Virginidad, el mito del himen roto que persiste en pleno siglo XXI pese a no tener base en la ciencia.

La virginidad es una farsa, dicen Ellen Støkken Dahl y Nina Dølvik Brochmann, y armadas con un aro de esos para jugar hula hula forrado con una delicada película de plástico transparente, se proponen explicárselo a su audiencia.

Brochmann lo sostiene y Dahl lo rompe de un poderoso manotazo.

La escena, representada durante una conferencia TED en Oslo por estas dos médicas y escritoras noruegas, ilustra de forma contundente una idea con la que la mayoría de nosotros hemos crecido: que la primera vez que una mujer tiene una relación sexual vaginal el himen se rompe y, como consecuencia, sangra. Y en ese momento se pierde la virginidad.

Si bien la charla de las autoras de «El libro de la vagina: todo lo que necesitas saber y que nunca te has atrevido a preguntar» tuvo lugar en 2017, y el hecho de que el himen no sufre un cambio tras el coito es un dato reconocido por las ciencias médicas desde hace más de 100 años, la idea de que esta parte del cuerpo femenino puede revelar su historia sexual sigue siendo prevalente en nuestra sociedad.

«En la cultura popular actual hay muchos ejemplos sobre el mito del himen: en la televisión, en libros. Todavía se cree que la mayoría de las mujeres sangran la primera vez que tienen una relación sexual y que es posible notar una diferencia entre las mujeres que son vírgenes y las que no lo son», le dice Dahl a BBC Mundo.

«Es muy práctico creer que la naturaleza nos ha dado una suerte de prueba de virginidad en el cuerpo femenino, si lo que quieres es controlar la sexualidad de las mujeres», añade.

Y aunque la OMS y la ONU consideran las pruebas de virginidad (que implican un examen vaginal para verificar si el himen está «intacto») como una violación a los derechos humanos y abogan por su prohibición, estas se siguen practicando en una veintena de países (incluidos Reino Unido y Estados Unidos), así como la himenoplastia, un procedimiento quirúrgico que ofrece «reparar el himen» pese a que este no queda roto.

Abierto, elástico y con un agujero

¿Cómo es entonces realmente el himen y qué le sucede exactamente después de la primera relación sexual?

Diagrama del himen

Lejos de ser una delicada membrana que cubre la entrada de la vagina, «el himen es más parecido a una coleta para el pelo (como las que se ven en la foto de más abajo) o una goma elástica», indica Brochmann en el video de TED que tiene millones de visualizaciones.

Su forma, en líneas generales, es como de la de una rosquilla o medialuna, con una gran agujero en el medio. Es además una estructura hiperelástica capaz de acomodar al pene sin sufrir daños.

«La mayoría de los hímenes son trocitos de carne —carúnculas himeneales— bien distintos en cada mujer. Pueden ser dos, tres trozos más grandotes, o cuatro o cinco trozos más pequeños, como pequeñas lenguitas o pétalos, del mismo color que la mucosa de la vagina», le explica a BBC Mundo Marta Torrón, fisioterapetuta del suelo pélvico y experta en fisiosexología, que dedica gran parte de su tiempo a la divulgación.

«Por eso, porque son del mismo color (y porque no estamos acostumbradas a mirarnos la vulva y la vagina), las mujeres no saben que esos trocitos son su himen, y que lo tendrán toda la vida», añade.

Banda para el pelo

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES.Dahl compara al himen con una banda elástica recubierta de tela.

Es decir, «el himen no es una membrana cerrada que se rompa y desaparezca (tras la penetración). En la mayoría —en el 99% de los casos— el himen está abierto y eso es lo normal».

En caso de que no lo estuviera, estaríamos frente a un «himen imperforado, algo que se considera una malformación, y que necesita de una intervención, ya que así no podrá salir el flujo ni la menstruación y por supuesto, no podrá tener coito», señala Torrón.

