Recuerdas…

No se si a ti te pasa, pero el tiempo
vuela entre las manos pasados los 30,
es que la edad de la inocencia
como así la preguntas de los porque
se ha esfumado tan rápido como
esa divina locura de la adolescencia,
donde recién comienzas a ver el mundo
con tus propios ojos y descubrirlo
sin que nadie te lo cuente oliendo
el amor por cada niña que te seduce.

Amigas y amigos que por su pertenencia
todo lo comparten de igual manera,
penas y alegrías que en las casas
no siempre supieron comprender
de nuestros interrogantes de cada día.

Juntos escuchamos a los grupos
que nos devoraban horas con su música,
y nos alegramos porque en el grupo
se había formado una nueva pareja,
delatado por el brillo de los ojos
al bailar uno de esos lentos del final.

Ahora que estoy con mi mascota
en el parque en el inicio de primavera,
no me preguntes porque esos recuerdos
llegan a mi arrancandome una sonrisa.

Es que era una época blanca,
donde te encontrabas para confesarte
encontrando siempre a alguien
que siendo contemporáneo te guiaba,
una época en que ni siquiera un porro
era el adorno corriente para mostrarle
al líder el camino de serlo por convicción,
eramos mas que amigos, hermanos
en las alegrías, también en las tristezas.

Imagen de portada: Gentileza de Pinterest

Vuelve

No tengo paz
fantaseo cada noche
con los recuerdos
de aquellos tiempos,
en que mis manos
guardaban dentro
de ellas
la humedad
de tu cuerpo.

Vuelve de una vez
a adueñarte
de mis noches,
recorre mi piel
con tus labios
mientras descubro
tu cuerpo
desvistiéndote
con frenesí,
olvídate
de aquel pasado,
detiene el tiempo
es el hoy,
el ahora
que nos queda
para el deseo
único
que perdurara
durante
las estaciones
que pasen,
para mantenernos
indefinidamente
juntos.

Imagen de portada: Gentileza de Pinterest

Génova

Me cantan sirenas tu nombre
que llega flotando en el viento
envuelto entre nubes negras
tormenta de sentimientos,
aquí en el puerto de Genova
de donde partío mi bisabuelo
con destino incierto hacía
la América pujante y a la vez,
a un desconocido lugar
llamado Argentina, tierra de
inmigrantes, crisol de razas.

El recaló en el barrio de la Boca
cerca de otro Riachuelo de esa época,
ya “los paisanos” tenían su sede
donde el entorno les recordaba
ese puerto al que quizás no volverían
a ver en sus vidas, abrazados
al sabor amargo del desarraigo
con la ilusión de un mejor futuro.

Cosas de la vida, cuando te fuiste
adolescente te dirigiste a Nervi
a través del océano y en aquel tiempo
intercambiamos decenas de cartas,
impregnadas de puro sentimiento.

Ahora aquí y ahora, pido lo imposible
ese sueño que te traiga frágil y trémula
para adorarte entre mis brazos.

Imagen de portada: Gentileza de Pinterest

Decisión…

Bancos
de niebla
sobre
la angosta ruta,
zumbido
del viento
que atraviesa
cada ventanilla,
noche cerrada
como
si anunciara
que la marcha
sobre
el pavimento,
seria más
que lenta.

Cansancio
de quien
conduce,
el automóvil
que se resiste
al clima hostil,
tensión
en los rostros
de los otros
jóvenes,
que por
un momento
han dejado
de pensar
en el lugar
de destino,
paradisíaca
playa
de fina
y blanca arena.

En el medio
de la nada,
faltan
kilómetros
para llegar
a algún
pueblo
o gasolinera
para
guarecerse,
los nervios
se crispan,
tomo
la decisión
y  aparco
al costado
de la ruta,
con las luces
de las
balizas
titilando,
apago
el motor,
exhalaciones
escucho,
al volverme
varias sonrisas,
alguien saca
el equipo
de mate,
y entre risas
nos prometemos
lo bien
que la pasaremos,
les dijo
frase conocida,
«siempre
que llovió,
paro»,
las risas
estallan,
en esta noche
de perros,
con ángeles
como guardianes.