Claves para el cuidado y atención de la salud mental de los adultos mayores.

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Los adultos mayores son considerados una población en riesgo frente al covid-19, ya que son más proclives a padecer formas graves de la enfermedad, especialmente aquellos que presentan afecciones médicas preexistentes, como problemas cardiovasculares o respiratorios, diabetes, obesidad, entre otros.

Si bien el aislamiento social provocado por la pandemia modifica significativamente la cotidianeidad de la población en general, en el caso de los adultos mayores, el hecho de tomar conciencia de que forman parte de la población en riesgo contribuye a incrementar la sensación de vulnerabilidad, preocupación, incertidumbre y miedo, aumentando los niveles de ansiedad, estrés, depresión, así como los sentimientos de enojo, tristeza, inquietud y retraimiento, especialmente en aquellos que padecen alguna forma de deterioro cognitivo.

En este grupo etario, la significativa disminución de las actividades sociales y la modificación de las rutinas cotidianas puede ocasionar alteraciones emocionales y conductuales, sobre todo en aquellas personas que viven solas y la mayor interacción social se producía fuera del hogar, mediante la participación en diferentes grupos y actividades recreativas. 

En este contexto, resulta importante que los cuidadores, tanto formales como informales, puedan proporcionar información que contribuya a disminuir el miedo y la incertidumbre. De igual manera, es necesario facilitar el contacto social con los seres queridos mediante el uso de las herramientas TICs, como videollamada, whatsapp, audio o llamadas telefónicas diarias.

Además de las medidas sanitarias de cuidado para la protección frente al virus, se alienta a las personas mayores a mantenerse mentalmente activas mediante la realización de diferentes ejercicios de estimulación cognitiva, teniendo en cuenta que la situación de aislamiento puede generar un aumento en la desorientación, e implementar técnicas de relajación, meditación o manejo de la respiración que permitan disminuir los sentimientos de miedo y ansiedad frente a la incertidumbre. También se recomienda mantener una rutina estable y realizar distintas actividades dentro del hogar, como ejercicios físicos, caminar o disfrutar de la naturaleza en los patios y balcones, cocinar, cuidar las plantas, hacer manualidades, ver una película, leer un libro, escuchar música, etc.

Cómo brindar apoyo a los adultos mayores en este contexto de pandemia

  • Compartir información clara y precisa sobre lo que está sucediendo y las formas de prevenir el riesgo de contagio.
  • Repetir la información las veces que sea necesario, de manera paciente y respetuosa. Presentar los datos por escrito o mediante la utilización de imágenes.
  • Proponer actividades que resulten saludables, relajantes y que se puedan disfrutar manteniendo las medidas de distanciamiento social. Animar a la realización de actividades domésticas o recreativas dentro del hogar.
  • Mantener una rutina estable dentro del hogar que permita prevenir la desorientación o desmotivación. Plantear objetivos a corto y a largo plazo, organizar las tareas y actividades a realizar diariamente. 
  • Acompañar a los adultos mayores en la realización de las actividades de la vida diaria, como mantener la higiene personal, seleccionar la vestimenta adecuada, evitar permanecer con la ropa de cama durante el día, colocar alarmas y calendarios para recordar tomar la medicación diariamente.
  • Implementar recursos que contribuyan a mantener la orientación temporo-espacial durante los períodos prolongados de aislamiento social, como calendarios y relojes.
  • Promover la ingesta de alimentos saludables y regular los ciclos de sueño.
  • Cuidar el bienestar físico y emocional, mediante la realización de ejercicios físicos, yoga y meditación de manera regular.
  • Evitar la inmovilidad, como períodos de tiempo prolongados sentados o acostados. Proponer actividades manuales, como tejido, pintura, tareas de jardinería o arreglos del hogar.
  • Alentar a las personas mayores a mantenerse mentalmente activos a través de la realización de ejercicios de estimulación y rehabilitación neurocognitiva, como crucigramas, sopas de letras o ejercicios matemáticos.
  • Demostrar afecto por medio de gestos y palabras, evitando de esta manera el contacto físico y contribuyendo a disminuir la sensación de soledad o aislamiento.
  • Programar encuentros sociales a través de videollamadas con amigos, familiares o grupos recreativos en los que solían participar. 
  • Establecer redes de apoyo, conformadas por familiares, amigos o profesionales de la salud. Identificar a aquellos adultos mayores que viven solos y no cuentan con fuentes de contención, mantener contacto diario por vía telefónica para proporcionar acompañamiento y atender a sus necesidades.
  • Brindar una escucha activa, empática y respetuosa, prestar atención a sus necesidades y a los sentimientos que pueden surgir frente a esta situación. Dialogar acerca de los cambios en las rutinas y actividades diarias, así como las estrategias implementadas para enfrentar la situación.
  • Enseñar estrategias de afrontamiento adecuadas para sobrellevar el estrés y la ansiedad.
  • Animar a los adultos mayores a compartir sus experiencias e ideas para colaborar durante la pandemia, en tanto miembros valiosos de la familia y la sociedad.
  • Promover el diálogo y la participación activa en la toma de decisiones familiares y del hogar.
  • Implementar reuniones familiares presenciales con los miembros del hogar o por videoconferencia con personas no convivientes, en las que todos puedan compartir sus sentimientos, destacando la importancia de solicitar y recibir ayuda logística y emocional.

