«Hice un duelo por mi papá el mismo día que me dijeron que tenía alzhéimer»: la pena anticipada que enfrentan algunos familiares de los enfermos.

A Marcelo Salomone le gusta hablar del tiempo y las anécdotas.

Este argentino, de 50 años, es el hijo mayor de Roberto, a quien hace un par de años le diagnosticaron la enfermedad de Alzheimer.

Actualmente, más de 55 millones de personas viven con demencia en todo el mundo y hay casi 10 millones de casos nuevos cada año, según datos de la Organización Mundial de la Salud.

El alzhéimer es la forma más común de demencia, con entre el 60% y el 70% de los casos atribuidos a esta enfermedad.

Ilustración de un hombre tomándose la cabeza.

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Marcelo cuenta que su padre siempre fue un distraído, un «despelotado» como dicen en Argentina, por eso la familia no se dio cuenta en un principio de que algo andaba mal.

Hasta que un día Roberto se perdió mientras conducía y terminó frente a la casa que compartía de joven con su esposa Susana y sus cuatro hijos pequeños, en Martínez, en el norte de Buenos Aires.

Luego vino la preocupación, los estudios médicos y el diagnóstico.

Marcelo asegura que el día que se enteró de que su papá tenía alzhéimer hizo un duelo anticipado. Desde entonces trata de disfrutar el tiempo con su padre como si fuese el último día.

En el marco del Día mundial del alzhéimer, este 21 de septiembre, Marcelo cuenta en BBC Mundo su experiencia con el duelo anticipado.

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Tengo cuatro hijos, tres hermanos y a papá y mamá vivos. Papá, que se llama Roberto tiene… a partir de los de los 70 ya no estoy tan encima de cuántos años tiene. Perdí la cuenta y creo que es a propósito, porque lo congelo en el tiempo.

Siempre cuento la anécdota de cuando le descubrí las primeras canas nadando juntos en la pileta. Y dije: ‘Papá se está poniendo viejo’. Él tenía 40 años. Y cuando yo me vi mis primeras canas en el pecho, dije: ‘Guau, ya llegué a ese momento’.

A mi papá le diagnosticaron alzhéimer hace dos años. Según los doctores, él está en un proceso de inicio lo cual es bueno para la medicina porque atacan a la enfermedad con distintos medicamentos, ejercicios, etc.

Uno nunca se imagina -o no quiere imaginarse- que puede llegar a ser eso. Papá siempre fue muy distraído, siempre tuvo problemas de memoria. Por ejemplo dejaba un café calentándose y se olvidaba. Esas cosas se iban acentuando cada vez más.

Ilustración de una mujer en soledad.

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La que se daba más cuenta era mamá, que vive con él. Después empezó con algunos síntomas que son característicos de la enfermedad como, por ejemplo, a guardar plata que mi mamá luego encontraba en algún lugar extraño.

El indicio que nos llevó a buscar un especialista fue cuando papá se perdió un día con el auto y apareció en Martínez, en la casa donde vivimos cuando éramos chicos.

Yo creo que si papá no hubiera tenido esa cualidad de la falta de memoria y estas distracciones recurrentes, nos hubiera llamado la atención mucho antes.

Desde que nos comunicaron que tiene alzhéimer, hubo distintas fases. Él se dio cuenta que nosotros lo empezamos a acompañar al doctor, que se olvidaba de las cosas. Cuando perdió la orientación del tiempo y espacio, le preocupó porque no lo pudo dominar.

Eso hizo que empezara a estar un poco deprimido. Papá siempre fue todo lo contrario, una persona divertida, traviesa. No parece que tuviera la edad que tiene. Siempre se comportó como un niño y lo sigue haciendo.

Hay otra anécdota hermosa. Hicimos una especie de baby shower porque mi hermana está embarazada y llenamos la casa de globos. Llegaron mis papás y cuando voy a abrir la puerta, mi viejo me dice: ‘¡Feliz cumpleaños!’ Lo miro sorprendido y él se empieza a reír. ‘¡Pa! Nunca pierdas ese sentido del humor’, le dije. Él se lo toma así. Ese es mi papá.

«Mi papá ya no sería igual»

El día que me dijeron que tenía alzhéimer supe que mi papá ya no sería igual. Necesité la confirmación de un profesional. Ese fue un quiebre.

Hice un duelo por mi papá el mismo día que nos dijeron que tenía alzhéimer. Hice el duelo porque tenía que entender que a partir de ese instante, salvo en los momentos de las bromas, papá ya no iba a ser el mismo papá que era, porque tiene estos lapsos donde se apaga.

Lo más importante es entender que está enfermo y acompañarlo. Ser más sensible, tener más paciencia y ser más positivo.

Creo que hay distintos duelos y el duelo positivo y constructivo es ese. Mi hija Milagros me regaló una frase que la escuchó de un actor: ‘El duelo es la perseverancia del amor’.

Así que lo lloré todo lo que tenía que llorarlo. Eso no quiere decir que hoy no me emocione o llore cuando hablo sobre él. Pero el duelo fuerte lo hice antes porque ahora hay que acompañar y hacerlo sentir que sigue siendo el mismo.

Ilustración de un hombre pensando.

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Hay que entender que a veces la vida es así. Yo creo que más allá de cualquier religión o creencia, todavía el ser humano no procesa que estamos de paso. Con eso sería todo mucho más fácil.

El duelo que no construye ya lo hice. La pregunta ‘¿por qué me pasa esto a mí?’ es ese llanto egoísta que trato de evitar. Voy a llorar todo lo que tengo que llorar, pero voy a enfrentar lo que tenga que enfrentar y creo que eso permite que la relación con papá sea más franca, más sincera, que haya más amor.

De este modo no estás en un sentimiento ni de bronca ni de lástima, sino que estás acompañando para no perderte nada de tu viejo.

Una vez leí un libro -soy malo para la memoria, eso también lo saqué de mi viejo- que habla de una tribu que creía que al día siguiente amanecería muerta.

Lo que te enseña es que todos los problemas que tenía algún integrante de la tribu con otro lo arreglaba, porque al otro día amanecían todos muertos.

Así se terminan palabras como rencor, venganza, orgullo y se vive de otra manera. Eso me marcó mucho. Trato de pertenecer imaginariamente a esta tribu que mañana va amanecer sin vida.

«Acompañar»

Él se enteró mucho tiempo después de que tiene alzhéimer. El médico dijo que era una elección de la familia decirle lo que tenía. Mamá creyó que era lo mejor, que no quería mentirle.

También el médico nos había dicho que la persona más afectada, más allá del enfermo, es quien convive diariamente con él. Nos recomendó que tuviéramos mucho cuidado con la salud de mi mamá y que estuviéramos todos más presentes en la vida familiar.

Ilustración de una mujer preocupada o triste.

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Entonces trato de hacerme el tiempo para las cosas importantes, las que te hacen feliz o las que pueden hacer feliz al otro, en este caso a mi papá. Lo acompaño las veces que puedo al médico, nos tomamos un café y hablamos de la enfermedad cara a cara, cuando no se siente deprimido.

Y acá es muy importante el tema de la compañía. Mamá dice que a él lo ve super bien los días previos, el mismo día y los días posteriores al que todos estamos juntos.

Tratamos de recrear esos momentos la mayor cantidad de veces y ahí él bromea como en el día del baby shower. Yo me quiero quedar con eso. Ese es mi viejo.

Por mi profesión [periodista] he leído todo sobre el alzhéimer, entonces sé que son etapas y hay que ir acompañando. Entonces decidí en esa primera etapa hacer mi duelo personal.

Nunca pierdo la esperanza de que surja algún medicamento o alguna terapia y se pueda frenar definitivamente. Eso no lo voy a perder nunca.

Pero trato de resaltar la importancia del tiempo. Cada persona tiene su tiempo. Mi duelo, apenas me enteré de la enfermedad de mi papá, no es un ejemplo. Fue mi tiempo. Pero, a la vez, trato de no perderlo [al tiempo] para poder acompañar a mi papá.

Duelo anticipado

Por Mónica Moreno, Directora de Atención y Apoyo de Alzheimer’s Association.

El duelo anticipado es muy común entre las personas que acompañan a pacientes con demencia. En esencia, las familias experimentan el declive gradual de alguien a quien aman.

Las personas que viven con la enfermedad de Alzheimer y otras demencias viven de 4 a 8 años, en promedio, después de un diagnóstico.

A medida que la enfermedad avanza, los miembros de la familia atraviesan múltiples pérdidas: la incapacidad de la persona para vivir de forma independiente, la incapacidad de la persona para recordar los nombres de familiares cercanos o eventos familiares importantes.

Finalmente, en las últimas etapas de la enfermedad, la persona pierde la capacidad de comunicarse.

El duelo por estas pérdidas dramáticas durante un período prolongado de tiempo puede ser abrumador y ejercer una presión increíble sobre las familias.

