La regla del 8-8-8 para mejorar la autoestima y afianzar el pilar de tu bienestar.

PSICOLOGÍA

La autoestima es la clave del bienestar y la calidad de vida de las personas. De hecho, quienes tienen muy dañada su autoestima no consiguen relacionarse.

Si deseas profundizar en esta entrada; cliquea por favor donde se encuentre escrito con “azul”. Muchas gracias.

La autoestima es la clave del bienestar y la calidad de vida de las personas. 

De hecho, quienes tienen muy dañada su autoestima no consiguen relacionarse de forma positiva y constructiva con su entorno ni con ellos mismos. Esto genera una serie de conflictos, problemas y trastornos psicológicos que les impiden ser felices y funcionales en sociedad. Por este motivo, fortalecer y cuidar la autoestima es de vital importancia para enfrentarnos a la vida y realizarnos como seres humanos plenos. Para ello, es fundamental el equilibrio y una buena fórmula para ayudarnos es estructurar nuestro estilo de vida sobre un patrón muy sencillo de seguir. De este modo, habrá tiempo para el trabajo, para el tiempo libre y el descanso, los pilares que nos ayudan a sentirnos bien.

La regla del 8-8-8

En este sentido, la regla del 8-8-8 puede ayudarnos a dar a cada cosa el tiempo necesario y encontrar el equilibrio que cada actividad requiere a lo largo del día para que el cuerpo y la mente alcancen la estabilidad emocional y física que requieren. Este método, ayudaría a corregir hábitos dañinos, como la falta de sueño o la adicción al trabajo.

La fórmula plantea la siguiente ecuación: 8 horas de trabajo, 8 horas de ocio, 8 horas de sueño = felicidad. “El simple hecho de aprender a distribuir las horas del día en estos tres grupos ya habremos conseguido un gran paso”, asegura la psicóloga Sara Navarrete en declaraciones a la revista Telva.

Las 8 horas de trabajo son el “momento top”, el momento de máxima productividad y se debe dedicar a las tareas que requieren de más esfuerzo y concentración. Es lo que se llama aprovechar el momento flow para luego centrarte en lo más fácil y desconectar cuando las ocho horas estén llegando a su fin. Esto reducirá el estrés y mejorará la productividad.

Meditación contra los malos pensamientos para ser más feliz. (Unsplash/William Farlow)

Al acabar la jornada laboral, es necesario dar comienzo a las 8 horas de tiempo de ocio, aquellas en las que se logre desconectar al 100%. Para lograrlo es necesario encontrar actividades que te gusten y aporten satisfacción, como dar un paseo, practicar alguna actividad física, apuntarse a algún curso o ir al teatro o el cine. Además, es un modo de mejorar la salud cognitiva y potenciar nuestra salud cerebral.

La regla del 8-8-8 nos ayuda a dar a cada cosa el tiempo necesario y encontrar el equilibrio.

Por último, están las 8 horas de sueño. Una cuidada rutina de sueño es esencial para rendir en el trabajo y en el tiempo libre. “Procura no acostarte muy tarde, cenar al menos una hora antes de ir a la cama, no tomar café o estimulantes por la tarde, tomar un baño antes de acostarte, o leer durante 15 o 20 minutos antes de apagar la luz. 

Todo esto te ayudará a tener un sueño reparador. Evita ver películas hasta tarde si tienes que levantarte temprano, y más si son de acción o miedo», explica Navarrete antes de añadir que el recomendable aparcar «el móvil al menos una hora antes de acostarte».

Imagen de portada: La regla del 8-8-8 para mejorar la autoestima: el pilar de nuestro bienestar (iStock)

FUENTE RESPONSABLE: El Confidencial. Alma, Corazón y Vida. 5 de febrero 2023.

Sociedad y Cultura/Psicología/Salud/Salud Mental/Vida saludable/ Meditación/Estrés/Trabajo/Buen dormir.

El hilo de Twitter que retrata la precariedad laboral en España: «Ayer cumplí 34 años y jamás he tenido un sueldo de más de 1.100 euros al mes».

Lo de la precariedad laboral en España, especialmente entre los jóvenes, ya hace tiempo que dejó de ser noticia. Como tampoco es noticia que España es uno de los países con la tasa de paro juvenil más alta de toda la Unión Europea. Los datos y las estadísticas rubrican esa realidad inapelable. 

Los jóvenes la sufren a diario y cualquiera con un poco de perspicacia lo puede ver en su día a día. Sin embargo, muchas veces no te haces una idea de la realidad hasta que no te lo cuentan con detalle y con ejemplos concretos. Eso es lo que ha hecho un usuario en Twitter, @cismabrides, quien aprovechando que cumple 34 años, una edad ya importante laboralmente hablando, ha hecho balance de su vida laboral y lo ha petado. Dejamos aquí su hilo, que ya ha gustado a casi 7.500 tuiteros.

Hilo

Ver Tweets nuevos

Conversación

Paco ۞

@cismabrides

Ayer cumplí 34 años y JAMÁS he tenido un sueldo de más de 1.100€ al mes. Tengo una carrera -en la que fui segundo de la promoción-, dos másteres, idiomas y experiencia desde la docencia a la difusión patrimonial, capaz de idear cosas, de tratar con chavales y transmitir pasión.

12:04 p. m. · 30 ene. 2023·1,6 M Reproducciones

1.671 Retweets

614 Tweets citados

11,3 mil Me gusta

Puedes responderLas personas que @cismabrides sigue o haya mencionado pueden responder

Paco ۞

@cismabrides

·

30 ene.

En respuesta a @cismabrides

Por culpa de contratos precarios aun no he hecho los cuatro años cotizados -me faltan 28 días-. Vivo en un país lleno de patrimonio, historia y turismo, pero nadie es capaz de ofrecernos algo que nos dé una mínima estabilidad que garantice el bienestar del sector cultural.

2

146

1.965

218 mil

Paco ۞

@cismabrides

·

30 ene.

Si quieres trabajar en cultura tienes que elegir: o das tu vida -con sus festivos, fines de semana, etc.- por tres perras para «sentirte realizado» o vives con tus padres eternamente. Yo, como muchos otros, estoy en proceso de preparar unas oposiciones, la ÚNICA vía en España

5

138

1.610

209,2 mil

Paco ۞

@cismabrides

·

30 ene.

Para los que hicimos una carrera de humanidades. Y aquí estoy, con los apuntes por delante, pensando que no hay futuro si no consigo -antes o después- una plaza. Y nadie va a mover un dedo, nadie va a hacer nada para mejorar esto, aunque la imagen de España sea gente como yo.

16

141

1.985

206 mil

JuanF Cózar

@JFCozar

·

30 ene.

En respuesta a @cismabrides

A tu edad firmé mi primer contrato indefinido, tras estar en precario casi todo el tiempo anterior, con contratos de dos o tres meses. Te servirá de poco consuelo, pero ánimo, Paco, pronto llegarán las alegrías. Y sí, desgraciadamente la cultura importa poco a nivel laboral.

2

1

91

36,4 mil

Paco ۞

@cismabrides

·

30 ene.

En respuesta a @JFCozar

A ver cómo se porta 2023.

2

41

31,3 mil

Javi

@javithot

·

30 ene.

En respuesta a @cismabrides

Mucho ánimo, es muy injusto.

1

11

25,6 mil

Paco ۞

@cismabrides

·

30 ene.

En respuesta a @javithot

Gracias, Javi.

6

23,3 mil

La historia en violeta

@lahistenvioleta

·

30 ene.

En respuesta a @cismabrides

Yo cobro algo más de lo que dices, a cambio de sacrificar TODOS mis fines de semana y festivos. No tengo vida social. Una carrera, dos másteres, cuatro idiomas, 12 años de experiencia laboral en trabajos precarios, parte sin cotizar. Y sin poder quejarme, que al menos curro

2

17

349

102 mil

Paco ۞

@cismabrides

·

30 ene.

En respuesta a @lahistenvioleta

Ese es otro melón del mundillo: tragamos y soportamos lo indecible con tal de «trabajar de lo nuestro». Y lo saben y se aprovechan de ello. Anda que no he hecho yo cosas gratis…

3

13

315

83,7 mil

Mostrar respuestas

Roge

@Soyroge

·

30 ene.

En respuesta a @cismabrides

Muchos jóvenes empezando los 30 estamos en la misma situación, me atrevería a decir que la mayoría. Te entiendo y te acompaño. Pero lograremos estar tranquilos aunque se tarde un poco más.

