La regla del 8-8-8 para mejorar la autoestima y afianzar el pilar de tu bienestar.

PSICOLOGÍA

La autoestima es la clave del bienestar y la calidad de vida de las personas. De hecho, quienes tienen muy dañada su autoestima no consiguen relacionarse.

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La autoestima es la clave del bienestar y la calidad de vida de las personas. 

De hecho, quienes tienen muy dañada su autoestima no consiguen relacionarse de forma positiva y constructiva con su entorno ni con ellos mismos. Esto genera una serie de conflictos, problemas y trastornos psicológicos que les impiden ser felices y funcionales en sociedad. Por este motivo, fortalecer y cuidar la autoestima es de vital importancia para enfrentarnos a la vida y realizarnos como seres humanos plenos. Para ello, es fundamental el equilibrio y una buena fórmula para ayudarnos es estructurar nuestro estilo de vida sobre un patrón muy sencillo de seguir. De este modo, habrá tiempo para el trabajo, para el tiempo libre y el descanso, los pilares que nos ayudan a sentirnos bien.

La regla del 8-8-8

En este sentido, la regla del 8-8-8 puede ayudarnos a dar a cada cosa el tiempo necesario y encontrar el equilibrio que cada actividad requiere a lo largo del día para que el cuerpo y la mente alcancen la estabilidad emocional y física que requieren. Este método, ayudaría a corregir hábitos dañinos, como la falta de sueño o la adicción al trabajo.

La fórmula plantea la siguiente ecuación: 8 horas de trabajo, 8 horas de ocio, 8 horas de sueño = felicidad. “El simple hecho de aprender a distribuir las horas del día en estos tres grupos ya habremos conseguido un gran paso”, asegura la psicóloga Sara Navarrete en declaraciones a la revista Telva.

Las 8 horas de trabajo son el “momento top”, el momento de máxima productividad y se debe dedicar a las tareas que requieren de más esfuerzo y concentración. Es lo que se llama aprovechar el momento flow para luego centrarte en lo más fácil y desconectar cuando las ocho horas estén llegando a su fin. Esto reducirá el estrés y mejorará la productividad.

Meditación contra los malos pensamientos para ser más feliz. (Unsplash/William Farlow)

Al acabar la jornada laboral, es necesario dar comienzo a las 8 horas de tiempo de ocio, aquellas en las que se logre desconectar al 100%. Para lograrlo es necesario encontrar actividades que te gusten y aporten satisfacción, como dar un paseo, practicar alguna actividad física, apuntarse a algún curso o ir al teatro o el cine. Además, es un modo de mejorar la salud cognitiva y potenciar nuestra salud cerebral.

La regla del 8-8-8 nos ayuda a dar a cada cosa el tiempo necesario y encontrar el equilibrio.

Por último, están las 8 horas de sueño. Una cuidada rutina de sueño es esencial para rendir en el trabajo y en el tiempo libre. “Procura no acostarte muy tarde, cenar al menos una hora antes de ir a la cama, no tomar café o estimulantes por la tarde, tomar un baño antes de acostarte, o leer durante 15 o 20 minutos antes de apagar la luz. 

Todo esto te ayudará a tener un sueño reparador. Evita ver películas hasta tarde si tienes que levantarte temprano, y más si son de acción o miedo», explica Navarrete antes de añadir que el recomendable aparcar «el móvil al menos una hora antes de acostarte».

Imagen de portada: La regla del 8-8-8 para mejorar la autoestima: el pilar de nuestro bienestar (iStock)

FUENTE RESPONSABLE: El Confidencial. Alma, Corazón y Vida. 5 de febrero 2023.

Sociedad y Cultura/Psicología/Salud/Salud Mental/Vida saludable/ Meditación/Estrés/Trabajo/Buen dormir.

Una psiquiatra explica el vínculo entre el capitalismo y el deterioro general de la salud mental.

Marta Carmona dibuja junto a Javier Padilla en ‘Malestamos’ (Capitán Swing, 2022) el malestar que recorre la sociedad más allá de lo patológico.

MadridCafé con lorazepam es un desayuno que se repite y que no puede ser más contradictorio. Un excitante por la cafeína y un ansiolítico encargado de ir desactivando el efecto de la adrenalina y otros elementos de la sobreactivación cuando experimentamos ansiedad o angustia. No tiene mucho sentido tomar una sustancia para activarte mientras tomas otra para desactivarte. Bienvenidos al siglo XXI. Hay un malestar que recorre la sociedad provocada por la precariedad y el deterioro de los servicios públicos que cancela el futuro. No hay expectativas ni esperanza. Es lo que Marta Carmona y Javier Padilla llaman la «cancelación del futuro» en Malestamos (Capitán Swing, 2022).

«Queremos recoger el malestar derivado de las condiciones de vida y que no se arregla con una intervención técnica individual. Nuestro marco es totalmente distinto al del diagnóstico. Aunque puede haber personas en las que pueda coexistir este malestar que nosotros describimos y otro malestar desde un punto de vista clínico. Pero nuestro planteamiento es totalmente desde otro campo», aclara Marta Carmona.