Sugerencias para los cuidadores de adultos mayores que se encuentran en residencias

  • Estar atento a posibles síntomas de Covid-19, consultar frecuentemente por su estado de salud y las medidas implementadas por la institución para prevenir la propagación del virus.
  • Informar a los familiares o cuidadores informales acerca de las nuevas medidas de cuidado implementadas y las restricciones en las visitas.
  • Proporcionar información clara, precisa y adaptada a la capacidad de comprensión del adulto mayor acerca de los posibles cambios que se produzcan en la dinámica institucional.
  • Evitar infantilizar al adulto mayor. Explique de manera paciente y empática lo que debe hacer para protegerse, presta atención a posibles síntomas de depresión o deterioro cognitivo producto del aislamiento social, enseñe a utilizar las nuevas tecnologías para permanecer en contacto con los seres queridos.
  • Promover el contacto con familiares y amigos por medio de videoconferencias a través de whatsapp, zoom o skype, proporcionando un ambiente tranquilo e íntimo para realizar las mismas, evitando posibles ruidos o interrupciones.
  • Establecer una rutina diaria que proporcione seguridad y estabilidad. Evite imponer normas de convivencia, solicite la opinión de todos los residentes y busquen soluciones de manera conjunta.
  • Limitar el uso de la televisión o los medios masivos de comunicación que constantemente bombardean con información sobre el Covid-19, incrementando el miedo y la inseguridad. Reemplazar por programas recreativos, de cocina, películas o series. Establecer horarios y seleccionar fuentes de información confiables sobre la situación actual.
  • Facilitar la realización de actividades recreativas y rutinas de ejercicios físicos, respetando las medidas sanitarias y la distancia de 2 metros entre los residentes.
  • Capacitar a los trabajadores de la salud y cuidadores formales que mantienen contacto diario con los adultos mayores de manera que puedan brindar contención y respuestas de afrontamiento adecuadas.
  • Establecer reuniones de apoyo en las que se aliente a los residentes a compartir sus temores e inquietudes frente a la situación actual, canalizar sus dudas con el personal de salud de la institución y proponer en conjunto alternativas para sobrellevar el estrés.

Imagen de portada: Gentileza de mdz on line

FUENTE RESPONSABLE: mdz on line- Por *Milagros Ferreyra y Martín Gabriel Jozami Nassif son miembros del equipo de Terapia Neurocognitiva.

Adultos mayores/Salud Mental/Terapia Neurocognitiva

Tenía depresión y un implante para eliminar los pensamientos negativos cambió su vida.

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Se trata de una “especie de marcapasos para el cerebro” que puede evitar que el paciente caiga en depresión. La aplicación de este dispositivo generó debate entre los miembros de la comunidad científica.

Sarah, es una mujer de 38 años que padece depresión severa y desde hace 1 año no presenta síntomas. Científicos de la Universidad de California en San Francisco (Estados Unidos) le implantaron a la mujer un dispositivo que funciona con estimulación eléctrica en el cerebro para “descartar” los pensamientos negativos que le surgieran.