1

5

40

34,6 mil

Paco ۞

@cismabrides

·

30 ene.

En respuesta a @Soyroge

Eso espero. Ánimo con todo.

Y siguen… lamentablemente.

En fin, que aquello que se suele decir sobre «la generación mejor formada de la historia», bueno, saquen sus propias conclusiones. No es oro todo lo que reluce.

Imagen de portada: Gentileza de Pinterest.

FUENTE RESPONSABLE: Publico. Por Tremending. 31 de enero 2023.

Sociedad y Cultura/España/Redes sociales/Temor al despido/ Desempleo/Salud /Salud Mental/Psicología

Sophie Freud, la nieta disidente.

Si deseas profundizar en esta entrada; cliquea por favor adonde se encuentre escrito en color “azul”. Muchas gracias.

Miriam Sophie Freud (Viena, 6 de agosto de 1924) fue psicóloga, educadora, científica social y escritora austriaca/estadounidense. Nieta de Sigmund Freud, fue una crítica del psicoanálisis, cuyos aspectos describió como «indulgencia narcisista». Sus críticas a las doctrinas psicoanalíticas del abuelo Freud la convirtieron en la «oveja negra» de la familia. 

Ella fue testigo de cómo todas sus parientes femeninas, incluidas su madre y su tía Anna, se veían afectadas negativamente por las dañinas afirmaciones de Sigmund sobre las mujeres y sus experiencias internas.

Sophie Freud nació en Viena (Austria) y se crio con su madre, Ernestine, «Esti», Drucker Freud (1896-1980), que fue logopeda. Su padre, el abogado Jean Martin Freud (1889-1967), era el hijo mayor de Sigmund Freud. 

Más tarde fue director de la editorial psicoanalítica de Freud. Sophie tenía un hermano mayor, Walter (1921-2004).

Sophie Freud huyó de Viena cuando la ciudad se encontraba bajo la influencia de los nazis. A partir de 1942, comenzó a vivir en Boston, Estados Unidos, y asistió al Radcliffe College para obtener su licenciatura, para finalmente graduarse en 1946. 

Más tarde, estudió en la Escuela de Trabajo Social de la Universidad de Simmons y se graduó con un máster en 1948 antes de obtener un doctorado en la Universidad de Brandeis en 1970. A continuación, Freud dio clases en el Simmons College, además de dedicar tiempo a enseñar trabajo social en Canadá y en otros países de Europa. A continuación, escribió un libro titulado, A la sombra de la familia Freud. 

También escribió Mis tres madres y otras pasiones. Apareció en la película de 2003, Vecinos: Freud y Hitler en Viena, en la que declaró: «A mis ojos, tanto Adolf Hitler como mi abuelo fueron falsos profetas del siglo XX». Freud fue editora de reseñas de libros en el American Journal of Psychotherapy. 

Uno de los principales objetivos de la investigación de Sophie Freud, junto con sus actividades de trabajo social, fue reinvertir el trabajo de su abuelo en relación con las mujeres y el narcisismo. En los años 70, realizó encuestas a mujeres sobre sus «pasiones» y las cosas que sentían con fuerza, demostrando que Sigmund Freud se equivocaba al afirmar que solo los hombres tienen «verdadera pasión».

Quienes acudieron a las clases de Sophie Freud en el Simmons College (en la actualidad Simmons University) de Boston quedaban sorprendidos. Quien fuera profesora de psicosociología era conocida, sobre todo, por asentar las bases del feminismo en el campo del trabajo social. Y si había algo que hacía con frecuencia era criticar muchas de las teorías de su célebre abuelo.

La sombra de Freud y la obligación casi implícita de recoger su legado la persiguieron durante una parte de su juventud. Sin embargo, Sophie Freud se alzó siempre como la oveja negra de su familia. No solo no se formó como en el psicoanálisis, sino que no creía en él y jamás fue a terapia.

Su carácter, su relación con su abuelo y su visión crítica sobre esta clásica escuela de la psicología hicieron de esta mujer una figura muy especial. 

Sophie Freud recordaba su infancia visitando todos los domingos a su abuelo. Lo describía como un hombre poco cálido, una figura regia y distante que no hablaba en exceso, que no era cercano ni cariñoso. Era, además, una persona que vivía con dolor debido a su cáncer de boca producido por su afición al tabaco.

Sophie Freud se ganó el rechazo de su familia desde bien temprano. Su tía Anna Freud, psicoanalista y fiel heredera de las teorías de su padre, vio de manera negativa la deriva personal que demostró siempre su rebelde sobrina. Sin embargo, a ella no le importaba demasiado ser la oveja negra del clan de sus parientes.

Si había algo que consideraba era que las teorías fundamentales del psicoanálisis, como la “envidia del pene” o el “concepto de transferencia”, estaban desactualizadas. 

También fue muy crítica con esa visión patriarcal de la sexualidad femenina que defendía su abuelo. 

La figura de la mujer en el tejido teórico del psicoanálisis era, a su juicio, denigrante. “La mujer, —decía Sigmund Freud—, se opone al cambio y recibe pasivamente sin añadir nada. Asimismo, el hombre es anatómicamente superior, por lo que la mujer siente envidia del pene del hombre, realizándose solo al tener un hijo varón”. Estos preceptos freudianos fueron siempre objeto de rechazo por parte de Sophie Freud.

Sea como sea, su nieta admite que su pérdida le afectó, pero que, debido a su carácter resuelto e independiente, superó muy pronto ese vacío. Al fin y al cabo, ella y su madre Esti lograron distanciarse del clan de los Freud y tener una vida bastante cómoda en Estados Unidos.

Una parte de la labor de Sophie Freud en la universidad era la de la investigación. Fue en 1970 cuando empezó a revisar el trabajo de su abuelo con respecto a las mujeres y el narcisismo. 

Después de muchas entrevistas, demostró que Sigmund Freud estaba equivocado en su afirmación de que solo los hombres demuestran “verdadera pasión”.

Las mujeres también son competitivas, resolutivas y trabajan en sus metas como el género masculino. El estudio de la pasión en las mujeres fue uno de sus temas predilectos, como también lo fue impulsar los derechos de la mujer en las universidades y luchar ante otra realidad muy común en aquella época. 

Sophie Freud asentó las bases sociales para hacer ver a las jóvenes que el hecho de quedarse embarazadas y de ser madres no tenía por qué poner fin a su educación, tampoco a tener que renunciar a sus trabajos y aspiraciones profesionales. El 3 de junio de 2022, Sophie Freud murió de cáncer de páncreas, a los 97 años, en su casa de Lincoln, Massachusetts. 

Por último, compartir esta reflexión de Sigmund Freud: “Existen dos maneras de ser feliz en esta vida, una es hacerse el idiota y la otra serlo”.

Imagen de portada:  Sigmund Freud y su nieta Miriam Sophie Freud.

FUENTE RESPONSABLE: Nuevatribuna.es Por José María Manzano Callejo. 30 de enero 2023.

Sociedad y Cultura/Psicología/Psicoanálisis/Sigmund Freud/Miriam Sophie Freud.

5 defensas mentales.

¿Qué son las defensas mentales? ¿A qué nivel actúan y cómo las ponemos en marcha?

Si deseas profundizar en esta entrada; cliquea por favor adonde se encuentre escrito en color “azul”. Muchas gracias. 

¿Cómo  te proteges frente al dolor? ¿Conoces la forma en que tu mente inconsciente te protege? Todos tenemos diferentes defensas mentales que actúan como mecanismos que se accionan para protegernos de eventos altamente estresantes. Suelen ser inconscientes, es decir, se movilizan con anterioridad a que seamos conscientes del dolor, la estupefacción o la confusión que puede generar una situación. Al activarse, nuestro yo inconsciente nos protege.

El objetivo de las defensas mentales es proveernos de todo un arsenal de herramientas que nos permitan amortiguar el impacto de los hechos que pueden ser potencialmente traumáticos. Son adaptativas en la manera en que logran lo anterior, aunque pueden volverse patológicas cuando nos impiden desarrollarnos en las áreas que son significativas para nosotros, como la interpersonal, la académica o la laboral.

A lo largo de este artículo vamos a ir explicando algunas de las estrategias que probablemente hemos utilizado en algún momento de la vida. Nacen de la mano de Sigmund Freud y el psicoanálisis, y para él, son el origen de nuestra personalidad. En este sentido, es posible que nos identifiquemos más con unas que con otras. También es posible que, después de leerlas, comencemos a identificarlas con más asiduidad en nuestro día a día.

