La «herejía de Kepler»: las matemáticas que llevaron a cuestionar a Dios como arquitecto del universo.

La misión de Johannes Kepler, matemático, astrónomo, astrólogo al servicio del emperador Rodolfo II de Habsburgo, era desvelar las leyes que sirvieron al Creador para dar forma al universo.

Pero Kepler se enfrentó al juicio de una incongruencia, una pieza que no encaja con la lógica y que cuestionaba la omnipotencia de Dios.

Esa incongruencia es la figura geométrica del heptágono.

Euclides renunció a ella por su extravagante naturaleza, y que Kepler aseveró: «No ha podido ser construida conscientemente por una mente».

«La Geometría es uno de los eternos reflejos de la mente de Dios», escribía Johannes Kepler en Mysterium Cosmigraphicum (1659)

«Yo me propongo demostrar que Dios, al crear el universo y al establecer el orden del cosmos, tuvo ante sus ojos los cinco sólidos regulares de la geometría conocidos desde los días de Pitágoras y Platón, y que Él ha fijado de acuerdo con sus dimensiones el número de los astros, sus proporciones y las relaciones de sus movimientos».

Pintura de dios

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES ¿Creó Dios el universo?

El esqueleto del universo según Kepler

Según Kepler, el Cosmos estaba ordenado dentro de una gran esfera y había sido construido con la expansión de los poliedros regulares.

Sólo existen cinco poliedros regulares: tetraedro, cubo, octaedro, dodecaedro e icosaedro.

Dentro de la órbita o esfera de Saturno, Kepler inscribió un cubo; y dentro de este la esfera de Júpiter circunscrita a un tetraedro.

Sobre el tetraedro situó la esfera de Marte.

Entre las esferas de Marte y la Tierra encajaba el dodecaedro.

Entre la Tierra y Venus el icosaedro; entre Venus y Mercurio el octaedro.

Y en el centro de todo el sistema, el astro rey, el Sol.

Kepler había construido el esqueleto de la Armonía de las esferas ensamblando poliedros.

El cosmos de Kepler

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES Y SCIENCE PHOTO LIBRARY. El modelo de Kepler del Sistema Solar, partiendo como base de los sólidos platónicos.

El heptágono no encajaba

Para dar forma a la Armonía de las esferas, Kepler despliega en su obra Harmonices mundi el desarrollo geométrico de los polígonos, y entre ellos el heptágono, una singularidad que rompía la armonía.

En su obra, Kepler afirma que esta figura no ha podido ser construida conscientemente, y tampoco es posible darle forma con los métodos utilizados por Durero, Cardano, Clavio o Bürgi.

Kepler duda si verdaderamente lo pudieron hacer, o si lo lograron de manera fortuita.

Kepler basaba su argumentación científica en la imposibilidad geométrica de la construcción del heptágono con escuadra y compás.

La construcción de esta figura tampoco se explica en los Elementos de Euclides, ni en el Almagesto de Ptolomeo.

Puente de San Carlos

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Al caerle los copos de nieve sobre el puente de Carlos en Praga, Kepler tuvo su «momento eureka» particular.

Kepler llegó a afirmar que la máquina celeste no fue creada como un «animal divino, sino como un reloj regido por una fuerza que puede expresarse matemáticamente».

El Dios Geómetra, de gran popularidad en la Edad Media, estaba siendo cuestionado.

Las órbitas elípticas de los planetas

En el ilusionismo del movimiento circular de los planetas había más cosas que no encajaban.

Kepler no podía explicar matemáticamente por qué a principios de noviembre el atardecer del día cae rápidamente y el amanecer se adelanta velozmente a medianos de febrero.

Convencido de que todo el cosmos y sus circunstancias podían explicarse con matemáticas, encontró cómo resolver el enigma.

Johannes Kepler

FUENTE DE LA IMAGEN – SCIENCE PHOTO LIBRARY. Hijo de un mercenario y una madre acusada de ser bruja, Kepler miró al cielo y descubrió que el Sol estaba en el centro del Sistema Solar.

Tras estudiar durante cinco años las observaciones exhaustivas y meticulosas de los planetas hechas por Tycho Brahe, tratando de ajustar el viaje de Marte a varias curvas, en 1609 publicó las dos primeras de sus tres leyes del movimiento planetario.

La primera ley establece: «La órbita de todos los planetas es una elipse con el Sol en uno de sus focos».

Aquel hallazgo fue fundamental para la comprensión del universo.

Sin embargo, también suponía zozobra en los intereses de Kepler.

¡Cómo era posible que el creador eligiera una elipse, y no un círculo perfecto!

En la mente de Kepler nunca hubo intención de cuestionar al divino Arquitecto del cosmos.

Sin embargo, al otro lado del mundo, en Filipinas, un misionero dominico estudió al detalle la obra de Kepler y señaló la herejía: la opinión que Kepler había manifestado sobre el heptágono cuestionaba al Creador.

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FUENTE DE LA IMAGEN – NASA.Los planetas del Sistema Solar

La herejía de Kepler

Fray Ignacio Muñoz Pinciano (1608-1685) escribió el Manifiesto geométrico (1684), en el que describe un método de trazado del heptágono, frente al desarrollado en la proposición de la figura determinada por Kepler.

Esto significaba, para el fraile, que Kepler no solo estaba equivocado, sino que, además, su obra era una herejía.

El fraile cree conseguir construir la figura a través del triángulo isósceles (9,4,9) refutando a Kepler por considerarla como imposible simpliciter.

El dominico termina la obra apuntando que, pese a que Kepler ya está denunciado por la Inquisición, el Harmonices mundi no lo estaba, y, debido a sus tesis sobre esta figura, también habría de ser condenada.

Según el dominico, la obra de Kepler conduce a pensar que la Sabiduría eterna de Dios no es suficiente para construir la figura del heptágono, y por tanto carecería de cognoscibilidad científica.

Fray Ignacio razonaba basándose en el principio de las Escuelas Metafísicas, donde lo que no tiene entidad, ni esencia, ni condiciones, ni propiedades, no puede existir.

El Manifiesto Geométrico fue una apología contra la incognoscibilidad del heptágono por ser una figura infinita, y de aquí el principio herético de Kepler.

En el Génesis, la Creación es finita, los seis famosos días y un séptimo de descanso, y en la creencia de lo indeterminado parte el arrebato inquisidor del dominico.

Imagen de portada: GETTY IMAGES. Así era el modelo del universo de Kepler.

FUENTE RESPONSABLE: BBC News Mundo. *The Conversation. Por Cinta Lluís y Josep Lluis. *Este artículo fue publicado en The Conversation y reproducido bajo la licencia Creative Commons. Haz clic aquí para leer la versión original. Josep Lluis i Ginovart es Catedrático Intervención Patrimonio Arquitectónico de la Universitat Internacional de Catalunya. Cinta Lluis Teruel es ayudante de Investigación Júnior de la Universitat Internacional de Catalunya.17 de noviembre 2022.

Sociedad y Cultura/Religión/Astronomía/Ciencia.

 

 

Las estatuas de más de 2.000 años de antigüedad halladas en Italia que podrían “reescribir la historia”.

Arqueólogos italianos descubrieron 24 estatuas de bronce extraordinariamente preservadas en la Toscana, que se cree datan de la época de los antiguos romanos.

Las estatuas fueron halladas bajo las ruinas lodosas de baños en San Casciano dei Bagni, un pueblo en lo alto de una colina en la provincia de Siena, a unos 160 kilómetros de Roma.

Las figuras, que se estima tienen alrededor de 2.300 años, representan a Higía, Apolo y otros dioses grecorromanos. Higía era la diosa de la limpieza y la sanación y de su nombre se deriva la palabra «higiene».

Un experto dijo que el hallazgo podría «reescribir la historia».

La mayoría de las estatuas, que se encontraron sumergidas debajo de los baños junto con unas 6.000 monedas de bronce, plata y oro, datan de entre el siglo II a. C. y el siglo I d. C.

Esta era marcó un período de gran transformación en la antigua Toscana a medida que la región pasó del dominio etrusco al romano, afirmó el ministerio de cultura italiano.

Jacopo Tabolli, profesor asistente de la Universidad para Extranjeros de Siena y director de la excavación, cree que las estatuas habrían sido sumergidas en aguas termales en una especie de ritual. «Le das al agua porque esperas que el agua te devuelva algo», observó.

Las estatuas, que fueron preservadas por el agua, serán llevadas a un laboratorio de restauración en la localidad de Grosseto, antes de ser exhibidas en un nuevo museo en la municipalidad de San Casciano, que es parte del área metropolitana de Florencia.

Massimo Osanna, director general de los museos estatales de Italia, dijo que el descubrimiento es el más importante desde los Bronces de Riace y «ciertamente uno de los hallazgos de bronces más significativos jamás realizados en la historia del Mediterráneo antiguo».

Los Bronces de Riace, descubiertos en 1972, representan a un par de antiguos guerreros. Se cree que datan de alrededor de 460-450 a. C.

