Por qué un búcaro mexicano aparece en “Las meninas”, el cuadro más famoso de Velázquez.

Un búcaro mexicano es uno de los elementos de “Las Meninas”, el enigmático cuadro que se encuentra en el Museo del Prado, España.

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Cada detalle del famoso cuadro Las Meninas es intrigante: desde la historia de cada uno de los personajes hasta un pequeño búcaro en la escena principal del cuadro. Diego Velázquez terminó de pintar la obra en 1656. Es un cuadro a escala natural, sus dimensiones son de 3.18 metros de alto por 2.76 de ancho. La obra maestra esconde muchos misterios entre las pinceladas de Velázquez, como cerámica mexicana que solía ser ingerida por las jóvenes reales.

Al centro de la estática obra, hay una acción en curso. Una sirviente le ofrece a la infanta Margarita un jarro de cerámica en una bandeja de plata. La pieza de cerámica roja podría pasar desapercibida, como un ofrecimiento más de la servidumbre a la joven para la que trabajaba pero es mucho más que eso. Es una representación de los estándares de belleza, la influencia del Nuevo Mundo en el arte europeo y de las extrañas costumbres de los nobles de la época.

Un búcaro como símbolo de globalización

De acuerdo con el historiador Byron Ellsworth Hamann, la pieza de cerámica que aparece dado a la infanta Margarita, provenía del Nuevo Mundo. Según el experto, el búcaro tiene un inconfundible color rojizo que lo distingue de cualquier otro tipo de cerámica. El elemento es importante no sólo por su función estética, sino por la influencia que tuvo el continente americano en el arte europeo de la época.

La ingesta de búcaros

La bucarofagia era un hábito de las nobles de la época, es decir, comían barro cocido. Pero ¿por qué? Los búcaros, o jarros pequeños, eran utilizados para aromatizar y enfriar el agua. Una vez que las mujeres habían terminado su contenido, comenzaban a devorar el recipiente. Aunque la ingesta de la cerámica provocaba efectos secundarios, eran los deseados por quienes practicaban bucarofagia.

Una de las consecuencias era una piel blanca, característica sumamente anhelada en la época. El consumo de cerámica provocaba anemia, lo que impedía una buena absorción del hierro. A pesar de que este método parece extraño y dañino para la salud, había algunos otros mucho más peligrosos. Solían, por ejemplo, untarse plomo, vinagre y agua en la piel. Las consecuencias de este método podían llevar a las mujeres a la muerte.

‘Las Meninas’ es una de las pinturas más importantes de la historia del arte mundial y, como lo prueban los estudios estéticos, cada vez que creemos que hemos resuelto sus secretos, hay algún otro que sale a la luz. Velázquez nunca dejará de sorprendernos.

Imagen de portada: BÚCARO EN LAS MENINAS

FUENTE RESPONSABLE: National Geographic en Español.

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Amedeo Modigliani, uno de los grandes pintores del siglo XX.

Nació en una influyente familia judía sefardí en Livorno, Italia. Cuando era niño, a menudo se enfermaba y su madre lo educaba en casa y su pasatiempo favorito era pintar.

Después de casi morir de tifus y luego de tuberculosis, su madre lo llevó de gira por Italia, con una importante recorrida por Florencia para ver sus grandes obras de arte. 

Luego lo inscribió en lecciones con el maestro pintor Guglielmo Micheli. Modigliani pasó varios años en la escuela de Micheli y demostró ser un artista creativo y original. Micheli lo apodó “superhombre”, no solo por su habilidad artística sino porque a Modigliani le gustaba estudiar y citar las obras filosóficas de Nietzsche.

Después de un tiempo de aprendizaje del arte en Venecia, Modigliani se instaló en París en 1906 y vivió en la comuna de Montmartre para artistas pobres. ¡Estaba completamente dedicado a su arte, produciendo hasta cien obras por día!

Desafortunadamente, “Modi” (como se le conocía ahora) descendió al consumo excesivo de drogas y alcohol, en parte para lidiar con sus dolores y enfermedades crónicas.

En 1909, se dedicó a la escultura. (En 2010, su talla Tete se convirtió en la tercera escultura más cara jamás vendida, superando los 70 millones de dólares en una subasta).

Volvió a pintar en 1914. Cuando estalló la Primera Guerra Mundial, Modi se alistó en el ejército, pero pronto lo echaron debido a la mala salud. 

Ese mismo año, tuvo una relación con la reconocida pintora británica Nina Hamnett. La había conocido en un café y se presentó simplemente como “Modigliani, pintor y judío”.

Tuvo varias otras relaciones de alto perfil, incluso con la poeta rusa Anna Akhmatova y la escritora inglesa Beatrice Hastings. Finalmente se asentó y se casó. Modi era famoso por ser poco convencional e inclasificable como artista, y por sus numerosos y ricos retratos.

Su pintura de desnudo Nu couché se vendió por más de $170 millones en 2015, entre las pinturas más caras jamás vendidas, mientras que Nu couché (sur le côté gauche) estableció un récord de Sotheby’s en 2018, vendiéndose por $157 millones.

Como resultado de sus enfermedades y adicciones, Modi murió a la temprana edad de 35 años. Al día siguiente, su afligida esposa, embarazada de su segundo hijo, saltó por una ventana y se suicidó.