Ilustración de un hombre en la palma de la mano de un gigante.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Los cuidadores deben entender que es completamente normal llorar estas pérdidas. Los sentimientos de ira, culpa y tristeza son comunes durante este momento difícil.

Sin embargo, es importante que los cuidadores sepan que hay ayuda disponible. Alzheimer’s Association ofrece una línea de ayuda.

También hay grupos de apoyo donde conocen a otras familias que están pasando por una situación similar. Compartir la experiencia con la demencia puede ser muy beneficioso.

Ser un cuidador informado es uno de los mejores regalos para una persona que vive con alzhéimer y otras demencias.

Cuanto más sepa sobre la enfermedad, su progresión y qué esperar, mejor preparado estará para afrontar sus desafíos y la amplia variedad de emociones que acompañan a estos cambios.

Imagen de portada: GENTILEZA Marcelo Salomone

FUENTE RESPONSABLE: Analia Llorente; BBC News Mundo. 21 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/Demencia/OMS/Salud Mental/Salud.

 

 

Bed Bath & Beyond: el suicidio de un alto ejecutivo de origen venezolano que puso el foco en la grave crisis que atraviesa la cadena de tiendas de EE.UU.

La trágica muerte de uno de los ejecutivos de origen latino de más alto rango en Estados Unidos, Gustavo Arnal, ha puesto de relieve la grave crisis que atraviesa una de las cadenas más famosas de ese país: Bed Bath & Beyond.

El empresario venezolano de 52 años, quien era director financiero (CFO en inglés) de la empresa de artículos para el hogar, murió el viernes en Nueva York tras caer desde el balcón de su apartamento en el piso 18 de un rascacielos en Manhattan.

La oficina del forense de la ciudad de Nueva York le dijo al canal CNBC que Arnal murió a causa de múltiples lesiones por contusión y que se quitó la vida.

Aunque Arnal no dejó una nota, muchos han vinculado su muerte con la crisis que viene atravesando la empresa a la que se sumó en 2020, en plena pandemia.

Tras conocerse la noticia de su dramático fallecimiento las acciones de Bed Bath & Beyond cayeron casi un 20%.

Días antes de que perdiera la vida su «número dos», la empresa había anunciado el cierre de 150 tiendas y el despido de cerca del 20% de sus empleados.

La cadena viene padeciendo problemas financieros causados primero por las cuarentenas generadas por el coronavirus y luego por el cambio en los hábitos de consumo debido a la inflación post pandémica.

En agosto, la empresa reportó una caída del 26% en las ventas durante el segundo trimestre.

Y las acciones de la cadena cayeron un 65% en el último año, con una volatilidad que las llevaron a ser catalogadas como «acciones meme», como se conoce a las que tienen precios basados más en rumores en redes sociales que en datos financieros de la empresa.

Logo de Bed Bath & Beyond

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES. Bed Bath & Beyond es una de las tiendas por departamento especializadas en productos del hogar más importantes de EE.UU.

Escándalo

Diez días antes de morir, Arnal, quien también ocupó altos cargos ejecutivos en la empresa de cosméticos Avon y el gigante de bienes de consumo Procter & Gamble, se vio involucrado en un escándalo por presunto fraude financiero.

El pasado 23 de agosto, el CFO y otros grandes accionistas de Bed Bath & Beyond, entre ellos el presidente de GameStop, Ryan Cohen, fueron acusados en una demanda colectiva de haber inflado artificialmente el precio de las acciones a través del uso de información privilegiada para luego venderlas.

Según los demandantes, que reclaman US$1.200 millones, en la primera mitad de agosto la cotización de esos títulos aumentó casi un 600%, para luego desplomarse.

Durante ese período, Arnal vendió acciones de la empresa por un importe de US$1,4 millones.

En tanto, Cohen vendió toda su participación, equivalente al 10% del total de las acciones de Bed Bath & Beyond, llevando a que la cotización se hundiera.

Imagen de portada: GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC News Mundo. 7 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/Economía/Negocios/Venezuela/EE.UU./Salud Mental.

La mujer que olió el Parkinson en su esposo y ayudó a los científicos a desarrollar una prueba para detectar la enfermedad.

Una mujer escocesa que descubrió que podía detectar el Parkinson con su olfato ha inspirado a los científicos a desarrollar una prueba recogiendo muestras con un hisopo que podría usarse para diagnosticarlo.

Un grupo de investigadores de Manchester aseguran que han creado un nuevo método que puede detectar la enfermedad en tres minutos.

Pero antes de que la prueba de diagnóstico pueda ser utilizada en clínicas o por médicos de cabecera, se requerirán más estudios para validar los hallazgos.

El trabajo científico se inspiró en Joy Milne, una enfermera jubilada de Perth, una ciudad en el centro de Escocia, en Reino Unido.

La mujer de 72 años supo que su esposo Les padecía de Parkinson más de 12 años antes de que le diagnosticaran la enfermedad.

Joy había notado un cambio en el olor de su esposo.

«Tenía un olor a humedad bastante desagradable, especialmente alrededor de los hombros y la parte posterior del cuello, y su piel definitivamente había cambiado», detalló.

95% de precisión

Ella sólo se dio cuenta del vínculo entre el olor y la enfermedad después de que diagnosticaron a Les y conocieron a personas que tenían el mismo olor en un grupo de apoyo para pacientes con Parkinson en Reino Unido.

Les murió en junio de 2015.

Joy Milne

Joy Milne

Ahora, un equipo de la Universidad de Manchester, en colaboración con Joy, ha desarrollado una prueba simple de frote de piel que, según afirman, tiene una precisión del 95% en condiciones de laboratorio detectando si las personas tienen Parkinson.

Los investigadores analizaron el sebo, la sustancia aceitosa de la piel, recolectado con un hisopo de algodón en la espalda de los pacientes, un área que suele lavarse con menos frecuencia.

Usando espectrometría de masas, compararon a 79 personas con Parkinson con un grupo de control de 71 personas que no tenían la enfermedad.

La investigación encontró más de 4.000 compuestos únicos en las muestras, de los cuales 500 eran diferentes entre las personas con Parkinson y el grupo que no tenía la enfermedad.

El estudio fue publicado por en el Journal of the American Chemical Society.

Una prueba «transformadora»

La profesora Perdita Barran, quien dirigió la investigación, señala que actualmente no existe una prueba química para detectar la enfermedad de Parkinson y que miles de personas están en listas de espera para una consulta neurológica.

La experta asegura que desarrollar una prueba de confirmación que podría ser utilizada por un médico de cabecera sería «transformador».

«Por el momento la hemos desarrollado en un laboratorio de investigación y ahora estamos trabajando con colegas en laboratorios analíticos de hospitales para transferirles nuestra prueba para que puedan utilizarla», agrega.

«Esperamos que dentro de dos años podamos comenzar a examinar a personas en Manchester».

La profesora Perdita Barran dijo que estaba emocionada con los resultados de la investigación.

La profesora Perdita Barran dijo que estaba emocionada con los resultados de la investigación.

El Parkinson es la condición neurológica de más rápido crecimiento en el mundo.

Estimaciones de 2019 mostraban que más de 8 millones de personas padecían esta enfermedad en el mundo, según la ONU.

No hay cura ni prueba diagnóstica definitiva, y los médicos diagnostican a los pacientes observando los síntomas.

La condición puede causar una amplia variedad de síntomas que incluyen dificultad para caminar, hablar y temblores.

Meses o años a la espera de un diagnóstico

Los científicos ahora necesitan validar sus hallazgos en un laboratorio clínico antes de que pueda usarse en pacientes.

James Jopling, el director de Parkinson ‘s UK en Escocia, dijo que el descubrimiento podría marcar una diferencia real para las personas que viven con la enfermedad.

El difunto esposo de Joy.

Joy asegura que si hubiera sabido antes que su esposo tendría Parkinson habría viajado más con él y pasado más tiempo en familia.

«Actualmente, sin una prueba definitiva, las personas tienen que esperar meses o años para ser diagnosticadas, por lo que es increíblemente importante que las personas obtengan el tratamiento y el apoyo que necesitan y que los investigadores puedan comenzar nuevos tratamientos», explicó.

Joy sabe lo que habría significado para ella y su familia un diagnóstico anterior.

«Habríamos podido pasar más tiempo con la familia», apunta.

«Habríamos viajado más. Si lo hubiéramos sabido antes, podría haberle explicado los cambios de humor y la depresión».

La noche anterior a la muerte de su esposo, él le hizo prometer que investigaría su sentido del olfato.

«Debes hacer esto porque marcará la diferencia», le dijo su difunto esposo a Joy, según cuenta la mujer de 72 años.

Ahora ella espera que su hallazgo marque la diferencia.

Imagen de portada: PA MEDIA. Joy detectó el olor a Parkinson por primera vez en su esposo, a quien le diagnosticaron la enfermedad a la edad de 45 años.