El libro describe que no solo es que seamos personas cansadas, agotadas, que no pueden más, es que además nos sentimos mal por estar cansadas. Algo así como la pescadilla que se muerde la cola. La clave está en cómo rompemos este círculo vicioso. «Estamos claramente en un momento de cambio de ciclo. Este sistema socioeconómico da muestras de que está cercano a agotarse. Las crisis, que hasta ahora eran excepcional, ahora se suceden con más frecuencia y se ven que son estructurales, pero no vislumbramos lo que va a venir después», explica.

«Necesitamos que las redes estén mejor distribuidas y mejor financiadas»

Carmona habla de actualizar el llamado estado del bienestar: «Las propuestas de las luchas sindicales de finales del siglo XIX a día de hoy habría que actualizarlas. Algo parecido pasa con el estado del bienestar. Es un concepto a día de hoy obsoleto, no por sus principios, que son más actuales que nunca, si no porque la forma de actualizarlo se tiene que adaptar al momento actual».

Los autores de ‘Malestamos’ dicen que hablar de la salud mental está tan de moda que se podría decir que es el nuevo hablar del tiempo. 

Y reivindican la necesidad de dedicar dinero a una Atención Primaria que agoniza: «Las redes de salud mental públicas están muy bien diseñadas sobre el papel. Son equipos multidisciplinares formados por psiquiatras, psicólogas, enfermeras de salud mental y trabajadoras sociales que hacen un acompañamiento con énfasis en la intervención psicosocial. El problema es la infrafinanciación crónica, que durante las décadas en las que estos programas han estado en marcha. 

Ha pasado como con el resto del sistema sanitario: que siendo la base más importante la Atención Primaria y la atención hospitalaria un poco complementario, el grueso de la financiación se ha ido a lo hospitalario. Es decir, que estos equipos han estado infra financiados frente a los que acudían con una crisis aguda. Otro de los problemas es que los equipos no están bien balanceados. Y tenemos un déficit de enfermeros de salud mental y trabajadoras sociales. Necesitamos que las redes estén mejor distribuidas y mejor financiadas».

Marta Carmona, autora de ‘Malestamos’. / Cristina Candel

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«Que en la discusión social sobre salud mental se está hablando tanto de terapia individual, pero no de este tipo de intervención habla mucho de cuál es el tipo de sufrimiento que se ha visibilizado. Lo que habitualmente se entiende como trastorno mental grave es algo que no ha recibido todo el foco y toda la atención que sí está recibiendo otro tipo de sufrimiento más adaptativo y más frecuente», explica la autora.

«Hay gente que se desloma a trabajar y no sale de la pobreza»

Malestamos alude a un malestar proveniente de una crisis profunda del estado de bienestar que tiene que ver con la dificultad para visualizar un futuro halagüeño y la dificultad para tomar decisiones respecto al propio proyecto vital. En el pasado, estudiar podía garantizar determinado tipo de empleo o estabilidad y eso ahora eso se ha evaporado.

«El mantra de que si te esfuerzas consigues lo que quieres, se ha demostrado tras las crisis que no es real. Hay gente que se desloma a trabajar y no sale de la pobreza. En cambio, hay gente que si está en el lugar apropiado o ha nacido en la familia adecuada tiene la vida solucionada con independencia de lo que haga. Este malestar del que hablamos tiene que ver con cómo funciona el sistema, con quién es el dueño de nuestro tiempo y con la propia agencia que tenemos sobre nuestro propio proyecto vital», ha dicho.

Carmona explica que vivimos en un tiempo en el que el individualismo es la única forma en la que podemos entender el mundo y la productividad económica es el único horizonte: «Hay una narrativa que consiste en que el éxito profesional es trabajar muchas horas y tener muchísimo dinero. Para construir otras realidades tenemos que identificar que hay espacios en los que esta hegemonía está en disputa. 

En nuestro entorno vemos ejemplos de ayudas de compañeros, familias, que no es el mensaje de individualidad que se manda. La manera de poner los cuidados en el centro pasa por identificar esos lugares donde en realidad nos cuidamos y ver que esto no es una selva. Somos personas que vivimos en redes y nos protegemos unos a otros. Lo que hay que hacer es alimentar esto y cambiar las prioridades».

«La sensación de incertidumbre es un caldo de cultivo perfecto para discursos fascistas»

«La pérdida de esperanza es la idea clave. Este sistema socioeconómico se acerca a su fin, pero aún no vemos lo siguiente y eso hace muy difícil articular la esperanza, un futuro y un deseo. ¿Dónde me veo yo dentro de 30 años? Intuimos que las cosas van a ser muy diferentes. 

La sensación de incertidumbre es un caldo de cultivo perfecto para discursos fascistas que pueden dar una respuesta fácil a ese miedo diciendo que hay una persona, en general más vulnerable que tú, que te está quitando lo tuyo. Es una respuesta facilona y con una satisfacción inmediata de ‘yo no tengo lo que podría estar teniendo’. Y los vulnerables son los grupos a los que se dirige un discurso de odio. Además, se idealiza el pasado y se olvida toda la parte oscura y de sufrimiento del s. XX», relata Marta Carmona.

La autora explica que la posibilidad de construir el futuro pasa por desactivar los discursos de odio y rescatar del pasado los momentos en los que sí se soñaba: «Nuestro futuro no puede ser la pesadilla de nadie, un mundo desigual no es bueno para nadie aunque estemos en el lado afortunado. Tenemos que aspirar a un mundo en el que todos estemos bien».