«Cuanto más perfecta es una persona por fuera, más demonios tiene por dentro». -Sigmund Freud-

Nuestras defensas mentales pueden ser clasificadas en dos grandes bloques. Por un lado, tenemos las que implican huir cuando experimentamos angustia, como la represión; por el otro lado encontramos las que aluden al hecho de intentar afrontar o incluso controlar lo temido, como es el caso de la intelectualización.

Mente con un hombre en el interior

Nuestra única certeza es la autoconciencia

1. La represión

Reprimir algo significa ‘cortar su acceso a la consciencia’. De esta manera, nuestro yo queda separado de los pensamientos que nos producen ansiedad, porque los estamos evitando, los empequeñecemos y los empaquetamos.

El destino de estos pensamientos son las profundidades de nuestra mente. Cuanto más profundo esté, más difícil nos será acceder a ello y, aparentemente, menos sufriremos. Sin embargo, a pesar de su eficacia, es peligroso. Lo que evitamos elaborar y afrontar tiene el potencial de crecer y amenazarnos con embarrar nuestra mente en el futuro de una manera más intensa.

«Un día, en retrospectiva, los años de lucha te parecerán los más hermosos».-Sigmund Freud-

2. La identificación proyectiva

Por ejemplo, si estamos pasando una mala racha, donde no estamos tratando precisamente bien a las personas de nuestro entorno, podemos defendernos diciendo que son ellas las que nos tratan mal, cuando solo responden de manera acorde a cómo las tratamos nosotros. 

Esta defensa mental se da por lo general cuando pensamos que el otro tiene una cualidad, positiva o negativa, que en realidad es nuestra.

Es una forma de defensa interpersonal, que surge y se activa en las relaciones con otras personas. Es una forma inconsciente de manipulación cuyo objetivo, aunque inconsciente, es dañar y controlar a la otra persona porque el resultado es que el otro asume, cree y siente que posee ese rasgo.

«Somos lo que somos porque hemos sido lo que hemos sido».-Sigmund Freud-

3. La sublimación

¿Cuántas veces has sentido la necesidad de escribir, cantar o dibujar al experimentar malestar? Sublimar el dolor y la frustración implica sustituir estas emociones y transformarlas en un objeto que sea social y éticamente aceptable. En lugar de evitarlo o de reaccionar con agresividad ante la situación que nos produce angustia, la re elaboramos, le damos un significado que queda impreso en una producción.

«¿No podríamos decir que cada niño que juega se comporta como un escritor creativo, en el sentido de que crea un mundo propio o, más bien, reordena las cosas de su mundo de una manera nueva que le agrada?».-Sigmund Freud-

4. La intelectualización

Intelectualizar una situación dolorosa significa razonarla en exceso. 

Hay veces en la vida en las que podemos querer llegar a ejercer un control férreo sobre los conflictos que estamos atravesando y las emociones que producen. 

Para ello, los analizamos y generamos multitud de argumentos que favorecen nuestra propia opinión, sin considerar la evidencia en contra y sin atender a las emociones que sentimos.

«El resultado es que nos desconectamos de la parte emocional del acontecimiento y lo vivimos a medias». Por ejemplo, ante una infidelidad de la pareja podemos enumerar toda una serie de razones que justificarían esta conducta, porque es menos doloroso que entrar en contacto con el sentimiento de traición y el dolor que le acompaña.

«La voz del intelecto es suave, pero no descansa hasta que ha ganado una audiencia».-Sigmund Freud-

Hombre pensando

5. La condensación

Esta defensa mental está íntimamente ligada con la primera que hemos mencionado, la represión. Lo que reprimimos y relegamos al fondo de nuestra mente tiene la manía de aparecer en nuestros sueños

Para Freud, el sueño es una importante vía de acceso al inconsciente mediante la que se manifiestan los recuerdos y las emociones que hemos reprimido. En este sentido, el inconsciente es un almacén de recuerdos, imágenes y afectos que acceden a la consciencia a través del sueño.

Una interesante pregunta que podemos hacernos ante el contenido curioso, aterrador o placentero de nuestros sueños es: ¿qué significa para mí este sueño? Dejar a nuestra mente divagar sobre el significado del sueño que hemos tenido permite la asociación libre. Según Freud, la asociación libre ayuda a hacer evidente los recuerdos, afectos y situaciones que hemos reprimido. Las hace aflorar a la superficie para que podamos elaborar la información y darle un significado.

Todas defensas mentales descritas son mecanismos que nos protegen. Son formas inconscientes de defensa ante los eventos intensamente cargados de afecto. Y tú, ¿te identificas con alguna?

«Soñar, en resumen, es uno de los dispositivos que empleamos para eludir la represión, uno de los principales métodos de representación indirecta de la mente».-Sigmund Freud-

Imagen de portada:Gentileza de La Mente es Maravillosa.

FUENTE RESPONSABLE: La Mente es Maravillosa. Bleichmar, H. (2006). Hacer consciente lo inconsciente para modificar los procesamientos inconscientes: algunos mecanismos del cambio terapéutico. Aperturas psicoanalíticas, 22. Bleichmar, H. (2001). El cambio terapéutico a la luz de los conocimientos actuales sobre la memoria y los múltiples procesamientos inconscientes. Aperturas psicoanalíticas, 9(2).

Sociedad/Psicología/Psicoanálisis/Salud/Salud Mental.

Descartes y la certeza de la autoconciencia.

¿Hasta qué punto podemos fiarnos de la información que proviene de nuestros sentidos? ¿Dónde se sitúan los límites de nuestro conocimiento? Para responder a estas preguntas, acompañaremos a Descartes en la búsqueda de la certeza.

Si deseas profundizar en esta entrada; cliquea por favor adonde se encuentre escrito en color “azul”. Muchas gracias. 

René Descartes (1596-1650) fue un destacado científico que también realizó importantes aportes a la filosofía. Para él, los métodos filosóficos utilizados por sus contemporáneos eran erróneos. Su visión se opuso a la de quienes sostenían que el conocimiento podía ser obtenido a través de los sentidos. De este modo, intentó buscar algún tipo de certeza que le ayudara a avanzar en el camino del conocimiento.

Para Descartes, todo el conocimiento debe ser deducido por la razón. Es por ello que su filosofía es denominada «racionalismo». Su pensamiento intenta trasladar el método de las matemáticas a la filosofía. Así, partiendo de verdades sencillas, pero seguras, intenta construir un conocimiento sólido e incuestionable.

La duda como fundamento de la certeza

Para cumplir su cometido, Descartes decide aislarse del mundo y cuestionar sistemáticamente todas las creencias, opiniones y verdades que había tomado como ciertas. De esta manera, el filósofo se propone examinar a través de una «duda metódica» todo lo que sabíamos hasta ese momento.

Descartes advierte que muchas veces aquella información que damos por cierta nos llega a través de los sentidos. Sin embargo, es fácil que los sentidos nos engañen. 

Por ejemplo, si introducimos un palo dentro del agua, este parece partirse; pero lo que sucede es que nuestra vista es engañada por el efecto que ocasiona la luz a través del agua. Del mismo modo, podemos ver una columna en la distancia y creer que es redonda, pero en cuanto nos acercamos advertir que en realidad era cuadrada.

Para Descartes, el conocimiento debe ser deducido por la razón; de ahí que su perspectiva se conozca como racionalismo.

Los sentidos nos engañan

Estas consideraciones llevan a Descartes a pensar que si los sentidos nos engañan, difícilmente vamos a poder fiarnos de la información que nos llegue a través de ellos. 

Aunque también cabría pensar que hay cosas en las que difícilmente podamos ser engañados. Por ejemplo, para mí sería difícil dudar de que estoy sentado en este preciso momento escribiendo este artículo.

Pese a ello, muchas veces soñamos con situaciones que parecen tan reales que creemos estar viviéndolas, pero cuando despertamos caemos en cuenta de que eran tan solo imaginaciones. Por lo tanto, concluye Descartes que no podemos confiar en la información que nos brindan los sentidos.

¿Un genio maligno nos engaña?

Ahora bien, existen conocimientos de los que no tiene sentido dudar, por ejemplo, las matemáticas. Siempre que sumemos dos más dos obtendremos como resultado cuatro.  

