Qué es «la charla», la conversación que los padres negros en EE.UU. tienen con sus hijos “para que puedan volver a casa vivos”.

«Te lo voy a definir como madre, como una madre que ha criado a cuatro hijos negros: ‘la charla’ tiene que ver con la seguridad personal, con las cosas que pueden hacer para regresar a casa vivos».

Así de claro lo tiene la reverenda Najuma Smith-Pollard.

Conoce bien el tema, al haberlo tenido que poner en práctica en su día con su hijo mayor, Daniel —quien murió en 2018, con 24 años—, y ahora con tres varones de 12, 17 y 18, y a veces también con su hija de 7, en un barrio del sur de Los Ángeles.

No es un diálogo puntual, un tema del que se habla una sola vez, aclara, sino algo constante que ha existido entre las familias afroestadounidenses desde hace generaciones.

«Es una conversación continua entre padres e hijos sobre (cómo garantizar) su seguridad personal pública al navegar por la vida interurbana», le explica a BBC Mundo esta mujer que aporta su experiencia pastoral y de líder comunitaria al trabajo que realiza en el Centro para la Religión y la Cultura de la Universidad del Sur de California (USC, por sus siglas en inglés).

«Como madre de hijos negros que viven en la ciudad, les tengo que hablar de policías y de criminales, porque hay gente en nuestros barrios que simplemente no tiene buenas intenciones. Les tengo que enseñar cómo relacionarse con las fuerzas del orden pero también a navegar por la vida en general», añade.

Un niño con una sudadera que dice "mi vida importa" durante una protesta en el Ayuntamiento de Chelsea en Chelsea, MA, el 3 de octubre de 2020, para exigir justicia para Breonna Taylor.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Conocida coloquialmente como «la charla», es la manifestación común de lo que la academia denomina la socialización racial-étnica, un amplio campo de estudios del ámbito de las ciencias sociales y la psicología.

Existe sobre ella una extensa literatura científica, documentales en profundidad y con multitud de voces destacadas como The Talk: Race in America de la red de TV pública estadounidense PBS, y ha sido retratada en la ficción, en series tan populares como «Anatomía de Grey» y Black-ish.

Sin embargo, es real.

Y quienes han hablado (y no han querido hacerlo) con BBC Mundo para este artículo se han referido a ella como algo doloroso, difícil, una «carga» que tienen que soportar las familias afroestadounidenses y crecientemente también las latinas.

Se trata, coinciden, de una conversación «tremendamente personal» que va adquiriendo nuevos matices a medida que los hijos crecen y que se va ajustando al contexto.

Curtis Hawkins, de Buffalo, se cubre la cara con las manos cerca de un monumento a las víctimas de un tiroteo masivo en Tops Friendly Market en Jefferson Avenue y Riley Street el jueves 19 de mayo de 2022 en Buffalo, NY.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

El tiroteo de Buffalo recuerda a muchas familias afroestadounidenses la necesidad de actualizar «la charla».

«Ahora, con el aumento de la violencia racista, también tenemos que empezar a decirles a nuestros jóvenes: ‘No pueden confiar en todos los muchachos blancos de 18 años que parezcan estar fuera de sus vecindarios'», dice Smith-Pollard, refiriéndose al tiroteo que el 14 de mayo dejó 10 muertos en un supermercado de Buffalo, Nueva York, en un barrio de población eminentemente negra.

Sobre ‘hoodies’ y cómo lidiar con la policía

Pollard-Smith recuerda que la conversación con su hijo mayor empezó cuando tenía 12 años, por cumplir 13. Cursaba séptimo grado y fue asaltado por unos pandilleros cuando iba de camino a la biblioteca con un compañero.

«Tuve que decirle: ‘Cuando tú y tu amigo anden en la calle, tienen que prestar atención a quién tienen alrededor».

Ese mensaje sobre su seguridad fue repitiéndose como una constante cada vez que iba a la tienda solo, antes de montar en bus, pero adquirió otro cariz al sacarse la licencia de conducir.

Marlon Holmes, de Chicago, con su hija Victoria Mone, de 8 años, en su regazo mientras esperan el inicio de una protesta contra el racismo y la brutalidad policial el 28 de agosto de 2020 en Washington.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

«Cuando empezó a manejar tuve que empezar a hablar con él sobre qué hacer y qué no si te detiene la policía», relata.

La conversación arrancó así, recuerda: «Vivimos en Los Ángeles, en el sur de la ciudad. No tienes que estar haciendo nada malo para que te detengan. Es posible que digan que pares y se inventen unos cargos de los que eres sospechoso. Tienes que saber que tienes tus derechos».

De sus derechos ya le había hablado cuando cumplió 15, porque por su complexión —alto y fuerte, pues jugó al fútbol desde los nueve— «siempre lo confundían con alguien de más edad».

«No debes dejar que nadie te registre si no tiene una orden. No tienes que contestar a ninguna pregunta, eres menor. Puedes llamar a tu madre; puedes hacer que me llamen inmediatamente. No tengas miedo si quieren llevarte a comisaría. No pelees. No corras. Tu padre y yo siempre te sacaremos de apuros, no vas a tener que preocuparte de eso nunca», dice que fue lo que le enumeró.

«Diles tu nombre y muéstrales tu documento de identidad. Eso es todo lo que les tienes que dar y es mejor que se lo des, para que puedan revisar y vean que no tienes ningún historial».

Walter Wallace Jr., un afroestadounidense de 27 años y siete hijos, murió a manos de la policía en Filadelfia en octubre de 2020.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Walter Wallace Jr., un afroestadounidense de 27 años y siete hijos, murió a manos de la policía en Filadelfia en octubre de 2020.

Daniel pudo poner en práctica las lecciones las cuatro veces que, según su madre, fue detenido de forma errónea como víctima de una caracterización racial, y logró salir airoso gracias a ellas.

Las recomendaciones siguieron cuando se fue a vivir por su cuenta: «Sabes que hay ciertas cosas que no debes hacer; es así como te proteges a ti mismo.

Conoces la cuarta enmienda (de la Constitución de Estados Unidos, que protege el derecho a la privacidad y el derecho a no sufrir una invasión arbitraria) y, ahora que tienes tu propio apartamento, no debes dejar entrar a nadie».

También le advirtió sobre el sagging —la moda de llevar el pantalón muy caído, mostrando la ropa interior, tan en boga en los 90 — de la misma manera que hoy prohíbe a su hijo menor y a su hijo adoptivo usar sudaderas con capucha.

«No, no van a llevar un hoodie a la escuela ni para caminar por la calle. Y no es porque estén haciendo algo malo, es porque no quiero que nadie piense que por llevar una sudadera con capucha están tramando algo. La policía y la gente le ha dado un significado que no tiene. Y sí, todos usan hoodies, pero no es lo mismo que lo lleve un chico blanco que ustedes».

«Siempre estuvimos listos. Y a lo que me refiero es que estuvimos listos con abogados, dinero para la fianza y todo eso, porque no confío realmente en la policía. Simplemente le enseñamos (a Daniel). Teníamos un hijo negro y era hermoso. No fue un trabajo fácil criarlo de forma segura en Los Ángeles. Y créeme que pensaba que, una vez se hiciera adulto, no tendría nada de lo que preocuparme, hasta que le disparó y mató alguien que simplemente estaba teniendo un muy mal día».

Las estadísticas

Como muchos padres de hijos negros, ella siempre temió que, de no entablar esas conversaciones, los suyos pudieran pasar a engrosar las estadísticas de la violencia en general y la policial en particular. Que terminaran como George Floyd, de cuya muerte a manos del entonces policía Derek Chauvin en Minneapolis, Minnesota, se cumplen este miércoles dos años.

Hay datos que respaldan esos temores.

En el condado de Los Ángeles, donde ella vive con su familia, desde 2000 al menos 968 personas han muerto a manos de las fuerzas del orden según los registros médicos forenses compilados por Los Angeles Times. Casi el 80% eran negros o latinos, casi todos hombres.

Mural de George Floyd en Atlanta, Georgia, Estados Unidos, el 15 de mayo de 2021.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Este miércoles se cumplen dos años de la muerte de George Floyd a manos del entonces policía Derek Chauvin.

A nivel nacional, los datos también dejan patente ese desequilibrio demográfico, como bien recogió un artículo del equipo de Reality Check de la BBC.

De acuerdo con la base de datos que The Washington Post lleva actualizando desde 2015sobre disparos realizados por la policía, en el 24% de los más de 5.000 incidentes mortales, el muerto resultó ser afroestadounidense. Eso, a pesar de que no conforman ni el 13% de la población total del país.

Los afroestadounidenses también tienen más probabilidades de ser parados por la policía cuando van conduciendo. Un 20% más, de acuerdo al estudio que llevó a cabo la Universidad de Stanford en 2020 —uno de los más recientes sobre el tema— y para el cual analizó más de 100 millones de detenciones de tráfico.

La estadística apenas hace distinciones por estados. Y hay testimonios de discriminación en todos los estratos socioeconómicos.

Para ilustrar que el origen de «la charla» hay que buscarlo décadas atrás y que se ha mantenido generación tras generación, Smith-Pollard recuerda como a su abuelo, mientras crecía en el Misisipi de los años 40, le recomendaban no caminar por ciertas calles.

O hace referencia a tiempos en los que, siendo ella la ministra asociada, en la Primera Iglesia Africana Metodista Episcopal de Los Ángeles, había grupos de voluntarios que aconsejaban a jóvenes negros cómo vestir, caminar, actuar y a ser conscientes de cómo otros podían percibirlos. Fue antes de los disturbios de 1992.

Estereotipos y miedos

«Yo realmente esperaba que nunca tuviera que tener ‘la charla’ con mi hijo», le cuenta a BBC Mundo Judy Belk, presidenta y directora ejecutiva de The California Wellness Foundation (Cal Wellness), una de las instituciones filantrópicas más grandes del estado y que durante 30 años se ha enfocado en promover la prevención de la violencia como una cuestión de salud pública.

Judy Belk.

FUENTE DE LA IMAGEN – THE CALIFORNIA WELLNESS FOUNDATION. Judy Belk.

Pero algo cambió cuando su hijo —como el de Smith-Pollard— tenía unos 12 o 13 años.

«Vivíamos entonces en Oakland y yo trabajaba en San Francisco (al otro lado de la bahía). Me rogó que (le dejara), que ya era lo suficientemente mayor como para ir solo en metro. A mí me preocupaba mucho, así que le dije: ‘No hables con extraños, llámame en cuanto subas al tren y cuando bajes…'».

Él siguió sus instrucciones y cuando se reunieron en San Francisco y ella le preguntó qué tal fue todo, recibió por respuesta algo que la dejó en shock. Así fue la conversación, recuerda:

— Mamá, no creo que te tengas que preocupar de que alguien me vaya a hacer daño. Creo que la gente del tren estaba nerviosa por mi presencia.

— ¿Qué quieres decir?

— Creo que puse nerviosas a algunas mujeres mayores blancas.

«Se me cayó el alma al suelo. Había sido ingenua al pensar que quizá podría haber escapado a esa sensación de sentirse ‘el otro'», reconoce. Ella había crecido en el sur segregado, en Virginia, y esperaba salvar a sus hijos de cualquier situación que pudiera recordar a aquello al criarlos en California.

Cuando él vio la cara de devastación de su madre, trató de reconfortar:

— No te preocupes. Agarré mi libro y me puse a leer. Y parece que empezaron a sentirse más cómodas conmigo.

«Así que aquella noche caí en la cuenta de que estaba criando a un hombre negro y que, a pesar de que tuviera una educación privilegiada, el mundo lo iba a ver como un hombre negro con todos sus estereotipos y miedos (asociados)», recuerda.

Acto en protesta por la muerte a manos de la policía de Casey Goodson el 30 de enero de 2021, cuando cumpliría 24 años.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Casey Goodson Jr. murió a manos de la policía en Columbus, Ohio, en diciembre de 2020.

«Probablemente habíamos tenido conversaciones sobre raza antes, pero fue entonces cuando me di cuenta de que tenía que ayudarle a entender cómo crecer sintiéndose seguro al ser afroestadounidense».

La primera vez que lo paró la policía mientras conducía, Belk se alegra de que estuviera su marido con él. Fue en Carolina del Norte, donde su hijo iba a cursar sus estudios de posgrado.

