones de litros de agua que genera la difusión de sales hacia acuíferos de agua dulce y la llegada de inundaciones en las poblaciones cercanas. En 2010, 33 comunidades indígenas que habitan las Salinas Grandes, entre Salta y Jujuy, iniciaron una demanda contra ambos estados y las empresas, en reclamo del cumplimiento de sus derechos de participación y consulta. La actividad minera vuelve a explotar este año, con anuncios que los pobladores vieron en los medios, sin ser consultados. Denuncian que las explotaciones avanzan sobre sus actividades económicas, sociales y culturales. La mayoría trabaja del pastoreo de animales y la extracción de sal.

“Las comunidades se han enterado a través de los medios de comunicación. Por ley deben ser respetadas y debe cumplirse un protocolo de consulta, incluso en la fase de exploración”, reveló Alicia Chalabe, la abogada que las representa.

Corrupción…demonio que no se exorciza

Cuan vergonzoso y triste resulta esto. Sin pensar en las “regalías” que por izquierda han recibido y recibirán siempre; en un sistema altamente corrupto, entre quienes aun siendo opositores, cínicamente responden a sus propios y espurios intereses. Me avergüenza mi generación, que era la que debía tener la responsabilidad de ser “una bisagra” histórica; y que debía esgrimir con su “intelectualidad y ansías de libertad”,  superando cualquier tipo de acción armada; su inhabilidad para generar el cambio genuino y necesario en la conciencia e idiosincrasia colectiva de este país maravilloso, pero lamentablemente a su vez, eternamente “pancista”.

Me avergüenzo aún más con la corrupción sistemática de los 3 poderes del Estado argentino. Y ello sí; produce el derrame en los estamentos inferiores ligados a esos poderes.

Los arreglos entre bambalinas…los que se callan por conveniencia, ya que si habla solo uno, caen unos “cuantos”…los que no tienen la más mínima misericordia.

Alguien muy importante en mi vida, me decía repetidamente una frase “el rostro, es el reflejo del alma”. Con solo ver los rostros; veo la avaricia, la delincuencia, la maldad manifiesta, el goce por el daño realizado, el cinismo, …

Pero seguiré creyendo por Dios y mis más queridos, en las inalcanzables “utopías”.

Me permito transcribirle al lector que no tiene la obligación de conocer nuestra realidad cotidiana–de lo contrario, nada entendería- la petición, que miles de argentinos hemos firmado…

Estimado Presidente:

El pedido es que dejen de tomarnos el pelo. No le pidan esfuerzos al pueblo cuando después se aumentan más del 50% sueldos de diputados y senadores! 

Aumentan dietas, desarraigo… desarraigo???? desde cuando se paga esto???? si yo me voy a trabajar al exterior porque me conviene profesionalmente o monetariamente nadie me paga un desarraigo. Terminemos la hipocresía y este país va a salir adelante.

Le pido que de marcha atrás con este aumento desconsiderado e imprudente, no tiene razón de ser, diputados y senadores son de los mejores pagos del país y están cumpliendo una función pública. Demuestren que hacen las cosas bien (algo que por ahora la mayoría no hace) y ahí vemos si se les aumenta. Usted que es empresario, queremos resultados! Con resultados, habrá aumento!

Cumplan con lo que tienen que hacer, nosotros (el resto de los argentinos que firman esta petición y yo) nos ocuparemos de que lo hagan a través de este pedido o lo que haga falta para que actúen como personas sensatas y de bien. Y no ventajistas y oportunistas como parecen.

No se olviden que trabajan para nosotros, cumplan su parte y nosotros cumpliremos la nuestra.

Esta petición se enviará a:

¿Nuestras raíces, de qué me estás hablando?

2da. Entrega

Cuan maravilloso resulta adentrarse en el pensamiento de quien, como “TOQO” orgulloso de su raza; denota un sutil resentimiento aún con sus pares. Su libro, luego de la introducción, me sorprende con su título “MEDIO MILENIO DE SILENCIO”, sí, así, con mayúsculas. Sólo presiento que es nada más y nada menos que su rebelión interior, la que subyace y emerge, por amor a su tierra y sus orígenes.