Muchos creen que si Modi hubiera vivido más tiempo se habría convertido indiscutiblemente en el mejor pintor de todos los tiempos. Se cree que hoy en día hay más falsificaciones de las obras de Modigliani que de cualquier otro artista. Ya se han hecho dos películas sobre él, y actualmente Johnny Depp y Al Pacino están trabajando en una nueva película biográfica sobre su vida.

Imagen de portada: Amedeo Modigliani en su estudio en 1915. Foto de Paul Guillaume –Wikipedia – Dominio Público.

FUENTE RESPONSABLE: Aurora. Israel. 30 de agosto 2022. Grupo de Facebook Personalidades judías de todos los tiempos. Compilado por Raúl Voskoboinik.

Sociedad y Cultura/Pintura/Escultura/Arte/En memoria/Modigliani.

3 músicos que también son pintores.

Además de ser grandes artistas de la música, estas tres celebridades comparten su pasión por otro arte: la pintura.

Paul McCartney. Foto: Mary McCartney.

Antes que cantantes, escritores, guitarristas y demás, muchas de las más grandes personalidades del mundo de la música son artistas, los cuales tienen diversas maneras de expresar sus sentimientos, emociones, pensamientos y creencias a través de sus creaciones. Por supuesto, la música es uno de los artes más explotados del mundo y el elegido por Paul McCartney, Kim Gordon y Bob Dylan para ganarse la vida, pero el mencionado trío también tiene otra pasión en común: la pintura.

Tal y como nos recuerda Far Out Magazine, los tres disfrutan de idear imágenes en su mente y llevarlas a la realidad sobre un lienzo, algo que no todo fan conoce. Es por eso que hoy te compartimos lo que el citado medio británico ha comentado sobre las pinturas de cada uno de los mencionados íconos de la música.

Paul McCartney

“Paul McCartney ha sido un artista comprometido durante casi 20 años. En su trabajo, encontró tanto un refugio como un espacio para explorar. Hasta hace muy poco, la vida de McCartney como artista siguió siendo un asunto privado en gran medida hasta 1999, cuando reveló su trabajo al público en una serie de impresionantes litografías y un libro titulado Paul McCartney Paintings.

Rico en la textura y vitalidad de los expresionistas abstractos, el trabajo de McCartney evoca su positividad y espíritu pionero. Estas obras complejas, esculpidas e inmensamente estratificadas están llenas de humor y vida, pero también contienen su propia melancolía. A diferencia de John Lennon, Macca no asistió a la escuela de arte, aunque comenzó a dibujar cuando era un escolar. Tenía 41 años cuando empezó a dedicarse seriamente a la pintura, y optó por mostrar parte de su trabajo porque, aparentemente, ‘echaba de menos recibir comentarios sobre mi arte, y quería un poco de eso, no tanto las exhibiciones, sino los comentarios’“.

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Paul McCartney Discussing His Art

Kim Gordon

“La carrera de Kim Gordon como artista comenzó en la década de 1970 cuando se matriculó en el Instituto Otis Art de Los Ángeles. Si bien es quizás mejor conocida como la bajista de Sonic Youth, Gordon, que también es autora, ha producido una serie de impresionantes exhibiciones en solitario. La primera, presentada bajo el nombre de ‘Design Office’, se llevó a cabo en Nueva York en 1981. Desde entonces, ha continuado trabajando en múltiples disciplinas y campos culturales para crear un cuerpo de trabajo verdaderamente único.

Sus obras de arte incluyen la serie ‘Noise Painting’, en la que la artista representa los nombres de grupos experimentales y de ruido; ‘Boyfriend’, en la que cubre faldas de mezclilla usadas con pinturas inspiradas en Rorschach; y ‘Twitter Paintings’, obtenida de los feeds de Twitter de la productora de Girls, Jenni Konner, el crítico Jerry Saltz y el artista Richard Prince”.

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IMMA presents Kim Gordon solo exhibition ‘She bites her tender mind’

Bob Dylan

“Bob Dylan también se estableció como un célebre pintor y escultor. El responsable de ‘Blowin In The Wind’ ha recibido casi todos los premios que se pueda imaginar, incluido Pulitzer, la Medalla Presidencial de la Libertad, el Premio Nobel de Literatura, un Oscar y la Medalla Nacional de las Artes. La primera exposición de arte individual de Dylan, Retrospectum, se inauguró en el Museo de Arte Moderno de Shanghai y fue visitada por más de 100 mil personas en los primeros tres meses, lo que estableció al músico como una voz esencial en el mundo del arte visual contemporáneo“.

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Bob Dylan: Retrospectrum at the Frost Art Museum

 

Imagen de portada: Bob Dylan (Archivo)

FUENTE RESPONSABLE: INDIEHOY. Por Maximiliano Rivarola. 17 de julio 2022.

Sociedad y Cultura/Música/Pintura/Músicos pintores

Las diez obras imprescindibles de Van Gogh.

A la edad de 37 años, Vincent Van Gogh dejó tras de sí un extenso legado con aproximadamente unos 900 cuadros y más de 1.600 dibujos. No obstante, el pintor holandés fue ignorado en su tiempo y obtuvo el reconocimiento de forma póstuma. El aprecio por su arte aumentó de tal manera que hoy las reproducciones de sus obras han inundado la cultura pop.