Este es el primer caso en el mundo que demuestra que la estimulación dirigida en un circuito cerebral específico con patrones cerebrales depresivos podría ser un tratamiento efectivo para la depresión severa. Que, según la Organización Mundial de la Salud, afecta al 5% de los adultos en todo el mundo, un total de 250 millones de personas.

Según declaró a The New York Times la joven, se encontraba manejando su vehículo desde su trabajo hasta su hogar cuando se sintió tan abrumada que lo único que podía pensar era en terminar con su vida. “No podía dejar de llorar”, confesó. Pese a las ideas que le invadían  su mente, pudo llegar hasta su casa sin problemas. Pero algo debía cambiar en su vida.

Al poco tiempo de este hecho, y siguiendo las recomendaciones de su médico de confianza, se mudo a la casa de sus padres para no vivir sola. 

Su depresión la llevó a no poder concentrarse en su trabajo, por ello, también decidió renunciar a su puesto en una empresa relacionada con la tecnología de la salud.

Sarah contó que probó con una gran cantidad de tratamientos, desde medicación hasta terapia electroconvulsiva. Sin embargo, ninguna alternativa pudo ayudarla a aliviar los síntomas. Por ello, la paciente llegó hasta la Universidad de California en San Francisco Estados Unidos, allí un grupo de investigadores implantaron en el cerebro de Sarah un dispositivo que funciona con baterías del tamaño de una caja de fósforos, según los especialistas, “un marcapasos para el cerebro”. 

Este dispositivo puede ser calibrado para detectar el patrón de actividad neuronal que ocurre cuando ella está por vivir un episodio propio de la depresión. Este “marcapasos”, a través de la estimulación eléctrica, con descargas de pulsaciones evita que aparezcan,

 La mujer compartió su experiencia y agregó: “El dispositivo ha mantenido mi depresión bajo control, me ha permitido volver a ser la mejor versión de mí misma y reconstruir una vida que vale la pena vivir”. 

Según se publicó en la revista Nature, a los 12 días de que el dispositivo de Sarah empezó a funcionar por completo en agosto de 2020, su puntaje en la escala estándar de depresión disminuyó de 33 a 14 y varios meses después cayó por debajo de 10. Esto significó un estado de remisión, informaron los autores del paper científico.

Debate en la comunidad científica

La aplicación de este método generó un gran debate entre especialistas. La idea de que los médicos manipulen y redirijan los pensamientos de un individuo, utilizando electricidad, plantea posibles dilemas éticos para los investigadores.

Para defender la implementación del dispositivo, Katherine Scangos, psiquiatra y autora principal de la investigación, afirma: “Pudimos brindar este tratamiento personalizado a un paciente con depresión y a aliviar sus síntomas, no hemos podido hacer este tipo de terapia personalizada anteriormente en psiquiatría”.

Por su parte, Andrew Krystal, profesor de psiquiatría, miembro del Instituto Weill de Neurociencias de UCSF y uno de los científicos que participó del tratamiento expresó: “Este estudio señala el camino hacia un nuevo paradigma que se necesita desesperadamente en psiquiatría”. Además aclaró que han desarrollado un enfoque de medicina de precisión que ha manejado con éxito la depresión resistente al tratamiento de la paciente al identificar y modular el circuito en su cerebro que está asociado de manera única con sus síntomas.

“Nuestro objetivo no era hacer feliz a esta paciente, sino eliminar su depresión”, aclaró Krystal y añadió: “Lo que creemos que está sucediendo en esta primera paciente es que algo en el entorno desencadena un proceso que provocaría un sentimiento negativo, el comienzo de lo que empeora su depresión. Lo detectamos antes de que se convierta en una depresión significativa y básicamente lo eliminamos”. De la investigación participan tres personas más y se sumarán 9 personas más.

En la otra vereda, se encuentra Frederic Gilbert, filósofo experto en neuroética y profesor titular de Ética en la Universidad de Tasmania, de Australia, quien considera que este dispositivo puede afectar negativamente al paciente. “Una persona a la que se le haya implantado un sistema de circuito cerrado para atacar sus episodios depresivos podría verse incapaz de experimentar alguna fenomenología depresiva cuando es perfectamente normal experimentar este resultado, como en un funeral”, sostiene Gilbert.