Su apariencia puede ser tan variada como lo puede ser la del clítoris, la vulva o cualquier otra parte del cuerpo de una mujer.

Fundamentalmente, nada hay en su aspecto que revele un antes y un después del coito, como de tanto repetirse hemos llegado a creer. Por lo tanto, no existe ningún procedimiento médico que permita determinar si una mujer ha tenido sexo vaginal o no.

«En todos estos años he visto a miles de mujeres, miles de vaginas. En la mayoría de los casos, tú no puedes saber si han tenido coito o no», enfatiza Torrón.

Un estudio que data de 1906, por ejemplo, reveló que el himen de una trabajadora sexual no había sufrido cambios, manteniendo un aspecto similar al de una joven que no había tenido relaciones sexuales.

Otro más reciente, llevado a cabo en 2004, observó que de 36 jóvenes embarazadas 34 conservaban su himen intacto.

En resumen, el himen puede permanecer tal y como es no solo después de la penetración, sino también incluso durante todo el embarazo.

Himen como sello de virginidad

Sin una base científica, la virginidad se muestra como una construcción social, un concepto profundamente arraigado desde hace siglos en muchas culturas para controlar el placer y la sexualidad de las mujeres, coinciden las expertas consultadas por BBC Mundo.

Dibujo de Vesalius

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Vesalius escribió que no todas mujeres vírgenes tenían himen.

No obstante, no fue sino hasta el siglo XVI cuando se estableció por primera vez una conexión entre la idea de la virginidad y una parte específica del cuerpo femenino.

El vínculo del himen «con la virtud florece en las fantasías de los hombres a lo largo de la historia hasta el siglo XVI, cuando el famoso anatomista flamenco Andreas Vesalius descubrió unos restos de carne alrededor de la abertura vaginal durante la disección de los cadáveres de dos mujeres vírgenes», explica Eugenia Tognotti, profesora de Historia de la Medicina de la Universidad de Sassari, en Italia.

«Vesalius escribió en su libro de anatomía humana (que contiene una de las descripciones más tempranas de la anatomía del himen casi correcta), que no todas las mujeres vírgenes tenían himen», le dice Tognotti a BBC Mundo.

Sin embargo, más tarde, añadió que el «llamado himen ‘intacto’ puede ser una ‘prueba de virginidad'», continúa la historiadora.

Con esta última aseveración, «sin saberlo, Vesalius le dio al himen el significado simbólico que se volvería dominante durante los siguientes cinco siglos, pese a los avances en el conocimiento de la anatomía femenina que demuestran que el himen, como muchas otras partes del cuerpo, varía enormemente en forma y tamaño».

Sangre en las sábanas

Otras de las ideas que prima en el imaginario popular es la del sangrado.

La sábana con gotas de sangre —o el pañuelo teñido de rojo en otras culturas, como la gitana— en la noche de bodas, constituye una prueba del honor preservado de la mujer.

Sábanas con sangre

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La mayoría de las mujeres no sangra tras la primera relación sexual.

Para empezar, «la gran mayoría de las mujeres no sangra en esta situación y muchas se sienten culpables o raras. ‘¿Por qué no he sangrado?’, se preguntan. ‘Pues porque tu cuerpo es normal, lo conoces y has entendido cuando tener coito’, le diría», comenta Torrón.

«Sin saber cómo funciona su cuerpo, el coito puede dañar la mucosa (la piel interna de la vagina) y por eso se sangra, pero no porque se rompa el himen», aclara la experta y añade que, con la excitación, la «vagina se hace larga y ancha».

Y en el caso de que el himen —un tejido además con poca vascularización— sufra una pequeña laceración, «este tiende a recuperarse rápidamente, como cualquier otra mucosa del cuerpo», explica Dahl.

¿Y qué hay de cierto en la idea de que el himen puede romperse por andar en bicicleta, practicar algún deporte brusco o por la inserción de una tampón?