FUENTE RESPONSABLE: Elizabeth Quigley. BBC News Escocia. 7 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/Salud/Salud Mental/Parkinson/Investigación

 

Qué es la distimia, uno de los tipos de depresión más difíciles de diagnosticar.

Es muy común que los pacientes sepan que la tienen después de vivir décadas con síntomas; a menudo, los signos más evidentes se confunden con la personalidad y esto puede hacer que haya un infradiagnóstico.

Ana Bacovis sintió los primeros síntomas de distimia —trastorno depresivo persistente— en su preadolescencia. A los 13 años sufría de baja autoestima, tenía problemas con sus relaciones sociales y empezó a tener una visión oscura de la vida.

“Me veía como una persona muy realista, pero en realidad era pesimista. La gente acaba cayendo en una situación en la que se siente eso como normal”, dice esta comunicadora y servidora pública.

Sus padres tardaron un tiempo en darse cuenta de que el comportamiento de su hija era inusual. Los picos de ira e irritabilidad que tuvo fueron los indicios para que Ana buscara ayuda.

“Tenemos una visión distorsionada de la depresión. Yo tenía momentos de alegría, picos muy altos de euforia. Luego eso se acababa y venía la tristeza”, recuerda.

Incluso ya con los síntomas iniciales del trastorno, solo obtuvo un diagnóstico cuando ya tenía signos de depresión más avanzados. Al recibir atención médica, la joven se enteró de que sufría distimia y que presentaba un grado moderado de ansiedad.

Ana Bacovis empezó a tener los primeros síntomas de distimia cuando era adolescente.

ARCHIVO PERSONAL

Al igual que Ana, es muy común que muchos pacientes reciban el diagnóstico de este tipo de depresión después de estar durante décadas viviendo con los síntomas. A menudo, los signos más evidentes se confunden con la personalidad, el “modo de ser” del individuo. Y esto puede hacer que haya un infradiagnóstico.

“La historia más común que hay es la de alguien que tiene algún tipo de depresión leve o distimia, pero solo cuando los síntomas de la depresión se vuelven más severos el paciente busca ayuda y descubre que padece el trastorno”, destaca Marcelo Heyde, médico psiquiatra y profesor de la Facultad de Medicina de la Universidad Pontificia Católica de Paraná (PUCPR).

Qué es la distimia

El trastorno depresivo persistente es una forma crónica de depresión y puede comenzar en la niñez o en la adolescencia, antes de los 21 años. La distimia afecta aproximadamente al 6 % de la población mundial, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La principal diferencia entre la distimia y el tipo clásico de depresión es que, en el que nos ocupa, la persona puede ser funcional y realizar sus actividades con normalidad. Sin embargo, trabajar, estudiar y otras acciones cotidianas son un poco más difíciles de hacer.

“Se pueden hacer las actividades pero con un costo mayor en la rutina y una productividad reducida debido a los síntomas. La persona es funcional, pero a costa de un mayor esfuerzo”, explica Márcia Haag, psiquiatra y profesora de la Universidad Positivo de Curitiba.

Según los expertos consultados por la BBC, aún no hay consenso sobre las causas de la distimia. Por lo general, el trastorno puede ser multifactorial y estar generado por factores estresantes durante la infancia, una predisposición genética y biológica, un traumatismo o cuestiones sociales.

Esta forma crónica de depresión puede aparecer en la adolescencia

Esta forma crónica de depresión puede aparecer en la adolescencia

GETTY IMAGES

“Es posible notar que en la fase adulta el paciente llega a consulta y tiene llanto fácil, pero cuando se profundiza e investiga, se descubre que era un niño silencioso y con dificultades para relacionarse”, señala Bianca Breda, psicóloga y especialista en terapias cognitivas del Hospital de Clínicas de la Facultad de Medicina de la Universidad de São Paulo (FMUSP).

En el caso de Ana, descubrió que padecía esta enfermedad gracias a su trabajo en un centro de apoyo a niños y adolescentes víctimas de abuso sexual. Al tener atención psicológica en el lugar, la joven pudo entender lo que estaba pasando.

Cómo identificar la distimia y distinguirla de la depresión clásica

A diferencia de otros episodios de depresión, que son más fáciles de reconocer, la distimia tiene características propias “camufladas”. Además de tener una duración mayor, los signos más comunes pueden manifestarse a través de cansancio, fatiga, baja autoestima, indecisión y pesimismo exagerado.

En la depresión común, la más conocida, la persona tiende a mostrar síntomas exacerbados de tristeza, desánimo, desinterés por las cosas, pérdida de apetito y otros signos que pueden ser percibidos por el entorno y por el propio paciente.

“En la depresión hay una mayor intensidad, el sufrimiento de una persona con depresión suele ser mayor y la clasificamos en leve, moderada y severa. Suele estar ligada a algún evento”, dice Breda.

No es la personalidad

La distimia se considera uno de los tipos de depresión más difíciles de diagnosticar y en muchos casos se confunde como algo “de la personalidad”·

La distimia se considera uno de los tipos de depresión más difíciles de diagnosticar y afecta aproximadamente al 6 % de la población mundial

La distimia se considera uno de los tipos de depresión más difíciles de diagnosticar y afecta aproximadamente al 6 % de la población mundial. GETTY IMAGES.

Debido a este error común, el diagnóstico suele ser tardío y perjudica a los pacientes en la búsqueda del tratamiento correcto, algo que puede tardar décadas.

Es fundamental, según los expertos, dejar de decir que cierta persona es aburrida, que es así y ha sido así toda su vida y que, por tanto, no cambiará más.

“La distimia viene de modo lento y sigiloso. Sin embargo, con los años, a pesar de ser leve, el impacto funcional es grande, ya que la persona se va ganando apodos y etiquetas de gruñón y malhumorado. Esto, que es culturalmente aceptado, va retrasando el diagnóstico y también refuerza el neuroticismo, un rasgo de la personalidad que hace que se vean las cosas de un modo negativo”, explica Heyde.

En el caso de Ana, tenía dificultades para relacionarse en la escuela pero no sabía por qué. “Siempre he tenido una inseguridad mucho mayor, sobre todo en el amor. Me bloqueaba mucho”, dice.

Ella creía que todos esos sentimientos eran parte de su actitud y que, con el tiempo, podría pasar. Pero eso no pasó y los cambios de humor se sucedieron con frecuencia.

Desde que volvió a recibir asesoramiento psicológico, Ana ha notado una mejora significativa

Desde que volvió a recibir asesoramiento psicológico, Ana ha notado una mejora significativa. ARCHIVO PERSONAL.

“Quien tiene distimia tiene una relación muy conflictiva consigo mismo. En algún momento te acabas enfadando”, dice Ana.

Cómo buscar ayuda y tratar el trastorno

Es fundamental que el paciente busque ayuda temprana para evitar el infradiagnóstico. Muchas veces, cuando hay una queja específica sobre otra enfermedad no se busca apoyo psiquiátrico y, en general, se recibe el diagnóstico de esa otra dolencia y la distimia pasa desapercibida.

“La depresión en sí tiene hasta un 50 % de casos que no son diagnosticados por los médicos de atención primaria. Imagina lo que pasa con la distimia, donde una persona puede quejarse de sentir cansancio, fatiga y baja autoestima. Es bastante común asociarla con otras enfermedades psiquiátricas, trastorno de ansiedad y uso de sustancias”, dice Haag.

El diagnóstico tardío, refuerza el médico, también puede interferir en la aparición de otras enfermedades o empeorar cada una de ellas.

“La distimia y la depresión afectan al organismo de forma sistémica y puede hacer que empeoren algunos cuadros clínicos como la diabetes, hipertensión y enfermedades reumatológicas, haciendo que el paciente necesite mayores dosis de fármacos o una combinación superior de medicamentos para estabilizar ese cuadro”, dice.

Como todavía hay bastante tabú en relación a los temas de salud mental, identificar el trastorno puede ser aún más complicado. Lo recomendable es buscar atención con psicólogos y psiquiatras, quienes evaluarán el caso y podrán determinar la línea terapeútica correcta, la cual puede hacerse con medicación o solo psicoterapia.

En el momento en que Ana descubrió la distimia, continuó con psicoterapia y terapias “alternativas” ya que, debido a su edad, su psicóloga prefería no recetarle medicamentos.

Durante algunos años, esta servidora pública interrumpió las sesiones de terapia, pero desde el inicio de la pandemia, en 2020, ha regresado. Desde entonces ha notado una mejoría significativa.

Los especialistas refuerzan la importancia de no interrumpir el tratamiento sin la autorización de un profesional de la salud y que se debe observar continuamente la evolución del trastorno.

El seguimiento médico puede durar meses o años, pero es fundamental para mejorar los síntomas y la calidad de vida del paciente.

Imagen de portada: Los picos de irritabilidad o de pesimismo prolongado pueden ser un indicio de esta dolencia. GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: BBC Mundo. La Nación. 7 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/Salud/Salud Mental.