Imagen de portada: Gentileza de Pexels

FUENTE RESPONSABLE: mdz On Line

Depresión/Dispositivo/Cerebro/Investigación/Salud Mental/Sociedad

Notable!!

Tony Bennett, 96 años quien padece Alzheimer y no reconoce siquiera a su familia, graba este tema con Lady Gaga que saca lo mejor de él. Y el reconoce muy bien su propósito. Para reflexionar y ver siempre el vaso medio lleno…Que tengan un maravilloso jueves. Abrazo a tod@s!

Diez posibles síntomas de padecer Alzheimer.

SALUD

El pasado martes se celebró el Día Mundial del Alzheimer, una fecha para reflexionar sobre la enfermedad y las consecuencias para las personas y familias afectadas.

La demencia es un síndrome que implica el deterioro de la memoria, el intelecto, el comportamiento y la capacidad para realizar actividades de la vida diaria. Unos 50 millones de personas en el mundo la padecen, aproximadamente un 5 % de la población mundial de edad avanzada, según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Y la enfermedad de Alzheimer es el tipo más frecuente.

Se estima que, en 2030, afecta a 75 millones de personas, 9 millones de nuevos casos diagnosticados cada año en el mundo y a 131 millones en 2050. En España, su prevalencia también es alta, aumentando conforme avanza la edad desde el 3,4% entre los 70 y 74 años hasta el 39% en los mayores de 90 años, señala la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG).

En este contexto, cada 21 de septiembre se celebra el Día Mundial del Alzheimer, una fecha para reflexionar sobre la enfermedad, sus tratamientos y consecuencias para las personas y familias afectadas.

Lesiones a edades tempranas 

La enfermedad de Alzheimer comienza a producir lesiones microscópicas cerebrales muchos años antes de que aparezcan los primeros signos de la enfermedad (10-20 años), de acuerdo con la Confederación Española de Alzheimer.

Los síntomas suelen iniciarse de forma insidiosa, dificultando su diagnóstico precoz. Sin embargo, los problemas cognitivos y síntomas depresivos pueden aparecer varios años antes del diagnóstico clínico de la enfermedad.

La confederación distingue entre dos grandes grupos de síntomas de alerta:

1. Problemas iniciales de memoria. El paciente sufre un ligero trastorno de la memoria, difícilmente diferenciable de la fatiga, falta de motivación o cuadros de ansiedad. Por ejemplo, despistes frecuentes, repetición de la misma frase, dejar cosas en sitios que no recuerda…

2. Problemas psicológicos. Hablamos de síntomas depresivos en una persona mayor de 60 años que nunca antes había manifestado problemas psiquiátricos o depresivos.

Diez avisos para detectar el Alzheimer

Alzheimer ‘s Association ha creado esta lista de señales de advertencia de la enfermedad de Alzheimer y otros tipos de demencia, aunque señala que cada individuo puede experimentar una o varias de estos avisos, sin necesidad de que sean coincidentes.

1. Cambios de memoria que dificultan la vida cotidiana

Una de las señales más comunes del Alzheimer, especialmente en las etapas tempranas, es olvidar información reciente.

2. Dificultad para planificar o resolver problemas

Se experimentan cambios en su habilidad de desarrollar y seguir un plan o trabajar con números. Pueden tener problemas en concentrarse y les puede costar más tiempo hacer cosas ahora que antes.

3. Dificultad para desempeñar tareas habituales

A estas personas se les hace difícil completar tareas cotidianas.

4. Desorientación de tiempo o lugar

Se les olvidan las fechas, estaciones y el paso del tiempo. Es posible que se les olvide a veces dónde están y cómo llegaron allí.

5. Dificultad para comprender imágenes visuales

En algunos casos, tener problemas de la vista es una señal del Alzheimer. Pueden tener dificultad en leer, juzgar distancias y determinar color o contraste.

6. Nuevos problemas con el uso de palabras en el habla o lo escrito

Los afectados tienen problemas en seguir o participar en una conversación.