Les preguntó dónde se dirigían y el padre lo vio como una oportunidad para enseñarle a su hijo cómo lidiar con la situación, al igual que lo habían instruido a él en su día: «Contesta a las preguntas y mantén las manos sobre el volante».

No mucho después de aquello, en dos incidentes separados en Texas, los afroestadounidenses Botham Jean y Atatiana Jefferson, de 26 y 28 años respectivamente, murieron por los disparos propinados por la policía en sus propios hogares.

Una mujer con el mensaje "Las vidas negras importan" abraza a una niña en Londres durante una protesta el 20 de marzo de 2022.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Y a inicios de 2019 Belk sintió en su propia carne que lo de estar seguros en casa podía ser una ilusión hasta en Hollywood, donde vive ella vive.

Su marido había salido a pasear al perro y una vecina, al ver a aquel hombre negro deambular por la calle con una linterna y entrar después en la casa de los Belk, decidió alertar a la policía sobre un posible «intruso».

Dos agentes llegaron en respuesta a la llamada, pero al edificio equivocado.

Les abrió la puerta otra vecina, quien advirtió a los policías — uno de ellos tenía ya la pistola en la mano— que la dirección que estaban buscando era la de al lado, pero que tuvieran en cuenta que quien vivía allí era negro y médico.

Ante eso, Belk dice que tuvo que actualizar «la charla». «¿Dónde estamos seguros ahora?», se preguntó. Una interrogante que le vuelve a surgir ante los tiroteos de Buffalo este mes y el del metro de Nueva York en abril.

«Mi marido estaba paseando al perro al otro lado de la calle frente nuestra casa, en un barrio muy exclusivo, y alguien que no sabía que había negros en el vecindario llamó a la policía», dice. «Y ahora mi hija se está cuestionando si está segura en el metro de la capital del país». Vive en Washington DC y trabaja en el Capitolio, explica.

Dice que después de lo de Buffalo sintió que tenía que volver a tener una charla con su hija y subrayarle: ‘Claro que tenemos que estar alerta y queremos sentirnos seguros, pero no podemos dejar que el miedo nos embargue'».

«Fue una conversación muy dolorosa. No creo que los blancos tengan ese tipo de conversaciones con sus hijos. Es realmente una carga. Creo que ningún ser humano debería tener este tipo de conversaciones. Y creo que es una peso adicional que tenemos, la carga de ser negro en Estados Unidos».

Protesta en el puente de Brooklyn, en Nueva York, el 15 de mayo de 2021, en el primer aniversario de la muerte de George Floyd a manos de la policía.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

A pesar de ello, dice que es optimista.

«No me levanto cada día pensando en el racismo y suelo ir por la vida creyendo que cada día se abren nuevas posibilidades. Pero por lo general suele pasar algo en ese caminar por la vida, involuntario a veces, gracioso otras, o doloroso en ocasiones, que me recuerda que soy negra o parte de ello», apunta.

«A veces me ocurre en la tienda, cuando me piden una identificación extra que no le han pedido a la persona blanca que me precedía. O cuando a la gente le cuesta imaginarse que soy la presidenta y CEO de esta gran organización. A veces no consigo taxi en Nueva York y me hace ponerme un poco paranoica», se explaya.

«Diría que el deseo último de la mayoría de los afroestadounidenses, de la mayoría de la gente de color, es ir por la vida sin esta carga».

Es su trabajo el que le da esperanzas: «El ver que hay tanta gente trabajando, gente negra, blanca y morena haciendo todo lo posible por hacer retroceder a toda esta intolerancia y racismo».

Imagen de portada: GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: BBC Mundo en Los Ángeles. Por Leire Ventas; Corresponsal. Mayo 2022

EE.UU./Violencia armada/Sociedad y Cultura/Relaciones interraciales y Étnicas/Tiroteos masivos/Racismo.

 

 

 

«Con 18 años estuve presa y me pagaban US$0,75 la hora por lavar la ropa. Si eso no es esclavitud, ¿qué es?»

Elizabeth «Rami» Gunn es una joven de 21 años que, tras la muerte de George Floyd el 25 de mayo de 2020 a manos de la policía en Mineápolis, Minnesota, protestó durante seis meses a miles de kilómetros de allí, en las calles de Portland, Oregón.

Rami dice que desde pequeña ha sufrido racismo. Fue adoptada por una familia blanca, vivió una temporada en la calle y llegó a estar en prisión por un altercado familiar.

Cuenta que durante muchos años estuvo enojada con la sociedad, con la policía y sus estereotipos, pero dice que aún tiene esperanza en que las personas cambien.

Ahora trabaja como cuidadora de adultos mayores con demencia y asegura que lo que más le importa es ayudar a los demás.

Esta es su historia.

Sufro el racismo desde que era pequeña.

Mi primera experiencia ocurrió con mi primo, cuando directamente me dijo a la cara que no estábamos relacionados, que no éramos del mismo color.

Elizabeth Gunn de niña

FUENTE DE LA IMAGEN – GENTILEZA ELIZABETH GUNN. Elizabeth Gunn de niña.

En ese momento no lo entendí. Después fue doloroso. Cuando crecimos, él comprendió el impacto que me había causado y se disculpó.

Es algo que sigue sucediendo. Lo veo a diario en todos lados.

Tiene que haber una elección consciente que debemos tomar como sociedad para cambiar y mejorar.

Si no cambiamos lo básico, ¿cómo vamos a poder pedirle que cambie a toda una institución que tiene prejuicios contra alguien?

Esas personas no van a cambiar, y tenemos que enojarnos para que entiendan que lo que están haciendo es realmente dañino. No se puede ver el mundo en blanco y negro y nosotros no podemos hacer todo el trabajo.

Salí a protestar porque he estado trabajando mucho para que no me etiqueten como «una mujer negra enojada» y me he esforzado para que la gente me entienda y no me estereotipe.

Pero no he podido hacerlo, porque el mundo me dice lo que debo y lo que no debo ser. ¿No estamos todos cansados de esto?

Elizabeth Gunn

FUENTE DE LA IMAGEN – ELIZABETH GUNN FACEBOOK. Elizabeth Gunn durante las protestas de 2020 en Portland.

Hay una contradicción emocional gigante.

Cuando siento que todos a mi alrededor son malos y prejuiciosos, esto me hace querer ser mala y prejuiciosa hacia las personas que ni siquiera lo están siendo conmigo. Y nadie se lo merece. Es como una reacción en cadena.

Es por eso que comencé a protestar, porque quería saber si había alguien más que se sentía como yo.

Desfinanciar a la policía

No hay nada que pueda resolver el racismo fácilmente.

En este momento trabajo con pacientes con demencia. Algunos de sus últimos recuerdos tienen que ver con el racismo. Está muy dentro de las personas.

Pero me encanta mi trabajo. Lo hago porque estas personas son asombrosas y tienen personalidades hermosas. Y los estoy ayudando, eso es lo único que me importa.

Elizabeth Gunn

FUENTE DE LA IMAGEN – GENTILEZA ELIZABETH GUNN

Queremos desfinanciar a la policía para deshacernos de aquellas personas que no quieren cambiar para ser mejores con otras razas, especialmente con la comunidad negra.

Si no vas a cambiar, no queremos que tengas el poder de lastimarnos tanto. No estás capacitado ni educado para ese trabajo, así que no deberías poder hacerlo.

Desfinanciar a la policía probablemente podría ayudar a avanzar un poco, porque ya no tendríamos ese tipo de prejuicios allí.

Porque puede que ya no haya segregación, pero hay delitos menores por los que arrestan a personas principalmente negras.

Con 18 años estuve presa unos meses, por un altercado familiar, y tenía que hacer una serie de tareas. Me pagaban US$0,75 la hora por lavar la ropa. Si eso no es esclavitud ¿qué es?

Al final del día combatir el racismo tendrá que ser el trabajo de todos.

Salud mental

Con la forma en que se sucedieron las cosas dejé de preocuparme por mi salud mental.

Tuve que volver a terapia porque llegué al punto más bajo: no quería hablar con una persona blanca. No sentía que pudiera relacionarme.

Necesitaba a alguien a quien pudiera decirle: «Oye, siento que me discriminan por estas pequeñas cosas. ¿Estoy loca? ¿Estoy inventándolo?».

Elizabeth Gunn

FUENTE DE LA IMAGEN – GENTILEZA ELIZABETH GUNN

Empecé a sentir que las protestas y todo por lo que estaba luchando eran señales de que me estaba volviendo loca.

Estuve sin hogar durante mucho tiempo. Protesté mientras dormía en autos, en los sofás de la gente que conocía…

En esos meses estaba tan enojada que prendí fuego a un basurero y lo tiré dentro de un auto.

Estaba enojada y sigo enojada. Esto no va a parar. Pero ahora puedo expresar mi ira sin incendiar un contenedor de basura.

Estuvo mal. Así que tuve que parar de protestar porque me estaba lastimando. Porque eso no es todo lo que soy.

No soy solo una persona negra con heridas e ira y víctima de la brutalidad policial.

Puedo ser una chica a la que le gusta comer, mirar televisión y encontrar el amor.

Elizabeth Gunn con sus compañeros de protesta en Portland.

FUENTE DE LA IMAGEN – GENTILEZA ELIZABETH GUNN. Elizabeth Gunn con sus compañeros de Portland Protest Bureau en 2020.

Fe en la gente

Tras protestar conseguimos parches, pero fue poco progreso para la gran cantidad de esfuerzo que pusimos.

Tengo fe en que la gente realmente quiere cambiar. Veo cambios. Veo personas a diario tratando de entender un poco más. Ahora hay conciencia y se escucha decir: «Estás siendo realmente malo». Ya sea discriminación por el color de piel, raza, sexo, trabajo, etc.

Elizabeth Gunn

FUENTE DE LA IMAGEN – ANALÍA LLORENTE

Creo que si no hubiéramos comenzado a protestar de la forma en que lo hicimos, nadie se hubiera puesto de pie y dicho: «No estoy de acuerdo con esto. Y realmente quiero que cambie».

Es poco, pero suficiente para mantener la esperanza, para mantener viva la llama.

No creas que no hay cambio. Y no creas que vamos a dejar de luchar.

Imagen de portada:ANALÍA LLORENTE. Elizabeth ‘Rami’ Gunn protestó durante seis meses en 2020 en Portland contra la violencia policial.

FUENTE RESPONSABLE: BBC News Mundo. Portland, Oregón. EE.UU. Mayo 2022. Por Analia Llorente.

Sociedad y Cultura/EE.UU./Violencia armada/Sexismo/Racismo/ Muerte de George Floyds

 

 

Tiroteo en Buffalo: quién es Payton Gendron, el supremacista blanco que acribilló a 10 personas en Estados Unidos.

El joven de 18 años ya había amenazado con perpetrar una masacre en su propia escuela; quedó bajo custodia policial.

Si es de tu interés profundizar en esta entrada, cliquea por favor donde se encuentre escrito en “negrita”. Muchas gracias.

Al menos 10 personas murieron hoy en Buffalo, al norte del estado de Nueva York, luego de que un joven de ideas supremacistas de 18 años los acribillara con un rifle de asalto. El sospechoso Payton Gendron, quien quedó bajo custodia policial, estaba bajo el radar de autoridades desde hace tiempo, cuando había amenazado con perpetrar una masacre en su propia escuela.

Gendron se entregó a la policía ayer en un supermercado de Buffalo, donde se lo acusa de haber perpetrado el ataque que autoridades describieron como “un acto de extremismo violento por motivos raciales”.

Once de las 13 personas alcanzadas por los disparos eran negros, según trascendió. Otras dos víctimas eran caucásicas.

Confrontado por la Policía en el ingreso al supermercado, Gendron se puso el arma en el cuello, pero los agentes lo convencieron de que lo dejara caer.

Fue procesado más tarde ayer por asesinato. Si es declarado culpable, el joven enfrentaría una pena máxima de cadena perpetua sin libertad condicional.

Las autoridades indicaron que Gendron estaba armado con un rifle de asalto y condujo hasta Buffalo desde su casa ubicada a más de 300 kilómetros para iniciar el tiroteo por la tarde, el cual fue transmitido en vivo en tiempo real en la plataforma de redes sociales Twitch.