Sin embargo, Descartes lleva la duda al extremo, y se pregunta qué sucedería si en vez de un dios existiera un genio maligno que nos indujera al error cada vez que sumamos dos más dos.

Puede que este último argumento suene algo descabellado, no obstante debemos entender que dado el contexto histórico en que vivió, él no quería despertar la atención de la Inquisición. Admitir que Dios, que presuntamente es pura bondad, nos engaña de una manera intencional podría haber sido tomado como herejía.

La única certeza es la autoconciencia

A través de la duda metódica, Descartes se encarga de destruir toda posibilidad de conocimiento. Despojado ya de los sentidos y de las verdades matemáticas, ¿dónde podría encontrar refugio la certeza?

Entonces nuestro intrépido filósofo se da cuenta de que mientras duda de todo existen aún procesos mentales en juego; por lo tanto, no puede dudar de estar pensando. 

Es aquí donde da forma a una de sus sentencias más emblemáticas: cogito ergo sum, es decir, «pienso, luego existo».

Podemos dudar de todo lo que vemos, incluso de lo que pensamos, pero no podemos dudar de que estamos pensando; y si estamos pensando es porque estamos existiendo. 

Por esta razón, nuestra única certeza es la autoconciencia. Somos conscientes de nosotros mismos porque nuestro intelecto puede percibir de manera clara y distinta este hecho. «Somos una cosa que piensa», declara Descartes, una res cogitans.

Algunos de los atributos de esta cosa o sustancia pensante son el sentir, el querer, el imaginar y el conocer. Para poder avanzar en el conocimiento, debemos analizar aquellos contenidos mentales que habitan en el pensamiento.

Nuestra única certeza es la autoconciencia

Las ideas en Descartes

Descartes diferencia los conocimientos con origen en nuestro intelecto de aquellos que provienen de nuestros sentidos. Además, llama ideas a los contenidos que aparecen en nuestra mente, distinguiendo al menos tres tipos principales:

  • Ideas adventicias: son aquellas que provienen del exterior.
  • Ideas facticias: son aquellas producidas por mí.
  • Ideas innatas: son aquellas que no provienen del exterior ni son producidas por mí.

Mientras que las ideas adventicias son las impresiones sensibles de los objetos del mundo exterior, las facticias son aquellas que construimos con nuestra imaginación a partir de otras ideas, por ejemplo, la idea de centauro. Sin embargo, existen en nuestra mente ideas que parecen no provenir del exterior ni haber sido creadas por nosotros. Por ejemplo, repara en que existen en nosotros las ideas del infinito y de la perfección.

¿Estamos solos en el mundo?

Ahora, siendo seres limitados y finitos, ¿cómo podríamos haber creado las ideas de perfección e infinito nosotros mismos? Si fuéramos seres perfectos, no tendríamos ningún tipo de duda porque nada nos faltaría, conoceríamos todo. 

Tampoco podemos tener dichas ideas por medio de los sentidos, dado que no existe nada en el mundo perfecto e infinito. Pero, ¿de dónde provienen entonces estas ideas?

Aquí Descartes recurrirá a un argumento para demostrar la existencia de dios, que fue bastante criticado por muchos filósofos posteriores. Descartes sostiene que estas ideas tienen que haber sido puestas en nosotros por algún tipo de ser perfecto e infinito -ilimitado-. 

Como la bondad forma parte de la perfección, un ser de tales características no puede engañarnos. Con ello, cae la hipótesis del genio maligno, existiendo ahora sí certeza para las verdades matemáticas.

La certeza del mundo sensible

Si aceptamos la demostración de Descartes, Dios no pudo habernos creado de tal modo que siempre fallemos en el intento de conocer la verdad. 

Así, lo lógico sería que podamos conocer en cierta medida el mundo corpóreo. Descartes llamará a esta realidad res extensa, es decir, todo aquello que tiene una extensión, que puede ser observado, medido o pesado.

Ahora, de ser así, ¿por qué a veces somos engañados por nuestros sentidos?, ¿por qué fallamos en conocer la verdad? 

Descartes sostiene que cuando nuestra voluntad de conocer es mayor que nuestro entendimiento, entonces incurrimos en el error. Cuando queremos conocer algo, pero no tenemos la claridad y distinción suficiente sobre ello, somos propensos a vernos engañados por falsas conclusiones.

¿Es infalible el argumento de Descartes?

Aunque algunos conceptos de Descartes ayudan a la reflexión, existen debilidades en torno a algunos de sus argumentos. Es cierto que no podemos dudar de que cuando pensamos existimos, pero ¿es esto suficiente para afirmar que existe una sustancia pensante? 

Algunos filósofos como Hume sostienen que la idea del yo es una ilusión y que nuestra existencia es un flujo de eventos que no conforman ninguna unidad.

Por otra parte, la demostración de la existencia de Dios ha sido fuertemente criticada. 

El hecho de que se posean dentro de sí las ideas de infinito y perfección no necesariamente demuestra la existencia de un ser perfecto e infinito. Muchos sostienen que no existe la suficiente claridad y distinción como para considerar que estas ideas sean innatas. 

Además, podríamos deducirlas fácilmente por medio de la negación, contraponiéndolas a las ideas de finitud e imperfección.

Pero más allá de las críticas al pensamiento de Descartes, es imposible negar que sus ideas tuvieron un gran impacto en la filosofía posterior. La duda metódica puede ser una herramienta que nos ayude a desafiar nuestras creencias y perspectivas, para poder ampliar nuestro conocimiento y comprensión del mundo. 

¿Y tú qué piensas? ¿Te convence el argumento de Descartes?

Imagen de portada: Gentileza de La Mente es Maravillosa.

FUENTE RESPONSABLE: La Mente es Maravillosa. Descartes, R. (1999). Meditaciones metafísicas – Las pasiones del alma, Ediciones Folio, Villatuerta.Pereira Gandarillas, F. (2014). Hume y la ficción de la identidad personal. Ideas y valores  63 (154), 191-213.

Sociedad y Cultura/Filosofía/Autoconocimiento/Psicología/Psicoanálisis/Descartes.

Humanidad ampliada: un mundo moldeado por dos grandes fuerzas, la tecnología y el consumo.

Guillermo Oliveto, especialista en el análisis y la comprensión de las conductas humanas, escribió “Humanidad Ampliada”, un libro publicado en octubre de 2022 por Editorial Planeta.

Sí deseas profundizar en esta entrada lee por favor adonde se encuentre escrito en color “azul”. Muchas gracias.

El libro “Humanidad Ampliada” fue escrito por Guillermo Oliveto y pensado junto a Almatrends, porque les parecía que “era necesario entender cómo se reconfiguraría el futuro de la sociedad contemporánea después del shock 2020/2021, una instancia límite a nivel global de la que tanto la tecnología como el consumo salieron potenciados.”

Big Data, Algoritmos, Burbujas, Cámaras de Eco, Fake News, Inteligencia Artificial, Hábitat Viral y Hábitat Emocional (ambos desarrollados por Sil Almada), Caverna Digital, Clase Media, Hipertrofia del deseo, Sociedad de la Decepción, Hipercomplejidad, El consumo como ansiolítico, Utopías, Distopías, y Retrotopía, Sensatez, Esperanza Realista y el Buen Vivir, son algunos de los conceptos que se presentan en un ensayo que invita, sobre todo, a pensar.

Durante la pandemia, mientras la mayoría de la sociedad temía por su día a día, Guillermo y Sil Almada, fundadora de Almatrends Lab, supieron correrse de la escena y mirar desde afuera qué es lo que estaba sucediendo. Pensador del futuro, siempre creyó que la normalidad tal como la conocíamos regresaría pronto. Aunque con algunos ajustes, la vida cotidiana se parecería mucho más a la que teníamos de lo que en ese momento podía suponerse. Algo que en general la sociedad veía como lejano, impensable y hasta imposible.

«No me considero predictor del futuro, pero si un pensador del mismo. Trabajo para analizarlo y proyectarlo. Es muy importante tomar perspectiva de los fenómenos y analizar cómo sigue la película.»

Guillermo Oliveto, analista y pensador de las conductas humanas, ensayista.

Pero antes de comenzar a analizar el futuro y las distintas versiones del mundo pos pandémico que podemos leer en su libro, tuvo que comprender el presente que estábamos atravesando y también el pasado; porque el ensayista explica que: “lo que viene no se puede pensar, si no se comprende lo que ocurrió.”