«Por andar en bicicleta definitivamente no, porque (el himen) es una estructura que está dentro de la vagina. A menos que manejes la bicicleta con el asiento dentro de la vagina, eso sería muy difícil», dice Dahl bromeando.

«La idea de que andar en bicicleta, bailar o montar a caballo puede llegar a cambiar tu anatomía interna yo la encuentro absurda», agrega.

Lo mismo afirma la fisio sexóloga española. «No hay nada de cierto en esto. Nada. Como no tenemos ni idea de la realidad del cuerpo, intentamos dar explicaciones a por qué no hay sangrado».

«La explicación real es que tu himen y tu vagina son elásticos»

Acabar con el mito

Para Torrón, es importante divulgar esta información sobre el himen, que pesa «no solo en las personas religiosas», para borrarla del pensamiento colectivo.

Mujer en el hospital

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En muchos países aún se realizan pruebas de virgnidad, pese a que la OMS y la ONU las condenan por ser una violación a los derechos humanos.

Pero además del impacto que pueda tener sobre la salud y el bienestar sexual de las mujeres, es crucial erradicar estas nociones falsas por la influencia que tienen en el campo de la medicina forense, dice.

«Cuando llega una mujer que dice que ha sido abusada y que ha habido penetración, le valoran la vagina y si el himen está íntegro, si no ven lesiones, dudan de ella», explica.

Dahl considera que, información aparte, es importante dejar de preocuparnos de si una mujer es virgen o no.

«Porque el problema es la idea de que una mujer tenga que ser virgen y están utilizando un malentendido biológico para construir sus argumentos».

«Por eso, el proyecto más importante que tenemos por delante es dejar de pensar que las mujeres deberían ser vírgenes».

Imagen de portada: Gentileza de TED TALK.Ellen Støkken Dahl (derecha) y Nina Dølvik Brochmann (izquierda), desmienten el mito de la virginidad durante una charla TED utilizando un aro de hula hula para representar la idea del himen que muchos aún tienen en su mente.

FUENTE RESPONSABLE: BBC News Mundo. Por Laura Plitt. Abril 2022

Sociedad y Cultura/Sexo/Ciencia/Medicina/Salud/Salud de la Mujer

India, el país en el que un ama de casa se suicida cada 25 minutos.

Cada día 61 amas de casa se suicidan en India, según los datos de la Oficina Nacional de Registros Criminales. Solo el año pasado, fueron 22.372.

Este colectivo representa un 14,6% del total de 153.052 suicidios que se produjeron en el país asiático en 2020 y más de un 50% de entre las mujeres que se quitaron la vida.

El año pasado no fue una excepción. Desde 1997, cuando el gobierno comenzó a reunir datos sobre suicidios y tipo de trabajo, más de 20.000 amas de casa se suicidaron cada año. En 2009 fueron 25.092.

La prensa a menudo atribuye estas muertes a «problemas familiares» o a «asuntos conyugales». ¿Pero qué es lo que empuja realmente a miles de mujeres a quitarse la vida?

Los expertos en salud mental señalan que las razones principales son la rampante violencia doméstica presente en la sociedad india -en una encuesta reciente del gobierno, un 30% de las encuestadas respondió que había sufrido violencia conyugal alguna vez- y el peso de las tareas domésticas que hacían sus matrimonios opresivos para muchas.

«Las mujeres son realmente resilientes, pero hay un límite para la tolerancia», dice la doctora Usha Verma Srivastava, una psicóloga clínica en la ciudad de Varanasi, en el norte del país.

«La mayoría de las chicas se casan tan pronto cumplen los 18 años, la edad límite para poder contraer matrimonio. Entonces se convierte en esposa y nuera, y pasan el día entero en casa, cocinando, limpiando y realizando otras tareas del hogar. Se les imponen toda clase de restricciones, tienen poca libertad personal y apenas cuentan con ningún dinero propio. Su educación y sus sueños dejan de importar, y sus ambiciones se empiezan a extinguir lentamente; entonces la desesperación y la decepción se instalan y la existencia se vuelve una tortura».