Carmona cree que el cambio social pasa porque identifiquemos los lugares en los que nos cuidamos, nutrirlos y potenciarlos. 

Y da ideas: «Que en todos los barrios haya espacios techados con zonas de juegos. Que las familias tengan espacios para crear redes. Estos espacios no deberían ser solo de infancia, hay muchas formas de hacerlo». No solo hacen falta ideas, también voluntad política.

Imagen de portada: Cientos de personas en una calle de Madrid (Photo By Ricardo Rubio/Europa Press via Getty Images) / Europa Press News

FUENTE RESPONSABLE: Ser. Por Maika Ávila. 1 de febrero 2023.

Sociedad y Cultura/Capitalismo/Empleo/Desempleo/ Desigualdad/Salud/Salud Mental.

El hilo de Twitter que retrata la precariedad laboral en España: «Ayer cumplí 34 años y jamás he tenido un sueldo de más de 1.100 euros al mes».

Lo de la precariedad laboral en España, especialmente entre los jóvenes, ya hace tiempo que dejó de ser noticia. Como tampoco es noticia que España es uno de los países con la tasa de paro juvenil más alta de toda la Unión Europea. Los datos y las estadísticas rubrican esa realidad inapelable. 

Los jóvenes la sufren a diario y cualquiera con un poco de perspicacia lo puede ver en su día a día. Sin embargo, muchas veces no te haces una idea de la realidad hasta que no te lo cuentan con detalle y con ejemplos concretos. Eso es lo que ha hecho un usuario en Twitter, @cismabrides, quien aprovechando que cumple 34 años, una edad ya importante laboralmente hablando, ha hecho balance de su vida laboral y lo ha petado. Dejamos aquí su hilo, que ya ha gustado a casi 7.500 tuiteros.

Hilo

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Conversación

Paco ۞

@cismabrides

Ayer cumplí 34 años y JAMÁS he tenido un sueldo de más de 1.100€ al mes. Tengo una carrera -en la que fui segundo de la promoción-, dos másteres, idiomas y experiencia desde la docencia a la difusión patrimonial, capaz de idear cosas, de tratar con chavales y transmitir pasión.

12:04 p. m. · 30 ene. 2023·1,6 M Reproducciones

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11,3 mil Me gusta

Puedes responderLas personas que @cismabrides sigue o haya mencionado pueden responder

Paco ۞

@cismabrides

·

30 ene.

En respuesta a @cismabrides

Por culpa de contratos precarios aun no he hecho los cuatro años cotizados -me faltan 28 días-. Vivo en un país lleno de patrimonio, historia y turismo, pero nadie es capaz de ofrecernos algo que nos dé una mínima estabilidad que garantice el bienestar del sector cultural.

2

146

1.965

218 mil

Paco ۞

@cismabrides

·

30 ene.

Si quieres trabajar en cultura tienes que elegir: o das tu vida -con sus festivos, fines de semana, etc.- por tres perras para «sentirte realizado» o vives con tus padres eternamente. Yo, como muchos otros, estoy en proceso de preparar unas oposiciones, la ÚNICA vía en España

5

138

1.610

209,2 mil

Paco ۞

@cismabrides

·

30 ene.

Para los que hicimos una carrera de humanidades. Y aquí estoy, con los apuntes por delante, pensando que no hay futuro si no consigo -antes o después- una plaza. Y nadie va a mover un dedo, nadie va a hacer nada para mejorar esto, aunque la imagen de España sea gente como yo.

16

141

1.985

206 mil

JuanF Cózar

@JFCozar

·

30 ene.

En respuesta a @cismabrides

A tu edad firmé mi primer contrato indefinido, tras estar en precario casi todo el tiempo anterior, con contratos de dos o tres meses. Te servirá de poco consuelo, pero ánimo, Paco, pronto llegarán las alegrías. Y sí, desgraciadamente la cultura importa poco a nivel laboral.

2

1

91

36,4 mil

Paco ۞

@cismabrides

·

30 ene.

En respuesta a @JFCozar

A ver cómo se porta 2023.

2

41

31,3 mil

Javi

@javithot

·

30 ene.

En respuesta a @cismabrides

Mucho ánimo, es muy injusto.

1

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25,6 mil

Paco ۞

@cismabrides

·

30 ene.

En respuesta a @javithot

Gracias, Javi.

6

23,3 mil

La historia en violeta

@lahistenvioleta

·

30 ene.

En respuesta a @cismabrides

Yo cobro algo más de lo que dices, a cambio de sacrificar TODOS mis fines de semana y festivos. No tengo vida social. Una carrera, dos másteres, cuatro idiomas, 12 años de experiencia laboral en trabajos precarios, parte sin cotizar. Y sin poder quejarme, que al menos curro

2

17

349

102 mil

Paco ۞

@cismabrides

·

30 ene.

En respuesta a @lahistenvioleta

Ese es otro melón del mundillo: tragamos y soportamos lo indecible con tal de «trabajar de lo nuestro». Y lo saben y se aprovechan de ello. Anda que no he hecho yo cosas gratis…

3

13

315

83,7 mil

Mostrar respuestas

Roge

@Soyroge

·

30 ene.

En respuesta a @cismabrides

Muchos jóvenes empezando los 30 estamos en la misma situación, me atrevería a decir que la mayoría. Te entiendo y te acompaño. Pero lograremos estar tranquilos aunque se tarde un poco más.