Guillermo cuenta que entendió que lo que se estaba viviendo en la pandemia era un “momento limite inédito y una instancia de reflexión”. Es por eso que, a partir de un proceso introspectivo, logró ubicarse en el lugar de un pensador humanista, para desde esa mirada entender los hechos.

Además, para poder definir los futuros posibles que desarrolla en su texto, se apoyó en las tendencias globales del laboratorio “Almatrends”. Todas sus hipótesis se nutren de múltiples fuentes de información, así como de la generación de data y research propios. Están por ello, basadas en evidencias.

¿Por qué el nombre “Humanidad Ampliada”?

El libro plantea un mundo marcado y moldeado por dos grandes fuerzas, la tecnología y el consumo, y explica cómo las personas se comportan frente a ellas, específicamente durante y post shock pandémico. El autor enfatiza: “el titulo plantea que estas dos fuerzas, la tecnología y el consumo, amplían la condición humana pero el desafío es que no la desvirtúen.”

Adictivos o reacios

El autor explica que no sirve demasiado criticar el rápido avance de la tecnología y tampoco del consumo, porque “igualmente van a suceder y no vamos a modificar nada”. Sí es importante saber a qué decir que si y a qué decir que no, desarrolla Guillermo en su texto. Agrega que en muchos aspectos son las personas, de manera individual, quienes tienen la responsabilidad de poner sus propios límites y saber cuáles son las alertas.

Más allá de esto, él, en su libro, intenta alejarse de esta dicotomía que suele estar presente en el común de la sociedad (tecnología sí o no, consumo sí o no), para concentrarse en un debate más complejo, que explique el funcionamiento de estas dos fuerzas y el comportamiento humano frente a ellas.

El mundo post pandemia

Sin duda, Guillermo explica que sin el shock que atravesó al mundo hace dos años atrás, la evolución tanto de la tecnología como del consumo, hubiese sido más lenta. Aclara que: “iba a ocurrir igualmente, pero al ser más lento, definitivamente no estaríamos viviendo hoy la Revancha de la Vida que domina las conductas de aquellos que tienen la capacidad económica para concretar sus deseos: desde volver a viajar, hasta llenar la cancha o agotar en horas los tickets de los recitales.”

Guillermo señala que “después de tanto malestar, el bienestar no tiene precio” y por eso en una parte de la sociedad se está viviendo una especie de “años locos”. Cita como ejemplo el último verano europeo, que fue uno de los más caros de la historia y en simultáneo un boom. Del mismo modo lo que ocurre a nivel local con los bares, restaurantes y los inéditos 10 River de Coldplay.

El grueso del libro es muy útil para reflexionar sobre los futuros posibles e intentar responder una pregunta que atraviesa todo el ensayo de punta a punta: ¿Vamos bien o vamos mal?. Guillermo explica que, entre los estudiosos del tema, había dos hipótesis sobre el comportamiento de la sociedad post pandemia: la primera era que se volverían más austeros por el temor a enfrentar otro momento límite sin ahorros y la segunda era que salieran más gastadores por haber tomado conciencia de la finitud. “Yo considero que por lo menos hasta el día de hoy, está absolutamente comprobado que la opción ganadora fue la segunda”, concluye Guillermo.

Para Guillermo, la frase que resume su libro es: “Para una humanidad ampliada es necesario tener una mentalidad ampliada”

Se pregunta (y nos desafía a preguntarnos): ¿Aquellos que critican a la tecnología, están dispuestos a dejar pasar la posibilidad de que la Inteligencia Artificial permita detectar enfermedades de forma prematura y así mejorar y extender la calidad de vida? ¿Y los que se rasgan las vestiduras frente a la sociedad de consumidores acaso contemplan que el consumo es el 70% del Producto Bruto Mundial y por ende el principal motor del empleo? ¿Los que quieren volver al pasado recuerdan que hace apenas 2 siglos el 90% de la población global era pobre y analfabeta?

Estos provocadores interrogantes, entre muchos otros, llevan al lector por un camino de reflexión que dista de ser lineal y que se atreve a lidiar con un mundo que ha dejado de ser complejo para volverse ahora hipercomplejo.

La tecnología y el consumo amplían la condición humana contemporánea, la potencian, la expanden y la llevan hacia posibilidades desconocidas en los 200.000 años de historia del homo sapiens.

¿Estamos analizando con profundidad hacia donde nos dirigimos? Humanidad Ampliada, fue pensado y escrito como un nuevo aporte de este autor, al proceso de pensamiento que los futuros posibles traen como oportunidades y también cómo desafíos. ¿Vamos bien o vamos mal? 

Imagen de portada: Contenido LAB “Humanidad ampliada”

FUENTE RESPONSABLE: La Nación. Lifestyle.16 de noviembre 2022.

Sociedad y Cultura/Pandemia de Coronavirus/Humanidad/Post pandemia/Tecnología/Economía/Psicología/Consumo.

El lado salvaje de Janis Joplin en la Copacabana de 1970 en estas raras fotografías.

«Vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver» es la premonitoria frase que dijo James Dean y que pudo aplicarse después a un buen puñado de talentosos iconos que nos destrozaron el corazón el día que decidieron dejarnos su legado a una edad demasiado temprana.

Amy Winehouse, Kurt Cobain, Jim Morrison y Jimi Hendrix forman parte del triste Club de los 27, cuyos componentes tienen en común ser genios y genias que marcaron un antes y un después en la cultura pop con sus aportaciones artísticas y, sobre todo, haber muerto a los 27 años.

La salvaje y carismática Janis Joplin también es integrante de este desafortunado grupo. Nacida en Texas en 1943, se convirtió en uno de los referentes del rock y el blues a nivel mundial por el desgarro, la ira y la pasión con las que escupía sus canciones.

Su garganta y su voz heridas no solo eran el producto de un talento inconmensurable, eran también la consecuencia de una vida llena de excesos y tristeza. Heroinómana, bisexual o alcohólica fueron adjetivos que definieron a la estrella durante su corta vida.

Considerada por la crítica especializada como una de las mejores y más influyentes artistas de todos los tiempos y la primera mujer estrella del rock and roll, sus discos se encuentran entre los más vendidos de la historia de la industria musical.

Entre los escandalosos episodios que Joplin protagonizó, se encuentra ese en el que la revista brasileña Trip publicó por primera vez las fotos perdidas de Janis en topless en Copacabana, Río de Janeiro, en el verano de 1970.

Prácticamente desconocida en Brasil, la cantante aterrizó en Río de Janeiro para divertirse durante el carnaval, tomar el sol y alejarse de la heroína, que por entonces era difícil de encontrar en América del Sur.

La deseada redención no funcionó bien, ya que Janis bebía como una loca, tenía sexo en la playa, cantaba en burdeles y estuvo a punto de ir a la cárcel en varias ocasiones.

Era difícil dejar atrás un pasado lleno de whisky, hierba, anfetaminas, ácido, tabaco, vodka, cocaína, metadona, heroína y cualquier cosa que la hiciera perder la cabeza y desarrollar su creatividad.

Su personalidad arrolladora, a menudo contrastaba con un discurso que revelaba vulnerabilidad y sufrimiento. Solía ​​rasgarse la ropa en el escenario y contaba que, después de «hacer el amor” con mil personas en un espectáculo, volvía a su habitación a dormir sola.

Las imágenes de Joplin en Brasil son del fotógrafo Ricky Ferreira, que en su momento, declaró: «Ella sabía que era un genio. Podía estar drogada, pero era consciente de su papel como artista, sabía que era maravillosa. Pero tenía un lado depresivo, baja autoestima.

Fue rechazada en Port Arthur, Texas, donde nació, porque solo salía con músicos, la mayoría negros. Era frágil, vivía angustiada y deprimida. Tuvo momentos felices en los que reía como una niña pequeña, pero tuvo una vida dura».

Ocho meses después de llegar a Río de Janeiro y que su esencia salvaje fuera capturada en este reportaje, Janis falleció y no solo entró en ese club que ya hemos mencionado anteriormente, entró en nuestras almas conectando con ese perdedor y esa perdedora que siente absoluta devoción por ella y su manera de entender lo jodida que es la existencia traduciéndola a música inolvidable.

Imagen de portada: Janis Joplin

FUENTE RESPONSABLE: Cultura Inquieta. Por Luiki Alonso. 8 de agosto 2022.