7. Ubicación de los objetos

Una persona con Alzheimer suele colocar cosas fuera de lugar. Se les puede perder cosas sin poder recordar dónde estaban. Esto puede degenerar con el avance de la enfermedad.

8. Disminución o falta del buen juicio

Se pueden experimentar cambios en el juicio o en la toma de decisiones.

9. Pérdida de iniciativa

Los afectados pueden empezar a perder la iniciativa para hacer pasatiempos, actividades sociales u otros proyectos vitales.

10. Cambios en el humor o la personalidad

El humor y la personalidad pueden cambiar, dejando de reconocer ciertos rasgos característicos de esa persona. 

Imagen de portada: Gentileza Mundo Deportivo

Fuente Responsable: Mundo Deportivo por Raquel Saez

Alzheimer/Sintomas/Salud/ Sociedad

 

Memoria y lenguaje, indicadores clave en la enfermedad de Alzheimer.

En el curso de la enfermedad de Alzheimer pueden aparecer distintos síntomas cognitivos de manera progresiva. Éstos afectan el estado de salud del adulto mayor y son la principal causa de la pérdida de autonomía y, por consiguiente, de la mayor dependencia con respecto a los familiares o cuidadores.

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Entre los primeros indicadores de los síntomas cognitivos se encuentran las alteraciones en la memoria y en el lenguaje. Los problemas de memoria se caracterizan por la presencia de olvidos frecuentes, pérdida de objetos o colocación de los mismos en lugares inadecuados, repetición de preguntas e historias, esto se debe a que la primera región cerebral que se encuentra afectada con la enfermedad es el hipocampo, encargado de elaborar y almacenar nueva información.

La enfermedad de Alzheimer interfiere principalmente con la memoria de fijación y episódica, es decir, la capacidad de retener estímulos inmediatos y aprender nueva información, aunque la persona sí es capaz de recordar hechos más antiguos. También se observa un declive de la memoria de trabajo, que se encarga de almacenar y procesar estímulos provenientes de diversos medios de forma simultánea, en este sentido, la persona puede tener dificultades para seguir una conversación o la trama de una película o libro.

Estos olvidos generan gran estrés y frustración en los pacientes que son conscientes de los mismos, de manera que intentan ocultarlos o utilizar recursos compensatorios, como tomar notas. Si bien durante las primeras fases de la enfermedad, estos problemas de memoria pueden pasar desapercibidos para la propia persona que los padece, así como para sus familiares y amigos cercanos, pronto comienzan a interferir en la vida cotidiana, limitando la funcionalidad y la posibilidad de realizar las actividades diarias de forma independiente.

En etapas más avanzadas, se observan alteraciones en otros tipos de memoria que dependen de funciones más complejas, como la memoria semántica, encargada de procesar la información relacionada con palabras y conceptos. La persona que padece la enfermedad de Alzheimer tiene dificultades para definir o denominar objetos, asociar imágenes con palabras y responder a preguntas.

Además, las alteraciones de la memoria repercuten en la capacidad de orientación del adulto mayor, dificultando la ubicación en tiempo y espacio, en relación a sí mismo y al entorno. Esto se debe a que, para poder orientarse, la persona necesita procesar y retener información nueva que le permita adaptarse a los distintos contextos.  

Las alteraciones en la función viso-espacial se manifiestan a través de la confusión y desorientación en entornos familiares y la dificultad para aprender un camino nuevo, lo que puede hacer que el paciente se pierda y no encuentre el camino a casa, por lo que necesita salir acompañado. Además, también presenta dificultades para procesar la información visual del entorno, por lo que tiene limitaciones para calcular las distancias, reconocer y localizar objetos o incluso su propio cuerpo en el espacio, aumentando la posibilidad de caídas, golpes y accidentes. 

En la enfermedad de Alzheimer, la concepción del propio cuerpo, sus partes y posiciones se encuentra alterada. La persona tiene dificultades para moverse en el espacio, localizarse con respecto a las demás personas y a los objetos, y comprender los conceptos de izquierda-derecha, adelante-atrás y arriba-abajo.