Una de las estatuas halladas en la Toscana

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Una de las estatuas halladas en la Toscana

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Una de las estatuas halladas en la Toscana

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Una de las estatuas halladas en la Toscana

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Una de las estatuas halladas en la Toscana

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Una de las estatuas halladas en la Toscana

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Una vista aérea del sitio donde fueron halladas las estatuas

Imagen de portada: EPA

FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC News Mundo. 9 de noviembre 2022.

Sociedad y Cultura/Arqueología/Historia/Religión/Italia

Cómo logré «huir» del monasterio contemplativo donde viví 12 años como monja.

Un domingo por la mañana, sin pedir permiso, Florencia Luce levantó el teléfono y llamó a sus hermanos. «Espérenme en casa. Necesito hablar con ustedes», les dijo.

Juntó sus pocas pertenencias, cruzó el portal y puso un pie en la calle.

La idea le rondaba por su cabeza desde hace meses, años. Pero no fue sino hasta una mañana de diciembre que juntó el coraje necesario para huir del monasterio contemplativo donde había pasado los últimos 12 años de su vida como monja de clausura.

No es que hubiera estado recluida allí por la fuerza. En absoluto. Pero el control y la manipulación psicológica que se ejercían puertas adentro de la institución religiosa hicieron que le resultara imposible pensar en marcharse de otra manera.

A la distancia, Luce -que se crió en una familia argentina típica de clase media de un barrio tradicional- ve su experiencia como el resultado de su propia confusión, la necesidad de encontrar su voz en medio de una familia numerosa, y el peso contundente de las influencias de su entorno.

Su idealismo, sus ansias de cambiar el mundo, así como los consejos errados que recibió por parte de su guía espiritual, la llevaron por un camino totalmente equivocado para ella.

Si bien reconoce haber pasado momentos hermosos («disfrutaba el canto gregoriano, el estudio, el cariño de mis compañeras»), su vida monástica estuvo marcada por las pequeñas mezquindades de la cotidianeidad en el encierro, la hipocresía, el secretismo, y un cúmulo de preocupaciones triviales muy alejadas de la vida espiritual que tanto anhelaba al entrar.

Aún así, demoró más de una década en salir.

«Es como cuando estás en un mal matrimonio y te seguís quedando sin entender por qué, o como cuando estás en una secta», explica reflexionando sobre su experiencia, que plasmó en la novela inspirada en sus vivencias «El canto de las horas».

Desde New Jersey, Estados Unidos, donde trabaja y vive con su marido y su hija, Luce conversó con BBC Mundo. Este es un resumen de su relato en primera persona.

Línea

Crecí en Buenos Aires en una familia de clase media de 5 hermanos. Y aunque en mi infancia íbamos a misa, la religión estaba ausente en nuestra casa.

Pero mi colegio secundario, que era laico, tenía un fuerte componente religioso. Fue en ese ambiente y a través de los amigos que me fui empapando de ese espíritu y cuando llegué a los 19 años, empecé a plantearme la vocación.

Florencia Luce

FUENTE DE LA IMAGEN – FLORENCIA LUCE. Luce y sus hermanos.

Ya estudiando agronomía en la Universidad Católica, sentí el «llamado». Fue de repente, rápido. Me acuerdo perfectamente del momento en que tuve la sensación de que Dios me llamaba, fue una sensación física.

En ese momento comencé a tener un director espiritual, un sacerdote que me habló del monasterio y me dijo que yo era la persona ideal para ese lugar de vida contemplativa.

Cuando pienso ahora en todo esto ya no lo veo así, creo que ese «llamado religioso» era parte de mi delirio y cuestionamiento.

Yo digo que se me presentó de afuera hacia adentro y no de adentro hacia afuera. Hoy lo veo como algo con lo que me topé y traté de calzarlo, porque sentía la necesidad de irme de mi casa.

Así como mis amigas -en un ambiente que era tradicional y conservador- se casaron a los 20 por la necesidad de irse, a mí se me presentó la posibilidad de irme a un monasterio.

Si bien no había grandes conflictos dentro de mi familia, había mucha gente en mi casa, mucho ruido, y yo tenía la necesidad de buscar un espacio propio.

Florencia Luce junto a su familia

FUENTE DE LA IMAGEN – FLORENCIA LUCE. Luce recuerda que tenía necesidad, en medio de una familia numerosa, de encontrar su propio espacio.

Fue un error, un impulso. Yo era muy idealista y necesitaba encontrar algo trascendental, quería hacer algo por el mundo. Podría haber ido a misionar al norte si mi director espiritual me lo hubiera sugerido, pero él me guió hacia ese monasterio contemplativo de clausura.

La decisión

Además de mis padres, nunca tuve alguien que me dijera esto no es para vos. Cuando les conté mi decisión, reaccionaron mal, no lo podían entender. Mis hermanos me decían que estaba loca.

En ese momento, antes de entrar, tenía muchos amigos, era una persona sociable, deportista, tenía un novio, iba a bailar.

Pero cuando fui a hablar con la abadesa del monasterio ya no consideré otra cosa, me fanaticé y me decidí a entrar.

Me aceptaron enseguida, nunca me dijeron que espere, que lo piense, que termine primero mi carrera, ni cuestionaron mi fe tan frágil.

Y cuando me hablaban de la vida monástica, a mí me parecía perfecta.

Las reglas

Al entrar al monasterio, cortas tu vínculo con el mundo exterior. LLevé un bolsito con ropa muy simple. No puedes entrar con libros o una radio, ni nada personal.

"El canto de las horas", de Florencia Luce

FUENTE DE LA IMAGEN – FLORENCIA LUCE

Me asignaron a una joven que me mostró el lugar, me explicó las rutinas y las reglas, porque ingresas a un mundo donde tienes que obedecer un montón de reglas. La del silencio, por ejemplo: mientras cocinas, limpias o vas a clase no está permitido hablar. Solo hay un recreo donde puedes conversar libremente.

Te levantas antes del alba, y tu día está marcado por oraciones litúrgicas -que en la vida contemplativa son cantadas y comunitarias-, meditación, estudio, trabajo y más rezos.

Rezas por tu familia o por los conflictos que te indican. Hoy, por ejemplo, sería por la guerra en Ucrania.

La abadesa es quien lo decide. Ella recibía el diario todos los días, recortaba las páginas que consideraba de interés general y las dejaba en una sala donde todas las podíamos leer.

Toda la información llegaba filtrada, censurada. No tenías acceso a otra información: tu fuente era la superiora o lo que te contaba tu familia si venía a verte, en visitas que cada vez se hacían más espaciadas.

La idea era que todas estas actividades te condujeran a un estado de meditación y adoración a Dios.

Mundo mezquino

Florencia Luce con sus hermanos

FUENTE DE LA IMAGEN – FLORENCIA LUCE. Sus hermanos no entendían porque había elegido la vida monástica, les parecía una locura.

Yo me encariñé mucho con las hermanas que estaban allí, eran personas muy espirituales que se tornaron en mi familia.

Pero hilando fino, ahora veo que allí había mucho conflicto. Es un ambiente extremadamente cerrado con muchas reglas que se cumplen pero también se rompen.

Lo que se espera de ti es que alcances la pureza espiritual, que te entregues a Dios. Pero es una meta tan alta que pocos la pueden alcanzar, y ves que allí hay mucha gente que no debería estar.

Te encuentras que en la realidad es un mundo de celos, competencias, donde hay grupos, personas que te quieren mover el piso, como si se tratara de una empresa.

Es una organización vertical donde la madre superiora es la guía espiritual de cada una de las monjas. Es con la única con la que está permitido hablar de tus conflictos, y ella misma está muchas veces en el centro de ellos, porque te empiezas a sentir atraída hacia ella y a competir por sus afectos y favores.

Lo mismo pasa con respecto a los otros afectos que hay allí que son las otras monjas.

Y se generan ataduras que no son sanas. Comienzas a vivir por esos vínculos, para que te presten atención. Dejas entonces de vivir para Dios y vives entonces para la madre superiora.

Florencia Luce y familia

FUENTE DE LA IMAGEN – FLORENCIA LUCE. Luce junto a su marido y su hija.

Aunque el deseo físico cada una lo vivía de un modo diferente y lo podías sublimar, todo eso estaba desplazado hacia la parte psicológica y por eso persistía ese deseo de que la superiora u otra monja te mirara o te prestara atención.

Todo eso era causa de muchas enfermedades mentales que se traducían en síntomas físicos. Yo vi a chicas que se enfermaron de la cabeza muy mal, que estaban medicadas.

Muchas hermanas sufrían problemas estomacales, dolores de cabeza y cuando las veía un médico nunca les encontraba nada.

Todo tenía que ver con el encierro. Éramos un grupo de mujeres encerradas siempre en el mismo lugar, sin distracciones, donde cada problemita lo veías amplificado con una lupa. Porque como estás en silencio, y no podés hablar, te quedas enganchada pensando y pensando en cosas pequeñísimas en lugar de enfocarte en lo trascendente.