Además, medios estadounidenses señalaron que -previo al ataque- Gendron difundió un manifiesto de 180 páginas atribuido a él. Bajo el título “Teoría del Gran Reemplazo”, el texto plantea una conspiración racista que señala que los blancos están siendo sustituidos por minoría en Estados Unidos.

“Este manifiesto nos dice todo y eso es lo que es tan escalofriante”, dijo hoy a la señal CNN la gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul.

El año pasado, Payton Gendron amenazó con disparar en su escuela, según indicó una fuente policial. El comisionado de policía, Joseph Gramaglia, dijo que el joven, entonces de 17 años, fue llevado a una evaluación psiquiátrica.

El tiroteo de Buffalo sigue a otros asesinatos en masa por motivos raciales en los últimos años, incluido un ataque a la sinagoga de Pittsburgh que dejó 11 feligreses muertos en octubre de 2018, y los ataques contra una serie de salones de masajes en Atlanta en marzo de 2021 en los que un hombre blanco mató a ocho personas, teniendo como objetivo a asiáticos.

A través de un comunicado, Twitch anunció que eliminó la transmisión en vivo menos de dos minutos después de que comenzó, al tiempo que precisó estar trabajando para garantizar que ninguna otra cuenta volviera a publicar el contenido.

Luto comunitario

Gendron, quien es de la ciudad de Conklin, Nueva York, cerca de la frontera con Pensilvania, fue procesado horas después del tiroteo en un tribunal estatal por cargos de asesinato en primer grado, que conllevan una pena máxima de cadena perpetua sin libertad condicional, dijo el fiscal del condado de Erie, John Flynn. El estado de Nueva York no tiene pena capital.

Flynn dijo que el juez también ordenó que Gendron, quien se declaró inocente, permaneciera bajo custodia sin derecho a fianza y que se sometiera a un “examen forense”. Estaba programado que Gendron regresara a la corte el 19 de mayo.

Imagen de portada: Payton Gendron habla con su abogado durante su lectura de cargos en la corte de la ciudad de Buffalo ayer. Mark Mulville / AP

FUENTE RESPONSABLE: La Nación. Agencias Reuters y AP

Sociedad/EE.UU./Racismo/Supremacismo blanco/Asesinatos

Josephine Baker: la extraordinaria vida de la bailarina y espía que Francia honrará en el Panteón de París.

Este 30 de noviembre, Josephine Baker será honrada con un memorial y una placa en el Panteón de París, donde descansan las máximas glorias de la cultura francesa, desde Voltaire y Victor Hugo, hasta Marie Curie y Jean-Jacques Rousseau.

Baker será la sexta mujer en recibir este honor, y la única negra.

¿Cómo llegó esta bailarina exótica, originaria de Estados Unidos y famosa por sus provocativos espectáculos en los que aparecía prácticamente desnuda, a estar entre los cerca de 80 héroes nacionales más respetados de Francia?

Pues Freda Josephine MacDonald -su nombre original- no solo se convirtió en uno de los íconos culturales más famosos de la primera mitad del siglo XX.

Además, esta diva, apodada la «Venus de Bronce», se transformó en una heroína de la Segunda Guerra Mundial y luego en una activista por los derechos civiles.

En el camino, Baker rompió todo tipo de barreras, desde culturales hasta raciales.

De la pobreza al estrellato

Nació en St. Louis, Misuri, el 3 de junio de 1906 y tuvo una infancia muy dura.

Su padre, que tocaba el tambor en bares honky-tonk abandonó a la familia, y su madre, que era mitad negra y mitad apalache, trabajó como lavandera para poder mantener a sus hijos.

La pequeña Josephine empezó a trabajar a los 8 años y sufrió maltrato. Para los 14 años ya se había casado y separado dos veces, y fue su segundo marido de quien obtuvo el apellido Baker.

Durante su adolescencia, fue tan pobre que vivía en las calles y dependía de restos de basura para alimentarse.

Una vez contó que empezó a bailar para mantenerse abrigada en las frías calles de St. Louis.

Josephine Baker empezó su carrera bailando. GETTY IMAGES

Pero su talento y carisma le permitieron unirse a un grupo de vodevil y luego a una compañía de bailarinas, The Dixie Steppers, que en 1919 la llevaron a mudarse a Nueva York.

Fue en la Gran Manzana donde la descubrió un reclutador de talentos que buscaba artistas para actuar en un revolucionario espectáculo de revista, el primero formado exclusivamente por personas negras, en París.

Con la promesa de recibir US$1.000 al mes, Baker viajó a Francia donde su vida cambiaría para siempre.

«El baile de la banana»

El gran salto a la fama lo dio en abril de 1926, cuando, con 19 años, se presentó en el mítico Folies Bergère.

Allí sorprendió al público con un espectáculo muy diferente al que solía presentar el cabaré parisino: el Danse Sauvage («Danza salvaje»).

Baker, vistiendo solamente perlas, un sostén y una falda hecha de bananas incrustadas con piedras brillosas, dejó a todos boquiabiertos con su provocativo baile, en el que meneaba las caderas y cruzaba las piernas al estilo del charlestón.

En su noche de estreno fue ovacionada 12 veces.

Josephine Baker vestida para su famoso "baile de la banana"

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Vestida para su famoso «baile de la banana».

El «baile de la banana» la convirtió en una estrella y marcó el inicio de la fascinación de los franceses con la «Venus de Bronce».

No solo actuó y bailó en el teatro. También protagonizó cuatro películas: «Sirena de los Trópicos» (1927), ZouZou (1934), Princesse Tam Tam (1935) y Fausse Alerte (1940), algo inusitado para una artista negra.

«Como mujer negra, no podría haber logrado lo que hizo si se hubiera quedado en Estados Unidos», aseguró a la BBC Bennetta Jules-Rosette, directora del Centro de Investigación de Estudios Africanos y Afro Estadounidenses de la Universidad de California y autora de la biografía «Josephine Baker en el arte y la vida: el ícono y la imagen».

«Mientras ella filmaba en Francia, tenías a artistas como Hattie McDaniel interpretando a sirvientas en ‘Lo que el viento se llevó'», observó durante una entrevista con la periodista y autora Joanne Griffith.

Según la biógrafa, lo que distinguía a Baker era que «ella nunca pensaba que algo fuera imposible».

«Podía hacer cosas que consideraríamos antes de su tiempo, porque nunca pensó que fracasaría», señaló.

Valiente

Baker no solo era osada sobre un escenario. También lo era en su vida privada.

Muchos recuerdan a la diva, que se convirtió en un ícono de la moda, paseando por las calles de la capital francesa con su inusual mascota: una chita.

Josephine Baker con su chita

FUENTE DE LA IMAGEN -GETTY IMAGES

En sus vestuarios también tenía otros animales salvajes, como loros y hasta una boa.

No tenía miedo de adoptar y subvertir muchos de los estereotipos que los franceses tenían con las personas negras, a las que asociaban indefectiblemente con la cultura africana.

Pero cuando más mostraba su valentía Baker era a la hora de enfrentarse a las políticas segregacionistas de la época.

La artista insistía en que sus espectáculos fueran abiertos a todo público y durante sus varias giras por EE.UU. rechazó actuar en lugares que no permitían el ingreso del público negro.

Según Jules-Rosette, fue la primera en romper la segregación racial en Las Vegas, incluso antes que artistas como Frank Sinatra y Sammy Davis Jr.

Pero ni su fama la hizo inmune al racismo en su país de origen: algunos hoteles y restaurantes se rehusaron a recibirla, y en 1951 se sumó a una lista de personas no gratas del gobierno y del Buró Federal de Investigaciones (FBI) por haber denunciado por racismo al dueño del Stork Club de Nueva York.

Fue otra muestra de su osadía la que se ganaría el corazón y el respeto de los franceses, y llevaría a que ahora se la honre con un lugar en el prestigioso Panteón de París.

Espía de la Resistencia

Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial (1939-1945), Baker dejó de lado la actuación y los exóticos vestuarios que la hicieron famosa para hacer algo que pocas estrellas e íconos de la moda harían: calzarse un uniforme.

Josephine Baker en 1945 vestida con su uniforme militar

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Durante el largo conflicto, se desempeñó como subteniente en el Auxiliar de Mujeres de la Fuerza Aérea francesa.

Pero, más valiente aún, aprovechó su fama para espiar para los Aliados.

Usando sus contactos e invitaciones a fiestas en embajadas, obtuvo información sobre los movimientos de las tropas enemigas que logró transmitir primero a las autoridades francesas y -tras la caída de Francia en manos nazis- a la Resistencia, utilizando tinta invisible en sus partituras.

Por sus contribuciones, fue condecorada por Charles de Gaulle con la Legión de Honor y la Medalla de la Resistencia.

Antirracismo

Otra faceta que muchos celebran de Baker fue la de activista por los derechos civiles.

En 1963, tras lograr volver a pisar suelo estadounidense con la ayuda del entonces fiscal general Robert Kennedy, participó de la famosa Marcha en Washington, junto con el líder del movimiento por los derechos civiles Martin Luther King, quien dio su recordado discurso «Yo tengo un sueño».

Vestida con su uniforme militar francés, Baker fue la única mujer que se dirigió a la audiencia.

Josephine Baker en 1961 vestida con su uniforme militar

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Baker dio un discurso durante la mítica Marcha en Washington por los derechos civiles, en 1963.

«Ustedes saben que siempre he tomado el camino rocoso», dijo a la multitud.

«Nunca tomé el fácil. Pero a medida que envejezco, y como sabía que tenía el poder y la fuerza, tomé ese camino rocoso y traté de suavizarlo un poco», señaló.

«Quería hacerlo más fácil para ustedes. Quiero que tengan la oportunidad de tener lo que tuve yo», afirmó, en referencia al éxito que tenía en Francia.

Baker no solo habló y actuó contra la discriminación racial y religiosa. También predicó con el ejemplo: en 1937 se convirtió al judaísmo para contraer matrimonio con el industrial blanco Jean Lion, a través de quien obtuvo la ciudadanía francesa.

El matrimonio duró un año. Una década más tarde volvió a casarse con otro hombre blanco: Joe Bouillon, con quien adoptó 9 niños de distintas nacionalidades y razas, para formar lo que llamó su «Tribu Arcoiris».

Incluso tras divorciarse de Bouillon, en 1957, sumó a otros tres niños a su «tribu», a quienes terminó manteniendo sola.

La artista, que había llegado a ser la mujer negra más rica del mundo, terminó en la bancarrota y pasó sus últimos años en Mónaco gracias al apoyo que recibió de otra estrella estadounidense: Grace Kelly, entonces convertida en princesa de ese pequeño estado europeo.

Grace Kelly y el príncipe Raniero reciben a Josephine Baker y a sus hijos en Mónaco en 1969.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Grace Kelly y el príncipe Raniero reciben a Josephine Baker y a sus hijos en Mónaco en 1969.

Cuando falleció en 1975, a causa de un derrame cerebral, fue enterrada en ese principado, aunque recibió honores militares durante su funeral en Francia.

Claude Bouillon-Baker, uno de sus hijos, le contó a la agencia AFP que la estrella seguirá enterrada en Mónaco, y que el martes será honrada en el Panteón de forma simbólica, con un memorial y una placa.

Imagen de portada: Gentileza de GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC News Mundo. Noviembre 2021

Sociedad y Cultura/EE.UU./Segunda Guerra Mundial/Derechos de las minorías/Francia/Racismo/Mujeres

Nueva Germania: el fallido intento de la hermana de Nietzsche de crear una comunidad de raza aria alemana en Paraguay.

En esta localidad hay nombres de calles relativos a personajes alemanes, una iglesia luterana, un museo con la historia del lugar y puedes ver a niños rubios de ojos azules hablando alemán.

Nada extraordinario. Aunque quizá si te digo que esos niños hablan también español y guaraní, y viven en un clima tropical en una zona conocida como la cuna de la yerba mate, esto te llame más la atención.

Bienvenidos a Nueva Germania, una colonia alemana situada en plena parte selvática de Paraguay. En ella viven algo más de 6.000 personas y la actividad principal es la agricultura.

Algunos de sus habitantes son descendientes de los primeros alemanes que llegaron a finales del siglo XIX para fundar la colonia. Hoy en día la comunidad de Nueva Germania pervive, aunque el concepto que inspiró su creación fracasó.