En el momento en que escribió su libro, exactamente los años que habían pasado en que los conquistadores “descubrieron a América –si bien existen opiniones contradictorias en cuanto al tema-; dirigiéndose a una tercera persona expresa:

“Hacen exactamente cuatrocientos noventa y tres años que quiero decirte lo que siento. Pero tú no me dejabas hacerlo. Prestabas oídos a otras campanas que con su tañido alineaban tu mente y predisponían tu ánimo. A causa de eso vino la incomunicación, no solo con tus hermanos sino con la tierra en que habías nacido.

Por ello despreciaste nuestra comida, vestimenta, costumbres, música, danza, toda nuestra forma de vida. Y también a nosotros que nacimos junto contigo, que compartimos contigo impuestos, campeonatos del mundo y ahora guerra… (Malvinas-1982-). Fue necesario nada menos que una guerra ¿te das cuenta? Para que miraras otra vez hacia nosotros, para que te dieras cuenta que aquellos que tomabas como ejemplo, de quienes copiabas todo, a quienes veías como superiores, algo que ellos mismo se encargaban de hacértelo notar a cada instante, llegado el momento, te dieron una patada. ¿Vas comprendiendo cómo es el asunto? Aquellos bolivianitos, esos peruanitos, esa gente morochita que tratabas con cierto desdén y que mirabas por encima del hombro, no titubearon en ofrecerte su sangre, su respaldo, sin pedirte nada a cambio, sólo por afecto fraternal -“

TOQO es más que explícito para que el lector comprenda, que es a él a quien se está dirigiendo. Al hijo del inmigrante. Al foráneo. Al invasor. Y cree inocentemente que la guerra de Malvinas le hizo ver y comprender a ese extraño, de que hay hermanos que sufren igual, que son de tez morena, quizás con menos recursos, y que fueron “ninguneados” (1) por años. Inocentemente el autor; en su absoluta buena fe cree que la guerra de Malvinas hizo visible a los pueblos originarios, a los ojos del resto de los argentinos, descendientes en su mayoría de las oleadas de inmigrantes que llegaron a la Argentina a partir de fines del siglo XIX.

Hoy, 6 de noviembre de 2016 leí en una nota publicada en el periódico “Clarín” de esta ciudad de Buenos Aires (sociedad-pg. 58), que Facebook ¡SÍ Facebook!, no reconoce a un periodista con nombre mapuche, cerrándole su cuenta. Cómo vemos no sería un desatino pensar, que esto que limitamos a los pueblos originarios de nuestra Argentina; no sea un fenómeno mundial. O alguien, me podrá hacer un comentario opuesto y con fundamentos; a esta afirmación.

Pero perderé unos minutos, y brevemente les diré que se trata de un periodista de 30 años, integrante del servicio informativo de Radio Universidad CALF, músico del grupo Puel Kona y miembro del Lof Newen Mapu de la capital de la provincia de Neuquén y que por el solo hecho de llamarse Umawtufe Wenzu, fue dado de baja, ya que la red social argumento que la misma, fue debido a que la persona no posee “un nombre real”.

Les exprese, que no me extendería en mayor ampliación de esta noticia. ¿La razón? Está noticia me permite observar un claro paralelismo, con el relato de TOQO de hace más de 30 años, cuando coincidí con él, en mi visita a los Valles Calchaquíes.

Para la mayor parte de aquellas sociedades que se denominan desarrolladas e industrializadas; y aun las subdesarrolladas, es obvia la actitud de transformar en invisible al “aborigen” o “poblador primigenio”, ideario que aún los seduce.

Procuran, seguir manteniéndolo en el “subsuelo”.

Pido disculpas por haberme alejado del relato, pero me resultó interesante resaltar este episodio, ya que observo que no ha existido un interés genuino en la investigación, si es que la hubiere, por parte de la red social, en cuanto a las razones que dieran lugar a ese incomprensible y triste episodio.