Además no hacíamos ejercicio físico.

Había muchas jóvenes confundidas. Ese ambiente era mentalmente y emocionalmente muy desgastante, y esto me hizo empezar a cuestionar qué estaba haciendo allí.

Las dudas

Empecé a dudar sobre si tenía o no vocación religiosa desde el primer año. Pero al principio disfrutaba de la vida comunitaria. Además, me encantaba el estudio y la música.

Pero tenía crisis vocacionales muy periódicas y la abadesa me decía siempre que eso le pasaba a todas, que era un momento nada más, que yo me había adaptado muy bien y tenía vocación verdadera.

Abadía

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. La vida dentro del monasterio estaba marcada por la rutina y las reglas que no siempre se cumplían. Foto genérica.

Yo iba a verla, lloraba y siempre me retenía. No creo sinceramente que hubiese mala intención, pero creo que trataba de que se quedaran las chicas que tenían cierta formación intelectual. Nos tomaba bajo su ala y nos favorecía, porque pensaba que podría moldearnos para el futuro.

Como yo sabía manejar, a mí me llevaba para ver a su madre, salir a almorzar, tomar el té, ir de compras, todas cosas que yo no podría haber hecho y de las cuales no podía decir nada.

Al principio todo eso me gustaba, pero luego fue lo que causó la crisis.

La crisis

Llegó un punto en donde me di cuenta de que aunque uno entra pensando que se va a transformar y va a ayudar a transformar el mundo, vas viendo que ingresás a una vida donde tenés que preocuparte de las pequeñeces.

Yo rezaba, pero al final lo más importante eran otras cosas, como estar bien con las demás, que me consideren o que me den un trabajo mejor que el de limpiar los baños.

Partitura de canto gregoriano

FUENTE DE LA IMAGEN-GETTY IMAGES. Una de las cosas que más entusiasmaba a Luce dentro del monasterio era el canto gregoriano. Foto genérica.

Es paradójico, porque en vez de olvidarte de vos y pensar en Dios, acabas mirándote el ombligo.

Pero el detonante fue un viaje que hice a un monasterio de Francia, a donde me enviaron para ayudar. Tomar distancia me permitió ver las cosas desde otra perspectiva.

Al volver sentí que me habían desplazado (algo que se supone debía aceptar porque era la voluntad de Dios) y para rematar la situación murió mi abuela, con quien tenía una relación muy cercana, y no me permitieron ir a su entierro, mientras que al mismo tiempo salía a tomar el té con la mamá de la abadesa.

Eso me ayudó a ver todo más claramente. Empecé a cuestionar más mi vocación y lo más grave fue que me di cuenta de que me estaba enfermando psicológicamente.

Así, después de 12 años, pude tomar la decisión.

La huida

Traté muchas veces de irme, pero la superiora siempre me convencía. Por eso dejé de hablarle, lo elaboré sola y, un buen día le dejé una carta en su escritorio cuando estaba ausente, y le expliqué que me iba de esta manera porque no podía hacerlo de otra.

Tomé mis cosas, y como hacía cuando salía a hacer algún trámite, sin decirle nada a nadie, pedí que me abrieran la puerta.

No lo considero un escape. Era la única forma de estar 100% segura de que podía salir de esta atadura psicológica y afectiva, pero después, en el monasterio, fui muy criticada por ello.

Me fui sin un plan, pero sabía que necesitaba irme y que iba a tener la contención de mi familia.

Fue un encuentro muy emocionante. Habían pasado muchos años y ellos no tenían lo menor idea de mis conflictos internos. Charlamos, lloramos; mi familia estaba feliz.

Una nueva vida

Cuando salí estaba pálida, transparente por lo delgada. Venía comiendo muy poco, consumida por la angustia. Pasaron semanas hasta reconstruirme físicamente.

Poco a poco empecé a estudiar, conseguí trabajo, me fui a vivir al centro, conocí a quien hoy es mi marido, que es estadounidense, y el resto es historia.

La terapia me ayudó a salir de esto, también la contención familiar y de mis amigos, y tuve mucha suerte.

Al regresar al mundo real mi mente volvió prácticamente a donde estaba antes de entrar. Sentía curiosidad por todo.

Me adapté muy fácilmente, fue como para un pez volver al agua.

Lo que sí me costó es pensar en el por qué me quedé allí tantos años. Eso sigue siendo una pregunta para mí.

Me gustaba la vida comunitaria, el tener tiempo para estudiar, leer, pero creo que la mayor fuerza fue la influencia de la abadesa, una mujer muy carismática y con mucho poder sobre todas.

Es como cuando te preguntas por qué la gente se queda en una secta o te quedas en un matrimonio que sabes que no es para vos.

No me arrepiento de haber entrado, porque fue una experiencia muy rica, pero sí del haberme quedado tanto tiempo.

Mi experiencia no me hizo perder la fe en Dios o en la vida espiritual, pero ahora la encuentro mucho más en textos literarios, o al escuchar un concierto, pero no en la institución de la Iglesia, cuyas contradicciones, hipocresías y mandatos me provocan mucho rechazo.

Yo le aconsejaría a quien esté pensando en iniciarse en la vida monástica, que no tome decisiones abruptas, que vivan otras experiencias primero, que no dejen sus carreras.

Y, a los sacerdotes, que son los guías espirituales, les diría que no traten de llevar a las jóvenes para su lado, que las hagan esperar, porque en ese momento en que están vulnerables, creen 100% que la palabra del cura, es palabra de Dios.

Imagen de portada: Florencia Luce

FUENTE RESPONSABLE: BBC News Mundo; por Laura Plitt. 16 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/Religión/Conventos de clausura/Relaciones interpersonales.

 

 

 

 

 

 

 

El Dios de Spinoza, ¿el Dios de Einstein?

El filósofo judío tenía muy claro que, de existir una divinidad, esta respondía a la armonía de las leyes universales que dibujaban la naturaleza. Una forma de pensamiento que reflejaba el racionalismo emergente del siglo de XVII y que inspiraría a uno de los grandes científicos que cambiarían el rumbo de nuestra historia.

Baruch Spinoza, uno de los grandes filósofos modernos, no solo fue un pensador, sino un valiente defensor de los incipientes valores de la Ilustración y el racionalismo emergente que dominó el siglo XVII. Es decir, lo que vendría a llamarse la Revolución Científica. Lo cierto es que, como otros tantos filósofos de tiempos pretéritos, se jugó la vida en varias ocasiones.

Aunque naciese en Ámsterdam, una vez expulsado de la comunidad judía a la que pertenecía (por defender sus principios filosóficos), fue a parar a la Haya, lo que no impidió que fuese vilipendiado por parte de aquella parte del pueblo holandés que defendía los valores de la Casa de Orange. Estos últimos representaban creencias políticas más propias de antiguos regímenes, que se hallaban entrelazadas con otras religiosas y contrarias al racionalismo emergente (asociadas, a su vez, al parlamentarismo y los valores democráticos liberales).

Spinoza, una figura intelectual eminente en vida, se relacionó con grandes luminarias de la época como Huygens, Leibnitz, Robert Boyle y muchos otros que, en una época en la que la ciencia no se había especializado aún, ejercían tanto de filósofos como de científicos. El filósofo judío representaba una nueva forma de entender la realidad del mundo moderno por lo que era, en el sentido más amplio del tema, un progresista. También un metafísico que prescindía en sus elucubraciones de los datos de la experiencia.

Pero hay más. Spinoza, a su vez, era un reconocido defensor del panteísmo, una palabra que proviene del griego πᾶν (pan), «todo», y θεός (theos), «Dios». De este modo, Dios se identificaría con el todo como manifestación visible. De esta forma, el filósofo holandés que nos atañe equipararía a Dios con el universo, con la naturaleza que englobaría la totalidad de la realidad. Dividió a su vez la naturaleza en natura naturans –el dios o la naturaleza creadora que produce la realidad– y la natura naturata –o naturaleza creada, manifiesta: el producto o fruto material–.

La naturaleza sería, así, un Dios que se crea a sí mismo. Empleando una terminología más metafísica aún, para él, «la natura naturans es la sustancia infinita, es decir, lo que es en sí y se concibe por sí: Deus sive natura o principio creador; la natura naturata es todo lo que se sigue de la naturaleza de Dios, es decir, todos los modos de los atributos de Dios». Como podemos comprobar, demostrar experimentalmente tales aseveraciones es imposible, al menos a día de hoy, por lo que su filosofía es claramente metafísica, casi una teología. 

Por su proclividad natural a reflexionar de lo divino y lo humano, a lanzar conjeturas e hipótesis en todas direcciones, la filosofía sienta las bases de muchas ideas que luego serán defendidas por figuras representativas del pensamiento y la ciencia; figuras que contribuirán a mejor probar y afianzar tales creencias. Y, dada su posición histórica y filosófica en la tradición occidental, no es de extrañar que su modelo panteísta del universo fuese del agrado del mayor científico del siglo XX: Albert Einstein. Si Feuerbach fue el filósofo favorito de Freud, Einstein afirmaría que el dios esbozado por el filósofo judío sería el único en el que él creería.