Una utopía aria

Para entender los orígenes de Nueva Germania tenemos que ubicarlos en el creciente clima antisemita que recorría Europa en la década de 1870.

En algunos círculos afloran las ideas sobre pureza racial y sobre la creación de asentamientos fuera de la influencia judía.

De este ambiente formaba parte el compositor alemán Richard Wagner, un reconocido antisemita, así como el profesor Bernhard Förster y su esposa Elisabeth Nietzsche, hermana del filósofo Friedrich Nietzsche —por cierto, opuesto a la ideología de su hermana—.

Elisabeth Nietzsche

FUENTE DE LA IMAGEN -GETTY IMAGES

Elisabeth Nietzsche.

«La idea inicia con Richard Wagner», le dice a BBC News Mundo el antropólogo polaco-alemán Jonatan Kurzwelly, quien desarrolló su tesis sobre la identidad en Nueva Germania.

«Hay que entender un poco el contexto histórico europeo. Eran tiempos de un incremento del antisemitismo, sobre todo en Alemania, en conjunto con dos sucesos el crack de la bolsa en Viena, que causó una crisis económica, y los pogramos en el Imperio ruso, los ataques contra los judíos que causaron una gran ola de inmigración».

«En esa época, en casa de Richard Wagner se encontró Elizabeth Nietzsche con su futuro esposo, Bernhard Förster», agrega Kurzwelly.

«Y ahí supuestamente Wagner soltó la idea de que se debería construir una Nueva Germania fuera de Europa, porque Europa ya estaba bajo demasiado control judío».

Richard Wagner.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Richard Wagner.

El matrimonio compuesto por Förster y Nietzsche llevó esa idea a la práctica y esa utopía racista de crear una comunidad aria fuera de Alemania se materializó —brevemente— a decenas de miles de kilómetros.

De Alemania a Paraguay

Förster estuvo viajando solo por Paraguay entre 1883 y 1885. Pero ¿por qué ese país?

Ha pasado poco más de una década desde el final de la Guerra de la Triple Alianza (1864-1870).

«Paraguay era un país totalmente destruido, sin recursos económicos y con una una deuda de guerra gigantesca», le dice a BBC Mundo el historiador y gestor cultural paraguayo Fabián Chamorro.

Ante ello, «había una política de traer inmigrantes».

Además, en Paraguay ya existía una colonia alemana, la de San Bernardino (aunque no tenía nada que ver con la utopía aria de Förster).

Viajando por el país, Förster eligió el lugar donde quería ubicar su colonia: una zona remota y de difícil acceso —en lo que hoy es el departamento de San Pedro—, en el margen del río Aguaray y a unos 300 km de la capital, Asunción.

Imagen de algunos de los primeros colonos alemanes que llegaron a Nueva Germania.

FUENTE DE LA IMAGEN – JONATAN KURZWELLY

Imagen de algunos de los primeros colonos alemanes que llegaron a Nueva Germania.

«Lo que no sabemos es por qué eligió un lugar tan hostil. Hasta hace apenas 10 años era difícil llegar», dice Chamorro.

Negoció con el gobierno paraguayo y llegaron a un acuerdo en el que el Estado le cedía la tierra a Föster a cambio de que este trajera 140 familias europeas en dos años. Si las traía, la tierra pasaba a ser propiedad de los colonos.

De vuelta en Alemania, Förster se casó con Elisabeth.

En 1887 ambos viajaron a Paraguay, junto con varias familias alemanas más, y fundaron Nueva Germania.

Su sueño era claro: crear un área donde poner en práctica sus ideas utópicas sobre la superioridad de la raza aria, lejos de la influencia de los judíos, a quienes despreciaba.

En algunos reportes se habla de que llegaron 14 familias, aunque el dato no es fácil de verificar, señala Kurzwelly, citando la tesis doctoral de Daniela Kraus.

«Hay que distinguir entre el número de familias que se subieron al barco en Hamburgo, el número de familias que llegaron a Paraguay y los que se mudaron a Nueva Germania», indica el antropólogo.

Los problemas

Sin embargo, la vida en la colonia y la adaptación al lugar no fue fácil, y pronto empezaron los problemas en Nueva Germania.

«Esa zona tiene clima tropical y hace un calor húmedo terrible», dice Chamorro.

Retratos de Elisabeth Nietzsche y Bernhard Förster en el museo dedicado a la historia de Nueva Germania.

FUENTE DE LA IMAGEN – JONATAN KURZWELLY

Retratos de Elisabeth Nietzsche y Bernhard Förster en el museo dedicado a la historia de Nueva Germania.

«Se encontraron con una tierra hostil, no es que se pudiera plantar cualquier tipo de alimentos».

Y además, agrega el experto paraguayo, no eran agricultores, no tenían experiencia de trabajo en el campo, sino que era gente que se escapaba también por la situación difícil que estaban viviendo en Alemania.

Además, Förster decidió fundar la colonia muy lejos de la capital, aunque «Elizabeth sí que quería que estuviese más cerca de Asunción y de San Bernardino», dice Kurzwelly.

Y, sobre todo, tenía muchos problemas financieros.

La pareja era quien gestiona todo, incluidos los precios de los productos que luego se vendían en la capital, explica el antropólogo. «Realmente era un intento privado de la pareja».

Además, Förster vendía tierra que aún no le pertenecía según lo acordado con el gobierno paraguayo. Pero al inicio la tierra no le pertenecía legalmente, él tenía el uso de la misma para poder formar una colonia.

«Él esperaba que la tierra iba a ser suya», dice Kurzwelly. «Realmente creo que estaban ilusionados con el sueño de que miles y miles de familias les iban a seguir».

Y la relación de los colonos con la pareja fue empeorando. «Förster pasaba cada vez menos tiempo en la colonia y Elisabeth cada vez más, se ocupaba del manejo de la colonia».

El fin del sueño de los Förster-Nietzsche

Las noticias de lo que ocurría en la colonia acabaron llegando a Alemania, a través de cartas o de colonos que regresaron al país. En algunas misivas se acusaba a Förster de estafador.

Imagen de algunos de los primeros colonos alemanes que llegaron a Nueva Germania.

FUENTE DE LA IMAGEN – JONATAN KURZWELLY

«Hay algunas cartas que dicen, por ejemplo, que había sido un error ir a Nueva Germania», cuenta Kurzwelly.

Y así es como nunca llegó un segundo contingente de alemanes y Förster nunca pudo cumplir con el compromiso de traer 140 familias.

Al final, él acabó yéndose a San Bernardino, donde murió en 1889.

«Hay dos teorías, la mayoría de gente dice que se suicidó, pero no se sabe a ciencia cierta. El reporte médico decía que sufrió un infarto. Se dice que el reporte médico fue falsificado por Elisabeth, pero no se puede comprobar», explica el antropólogo alemán.

Tumba de Bernhard Förster en San Bernardino.

FUENTE DE LA IMAGEN – CORTESÍA FABIÁN CHAMORRO

Tumba de Bernhard Förster en San Bernardino.

Elisabeth viajó a Alemania, y aunque regresó a Nueva Germania, los colonos ya no la aceptaron y se instaló definitivamente en su país en 1893 para cuidar a su hermano enfermo.

Tras la muerte del filósofo en 1900, obtuvo los derechos de sus manuscritos y rechazando el acceso público a las obras, las editó y distorsionó.

Fue simpatizante del nacionalsocialismo y a su funeral en 1935 asistieron Adolf Hitler y otros dignatarios nazis.

Después de su muerte, expertos reeditaron los escritos de Nietzsche y hallaron las distorsionadas versiones de Elisabeth: falsificó casi 30 cartas y reescribió varios pasajes.

Adolf Hitler en el funeral de Elisabeth Nietzsche.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Adolf Hitler en el funeral de Elisabeth Nietzsche.

Y es así como falló esta utopía aria.

«Nueva Germania no fracasó como colonia, pues sigue hasta el día de hoy. Lo que fracasó es el sueño racista de Förster», puntualiza Kurzwelly.

«Lo que hay que tener en cuenta es que el sueño racista era de él, de Elisabeth y quizá de una o dos familias más».

«Otros, en esa época en la que había gigantescas olas de emigración a las Américas, lo único que querían era irse y construir nueva vida, y la idea del organizador detrás de esa emigración quizá les importaba menos», añade el antropólogo.

Nueva Germania hoy

El origen alemán de esta localidad aún es visible, gracias a «las cuatro o cinco familias alemanas originales que se quedaron y que tuvieron descendencia», dice Chamorro.

«Hoy en día puedes ver a chicos rubitos hablando guaraní».

En Nueva Germania se hablan tres lenguas. El guaraní y el español, que son los idiomas oficiales en Paraguay, y el alemán, que usan las familias de ascendencia alemana.

«El alemán que se habla muchas veces se mezcla con el español», cuenta Jonatan Kurzwelly, quien vivió durante un tiempo en Nueva Germania para hacer su tesis.

El antropólogo explica que existen conexiones con Alemania en la actualidad. «Algunas personas se fueron un tiempo a viajar o a vivir a Alemania».

Calle dedicada a Elisabeth Nietzsche en Nueva Germania.

FUENTE DE LA IMAGEN – CORTESÍA FABIÁN CHAMORRO

«Hay un acuerdo con una comunidad evangélica en Alemania, que organizó algunos intercambios entre sus miembros».

Hay dos iglesias, por ejemplo, la iglesia evangélica luterana, con una fuerte relación con la iglesia alemana luterana, y la católica.

«Tradicionalmente esa también fue la división entre alemanes y paraguayos», dice el antropólogo.

En cuanto a identidad, dice que «algunos se definen como alemanes, otros se definen como ambas, alemanas y paraguayas y a veces tienen esa esa contradicción interna».

«En Nueva Germania hay una tercera identidad, que es el ser germanino».

Lo que no es representativo de la Nueva Germania que sobrevivió a Bernhard Förster y su esposa Elisabeth Nietzsche, aclara Kurzwelly, es la idea racista con la que la pareja concibió la colonia.

«Las familias alemanas conviven con los paraguayos, a veces se casan entre ellos, se mezclan»

«Nueva Germania no hay que venderlo como un sueño racista, ha sido un sueño privado de dos personas con ideas muy racistas que se enfrentó con la realidad dura del trabajo en el campo, del manejo de la colonia y de la insatisfacción de las personas de la colonia».

«Un amigo mío decía que le gustaría que Nueva Germania no fuese recordada como el primer intento protonazi, sino el primer intento fallido protonazi».

Imagen de portada: Gentileza de JONATAN KURZWELLYKURZWELLY

FUENTE RESPONSABLE: BBC News Mundo por Mar Pichel @marpichel

Nueva Germania/Raza aria/Elisabeth Nietzche/Racismo/Antisemitismo

 

 

Benton Harbor, el lugar de Estados Unidos con el agua tan contaminada con plomo que no pueden usarla ni para cepillarse los dientes.

Una nueva crisis de agua potable afecta al país más rico del mundo.

En Benton Harbor, una ciudad a pocas horas de Chicago, en Estados Unidos, los vecinos han sido advertidos de algo que, para muchos, se debía haber hecho hace años.

Las autoridades de Michigan emitieron hace un par de semanas una declaración de emergencia para pedir a los residentes que, como «medida de precaución» no consuman el agua que llega a sus casas por las tuberías, ni siquiera para cocinar, lavar las verduras o cepillarse los dientes.

Y es que desde hace al menos 3 años abrir una llave de agua en muchos hogares de la ciudad de casi 10.000 habitantes puede implicar abrirle una puerta a la enfermedad.

Esto por la cantidad de plomo utilizado para fabricar las tuberías que transportan el agua.

«Desde 2018, se pudo comprobar que los niveles de plomo en el agua de Benton Harbor estaban en niveles más altos de lo que se permite para el consumo humano y sin embargo, no fue hasta ahora cuando se recomienda no usarla», dice a BBC Mundo el reverendo Edward Pinkney, presidente del Consejo Comunitario de Agua de Benton Harbor.

Según datos publicados por la ciudad, en 2018, se registró allí una contaminación por plomo en el agua de 22 partes por mil millones y entre enero y junio de 2021 ya eran 24.

No obstante, se encontraron registros desde los 400 hasta los 889 ppb en varias casas, en un país donde las autoridades consideran 15 como el nivel límite para la acción federal.