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5

40

34,6 mil

Paco ۞

@cismabrides

·

30 ene.

En respuesta a @Soyroge

Eso espero. Ánimo con todo.

Y siguen… lamentablemente.

En fin, que aquello que se suele decir sobre «la generación mejor formada de la historia», bueno, saquen sus propias conclusiones. No es oro todo lo que reluce.

Imagen de portada: Gentileza de Pinterest.

FUENTE RESPONSABLE: Publico. Por Tremending. 31 de enero 2023.

Sociedad y Cultura/España/Redes sociales/Temor al despido/ Desempleo/Salud /Salud Mental/Psicología

5 defensas mentales.

¿Qué son las defensas mentales? ¿A qué nivel actúan y cómo las ponemos en marcha?

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¿Cómo  te proteges frente al dolor? ¿Conoces la forma en que tu mente inconsciente te protege? Todos tenemos diferentes defensas mentales que actúan como mecanismos que se accionan para protegernos de eventos altamente estresantes. Suelen ser inconscientes, es decir, se movilizan con anterioridad a que seamos conscientes del dolor, la estupefacción o la confusión que puede generar una situación. Al activarse, nuestro yo inconsciente nos protege.

El objetivo de las defensas mentales es proveernos de todo un arsenal de herramientas que nos permitan amortiguar el impacto de los hechos que pueden ser potencialmente traumáticos. Son adaptativas en la manera en que logran lo anterior, aunque pueden volverse patológicas cuando nos impiden desarrollarnos en las áreas que son significativas para nosotros, como la interpersonal, la académica o la laboral.

A lo largo de este artículo vamos a ir explicando algunas de las estrategias que probablemente hemos utilizado en algún momento de la vida. Nacen de la mano de Sigmund Freud y el psicoanálisis, y para él, son el origen de nuestra personalidad. En este sentido, es posible que nos identifiquemos más con unas que con otras. También es posible que, después de leerlas, comencemos a identificarlas con más asiduidad en nuestro día a día.

«Cuanto más perfecta es una persona por fuera, más demonios tiene por dentro». -Sigmund Freud-

Nuestras defensas mentales pueden ser clasificadas en dos grandes bloques. Por un lado, tenemos las que implican huir cuando experimentamos angustia, como la represión; por el otro lado encontramos las que aluden al hecho de intentar afrontar o incluso controlar lo temido, como es el caso de la intelectualización.

Mente con un hombre en el interior

Nuestra única certeza es la autoconciencia

1. La represión

Reprimir algo significa ‘cortar su acceso a la consciencia’. De esta manera, nuestro yo queda separado de los pensamientos que nos producen ansiedad, porque los estamos evitando, los empequeñecemos y los empaquetamos.

El destino de estos pensamientos son las profundidades de nuestra mente. Cuanto más profundo esté, más difícil nos será acceder a ello y, aparentemente, menos sufriremos. Sin embargo, a pesar de su eficacia, es peligroso. Lo que evitamos elaborar y afrontar tiene el potencial de crecer y amenazarnos con embarrar nuestra mente en el futuro de una manera más intensa.

«Un día, en retrospectiva, los años de lucha te parecerán los más hermosos».-Sigmund Freud-

2. La identificación proyectiva

Por ejemplo, si estamos pasando una mala racha, donde no estamos tratando precisamente bien a las personas de nuestro entorno, podemos defendernos diciendo que son ellas las que nos tratan mal, cuando solo responden de manera acorde a cómo las tratamos nosotros. 

Esta defensa mental se da por lo general cuando pensamos que el otro tiene una cualidad, positiva o negativa, que en realidad es nuestra.

Es una forma de defensa interpersonal, que surge y se activa en las relaciones con otras personas. Es una forma inconsciente de manipulación cuyo objetivo, aunque inconsciente, es dañar y controlar a la otra persona porque el resultado es que el otro asume, cree y siente que posee ese rasgo.

«Somos lo que somos porque hemos sido lo que hemos sido».-Sigmund Freud-

3. La sublimación

¿Cuántas veces has sentido la necesidad de escribir, cantar o dibujar al experimentar malestar? Sublimar el dolor y la frustración implica sustituir estas emociones y transformarlas en un objeto que sea social y éticamente aceptable. En lugar de evitarlo o de reaccionar con agresividad ante la situación que nos produce angustia, la re elaboramos, le damos un significado que queda impreso en una producción.

«¿No podríamos decir que cada niño que juega se comporta como un escritor creativo, en el sentido de que crea un mundo propio o, más bien, reordena las cosas de su mundo de una manera nueva que le agrada?».-Sigmund Freud-

4. La intelectualización

Intelectualizar una situación dolorosa significa razonarla en exceso. 

Hay veces en la vida en las que podemos querer llegar a ejercer un control férreo sobre los conflictos que estamos atravesando y las emociones que producen. 

Para ello, los analizamos y generamos multitud de argumentos que favorecen nuestra propia opinión, sin considerar la evidencia en contra y sin atender a las emociones que sentimos.

«El resultado es que nos desconectamos de la parte emocional del acontecimiento y lo vivimos a medias». Por ejemplo, ante una infidelidad de la pareja podemos enumerar toda una serie de razones que justificarían esta conducta, porque es menos doloroso que entrar en contacto con el sentimiento de traición y el dolor que le acompaña.