Sociedad y Cultura/Música/Cultura Pop/Psicología/Excesos

 

Qué es la «dictadura de la felicidad» y cómo podemos liberarnos de ella.

Fue en uno de esos momentos oscuros en que las cosas parecen no ir nada bien, cuando el psicólogo español, David Salinas, pensó en que estaba cansado de la imposición social de tener que estar siempre bien, especialmente cuando gran parte de su trabajo se relaciona con el bienestar de las personas.

Y de ahí surgió la idea de escribir el libro «La dictadura de la felicidad», que lo llevó a decir: «¡Soy infeliz… y me alegro!».

A primera vista, uno podría descartar de plano leerse un libro que defiende la tesis de que es bueno «alegrarse de ser un infeliz», o de estar contento por tener una vida desgraciada.

Claramente, advierte el autor, el libro no va de eso. Lo que critica es la «imposición» de tener que «ser felices» a como dé lugar, en el contexto de una creciente industria de la felicidad que se ha potenciado a través de una avalancha de libros de autoayuda con recetas para alcanzar ese supuesto bienestar permanente.

Harto de tener que «ser feliz», una construcción mental que, a su juicio, es falsa, dado que la felicidad no es un objetivo a alcanzar, sino más bien, un estado impermanente, Salinas, de 42 años, recorre en esta entrevista lo que ha sido su experiencia trabajando en su consulta en Málaga, España, y aborda los principales mitos sobre la idea de felicidad.

Y sí, él cree que desbancando esos mitos, es posible gozar más de la vida.

Línea

Usted es un profesional que trabaja en la vertiente de la terapia cognitivo-conductual. ¿Por qué tomó ese camino y no eligió otra de las escuelas que existen dentro de la psicología para tratar a sus pacientes?

Porque es un tipo de terapia que se centra más en el pasado, como podría ser el psicoanálisis. Yo intento ser ecléctico y me parece que lo que hacen otras escuelas de terapia también es muy valioso.

Pero a veces las personas vienen a terapia buscando recursos, soluciones, ayuda a través de herramientas que le permitan enfrentar mejor el día a día.

Con ese enfoque terapéutico también ha escrito su libro, «La dictadura de la felicidad». ¿Qué es esa dictadura?

Cada uno puede entender la dictadura de la felicidad como una cosa distinta. Yo la entiendo como una imposición social, cultural, a través de la cual, parece que siempre hay que estar bien y que no se les permite a las personas estar mal.

Mujer sonriendo

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Y no es solo eso, no solo se trata de que hay que estar bien siempre, sino que siempre hay que estar buscando la felicidad, y junto con eso, siempre hay que estar buscando un estímulo que nos de felicidad.

Entonces, las personas se sienten muy presionadas y, paradójicamente, cuando una persona se siente presionada, no se siente feliz. Parece que vivimos en un mundo donde no está permitido sentirse mal. Si te sientes mal, parece que has fracasado como individuo.

Pero si lo miramos desde otro lado, hay una necesidad constante de las personas por sentirse mejor, como una aspiración humana casi universal, es decir, no solo responde a una imposición externa. De hecho antes de hacer esta entrevista un colega me decía: ¡Oh no, otro autor que me va a decir que está bien ser infeliz, basta ya, yo sí quiero ser feliz!

Sí, he recibido críticas como esa, pero sobre todo me ha pasado lo opuesto. Personas que dicen, «deja ya de decirme lo que tengo que hacer para sentirme feliz».

Vivimos un hartazgo de mensajes positivos, de literatura que te dice qué hay que hacer para sentirse feliz. Y lo que se ha logrado con esto es que las personas pongan demasiado el foco en sí mismas y en la búsqueda de su bienestar.

Pero al poner el foco en ti misma, también te vas dando cuenta de tus carencias, de tus limitaciones, de tus complejos, de tus traumas, y es que no podemos ser perfectos. Es normal tener todo eso. Por supuesto que yo también quiero ser feliz, pero quiero ser feliz desde la consciencia de que no voy a alcanzar una felicidad absoluta, ni una felicidad que sea permanente porque eso no existe.

Nos han vendido el mensaje de que sigues un determinado guión de vida, si sigues mis consejos, vas a alcanzar una felicidad que va a ser eterna.

Usted dice que nos imponen esta idea de la felicidad. ¿Quiénes nos la impone?

La felicidad se ha convertido en un negocio. Libros, conferencias, congresos, que ven la felicidad como un negocio. Y creo que no está del todo mal que pase eso porque igual que se venden otras cosas menos importantes, ¿por qué no vender felicidad?.

El punto es que no hay que engañar a la gente, no hay que venderle a las personas un modelo de vida idealista que sea irreal. Le puedes decir a las personas que está bien hacer cosas para sentirse bien y para aprender a crecer personalmente, pero no todo se basa en la felicidad.

David Salinas

FUENTE DE LA IMAGEN – DAVID SALINAS. «Yo estoy convencido que para ser felices, tenemos que aprender a ser infelices», dice Salinas.

Yo estoy convencido que para ser felices, tenemos que aprender a ser infelices, tenemos que aprender a movernos en los pantanos de la infelicidad. No todo es bonito ni tan sencillo, pero no pasa nada.

Si te permites estar mal, si te permites la frustración, si te permites la incertidumbre, vas a poder transitar por esos pantanos de la infelicidad y alcanzar estados de felicidad. Es que la felicidad es eso, es un estado.

Usted dice que hay momentos en que se alegra de ser infeliz. Esa frase podría parecer un contrasentido…

Eso se me vino a la cabeza en un momento de crisis en mi vida, porque los psicólogos también tenemos nuestras crisis como todo el mundo, en un momento en que no lo estaba pasando bien.

Fue en ese momento cuando pensé: ¡Soy infeliz… y me alegro!, y la verdad es que me sentí muy bien, porque lo me estaba diciendo realmente es que mi estado de ánimo no construye mi identidad.

Tendemos a construir nuestra identidad en función de las cosas que nos pasan y de cómo nos hacen sentir. Entonces, si estoy triste, resulta que soy un desgraciado. Si fracaso, resulta que soy un perdedor. Eso es totalmente nocivo.

Ilustración de un cerebro

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Yo puedo fracasar y eso no significa que soy un fracasado y por supuesto que puedo sentirme mal, y no significa que sea un desgraciado. Simplemente son momentos o etapas de la vida y podemos pasar por ellas.

Para mí la felicidad es un estado y, como estado, es transitorio. Es un estado subjetivo de ánimo en el que la persona se siente más o menos feliz según la evaluación que está haciendo de su vida en ese momento. Por eso la felicidad no es algo inmutable y es importante tener en cuenta eso. Que yo me sienta infeliz en un momento, no me hace un desgraciado. Me hace un humano y como humano también siento infelicidad.

Pero al final del día los pacientes llegan a su consulta buscando bienestar, buscando sentirse más felices,¿qué hace usted en su consulta?

Depende de cada caso. Yo trabajo sobre todo con problemas de ansiedad y depresión, pero bueno, hay gente que me llega porque se siente mal y se quiere sentir mejor. Uno de los mantras que mejor me funciona con mis pacientes es que se permitan estar mal.

A veces tenemos problemas de estrés y le cogemos miedo al miedo, no nos permitimos sentir las emociones. Estar nervioso, por ejemplo, es normal, porque tienes que enfrentar retos en tu vida cotidiana y te pones nervioso. Lo mismo pasa con la tristeza, le cogemos mucha rabia a la tristeza, como si sentirse triste fuese algo de personas deprimidas, cuando es algo humano.

Pero cuando las personas aceptan que tienen derecho a sentirse mal y que sentirse mal es humano, no es necesariamente una patología, ¿qué tipo de recursos utilizas para que se sientan mejor?

Es que depende mucho de la persona, es muy importante, por ejemplo, el tema de estar activo, de hacer ejercicio, de moverse, porque a veces nos metemos mucho dentro de la mente y hay que salir afuera, darnos cuenta que también tenemos cuerpo y que es muy importante mover el cuerpo por el impacto que tiene sobre el sistema nervioso.

Lo otro es socializar, hablar, estar con otras personas, también es muy importante. Y dependiendo del caso, también enseño técnicas de relajación, mindfulness, a poner la atención plena en el momento presente.

Y así como es importante dejar espacio para sentirse mal, también es importante generar emociones como la alegría y buscar recursos que nos ayuden a sentirnos más alegres.