 

Científicos logran mejorar la memoria de mayores de 65 con estimulación cerebral.

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Un grupo de científicos del Laboratorio de Neurociencia Cognitiva y Clínica de la Universidad de Boston (EEUU) ha demostrado cómo la estimulación cerebral consigue mejorar la memoria de personas mayores de 65 años de forma mantenida al menos un mes. El avance del alzhéimer y otras enfermedades neurológicas aún sin cura son un problema de salud pública que gana peso en una sociedad cada vez más envejecida.

La investigación, publicada en la revista Nature Neuroscience, logró mejorar la memoria a corto plazo y a largo plazo, de forma separada y selectiva, a personas mayores de 65 años. Según los investigadores, aplicando una corriente eléctrica extremadamente débil de forma segura y no invasiva al córtex prefrontal, han conseguido mejorar de forma selectiva la memoria a largo plazo de la gente mayor de 65 años sin afectar a la memoria a corto plazo.

Por otro lado, se puede aplicar esa misma corriente al lóbulo parietal inferior a baja frecuencia y, de esa manera, mejorar la memoria a corto plazo sin alterar la de largo plazo.

El experimento se llevó a cabo con 150 personas de entre 65 y 88 años a las que se estimuló el cerebro mediante corrientes eléctricas a través de una gorra con electrodos incrustados. A todas ellas, una persona les leían cinco listas de 20 palabras que debían recordar a la par que recibían la estimulación, que iba a zonas del cerebro distintas. La estimulación durante 20 minutos y cuatro días consecutivos consiguió mejorar la memoria entre el 85 y 90% de los individuos al menos un mes.

Los científicos conseguían, si estimulaban la zona del lóbulo parietal inferior a una baja frecuencia, mejorar la memoria a corto plazo (las palabras dichas al final de la lista). Cuando se estimulaba el córtex prefrontal a una frecuencia más elevada (60 hz), mejoraba el recuerdo de las primeras palabras del listado, es decir, la memoria a largo plazo.

Otro de los puntos destacables de la investigación es que los individuos que tenían un menor rendimiento cognitivo al inicio del estudio fueron los más beneficiados por la estimulación cerebral.

Imagen de partida: Gentileza de El Independiente.

FUENTE RESPONSABLE: El Independiente. 5 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/Adultos mayores/Salud/Salud mental/Estimulación

Siete consejos para hacer que la felicidad sea el camino y no la meta, según el hinduismo.

La felicidad es el sueño de cualquier persona que ha alcanzado cierta madurez y ha descubierto lo que de verdad importa en la vida. Pero conseguirla no debe ser una meta, sino que debe ser parte de nuestro camino.

Muchas veces la felicidad se busca en otras personas (amigos, pareja o hijos), en la acumulación de dinero o posesiones materiales o al realizar acciones como casarse, terminar una carrera o encontrar un buen trabajo. Con todo esto, muchas veces sentimos que la felicidad no acaba de entrar en nuestras vidas. 

Cliquea en el siguiente link;

Gracias a Pijama Surf.

Según una leyenda popular hindú, hace mucho tiempo existió un reino en el que había un solo hombre que era feliz, en toda la extensión de la palabra. Al enterarse, las demás personas fueron en su busca para que les compartiera su secreto. Los ricos le ofrecieron dinero, los pobres le suplicaron, pero él siempre se negaba a revelarlo.

Fotografía de Elliott Erwitt.

Esto cambió cuando a su puerta tocó un niño y le dijo al hombre que él también quería ser feliz. La inocencia del pequeño y su sinceridad lo conmovieron, así que accedió a contarle su secreto.

El sabio le dijo que la felicidad es como una escalera de siete peldaños, cada uno de los cuales significa un aprendizaje que pone la felicidad cada vez más cerca. Y estos son los peldaños que se deben escalar para alcanzarla.

Paso 1: haz crecer tu amor propio

El primer paso para ser feliz es quererte a ti mismo, pues al hacerlo, te sabes merecedor de la felicidad. Para cultivar el amor propio debes valorar todos los aspectos de tu vida: cuidar tu bienestar físico, mental y espiritual. Esto, además, implica la aceptación de tus defectos y el reconocimiento de tus virtudes, con la conciencia de que ellos no te hacen ni más ni menos que los demás; simplemente eres alguien diferente y único.

Fotografía de Elliott Erwitt.

Paso 2: pasa del deseo a la acción

No basta con desear ser una mejor persona o hacer tal o cual cosa para ser feliz, hay que ir a la práctica y hacerlo. Si crees que puedes o debes hacer algo que traerá felicidad a tu vida, hazlo. No lo dejes para mañana, pues podrías arrepentirte y atraer la frustración. 

Además, es importante que los actos sean consecuentes con tus ideas, sentimientos y palabras. Así, si hay armonía en tu mundo interno, es más fácil que esa armonía se transmita al entorno que te rodea y esto es un imán para la felicidad.

Paso 3: dile «no» a la envidia

Cuando veas que las personas de tu alrededor logran algo que los hace felices, evita los sentimientos negativos al respecto y evita juzgar si lo merecen o no, pues no sabes lo que debió pasar para conseguirlo. Mejor enfócate en lo que tú quieres lograr y esfuérzate por hacerlo. Y si ese logro es de una persona cercana, felicítala y comparte su alegría, pues al hacerlo, esta se multiplica.

Paso 4: deshazte del rencor

Al igual que la envidia, el rencor es un sentimiento que solo te hace daño a ti. Y, sí, a veces las personas te hieren demasiado, pero aun así, debes evitar los resentimientos y poder seguir con tu camino.

Fotografía de Helen Levitt.

Paso 5: nunca cojas lo que no es tuyo

Según la sabiduría hindú, todo lo que tomas y no te pertenece te trae consecuencias graves. Más allá de que robes algo y recibas una sanción, en el nivel energético, la acción de tomar algo ajeno te genera un peso que hace que lo que consigas se esfume o que pierdas algo valioso para ti.

Esta regla no aplica solo a cosas materiales sino también a ideas, afectos o beneficios que no te corresponden.

Paso 6: respeta a todo el mundo, no maltrates a nadie

Ningún ser vivo debe ser maltratado; ni las personas, ni los animales, ni las plantas. Es importante respetar todo tu entorno, ya que al relacionarte de una manera armoniosa y amorosa con la vida, logras ser feliz más fácilmente. Además, tú mismo debes alejarte de las situaciones que impliquen cualquier tipo de maltrato hacia ti mismo, sea físico, psicológico o emocional.

Paso 7: agradece siempre

La gratitud tiene un efecto positivo muy grande y poderoso en tu vida. Por eso, en lugar de quejarte por lo que te falta, agradece por todo lo que tienes y, para empezar, por que estás vivo. Piensa en todo lo bueno que hay en tu vida y seguro que encontrarás mucho por lo que dar gracias. Al descubrir lo afortunado que eres, te sentirás más feliz y te convertirás en una persona más generosa. 

Al seguir estos pasos, la felicidad deja de ser un objetivo para convertirse en algo que está presente cada día en tu vida, se vuelve un camino.

Fotografía de Vivian Maier.

Imagen de portada: Gentileza de Pinterest

FUENTE RESPONSABLE: Cultura Inquieta. 29 de agosto 2022.

Sociedad y Cultura/Estilo de  vida/Salud Mental/Felicidad/Hinduismo

Una inteligencia artificial es capaz de detectar el Parkinson a través de patrones en la respiración nocturna.

Científicos han logrado crear un dispositivo capaz de brindar más luz a una de las enfermedades que más atacan el sistema nervioso humano.

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Una nueva investigación publicada en el prestigioso medio digital Nature Medicine nos ha mostrado un dispositivo ideado en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, conocido popularmente como MIT, que adquiere el aspecto de cuadro disimulado y que utiliza una red neuronal para advertir del desarrollo de una de las más terribles enfermedades neurológicas que pueden afectar a un ser humano. Dada la dificultad de diagnóstico del Parkinson en una fase temprana, parece que la investigación que nos ocupa podría arrojar luz sobre sus inicios, basándose en los patrones de respiración de los pacientes a tratar durante la noche.

Una nueva inteligencia artificial ha sido creada para encontrar patrones de respiración que den pistas sobre el desarrollo del Parkinson. Unsplash

El Parkinson empieza a estar acorralado por la innovación tecnológica

A pesar de que los síntomas de la enfermedad, temblores, rigidez o lentitud de movimientos, aparecen tarde o temprano, éstos no suelen manifestarse hasta años después de que esta comience a desarrollarse en el organismo de la persona afectada. Es por eso que esta investigación resulta tan importante para la comunidad científica y médica. La labor del equipo del MIT, formado por Dina Katabi, Nicole Pham y Jameel Clinic, se ha basado en el desarrollo de un modelo de inteligencia artificial que permite detectar la enfermedad a través de la lectura de los patrones de respiración de los pacientes a tratar.