¿Por qué?

Como tantos otros científicos relevantes en la historia de Occidente, Einstein no creía en un dios antropomorfo, personal o individual, como ocurría también en el caso de Spinoza. De hecho, el panteísmo de ambos es una manera de rechazar las creencias antropomorfas propias de colectivos infantilizados que proyectan en el ámbito de lo divino sus anhelos y construyen una realidad paralela en el plano de lo sagrado. Se trataría, como señaló también Feuerbach, de un constructivismo religioso: elaboramos nuestra representación de lo divino a partir de los fenómenos de la naturaleza. Un dios humanizado, con grandes barbas y pasiones humanas, no tendría ningún sentido tanto para Spinoza como para Einstein.

Ya Jenófanes en el siglo IV a. C dijo: «Chatos, negros: así ven los etíopes a sus dioses. De ojos azules y rubios: así ven a sus dioses los tracios. Pero si los bueyes y los caballos y leones tuvieran manos, manos como las personas, para dibujar, para pintar, para crear una obra de arte, entonces los caballos pintarían a los dioses semejantes a los caballos, los bueyes semejantes a bueyes, y a partir de sus figuras crearían las formas de los cuerpos divinos según su propia imagen: cada uno según la suya».

Es por ello que un dios real (racional) jamás podría atenerse a un paradigma antropomorfo, y es por eso que tanto Spinoza como Einstein, dos referentes racionalistas –aunque creyentes–, adoptaron el modelo panteísta como más aceptable en términos de pensamiento. 

Esto se traduce en el hecho de que un dios pasional y caprichoso, inestable, no representa aquella realidad con la que se topa el científico, a la busca de leyes estables e inmutables que habrían sido las mismas desde origen de los tiempos como fruto de esa natura naturans. Sería, así, un ente despersonalizado, creador y contenedor de todo lo real, ese concepto de naturaleza que tanto el tiempo de Spinoza como el de Einstein (o el nuestro) defienden.

Imagen de portada: Ilustración de Albert Einstein

FUENTE RESPONSABLE: Ethic. España. Por Iñaki Domínguez. 8 de septiembre 2022.

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“El idiota”, de Dostoyevski: “La belleza salvará el mundo”.

Continuamos nuestra selección de grandes obras de la literatura universal con una especial impronta cristiana. En esta ocasión, abordamos la obra de “El idiota”, del genio ruso Fiódor Dostoyevski.

Si deseas profundizar esta entrada; cliquea por favor donde este escrito en color “azul”.

La conversación es un arte que cuesta ejercitar. Su calidad depende de la riqueza de nuestro mundo interior y de la confianza con el interlocutor. Quizá por eso me gustan tanto las conversaciones sobre libros, pues entonces el peso del interés no recae tanto en mis propios hombros, como en los del autor. Y si te apoyas en la espalda de Dostoyevski (1821-1881), ese interés puede muy fácilmente escalar hasta transformarse en pasión. Digo esto porque hace unos meses tuve una idea brillante (algo que no me ocurre muy a menudo): acordé con un amigo emprender juntos la lectura de “El idiota” y, tras leerla, dimos un paseo para comentarla. La pregunta que nos hicimos entonces me motivó a escribir este artículo, y estoy seguro de que te intrigará a ti también. 

Hace años había leído otras novelas del mismo autor: “Crimen y castigo”, “Recuerdos de la casa de los muertos” y, más recientemente, “Los hermanos Karamazov”. Cada una de ellas me produjo sentimientos distintos. 

Ahora elegí “El Idiota”, que no es mi autobiografía (como ironizó otro amigo cuando se lo conté), sino algo así como un episodio en la vida de un “Don Quijote” ruso del siglo XIX. Este itinerario de lectura me ha influido poderosamente. Como dice Nikolai Berdiaev en “El espíritu de Dostoyevski”: “Una lectura atenta de Dostoyevski es un acontecimiento de la vida en que el alma recibe como un bautismo de fuego”. Tal cual, fuego es una buena metáfora para describirlo.

Vale, vamos al grano (diría el dermatólogo): “La belleza salvará el mundo”. Ésta es la frase clave de la obra, y el origen principal de la intriga que sentimos con mi amigo. ¡Qué frase tan expresiva! ¿No? Me dan ganas de dejar de escribir, mirar por la ventana y vagar entre las nubes. Pero escribiré, porque quiero compartir con vosotros las respuestas que he encontrado, en las nubes, en la novela y en otros libros, porque te lo mereces. Será necesario que pongamos la frase en contexto, así que vamos por partes (añadiría Jack el destripador):

De qué va la novela (sin spoilers, tranquilidad)

El príncipe Myshkin es un hombre de 26 años, cordial, franco, compasivo e ingenuo, que ha vivido cuatro años en Suiza para tratarse una epilepsia. Cuando el médico fallece, el príncipe siente que tiene fuerzas suficientes para viajar a San Petersburgo, visitar a una pariente lejana e intentar iniciar una vida normal. Sus cualidades, sin embargo, lo llevan a tener encuentros extravagantes con todo tipo de personas: la más relevante, que lo atraerá por toda la novela como un faro al barco extraviado, será su relación de amor/compasión por una mujer bellísima, pero que arrastra dentro de sí el dolor de una historia de abusos. 

Su nombre es Nastasya Filippovna. La trama se complica cuando el príncipe se enamora, con un amor noble y puro, de una joven de buena familia, que a su vez le corresponde. Se llama Agláya Ivánovna y cuando preguntan por ella, él responde: “Es tan hermosa que da miedo mirarla”. El príncipe, por cierto, no está solo en el campo: hay varios pretendientes para una chica y para la otra. En este escenario, se van suscitando controversias de todo tipo, que los personajes discuten, haciéndonos pensar y sufrir y crecer.

La belleza salvará el mundo

En torno a la mitad del libro (no temas, ya dije que no haré spoilers), aparece en escena la confesión de Ippolit. Se trata de un joven de 17 años que está tísico y el médico le ha pronosticado menos de un mes de vida. El príncipe invita al enfermo a quedarse en la casa donde está viviendo, aunque los demás no comprendan que acoja a un joven que además de enfermo, es nihilista, vehemente e inoportuno. 

Una noche, un grupito de conocidos y amigos llegan a la dacha (casa de campo) que el príncipe está alquilando para celebrar su cumpleaños. Sacan “champagne”, están conversando felices, cuando el joven Ippolit expresa un deseo ardiente y delirante de abrir el corazón. 

Los demás no lo quieren oír, pero él pide hablar por el derecho que tienen los condenados a muerte. Al fin, a pesar de la reticencia del público, inicia una larga lectura de unas confesiones que ha escrito el día anterior. Pero justo antes de ponerse a leer, Ippolit se dirige al príncipe y le pregunta a viva voz, provocando el estupor de todos: “¿Es cierto, príncipe, que usted dijo en cierta ocasión que el mundo será salvado por la ´belleza`? ¡Señores —vociferó dirigiéndose a todos—, el príncipe asegura que la belleza salvará al mundo! Y yo por mi parte aseguro que si se le ocurren esas ideas peregrinas es porque está enamorado”.

¿A qué belleza se refiere Dostoyevski?, ¿qué belleza salvará el mundo? ¿Por qué dice Ippolit que esa idea se le ocurrió por estar enamorado? ¿Dónde está esa fuerza para poder descubrirla, atesorarla y difundirla con todas nuestras energías? Como es lógico, este fue el principal tema de discusión que tuve con mi amigo mientras paseábamos bajo los árboles del campus de la Universidad de Navarra. 

La relación de Ippolit con el autor

Tanto Ippolit como el propio Dostoyevski estuvieron condenados a muerte. El primero por la tuberculosis y el autor, en su juventud, por haber sido sorprendido en un café en que se conversaban ideas “revolucionarias” (no muy graves). Este episodio biográfico lo narra maravillosamente bien Stefan Zweig en “Momentos estelares de la humanidad”. 

Fiódor tenía los ojos ya vendados y esperaba junto al paredón a que lo fusilaran. Iba a morir, no había salida posible, salvo que ocurriese un milagro. En el último segundo —y aquí está el momento estelar de la humanidad—, llegó la noticia de que el zar le había conmutado la pena. 

“La muerte, vacilante, se arrastra fuera de los miembros entumecidos”, escribe Zweig. Dostoyevski podría vivir; a cambio, debería hacer cuatro años de trabajos forzados en Siberia y luego dedicar cinco años al servicio militar. Ese día se salvó un hombre fundamental para la literatura universal, y brotó la idea de un personaje que pudiera ver el mundo desde la perspectiva de la muerte. Esa mirada podría ser rebelde, como la de Ippolit, trágica y profunda, como la de Dostoyevski, o compasiva, como la del príncipe Myshkin. 