«Hoy se conoce que ninguna cantidad de plomo es saludable para el consumo humano, por lo que se puede decir sin dudarlo que los niveles de Benton Harbor son muy preocupantes», dice a BBC Mundo Elin Warn Betanzo, una experta en agua potable de Michigan.

Los números son más altos incluso que los que se reportaron entre 2014 y 2015 en la vecina Flint, a tres horas por carretera, donde en lo peor de la crisis por plomo que se volvió titular en medios de todo el mundo, los niveles solo llegaron hasta los 20 ppb.

«Esto es realmente algo en lo que pensar: somos uno de los países más ricos del mundo y hay lugares en los que no tenemos agua potable limpia. No tenemos agua corriente para beber, para cepillarnos los dientes, ni siquiera para preparar la fórmula para los bebés. Es como si viviéramos en un país del tercer mundo», opina Pinkney.

El problema del plomo

De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE.UU., los altos niveles de este metal en el agua pueden ser altamente nocivos para mujeres embarazadas y niños (a los cuales puede afectar el desarrollo cerebral) y causan problemas de salud a corto y largo plazo en el resto de los adultos.

Sin embargo, aquí, aunque las autoridades han enviado notificaciones a los vecinos, distribuido filtros y mejorado el tratamiento del líquido durante los últimos años, no fue hasta hace poco que se comenzó a entregar agua embotellada a los residentes y se declaró el estado de emergencia.

Y esto, después de que las propias autoridades dudaran si los filtros que han entregado sirven realmente para contener el plomo.

Esto ha llevado a que políticos, medios locales, activistas y expertos crean que el estado falló en advertir a los residentes de que su agua no era segura durante un largo periodo mientras probaba los tratamientos -hasta ahora fallidos- para reducir los niveles de plomo.

pb

«Hemos tenido seis períodos de monitoreo consecutivos con excedentes del nivel de plomo muy altos, sin embargo, hemos tenido una respuesta extremadamente débil para brindar educación y para decirle a la gente que esta agua no es segura para beber», dice Betanzo, quien fuera una de las primeras en identificar la crisis de Flint.

Desde el Departamento de Salud y Servicios Humanos de Michigan explica a BBC Mundo que las autoridades del estado realizan «un esfuerzo a largo plazo para eliminar los excedentes del nivel del plomo, educar a las comunidades sobre los efectos del plomo en el agua potable y eliminar las tuberías de plomo».

«Estas acciones son parte de un esfuerzo general acelerado para reducir el riesgo de exposición al plomo en el agua potable mientras la ciudad reemplaza todas las líneas de servicio de plomo», indica.

Aunque en un inicio el gobierno estimó en cinco años el proceso para cambiar las tuberías, un nuevo proyecto espera hacerlo en dos, de llegar a aprobarse los fondos necesarios.

Un problema extendido

Expertos y organizaciones ambientales temen que la situación en Benton Harbor, como antes pasó en Flint, sea solo el anuncio de una bomba de tiempo a lo largo de Estados Unidos.

De acuerdo con cálculos de la ONG Natural Resources Defense Council, más de 12,8 millones de tuberías de plomo y líneas de servicio todavía sirven para llevar agua a los hogares en los 50 estados de la Unión.

En algunas ciudades, como Benton Harbor, la situación es más crítica, pues se estima que solo el 2% de las líneas de servicio no contienen plomo, un metal que desde la época de los romanos se conoce que puede ser nocivo para el ser humano.

Según explica Betanzo, una de las principales razones para la presencia de este metal por todo Estados Unidos fue una agresiva campaña de la industria del plomo.

tubería

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Hay millones de tuberías de plomo en funcionamiento en Estados Unidos.

«A muchas comunidades realmente les impusieron tener tuberías de plomo para poder obtener el servicio de agua. Flint es un ejemplo. Tenían una ordenanza de la ciudad de 1998 que dice que si querían tener el servicio de agua, deberían tener una tubería de plomo», recuerda.

No obstante, la experta señala que el metal también se volvió una alternativa por otros motivos.

«En el noreste y el medio oeste de EE.UU. tenemos un clima frío con ciclos de congelación y descongelación en los que el suelo se desplaza. Las tuberías de plomo son flexibles, por lo que se mueven con la tierra, por lo que es menos probable que se rompan y se partan», comenta.

Pero también suponen una «ventaja» para los administradores de servicios de agua, al menos «a simple vista».

«El plomo en el agua no se ve, no tiene sabor u olor. Entonces, si hay agua corrosiva en una tubería de plomo, no generará quejas frecuentes de los clientes. Si en cambio tienes una línea de servicio de hierro el agua se vuelve marrón rojiza cuando está corrosiva, lo que puede llevar a recibir toneladas de quejas», señala.

agua

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Aunque en un inicio se creía que para ser nocivo se necesitaban grandes cantidades, las investigaciones a través de los años mostraron que cualquier nivel de plomo en el agua puede ser altamente perjudicial para el ser humano.

Por ello, en 1986, Estados Unidos prohibió el uso de estas tuberías, aunque entonces algunas ciudades, como Chicago, se apresuraron a utilizar todas las que tenían en sus almacenes antes de que entrara en vigencia la regulación.

Sin embargo, la directiva nunca incluyó algún requisito para eliminar las tuberías de plomo que ya estaban en operaciones.

«Incluso este año se publicó una revisión de la regla de plomo y cobre, que sigue en suspenso. Esa revisión en 2021 todavía no incluía un camino para eliminar las más de 10 millones de líneas de servicio de plomo que permanecen en servicio en Estados Unidos», señala Betanzo.

Para muchos, la esperanza de un cambio apareció cuando el presidente Joe Biden incluyó en su plan de infraestructura unos US$45.000 millones para reemplazar las tuberías de plomo envejecidas, pero el proyecto lleva meses detenido en el Capitolio y sin esperanzas ciertas de aprobación.

encias

El plomo puede causar desde problemas en las encías hasta daños cerebrales.

En Benton Harbor tampoco está claro cómo se financiará el proyecto del gobierno demócrata de reemplazar las tuberías en dos años .

Mientras tanto, las autoridades locales han comenzado a distribuir agua embotellada de forma gratuita, aunque los residentes aseguran que no es suficiente y que aún existen obstáculos para muchos vecinos acceder a ellas, principalmente, aquellos que no tienen carros para ir a buscarla.

Hasta el miércoles pasado y desde el 30 de septiembre, se habían distribuido más de 71.000 cajas de agua a los residentes, según datos oficiales enviados a BBC Mundo.

Un problema mayor

Pero para muchos en la ciudad los problemas para dar solución a la crisis del agua de Benton Harbor van más allá de los debates en torno al financiamiento y tienen que ver con la demografía.

«Yo creo que en la base de la falta de respuestas está que nuestra comunidad está formada por personas mayoritariamente negras y pobres» dice Pinkney.

El activista pone como ejemplo varias ciudades cercanas a Benton Harbor, como Saint Joseph, que tienen una población 85% blanca y la tasa de pobreza es sólo del 7%. Allí, aunque está a poca distancia, el agua no está contaminada por plomo.

flint

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

El cambio de tuberías de plomo suele ser muy costoso.

«Por eso, el tema del racismo ambiental aquí es tan importante porque están acostumbrados a hacer esto a los negros», opina Pinkney

Las autoridades de Benton Harbor no respondieron directamente a los señalamientos de que se trate de un problema de racismo, aunque lo han negado en otras ocasiones.

Betanzo, que ha estudiado los sistemas de agua en Michigan y Estados Unidos por años, dice que «definitivamente» hay impactos desproporcionados de esta situación en comunidades negras.

«Especialmente, porque estas tuberías de plomo se encuentran en las ciudades más antiguas donde se han ido muchas personas blancas y se han quedado o mudado las negras. Por lo tanto, hay un impacto desproporcionado en esas comunidades, lo que hace más importante sacar estas tuberías de plomo porque es un tema de justicia ambiental», señala.

Imagen de portada: Gentileza de

FUENTE RESPONSABLE: BBC News Mundo por Lioman Lima

Agua/Estados Unidos/Ciencia/Salud/Racismo

Sara Baartman, la africana famosa por su trasero que fue convertida en atracción de circo.

Hace dos siglos, Sarah Baartman murió tras pasar años apareciendo en ferias de fenómenos humanos europeas. Ahora, el rumor de que posiblemente su vida inspire una película de Hollywood está generando una polémica.

Sara Baartman falleció el 29 de diciembre de 1815, pero el show continuó.

Su cerebro, esqueleto y órganos sexuales siguieron exhibidos en un museo de París hasta 1974. Sus restos no fueron repatriados y enterrados por 187 años. Sólo llegaron a su último lugar de reposo en 2002.

Fue llevada a Europa aparentemente bajo falsas pretensiones por un doctor británico; le dieron el nombre artístico de «la Venus Hotentote» y la convirtieron en una atracción circense en Londres y París, donde se invitaba a las multitudes a observar su enorme trasero.

Hoy en día es considerada por muchos como el epítome de la explotación y el racismo colonial, de la cosificación y ridiculización de las personas negras.

Rumores

FUENTE DE LA IMAGEN,GETTY IMAGES

Al jefe de la etnia de Baartman no le cae en gracia que Beyoncé la intérprete.

Recientemente, empezó a correr el rumor de que la artista Beyoncé está planeando escribir y protagonizar una película sobre Baartman.

A pesar de que los representantes de la cantante han negado que sea cierto, el mero murmullo ha sido suficiente para provocar preocupación.

Jean Burgess, jefe del grupo Khoikhoi -la etnia del África del sudoeste de la que provenía Baartman- argumentó que Beyoncé no cuenta con «la dignidad humana básica para ser digna de escribir la historia de Sara, menos aún para interpretarla».

Sin embargo Jack Devnarain, presidente del Sindicato de Actores de Sudáfrica, declaró que los cineastas tienen «derecho a contar la historia de personas que les parecen fascinantes y tenemos que cuidarnos de oponernos a eso».

Incluso al negar cualquier vínculo con una película, el representante de Beyoncé dijo: «Esta es una historia importante que debe ser contada».

La historia

A los 21 años ya había perdido a todos sus seres queridos y viajó a Inglaterra.

FUENTE DE LA IMAGEN – SPL

A los 21 años ya había perdido a todos sus seres queridos y viajó a Inglaterra.

La vida de Baartman estuvo plagada de penurias.

Se cree que nació en la Provincia Oriental del Cabo de Sudáfrica en 1789.

Su madre murió cuando ella tenía dos años y su padre, un arreador de ganado, falleció cuando ella era adolescente.

Empezó a trabajar como empleada doméstica en Ciudad del Cabo luego de que un colono holandés asesinó a su pareja, con quien había tenido un bebé que murió.

En octubre de 1810, a pesar de ser analfabeta, supuestamente firmó un contrato con el cirujano inglés William Dunlop y el empresario Hendrik Cesars, en cuyo hogar trabajaba, el cual decía que viajaría a Inglaterra para aparecer en espectáculos.

La atracción

La Venus de las nalgas bellas

La Venus de las nalgas bellas o las curvas de una mujer ‘esteatopigia’ 

¿Simple cuestión de gustos?

Si bien el contrato siempre ha estado en duda, lo que sí es cierto es que cuando fue exhibida en un establecimiento en Piccadilly Circus, en Londres, causó fascinación.

Y lo que hacía que Baartman cautivara a tantos: sus nalgas, las cuales eran extremadamente protuberantes.

«Hay que recordar que, en esa época, los traseros grandes eran muy deseables y estaban muy de moda, así que muchas personas envidiaban lo que ella tenía naturalmente, sin tener que acentuar su figura», subraya Rachel Holmes, autora de «La Venus Hotentote: la vida y muerte de Saartjle Baartman».

Su gran atractivo se debía a una característica genética llamada esteatopigia, por la que se acumula gran cantidad de grasa en las nalgas, que es más frecuente en mujeres y particularmente entre las de origen africano.

La misma palabra ‘esteatopigia’ es motivo de debate. Hay quienes la consideran racista pues sugiere que si una mujer tiene el trasero grande y es negra, sufre de una enfermedad.

En contraste, para los traseros más pequeños la palabra es ‘calipigia’, y la referencia es la Venus Calipigia -que significa «la Venus de las nalgas bellas»- una estatua romana de un mármol muy blanco.