Mujeres indias caminan hacia un río con ropa para lavar.

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Las tareas del hogar recaen casi siempre en las mujeres.

La doctora Srivastava explica que en las mujeres mayores son otros los motivos. «Cuando los niños han crecido y se han marchado del hogar, muchas se enfrentan al síndrome del nido vacío y sufren síntomas premenopáusicos, lo que puede ocasionar depresión y estallidos de llanto».

Pero, según la doctora, los suicidios son fácilmente prevenibles: «Si detienes a alguien por un segundo, lo más probable es que desista».

El psiquiatra Soumitra Pathare explica que muchos de los suicidios que se producen en India son fruto de impulsos: «Llega el hombre, golpea a su mujer y ella se suicida».

Pathare cita datos de investigaciones que revelan que un tercio de las mujeres indias que se quitan la vida tiene un historial de víctimas de violencia doméstica. Pero los malos tratos en el hogar ni siquiera aparecen en las cifras de la Oficina Nacional de Registros Criminales.

Chaitali Sinha, psicóloga de la aplicación de salud mental Wysa, con base en Bangalore, afirma que «muchas mujeres atrapadas en situaciones de malos tratos conservan la cordura solo gracias al apoyo informal que reciben».

Sinha, quien trabajó durante tres años en un hospital psiquiátrico del Estado en Bombay asesorando a supervivientes de intentos de suicidio, dijo que encontró que las mujeres formaban pequeños grupos de apoyo para viajar juntas en los trenes o salir con sus vecinas a comprar verduiras.

«No tenían otra manera de expresarse y algunas veces mantener la cordura dependía solo de esa persona con la que podían tener esa conversación», afirma. Añade que la pandemia y la cuarentena empeoraron la situación.

«Las amas de casa tenían un espacio de seguridad cuando los hombres se marchaban al trabajo, pero eso desapareció durante la pandemia. En los casos de violencia doméstica significa que muchas veces quedan atrapadas con sus agresores. Limitó aún más sus movimientos y su capacidad para hacer las cosas en las que encontraban alegría o consuelo, así que el enojo, el dolor y la tristeza crecen con el tiempo y el suicidio se convierte en el último recurso».

India reporta el mayor número de suicidios del mundo. Los varones indios que se quitan la vida suponen un 25% del total mundial y las mujeres son el 36% en el grupo de entre 15 y 39 años.

Pero Pathare, quien investiga los problemas mentales y la prevención del suicidio, asegura que las cifras oficiales indias no reflejan la verdadera magnitud del problema.

Mujeres en India.

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Las indias no tienen muchas vías para expresar sus emociones.

«Si se fija en el Estudio del Millón de Muertes, que estudió a casi 14 millones de personas en 2,4 millones de hogares entre 1998 y 2014 o un estudio publicado en Lancet, las cifras de suicidios en India están entre un 30 y un 100% por debajo de la realidad».

El experto asegura que el suicidio no es un tema del que se hable abiertamente. «Hay vergüenza y estigma asociados a eso y muchas familias intentan ocultarlo. En la India rural no existe la obligación de realizar las autopsias y se sabe que los ricos se apoyan en la policía local para presentar el suicidio como una muerte accidental».

En un momento en el que India desarrolla una estrategia nacional de prevención del suicidio, el doctor Pathare cree que la prioridad debería ser mejorar la calidad de los datos.

«Los números de intentos de suicidio son risiblemente bajos en India. En cualquier lugar del mundo, son generalmente entre 4 y 20 más bajos que el número real de suicidios. Así que si en India se registran 150.000 suicidios al año el número de intentos debe estar entre 600.000 y seis millones.

Es a esa población de potenciales suicidas a la que debería priorizarse, señala el doctor Pathare, pero la falta de datos fiables dificulta la prevención del suicidio en todo el mundo.