Un hombre que ha sentido el aliento de la muerte por detrás de la oreja, está en mejor pie para entender el dolor del más insigne condenado a muerte de la historia: Jesucristo. Parece que me estoy enrollando, pero no, te pido que confíes en mí y que leas todavía un último antecedente, pues éste guarda la pista más importante antes de llegar a la conclusión.

El Cristo de Holbein

Hay cuadros que gustan, otros que sorprenden y otros que cambian la vida. La experiencia que tuvo Dostoyevski en el museo de Basilea casi lo lleva a un ataque de epilepsia. Ocurrió durante un viaje por Europa que hacía con su segunda mujer, Anna Grigorievna, el 12 de agosto de 1867. Fiódor iba con ella camino de Ginebra y aprovecharon de visitar el museo de Basilea. Allí se encontraron con un lienzo de dos metros de largo y treinta centímetros de alto que llamó poderosamente la atención de un Dostoyevski de 46 años. Se trataba del ‘Cristo muerto’, pintado en 1521 por Hans Holbein el Joven. Ahora fíjate también tú en la imagen, contémplala despacio, verás que es un Cristo particularmente demacrado, exangüe y atropellado. 

Cristo muerto, Hans Holbein, 1521. ©Wikipedia Commons

Pues esa imagen provocará la redacción de “El idiota”, la entrañable e inmortal novela que ahora comentamos. ¿Cómo es posible —imagino que se preguntó Dostoyevski al admirar ese cuerpo destruido— que Cristo haya pagado “ese” precio para salvarnos? 

¿Es Cristo la belleza que salvará el mundo? Aquel que fue definido como “el más hermoso entre los hijos de los hombres” (salmo 44) podría dar testimonio de una belleza física sin igual. Pero la pintura de Holbein muestra un Cristo desfigurado, que nos recuerda más bien la profecía de Isaías: “No hay en Él parecer ni hermosura que atraiga las miradas ni belleza que agrade” (Is 53,2). Vamos a ver, ¿entonces de qué belleza estamos hablando? 

En último término, no hay belleza mayor que el amor que ha vencido la muerte. El amor de Aquél que da la vida por sus amigos es lo más bello que conoce el mundo. La belleza que salva, que salva de verdad, es la del amor que llega al extremo del sacrificio redentor. Por eso, la belleza que salvará el mundo es Cristo. Dios se hizo hombre para salvarnos, murió para darnos vida y ofrecernos la resurrección. La historia del cadáver que tan crudamente retrata Holbein tiene un epílogo, o mejor, una segunda parte, que confirma el triunfo de la belleza sobre la muerte: la sobrecogedora belleza de la Resurrección. Digámoslo con palabras del Apocalipsis: “Y la ciudad no necesitaba sol ni luna, pues la iluminaba la claridad de Dios, y su lumbrera era el Cordero” (Ap 21, 23). 

La belleza del amor de Cristo, que nos salva, es aquello que debemos descubrir, atesorar y difundir con todas nuestras fuerzas. ¿No estamos aquí frente al misterio más importante de nuestras vidas? Amar a los demás como Cristo nos amó a nosotros, es decir, amar hasta el extremo de padecer y de morir por el bien del otro, es el secreto del sentido de nuestra existencia. Si lo aprendemos, participaremos en la salvación del mundo. No es poco, ¿eh?

Imagen de portada: Fiódor Dostoyevski. ©Wikipedia Commons

FUENTE RESPONSABLE: OMNES Cultura. Por Juan Ignacio Izquierdo Hübner. 3 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/Literatura/Religión/Dostoyevski.

 

¿Cómo fue la vida de los santos apóstoles tras la muerte de Jesús?

Sus historias y partidas. Los 12 apóstoles, a los que luego se les sumaron Matías, Pablo y Lucas, viajaron por diferentes zonas. Unos crearon la iglesia, otros conquistaron territorios y otros permanecieron junto a María.

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La historia de los apóstoles no sólo está íntimamente ligada a Jesús por la fe y la construcción de lo que luego sería una iglesia. Sino que estos hombres, aliados de Cristo, dejaron la vida de manera muy similar. Finales trágicos que ellos enfrentaron con una fe inquebrantable y que formaría luego una parte no tan conocida de los 12 apóstoles a quienes se les sumaron luego Matías, Pablo y Lucas. 

San Pedro. La «piedra fundamental de la iglesia» fue un pescador que se unió a Jesús tanto que fue uno de los preferidos del Maestro. Tuvo la misión de cuidar el rebaño de Cristo y de ser la cabeza de la iglesia. Fue el primer obispo de Roma y se dice que su pontificado duró 25 años. En esta misma ciudad fue mandado a arrestar por Nerón quien lo encarceló. Fue crucificado boca a abajo por pedido de él mismo. En el sitio donde cayó su sangre hoy se encuentra su basílica. 

La última tentación de Cristo

San Andrés. Fue el hermano de Pedro y también tenía el oficio de ser pescador. Tiempo pasó hasta que el predicador llegó a Acaya donde pronto le avisaron que «la secta cristiana» no era bienvenida en un sitio donde cobraba cada vez más fuerza. Egeas, procónsul de la ciudad, lo mandó a crucificar. Lo colgaron, atado, en una cruz aspada en forma de equis. Fue tan inmensa su fe que, según la tradición, dijo: «Me acerco a tí. ¡Oh cruz!, seguro y alegre».

Santiago el mayor. Era marinero y primo de Jesús. Tenía, junto a su hermano San Juan Evangelista, un barco y buena posición económica. A orillas del Mar Galilea Jesús lo llamó junto con su hermano. Cristo los mencionaba como los «hijos del trueno». En el año 30 Santiago partió a España a misionar. Desalentado por la falta de seguidores, la Vírgen se le apareció y le dijo que edificara en esa tierra una capilla. Nació en la zona el camino de Santiago de Compostela. En el año 44 regresó a Jerusalén para perder la vida de la mano de Herodes Agripa.

San Juan. El hermano de Santiago y uno de los pilares de la iglesia católica. Fue el escritor de las enseñanzas de Jesús que se encuentran en el cuarto evangelio, en el Apocalípsis y en las 3 cartas que tienen su nombre. Fue sumergido en aceite caliente y sobrevivió, según la leyenda. Existen historiadores que indican que allí encontró la muerte.

Los 12 Apóstoles 20220812

San Felipe. Uno de los primeros convocados por Jesús. Era, según se estima, el cocinero de los 12. Al morir Jesús partió a Palestina y a Frigia. El rastro de su vida no es tan claro. En el Martirologio romano se indica que tanto él como Santiago el menor fueron crucificados en lo que hoy es Turquía.

Bartolomé. Era amigo de Felipe y fue llamado por Dios. El camino de San Bartolomé es incierto. Muchos destinos se marcan como parte de su recorrido. Desde el Bósforo hasta Persia y Armenia. Los historiadores de la época indican que en Armenia convirtió al cristianismo al hermano del rey quien furioso lo mandó a desollar y decapitar. Lo que se sabe sobre él y en gran medida forma parte de muchas leyendas.

Santo Tomás. Se ignora mucho sobre este santo. Quiso acompañar a Jesús a la hora de su partida. «Vamos también nosotros a morir con él», pidió pero Jesús se negó. Se cree que tras la muerte de Jesús partió a Irán e Irak pero otras leyendas lo sitúan en Persia y hasta el Tibet. El Breviario romano informa que fue martirizado en la ciudad actual de Melipur y que en el año 75 fue asesinado con una flecha. 

San Mateo. Fue judío de Palestina. Era recaudador de impuestos del Imperio Romano. Pasó Jesús por su puesto de publicano, lo miró a los ojos y le pidió que lo siguiera. Mateo dejó todo y no se separó jamás de Jesús. Permaneció un tiempo en Palestina junto a Pedro y narró la muerte y resurección de Jesús. Escribió las parábolas de Cristo y de manera detallista, muchos sucesos. Se dice que luego partió a Etiopía y Egipto donde realizó milagros. Se le atribuye la resurrección de la hija del rey Egipto de Etiopía. Hirtaco, sucesor de este rey, mandó a matar a Mateo. 

Santiago el menor. Nacido en Caná y hermano de San Judas Tadeo. Se cree que fue nombrado obispo de Jerusalén y según San Eusebio fue el mismo Cristo quien le encomendó la misión. Dice la leyenda popular que fue condenado a ser lapidado por el sumo sacerdote de Anás II. Ocurrió en el año 62. Al ser asesinado este fiel apóstol se arrodilló para rezar por el alma de quienes le arrebataron la vida.

Los 12 Apóstoles 20220812

San Judas Tadeo. Tras la muerte de Jesús partió a la Mesopotamia, Libia y al final de su vida Persia donde fue martirizado junto a San Simón. 

San Simón. Pertenecía al partido político de los Zelotes razón por la cual se lo conocen como Simón el Zelote. No hay demasiados datos sobre el. En los martirologios romanos se dice que fue asesinado junto a San Judas. 