Y volviendo a TOQO, él le expresa al lector, que ahora sí, está saliendo en definitiva de un penoso letargo que duró medio milenio y se está dando cuenta –aquel- de quien realmente es. Y se lo dice como “el indio de América”, el indígena, el habitante primigenio, el aborigen, o como se lo quiera llamar. Es un grito de rebelión contenida. Siempre estuvo ahí, antes que los conquistadores, por los que fue vencido y le impusieron una cultura, totalmente ajena.

Los cientos de años transcurridos le han enseñado también al invasor, que su suerte está estrechamente ligada a los que ya no son europeos, ni blancos, ni siquiera criollos. Y remata con una reflexión de antología: “Tú eres yo, nosotros somos ustedes. Eso quería decirte: casi medio milenio es suficiente para un silencio”.

Más que interesante, resulta su visión de lo que él denomina “Folkloricidio”.

El vocablo folklore acuñado a mediados del siglo XIX por el inglés William J. Thomas, tuvo inicialmente el significado de todo aquello que se refiere a costumbres, creencias, tradiciones, supersticiones y prejuicios del pueblo común. No conformes con el vocablo, los italianos propusieron “popolo”, y los alemanes “volkerkunde”, pero se impuso finalmente la palabra inglesa.

Y en esto, TOQO da una visión particular pero nada desacertada en cuanto al significado del folklore, aplicado a los pueblos originarios. -“Bajo esa denominación la sociedad describe lo que comemos, con qué nos curamos, nuestra vestimenta, los ritos que practicamos, como nos divertimos, etc.”-

Que contradicción que lo de los pueblos originarios y primigenios sea folklore; cuando el folklorista italiano Raffaele Corso definió claramente: “folklore no existe más que en los pueblos civilizados”. “Todo aquello que tenga que ver con los pueblos no civilizados corresponden a la etnología”.

Dicen en “Las supersticiones” sus autores Bruno Jacovella y Rafael Jijena Sánchez; “una formación étnica singular en la Argentina presentan el Chaco y Formosa; territorios sin tradición cultural alguna, donde junto a la numerosa población indígena, se está avecinando desde hace poco tiempo una inmigración predominantemente centro-europea. Teóricamente, son regiones con etnología y sin folklore“ .

Es abrumador descubrir junto al autor; que la concepción anteriormente citada extremadamente cínica, pretende ocultar –objetivo que no logra- la presencia de la dualidad indio vs. europeo, ya que en América lo “civilizado” es lo europeo y lo “incivilizado” lo indígena.

Tomando un burdo y vulgar ejemplo si un pilagá manufactura una bolsa con fibras vegetales; de acuerdo a los postulados del folklore, eso sería un hecho etnológico. Pero si esa misma es descubierta por un folklorista y popularizada como “souvenir”, se incluiría dentro de las artesanías folklóricas. ¿Notable, no?

Parecería ser que las horas del folklore están contadas: ya los antropólogos hablan de “cultura tradicional” (2). Así la denuncia es más concreta, cuando enuncia “así el folklore pretende cristalizarnos en un estadio de nuestra evolución, es sincrónico y no admite la evolución ni influencia del medio exterior. Ha creado un hombre “folk”, una comunidad “folk” y allí nos ha hibernado, dándonos ese llamado “folklorismo” que todos miran con cierta benevolencia, curiosidad y que sirve a un fin: procurarnos un cierto rasgo de identidad, pintoresco y más que todo, inofensivo.

Y TOQO con un remate, realmente excepcional, nos dice: “Se está consumando un flokloricidio; entonces, de una vez por todas, llamemos a las cosas por su nombre y designemos como cultura indígena a todo ese bagaje tradicional propio de esta tierra”.

Referencias: (1)   – despreciado (2)  – Situación de nuestras culturas aborígenes. Luis Esteban Amaya. Suplemento Cultural. Clarín (diario), 3 de noviembre de 1983, Buenos Aires.

¿Nuestras raíces, de qué me estás hablando?