Toda una Venus

En el espectáculo, Baartman vestía ropa ajustada y del color de su piel, cuentas y plumas, y fumaba una pipa.

Clientes acaudalados podían pagar por demostraciones privadas en sus hogares, en las que estaba permitido que los invitados la tocaran.

Los promotores de Baartman la apodaron la «Venus Hotentote» pues en esa época ese era el término que usaban los holandeses para describir a los khoikhoi y a los san, los principales miembros de un importante grupo poblacional africano, los khoisan o joisán.

Hoy en día, el término ‘hotentote’ es considerado como despectivo.

En el show, usaba plumas e interpretaba instrumentos musicales.

FUENTE DE LA IMAGEN – THINKSTOCK

En el show, usaba plumas e interpretaba instrumentos musicales.

¿Libre o asustada?

En ese entonces, el Imperio británico ya había abolido la trata de esclavos -en 1807-, pero aún no la esclavitud.

No obstante, los activistas se horrorizaron con la manera en la que trataban a Baartman en Londres.

Sus jefes fueron procesados judicialmente por retener a Baartman contra su voluntad, pero fueron declarados inocentes, y la misma Baartman testificó a su favor.

«Queda la duda de si Baartman fue forzada, como los defensores de la abolición y los activistas humanitarios alegaban, o si actuaba en su propio libre albedrío», apunta el historiador Christer Petley, de la Universidad de Southampton, Inglaterra.

«Si la estaban obligando a trabajar, es posible que se hubiera sentido demasiado intimidada como para decir la verdad en la corte. Nunca lo sabremos».

«El caso es complejo y la relación entre Baartman y sus jefes definitivamente no era igualitaria, incluso si ella tenía alguna libertad para elegir o si sintiera que podía ganar algo con sus actuaciones».

El camino a París

París fue su segundo y último destino en Europa.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY

París fue su segundo y último destino en Europa.

Holmes señala que el show de Baartman incluía danza e interpretación de varios instrumentos musicales, y asegura que una audiencia «sofisticada» en Londres -una ciudad en la que las minorías étnicas no eran raras-, no se habrían detenido a mirarla por mucho tiempo sólo por su raza.

En cualquier caso, tras el juicio, el show de esta Venus africana fue perdiendo gradualmente su novedad y popularidad entre el público capitalino, así que salió de gira por Gran Bretaña e Irlanda.

En 1814 se fue a París con Cesars y volvió a convertirse en una celebridad, que tomaba cócteles en el Café de París y asistía a las fiestas de la alta sociedad.

Cesars se devolvió a Sudáfrica y Baartman cayó bajo la influencia de un «exhibidor de animales», cuyo nombre artístico era Reaux.

Tomaba y fumaba sin tregua, y -según Holmes- «probablemente fue prostituida» por él.

«Grotesco»

Eventualmente, Baartman aceptó ser estudiada y pintada por un grupo de científicos y artistas, pero se rehusó a aparecer completamente desnuda frente a ellos.

Argumentaba que eso estaba por debajo de su dignidad; nunca lo había hecho en sus espectáculos.

Fue en ese período en el que empezó el estudio de lo que se llegó a llamar «racialismo», señala Holmes.

Baartman murió cuando tenía 26 años de edad.

Funcionarios franceses y sudafricanos posan al lado del modelo de yeso de Baartman.

FUENTE DE LA IMAGEN – AP

Funcionarios franceses y sudafricanos posan al lado del modelo de yeso de Baartman.

La causa fue descrita como «una enfermedad inflamatoria y eruptiva». Desde entonces se ha dicho que era resultado de una neumonía, sífilis o alcoholismo.

El naturalista Georges Cuvier, quien bailó con Baartman en una de las fiestas de Reaux, hizo un modelo de yeso de su cuerpo antes de disecarlo.

Además, preservó su esqueleto, puso su cerebro y sus órganos genitales en frascos, que permanecieron expuestos en el Museo del Hombre de París hasta 1974, algo que Holmes describe como «grotesco».

De vuelta a casa

«La dominación de los africanos fue explicada con la ayuda de la ciencia, estableciendo que los joisán eran el grupo menos noble en la progresión de la humanidad», escribió Natasha Gordon-Chipembere, editora de «Representación y feminidad negra: el legado de Sara Baartman».

Tras su elección en 1994 como presidente de Sudáfrica, Nelson Mandela solicitó la repatriación de los restos de Baartman y el modelo de yeso hecho por Cuvier.

El gobierno francés eventualmente aceptó y lo hizo en 2002.

Sus restos fueron enterrados en su provincia de nacimiento.

FUENTE DE LA IMAGEN – AP

Sus restos fueron enterrados en su provincia de nacimiento.

En agosto de ese año, sus restos fueron enterrados en la provincia donde Baartman nació, 192 años después de que saliera con destino a Europa.

Varios libros han sido publicados sobre la manera en la que fue tratada y su trascendencia cultural.

«Se ha convertido en el paisaje sobre el que se desarrollan múltiples narrativas de explotación y sufrimiento de la mujer negra», escribió Gordon-Chipembere, quien opina que, en medio de todo eso, Baartman «la mujer permanece invisible».

Imagen de portada: Gentileza de

FUENTE RESPONSABLE: BBC por Justin Parkinson

Sociedad/Cultura/Historia/Racismo/Explotación humana excretable.

Ota Benga, el adolescente exhibido en una jaula de monos en EE.UU. y las disculpas «incompletas» que llegaron más de un siglo después.

Ota Benga acabó con su vida pegándose un tiro con un arma que tenía escondida. Se cree que al morir tenía unos 25 años de edad.

Ota Benga fue secuestrado en lo que actualmente es la República Democrática del Congo en 1904 para ser llevado a Estados Unidos y exhibido en un zoológico en la jaula de los monos.

La periodista Pamela Newkirk, quien ha investigado y escrito ampliamente sobre el tema, reflexiona sobre los intentos a lo largo de décadas por encubrir esta historia y sobre una disculpa que considera tardía.

Línea

Más de un siglo después de que el zoológico del Bronx en Nueva York, Estados Unidos, llegará a los titulares de medios internacionales por exhibir a un africano en el recinto de los monos, la institución, finalmente, expresó su arrepentimiento.

La disculpa de la Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre (WCS, por sus siglas en inglés) por exhibir en 1906 a Oto Benga, un joven secuestrado en lo que es hoy la República Democrática del Congo llegó tras las protestas globales generadas por el video de la muerte de George Floyd a manos de la policía, que puso el foco nuevamente sobre el racismo en EE.UU.

Durante un momento de reflexión nacional, Cristian Samper, presidente y director ejecutivo de la sociedad, dijo que era importante «reflexionar en la historia de la WCS, y en la persistencia del racismo en nuestra institución».

Samper prometió que la sociedad, que maneja el zoo, se comprometió a ser transparente sobre este episodio que inspiró numerosos titulares en Europa y Estados Unidos desde el 9 de septiembre de 1906, un día después de se exhibiera a Ota Benga por primera vez, hasta que fue liberado del zoológico el 28 de septiembre de 1906.

Sin embargo, esta disculpa tardía llega tras años de evasivas.

«Empleado del zoológico»

En vez de capitalizar el episodio para extraer una enseñanza, la WCS trató de encubrirlo durante un siglo, perpetuando de forma activa y no corrigiendo historias engañosas sobre lo que realmente había pasado.

Grupo de africanos exhibidos durante la feria de 1904.

FUENTE DE LA IMAGEN – MISSOURI HISTORICAL SOCIETY

Ota Benga (derecha) fotografiado en 1904 en la Feria Mundial, junto a otros jóvenes africanos.

En 1906, una carta de los archivos del zoológico revela que las autoridades, en medio de las críticas crecientes, discutieron inventar una historia en la que Ota Benga aparecía como un empleado del zoo.

Asombrosamente, la farsa se mantuvo por décadas.

Línea

¿Quién era Ota Benga?

  • Capturado en marzo de 1904 por el comerciante estadounidense Samuel Verner en lo que antiguamente era el Congo Belga. Se desconoce su edad, pero pudo haber tenido 12 o 13 años
  • Llevado en barco a Nueva Orleans para ser exhibido ese año en la Feria Mundial en St. Louis junto a otros 8 jóvenes.
  • La feria continuó en el invierno. Los jóvenes no tenían ni un refugio ni ropa adecuada para las frías temperaturas.
  • En septiembre de 1906 fue exhibido durante 20 días en el zoológico del Bronx de Nueva York. El espectáculo atrajo a multitudes.
  • La indignación de ministros cristianos acabaron con su encarcelación. Fue llevado al Asilo para Huérfanos de Color Howard en Nueva York, manejado por el reverendo afroestadounidense James H. Gordon.
  • En enero de 1910 se fue a vivir a la Escuela y Seminario Lynchburg para estudiantes negros en Virginia.
  • Allí le enseñó a niños vecinos cómo cazar y pescar, y les contó historias y aventuras de la vida en su tierra.
  • Se cree que luego se deprimió porque extrañaba su tierra y, en marzo de 1916, se pegó un tiro con un arma que tenía escondida. Se estima que al morir tenía 25 años.

Fuente | Libro «Espectáculo: la asombrosa vida de Ota Benga», de Pamela Newkirk.

En 1916, tras la muerte de Ota Benga, un artículo del New York Times se refirió a la exhibición del joven como una leyenda urbana.

«Fue su empleo el que dio lugar a reportes infundados de que lo tenían cautivo en el parque como una de las exhibiciones en la jaula de los monos», dice el artículo.

El relato, por supuesto, contradice numerosos artículos que, una década antes, aparecieron en periódicos de todo el país y en Europa.

El New York Times mismo publicó una decena de artículos sobre el tema, el primero el 9 de septiembre de 1906 con el título: «Hombre del bosque comparte jaula con simios del Parque Bronx».

Luego, en 1974, William Bridges, curador emérito del zoológico declaró que no era posible saber qué había pasado.

Zoológico del Bronx

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

La WCS, a cargo del zoológico del Bronx, dijo que condenaba ciertos capítulos deshonrosos de su historia.

En su libro, «La reunión de animales» se hace una pregunta retórica: «¿Fue Ota Benga puesto ‘en exhibición’, como un raro y extraño animal?», una pregunta que él, como el hombre que preside los archivos del zoológico, es el más indicado para responder.

«Que estuvo encerrado en una jaula vacía para que lo mirasen durante ciertas horas parece improbable», continúa, ignorando pacientemente un cúmulo de evidencia de los archivos del zoológico que revelan precisamente eso.

Un artículo sobre la exhibición, escrito por el director del zoo, apareció de hecho en la propia publicación de la institución.

Aún así, Bridges escribió: «A esta distancia en el tiempo, eso es todo lo que se puede decir con certeza, excepto que todo se hizo con las mejores intenciones, ya que Ota Benga era interesante para el público de Nueva York».

«Amistad entre el captor y el cautivo»

Todas estas engañosas narrativas fueron compiladas en un libro publicado en 1992, cuyo coautor es el nieto de Samuel Verner, el hombre que fue a Congo fuertemente armado para capturar a Ota Benga y a otras personas para exhibir en la Feria Mundial de 1904 en St. Louis.

El libro fue descrito absurdamente como la historia de amistad entre Verner y Ota Benga.

En al menos el relato de un periódico desde la publicación del libro, el joven Verner dijo también que Ota Benga —quien se resistió vigorosamente a su captura— disfrutó de actuar para los neoyorquinos.

Es decir que, por más de un siglo, la misma institución y los hombres que explotan despiadadamente a Ota Benga, y sus descendientes, contaminaron los registros históricos con narrativas falsas que circularon por el mundo.

Incluso ahora, Samper se disculpó por exhibir a Ota Benga por «varios días», y no por las tres semanas en las que fue mantenido en cautiverio en la jaula de los monos.

El zoológico ha posteado ahora en internet documentos digitalizados del episodio, entre ellos cartas que detallan las actividades diarias de Ota Benga y los hombres que lo enjaularon.

Ota Benga en 1904

FUENTE DE LA IMAGEN – MISSOURI HISTORICAL SOCIETY

Se cree que cuando fue capturado, Ota Benga tenía 12 o 13 años de edad.

Muchas de estas cartas están citadas en mi libro «Espectáculo: la asombrosa vida de Ota Benga», publicado en 2015.