Judas Iscariote. Es quien entregó a Jesús a cambio de treinta monedas de plata. Se suicidó al entender lo que había hecho. Las monedas fueron recogidas por los sacerdotes y se usaron para comprar un campo dónde dar sepultura a los forasteros. Se lo conoce como «Campo de Sangre» y existe aún hoy. 

San Matías. Los apóstoles debían ser 12 y al partir Judas Iscariote, deciden buscar a alguien en su reemplazo. Dentro de sus seguidores dos nombres resonaron fuerte: José y Matías. El elegido fue este segundo hombre a quien se lo considera un apóstol póstumo de Jesús. Es desconocida gran parte de su vida.

San Pablo. Su vida fue épica. Se convirtió al cristianismo cuando recibió el llamado pero antes él mismo persiguió a los cristianos. Viajó por muchas partes. Estuvo frente a reyes, fue un gran misionero. Al final de su camino vivió en su casa pero custodiado donde escribió sus seis epístolas. En el año 67 volvió a Roma encadenado para enfrentar su condena a muerte. 

San Marcos. En la casa de su madre se celebró la última cena. Fue luego esta casa una iglesia primitiva. Inició dos viajes y desde el segundo en adelante poco se sabe de él. Se dice que marchó junto a Pedro hacia Roma. Fundó la iglesia de Alejandría y murió ahorcado por manos de paganos. 

San Lucas. No fue uno de los apóstoles que eligió Jesús pero sí fue su discípulo. Fue evangelista y médico quien cambió la curación del cuerpo por la del alma. Pasaba largas horas hablando con la Vírgen sobre la infancia de Jesús, según la tradición. En el Vaticano hay pinturas que fueron hechas por él. Murió en Grecia también martirizado en el año 68. 

Fuente: «Santos Apóstoles, los elegidos de Jesús» de Paula Verónica Reingold. Editorial Santa María.

Imagen de portada: Los 12 Apóstoles. | SHUTTERSTOCK

FUENTE RESPONSABLE: Perfil. Por Celeste Polidori. 12 de agosto 2022

Sociedad y Cultura/Religión/Historias de Fe

 

 

Encontraron Betsaida, la ciudad perdida donde nació San Pedro y Jesús multiplicó los panes.

Un grupo de arqueólogos halló un mosaico con inscripciones en griego antiguo. Tras un año de restauración, se supo que es una oración a San Pedro que formó parte de una iglesia levantada sobre el hogar del apóstol en la ciudad bíblica de Betsaida.

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Arqueólogos buscaban en la zona restos de una iglesia cuando terminaron por dar con lo que se estima fue el lugar donde estaba asentada la casa de San Pedro en la ciudad (perdida) de Betsaida. El hallazgo podría ser uno de los más importantes para la comunidad científica y cristiana, ya que fue Pedro justamente quien, a pedido de Jesús, comandó la iglesia primitiva.

Betsaida, además, es un sitio importante y destacado donde Cristo obró milagros, según el relato bíblico. Un sitio que hasta ahora no tenía una ubicación exacta.  

Lo que los científicos hallaron es un mosaico que tiene una inscripción en griego antiguo. El texto fue traducido hasta descubrir que se trataba de una oración al «jefe y comandante de los apóstoles celestiales». El mosaico fue encontrado en la actual El-Araj que se encuentra en el norte de Israel. Allí habría estado entonces la ciudad donde nació Pedro y Andrés. 

Fragmento del medallón encontrado y restaurado.

Fue el año pasado cuando este mosaico fue visto por primera vez al excavar en lo que era una iglesia bizantina. Como estaba protegido por capas de limo su restauración llevó tiempo de trabajo y esfuerzo. 

La inscripción que se lee en el mosaico tiene decoraciones de flores y un marco con un medallón trazado con dos líneas negras. Steven Notley, arqueólogo del Nyack College en Nueva York, dijo en un comunicado: «Este descubrimiento es nuestro indicador más fuerte de que Pedro tenía una asociación especial con la basílica, y probablemente estaba dedicada a él».

«Dado que la tradición cristiana bizantina identificó rutinariamente la casa de Pedro en Betsaida, y no en Cafarnaúm como se piensa hoy en día, parece probable que la basílica conmemore su casa».

Mosaico

El mosaico tiene una oración al «jefe y comandante de los apóstoles celestiales».

Hay registro histórico de esta iglesia. Fue San Willibald, nativo de Inglaterra y obispo bávaro de Eichstaett, quien visitó a la zona en el año 725 d. C. en medio de una peregrinación y dejó registro de una iglesia en Betsaida levantada sobre la casa de Pedro y Andrés. 

Willibald detalló además que Betsaida se encontraba entre los sitios bíblicos de Capernaum y Kursi. Lejos en el tiempo, en la actualidad, Mordechai Aviam, arqueólogo principal explicó: «Uno de los objetivos de esta excavación era verificar si tenemos en el sitio una capa del siglo I, lo que nos permitirá sugerir un mejor candidato para la identificación de la Betsaida bíblica. No solo encontramos restos significativos de este período, sino que también encontramos esta importante iglesia y el monasterio que la rodea».

¿Cómo desapareció la iglesia? Se cree que un terremoto la destruyó en el 749 d.C. y que terminó enterrada. Los arqueólogos además han descubierto toda una aldea romana con «cerámica, monedas y gres duro característico de las casas judías en el primer siglo», informó el especialista.

Aldea romana

La posibilidad de que sea Betsaida genera ilusión en muchos fieles quienes han leído ese nombre a lo largo del relato bíblico no sólo por San Pedro y San Andrés. Además porque en este lugar ocurrieron varios de los milagros relatados en este libro. La curación de un ciego en manos de Jesús y la multiplicación de los panes y peces, son dos de ellos.

Imagen de portada: Las inscripciones encontradas en lo que sería Betsaida. | DAILYMAIL

FUENTE RESPONSABLE: Perfil. Por Celeste Polidori. 20 de agosto 2022

Sociedad y Cultura/Religión/Historias de Fe

 

Ecce Homo: el desastre artístico que se convirtió en un meme y transformó una ciudad.

«Un hecho incalificable».

Así comenzaba un post, con fecha del 7 de agosto de 2012, del blog dedicado a la cultura del pequeño pueblo español de Borja, de apenas 5.000 habitantes.

La publicación explicaba que un inventario de arte religioso en la región encontró el fresco Ecce Homo, obra del pintor Elías García Martínez, en las paredes del Santuario de la Misericordia en Borja en mal estado de conservación.

«Pero, ante nuestra estupefacción, hemos podido comprobar que, en el breve espacio transcurrido desde entonces, se ha producido una «intervención» cuyo resultado es el que se ofrece en esta otra imagen».

El Ecce Homo restaurado por Cecilia Giménez en el Santuario de la Misericordia en Borja, España

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. El Ecce Homo restaurado por Cecilia Giménez en 2012.

«Desconocemos las circunstancias en las que se ha producido».

No pasó mucho tiempo para que fueran reveladas.

Una feligresa del santuario de Borja de nombre Cecilia Giménez, entonces de 81 años, fue identificada como la autora de la torpe restauración.

Armada de «buena fe», trató de resolver los problemas de conservación de la pintura aún sin dominar las técnicas necesarias.

El resto es historia: un tsunami de burlas barrió las redes sociales, alimentó los noticieros, los programas de humor y los círculos de conversación de todo el mundo en las siguientes semanas y reverberó con tal fuerza que transformaría la obra de doña Cecilia en uno de los memes más grandes de la historia en internet.

Ante el repentino interés de un nuevo público por el arte sacro local, el párroco del santuario pidió incluso al alcalde que tapara el cuadro y así evitar bromas. La solicitud fue denegada.

La anciana, bajo amenaza de acciones legales por lo que fue catalogado como un «acto de vandalismo», cayó en depresión. Lloró durante varios días.

Pronto, sin embargo, recuperó el ánimo. Se dio cuenta de que la situación estaba dando la vuelta: poco a poco, el ridículo dio paso al aprecio, a menudo irónico, en un fenómeno típico de la cultura web.

Alguien tomando una foto del Ecce Homo con el celular

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. En el momento álgido, a Borja llegaban unos 40.000 visitantes anuales.

En poco tiempo, la imagen se convirtió en una serie de productos de mercadería, como llaveros, camisetas e imanes de nevera, e incluso en una ópera compuesta por el estadounidense Andrew Flack en 2015.

10º aniversario

Diez años después, Borja celebra sin vergüenza el Ecce Homo transformado por las manos de la española, que ahora vive en una residencia de ancianos, con mala salud a los 91 años.

«Su situación ha empeorado mucho, pero aún es consciente del fenómeno y vive aquí en Borja en una residencia del gobierno de Aragón. Está junto a su hijo, que también tiene un grave problema de salud», le dijo a BBC Brasil el actual alcalde del municipio español, Eduardo Arilla Pablo.

José Antonio tiene una lesión cerebral y vive en silla de ruedas. El otro hijo de doña Cecilia, Jesusín, murió a los 20 años a causa de una rara enfermedad muscular.

Turistas en el Santuario de la Misericordia en Borja para ver el Ecce Homo modificado.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. El Ecce Homo modificado se convirtió en una atracción turística en Borja.