Primera Entrega

Me encuentro en un bar de Buenos Aires situado en el barrio de “Mataderos” –lejos de ser uno de los llamados “bares notables” y sobre la mesa el cortado en jarrito humeante que le pedí al “gaita” -apodo que le ponemos a todos los españoles que han llegado a nuestro país; cualquiera sea su región de origen- y que participaron con su enorme templanza y trabajo, como tantos otros europeos y latinoamericanos, a construir a esta Argentina tan nuestra y tan contradictoria a la vez.

Ahh…habrá alguno que preguntará “che; los argentinos no hicimos nada?”. 

Y a esos les contestaría -Eres nativo del país o eres de ascendencia foránea?-

Doble contra sencillo, que me respondería que sí. Foránea.

Y sí, mi viejo. 

Los verdaderos criollos en su mayoría -hombres, mujeres y niños- se transformaron hace tiempo en fertilizante de las tierras que les fueron arrebatadas y regaladas a los que se convertirían hace un par de siglos atrás, en las “ricas oligarquías patricias y terratenientes”.


Sí hasta el prestigioso Perito Moreno-el que esté libre de pecado; que tire la primera piedra-, mantenía en el sótano del Museo de Ciencias Naturales de la ciudad de La Plata, ciudad capital de la Provincia de Buenos Aires, cautivos y en servidumbre para sus propias “investigaciones”, a un número que los historiadores ubican entre 4 o 5 miembros de la comunidad tehuelche. Tal es así; que publicaciones del año 2007 fundamentadas en investigaciones realizadas por antropólogos y entre ellos el holandés Herman ten Kate ratificaron lo siguiente, que bien puede visitarse en

http://www.pagina12.com.ar/diario/dialogos/21-283618-2015-10-12.html

“En 2006, durante un proceso de ampliación del Museo de La Plata, apareció detrás de una pared demolida el esqueleto de un hombre tehuelche con el cráneo fracturado por un golpe mortal. El hallazgo se sumó a la lista de incógnitas a resolver del grupo auto convocado de antropólogos Guías (Grupo Universitario de Investigación en Antropología Social), que desde ese año trabaja en la identificación y restitución de los restos de los pueblos originarios que conserva el museo desde la llamada Conquista del Desierto. Por aquella época, los últimos hombres y mujeres que resistieron la avanzada militar fueron masacrados y, los que no, tomados prisioneros. Por pedido del perito Francisco Moreno, algunos de ellos recalaron en los sótanos del museo, donde fueron estudiados como especímenes vivos antes de morir en circunstancias dudosas y ser destinados a la exhibición en las vitrinas. En diálogo con Página/12, el coordinador del Colectivo Guías, Fernando Pepe, devela la crueldad tras las buenas intenciones del perito Moreno y advierte sobre los reparos que aún existen frente a la revisión de una historia oficial que prefirió dejar oculta la cara más vergonzosa de sus protagonistas.”

Al reflexionar sobre esto; volvió a mi memoria una experiencia que me conmovió, cuando visite hace más de 20 años los “Valles Calchaquíes” y que surgió cuando visite la hermosa Quebrada de Humahuaca y su ciudad homónima. 

Corrían los años ´90 y caminaba por esas calles ancestrales y polvorientas; cruzándome con rostros curtidos por el viento y el sol de la puna. 

Llegue a las puertas del museo local y me recibió con tal cordialidad su Director; el Sr. Sixto Vázquez o simplemente “TOQO”; con la que agasajaba a cada visitante. Creí conocerlo desde siempre, su piel cobriza, su ropa de lino por las altas temperaturas, su postura erguida, sin demostrar soberbia alguna y un hablar pausado, que hacia más grata su conversación la que además resultaba tan creíble. Aquellas respuestas que  brindaba a mi necesidad de saber y conocer hasta el más mínimo detalle sobre los pueblos originarios de la zona, me hacían girar como un “trompo” y lograban cambiar “la historia” que los programas escolares nos habían inculcado desde la niñez, hasta los claustros universitarios. En definitiva, no hacía otra cosa que ratificar lo que yo ya suponía, desde la lectura de nuestra “historia argentina”.  