Mujer sonriendo

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Yo también intento ayudar a la gente a sentirse más feliz, pero lo hago desde la perspectiva de preguntarse qué te puede ayudar a sentirte mejor y qué puedes hacer para lidiar con lo que te hace sentir peor.

Para hablar de felicidad hay que hablar de infelicidad también, es decir, qué hacemos con el lado oscuro de la vida.

Creo que al darle tanta importancia a la felicidad, al poner la felicidad en un altar, estamos generando mucha frustración y mucho sentimiento de culpa. Yo le digo a mis pacientes que se quiten de la cabeza la idea de que la felicidad es un objetivo que hay que alcanzar, porque no funciona de esa manera.

Imagen de portada: El psicólogo español, David Salinas, desafía ideas como «si estoy triste, resulta que soy un desgraciado. Si fracaso, resulta que soy un perdedor».

FUENTE RESPONSABLE: BBC News Mundo. Por Cecilia Barría. 14 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/Salud/Salud Mental/Felicidad/Psicología.

 

 

Mujeres del alma, las pioneras del psicoanálisis.

  • Las pioneras del psicoanálisis marcaron el tono de una redefinición de los debates en torno al sexo y al género que luego se desplegarán a lo largo de los siglos XX y XXI. Ninguna de las militancias actuales habría podido existir sin el arrojo de estas primeras psicoanalistas: pacientes en análisis, fueron discípulas críticas hasta afirmar su autonomía de pensamiento. El libro de Isabelle Mons -editado por Fundación Medifé- las rescata. El texto completo se puede bajar de manera gratuita en el link que figura de bajo de la nota.

Este libro surgió del siguiente hecho de la realidad: a ojos del público, el psicoanálisis sigue siendo un asunto de hombres. Las controversias que en su tiempo rodearon –y todavía rodean hoy– a la figura de Sigmund Freud también ponen en peligro la aventura de sus discípulos, involucrados, empero, en un proyecto noble y ambicioso: inaugurar la comprensión del psiquismo. Ahora bien, las mujeres también practicaron el psicoanálisis, y rastrear la historia de ellas abre las puertas a otro universo: la mirada que plantearon sobre el diagnóstico del siglo xx es novedosa; sus escritos, singulares, y sus vidas, únicas.

La tapa de Mujeres del alma

En aquel mes de septiembre de 1920, en La Haya, se reúne un elenco soñado: Anna Freud, Melanie Klein, Sabina Spielrein, Helene Deutsch, Eugénie Sokolnicka, Karen Horney y Hermine von Hug-Hellmuth están sentadas entre los participantes del VI Congreso de la Asociación Internacional de Psicoanálisis. Europa está saliendo de la guerra, y los psicoanalistas holandeses reciben cálidamente a todos sus homólogos, afectados por el conflicto bélico. Las mujeres esparcidas entre las filas del mundillo psicoanalítico comienzan a formar un grupo de reflexión, aunque no todavía una unidad de pensamiento.

Sus reticentes colaboradores tienen la sorpresa de verlas subir al estrado y la curiosidad de oír a algunas de ellas, cuya reputación ya han tejido los rumores. Sabina Spielrein, por ejemplo, habría mantenido un tormentoso romance con Carl Gustav Jung, el discípulo rebelde que lideró la dolorosa escisión del movimiento en septiembre de 1913. Frágil, pero con determinación, ella realiza una presentación sobre “La génesis de las palabras infantiles Papá y Mamá”. El padre del psicoanálisis y sus asociados toman conocimiento entonces de una nueva temática. Hermine von Hug-Hellmuth y Helene Deutsch, que habían viajado juntas en tren, discurren sobre el asunto frente a Anna Freud, quien a los veinticinco años observa a sus mayores, de quienes será la heredera contestataria.

Desde el “escándalo” surgido en torno a los Tres ensayos sobre la teoría sexual en 1905, Freud concede que una nueva interpretación del niño representa un avance necesario, máxime porque el tema está ligado al de la femineidad. Conocemos las cavilaciones del pensamiento freudiano a la hora de tratar la pregunta “¿Qué quiere la mujer?”, que su autor habría planteado a Marie Bonaparte. Es un formidable desafío otorgar un lugar a quienes creen poder sacar provecho de su experiencia de mujeres y de madres. Sin adentrarse en una querella de géneros, bien cabe constatar que la especificidad femenina inaugura otro campo de análisis.

El reconocimiento de aquellas pioneras en la escena internacional recién comienza. En los pupitres universitarios es donde sus colegas, escépticos, aprenden a contar con ellas. Doctora en medicina, Helene Deutsch propone, un día de otoño de 1920, la disertación “De la psicología de la desconfianza”, que se articula en torno al estudio clínico de cuatro casos.

La cálida recepción de la asamblea es tal que la oradora se emociona y se retira a llorar de alegría en el parque aledaño. El resumen de su intervención será incluido en las Minutas del Congreso, después de un artículo de Karl Abraham, fundador del Instituto Psicoanalítico de Berlín y, a partir de 1907, fiel como ninguno entre el círculo íntimo de Freud, desde la formación de la Sociedad Psicológica de los Miércoles en 1902. La primera mujer que se incorporó allí fue Margarethe Hilferding, en 1910. Diez años bastaron para que sus colegas femeninas se sintieran investidas de una misión nueva en ese congreso de La Haya: participar en la gran aventura del psicoanálisis.

La palabra aparece por primera vez en 1896, en “La herencia y la etiología de las neurosis” de Freud, antes de ser reutilizada en el libro inaugural del psicoanálisis, La interpretación de los sueños. El año 1900 acompaña el inicio de un nuevo siglo y, con él, la lenta ascensión de esas teóricas del sueño que, en la vida, preparan el terreno para la libertad de las mujeres.

Era hora de que el saber médico les abriera las puertas: Lou Andreas-Salomé, Sabina Spielrein y Tatiana Rosenthal no se conocieron en la Universidad de Zúrich; sin embargo, a finales del siglo xix, si alguien quería estudiar medicina, debía ir a Suiza. En 1900, le toca a Viena admitir a las estudiantes. Para esa fecha, hacía ya tres años que Emma Eckstein era psicoanalista. Paciente y profesional, partidaria de la teoría freudiana, será quien inaugurará la larga serie de mujeres que van a explorar la parte ignota del ser humano: el alma.

El psicoanálisis es femenino desde sus comienzos, y esto no se sabe tanto como correspondería. Antes de los estudios individuales sobre la vida y la obra de esas pioneras a menudo desconocidas, Élisabeth Roudinesco dio una conferencia en la Universidad de Columbia el 13 de octubre de 1997 sobre “Las primeras mujeres psicoanalistas”, que fue publicada al año siguiente. La Asociación Internacional de Historia del Psicoanálisis le sigue los pasos, en el marco de su VII Congreso en Londres, en julio de 1998, sobre “El rol de las mujeres en la historia del psicoanálisis. Ideas, prácticas e instituciones.”

La investigación francesa se inscribe a continuación del insoslayable libro de Lisa Appignanesi y John Forrester, Las mujeres de Freud, publicado en Londres en 1992, que coloca a la mujer como fuente de inspiración y sostén de Freud al inicio de la gran era del psicoanálisis, evocando a las figuras concluyentes de su familia, sus pacientes, sus colaboradoras y su temática de estudio, finalmente renovada en torno a la cuestión de lo femenino.

En 1991, Janet Sayers, compatriota de ambos, ya había escrito el hermoso volumen Mothering Psychoanalysis, centrado en Helene Deutsch, Karen Horney, Anna Freud y Melanie Klein. En 1992, la psicóloga Elke Mühlleitner publica un estudio de suma relevancia para todos los historiadores del psicoanálisis: Léxico biográfico del psicoanálisis: los miembros de la Sociedad Psicológica del Miércoles y de la Asociación Psicoanalítica de Viena de 1902 a 1938. Desde entonces, Alemania ha avanzado en su investigación sobre el rol fundador de las mujeres en el psicoanálisis.

Nuestra aproximación no es sociológica ni científica, tampoco encierra una preocupación por la exhaustividad. En cambio, el rigor y el placer sí fueron preciados consejeros a la hora de resolver el dilema, a veces corneliano, que suponía elegir entre las numerosas actrices del psicoanálisis del siglo xx.