«La voz del intelecto es suave, pero no descansa hasta que ha ganado una audiencia».-Sigmund Freud-

Hombre pensando

5. La condensación

Esta defensa mental está íntimamente ligada con la primera que hemos mencionado, la represión. Lo que reprimimos y relegamos al fondo de nuestra mente tiene la manía de aparecer en nuestros sueños

Para Freud, el sueño es una importante vía de acceso al inconsciente mediante la que se manifiestan los recuerdos y las emociones que hemos reprimido. En este sentido, el inconsciente es un almacén de recuerdos, imágenes y afectos que acceden a la consciencia a través del sueño.

Una interesante pregunta que podemos hacernos ante el contenido curioso, aterrador o placentero de nuestros sueños es: ¿qué significa para mí este sueño? Dejar a nuestra mente divagar sobre el significado del sueño que hemos tenido permite la asociación libre. Según Freud, la asociación libre ayuda a hacer evidente los recuerdos, afectos y situaciones que hemos reprimido. Las hace aflorar a la superficie para que podamos elaborar la información y darle un significado.

Todas defensas mentales descritas son mecanismos que nos protegen. Son formas inconscientes de defensa ante los eventos intensamente cargados de afecto. Y tú, ¿te identificas con alguna?

«Soñar, en resumen, es uno de los dispositivos que empleamos para eludir la represión, uno de los principales métodos de representación indirecta de la mente».-Sigmund Freud-

Imagen de portada:Gentileza de La Mente es Maravillosa.

FUENTE RESPONSABLE: La Mente es Maravillosa. Bleichmar, H. (2006). Hacer consciente lo inconsciente para modificar los procesamientos inconscientes: algunos mecanismos del cambio terapéutico. Aperturas psicoanalíticas, 22. Bleichmar, H. (2001). El cambio terapéutico a la luz de los conocimientos actuales sobre la memoria y los múltiples procesamientos inconscientes. Aperturas psicoanalíticas, 9(2).

Sociedad/Psicología/Psicoanálisis/Salud/Salud Mental.

«Estamos en un momento de cambio radical en nuestras emociones, similar al que generó el descubrimiento de América»: Richard Firth-Godbehere, historiador de las emociones.

Pero no es la primera vez que ocurre, dice Richard Firth-Godbehere, historiador inglés y autor de Homo Emoticus, una historia de las emociones publicada en español el año pasado por el sello Salamandra de la editorial Penguin Random House.

Firth-Godbehere, quien heredó su apellido de antepasados vikingos en Escocia, repasa en su libro la manera como cada cultura, desde los griegos hasta la actualidad, pensó las emociones en busca de una vida más satisfactoria.

Y ahora, ante la tensión que parece inundar el estado de ánimo global, cree que es buen momento para aprender de nuestros antepasados.

Eventualmente, le dice el autor a BBC Mundo, «vamos a salir de este momento de histeria colectiva». Porque así ocurrió en otros momentos de sensibilidad emocional.

Antes de su charla en el Hay Festival de Cartagena, hablamos con Firth-Godbehere sobre las emociones que caracterizaron a nuestros antepasados, y cómo entenderlas nos puede ayudar a abordar este presente convulso.

Richard Firth-Godbehere conversará con nuestro periodista Daniel Pardo el domingo 29 de enero a las 10.00h en el Centro de Convenciones (Auditorio Getsemaní) durante el Hay Festival de Cartagena.

Raya

En el libro reportas que una de las emociones principales de los griegos era el virtuosismo. ¿Crees que es un pensamiento que sirve para hoy?

Hay muchas cosas de la historia que nos hablan del presente. A veces creemos que una nueva terapia es nueva porque le pusieron un nombre distinto que suena científico, cuando en realidad hace mucho tiempo existe el método.

Encontrarle sentido a la vida a través de un esquema de valores virtuoso, es decir, significativo, altruista, genuino, es lo que dijeron los griegos hace siglos.

Terapias como la cognitivo-conductual o la racional emotiva conductual, por ejemplo, son básicamente principios del estoicismo, una filosofía griega. Y mucho de lo que se recomienda para, digamos, el trabajo de oficina se puede remontar a la retórica de Aristóteles.

¿Por qué crees que es adecuada en especial para el mundo actual?

Porque vivimos en una era en la que nos gusta poner las cosas en cajitas.

Siempre lo hemos hecho, por supuesto, porque el cerebro es una máquina busca-patrones.

Pero en este momento, más que en cualquier otro, estamos muy preocupados en encontrarle sentido a las cosas. Estamos más conectados y más solitarios que nunca y encontrar un sentido en el presente, en la racionalidad, en el pensar más allá de lo material, nos puede ayudar a lidiar con eso.

Richard Firth-Godbehere

FUENTE DE LA IMAGEN – ARCHIVO PARTICULAR. Richard Firth-Godbehere es historiador de las ideas en la Queen Mary University de Londres.

¿Qué es lo que podemos aprender de los griegos?

A no ser reactivos. A que cuando se te ocurra algo que decir, pienses. Es el vínculo entre el pensamiento y la razón que tanto analizaron los griegos. Cuando surge una emoción, piensa cuán importante o útil puede ser, qué reacciones puede generar y si puede ser dañina o no.

