El robot humanoide de Tesla llegará en 2023: Elon Musk asegura que “Optimus” iniciará su producción el próximo año.

El Tesla Bot también conocido como «Optimus», que fue presentado por Elon Musk durante el «Día de la IA» en agosto de 2021, iniciará su producción durante 2023. Al menos esa es la declaración que el director ejecutivo de Tesla dio durante la inauguración de su nueva planta de ensamblaje de vehículos en Austin, Texas.

De acuerdo con Musk, el robot humanoide capaz de ser utilizado en una «amplia gama de tareas», tendrá su versión número uno que se estará fabricando «con suerte», el próximo año.

Hasta ahora el único adelanto de Optimus que existe es un video de presentación lanzado con el anuncio del robot el año pasado, y no se ha mostrado un prototipo funcional, ni se conoce el nivel de desarrollo que tiene en este momento del mismo.

Musk señaló que Optimus eventualmente tendrá la capacidad de hacer «cualquier cosa que los humanos no quieran hacer» e incluso sugirió que el robot podrá «transformar el mundo» en un grado mayor que los autos de Tesla.

En una entrevista reciente, Elon Musk abundó más en las capacidades del robot, señalando que tendría la capacidad de «descargar» las capacidades cerebrales de un ser humano, permitiendo desde preservar los recuerdos y la personalidad de un individuo.

Lo que conocemos del Tesla Bot

En su anuncio original se dio a conocer que Optimus tendría unas medidas de 1.68 metros de alto, un peso de aproximadamente 56 kilos y una pantalla para interactuar ubicada a la altura de la cabeza.

En esa ocasión incluso se informó que usaría los mismos chips y sensores presentes en los autos de la compañía, para realizar las funciones de conducción autónoma.

Algunas especificaciones del Tesla Bot

A principios de año Musk también señaló que este robot tenía «el potencial de ser más importante que el negocio de los vehículos con el tiempo», sobre todo si es capaz de realizar tareas que hasta ahora solo los humanos pueden hacer.

Por lo pronto ‘Optimus’ solamente es una persona usando un traje de robot que hace breakdance.

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De acuerdo con el investigador de Inteligencia Artificial Gary Marcus, ningún robot puede completar todas las tareas humanas para finales de 2023 y Tesla ni siquiera ha completado la conducción autónoma.

Además este no sería el primer anuncio de Musk que no se cumple en su línea de tiempo prevista, por ejemplo, en 2019 dijo que para 2020 habría un millón de robo taxis autónomos de Tesla en las carreteras, que hasta ahora no existen.

En el caso de SpaceX también dio a conocer una ventana de lanzamiento para el vuelo de la Starship en noviembre de 2021, que por lo pronto no tiene fecha para su despegue.

Imagen de portada: @SawyerMerritt Gentileza de Xataka

Fuente Responsable: Xataka. México. Por Gonzalo Hernández. Abril  2022

Robótica e IA/Robot/Elon Musk/Tesla

 

 

 

Así es el pez robot creado para controlar a otras especies invasoras.

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El pez robot es idéntico a una lubina negra, el depredador natural del pez mosquito, considerado una de las especies invasoras más nocivas del mundo.

El pez mosquito (Gambusia affinis) es originario del Golfo de México. Con un tamaño máximo de siete centímetros y una cola abierta en forma de abanico, se trata de una especie que difícilmente resalta del resto de su familia; sin embargo, posee una característica que lo ha llevado a ser introducido por la mano humana a todo el mundo: 

Especializado en rondar justo debajo de la superficie en busca de alimento, el pez mosquito (también conocido como gambusina) es un depredador natural de larvas y pupas de mosquito que cuelgan bocabajo en la superficie de aguas estancadas. 

Esta habilidad, aunada a la necesidad de controlar al mosquito como vector de distintas enfermedades, provocó su introducción a Europa y el resto del mundo a inicios del siglo XX. Y aunque al principio la población de mosquitos se redujo drásticamente, su habilidad para adaptarse a distintas temperaturas y competir con peces y anfibios nativos los llevó a convertirse en una de las 100 especies exóticas invasoras más nocivas del mundo, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Foto: NOZO / Wikimedia

Un siglo después, un grupo de científicos de la Universidad de Australia Occidental desarrolló una solución novedosa para reducir el efecto de las gambusinas en los ecosistemas donde fue introducido: 

Se trata de un pez robot que nada, se comporta y posee una apariencia idéntica a la lubina negra (Micropterus salmoides), una especie que multiplica el tamaño de la gambusina y se considera uno de sus principales depredadores en su hábitat natural.

Durante las pruebas en laboratorio, el equipo dispuso de doce tanques con seis peces mosquito en cada uno, además de un renacuajo de Litoria moorei, una especie nativa de Australia que es habitualmente presa del pez mosquito. Cada vez que una gambusina se acercaba a morder al renacuajo, el pez robot la atacaba para provocar su huida.

Después de analizar el comportamiento de los peces mosquito en los tanques donde se introdujo el pez robot y compararlo con las peceras donde no se introdujo, los investigadores concluyeron que la presencia del robot provocó cambios físicos, en el comportamiento y la reproducción del pez mosquito que se prolongaron durante semanas después del experimento.

En presencia del robot, los peces mosquitos decidieron nadar juntos en lugar de explorar el tanque y por lo tanto, sus ataques hacia el renacuajo se redujeron drásticamente. Además, todos los individuos que compartieron tanque con el robot mostraron una pérdida ligera de peso (probablemente debido al estrés y temor que causaba el pez robot). 

Más aún: la habilidad reproductiva de los peces mosquito se redujo significativamente. Tras analizar la calidad y cantidad de espermatozoides de los machos de tanques con y sin robot, el equipo descubrió que las células sexuales de los individuos expuestos al pez robot disminuyeron en aproximadamente 50 % comparado con el resto de peces mosquito.

Y aunque el resultado del estudio no pretende probar robots similares en la naturaleza, se trata de una muestra de que es posible desarrollar alternativas distintas a las usadas hasta el momento para minimizar el impacto de las especies invasoras:

“NUESTRO PLAN NO ES LIBERAR A CIENTOS DE MILES DE ESTOS ROBOTS EN LA NATURALEZA Y PRETENDER QUE RESUELVAN EL PROBLEMA, PERO PUEDE HABER MÁS DE UNA FORMA DE ASUSTAR A UN PEZ MOSQUITO. DARLE A LOS PECES UN OLOR SIMILAR AL DE SU DEPREDADOR, POR EJEMPLO, PODRÍA INDUCIR CAMBIOS SIMILARES”, EXPLICA GIOVANNI POLVERINO, ECOLOGISTA CONDUCTUAL Y AUTOR PRINCIPAL DEL ESTUDIO.

Imagen de portada: Gentileza de Giovanni Polverino

FUENTE RESPONSABLE: NATIONAL GEOGRAPHIC en Español. Por Alejandro I. López. Diciembre 2021.

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