En los cinco años desde su publicación, las autoridades del zoológico se negaron inexplicablemente a manifestar arrepentimiento o responder incluso a las preguntas de los medios.

Y mientras que yo tuve la oportunidad de visitar la jaula de primates que albergó y exhibió a Ota Benga, el edificio fue desde ese entonces cerrado para el público.

«La mejor habitación en la casa de los monos»

Ahora, Samper dice: «Lamentamos profundamente que muchas personas y generaciones se hayan visto perjudicadas por estas acciones o por nuestra incapacidad para condenarlas y denunciarlas públicamente con anterioridad».

También denunció a los miembros fundadores Madison Grant y Henry Fairfield Osborn, ambos ardientes eugenistas que estuvieron involucrados directamente en la exhibición de Ota Benga.

Grant escribió «El paso de una gran raza», un libro basado en la pseudociencia racista que fue elogiado por Osborn y aclamado por Adolf Hitler.

Osborn luego dirigió por 25 años el Museo Estadounidense de Historia Natural donde, en 1921, organizó el segundo Congreso Internacional de Eugenesia.

Curiosamente, Samper no mencionó a William Hornaday, director y fundador del zoo, quien fue el principal zoólogo del país y director del Zoológico Nacional en Washington, DC.

Hornaday decoró la jaula que albergaba a Ota Benga con huesos, para sugerir canibalismo, y solía hacer alarde de que el congoleño tenía «la mejor habitación en la casa de los monos».

Algunos creen que la WCS necesita ahora continuar su disculpa incompleta con una reporte riguroso sobre la verdad, acorde a una institución educativa líder.

El episodio le da a esta institución la oportunidad de educar al público sobre la historia del movimiento de conservación y sus vínculos con la eugenesia.

Los principios fundacionales del zoológico del Bronx fueron unos de los más influyentes en las engañosas teorías de la inferioridad racial que aún resuenan hoy día.

Una sugerencia es que la WCS considere también bautizar a su centro educativo Ota Benga, cuya trágica vida y legado están indisolublemente ligados al Zoológico del Bronx.

Imagen de portada: Gentileza de BIBLIOTECA DEL CONGRESO DE LOS EEUU 

FUENTE RESPONSABLE: BBC por Pamela Newkirk

EE.UU./Racismo/República Democrática del Congo/Sociedad/Cultura

Masacre de Tulsa: qué ocurrió en la oculta matanza del «Wall Street negro», uno de los peores crímenes racistas en la historia de EE.UU.

Durante el estallido de violencia se lanzaron explosivos desde el aire contra los residentes del llamado Wall Street negro.

Fue una de las peores masacres contra la comunidad negra en Estados Unidos, pero es prácticamente desconocida.

«Estoy aquí para buscar justicia», dijo Viola Fletcher la semana pasada ante el Congreso de Estados Unidos.

«Estoy aquí para pedirle a mi país que reconozca lo que sucedió en Tulsa en 1921».

Fletcher, de 107 años, es la sobreviviente más longeva de la masacre de Tulsa, Oklahoma, uno de los episodios más trágicos en la historia de la ciudad.

Viola Fletcher, de 107 años, sobreviviente de la masacre de Tulsa, compareció el 19 de mayo ante un comité del Congreso de EE.UU. para demandar justicia.

Ocurrió en 1921 y dejó un rastro de muerte y destrucción en un próspero barrio de población negra conocido como el «Wall Street negro».

Cómo se produjo la masacre

Todo empezó con el rumor de que un joven negro había atacado a una chica blanca en un hotel del centro de Tulsa.

Era la mañana del 30 de mayo de 1921 y Dick Rowland coincidió en un elevador con una mujer llamada Sarah Page. Los detalles de lo que pasó entonces varían según la fuente.

Entre la comunidad blanca de la ciudad empezaron a circular relatos del incidente que se fueron exagerando a medida que se compartieron con más personas.

La policía de Tulsa arrestó a Rowland al día siguiente y abrió una investigación.

Un incendiario reportaje en la edición del 31 de mayo del periódico Tulsa Tribune fue el acicate para que estallara un enfrentamiento entre blancos y negros cerca del tribunal donde el alguacil y sus hombres habían bloqueado el último piso para proteger a Rowland de un posible linchamiento.

Hubo disparos y los afroestadounidenses, que eran minoría, comenzaron a replegarse hacia el distrito de Greenwood, conocido como el «Wall Street negro» por la abundancia de negocios y su prosperidad económica.

Imagen aérea del Wall Street negro en Tulsa, Oklahoma, en 1921

FUENTE DE LA IMAGEN – REUTERS

El distrito de Greenwood, en Tulsa, se conocía como el Wall Street negro por su prosperidad económica.

Temprano en la mañana del 1 de junio, Greenwood fue saqueado y quemado por alborotadores blancos.

El entonces gobernador de Oklahoma, James Robertson, declaró la ley marcial y desplegó la Guardia Nacional.

Un día después del estallido racial, la violencia cesó.

Durante los disturbios, 35 cuadras quedaron en ruinas, lo que significó la destrucción de más de 1.200 casas.

Más de 800 personas tuvieron que ser atendidas por lesiones y en un principio se dijo que hubo 39 muertos, pero los historiadores calculan que murieron al menos 300 personas.

Más de 6.000 personas -la mayoría afroestadounidenses- fueron detenidas en el centro de convenciones y algunas permanecieron allí hasta ocho días.

Edificios ardiendo en Tulsa, Oklahoma, en 1921

FUENTE DE LA IMAGEN – REUTERS

Los disturbios dejaron más de 1.200 casas en ruinas.

BBC

El Wall Street negro

A principios del siglo XX, el distrito de Greenwood era una floreciente comunidad con salas de cine, restaurantes, tiendas y un estudio de fotografía.

Era un vecindario autosuficiente y boyante, separado del resto de la ciudad por las vías del ferrocarril.

El apelativo de Black Wall Street («Wall Street negro») pone de manifiesto su bonanza económica, que hizo que el barrio fuera considerado uno de los mejores del país para la comunidad negra.

Ese boom fue dilapidado en dos días de fuego y violencia.

BBC

Tensiones previas

La masacre racial de Tulsa no se produjo como un hecho aislado e inesperado.

Para comprender lo que pasó hay que entender que dos años antes, cuando los militares estadounidenses regresaron de la Primera Guerra Mundial, muchos soldados negros fueron linchados con sus uniformes puestos.

De hecho, el verano boreal de 1919 se conoce en EE.UU. como el «Verano Rojo» por la cantidad de linchamientos y otros crímenes que se cometieron en distintas ciudades del país contra la población afroestadounidense.

Mujer afroestadounidense en un vehículo en Tulsa Oklahoma, en 1921

FUENTE DE LA IMAGEN – REUTERS

Al igual que en muchas otras ciudades de EE.UU, en aquella época, en Tulsa había una rigurosa segregación racial a principios del siglo XX.

«La masacre de Tulsa surge de ese contexto», le explica a BBC Mundo Ben Keppel, profesor del Departamento de Historia de la Universidad de Oklahoma.

«Hay bastantes pruebas de que el barrio era un próspero centro económico, lo que aporta un elemento de envidia.

«La presencia de ese Wall Street en tiempos de una rigurosa segregación racial trastornaba a los supremacistas blancos, que no podían permitir ese ejemplo de igualdad y por eso sentían que lo tenían que quemar», señala Keppel.

«Además, justo después de la guerra, la economía en EE.UU. cayó en una profunda recesión que afectó a la industria petrolera. Hay un racismo preexistente que está soterrado y que sale a la superficie cuando hay problemas económicos.

«Hay que entender lo que pasaba para luchar contra ello, contra la creencia en la supremacía de los blancos», apunta el historiador.

Una tragedia escondida

Sin embargo, por mucho tiempo no fue posible entender lo que pasaba porque simplemente no se sabía.

El propio Keppel no oyó hablar de la masacre racial de Tulsa hasta que llegó como profesor a la Universidad de Oklahoma y un estudiante lo mencionó en clase. Era 1994. No lo había estudiado ni en la escuela ni en el instituto ni durante su formación universitaria.

Varias personas subidas en una camioneta en Tulsa, Oklahoma, en 1921

FUENTE DE LA IMAGEN – REUTERS

La masacre racial de Tulsa permaneció oculta durante décadas.

Esa situación ha cambiado. Los trágicos incidentes ya forman parte del currículo escolar, aunque gran parte de los estadounidenses siguen sin conocer los detalles.

Desde su puesto como coordinadora de programas en el centro cultural de Greenwood, Michelle Brown intenta mantener vivo el recuerdo y recopila testimonios de los pocos sobrevivientes que siguen con vida.

«Después de la masacre tanto los negros como los blancos escondieron lo que pasó bajo la alfombra, tenían que salir adelante», le cuenta Brown a la periodista de la BBC Jane O’Brien.

«Hablar de ello era revivirlo y era demasiado doloroso. Hubo madres que no volvieron a saber de sus hijos, esposas que perdieron a sus maridos, niños que se quedaron sin padres… nunca supieron nada de ellos».

Alrededor de 300 muertos fueron enterrados en fosas comunes y los cuerpos nunca se encontraron.

Tampoco nadie pagó por lo sucedido.

«En los años 90 se emprendieron acciones legales para intentar obtener justicia para los sobrevivientes, pero técnicamente los delitos habían prescrito y no se hizo nada», indica el profesor Keppel.

Mapa de localización de Oklahoma

Las autoridades de Tulsa pusieron en marcha en 2019 un proyecto para localizar las fosas mediante un radar de penetración subterránea y posteriormente identificar a las víctimas.

«Tenemos que hablar de esto como comunidad porque la ciudad está sufriendo, la ciudad está dividida porque no hemos lidiado con esta parte de la historia, tenemos que hacerlo si queremos seguir adelante como una Tulsa unida, tiene que haber una discusión que lleve a la reparación y la reconciliación», subraya Brown.

Difícil reparación

La cuestión de la reparación es delicada. Las vías del tren todavía separan Greenwood del resto de la ciudad.

Más allá de algunos puntos históricos, casi no hay pruebas de ese «Wall Street negro» en Tulsa.

«Aquí vivía mi familia en 1921, ahora es una calle sin salida», relata Therese Aduni.

Su abuelo fabricaba relojes, su padre nació pocos meses después de la masacre.

«Acaban de aceptar la palabra masacre, por años lo llamaron disturbios, así las compañías de seguros no tenían que pagar daños a los propietarios de casas o de negocios que lo perdieron todo», le explica Aduni a la BBC.

Destrozos en Tulsa, Oklahoma, en 1921

FUENTE DE LA IMAGEN – REUTERS

Durante mucho tiempo se habló de disturbios en lugar de masacre para que las compañías de seguro no tuvieran que pagar daños.

«La gente quiere darle un cierre a esto, oímos sobre las reparaciones a los japoneses, a los sobrevivientes del Holocausto, ¿por qué nosotros no?», plantea.

Para Aduni, la reparación tiene que llegar en forma de desarrollo económico, algo que -denuncia- se le ha negado sistemáticamente a la comunidad.

«¡No tenemos un supermercado! Necesitamos un supermercado, una zapatería, una lavandería… queremos todos los negocios que teníamos antes, queremos que los restauren, eso sería reparación para mí».

Las autoridades de la ciudad dicen que están trabajando en abordar la desigualdad racial y que ha habido cierto progreso.

Debate más profundo

Keppel observa con satisfacción el creciente número de documentales, libros y reportajes sobre lo que sucedió en Tulsa hace casi 100 años.

«Espero que a medida que se acerca el centenario no solo se supere la amnesia institucional sino que cambie la forma como los estadounidenses se ven a sí mismos como sociedad», sostiene.

Protesta liderada por el movimiento Black Lives Matter

FUENTE DE LA IMAGEN – PA

Las protestas contra la brutalidad policial y la discriminación racial se han extendido por distintas ciudades de EE.UU. y otros países.

«Estamos inmersos en un debate en el que una vez que has reconocido que eso ocurrió y que fue grave, la pregunta es qué hacemos, cuáles son las implicaciones para nuestras instituciones públicas.

«En todas partes del país hay historias que se han mantenido ocultas y que deben ser expuestas y discutidas. Debemos plantearnos qué pasa ahora en Tulsa y otras ciudades, qué necesitamos aprender», expone.