«El objetivo de Naciones Unidas es reducir un tercio los suicidios a nivel global antes de 2030, pero en los últimos años se han incrementado en India en un 10% comparado con el año pasado. Reducirlos sigue siendo un sueño».

Imagen de portada: Gentileza de GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: BBC News, Delhi. Por Geeta Pandey. Diciembre 2021.

Sociedad y Cultura/India/Salud/Mujeres/Derechos de la Mujer.

 

 

 

 

Billie Eilish: «Exponerme a la pornografía a los 11 años dañó mi vida sexual».

Eilish dijo que el ver pornografía de niña la dejó «devastada».

La cantautora y compositora estadounidense Billie Eilish describió cómo sufrió de pesadillas después de estar expuesta a pornografía «abusiva» desde los 11 años.

En una conversación con la estación de radio digital SiriusXM, la estrella de 19 años dijo que, tras reflexionar sobre las consecuencias de su contacto con ese contenido, se siente «devastada».

«Exponerme a la pornografía a los 11 años dañó mi vida sexual», dijo. Y explicó que esa experiencia no le permitió «decir no a cosas que no eran buenas» cuando empezó a tener relaciones sexuales.

«Fue porque yo pensaba que eso era lo que se suponía que me atraía», contó la artista que ha ganado siete premios Grammy.

Eilish, que está a punto de cumplir 20 años, ha estado en el ojo público durante gran parte de su adolescencia.

Tiende a vestir ropa ancha y holgada y habla con frecuencia de su imagen corporal y de cómo su figura fue sexualizada en su adolescencia.

El tema de la pornografía surgió en la entrevista cuando se hizo referencia a la canción Male Fantasy («Fantasía masculina»), de su último álbum Happier Than Ever («Más feliz que nunca»).

En esa balada, canta sobre estar sola en casa distrayéndose con pornografía mientras recuerda una relación sentimental rota.

Le contó al conductor del programa Howard Stern que ahora piensa que la pornografía «es una vergüenza», después de haber visto de niña contenido que describe como «violento» y «abusivo».

En particular, Eilish criticó la manera en que la pornografía refleja los cuerpos de las mujeres y sus experiencias sexuales.

«No entendía por qué eso era algo malo. Pensé que era la manera en la que aprendías a tener relaciones sexuales». Y añadió que su madre quedó «horrorizada» cuando se le contó.

«Yo lo defendía y pensaba que era una más del grupo de chicos listos que hablaba de eso. Y pensaba que era genial porque no tenía problemas con eso y no veía qué tenía de malo».

La cantautora dice creer que el ver ese contenido cuando era tan joven «destruyó» su cerebro y le produjo pesadillas.

Señaló que es un «verdadero problema» que la pornografía puede distorsionar lo que es normal durante el sexo, incluyendo el asunto del consentimiento.

Esa opinión la comparten expertos y organismos que se enfocan en el bienestar de la niñez, incluyendo a Unicef. Coinciden en que la exposición a la pornografía en edad temprana puede ser dañina.

Indican que la pornografía abusiva y los actos misóginos cometidos en ella pueden conducir a la normalización de estos y que pueden llegar a afectar la salud mental de los niños, entre otros efectos negativos.

GETTY IMAGES.Billie Eilish es conocida por vestir en ropa holgada para evitar que el público centre la atención en su cuerpo.

Eilish también comentó otra variedad de asuntos en su entrevista, incluyendo cómo es salir con alguien estando bajo la mirada pública y cómo fue contraer la covid-19 a mediados de este año a pesar de estar vacunada.

A los 18 se convirtió en la más artista musical más joven de la historia en ganar los cuatro principales premios Grammy en un mismo año, cuando en 2020 se llevó las estatuillas de nueva artista, álbum, disco y canción.

Eilish le confesó a Stern que su fama le creó dificultades para salir con alguien.

En cuanto al contagio de covid-19, dijo que estuvo enferma durante casi dos meses.

Y añadió que, de no estar vacunada, tal vez hubiera muerto: «Quiero dejar bien claro que es debido a la vacuna que estoy bien. Creo que si no hubiera estado vacunada, hubiera muerto, porque estuve mal».