Otra cosa es entender que las emociones no son buenas o malas, sino que dependen del uso que se les dé. El miedo, por ejemplo, te puede ayudar a no caerte. El amor, en cambio, puede desencadenar desde un homicidio hasta una obsesión.

¿Crees que la sociedad actual está marcada por la polarización y el pensamiento radical?

Cada vez que surge una nueva forma de esparcir el lenguaje, la polarización se pronuncia y toma un tiempo en bajar de tono.

Si vamos al tiempo posterior al surgimiento de la imprenta, el nivel de tensión era enorme. Fue de ahí que se dieron todas las guerras religiosas en Europa tras la reforma protestante y que duraron más de un siglo.

La comunicación se hace más rápida y más efectiva y las respuestas a ella, quizá, más contenciosas.

Con el internet ha pasado más o menos lo mismo. Con la diferencia de que el tiempo que se tarda un mensaje en darse es de milisegundos.

La emocionalidad de la actualidad parece ser radical, contestataria. ¿Crees que pueda cambiar?

Estoy seguro de que eventualmente vamos a calmarnos y dejar a un lado la polarización radical.

Después de la imprenta y las guerras religiosas llegó la Ilustración y alguien, bueno, un puñado de filósofos, que dijo: ‘Oigan, debemos calmarnos un poco y pensemos en los que estamos construyendo’.

Ahora habrá también una ilustración digital en la que surjan nuevos códigos morales, nuevas formas de hacer las cosas, incluso un nuevo sistema político.

Así surgió la democracia, nada menos, tras la Ilustración.

Otra cosa de la actualidad, que tiene un arraigo histórico en Occidente según tu libro, es la idea de la vergüenza o de avergonzar al otro.

Sí, la vergüenza se ha convertido en un motor de ética que controla lo que puedes decir y hacer. Y el origen está en el cristianismo, que es una de las bases de la cultura occidental.

La vergüenza es una moneda con dos caras. Una cosa es avergonzarte si actúas por fuera de lo que es considerado bien moralmente, que es lo que es la cultura woke de cancelar al otro, y es lo que hacían en la Edad Media.

La otra es sentirse avergonzado por hacer algo que no está permitido.

Ambas tienen lados positivos y negativos. Lo importante es ver para qué se usa o por qué sentimos la vergüenza.

La vergüenza puede destruir así como construir. Puede alienar a alguien así como bajarle el tono a una polémica.

Emociones

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Pero, ¿de dónde sale esta importancia que le damos a la vergüenza?

La vergüenza es hija del honor. Y la cultura del honor está muy en el origen de la cultura de Occidente.

Empezando por la manera como te dictaban la pena de muerte, que era distinta para los pobres, a quienes colgaban con una soga vieja y sucia, y para los ricos, a quienes mataban con una espada del mejor acero.

Eso va de la mano de emociones como el pecado y el perdón, que están muy presentes en la cultura latinoamericana. ¿Cuáles pueden ser las consecuencias de darles tanta importante a estas emociones?

El perdón puede justificar cualquier cosa, una idea de que ‘puedo hacer lo que quiera porque eventualmente puedo pedir perdón, acepto el sacrificio y me van a perdonar’.

Hay quienes explican la relación de Latinoamérica con la violencia con ese argumento sobre el perdón.

Es un análisis complicado. Pero te puedo decir que, en Las Cruzadas, por ejemplo, parte de la matanza que hicieron los cristianos de musulmanes tenía que ver con la idea de que era en nombre de Dios y no iban a pasar por el purgatorio.

Emociones

FUENTE DE LA IMAGEN. GETTY IMAGES

Pero, ¿acaso otras culturas no le dan esa importancia al perdón?

No tanto, no. En culturas protestantes como en la que yo vivo, o en Estados Unidos, toda gira en torno al castigo. El espacio para rehabilitación no es tan grande.

Si te pillan haciendo algo considerado malo, vas a la cárcel y eres castigado.

Incluso la razón por la cual la gente comete crímenes en estas culturas no es religiosa, sino utilitaria, capitalista, material, mientras que en otras culturas más influenciadas por el cristianismo los crímenes suelen justificarse por una razón espiritual.

También hablas del concepto de deshumanización como fuente de diferentes conflictos. ¿Lo puedes explicar?

El peor ejemplo de deshumanización fue el Holocausto, porque activamente proyectaban películas y propaganda mostrando a los judíos como ratas. Les quitaban la faceta humana.

La deshumanización del otro justifica aniquilarlo, o no tenerlo en cuenta como parte de la sociedad. Es muy peligroso.

¿De dónde surge?

Hay un contenido genético en el tema, porque las especies parten del lugar de que son distintas a la otra, y que todo aquel que no sea como nosotros debe ser tratado distinto, por no decir que eliminado.

¿Se te ocurre alguna solución para la deshumanización?

La única forma de superarlo, así suene a cliché, es hablando y desarrollando empatía, dándose cuenta de que a pesar de que tenemos una pigmentación distinta, por ejemplo, somos seres vivos que necesitan vivir juntos.

A veces olvidamos que los problemas se solucionan hablando y entendiendo. Somos muy buenos para tirarnos piedras entre nosotros, pero no para sentarnos a hablar.

Emociones

FUENTE DE LA IMAGEN. GETTY IMAGES

Otra de las emociones que analizas es la depresión. ¿Crees que estamos más deprimidos que en otros momentos?