Keppel reflexiona sobre el actual debate sobre el racismo en EE.UU.

«Lo que pasa ahora lleva tiempo fraguando. En los últimos 10 años, o cinco o uno, este mal comportamiento policial se ha dado en repetidas ocasiones por todo el país y la gente está harta.

«Hay pocos momentos en la historia en los que las circunstancias se unen con las emociones y catalizan una conversación más grande. Espero que este sea uno de esos momentos», concluye.

* Este artículo se publicó originalmente en junio de 2020 y fue actualizado a propósito del 100º aniversario de la masacre.

Imagen de portada: Gentileza de BBC News Mundo

FUENTE RESPONSABLE: BBC News Mundo por Beatriz Diez (@bbc_diez)*

La masacre de Tulsa/El Wall Street negro/Racismo/

Brutalidad policial/Impunidad/Sociedad/Derechos Civiles

«Es muy hermosa e inteligente… pero es india».

Dorothy Bonarjee era india de nacimiento, inglesa de educación, francesa por matrimonio y galesa de corazón.

Por decirlo de otro modo, era la eterna extranjera, a veces por casualidad y otras veces por elección.

Y su mayor logro —en 1914 ganó, siendo apenas una adolescente, uno de los premios culturales más prestigiosos de Gales— es notable también por eso mismo.

En la India, Dorothy Bonarjee y su familia eran diferentes, por clase, cultura y religión. Eran brahmanes bengalíes de casta alta, pero Dorothy pasó su infancia viviendo una vida sencilla en la hacienda familiar a cientos de kilómetros de Bengala, en Rampur, cerca de la frontera de la India con Nepal.

También eran cristianos: su abuelo fue sacerdote en Calcuta tras ser convertido por el célebre misionero escocés Alexander Duff.

La vida de Dorothy cambió por completo en 1904, cuando —junto con sus hermanos, Bertie y Neil— fue enviada a Londres para su escolarización. Sólo tenía 10 años.

Sus padres, quienes habían pasado en su día por Gran Bretaña, querían que sus hijos formaran parte, como ellos, de la «Inglaterra retornada» que cada vez más dirigía la India en nombre de la potencia imperial.

Dorothy con sus hermanos Neil y Bertie en 1904.

FUENTE DE LA IMAGEN – SHEELA BONARJEE

Dorothy con sus hermanos Neil y Bertie en 1904.

Entre la élite india, esta experiencia británica tenía «un cierto valor esnob, como ser un noble en Gran Bretaña», señaló uno de los miembros del clan Banerjee.

Se conserva una fotografía de los tres jóvenes Banerjee aproximadamente de cuando llegaron a Londres.

Dorothy aparece recatada con un vestido blanco y una cinta negra en el pelo. Bertie, su hermano mayor, lleva traje y corbata. Es una declaración de cuán ingleses se habían vuelto, aunque el mundo que los rodeaba siempre los vería como indios.

El padre de Dorothy era abogado y terrateniente. Ella estaba probablemente más unida a su madre, que era una firme defensora de la educación de las niñas.

Mujer y extranjera

Tanto la hija como la madre fueron activas defensoras en Gran Bretaña del voto para las mujeres. Y gracias a su madre, Dorothy tuvo un privilegio poco común en Gran Bretaña o en la India hace un siglo: iba a recibir una educación tan buena como la de sus hermanos.

«En la época de la Primera Guerra Mundial, había unos mil estudiantes indios en las universidades británicas», sostiene la doctora Sumita Mukherjee, de la Universidad de Bristol, que ha escrito un libro sobre los indios «retornados de Inglaterra». «Entre 50 y 70 eran mujeres».

En 1912, Dorothy Bonarjee se unió a este selecto grupo. La familia habría esperado que Dorothy fuera a la Universidad de Londres, pero, según la tradición familiar, Londres le parecía «demasiado esnob» y optó por el University College de Gales, en la ciudad costera de Aberystwyth, de mayoría galesa.

«¡Dónde diablos está eso!», exclamó su padre, al parecer. Pero Dorothy se salió con la suya. Y su hermano Bertie también se matriculó allí, en parte para hacer de carabina de su hermana.

La decisión de Dorothy puede haber estado determinada por la reputación progresista de la universidad. «Un principio fundacional del Colegio Universitario de Aberystwyth era que todas las creencias religiosas y arraigos culturales eran bienvenidos», dice Susan Davies, archivista e historiadora de la actual Universidad de Aberystwyth.

Estudiantes

FUENTE DE LA IMAGEN – UNIVERSITY OF ABERYSTWYTH

Estudiantes del University College de Gales. Dorothy aparece sentada, la segunda por la derecha.

Y la facultad, la más antigua de los tres que formaban la Universidad de Gales en aquella época, también tenía un impresionante historial en lo que a igualdad de género se refiere.

Cuando Dorothy llegó allí, casi la mitad de los estudiantes eran mujeres, una proporción mucho mayor que en la mayoría de las universidades británicas de la época.

En el momento de su graduación en 1916 —cuando muchos de los hombres estaban luchando en Flandes y Francia— las mujeres eran una clara mayoría.

Dorothy era, claramente, una estudiante popular que desempeñaba un papel destacado en la sociedad literaria y de debate, y ayudaba a editar la revista de la facultad.

Premiada en Gales

Su gran momento llegó en febrero de 1914 en el Eisteddfod anual del lugar, un certamen y una celebración de la cultura galesa en la que escritores y músicos competían por premios.

Aunque no era tan prestigioso como el Eisteddfod nacional, era un acontecimiento cultural importante en el corazón de habla galesa del país.

Los participantes en el concurso principal, de poesía en el estilo tradicional galés, tenían la oportunidad de ganar una imponente silla de roble tallada a mano.

Todos los poemas se presentaron con seudónimos. Un periódico galés, el Cambria Daily Leader, se hizo eco del evento en su portada:

«El primer premio fue otorgado a ‘Shita’, por una oda escrita en inglés, y descrita como un excelente y altamente dramático tratamiento del tema […]. La señorita Bonarjee recibió una estruendosa ovación cuando se levantó y se reveló como «Shita» […]. La ceremonia se desarrolló en medio de un gran entusiasmo».

Students at the University College of Wales

FUENTE DE LA IMAGEN – UNIVERSITY OF ABERYSTWYTH

Dorothy Bonarjee (con camisa de rayas) fue la primera estudiante extranjera y la primera mujer que triunfó en el Eisteddfod universitario.

Los padres de Dorothy estuvieron presentes para ver el éxito de su hija de 19 años. Persuadieron a su padre para que se dirigiera a la multitud, agradeciéndoles el modo en que habían «recibido a una competidora exitosa de una raza y un país diferentes».

Si la India hubiera dado a luz a una poeta, declaró, Gales la había educado y le había dado la oportunidad de desarrollar sus instintos poéticos.

Dorothy Bonarjee fue la primera estudiante extranjera y la primera mujer que triunfó en el Eisteddfod universitario. Fue un logro histórico: la primera mujer que ganó el Eisteddfod nacional fue en 2001.

Alentada por su éxito, colaboró con poemas en revistas como The Welsh Outlook, una revista mensual que reflejaba y fomenta el nacionalismo cultural galés. Incluso después de dejar Gales, siguió publicando allí.

«Le encantaba el galés», afirma su sobrina Sheela Bonarjee. «No sabía hablar galés, así que siempre fue una advenediza en ese sentido. Pero la aceptaron».

Desengaños racistas

Sin embargo, Dorothy también sufrió desengaños en Aberystwyth.

Sheela Bonarjee aún conserva el maltrecho cuaderno negro en el que su tía recopilaba sus versos. Junto a uno de los poemas, Dorothy apuntó una nota: «Escrito a los 22 años, cuando un estudiante galés, tras tres años de noviazgo secreto, me abandonó porque sus padres dijeron: ‘Es muy hermosa e inteligente, pero es india».

Note left by Dorothy Bonarjee with her poems

«La destruyó. Estaba angustiada», dice Sheela, recordando las confidencias que su tía le hizo sobre aquel romance fallido. «Hay un poema suyo [llamado ‘Renuncia’] que muestra la pérdida de ese novio».

Dorothy se había acostumbrado a ser la extraña, pero se puede pagar un precio doloroso por ser diferente.

Su hermano menor, Neil, estudió más tarde en la Universidad de Oxford, y allí se topó con un muro de prejuicios.

«Los indios en general, hay que decirlo, junto con otras razas de color, no eran populares en la universidad», escribió.

Los compañeros ingleses tenían algo que yo no tenía; es decir, un imperio. Ellos lo poseían, mientras que yo sólo pertenecía a él».

Dorothy no se dejó intimidar. Desde Aberystwyth, ella y Bertie volvieron a Londres, donde ambos cursaron una segunda carrera.

Una vez más, fue una pionera: la primera mujer estudiante del University College de Londres que se licenció en Derecho.

La familia esperaba entonces que los jóvenes regresaran a hacer su vida y su carrera en la India. Sus hermanos subieron obedientemente al barco. Dorothy se rebeló.

Matrimonio con un pintor francés

Estaba atrapada entre diferentes culturas y valores sociales. Era de espíritu libre y estaba comprometida con la igualdad de la mujer; no era alguien que consentiría fácilmente un matrimonio concertado por su familia en la India. Así que se fugó con un artista francés, Paul Surtel.

Retrato de Dorothy Bonarjee pintado por su marido, Paul Surtel

Retrato de Dorothy Bonarjee pintado por su marido, Paul Surtel

Su padre estaba furioso; su madre parece que fue más comprensiva. La pareja se casó en 1921 y se estableció en el sur de Francia. Mientras Surtel adquirió notoriedad como pintor, su esposa se retiró de la vida pública.

Tuvieron dos hijos, uno de los cuales murió en la infancia, pero a mediados de la década de 1930 el matrimonio estaba acabado. «Nada es más desgastante moralmente», comentó Dorothy, «que un marido débil».

Dorothy Bonarjee with her son, Denis

FUENTE DE LA IMAGEN – SHEELA BONARJEE

Dorothy Bonarjee con su hijo, Denis, que murió en la infancia.

FUENTE DE LA IMAGEN – SHEELA BONARJEE

Dorothy Bonarjee con su hijo, Denis, que murió en la infancia.

Su familia le rogó que regresara a la India. De nuevo, ella se negó, decisión que, al parecer, lamentó más tarde. Su padre le compró un pequeño viñedo en Gonferon, en la Provenza, para que le sirviera de hogar y de medio de vida. El dinero era escaso. No era la vida fácil que ella esperaba. Nunca se volvió a casar.

Sheela Bonarjee siguió los pasos de su tía desde la India hasta Londres en los años 50, y realizó varias visitas al sur de Francia. Recuerda a su «tía Dorf» como elegante, segura de sí misma y poco convencional. En algunos aspectos era muy francesa, recuerda Sheela.

«Tomaba vino con todas las comidas, lo que para mí, como india, era muy extraño y a veces me preguntaba por qué tenía tanto sueño todo el día». Pero hablaba francés con un acento muy marcado.

Dorothy con sus hermanos Neil y Bertie en 1904.

FUENTE DE LA IMAGEN – SHEELA BONARJEE

Dorothy con sus hermanos Neil y Bertie en 1904.

Dorothy Bonarjee in a sari

FUENTE DE LA IMAGEN – SHEELA BONARJEE

Ahora tiene la distinción de figurar en el «Diccionario biográfico de Gales», la única persona de origen indio entre casi 5.000 entradas. Está escrito por Beth Jenkins, de la Universidad de Essex.

«Dorothy abrazó sin duda la cultura nacional galesa», sostiene, «y contribuyó significativamente a ella durante su estancia en Aberystwyth».

Vivió hasta casi los 90 años. Pero no volvió a pisar la India.

Sin embargo, su lado indio siguió siendo importante. En fechas señaladas y festivas, deleitaba a sus vecinos franceses vistiéndose con un sari.

Pero en muchos aspectos era más francesa, más inglesa, quizás incluso más galesa, que india. Y en todas partes, siempre fue extranjera.

Imagen: Gentileza de BBC News Mundo

FUENTE RESPONSABLE; Redacción BBC News Mundo

Sociedad y Cultura/India/Reino Unido/Gales/Racismo