Esta inteligencia artificial es en realidad una red neuronal, donde una serie de algoritmos conectados entre sí son capaces de replicar el comportamiento de nuestro cerebro y detectar indicios de Parkinson simplemente con la observación de la respiración durante la noche. Esta red neuronal ha sido desarrollada y entrenada por Yuzhe Yang, estudiante de posgrado del MIT, y por Yuan Yuan, investigador del MIT, y es capaz de distinguir el grado de avance de la enfermedad y realizar un seguimiento de la misma a lo largo del tiempo.

Este pequeño cuadro blanco es el encargado de monitorizar la respiración de los participantes en la investigación

Este pequeño cuadro blanco es el encargado de monitorizar la respiración de los participantes en la investigación. MIT News

En la investigación publicada en el medio anteriormente mencionado, se mencionan los métodos que han sido utilizados a lo largo de los últimos años para detectar el Parkinson, yendo desde las neuroimágenes hasta el análisis del líquido cefalorraquídeo, aunque estos métodos eran invasivos, caros y necesitaban de centros especializados para ser utilizados, con lo que su utilidad era limitada. 

Es por ello que el aparato creado por los investigadores es un avance extraordinario, dado que puede ser ubicado en casa del paciente y ser utilizado sin ningún tipo de esfuerzo.

Esta enfermedad es la segunda dolencia neurológica más común a nivel mundial, después del Alzheimer, y parece que el estudio podría ser realmente útil en el desarrollo de nuevos medicamentos y tratamientos para los pacientes de Parkinson. Ray Dorsey, profesor de neurología en la Universidad de Rochester, afirma que:

No hemos obtenido grandes avances terapéuticos en este siglo, lo que sugiere que nuestras aproximaciones a los nuevos tratamiento son subóptimas. Tenemos una información limitada de las manifestaciones de la enfermedad en un entorno natural y es por eso que el dispositivo permite tener evaluaciones objetivas de la gente en sus hogares. Una analogía que me gusta es comparar con una farola en la calle. Lo que ves iluminado es una porción pequeña de la vía, mientras que el dispositivo nos ayudaría a iluminar la oscuridad.

Imagen de portada: Gentileza de Urban Techno

FUENTE RESPONSABLE: Urban Techno. Por Roberto Cantero. 27 de agosto 2022.

Sociedad y Cultura/Ciencia/Investigación/Medicina/Tecnología/Salud/Salud Mental.

 

El lado negativo de que tu familia te diga que eres una persona bonita.

Imagínate la escena: una niña se prueba un vestido lindo, hace un giro y, con gran satisfacción, lo alisa. Los adultos a su alrededor se hacen eco de su deleite y le dicen lo bonita que es.

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Más tarde, mira sus libros favoritos y ve personas delgadas y animales delgados que se embarcan en emocionantes aventuras, mientras que sus contrapartes más pesados son retratados como lentos o torpes. A veces, se da cuenta de que sus propios padres se preocupan por el peso o apariencia que tienen.

Para cuando sea adolescente, quizá sus padres se preocupen por el impacto de los influencers en la imagen corporal que tiene de sí misma.

Pero investigaciones indican que, en realidad, su percepción de los cuerpos y su aceptación social se habrán formado mucho antes, en esos primeros años.

Cuando pensamos en nuestra relación con nuestros cuerpos, a menudo es difícil determinar con precisión de dónde proviene nuestra satisfacción o insatisfacción.

Si pensamos en nuestra infancia, podemos recordar una colección de comentarios u observaciones. Ninguno de ellos quizá parezca enormemente impactante en sí. Y, sin embargo, su efecto acumulativo puede ser sorprendentemente potente.

Ya sea en forma de elogios o críticas, el tipo de atención a las formas del cuerpo puede establecer creencias e inseguridades que son difíciles de eliminar.

Las consecuencias pueden ser tremendamente dañinas, como muestran estudios, con actitudes familiares y comentarios despectivos sobre el peso vinculados a problemas de salud mental y trastornos alimentarios.

Además, ha aumentado la estigmatización más amplia de los niños con sobrepeso, lo que afecta su autoestima y, por supuesto, su imagen corporal.

Dado lo temprano que comienza esta conciencia de los ideales corporales, ¿qué pueden hacer los padres y cuidadores para ayudar a los niños a sentirse seguros de sí mismos y más solidarios con los demás?

La vergüenza corporal no es innata

Los ideales físicos difieren enormemente a lo largo del tiempo y las diferentes culturas: una mirada rápida a cualquier pintura de Peter Paul Rubens, o incluso a la estatuilla de 29.500 años conocida como la «Venus de Willendorf«, muestra cuán exuberantemente han acogido los humanos las características curvilíneas.

Familia en la piscina

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES/JAVIER HIRSCHFELD. Desde una edad temprana, los niños se ven influenciados por las opiniones de sus padres sobre la apariencia física.

Pero hoy, a pesar de un creciente movimiento de positividad corporal que celebra todas las formas y tamaños, la idea de que un cuerpo delgado es preferible sigue siendo dominante en las redes sociales, en los medios tradicionales, en la televisión, en la pantalla grande y en la publicidad.

La conciencia de los ideales corporales comienza temprano y refleja la experiencia de los niños del mundo que los rodea.

En un estudio, se pidió a niños de 3 a 5 años que eligieran una figura de una gama de tamaños delgados a grandes, para representar a un niño con características positivas o negativas.

Por ejemplo, se les preguntó qué niños serían antipáticos o amables, quiénes serían objeto de burlas por parte de otros y a quiénes invitarían al cumpleaños. Los niños tendían a elegir las figuras más corpulentas para representar las características negativas.

Crucialmente, este sesgo fue influenciado por otros: por ejemplo, las actitudes y creencias de sus propias madres sobre las formas del cuerpo afectaron el resultado.

Además, los niños mayores mostraron un sesgo más fuerte que los más pequeños, lo que nuevamente indica que fue aprendido, no innato.

Los hallazgos «indican que los entornos sociales de los niños son importantes en el desarrollo de actitudes positivas y negativas hacia el peso», concluyen los investigadores.

«Vemos los patrones en los que los niños atribuyen las características positivas a las figuras más delgadas y las características negativas a las figuras más grandes», dice Sian McLean, profesora de psicología en la Universidad La Trobe en Melbourne, Australia, que se especializa en insatisfacción corporal.

«Están desarrollando eso temprano, lo cual es una preocupación porque potencialmente tienen la oportunidad de internalizar esa percepción, que ser más delgado es deseable y está asociado con recompensas sociales».

Otro estudio mostró que la actitud de sus padres hacia el peso influía en niños de hasta 3 años. Con el tiempo, aumentaron las asociaciones negativas de los niños con los cuerpos grandes y la conciencia de cómo perder peso.

A menudo hay un elemento de género en estas percepciones, con los hijos más afectados por las opiniones de sus padres y las hijas por las actitudes de sus madres.

Si bien los padres juegan un papel importante en la formación de las actitudes y puntos de vista de sus hijos, se debe enfatizar que están lejos de ser la única influencia a la que los jóvenes están expuestos y, a menudo, pueden tener un efecto positivo que puede contrarrestar los mensajes de otras fuentes.

Mujer en escritorio

FUENTE DE LA IMAGEN – ALAMY/JAVIER HIRSCHFELD. La mayoría de nosotros habremos experimentado comentarios u observaciones improvisadas durante nuestra infancia.

El uso de dietas para controlar el peso se ha detectado en niñas de hasta 5 años, por ejemplo, y en ese caso, los principales factores fueron la exposición a los medios, así como las conversaciones sobre la apariencia.

Pero la investigación muestra que las opiniones de los padres sí importan.

El peligro de burlarse

Muchos padres pueden sentirse sorprendidos al escuchar que sus propias inseguridades, que después de todo pueden ser completamente involuntarias y no algo que deseen transmitir, pueden tener tal impacto. Pero algunos miembros de la familia también magnifican este efecto a través de comentarios despectivos.

En un estudio sobre los efectos de las burlas de los miembros de la familia sobre la insatisfacción corporal y los trastornos alimentarios, el 23% de los participantes dijeron haber recibido burlas de uno de sus padres por la apariencia, y el 12% fueron objeto de burlas por su sobrepeso, también por parte de uno de los padres.

Más informaron haber sido objeto de burlas por parte de sus padres que de sus madres. Tales burlas paternas fueron un predictor significativo de insatisfacción corporal, así como de comportamientos bulímicos y depresión, y también aumentaron las probabilidades de que un hermano se burlara de ellos.

Las burlas maternas fueron un predictor significativo de depresión.

Ser objeto de burlas por la apariencia por parte de un hermano tuvo un impacto negativo similar en la salud mental y la autoestima, y ​​aumentó el riesgo de trastornos alimentarios.

Los autores sugirieron que comprender los antecedentes familiares de burlas ayudaría a los proveedores de atención médica a identificar a las personas en riesgo de «trastornos de la imagen corporal y de la alimentación y un funcionamiento psicológico deficiente».