Estamos en el momento en el que más gente reporta tener depresión, pero también es porque nunca antes la gente fue tan abierta ante el tema como ahora. De ahí la sensación de que estamos más estresados que nunca.

Es verdad que estamos en un momento sensible. Algunos lo relacionan a la velocidad que introdujo el internet, pero lo cierto es que el auge de la terapia emocional es anterior a eso.

También están los cambios en el ámbito del trabajo, la caída de los salarios y la ausencia de mejoras en la calidad de vida por décadas. Y está la pandemia, algo que hizo solitaria a una especie que es, inherentemente, social.

Pero, en todo caso, no es la primera vez que ocurre.

Piensa, por ejemplo, en el descubrimiento de América. Es como si llegáramos a Marte y encontráramos una ciudad. Todo cambió: la mitad del mundo cambió literalmente. Y eso tuvo un impacto enorme en la emocionalidad social.

Yo creo que estamos en un momento de cambio radical en nuestras emociones, similar al que generó el descubrimiento de América.

¿Y cómo se relaciona este momento con los anteriores?

Quizá en este punto me pongo un poco marxista, pero la cosa es así: cada vez que hay un cambio importante en las formas de producción, hay un momento posterior en el que la gente se estresa, se enfurece, y genera cambios. Antes fue la imprenta, luego la Revolución Industrial y ahora la revolución digital.

Pero después, y qué bueno que ahora tenemos la herramienta de la terapia, habrá un momento en el que bajemos la guardia.

Durante la historia cada momento de histeria ha sido sucedido de un momento de reflexión y calma. No habría habido Ilustración sin Revolución Industrial. Eventualmente vamos a salir de este momento de histeria colectiva.

Richard Firth-Godbehere

FUENTE DE LA IMAGEN. ARCHIVO PARTICULAR

¿Qué crees que nos lleve a calmarnos?

Tengo la sospecha de que el cambio climático nos va a obligar a calmarnos y pensar para dónde vamos como sociedad.

También hablas de las emociones en la inteligencia artificial. ¿Crees que estamos ante un escenario distópico?

Sí y no. Creo que la intención de que las maquinas entiendan las emociones puede sacrificar muchas libertades individuales, sobre todo a través de la identificación facial.

Pero, a su vez, creo que estas tecnologías que intentan codificar las emociones no son tan eficientes. Por mucho tiempo se habló de los detectores de mentiras como la panacea y luego nos dimos cuenta de que en realidad no eran tan precisos.

Y la identificación facial, que es la manera como las máquinas pueden percibir nuestras emociones, va a necesitar muchos más procesos y poder y trabajo para llegar a ese escenario distópico en el que gobernantes y empresas pueden saber exactamente qué siente la gente.

Pero además no todo es malo: por ejemplo, la inteligencia artificial puede ayudar a que la gente acuda al psicólogo o al doctor de manera ágil, sin intermediarios.

Este artículo es parte del Hay Festival Cartagena, un encuentro de escritores y pensadores que se realiza del 26 al 29 de enero de 2023. Puedes leer toda nuestra cobertura del Hay Cartagena haciendo clic aquí.

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Vivimos un momento emocionalmente sensible. Pandemia, cambio climático, polarización política, guerras. Este parece un mundo cada menos soportable.

FUENTE RESPONSABLE: BBC News Mundo. Por Daniel Pardo. 29 de enero 2023.

Sociedad y Cultura/Historia/Salud/Salud Mental/Hay Festival.

El ejercicio de un psiquiatra para dormir si estás preocupado o agobiado.

El insomnio es un trastorno del sueño que afecta de manera crónica a más de cuatro millones de españoles, según la Sociedad Español de Neurología.

El psiquiatra Aric Prather ha ayudado a cientos de pacientes a mejorar sus horas de sueño y luchar contra el insomnio, según empezaba contando para un artículo en la CNBC. Él asegura que el principal mata-sueños no es un colchón malo o pasar mucho tiempo en redes sociales, sino la excesiva reflexión, el pensar demasiado mientras intentas dormir.

Este profesional, también profesor de psiquiatría y ciencias del comportamiento en la Universidad de California, San Francisco, asegura que los pensamientos negativos son especialmente dañinos por la noche y en la oscuridad. Él mismo confesaba que se acostó «en la cama y reprodujo un comentario tonto que hice en una fiesta, aunque la persona a la que se lo dije probablemente lo olvidó momentos después».

Si deseas profundizar en esta entrada; cliquea por favor adonde se encuentre escrito en color “azul”. Muchas gracias. 

No podemos parar al cerebro de hacer esto ya que es «su trabajo consolidarlo y crear nuevas sinapsis», asegura en su artículo. Por eso, la solución que da es «preocuparnos durante el día intencionalmente. ¿Cómo?

  1. Resérvate 15 minutos al día, preferiblemente por la tarde, para lo que Parther llama «preocupación emocional». «Una vez que el temporizador comience, date la libertad de preocuparte por un tema a la vez. Piensa en ello como una lista de cosas por hacer que revisas una por una, excepto que lo que estás marcando son los temas que te hacen sentir más ansioso», explica sobre el ejercicio. Parther recomienda hacer esto dos o tres veces a la semana de tal forma que cuando aparezca una preocupación puedas «posponerla» a esos quince minutos.
  2. En este tiempo debes hacer una lista de «problemas» y «soluciones». Debes centrarte en proponer dos primeros pasos para solucionarlo. «El objetivo es trazar un plan sobre cómo comenzar con pasos prácticos para mañana o dentro de los próximos días. No lo estás resolviendo por completo», dice el psiquiatra.