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Zapatos viejos (1886)

Entre 1885 y 1888, Van Gogh llega a pintar once cuadros con botas o zapatos como protagonistas. En esta ocasión vemos unos zapatos viejos y embarrados, llenos de tierra, tal vez por la labranza, por lo que las primeras interpretaciones comentaban que el artista holandés hacía referencia a alguien del mundo rural, tema principal de sus obras más tempranas, etapa en la que el artista se definía como «un pintor de campesinos». Sin embargo, aquí Van Gogh no hace alusión a nada de lo mencionado, sino que refleja los tumbos que él mismo ha ido dando por la vida para descubrir cuál era su vocación, los miles de pasos que recorrió, sus alegrías y sufrimientos. Según el historiador del arte Miguel Calvo Santos, estos zapatos viejos «son en definitiva entes llenos de vida encarnados en algo inerte y reflejos sinceros del alma del artista».

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Árboles y maleza (1887)

​Si bien es sabido la influencia del arte japonés en alguna de sus obras, existe una palabra en Japón que describe a la perfección este cuadro: Komorebi, la luz del sol que se filtra a través de las hojas de un árbol. Y con la misma precisión de esta palabra, Van Gogh sabe capturar esta escena con colores vivos para reflejar el baile de luces que producen las hojas con pinceladas cortas de tonalidades verdes y amarillas. «A veces son precisamente estos lugares los que uno necesita para conseguir calma», escribió el pintor pelirrojo a su hermano Theo.

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Terraza de Café por la noche (1888)

​Para Vincent el color lo era todo. En este cuadro se puede ver cómo enfatiza el contraste entre el azul frío de la noche y el amarillo cálido de la lámpara de la terraza que brilla con tal fuerza que puede llegar a cegar al espectador. Con el color es capaz de lograr profundidad, texturas, volumen, sensaciones y sentimientos. Todo a la vez logrando unificar los colores. En sus cartas, Van Gogh describe la escena que captura en este cuadro: «Un café por la noche visto desde fuera. En la terraza están sentadas pequeñas figuras bebiendo. Un enorme farol amarillo ilumina la terraza, la fachada de la casa, la acera, e incluso extiende su resplandor hasta la calle adoquinada que adquiere una tonalidad rosa-violeta. Las fachadas de las otras casas de la calle, que se alarga bajo el cielo estrellado, son azul oscuras o violetas; ante ellas se encuentra un árbol verde. Aquí tienes un cuadro nocturno sin negro, sólo con un bello azul, con violeta y verde; y en este ambiente la plaza iluminada se tiñe de un pálido amarillo azufre y verde limón… Sé que lo normal es sacar un boceto de la noche y luego pintarlo durante el día, pero a mí me gusta hacerlo en el momento… lo malo es que al trabajar así, con lo oscuro que está, puedo confundir los tonos de los colores… pero es la única manera de acabar con las escenas convencionales de nocturnos con sus pobres y cetrinas luces blanquecinas».

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La silla de Van Gogh (1888)

​Si nuestro pintor pelirrojo fue capaz de autorretratarse en dos pares de botas, también es capaz de hacerlo a través de esta silla de madera con asiento de mimbre tejido sobre el que reposa una pipa y un montoncito de tabaco; cosas que en cierto modo representaban al artista. Además de utilizar tonos azulados y anaranjados tan característicos suyos. De la misma manera pinta otra silla, la de Gauguin, a quien admiraba e invitó a vivir y trabajar juntos. Con la destreza y astucia para elegir a la perfección cada detalle del cuadro, el pintor holandés refleja toda la sencillez y la humildad con la que vivió su vida así como el vacío y la soledad que sintió a lo largo de su vida. Se podría decir que la silla se encuentra vacía porque no hay nadie sentado en ellas, pero en realidad no lo están: las pertenencias del artista sugieren su viva presencia.

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Dormitorio en Arlés (1888)

​«Te envío un pequeño croquis para darte una idea a lo menos del giro que toma el trabajo. […] Esta vez es simplemente mi dormitorio; sólo que el color debe predominar aquí, dando con su simplificación un estilo más grande a las cosas y llegar a sugerir el reposo o el sueño en general. En fon, con la vista del cuadro debe descansar la cabeza o más bien la imaginación», llega a escribir Van Gogh a su querido hermano sobre su habitación en Arlés. Existen tres versiones de este cuadro donde quiere expresar la tranquilidad y resaltar la sencillez de su dormitorio mediante el simbolismo de los colores.

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La casa amarilla (1888)

​Vincent tenía un sueño: crear una comunidad de artistas en una casa alquilada de Arlés en la que todos vivirían y trabajarían felizmente mientras compartirían sus pensamientos sobre las grandes preguntas de la vida. El primero en ser invitado fue Gauguin, aunque su convivencia no acabó nada bien. Dejando esta parte de la historia a un lado, para Van Gogh, la casa amarilla significó un volver a empezar su carrera artística en la calidez de un hogar representado por el predominante color amarillo del cuadro.

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Autorretrato (1889)

​Van Gogh envió el cuadro a su querido hermano Theo acompañado de una carta que decía lo siguiente: «Necesitarás estudiar el cuadro por un tiempo. Espero que notes que mis expresiones faciales se han vuelto mucho más tranquilas, aunque mis ojos tienen la misma mirada insegura que antes, o eso me parece a mí». Situado en el centro de la composición, frunciendo ligeramente el ceño, pero con una actitud calmada mira fijamente al espectador. El pintor holandés llegó a pintar más de 30 autorretratos. Esto se debe a que había muy pocas personas que quisiesen posar para sus cuadros.