Me sentía un “porteño” –nativo de la Ciudad de Buenos Aires- un poco más ignorante  ante cada explicación que “TOQO” me brindaba. Repentinamente en el bar, recordé que me había regalado un libro de su autoría “IndioManual” en donde me conmovió su portada que contenía no solo un dialogo supuestamente entre un estanciero con una mujer y en que aquel, sostenía las riendas de un toro Campeón Aberdeen Angus o Hereford –dadas las cucardas que ostentaba-.

Me impacto mucho más el subsuelo.

Salí del bar y pensé – buscaré ese libro que debo tener en algún rincón de mi biblioteca- y haré una humilde tarea de investigación; para darle contenido a este título tan ostentoso que le pretendo dar a esto que sin pensarlo, denomine ¿Nuestras raíces, de que me están hablando?

Luego al llegar a casa; subí a la biblioteca y lo encontré no sin antes buscarlo con desmedida ansiedad; ya que no soy de aquellos que clasifican sus libros por tema, autor o cualquier otro “rotulo”, que se le podría ocurrir a todo bibliotecario “autodidacta”. En mi desorden, me siento vivo y además curioso. Cuando lo tuve frente a mí, ahí me convencí sobre la razón por la que la portada me había conmovido.

Quizás al lector, le suceda lo mismo. No lo sé. Pero resulta duro ver la imagen. Y por ello la corto y pego, para situarme en algo, que tendrá mucho que ver con esta historia.

Al ser la imagen de la tapa no muy clara, ya por el paso de los años es que para aquel que no logra visualizar la viñeta del dialogo, el denominado “estanciero” dice – Si Felisa…estas tierras son extraordinariamente productivas, pero no debemos olvidar que están abonadas por nuestra labor de años…-

Por debajo de la superficie de la llanura; un manto de cadáveres de los pueblos originarios de la Argentina.

¿Pero es tan así; nuestra historia?

Y aunque nos hagamos los distraídos, seguramente vamos a sentir vergüenza propia y ajena, con algunas breves reseñas que hace TOQO en su libro; en donde a mi parecer se subestima hasta en la Introducción de su libro, como pidiendo “disculpas” por la propuesta que hace sobre el indígena y presupone que despertará sonrisas o causará enojo, al decir que el indio no es igual al blanco, sino que el blanco es lo mismo que el indio.

Se dice asimismo; que no quiere plantear el tema de la civilización moribunda de los aborígenes, ni extenderse en lo que fueron; ni en la tenencia de las tierras. Su bibliografía expresa él mismo; ha sido escasa, limitada a las publicaciones que pudo haber obtenido en sus viajes o en los diarios y revistas que llegaron a su pueblo. Así formo la biblioteca del Instituto de Cultura Indígena, abierta en Humahuaca para todo público. El mismo, TOQO lo ha costeado y –sin necesidad, creo yo- asume la responsabilidad de todo lo que dice en él. Como creyendo que algún “colgado” podría cuestionarlo.

Autodefine a su obra como imperfecta y tosca –lo que me atrevo a contradecir- expresando que ha tratado de meterse en el “cuero” de sus hermanos matacos, tobas, chulupíes, pilagás, mapuches, etc. pero no para hablar por ellos.

Mis amigos lectores; caminaremos juntos por los senderos de la intolerancia y la brutalidad a la que han sido sometidos los pueblos originarios, ora bien en pos de la avaricia de los unos y de su evangelización por los otros.

Cuando en realidad desde los años más obscuros de nuestra historia, solemos indignarnos y llamar a las atrocidades cometidas “crímenes de lesa humanidad”; debemos tener el pleno convencimiento de que ello no es reciente; que data de siglos atrás y pretende continuar siendo ignorado por una excretable difusión en los medios de quienes “se colocan en condición de victimas y no de victimarios como lo son” y realizan en pos de sus propios intereses, asociaciones feudales y oligarcas, beneficio que les brinda la “ceguera” de las autoridades de la Nación y el silencio de la mayor parte de la población argentina.

No obstante, la realidad afirma que nosotros seguimos de generación en generación, siendo usurpadores o mejor dicho “descendientes foráneos con derecho a la tierra”.

Las conclusiones serán nuestras seguramente; después de cada una de las entregas.

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