Otra investigación en niños de 7 a 8 años ha demostrado que los comentarios de las madres sobre el peso y el tamaño corporal se han relacionado con un comportamiento alimentario desordenado entre sus hijos.

Del mismo modo, las niñas «cuyas madres, padres y amigos las alentaron a perder peso y ser delgadas» tenían más probabilidades de respaldar creencias negativas sobre el peso de los demás, conocidas como «estereotipos gordos».

Esto es especialmente alarmante dado el aumento de la estigmatización y el acoso relacionados con el peso.

Más allá de la familia

Niña mirando cartel con mujer mostrando metro

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES/JAVIER HIRSCHFELD. Algunas mujeres adultas todavía sienten el dolor del estigma del peso experimentado en la infancia.

Hay una razón por la que la influencia de los padres es tan fuerte.

Rachel Rodgers, psicóloga de la Universidad Northeastern, dice que cuando un padre se preocupa por su propia imagen corporal, estará modelando comportamientos que muestran que «esto es importante».

«Incluso si no mencionan la apariencia física del niño, siguen actuando de una manera que sugiere al niño, ‘esto es algo que me preocupa, esto es algo que me preocupa’, por lo que los niños se quedan con eso».

Además, muchos padres tienden a comentar sobre lo que los niños están comiendo, vistiendo o cómo se ven, a menudo con buenas intenciones, y eso puede aumentar la preocupación por la apariencia y el peso.

La «idealización delgada» resultante hace que los niños crean que su «valor social depende de su apariencia física y eso los llevará a invertir en ella en términos de su autoestima, así como su tiempo y energía», dice Rodgers.

Por supuesto, a medida que el niño crece, sus pares y los medios de comunicación tienden a asumir un mayor protagonismo.

A menos que se contrarresten, estas influencias pueden reforzarse entre sí.

«La forma en que los ideales de los medios son apoyados y respaldados por sus compañeros/amigos fue un factor más crucial que la exposición directa a los medios en sí misma», explica Jolien Trekels, psicóloga que estudia la imagen corporal en KU Leuven en Bélgica, quien dirigió una investigación sobre el rol que los amigos juegan en los ideales de apariencia.

En una nota positiva, puede significar que los jóvenes no solo están a merced de los ideales de los medios, sino que pueden dar forma colectivamente a sus propias respuestas.

Qué hacer

Dado lo omnipresentes que son estos mensajes, ¿qué pueden hacer los padres para contrarrestarlos y, en su lugar, fomentar una imagen corporal más generosa, positiva y empoderadora?

FUENTE DE LA IMAGEN,GETTY IMAGES/JAVIER HIRSCHFELD. Centrarse más en los intereses de un niño que en su aspecto podría mejorar su sentido de satisfacción personal.

Primero, como muestra la evidencia, la forma en que los adultos hablan sobre los cuerpos alrededor de los niños es importante.

«Recomendamos a los padres o educadores que no hagan comentarios sobre la imagen corporal, incluso si son positivos», dice McLean.

En su lugar, los padres deben centrarse en lo que los niños disfrutan hacer y en lo que están interesados, poniendo «más valor en quiénes son y sus habilidades y talentos especiales, y menos en cómo se ven», dice Stephanie Damiano, que trabaja en la organización benéfica Butterfly, que ofrece apoyo basado en evidencia para los trastornos alimentarios.

Esto ayuda a los niños a tener una sensación de satisfacción y autoestima que no está ligada a su apariencia.

También deben trabajar en su propia autopercepción y autoestima, dado que las investigaciones demuestran lo fácil que es transmitir nuestras inseguridades.

Damiano recomienda a los padres que eviten hablar sobre el peso o decirles constantemente a los niños que coman alimentos más saludables.

«Cuanto más nos enfocamos en un peso más alto como un problema, o en ciertos alimentos como ‘malos’, es probable que los niños sientan más culpa, vergüenza e insatisfacción corporal».

En cambio, los padres pueden hablar sobre el ejercicio como importante para la salud y el bienestar general, en lugar de una forma de perder peso.

Bebé con marcas de besos

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES/JAVIER HIRSCHFELD. Las relaciones familiares positivas pueden ayudar a reducir los efectos negativos de la insatisfacción corporal.

Las familias también pueden normalizar el consumo de comidas saludables, en lugar de hablar abiertamente de que ciertos alimentos son malos. Después de todo, a todos nos gustan las golosinas, por lo que parece contraproducente enseñarle a los niños a sentirse culpables por tener una.

De hecho, se sabe que disfrutar de las golosinas es clave para una actitud saludable hacia el peso.

Ver programas de cocina en la televisión que presentan alimentos saludables también puede alentar sutilmente a los niños a comer ese tipo de alimentos.

Las relaciones familiares pueden desempeñar un papel positivo importante: un estudio demostró que una buena relación entre las madres y sus hijos adolescentes puede reducir los efectos negativos del uso de las redes sociales en la insatisfacción corporal.

Limitar el tiempo de los niños en las redes sociales puede reducir las «comparaciones de apariencia» y mejorar la salud mental.

«La forma en que los padres dan significado a lo que el niño está viendo» también es muy importante, dice Rodgers, ya que puede ayudar al niño a decodificar lo que realmente muestran las imágenes.

Y, por supuesto, no todas las redes sociales son malas; también pueden ser una fuente de comunidad y aliento.

Los padres pueden encontrar útil trabajar en equipo con las escuelas.

El programa Butterfly Body Bright en Australia ayuda a los niños de primaria a desarrollar una imagen corporal positiva y opciones de estilo de vida. En un programa piloto, se encontró que la imagen corporal de los niños mejoraba después de una lección.

Los programas de intervención que se enfocan en desarrollar la autoestima también han tenido éxito. Reflexionar sobre estos programas y sus mensajes puede incluso ayudar a los padres a examinar sus propias ideas sobre el peso y los cuerpos, y desechar creencias dañinas arraigadas durante mucho tiempo.

En cuanto a lo que se puede hacer en casa, un cambio fácil podría ser hacer una pausa cada vez que estemos a punto de elogiar la apariencia de un niño y pensar en otra cosa que nos guste de ellos y que queramos que sepan.

En lugar de decirles «Me encanta tu vestido», simplemente podemos sonreír y decirles lo agradable que es verlos y lo divertido que es estar cerca de ellos.

* Melissa Hogenboom es la editora de BBC Reel. Su libro, The Motherhood Complex , ya está disponible. Si quieres leer el artículo original, haz clic aquí.

Imagen de portada: GETTY IMAGES/JAVIER HIRSCHFELD

FUENTE RESPONSABLE: Melissa Hogenboom BBC Future. 27 de agosto 2022.

Sociedad y Cultura/Educación/Infancia/Salud/Salud Mental/Sociedad/ Alimentación

 

 

 

El por qué los síntomas en los pacientes de Alzheimer aparecen antes de la pérdida de memoria.

El Alzheimer, cuyos síntomas más comunes son la confusión y la pérdida de memoria, hace que el pensamiento y la memoria se deterioren lentamente hasta el punto de que las tareas más sencillas se vuelven difíciles o imposibles. Una de las peores es partes, tanto para el enfermo como sus familiares, es cuando se llega a olvidar a los seres queridos y quién es uno mismo. Pero el Alzheimer no aparece de un día para el otro: es una enfermedad progresiva.

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Poco a poco van apareciendo una serie de síntomas neuropsiquiátricos que preceden el déficit cognitivo que provoca el Alzheimer. Pueden ser depresión, irritabilidad, ansiedad o apatía, por ejemplo. Para todos estos síntomas, igual que sucede con el Alzheimer, no hay tratamientos efectivos. Sin embargo, un estudio ha abierto una pequeña ventana a revertir los síntomas neuropsiquiátricos.

Núcleo accumbens y oligómeros Aβ

Un nuevo estudio en ratones de la Universidad de Indiana, cuyos resultados se publicaron el pasado mes de abril en Molecular Psychiatry, sugiere que los síntomas de apatía previa a la enfermedad podrían estar causados por la expresión anormal de un receptor del glutamato, que es el principal neurotransmisor excitador del sistema nervioso central, en una región del cerebro asociada a la motivación llamada núcleo accumbens. Esta parte, ubicada en el estriado ventral, suele pasar desapercibida cuando se hacen investigaciones sobre el Alzheimer.

Las personas mayores son más propensas a tener enfermedades como el Alzheimer

Las personas mayores son más propensas a tener enfermedades como el Alzheimer Getty Images/iStockphoto

Para conseguir estos esperanzadores resultados los investigadores inyectaron oligómeros de la proteína amiloide-β en el núcleo accumbens de ratones. Los resultados fueron sorprendentes: los oligómeros Aβ redujeron la motivación de los ratones para obtener recompensas y contrarrestar experiencias desagradables.