Imagen de portada: GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC News Mundo

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¿Cuál es la función del orgasmo femenino?

Algunos científicos consideraron el orgasmo femenino «superfluo».

Voltaire ridiculizaba en «Cándido» la idea de que todo ha sido creado para el mejor fin de los posibles. «Observen que las narices se han hecho para llevar anteojos, por eso usamos anteojos», decía su personaje, el optimista profesor Pangloss.

Según aquella primera visión de la evolución biológica, que Darwin y Wallace describirían un siglo después, todos los rasgos de las especies servían, como las narices de Pangloss, para un propósito ventajoso. En la segunda mitad del siglo XX, el paleontólogo Stephen Jay Gould introdujo la idea de que la utilidad podía aparecer posteriormente, como sucede con los anteojos de Pangloss.

En dos artículos anteriores, ¿Por qué los hombres somos los primates con el pene más grande? y ¿Por qué el parto humano es tan doloroso?, me ocupé de algunos de los cambios provocados en el linaje humano como consecuencia de la tendencia evolutiva hacia la bipedestación que distingue al género Homo entre los primates.

En ambos destaqué que caminar sobre las extremidades inferiores había trastocado la forma de la cópula, que en los humanos es frontal, cara a cara, una circunstancia excepcional en los mamíferos (salvo su práctica ocasional por los bonobos). También las características de nuestro paroxístico orgasmo, cuya importancia evolutiva ha sido discutida, pero que puede ser interpretado como otra adaptación a la bipedestación.

A pesar de su complejidad neuro-endocrino-muscular, el orgasmo masculino puede ser resumido como una compleja cadena de movimientos de contracción que culminan con una repentina sensación de intenso placer. Esta va acompañada de la eyaculación, una violenta eyección de fluido que impulsa a los espermatozoides dentro de la vagina.

En el hombre el orgasmo es un requisito obligado para que se produzca la eyaculación, pero las mujeres no lo necesitan ni para producir cada uno de los 300 óvulos mensuales que producen durante su vida fértil, ni para tener hijos.

Entonces, ¿qué función tiene el orgasmo femenino desde el punto de vista evolutivo? Aunque ha sido un tabú social y un enigma biológico, algunas evidencias permiten clarificar el asunto.

Ilustración de una película

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El tabú en torno al orgasmo femenino influyó en un tratamiento pictórico discriminatorio en la cultura popular.

 

«Subproducto evolutivo»

En su libro «Sexo en solitario» el profesor de Berkeley Thomas Laqueur sostiene que «desde la antigüedad hasta el siglo XIX, la asunción general era que las mujeres experimentaban orgasmos al igual que los hombres, pero también que el orgasmo era necesario para la concepción».

Si lo primero es absolutamente cierto, lo segundo es incorrecto. Así lo había adelantado en 1967 el zoólogo Desmond Morris en El mono desnudo y también lo demostraron los estudios de Masters y Johnson, basados en diez mil actos sexuales humanos (La sexualidad humana).

Esto confirmó que lo que provoca en la mayor parte de los casos el orgasmo femenino es la estimulación del clítoris. Un área que no es contactada por el pene durante la copulación y que, por lo tanto, no interviene en el proceso de la inseminación.

En el ensayo «Pezones masculinos y ondas clitorídeas», parte del libro «Brontosaurus y la nalga del ministro», Stephen Jay Gould sostenía que, como lo importante es que los espermatozoides lleguen hasta los óvulos y para conseguirlo basta con el orgasmo masculino, el femenino debía ser contemplado como «superfluo». 

Una especie de accidente evolutivo, un resultado secundario de la necesidad del orgasmo masculino.

Según Gould, hay un orgasmo femenino simplemente porque el clítoris es el equivalente anatómico del pene (ambos tienen el mismo origen embrionario). 