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Noche estrellada (1889)

​Tal vez uno de los cuadros con los que identificamos al pintor pelirrojo. La escena representa el paisaje que miraba Van Gogh por la ventana del sanatorio de Saint-Rémy. Por estas fechas se sentía cada vez más acechado por las alucinaciones. Cuando miraba el cielo estrellado, las estrellas parecían vibrar y lo mismo sucedía cuando observaba los cipreses del jardín que parecían vibrar. Este movimiento consigue plasmarlo en el lienzo a través de las líneas curvas. «Mirar a las estrellas siempre me pone a soñar. ¿Por qué, me pregunto, no deberían los puntos brillantes del cielo ser tan accesibles como los puntos negros del mapa de Francia? Así como tomamos el tren para llegar a Tarascon o Rouen, tomamos la muerte para llegar a una estrella», deja escrito en sus cartas a Theo.

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Almendro en flor (1890)

​«Me he puesto inmediatamente a hacer un cuadro para él, un lienzo para colgar en su dormitorio: unas gruesas ramas de almendro en flor blanco sobre un fondo de cielo azul». Con estas palabras se dirige Van Gogh a su madre en respuesta a la noticia del nacimiento de su sobrino. La primavera llegó a Arles, la ciudad que fue fuente de inspiración para el pintor e influido por los grabados japoneses pinta este elogio al renacer de la Naturaleza, la pureza de una nueva vida y la fragilidad de la misma. Van Gogh pinta con optimismo este cuadro por la nueva vida de su sobrino y la posibilidad de una renovada oportunidad en su futuro artístico, sin embargo, tres meses después de finalizar esta obra, el artista se quitaría la vida.

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Campo de trigo con cuervos (1890)

​Esta obra ha sido considerada como una de las últimas obras de Vincent van Gogh, si no la última, donde refleja a partes iguales su esperanza por el futuro y el vaticinio de su desafortunada muerte. Pintó este lienzo pocos días antes de su suicidio. Forma parte de una serie de cuadros que realizó tras dar largos paseos por la región de Auvers con el fin de reorganizar sus emociones. En sus cartas, el pintor holandés reconoció que pretendía expresar la tristeza y «soledad extrema» que sentía en aquella época.

​Pocos días después de acabar esta pintura, un 27 de Julio de 1890, Vincent salió a un campo similar a este y se pegó un tiro en el estómago.

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Imagen de portada: Campo de Girasoles. Vincent van Gogh

FUENTE RESPONSABLE: El Debate. España. Por Sarah Durwin. 16 de julio 2022.

Sociedad y Cultura/Pintura/Genios virtuosos/Van Gogh

Encuentran un autorretrato de Vincent van Gogh escondido en un lienzo de 1885.

El hallazgo fue gracias al uso de rayos X aplicados a una obra conservada en la Galería Nacional de Escocia.

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Vincent van Gogh, el artista nacido en 1853 en los Países Bajos, solía pintar sobre todo lienzo que encontraba: trapos, manteles, telas usadas, por eso no resultó extraño descubrir que detrás de una pintura suya de 1885 había un autorretrato que no había sido descubierto hasta la actualidad. Gracias al uso de rayos X se pudo constatar la existencia de esta obra detrás del Retrato de una campesina con cofia blanca, que pertenece a la colección de la Galería Nacional de Escocia.

Los encargados de hacer la evaluación fueron los expertos de esa galería que tiene el cuadro en su poder desde 1960, pero el hallazgo fue absolutamente casual. La razón por la que dieron con el autorretrato fue que estaban analizando el cuadro de la campesina para una exposición titulada A Taste of Impressionism (El gusto del impresionismo).

Exhibición inmersiva “Imagine Van Gogh”

La exposición se llevará adelante y se sumarán las imágenes captadas en rayos X, para que el público pueda observar el autorretrato y, una vez finalizada la muestra, avanzarán en la restauración del cuadro del rostro del pintor. Francés Fowle, conservadora de la sala escocesa declaró a The Guardian que el proceso “debe hacerse con mucho cuidado y no queremos apresurarnos”.

“Este período en el que comenzó a producir autorretratos fue clave en el desarrollo de su estilo maduro, cuando comenzó a experimentar con su propia pincelada distintiva. Van Gogh fue un pensador muy independiente y desarrolló su nuevo estilo radical muy rápido”, destacó la especialista.

Louis van Tilborgh, desde el museo que lleva el nombre del artista en Ámsterdam, aseguró a El País de España que se trata de un autorretrato auténtico y que “encaja en una especie de serie, porque Van Gogh tiene al menos ocho cuadros en los que se pintó a sí mismo por detrás del lienzo”. 

Van Gogh camuflado y olvidado

Según se pudo reconstruir el cuadro de la campesina fue adquirido en 1923 por Evelyn Saint Croix Fleming, la madre de Ian, el autor de los libros del espía James Bond y en 1960 llegó al museo.

La campesina retratada pudo haber sido Gordina de Groot, apodada Sien, que también aparece entre los comensales de la tela Familia comiendo patatas de 1885. 

Imagen de portada:Autorretrato oculto de Van Gogh descubierto detrás de una pintura anterior.

FUENTE RESPONSABLE: Perfil. Argentina. 15 de julio 2022.