 La capacidad de atención va disminuyendo a medida que progresa la enfermedad. Las personas con la enfermedad de Alzheimer padecen aprosexia, es decir, incapacidad para fijar la atención. Debido a esto, se distraen fácilmente ante estímulos provenientes de diversos medios, tienen dificultades para realizar tareas simultáneas o que requieran concentración durante tiempos prolongados.

Al igual que la memoria, el lenguaje es otra de las funciones que se encuentra afectada desde las primeras fases de la enfermedad, constituyendo uno de los primeros indicadores de la misma. Estas alteraciones se observan tanto en el lenguaje escrito como en el hablado y se manifiestan a través de una pobreza en la expresión, dificultades para encontrar las palabras adecuadas, sustitución de palabras por otras incorrectas o invención de palabras ya que la persona tiene problemas para recordar los nombres de los objetos o personas, pausas frecuentes en las oraciones, disminución del número de palabras empleadas para comunicarse. 

Al inicio de la enfermedad, la persona es capaz de comprender el lenguaje oral pero presenta alteraciones en la fluidez semántica, mientras que en las fases finales aumenta la anomia, aparece un mayor uso de parafasias, neologismos, ecolalias, muletillas, así como otras alteraciones de la comprensión, que ocasiona limitaciones para obedecer órdenes sencillas o recordar el propio nombre.

Los pacientes con Alzheimer también manifiestan un deterioro en la capacidad de razonamiento, juicio, abstracción y resolución de problemas, que lleva a que la persona tenga dificultades para tomar decisiones, identificar situaciones de riesgo, planificar, llevar a cabo tareas sencillas, hacer razonamientos lógicos o comprender el sentido figurado o irónico de una oración.

El cálculo también se encuentra afectado limitando la capacidad para resolver problemas complejos y realizar operaciones aritméticas simples, ya que los números pierden su valor simbólico.

A medida que progresa la enfermedad, también aparece la agnosia, es decir, la dificultad para reconocer o asociar lo que se percibe a través de los sentidos con su significado, sin que exista una afección física en la capacidad perceptiva. De esta manera, se produce una interferencia en la conexión entre lo que la persona percibe y la información almacenada en el cerebro, lo que limita la comprensión del entorno.

En esta misma línea, otro síntoma cognitivo común en el curso de la enfermedad de Alzheimer lo constituyen las apraxias, es decir, la dificultad para ejecutar correctamente, en cuanto a su precisión y secuencia, actos motores voluntarios, como comer, bañarse, vestirse o utilizar los cubiertos, sin que existan limitaciones en la movilidad física.

*Milagros Ferreyra y Martín Gabriel Jozami Nassif son miembros del equipo de Terapia Neurocognitiva

FUENTE: Mdz Neurociencias – Por Milagros Pereyra y Martín Gabriel Jozami Nassif.

 

MUJER – ¿Quieres entrenar el cerebro y mantenerlo en forma?

Apunta estos ocho ejercicios.

 

El cerebro es un músculo más de nuestro cuerpo que necesita que lo trabajes para preservar su salud. Si no haces ejercicios para activarlo, puede atrofiarse, acomodarse y perder capacidades. Por tanto, al igual que te esfuerzas para mantener tu cuerpo en forma, si quieres un cerebro joven, mejorar tu memoria, tu concentración, tu imaginación y creatividad y alcanzar un envejecimiento saludable, tienes que empezar a practicar estas actividades. 

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Test para saber si tienes pérdida de memoria

Cerebro en forma 

Se trata de un plan de entrenamiento o gimnasia cerebral conocida también como neuróbica. Como nos cuentan desde Herbalife Nutrition, todas estas actividades están enfocadas a mejorar y estimular el funcionamiento de los dos hemisferios del cerebro, permitiendo un aumento de la actividad neuronal. Son sencillos ejercicios que puedes practicar a diario que te ayudarán a tener más memoria, atención, concentración y mayores capacidades cognitivas ¡Toma nota!

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Los 8 alimentos que tu cerebro necesita para mejorar la memoria

Aprender, cambiar, mover 

Tu cerebro necesita acción o, de lo contrario, se relaja. Cada vez que aprendes algo nuevo, que cambias de lugar los muebles de tu casa o le das un aire nuevo a tu hogar, cuando cambias la ruta para ir al trabajo, cambias el reloj de muñeca, intentas manejar el ratón con la otra mano o utilizas la contraria para cepillarte los dientes estás obligando a tu cerebro a trabajar y a esforzarse, es decir, a mantenerse activo. 