Además, la reducción de la motivación en los rodeadores inyectados con oligómeros de Aβ estuvo acompañada de un aumento de los niveles de un subtipo de receptor de glutamato llamado receptor AMPA permeable al calcio (CP-AMPA). Los receptores AMPA normales no permiten la entrada de calcio en las neuronas; en cambio, este subtipo sí la permiten. Por lo tanto, los científicos han descubierto que si se bloquea el receptor CP-AMPA se consigue invertir la disminución de la motivación en ratones con oligómeros de Aβ.

El deterioro de la función cognitiva en el Alzheimer se asocia a la pérdida de sinapsis, que son los puntos de contacto entre neuronas donde se produce la transmisión de información de una neurona a otra. Los científicos creen que los oligómeros Aβ son responsables de la sobreexcitación de las sinapsis glutamatérgicas, lo que provoca la entrada excesiva de iones de calcio en las neuronas y, posteriormente, la pérdida de sinapsis.

alzheimer

Con estos resultados se podría llegar a mejorar la vida de los pacientes de Alzheimer Freepik.

Se pueden retrasar los síntomas neuropsiquiátricos

Según apunta Yao-Ying Ma, autora principal del estudio, dirigirse a estos receptores en el cerebro y bloquearlos podría prevenir o retrasar la aparición de los síntomas neuropsiquiátricos asociados a la enfermedad de Alzheimer y, en última instancia, los déficits cognitivos.

“Estos hallazgos proporcionan una nueva diana biológica potencial para mejorar la calidad de vida de los pacientes con Alzheimer, en particular de aquellos que también padecen síntomas neuropsiquiátricos perjudiciales”, afirma la experta. Además, espera que el éxito dirigiéndose a estos receptores en el cerebro se pueda trasladar a otras regiones.

Imagen de portada: Gentileza Mundo Deportivo

FUENTE RESPONSABLE: Mundo Deportivo. Barcelona. España. Por Héctor Farrés. 27 de agosto 2022

Sociedad y Cultura/Salud/Salud Mental/Alzhéimer

 

«La verdad sobre la muerte de mi marido, Robin Williams” por Susan Williams. 

OCHO AÑOS SIN EL ACTOR QUE NOS HIZO REÍR MIENTRAS ÉL LLORABA.

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Su amor duró siete años. Pero los problemas empezaron poco después de la boda: de pronto, el comportamiento de Williams cambió. Un día le dijo a Susan: «Algo dentro de mí funciona terriblemente mal». Robin se quitó la vida el 11 de agosto de 2014 tras sufrir depresión, paranoias, temblores… Su viuda lo cuenta en primera persona.

Conocí a Robin Williams en la Apple Store de Corte Madera, California, en octubre de 2007. Mientras me dirigía a la parte de atrás de la tienda, vi a una persona vestida con ropas de camuflaje, con gorra y gafas de sol. Estaba mirándome con una amplia sonrisa. Le devolví la sonrisa y seguí. Hice mis compras y, al salir, miré de nuevo al hombre con las prendas de camuflaje. Intercambiamos sonrisas otra vez. Algo en mi interior me animó a saludarlo.

– ¿Cómo le va con ese camuflaje? pregunté.

– No muy bien-, respondió.

– Vaya, pues lo siento.

– No lo sienta. Me ha encontrado.

‘Just Married’. Robin y Susan se casaron en 2011,  pero eran inseparables desde que se conocieron por casualidad en una tienda en 2007. Los dos sabían lo que eran las terapias de desintoxicación.

Fuimos andando juntos por el centro comercial, hablando durante unos 15 minutos. Descubrimos que los dos estábamos recuperándonos del alcoholismo y la adicción a las drogas. Él llevaba 20 años sin beber, pero había tenido que someterse a un programa de desintoxicación. Ahora estaba siguiendo el programa de los 12 pasos con un mentor y asistiendo a reuniones de grupo.

Le hablé de otro grupo local al que yo iba los martes. Cuando le confesé que llevaba 23 años sin beber una sola gota, se quedó impresionado. Varias veces me dijo que mi cara le sonaba. Le dije que la suya también, lo que no era raro porque sus películas estaban por todas partes.

Un pasado de alcohol y antidepresivos

El grupo donde seguía el programa de los 12 pasos se convirtió en nuestro lugar de encuentro semanal. Robin no tenía reparos en relatar sus vivencias y me ayudaba cuando yo contaba las mías. Tenía un mentor y él a su vez hacía de mentor de otra persona. Cuando murió, Robin era abstemio, no tomaba psicotrópicos y llevaba ocho años sin hacerlo.

Durante los primeros meses de nuestra relación, me explicó que tenía un historial de depresión. Había tomado tales cantidades del antidepresivo venlafaxina como para euforizar a una manada de elefantes. Habló con una psiquiatra para que lo ayudara a dejar el fármaco. Durante los siguientes seis años no tomó antidepresivos. En esa época llegué a conocer bien los estados de ánimo de Robin. Su trabajo le generaba ansiedad. Siempre decía que «eres tan bueno como tu último papel».

La boda y una confesión

Nos casamos el 22 de octubre de 2011. Un año más tarde, la conducta de Robin empezó a cambiar. Ahora entiendo que estaba empezando a dar mayores muestras de miedo y ansiedad que de costumbre. Pasaba menos tiempo charlando con los demás actores entre bastidores. Le resultaba más difícil liberarse de sus temores, por lo general centrados en sus interacciones con los otros.

El último intento de ser feliz. Robin y Susan paseando por California en febrero de 2014. Él se quitó la vida en agosto, tras padecer durante años depresión, paranoias y párkinson. Cuando murió, tenía 63 años.

Hacia octubre de 2013, en su vida privada y sin que la opinión pública lo supiera, empezaron a aparecer síntomas de toda clase: estreñimiento, dificultad urinaria, acidez de estómago, problemas de visión, insomnio, paranoia, reducción en la capacidad olfativa, ansiedad, fluctuaciones cognitivas, problemas para expresarse, temblores en la mano izquierda, andares torpes, inexpresividad en el rostro, debilidad en la voz, depresión, problemas de memoria, ideas delirantes…

Hace poco, al hablar con uno de los médicos que examinaron el historial clínico de Robin, llegamos a la conclusión de que seguramente también sufría alucinaciones, aunque nunca se lo dijo a nadie.

Empezaron las paranoias

Poco antes del final del rodaje de la teleserie The crazy ones, Robin vino a casa a descansar un poco. Corría febrero de 2014. Teníamos previsto ir a la fiesta de cumpleaños de un amigo, pero le resultaba imposible. Con el rostro bañado en lágrimas, me dijo: «Hay algo dentro de mí que funciona terriblemente mal».

«Estaba harto de la paranoia, de los delirios. Una parte de él era consciente de que todo aquello era irracional, pero no podía controlarlo»

Dos meses más tarde, Robin sufrió un ataque de pánico. Estaba en Vancouver en un rodaje. Tenía problemas para recordar una frase del diálogo. Estamos hablando de un intérprete genial que, tres años atrás, se enfrentaba a dos representaciones teatrales diarias sin ningún problema. Me dijo que lo que necesitaba era «un reformateado completo de mi cerebro». Estaba harto de todo: de la ansiedad, de las presiones, de los miedos. Parecía como si una parte de él fuera consciente de que todo aquello era irracional, pero era incapaz de controlarlo. Con la voz rota, me dijo: «Lo único que quiero es volver a casa».

Cuando finalmente regresó, dos semanas después, su llegada se convirtió en un Boeing 747 tomando tierra sin tren de aterrizaje. Días más tarde, fuimos a la cena de cumpleaños de un buen amigo, el humorista Mort Sahl. De vuelta en casa, Robin fue presa de una paranoia incesante. Estaba convencido de que Mort se encontraba en peligro. Tuvimos que hacerle frente a su impulso de conducir hasta la casa de Mort para ver cómo se encontraba.

Seguimos con las rutinarias visitas a los médicos. Los especialistas analizaron sus ganglios linfáticos. Le hicieron un escaneado cerebral para detectar un posible tumor de la glándula pituitaria. Un cardiólogo le examinó el corazón. Todas las pruebas dieron negativo, con la salvedad de unos altos niveles de hidrocortisona, indicador del estrés. Llegamos a la conclusión de que, si el problema no era de orden fisiológico, había que aceptar que era de tipo mental.

El 28 de mayo, los médicos le diagnosticaron la enfermedad de Parkinson. Nos explicaron que muchas personas tienen párkinson y llevan unas vidas perfectamente normales una vez que se han acostumbrado a la medicación. Pero había algo que seguía sin encajar.

Por las noches, Robin se agitaba en la cama. Ya no podíamos dormir abrazados. Si teníamos suerte, descansábamos un par de horas, hasta que empezaba a revolverse otra vez y terminaba por levantarse. Lo normal era que permaneciese despierto y con ganas de hablar. Sufría miedos o paranoias, sobre los que conversábamos largo rato hasta que se calmaba un poco.