Sociedad y Cultura/Pintura/Van Gogh/Rayos X/Impresionismo

 

Frida Kahlo: Google celebra a la artista a través de una experiencia única.

En el día del natalicio de la pintora mexicana, la compañía ofrece un imperdible recorrido por su galería.

El 6 de julio de 1907 nacía en México Frida Kahlo, una de las artistas más influyentes de los últimos tiempos. En el día del natalicio de la pintora, Google decidió celebrar su arte a puertas abiertas, es decir, ofrecerá la chance de conocer en profundidad su obra.

El gigante tecnológico presenta la oportunidad al público de explorar el arte y la vida de Frida Kahlo a través de Google Arts & Culture. Sin lugar a dudas, la artista marcó un hito en la historia del arte y de la cultura mundial. En esta oportunidad, se podrán explorar algunas de las 150 obras que realizó.

Magdalena Carmen Frida Kahlo Calderón, más conocida como Frida Kahlo, realizó múltiples autorretratos y, además, a través de sus lienzos expresó las dificultades que enfrentó a lo largo de su vida. Como se conoce, en su juventud sufrió un grave accidente que la mantuvo postrada por largos periodos.

La muestra de Frida

Desde Google Arts & Culture, este mes se encontrará disponible la colección virtual de Frida. Allí, gracias a la aplicación Art Project, los usuarios podrán apreciar la obra de la artista en realidad aumentada. Además, en cada obra, la plataforma ofrece información detallada sobre sus características.

Algunas de las obras que se pueden apreciar en Google Arts & Culture.

Además de poder conocer en profundidad las diferentes pinturas de Kahlo, allí se pueden descubrir detalles de su vida y su trabajo. Por otro lado, Google ofrece la oportunidad de conocer el Museo Frida Kahlo a través de Street View, para una experiencia más completa.

De este modo, el público puede recorrer el Museo Frida Kahlo, más conocido como “La Casa Azul”. Allí se pueden explorar los diferentes rincones donde la artista realizó sus obras y donde convivió con el también pintor Diego Rivera. Además de ello, la plataforma ofrece experiencias como “Las Caras de Frida”, en la que se brinda un análisis de la vida y el legado de la mexicana.

En su camino en el arte y la política, Frida conoció a Diego, con quien enfrentaría múltiples crisis. Incluso, un año después de su divorcio, la pareja volvió a casarse.

Asimismo, en otras de las exposiciones online se puede apreciar un imponente recorrido por el vestidor de Frida. En detalle, desde la muestra “Las apariencias engañan” se exploran algunos de los diferentes atuendos que utilizó de distinguida artista.

Imagen de portada: Twitter

FUENTE RESPONSABLE: Google. 6 de julio 2022.

Sociedad y Cultura/Pintura/Frida Kahlo/Aniversario de su nacimiento.

 

 

 

Los gauchos de Cesáreo Bernaldo de Quirós.

Cien años atrás “el pintor de la Patria”, como lo llamó Leopoldo Lugones, iniciaba la serie más fabulosa del arte argentino.

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Cesáreo Bernaldo de Quirós nació en Gualeguay, provincia de Entre Ríos, el 27 de mayo de 1879. Comienza sus estudios de pintura en Buenos Aires con el español Nicolau Cotanda y luego tiene como maestros a Della Valle, Correa Morales, Giudici y De la Cárcova en la Academia de Bellas Artes. En 1899 gana la beca Europa y parte para Roma. Ya sólidamente formado alterna exposiciones, premios y reconocimiento en el viejo continente y su patria.

Desde 1922 hasta 1927 se instala en la estancia «El Palmar», en la localidad de Médanos de su provincia natal, para llevar adelante su epopeya más gloriosa. La estancia era de su protector don Justo Sáenz Valiente, conocido descendiente del general Justo José de Urquiza.

“El Carnicero” 1924 – MNBA

«El Palmar» se convierte pronto en su base de operaciones y de allí recorre a caballo («como lo han hecho siempre mis comprovincianos») distintos puntos de la provincia, recorriendo estancias, pulperías y otros los lugares. Recopiló así datos históricos para rescatar costumbres, personajes y atuendos que le servirán para crear una iconográfica de la vida rural de mediados del siglo XIX, cuando el caudillismo empezaba a ceder y la organización nacional comenzaba a formarse.

No casualmente el mismo Lugones parangonó a “Los Gauchos de Quirós” con el Martín Fierro de José Hernández, y fueron ambas manifestaciones consideradas piezas claves para la construcción de nuestra identidad nacional. Desarrollada en una treintena de óleos de gran tamaño fue expuesta por primera vez en Buenos Aires a partir de agosto de 1928, en la Asociación Amigos del Arte.

“EL CANTOR Y LOS TROPEROS”, 1924 – MNBA.

Hacía nueve años que el artista no realizaba muestras individuales en la ciudad. La exhibición se convirtió en el acontecimiento cultural más importante del año. Las miradas asombradas ante tanta fuerza creadora y argentinismo convirtieron pronto a Cesáreo en la bandera del arte nacional.

De ello se encargó nuevamente Lugones, quien declaró durante el homenaje al artista realizado el 9 de septiembre en el Teatro Cervantes: «queremos que los veintitantos cuadros de la obra actual de Quirós queden juntos en el país…”  Quirós levantó el guante y después de mostrarlas a la admiración de medio mundo, como veremos enseguida, las donó a la Nación.