El rigor fue impuesto por una ley: para ser pionera, debía haber innovado y descubierto una materia oculta a la espera de ser explorada. Lou Andreas-Salomé veía en Freud al inventor de un nuevo lenguaje que conjugaba la síntesis del científico con el coraje del hombre dispuesto a enfrentar lo irracional. Las mujeres también abrieron la vía a una interpretación del logos derivado de esa nueva lectura de lo humano.

Todas ellas se encontraron en la encrucijada entre los nuevos campos por conquistar: el inconsciente, la mujer, el niño, el amor, el erotismo. Catorce mujeres desglosaron entonces los variados colores de sus existencias a discreción de una paleta de teorías nuevas que a menudo revisaron. Dado que a veces carecemos de fuentes, los capítulos que narran sus vidas no son de igual extensión.

Pero cada una de ellas halla un lugar legítimo en la reconstitución del rompecabezas psicoanalítico. La escritura no puede obedecer a una ley que excluya el placer. Cada mujer es un mundo: cómo no sentirse invitado a seguir estas trayectorias, sabiendo que al final nos espera un encuentro. Un rostro, una sensibilidad, un compromiso.

Freud se pregunta, además de cuál es la naturaleza, cuál es el “querer” de la mujer. Si lo femenino estaba identificado con lo materno, también remitía a lo masculino. De ahí la importancia de escuchar lo que la mujer tenía para decir. ¿Estaría ella en condiciones de aportar aquello que obstaculizaba la mirada del hombre? El círculo freudiano se ve obligado a recurrir a la construcción del análisis vivido en clave femenina.

La teoría freudiana de la femineidad se esboza con el tema del narcisismo femenino en 1914 y recién es completada en 1931 y 1932, a partir de las conferencias de Freud sobre La sexualidad femenina y La femineidad. Perplejo ante “el enigma de la femineidad”, Freud remite al orden de los poetas a todo aquel que quiera comprender a la mujer. Las pioneras van a entablar un diálogo con sus homólogos masculinos y a convocar a la luz del inconsciente los temas universales de la vida.

Apoyarán las tesis freudianas para aportarles poco a poco el reajuste conceptual necesario de cara a la modernidad del siglo xx. ¿Qué más lógico que, ante todo, rendir homenaje a las “númenes rusas” –Lou Andreas-Salomé, Sabina Spielrein, Tatiana Rosenthal–, cuyo encanto no supone olvidar que sus destinos se realizaron a costa de consecutivas rupturas con su tierra y que sus escritos aventuraron con fuerza a la mujer por la vía del progreso?

A las primeras “partidarias en lucha” –Emma Eckstein y Margarethe Hilferding– les hizo falta un terreno de aprendizaje del psicoanálisis. “Las de las sombras” no por ello se quedan atrás: en apariencia eclipsadas, Emma Jung y Anna Freud son las mujeres “de al lado”, indispensables para el hombre al que acompañan, sea este padre o esposo. Había que encontrar a una abogada de las “voces de la infancia”, y cuatro candidatas se presentaron al timón, comprometidas, sorprendentes, vindicativas y por demás visionarias: Hermine von Hug-Hellmuth, Melanie Klein, Sophie Morgenstern y Françoise Dolto. “Conquistadoras” al mismo nivel que Eugénie Sokolnicka, Marie Bonaparte y Helene Deutsch, todas ellas merecen ser conocidas en igual grado. Sus itinerarios de mujeres y la agudeza de sus miradas clínicas nos invitan a atravesar un siglo que finalmente sigue próximo, por cuanto los desafíos conflictivos inherentes a los géneros, las culturas y las sensibilidades no han terminado de interpelarnos acerca del alma del mañana.

El libro está disponible online en 

https://www.fundacionmedife.com.ar/mujeres-del-alma

para descarga gratuita como EBook (formato EPUB, Mobi) y PDF.

Imagen de portada: Anne Freud

FUENTE RESPONSABLE: elDiarioAR. Por Isabelle Mons. 18 de agosto 2022.

Sociedad y Cultura/Psicología/Mujeres

Curiosidades de la soledad.

La soledad es una moneda de dos caras. La queremos, pero también podemos llegar a evitarla intensamente. Puede ser un motivador cuando la buscamos, pero también cuando la queremos evitar.

Por favor; si te interesa esta entrada cliquea donde se encuentre escrito en “azul”. Muchas gracias.

La soledad es una condición que tiene un significado diferente para cada persona. Algunos la aman y otros la detestan. En medio están quienes piensan que hay momentos para estar solos y otros en los que se disfruta de la compañía. También hay que repetir, como tantas otras veces, que una cosa es estar solo y otra, sentirse solo.

De hecho, una de las curiosidades de la soledad es precisamente el hecho de que esta no depende del número de amigos, sino de la calidad de los vínculos. Eso lo saben muy bien las personas famosas o con poder, que siempre están rodeadas de gente con las que mantienen relaciones de interés.

El ser humano es sociable por naturaleza, pero ese grado de sociabilidad varía mucho, dependiendo de cada persona y de las circunstancias. Incluso hay personas que viven como ermitaños sin que esto signifique que hayan perdido su “naturaleza”. Veamos algunas curiosidades acerca de la soledad.

“El hombre solitario es una bestia o un dios”.

-Aristóteles-

La soledad elegida y disfrutada es una señal de madurez emocional.

¿Quién se siente más solo?

Una de las curiosidades de la soledad es que hay muchos estereotipos en torno a ella. Casi todo el mundo piensa que quienes se sienten más solos son los adultos mayores. Sin embargo, se llevó a cabo una investigación que lleva por título “Experimento sobre la soledad”. Los resultados fueron muy interesantes.

Aunque no se trató de un estudio científico como tal, lo cierto es que surgió un dato que resultó sorprendente para todos: los jóvenes se sienten más solos que los ancianos. En el estudio encontraron que solo el 25 % de las personas mayores de 75 años dijeron sentirse solas. En cambio, se sentía solo el 40 % de los jóvenes entre los 16 y los 24 años.

Incluso cuando se les preguntó a los participantes de todas las edades cuándo se habían sentido más solos en su vida, la mayoría respondieron que durante la juventud. Quizás esto se deba a que ese paso de la adolescencia a la juventud adulta coincide con un proceso de individuación en el que, por lo general, se renuncia a los vínculos familiares. Esto puede experimentarse como una gran soledad.

La cara negativa de la soledad

La soledad daña y genera sufrimiento cuando no es elegida; cuando la persona llega a esa situación en contra del propio deseo. Un estudio llevado a cabo en 2011 encontró que la soledad no elegida hace que el organismo se comporte como si estuviera siendo amenazado. Aumenta la presión arterial y hace que se activen las respuestas al estrés físico y psicológico.

El mismo estudio indica que la soledad incrementa el riesgo de sufrir problemas cardiovasculares. Así mismo, disminuiría la eficiencia del sistema inmunitario, lo que aumenta el riesgo de infección. De hecho, las vacunas han mostrado una eficacia menor contra la gripe en personas que experimentaban una soledad no deseada.

Otra investigación señala que la soledad crónica incrementa hasta en un 14 % el riesgo de muerte prematura. Incluso se ha comparado el efecto de esta situación con el del consumo prolongado de tabaco. Y otro detalle curioso: las personas que se sienten solas perciben con más intensidad el frío.

La soledad no elegida tiene efectos tanto físicos como psicológicos.

Otras curiosidades de la soledad

Un aspecto positivo de la soledad es que se ha detectado que las personas en esta condición suelen ser más empáticas que los demás. Tienen una gran capacidad para comprender el sufrimiento de otras personas y experimentan una solidaridad natural con quienes sufren. Así que suelen ser mucho mejores amigos que quienes son más sociables.

Y aunque la soledad tiene mala prensa, lo cierto es que el 41 % de las personas piensan que esta condición tiene varios aspectos positivos, como lo indica el primer estudio que citamos. Uno de esos elementos positivos es que facilita la introspección y permite una mayor conexión con uno mismo. De igual manera, las personas solitarias están más preparadas para establecer vínculos significativos con los demás, si tienen la oportunidad.

Los datos disponibles indican que las personas que eligen estar solas son más coherentes en la toma de decisiones, más tranquilas y saben marcar mejor los límites con los demás. Así mismo, juzgan menos a los otros y son más leales. La soledad elegida es para muchos un sinónimo de libertad y de autonomía.

Imagen de portada: iStock

FUENTE RESPONSABLE: La Mente es Maravillosa.

Sociedad y Cultura/Soledad/Psicología/Salud