Huellas…

Con un dejo de tristeza dejo ir
esa fantástica sensación de plenitud,
que solo lograba al despertar junto a ti
cada mañana, cada día en que juntos
desafiamos el complejo arte de vivir.

Tus alas partieron y tu con ellas,
ha sido en verano donde disfrutabas
la fina arena de la playa y la brisa del mar,
de la que decías era un llamado de Neptuno
toda vez que necesitábamos reconciliarnos
por vagos y vacíos desencuentros de la vida,
riéndote me decías que así debía ser
para hacer de nuestro amor algo cambiante,
huyendo de la rutina que teñía de sombrío gris
nuestro amor profundo e inquebrantable.

Me queda tu alegría volando en risas
en jardines de tarde que ya han cerrado puertas.
La canción que juntos escribimos para volver el tiempo
al eco de nuestro primer abrazo de aquel primer día.

Que haré ahora me pregunto cuando los veranos
me resulten interminables sin tu presencia,
deberé coserme el alma guardando las cenizas
de tu recuerdo latente, dejando que las lamparas
en la noche me traigan tus huellas en la arena.

Imagen de portada: Gentileza de Pinterest

Donde estás?

Las hojas crujen
bajo mis pies
al caminar
bajo la alameda.

El amarillo ocre
se detiene
al borde
del arroyo,
como si aquel
les dijera
a las hojas
cuando el viento
las lleva
sobre su lecho
que deben
acompañar,
sin deshacer
la armonía
del lugar.

Me detengo
y observo
el manto amarillo,
pienso en ti
recuerdo eterno,
cuando juntos
entrelazando
nuestras manos
caminábamos
por este
mismo lugar,
no puedo
evitar toda vez
que lo hago,
creer verte,
y así es
que una lágrima
como si
pareciera
un beso
dado al aire,
pretende
volver
a encontrarte.

Imagen de portada: Gentileza de Pinterest