“DON JUAN SANDOVAL”, 1923 – MNBA.

Siguieron a la exposición de Amigos del Arte otras en Madrid, Barcelona, Berlín, Londres, París, New York, Washington, San Francisco y Boston. Durante las exposiciones en el exterior, Quirós recibió múltiples elogios y no pocas ofertas por la serie completa. Fiel a su compromiso con la patria, las rechazó. Terminada la segunda guerra “Los Gauchos” volvieron al país para mostrase en el Museo Nacional de Buenos Aires, en Santa Fe y en Córdoba.

“EL PIALADOR”, 1925 – MNBA.

En 1962 Cesáreo Bernaldo de Quirós dona a la Nación Argentina 30 obras que constituyen el corazón de la serie “Los Gauchos”. Tratándose de historia ya superada no tiene sentido ahora repasar las controversias que suscitaron aquella donación. Diremos tan solo que tres años después bajo la presidencia de Humberto Illia se sancionó la Ley de aceptación de la misma. En 1991 con un titánico esfuerzo reunimos 29 obras de los gauchos en la exitosa y recordada mega-exposición del Palais de Glace. Gutiérrez Zaldivar publicó además el más importante libro escrito sobre el artista.

Hoy “Los gauchos” de Quirós están dispersos en distintos museos, algunos en exposición y otros en depósito. Nuestro museo mayor presenta varias obras en una sala del primer piso, el Museo Rosa Galisteo de Rodríguez de la Provincia de Santa Fe hace otro tanto como así también el Museo Provincial de Bellas Artes de Entre Ríos en Paraná.

Mención aparte merece “La Doma” (1925). De gran tamaño (2.80 x 3.40 metros) resultó la más elogiada en la exposición de Barcelona. Fue adquirida entonces por la Empresa Nacional de Correos y Telecomunicaciones. Tradicionalmente estuvo expuesta en el Salón de los Escudos del edificio que hoy ocupa el CCK.

“LA DOMA”, 1925 – CCK.

Dicho centro la mantuvo durante mucho tiempo en depósito. Hoy la expone pero en un estado lamentable: hasta presenta un agujero de varios centímetros en la pezuña de la mano derecha del potro. Lo digo con tristeza al solo efecto de motivar la restauración. Cesáreo Bernaldo de Quirós, un grande indiscutible de nuestro arte, lo merece.

Imagen de portada: La Doma (Museo Nacional de Bellas Artes)

FUENTE RESPONSABLE: Mdz Arte y Cultura. Por Carlos María Pinasco, Consultor de arte. 3 de julio 2022.

Sociedad y Cultura/Argentina/Pintura/Cesáreo Bernaldo de Quirós

Picasso y el valor agregado de un codazo.

El episodio se remonta a nueve años atrás pero vale la pena recordarlo. Involucra a “La rêve” (El sueño), una obra maravillosa del genial malagueño Pablo Picasso (1881-1973), y a uno de los coleccionistas top de sus obras.

El cuadro data de 1932, la época (a mi criterio) más brillante de Pablo Picasso, en la que coinciden la influencia de las odaliscas de su amigo Henri Matisse (1869-1954) y el apasionado enamoramiento con Marie Therese Walter, a quien había conocido en enero del 1927 (ella de 17 años y él de 48) y con quien mantiene una relación hasta 1936.

La Walter, su modelo, aparece en un sinnúmero de sus obras tanto escultóricas como pictóricas de este período. En ellas Picasso simplifica, deduce las formas a volúmenes esféricos, enciende su paleta y convoca continuamente al encanto de la sensualidad carnal.

“EL SUEÑO”, ÓLEO SOBRE LIENZO DE 130 X 98 CMS.

El museo Picasso de París, conformado en el Hotel Salé, con las obras de la dación (el pago del impuesto a la herencia) tiene como tesoro otra obra parangonable titulada “La lectura” y hay una tercera en la Tate Gallery de Londres, “Desnudo en un sillón rojo” no menos admirable, del mismo año.

“LA LECTURA”, ÓLEO SOBRE LIENZO DE 130 X 97 CMS. 1932 MUSEO PICASSO, PARÍS

“DESNUDO EN UN SILLÓN ROJO”, ÓLEO SOBRE LIENZO DE 130 X 97 CMS. 1932. TATE GALLERY, LONDRES

Volviendo a “El Sueño”, la obra de nuestra historia, queda entonces establecido que estamos ante una pieza de museo de grueso calibre. Había pertenecido a la famosa colección Ganz, y fue vendida en noviembre 1997 en Christie’s Nueva York por 48.400.000 dólares. El comprador se mantuvo en el anonimato. En 2001 Steve Wynn, magnate de los casinos de Las Vegas y gran coleccionista, la adquiere. La tuvo por varios años colgada en el restaurant “Picasso” del Bellagio hasta que decide venderla a su amigo Steve Cohen en la suma de 139 millones de dólares, cifra récord en ese tiempo. Cohen hizo inspeccionar la obra y el trato se dio por cerrado.