La prensa: «Robin ha perdido la chaveta»

En junio ingresó en el Dan Anderson Renewal Center, en Minnesota, un centro especializado en personas que han dejado las drogas y el alcohol pero siguen en recuperación. Robin se dedicó a la meditación y al yoga.

Con dos de sus hijos Robin Williams tenía tres hijos de sus dos primeros matrimonios; Susan, dos por su parte. Ella mantuvo un pleito con los hijos de Robin por los bienes del actor.GETTY IMAGES

La ansiedad repuntó cuando la prensa sensacionalista empezó a decir que había perdido la ‘chaveta’… Se sintió herido, por decirlo finamente. Pero no, no voy a decirlo finamente: esa ansiedad lo consumió por dentro y dio paso a otro arrebato de paranoia repetitiva.

Cuando volvió a casa, me sentí muy feliz al verlo otra vez entusiasmado con las cosas. A pesar de su enfermedad, el verano transcurrió feliz: recorridos en bici, barbacoas, cenas con familiares y amigos, meditación, yoga… Así fue todo, hasta que de pronto se dieron varios síntomas a la vez.

Se quedaba paralizado

La mañana del 24 de julio, yo estaba en la ducha. Vi que Robin tenía la mirada fija en el espejo. En la cabeza tenía un corte profundo. Había mucha sangre, y eso que yo tan solo había estado unos momentos en la ducha.

-«¿Qué ha pasado? ¿Cómo te has hecho eso?».

No parecía tener ganas de responderme. Robin señaló la puerta del cuarto de baño.

-«¿Te has dado en la cabeza?». Asintió.

-«¿Te has dado un cabezazo contra la puerta?».

No respondió. Señaló el punto donde se había dado contra la puerta. La madera estaba abollada. Cuando volví a preguntarle por qué había hecho algo así, se limitó a decir: «He calculado mal».

Estaba aterrorizada. No sé qué me daba más miedo: lo que acababa de hacerse a sí mismo o que no pareciera darle mayor importancia. Su rostro era inexpresivo.

«Sangraba de la cabeza»

Robin se sentía rabioso consigo mismo, por la paranoia y los miedos incontrolables, que, por ejemplo, lo llevaban a entrar en una habitación y quedarse paralizado. Estaba harto de ser incapaz de hablar o moverse durante unos segundos. En los momentos de lucidez, me decía que no encontraba forma de escapar de la cárcel de sus pensamientos delirantes.

Fuimos a ver a su psiquiatra, quien indicó que necesitaba un análisis neurocognitivo. Tendría que ingresar en un centro clínico. Ellos buscarían el adecuado para Robin. Era fundamental salvaguardar su privacidad.

Noches sin dormir

La mañana del domingo 3 de agosto me sentía muy angustiada tras haber pasado la mayor parte de la noche con Robin. Yo apenas había podido dormir una hora y Robin no había pegado ojo. Sentada a su lado en la mesa del desayuno, llamé a su secretaria y le pedí que avisara al médico. Necesitábamos ayuda.

Sentado a la mesa, Robin apenas respondía. Estaba sumido en la oscuridad más profunda. Uno de sus psiquiatras llamó a los pocos minutos. Llorando por la impotencia, le expliqué: «Siento como si mi marido se desintegrara ante mis ojos, sin que yo pueda hacer nada».

Lo primero era manejarse con el insomnio. Los dos estábamos agotados. El médico sugirió que durmiéramos en habitaciones separadas una semana. Robin fue a ver al médico el martes. Al volver a casa, se mostró disgustado ante la perspectiva de someterse al análisis neurocognitivo, pero la semana transcurrió sin demasiadas incidencias. Hicimos lo posible por llevar una vida normal.

El sábado 9 de agosto pasamos un día maravilloso juntos. Almorzamos en el jardín. Por la tarde hicimos el amor y luego dormimos una siesta. Después fuimos a la exposición de una amiga artista y, más tarde, al cine. Cenamos en casa, sacamos a pasear al perro, estuvimos leyendo y charlando en la cama. Llegada la hora de dormir, me dio un masaje en los pies antes de irse a la otra habitación a descansar.

«Ese recuerdo me rompe el corazón»

El domingo transcurrió con normalidad. Robin se marchó a reunirse con su nuevo mentor, y yo me quedé en casa pintando un cuadro. A última hora de la tarde estuvimos conversando. Recuerdo que parecía caminar con algo más de dinamismo. Hacía tiempo que no lo veía con aspecto de estar mejorando.

Serían casi las diez de la noche y me preparé para acostarme. Se ofreció a hacerme otro masaje en los pies, pero le dije: «No, esta noche no hace falta. Pero muchas gracias». Me miró con cierta tristeza, y el recuerdo hoy me rompe el corazón.

Como siempre, nos despedimos diciéndonos: «Buenas noches, amor mío». De pronto reapareció y fue a su despacho. Salió con el iPad en la mano y tuve la impresión de que estaba interesado en leer algo.

-«Buenas noches», me dijo esta vez.

-«Buenas noches», respondí.

Sonrisas y lágrimas. Williams protagonizó algunas de las películas que marcaron los 90, como Good Morning Vietnam, El club de los Poetas Muertos o Despertares, que aprovechando la via cómica del actor abordaban verdaderos dramas.

Llegó el lunes 11 de agosto de 2014. Empecé el día con tranquilidad. Me alegraba de que Robin por fin fuera capaz de dormir un poco. Estaba esperando a que se levantara, para meditar un rato a su lado. Me quedé en la sala tanto tiempo como pude, esperando a que saliera de la habitación, pero tenía una reunión. La secretaria de Robin se presentó y me preguntó qué tal había ido el fin de semana: «Creo que mi marido está mejorando», dije.

Ahora sé que Robin ese fin de semana seguía siendo presa de miedos, ideas delirantes y paranoia, pero ya no me lo decía. En su lugar llamaba por teléfono o enviaba mensajes en secreto a otras personas, para aislarme de sus problemas mentales.

Su secretaria se ofreció a prepararle el desayuno cuando se levantara. Me fui, pero al cabo de 45 minutos me llegó un mensaje diciendo que todavía no había salido de su cuarto. Supe que algo terrible sucedía. Di media vuelta con el coche y volví a casa. Estaba muerto.

Después de que se marcharan los servicios de urgencia, me quedé un momento a solas con él en la habitación. Sin comprender, pero a la vez comprendiendo todo perfectamente. Comencé a hablar: «Robin, no estoy furiosa contigo. No te culpo en absoluto. En absoluto. Luchaste y siempre fuiste muy valeroso. Que sepas que te quiero, con todo mi corazón». Le acaricié el pelo y le di un beso en la frente para desearle buenas noches.

El diagnóstico: la hora de la verdad

Cuatro meses después hablé con el alguacil Harris, el sargento Boyd y el médico forense Cohen, del departamento del sheriff del condado de Marin, quienes me mostraron el informe forense definitivo. Según me explicaron, además de sufrir párkinson, Robin era víctima de una forma difusa y no diagnosticada de la demencia de Lewy, como atestiguaban todas las áreas de su cerebro. Sin saber qué era aquello de la enfermedad de Lewy, me informaron de que algo había invadido hasta el último rincón del cerebro de mi marido. Mi respuesta fue: «Lo que me dicen no me sorprende en absoluto».

«Cuatro meses después de su muerte, los forenses me explicaron que, además de párkinson, Robin sufría la enfermedad de Lewy»

Hoy tengo claro que sus angustias y problemas mentales eran producto de la enfermedad de Lewy. Fue la razón por la que aquella noche se pegó con la cabeza contra la puerta del baño, pues uno de los síntomas es la disminución de la capacidad visual y espacial, lo que a veces lleva a la mala identificación de los objetos. Ahora sé que la medicación antipsicótica puede empeorar la situación de estos enfermos.

Sabemos que hay más de 1,3 millón de personas afectadas por la dolencia.

Sin embargo, las cifras son aproximadas, y hasta el momento no se ha encontrado una cura. Desde que me informaron, he enviado copias del historial médico, de los escáneres cerebrales y del informe forense de Robin a cuatro médicos a fin de entenderlo todo un poco mejor. La de Robin fue una de las peores patologías que han visto. Según explica un especialista: «Su situación era comparable a la de una persona que tuviera cáncer en cada uno de los órganos de su cuerpo».

Nadie hubiera podido hacer más. Los informes médicos lo dejan claro. Lo vivido me deja una cosa clara: cada médico, psiquiatra, especialista y curandero que trató a Robin lo hizo lo mejor posible. El problema fue que nadie interpretó sus síntomas de la forma correcta. Robin estaba perdiendo la cabeza. Lo sabía, pero no el porqué, y no pudo hacer nada.

Imagen de portada: Robin Williams

FUENTE RESPONSABLE: ABC XL Semanal. 11 de agosto 2022

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