Escribir a mano 

Estamos tan acostumbradas a utilizar las nuevas tecnologias  los teclados que hacemos muy pocas cosas a mano, algo que es necesario para que tu cerebro se mantenga en forma. Por lo tanto, escribir a mano es otro de los ejercicios fundamentales que deberías empezar a hacer para conservar una buena memoria y frenar el deterioro cogntivo. Puedes escribir un diario, algo que, además, te servirá para conectar con tus emociones, por ejemplo. 

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Todos los motivos por lo que deberías escribir un diario

Pasatiempos 

Son perfectos para un cerebro en forma. Esto es debido a que las actividades a las que estás acostumbrada, por ejemplo, las de tu trabajo o las tareas del hogar o, como no, ver la tele, no supone demasiado esfuerzo para tu cerebro. Pero si lo desafías, incrementarán el rendimiento, la coordinación, la concentración y la memoria. Ejercicios como los sudokus, encontrar las diferencias, crucigramas, cálculo mental, etc, son las actividades que tu cerebro necesita para que se creen nuevas conexiones neuronales. 

Leer 

Un estudio realizado por investigadores peruanos, en el que participó la Universidad Complutense de Madrid, vio que las personas que leen poco muestran un rendimiento cognitivo general inferior. Además, tienen menos velocidad de procesamiento, imaginación, atención, etc. Está claro que leer es una actividad muy completa y un hábito saludable, pues no solo mejora el pensamiento abstracto, sino también el funcionamiento y la reserva cognitiva del cerebro, es decir, la capacidad para mantener, a lo largo del tiempo, las actividades cerebrales.

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Los 15 libros más vendidos en España y en el mundo

El prestigioso neurocirujano Sanjay Gupta, autor del libro ‘Mantente alerta: construye un cerebro mejor a cualquier edad’, señala que conectar con los demás es otro de los ejercicios fundamentales para mantener la salud de este órgano. Asegura que uno de los secretos de las personas felices es tener unas buenas relaciones sociales y que ello ayuda a aumentar la capacidad para adaptarse y frena el deterioro cognitivo. 

Dieta sana y equilibrada 

La alimentación tiene una repercusión directa en la salud del cerebro, recuerdan los expertos de Herbalife Nutrition. Por eso, es importante, no solo evitar el consumo de alcohol y tabaco, que contribuyen al envejecimiento prematuro, sino llevar una alimentación saludable y equilibrada que permita mantener el cerebro joven y prevenir su deterioro cognitivo. Las frutas, verduras, hortalizas y el pescado aportan los beneficios nutritivos necesarios para mantener el cerebro a pleno rendimiento y prevenir su deterioro cognitivo. 

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Dieta sana: Alimentos buenos para tu memoria

Hacer ejercicio 

Para el Dr. Gupta, tanto el ejercicio aeróbico como el de fuerza mantienen una buena salud cerebral. Recomiendo actividades como caminar, andar en bici, correr al aire libre, etc, y cambiar las rutas y el terreno, o descubrir actividades nuevas que impliquen que nuestro cerebro trabaje, por ejemplo, baile, equitación, etc. 

Descansar 

Es esencial para la salud de tu cerebro. Mientras duermes, tu cerebro trabaja para eliminar la ‘basura’ del día y para fijar los recuerdos. Sin descanso, tu cerebro envejece, se deteriora. Por tanto, es importantísimo procurar dormir al menos 7 horas para una correcta salud cerebral. Los expertos recomiendan mantener un horario para levantarse y acostarse a la misma hora todos los días, evitar siestas largas que van más allá de media hora y no utilizar aparatos electrónicos antes de dormir. Para compensar, puedes hacer siestas cortas si no has dormido lo suficiente.

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Activa tus neuronas con este ejercicio: lograrás dormir bien

Imagen de portada: Gentileza de HOLA!

FUENTE: HOLA! HOME/Estar bien.