Ese fin de semana Wynn recibió a unos amigos que venían de visita desde New York. Se hospedaron en su hotel y mientras cenaban el viernes a la noche, él les comentó de la venta. Las mujeres expresaron su interés en verla. Subieron a su oficina, donde estaba. En la pared a su izquierda había varias obras incluyendo un Matisse, un Renoir y “Le Rêve”. Wynn comenzó a contar la historia de la procedencia del Picasso. Mientras hablaba estaba de espaldas a la pintura. Wynn sufre una enfermedad del ojo que disminuye su visión periférica y por ello, su interacción con objetos cercanos. Sin darse cuenta dio uno o dos pasos atrás mientras hablaba e hizo un gesto con su mano derecha y su codo derecho golpeó la pintura, perforándola.

Al día siguiente Wynn habló con su marchant y le contó lo que había pasado. Más tarde esa semana la mujer de Wynn llevo la obra a New York en su jet privado. Se encontraron con Cohen en la galería de Acquavella y decidieron que el arreglo estaba cancelado hasta que el perjuicio pudiera ser establecido. “El sueño” fue perfectamente restaurado, pero también en un sueño la mujer del coleccionista leyó todo el episodio como una señal del destino y le pidió que no la vendiera.

Así fue. Hasta que en marzo de 2013, en una operación privada celebrada en Nueva York, Steve Wynn, magnate de Las Vegas, vendió finalmente a Steven A. Cohen, el cuadro ‘Le Rêve’ (El Sueño), de Pablo Picasso, por 155 millones de dólares en el precio más alto pagado hasta entonces por una obra del pintor español. El codazo, entonces, sumó 16 millones….

El récord no duró tanto: dos años después Christie’s vendió en Nueva York “Les femmes d’Alger”, un óleo de 114 x 146 centímetros de 1955 en algo más de 179 millones. Se dijo que el comprador fue el jeque de Qatar, Al Zani, ex primer ministro y canciller. Para cerrar apunto que la obra había pertenecido (como “El Sueño) a la colección Ganz.

“LAS MUJERES DE ALGERÍA” (D’APRES DELACROIX) VERSIÓN 0, ÓLEO SOBRE LIENZO DE 114 X 146 CMS.

Imagen de portada: “EL SUEÑO”, ÓLEO SOBRE LIENZO DE 130 X 98 CMS.

FUENTE RESPONSABLE: mdz on line. Argentina. Por Carlos María Pinasco; consultor de Arte. Junio 2022.

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«Prefiero ser un latinoamericano en París a ser un cordobés en Buenos Aires»

Antonio Seguí (1934-2022) brilló desde su primera exposición de cuadros, en «Librería Paideia» de Córdoba hasta sus 88 años. Mientras lograba que Francia lo reconociera, participó en el Mayo Francés y se salvó cuando la dictadura argentina le ametralló su casa en París.

El hombre era del interior y sabía bien aquello de que Dios está en todas partes pero atiende en Buenos Aires. Por eso, en vez de seguir el camino de los que nacen en las provincias y quieren destacarse a nivel nacional e internacional, sorprendió a todos. 

Y de Córdoba pasó a Francia, sin escalas. Y, por eso, llegó a ser más conocido en todo el mundo que en su propia tierra, pero él jamás la olvidó.

Más de un argentino, en París, lo conoció o paró en su casa. Era amigo de ex presidentes de Francia como Francois Miterrand o Jacques Chirac. Podía tomar café junto a Jean Paul Sartre y Simone de Beauvoir pero, en su casa de las afueras de París, en Arcueil, por casi 60 años, no faltaba el asado en donde participaban escritores como Juan Rulfo, el romántico Julio Cortázar, Ernesto Cardenal o Alejo Carpentier.

Cuando uno de sus biógrafos le preguntó qué música escuchaban esas noches, entre chorizos, dorados costillares y tiras de asado, él le contestó que cuando no estaba, guitarra en mano, Atahualpa Yupanqui estaba Astor Piazolla. 

Y si no, cantaba algo ese muchacho nuevo, que estaba dando que hablar, al que todos llamaban Jairo. O se ponía a recitar versos el amigo que venía de Chile, conocido como Pablo Neruda.

Antonio Seguí (1934-2022) brilló desde su primera exposición de cuadros, en Librería Paideia de Córdoba hasta sus 88 años. Mientras lograba que Francia lo reconociera, participó en el Mayo Francés y se salvó cuando la dictadura argentina le ametralló su casa en París.

A la ciudad de Córdoba le regaló la famosa Mujer Urbana, el Hombre Urbano y esos niños gigantes que están cerca del aeropuerto. Donó una enorme cantidad de cuadros a museos de Buenos Aires. Fue el creador del Museo del Chateau Carreras, basado en la donación de muchos de sus cuadros. Nunca perdió su tonada cordobesa con la que creció, entre esa ciudad y las cercanas Villa Allende y Saldán.

Era Caballero de la Orden de las Artes y de las Letras de Francia. Pocos días antes de morir estuvo en Córdoba, visitando la legendaria pizzería Don Luis, en cuyo frente está una estatua suya de 12 metros de altura y en donde hay un quincho que imita al que el artista tenía en París para sus asados.

También fue a ver el clásico de fútbol Belgrano – Talleres. Era tan cordobés como el Patio Olmos y por eso todos los veranos volvía. Vivió mil vidas en una. 

Y con la generosidad de cien hombres. Saltándose la Consagración en Buenos Aires, ese verdadero Rito de Pasaje para los genios que nacen en el interior, con contundencia, demostró que ese paso es un mito. Hace poco se fue ese cordobés que triunfó en París, sí. Pero también en el mundo. 