Por ello, estimulación, erección y orgasmo se dan en ambos. Para Gould, el orgasmo vía clítoris es un artefacto del desarrollo. No tiene significación adaptativa alguna.

La polémica provocada por Gould resucitó en 2005 cuando Elisabeth Lloyd, profesora de Filosofía de la Ciencia en la Universidad de Indiana, publicó un libro, «The Case of the Female Orgasm: Bias in Evolutionary Science» (El caso del orgasmo femenino: Prejuicios en la ciencia de la evolución). 

En este concluye que el orgasmo femenino no tiene ningún sentido evolutivo (salvo el de disfrutar, que no es poco). Como Gould, considera que es un subproducto de la evolución.

La idea del «subproducto evolutivo» es de Darwin, quien lo consideraba como cualquier rasgo que sea arrastrado de otros. 

Los pezones de los hombres son un ejemplo claro. Los poseemos porque compartimos con las mujeres la misma arquitectura fijada por un diseño embrionario común, hasta que la aparición de la testosterona y de los estrógenos dirige al feto indiferenciado hacia uno u otro sexo. 

Mientras que en las mujeres sirven para la lactancia, en los hombres serían un subproducto sin valor adaptativo alguno.

Pero esto no necesariamente se aplica al orgasmo femenino.

Fisonomía del aparato reproductivo femenino

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La bipedestación, que causa que la vagina se abra en posición vertical, puede ser un factor evolutivo que generó el orgasmo femenino.

Fisiología del orgasmo

Para empezar, en ambos sexos se ha desarrollado el placer por el sexo. Este placer es la causa próxima de las relaciones sexuales, cuyo fin último es el éxito reproductivo. 

Si además consideramos las pautas que caracterizan al orgasmo femenino, la conclusión resulta aún menos convincente.

Durante el orgasmo en ambos sexos se producen considerables aumentos de las pulsaciones (desde 70 a 80 a 150 pulsaciones por minuto), de la presión sanguínea (de 120 hasta 250 mmHg en el clímax) y de la respiración, que se hace más profunda y rápida hasta que, al acercarse el momento del orgasmo, se vuelve jadeante. 

Al final, el rostro se contrae, con la boca muy abierta y los orificios nasales dilatados, a la manera de los atletas en su máximo esfuerzo, faltos ya de aire.

Lo que distingue al orgasmo femenino son una serie de contracciones rítmicas en la zona perineal, de la vagina y del útero. 

Tales contracciones tienen una función absorbente del esperma descrita por Baker y Bellis en la revista Animal Behaviour que, además, aumenta su retención en el conducto vaginal, como sostiene Paul R. Ehrich en «Human natures: Genes, Cultures, and the Human Prospect» (Naturaleza humana: genes, culturas y la perspectiva humana; no publicado en español). 

Por eso, las hipótesis evolucionistas que mayor apoyo tienen entre los científicos se refieren al papel del orgasmo como un mecanismo de retención del esperma en el interior del tracto sexual femenino.

Por último, si consideramos que el orgasmo es seguido por un considerable período de agotamiento y sueño, se puede deducir que otra de sus funciones adaptativas es inducir al reposo horizontal tras la cópula. Esto favorece la retención del esperma y aumenta así las posibilidades de la mujer de ser fecundada.

Esa indolencia poscoital, seguida o no del reparador cigarrillo, es otra diferencia del orgasmo humano con respecto a otros primates, lo que resulta fundamental en la hembra del único mamífero cuya vagina, como consecuencia de la adquisición de la marcha erguida, se abre en posición vertical. Esto favorece, dicho sea con todo respeto, la caída gravitacional del fluido espermático.

*Manuel Peinado Lorca es Catedrático de Universidad. Departamento de Ciencias de la Vida e Investigador del Instituto Franklin de Estudios Norteamericanos, Universidad de Alcalá. Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation y es reproducido aquí bajo la licencia Creative Common

Imagen de portada: Gentileza de GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: The Conversation – Junio 2020

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