La mujer dijo en una reciente entrevista con la TV pública de Aragón que, si pudiera, «volvería a intentar restaurar el Ecce Homo». A un diario del País Vasco le dijo que siempre le gustó pintar y tiene buenos recuerdos de la restauración porque «lo hizo con amor».

El alcalde de Borja indica que el 10 de septiembre habrá «un acto de reconocimiento a Cecilia Giménez y Elías García Martínez» que será retransmitido en directo por YouTube.

Es también un reconocimiento del gran impacto causado en esta pequeña localidad situada a 60 km de Zaragoza y parte de la comunidad autónoma española de Aragón.

«En materia de turismo, somos un producto mundial. Recibimos visitantes de 110 países de todo el mundo», dice Arilla.

En el primer año después de que surgiera el caso, hubo una explosión en el número de turistas, con 40.000 visitantes anuales a Borja.

«Ahora se ha estabilizado. Pero trabajamos para que esa cadena nunca se rompa», señala el alcalde.

Ahora, el flujo es de entre 10.000 y 11.000 visitantes anuales que presencian en vivo lo que se ha hecho famoso en la red.

Cecilia Giménez en la época de la restauración.

Cecilia Giménez cobró un gran protagonismo en agosto de 2012.

«Como institución no podemos permitir que pasen estas cosas», reconoce el alcalde.

«Tenemos un gran patrimonio monumental y artístico y estamos comprometidos a restaurarlo. Lo que pasó fue un error. Pero también es cierto que, una vez que pasó esto, es un fenómeno pop, un ícono pop», apunta.

«Con todo respeto a la pintura original de Elías García, la obra más importante se define ahora a la manera de Cecilia Giménez».

El valor artístico del original

El fresco de García Martínez (1858-1934) es una reproducción de otros Ecce Homo («He aquí el hombre» en latín) del pasado.

Es un tema común en el arte europeo entre los siglos XV y XVII, cuyo título alude a la frase de Poncio Pilatos cuando presenta a Jesucristo torturado ante la multitud.

García Martínez fue profesor de la Escuela de Bellas Artes de Zaragoza y también patriarca de una familia de artistas de la que destacaba su hijo Honorio García Condoy, escultor de vanguardia.

La familia veraneaba en la comarca de Borja, por lo que García Martínez realizó el fresco del interior del santuario en 1930.

El diario español El País calificó el cuadro original de «poco valor artístico». La obra no fue catalogada por los Órganos Culturales de Aragón.

Turista en el Santuario de la Misericordia en Borja.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

¿Fue arte lo que hizo la restauradora? «Cecilia Giménez creó algo totalmente diferente, con mucho más impacto que la pintura original», dice Nathalia Lavigne, curadora e investigadora en cultura digital.

«Pero todo ahí es contexto, el meme es contexto. La imagen penetró en la cultura visual contemporánea porque tenía todas las características de un meme: algo casual, amateur y un poco anárquico. Nunca fue su intención hacer lo que pasó».

El caso del Ecce Homo rehecho, según Lavigne, se relaciona con una pregunta contemporánea: no tanto sobre qué es el arte sino dónde está el arte.

«En ese contexto en el que ella hizo la restauración, ciertamente no era arte. Pero se puede ver de esta manera, pensando en la idea de longevidad de la circulación de la imagen, que va a determinar la importancia de la vida del objeto».

El cineasta español Álex de la Iglesia, director de películas como «El bar» y «El día de la bestia», declaró en Twitter que la imagen es un «ícono de nuestra forma de ver el mundo. Significa mucho».

El crítico de arte estadounidense Ben Davis incluso nombró la restauración entre las 100 piezas que definieron la década de 2010 («una querida obra maestra del surrealismo involuntario»).

Para Rob Horning, editor de la revista electrónica sobre tecnología de internet y cultura Real Life, el meme en realidad «dio la oportunidad de satirizar simultáneamente la piedad de la religión y la pseudo religión del arte».

Horning observa que el éxito de las visitas turísticas a Borja también muestra una curiosa relación entre el mundo offline y el mundo online: es como si la pared en la que se encuentra el Ecce Homo de doña Cecilia le dijera al espectador: «Aquí está internet».

«La sensación debe ser bastante poderosa», dice Horning.

Pintura de la Virgen María restaurada

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Una restauración de una pintura de la Virgen María este año hizo recordar lo sucedido con el Ecce Homo.

Hay en el meme de la obra restaurada de 2012 algunos caminos que con el paso de los años se volverían característicos en internet.

El caso sugirió, por ejemplo, que las consecuencias para alguien que se vuelve viral, incluso en un contexto de ridículo, pueden no ser tan graves, y que un gran impacto puede «monetizarse».

A Cecilia Giménez se le otorgó el 49% de los derechos de imagen de su Ecce Homo, un dinero que invierte en un fondo para apoyar a pacientes que padecen la misma enfermedad que su hijo.

Pero la principal lección del meme, dice el periodista, es que internet «aprovecha los fenómenos y los invierte». El meme, al final, «dio la vuelta».

Incluso doña Cecilia parece más convencida de su trabajo.

En 2016, durante el acto de inauguración de un «centro de interpretación» de su obra en Borja, declaró: «A veces, de tanto verte, pienso ‘hijo mío, ya no eres tan feo como me parecías al principio'».

Imagen de portada: CENTRO DE ESTUDIOS BORJANOS. La pintura original de 1930 fue restaurada en 2012 con consecuencias trágico-cómicas.

FUENTE RESPONSABLE: Shin Suzuki; BBC News Brasil, Sao Paulo. 16 de agosto 2022.

Sociedad y Cultura/España/Religión/Arte

Shinzo Abe: la Iglesia de la Unificación, el polémico grupo religioso al que vinculan con el posible móvil del asesinato del ex primer ministro de Japón.

La polémica y el escándalo han perseguido durante décadas a la Iglesia de la Unificación, un grupo religioso vinculado a negocios millonarios al que ahora relacionan con el posible móvil del asesinato del ex primer ministro de Japón Shinzo Abe el pasado viernes 8 de julio.

De acuerdo con la prensa japonesa, Tetsuya Yamagami, el asesino confeso de Abe, le dijo a la policía que actuó movido por el rencor contra una organización religiosa que había presionado a su madre para donar grandes cantidades de dinero, lo que causó la ruina de su familia.

Él creía que Abe había favorecido a esa institución religiosa en Japón.

Aunque la policía de ese país no ha revelado el nombre de la organización religiosa, la Family Federation for World Peace and Unification (Federación Familiar para la Unificación y la Paz Mundial, nombre usado en la actualidad por la Iglesia de la Unificación) confirmó que la madre de Yamagami era miembro de la misma.

Tomihiro Tanaka, responsable de esa organización en Japón, confirmó que la mujer se había unido en 1998, que luego se marchó y que regresó este año.

De acuerdo con la prensa japonesa, la madre de Yamagami vendió su casa y sus tierras hace más de dos décadas para hacer una donación por unos US$700.000.

La Iglesia de la Unificación asegura que todas las donaciones son voluntarias.

Aunque no están del todo claras las razones por las que Yamagami consideró que Abe favoreció a la Iglesia de la Unificación, sí se sabe que el fallecido exmandatario japonés llegó a participar como conferencista pagado en uno de los muchos eventos organizados por ese grupo.

Tetsuya Yamagami.

FUENTE DE LA IMAGEN – REUTERS. Tetsuya Yamagami, el atacante confeso de Abe, dijo que actuó movido por el rencor contra una organización religiosa.

Por otra parte, en junio pasado, Akihiko Kurokawa, líder del partido NHK de Japón, calificó a la Iglesia de la Unificación como un «culto antijaponés» y culpó al abuelo materno de Abe, el exprimer ministro Nobusuke Kishi, de haber permitido la llegada de esa organización al país en 1958.

Pero, ¿cuál es el origen de esta institución y por qué ha causado polémica?

De Corea para el mundo

La Iglesia de la Unificación fue creada en 1954 en Corea del Sur por Sun Myung Moon.

Es una variación de la teología cristiana que se basa en la idea de que, al pecar, Adán y Eva le fallaron al plan divino y que el mundo necesita un nuevo mesías que vendría a ser el propio Moon.

Según sus creencias, la pérdida de la gracia divina se debió a que Eva mantuvo relaciones sexuales ilícitas con el diablo en el plano espiritual, lo que llevó a la posterior caída de Adán y a que toda la humanidad terminara replicando el linaje de satán.

Sun Myung Moon.

FUENTE DE LA IMAGEN – KIYOSHI OTA. El fundador de la Iglesia de la Unificación, Sun Myung Moon, falleció en 2012 a los 92 años de edad.

La Iglesia de la Unificación considera la familia como la piedra fundacional de la sociedad y del desarrollo espiritual, por lo que otorga gran importancia al matrimonio y, de hecho, es conocida mundialmente por organizar grandes bodas multitudinarias.