Costará acostumbrarse a que en las afueras de París, la Ciudad Luz, no siga brillando el genio colorido de este cálido artista. Resignado, mejorado por sus tremendas obras, el mundo entero extraña a Antonio Seguí.

(*) Autor de cinco novelas históricas bestsellers llamadas saga África.

Imagen de portada: CEDOC PERFIL

FUENTE RESPONSABLE: Perfil. Argentina. Por H. Lanvers. 26 de junio 2022.

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Sus padres lo abandonaron en una caja y el forjó su destino a puro arte.

Benito Quinquela Martín fue criado como hijo adoptivo por una familia humilde de La Boca. Dueño de un gran talento, este pintor argentino logró fama, riqueza y el honor, en vida, de que sus cuadros se exhibiesen en los principales museos del mundo. 

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Considero que el hombre es muchas veces, artífice de su propio destino. Un artista argentino, uno de nuestros grandes pintores, ni siquiera conoció a sus padres. Apareció abandonado en una cajita, en la puerta del Hogar de Niños, con una esquela que decía: “Este niño fue bautizado como Benito Juan y seguía su apellido: Martín”.

Fue criado como hijo adoptivo por una humilde familia, Chinchella de apellido. En Italiano se pronuncia Quinquela. Se crió en la pobreza de un barrio muy modesto: La Boca. Y recién a los 20 años –y por sí mismo- mérito muy especial aprendió a leer y a escribir correctamente.

Desempeñó durante mucho tiempo un oficio rudo y difícil: estibador de carbón en el puerto.

Su primer lápiz de dibujo fue el mismo carbón que transportaba sobre sus espaldas. Con todas estas desventajas, pero con un gran talento, este pintor argentino logró fama, riqueza y el honor –en vida- que sus cuadros se exhibiesen en los principales museos del mundo: Roma, Madrid, Londres, París.

Quinquela Martín, el Riachuelo y La Boca, casi una sola cosa.

Pero ya para siempre, Quinquela Martín, el Riachuelo y La Boca serán casi una sola cosa.

Porque Quinquela nació en la Boca, a un paso de la Vuelta de Rocha. Allí sufrió, allí encontró su destino y allí fue la gloria a buscarlo con su mejor sonrisa, para llevarlo de la mano por el camino de los triunfadores.

Primero pintó paisajes. Luego Quinquela se dedicó a expresar en sus telas, los cascos heridos de las naves, las cimbreantes planchadas hormigueando de hombres encorvados y las garras siniestras de los guinches.

La autenticidad de sus cuadros surgía del hecho que antes de pintar los regueros humanos de los cargadores de carbón, él había formado parte de ellos. Plasmó en sus obras y murales gigantescos, toda la vida de la ribera, desde el amanecer hasta el ocaso.

Fue un pintor colorista y muy personal. A sus 24 años, el presidente de la República, Marcelo T. de Alvear, le otorgó una beca para perfeccionarse en España e Italia. Luego regresó varias veces a Europa para exponer sus obras. Y en esas giras ganó dinero, prestigio internacional y obtuvo también la sugestiva sonrisa de las mujeres que en un idioma universal la regalan solamente a los hombres que nacen bendecidos por los dioses.

Ya Quinquela Martín, triunfador, regresó a su barrio de la Boca, a su mismo atelier de siempre. No buscó un lugar lujoso de Palermo Chico por ejemplo. Hubiera sido ajeno a su manera de ser. Buscó sí, el viejo rincón de sus antiguos sufrimientos, las mismas calles sureñas de su bohemia adolescente.

Posteriormente fundó de su propio peculio, la Escuela-Museo Pedro de Mendoza, que él mismo dirigió por muchos años y aún existe junto a una escuela primaria que funciona donde tuvo su casa y su atelier. 

Las obras de Quinquela Martín llegaron a los principales museos del mundo.

A los 83 años ganó el gran Premio del Fondo Nacional de las Artes. Dos años antes, a los 81 años, había sido nombrado Profesor Honorario de la Universidad de Buenos Aires.

Con ese motivo, se realizó un acto en su homenaje.

Allí expresó con la sencillez de “los iluminados que saben agregar luz a la luz”: “Tuve muchos halagos en mi vida”, decía. “Pero que un estibador del puerto que a los 19 años casi no sabía leer. Que le costaba escribir bien su propio nombre, lo hubiesen designado profesor de la Universidad, es más de lo que hubiera soñado”.

“Y les digo a los jóvenes estudiantes: luchen, trabajen, busquen, que todos los que llegaron, siempre debieron luchar para llegar. Porque peor que muchos fracasos son pocos intentos…”

Un 28 de enero de 1977 teniendo más de 86 años moría Benito Quinquela Martín. Cultivó la pintura, para la que quizá Dios, lo eligió.

Porque muchos caminaron. Pero pocos dejaron huellas. Fue un ejemplo de tenacidad, de lucha contra las circunstancias adversas, de voluntad férrea, “esa voluntad de triunfar que no otorga el triunfo, pero que lo acerca…”.

Y ese tesón inclaudicable de Quinquela Martín trae a mi mente este aforismo que quiero dedicarlo a este insigne pintor argentino. “Para remontar vuelo, primero hay que caminar”.

Imagen de portada: Gentileza de Crónica

FUENTE RESPONSABLE: Crónica. Por José Narosky.Abril 2022

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