Desde Corea del Sur está institución pasó a Japón y, a finales de la década de 1950, comenzó a moverse a Occidente, donde durante décadas fue tachada como una «secta».

Logró instaurarse en Estados Unidos, donde Moon se radicó en la década de 1970, y también desde la década de 1980 ha tenido presencia en varias países de América Latina, especialmente en Brasil.

Moon visitó en varias ocasiones Argentina, donde se reunió con políticos destacados, incluyendo al expresidente Carlos Menem.

Fe y negocios

La Iglesia de la Unificación es conocida por su capacidad para captar recursos económicos, labor en la que ha tenido mucho éxito en Japón donde, según los expertos, se origina en torno al 70% de los fondos que ha manejado y que se estiman en centenares de millones de dólares.

De hecho, un exmiembro de alto rango de esa institución llegó a decirle a The Washington Post que entre las décadas de 1970 y 1980, Moon llevó a Estados Unidos desde Japón unos US$800 millones.

Parte de esos recursos han procedido de la venta de objetos religiosos con supuestos poderes espirituales fabricados por empresas pertenecientes a la familia Moon, pero sobre todo de las llamadas «ventas espirituales».

A través de este mecanismo les solicitan a las personas donaciones económicas para «ayudar a elevar el espíritu» de sus seres queridos fallecidos.

El reverendo Moon y su esposa oficiando una boda masiva en Seúl en el año 2000.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. El reverendo Moon y su esposa oficiando una boda masiva en Seúl en el año 2000.

Según han dicho personas que pertenecieron a esa organización, sus miembros en Japón revisan los obituarios y luego visitan las casas de los deudos para decirles que la persona fallecida se había comunicado con la Iglesia y había pedido que su familia buscara dinero del banco para donarlo y así lograr su elevación espiritual.

Estos mecanismos de recolección de fondos han derivado en varias demandas judiciales en Japón, en las cuales centenares de personas afectadas han sido recompensadas en los tribunales.

Elgen Strait, un exmiembro de esa organización, comentó al diario británico The Telegraph sobre la presión que existe allí para hacer donaciones.

«Hay un concepto presente en toda la organización según el cual tu posición espiritual se ve afectada directamente por la cantidad de dinero que das. En Estados Unidos se espera que des 10% de tus ingresos antes de impuestos cada mes. En Japón, es 30%. Pero eso es solamente para empezar», apuntó.

Moon, quien en 1982 fue encarcelado en EE.UU. por evasión fiscal, se convirtió también en un hombre de negocios que, según estimaciones, tenía una fortuna de unos US$900 millones cuando falleció en 2012 a la edad de 92 años.

Entonces poseía inversiones en un equipo de fútbol, en una fábrica de autos, una fábrica de armas y en el diario The Washington Times, entre otros negocios.

Poder que atrae

Durante décadas, Moon y la Iglesia de la Unificación buscaron vincularse con políticos y figuras reconocidas a las que invitaban como conferencistas de pago a los diversos eventos que organizaban.

Según los expertos, esto formaba parte de una estrategia para lograr mayor credibilidad al vincularse con figuras reconocidas.

Shinzo Abe.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. El ex primer ministro de Japón Shinzo Abe participó como conferencista en un evento vinculado a la Iglesia de la Unificación.

Así, por ejemplo, en la misma conferencia en 2021 en la que participó el ex primer ministro Abe llamada «Rally of Hope» también estuvieron presentes Donald Trump y el ex primer ministro de Canadá Stephen Harper.

Exmandatarios estadounidenses como Gerald Ford y George H.W. Bush participaron en conferencias de esa organización a mediados de la década de 1990, así como el exmandatario soviético Mijaíl Gorbachov y el humorista Bill Cosby.

Según le dijo a The Washington Post el investigador Larry Zilliox, quien ha dedicado años a investigar a Moon, el objetivo de estas contrataciones es claro.

«Ellos le pagarán a cualquiera que les dé legitimidad. Los grandes nombres atraerán a los nombres más pequeños, que son la gente que les puede ayudar con sus iniciativas locales», apuntó.

Desde la muerte de Moon, su viuda, Hak Ja Han Moon, quedó al frente de la Iglesia de la Unificación, mientras que dos de sus hijos están a cargo de organizaciones más pequeñas.

Aunque en 2012 la organización dijo que contaba con unos tres millones de fieles en todo el mundo, expertos creen que esa cifra es excesiva.

Distintas estimaciones ubican el número real entre los 50.000 y los 600.000 miembros.

Imagen de portada:GETTY IMAGES. La Iglesia de la Unificación es conocida por organizar bodas multitudinarias.

FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC News Mundo. 15 de julio 2022

Sociedad y Cultura/Japón/EE.UU./Religión

 

DESCIFRAN EL NOMBRE REAL DEL ‘DIOS DEL UNIVERSO’ QUE GOBERNÓ PALMIRA, LA MÍTICA CAPITAL ROMANA EN SIRIA.

El ‘Dios del Universo’ encontrado en Siria nunca ha sido nombrado directamente, dicen los arqueólogos. Tal vez, este anonimato sea intencional.

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En su momento de mayor esplendor, a Palmira se le hacía referencia como la «ciudad de los árboles de dátil«. Fue el centro de poder de un imperio antiguo, datado de hace al menos 2 mil años en medio del desierto de Medio Oriente. Aunque estuvieron ligados al Imperio Romano, conservaron su propio panteón divino, al que adoraron por milenios de manera independiente a la fe romana.

Quizá una de las deidades más misteriosas fue un ser omnipotente y omnipresente, que dirigía las fuerzas del cosmos en la palma de su mano. Por décadas, los investigadores que han ido a Palmira se refieren a él sencillamente como ‘Dios del Universo’, porque un halo de anonimato ha recubierto a esta figura ancestral.

‘Aquel cuyo nombre es bendito para siempre’

Desde una posición ligeramente elevada mirando a través de un vasto desierto lleno de escombros hacia el Templo Funerario.

La identidad del Dios del Universo de Palmira ha estado oculta por siglos. Aunque se hace mención de él repetidamente en las inscripciones de los templos en la actual Siria, nadie nunca ha logrado descifrar su nombre verdadero. Algunos arqueólogos sencillamente pensaron que esta condición era intencional, como sucede en los textos sagrados de la tradición judeocristiana.

Al tiempo que Palmira se convertía en una potencia económica, al ser el centro de poder del Imperio Romano en Asia, su cultura floreció con la misma abundancia que los árboles de dátil que le daban reconocimiento internacional. Por la riqueza de las inscripciones que permanecen hasta hoy, en 1980, el sitio se declaró como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Como tal, el sitio de Palmira ha sido sujeto de múltiples investigaciones arqueológicas. En consecuencia, el Dios del Universo ha sido un motivo de inquietud: aunque su función en el panteón divino estaba clara, nadie sabía realmente cuál era su nombre. En las inscripciones antiguas sólo se le hacía referencia como «aquel cuyo nombre es bendito para siempre«, «señor del universo» y «misericordioso«, según documenta Science in Poland.

¿Un dios de múltiples rostros?

Un oasis en el desierto sirio, al noreste de Damasco, Palmira contiene las ruinas monumentales de una gran ciudad que fue.

Después de décadas de estudios, la arqueóloga Aleksandra Kubiak-Schneider, de la Universidad de Wrocław en Polonia, piensa haber descifrado el misterio del Dios del Universo. En su hipótesis, es posible que este ser divino no se trate de una única deidad, sino de la síntesis de dioses mesopotámicos.

Kubiak-Schneider «comparó las inscripciones de Palmyra con las inscripciones encontradas en toda Mesopotamia que datan del primer milenio a.C.», documenta Live Science. Fue así que se dio cuenta de que había deidades a las que se hacía referencia de la misma manera que al Dios del Universo en Palmira. Uno de ellos es Bel-Marduk, el dios supremo de Babilonia.

Así como a la deidad siria, los mesopotámicos llamaban a este dios como «misericordioso». En contraste, se referían a Baalshamin, un dios del cielo, como «señor del mundo», que se asemeja mucho a «señor del universo».

Un silencio milenario en señal de respeto.

Además, Kubiak-Schneider asegura que cuando los antiguos habitantes de Palmira escribían ‘dios’, no se referían a un solo ente divino, sino que podían englobar a varios. Por ello, piensa que el ‘Dios del Universo’ de esta cultura podría ser un híbrido entre los dioses mesopotámicos Bel-Marduk y Baalshamin, a quienes no nombraban «como señal de respeto», detalla la experta.

Otros investigadores que no participaron en su estudio tienen graves reservas sobre su propuesta teórica. Y lo que es más: advierten que es una hipótesis con la que se debe tener ‘cuidado’, ya que no existe un registro real que muestre una relación entre ambas entidades religiosas. Aún así, la propuesta de Kubiak-Schneider es la única que le da nombre al Dios del Universo, que gobernó el panteón divino de Palmira hace al menos 2 mil años.

Imagen de portada: GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: National Geographic en Español. 12 de julio de 2022.

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