Este ejercicio hace que su mente este tranquila porque ya hay un «plan». Parther incluso cuenta que algunos de sus pacientes ponen ese papel en su mesilla de noche para tenerla presente.

Qué es el insomnio y cuánto afecta a los españoles.

Puntualmente o de manera crónica, el insomnio afecta a más del 30% de la población adulta al menos una vez al año. Datos poco halagüeños sobre el no dormir y el incorrecto descanso nocturno que va asociado en muchas ocasiones a una mala higiene del sueño y a constantes cambios de nuestros hábitos que torpedean el momento de irse a la cama.

Resulta evidente recordar que el insomnio, más allá de una experiencia puntual, puede ser el desencadenante de diversas patologías que, a largo plazo, pueden hacer mella en nuestro organismo como para tomarlo como una casualidad. Son muchas las afecciones que se relacionan con su aparición y es por ello que no conviene dejarlo correr.

Entre algunos de los ejemplos más citados por Mayo Clinic se mencionan el dolor crónico, la diabetes, las enfermedades cardíacas, el reflujo gastroesofágico, el asma y otras enfermedades degenerativas como son el Parkinson y la enfermedad de Alzheimer, señales que nos deben alertar de las complejidades que entraña sufrir ciertos trastornos del sueño.

s también obvio aunque necesario señalar que no deben tomarse por igual los episodios de insomnio puntual que los casos en los que el insomnio se hace crónico. Aunque en ambos escenarios es conveniente acudir a una consulta médica para intentar comprender los motivos que nos hacen dormir mal y directamente no conciliar el sueño, es aún más trascendente que pongamos remedio a este trastorno del sueño que afecta de manera crónica a más de cuatro millones de españoles.

Son datos de 2022 que pone sobre la mesa la Sociedad Española de Neurología, que además hace hincapié en los perjuicios del insomnio, explicando que «afecta al rendimiento diario y produce déficits cognitivos y de memoria así como problemas de ansiedad y depresión, hipertensión, diabetes, obesidad, entre otros».

Imagen de portada: Mujer durmiendo. | Unsplash.

FUENTE RESPONSABLE: The Objective. Por Nuria Usero Gómez. 26 de enero 2023.

Sociedad y Cultura/Psiquiatría/Neurociencias/Insomnio/Salud Mental.

«El hombre ha perdido la capacidad de desobedecer», por el filósofo y psicoanalista Erich Fromm.

A pesar de la connotación peyorativa y negativa que conlleva el adjetivo «desobediente», toda revolución y toda evolución social han sido consecuencia de un acto de desobediencia, algo que cada vez ocurre menos en una sociedad que está totalmente alienada.

«Todos los mártires de la fe religiosa, de la libertad y de la ciencia han tenido que desobedecer a quienes deseaban amordazarlos, para obedecer a su propia conciencia, a las leyes de la humanidad y la razón. Si un hombre solo puede obedecer y no desobedecer, es un esclavo; si solo puede desobedecer y no obedecer, es un rebelde (no un revolucionario); actúa por cólera, despecho, resentimiento, pero no en nombre de una convicción o de un principio» – Erich Fromm 

Erich Fromm.

Reyes, sacerdotes, señores feudales, patrones de industrias y padres han insistido durante siglos en que la obediencia es una virtud y la desobediencia es un vicio. 

Para presentar otro punto de vista, enfrentamos esta posición con la formulación siguiente: la historia humana comenzó con un acto de desobediencia y es probable que termine por un acto de obediencia.

Según los mitos hebreos y griegos, la historia humana se inauguró con un acto de desobediencia. Adán y Eva, cuando vivían en el Jardín del Edén, eran parte de la naturaleza; estaban en armonía con ella, pero no la trascendían. Estaban en la naturaleza como el feto en el útero de la madre. Todo esto cambió cuando desobedecieron una orden.

Al romper vínculos con la Tierra, al cortar el cordón umbilical, el hombre emergió y fue capaz de dar el primer paso hacia la independencia y la libertad. El acto de desobediencia liberó a Adán y Eva y les abrió los ojos. 

Se reconocieron uno a otro como extraños y al mundo exterior como extraño e incluso hostil. El “pecado original”, lejos de corromper al hombre, lo liberó; fue el comienzo de la historia humana. El hombre tuvo que abandonar el Jardín del Edén para aprender a fiarse de sus propias fuerzas y llegar a ser plenamente humano.

Para los profetas, la historia es el lugar en que el hombre se vuelve humano desarrollando sus capacidades de razón y amor, hasta crear una nueva armonía entre él, sus congéneres y la naturaleza. Esta nueva armonía se describe como “el fin de los días”, ese periodo de la historia en que hay paz entre el hombre y el hombre, y entre el hombre y la naturaleza. 

Es un “nuevo” paraíso creado por el hombre mismo.

Adán y Eva de El Bosco.

También para el mito griego de Prometeo, toda la civilización humana se basa en un acto de desobediencia. Prometeo, al robar el fuego de los dioses, echó los fundamentos de la evolución del hombre. No habría historia humana si no fuera por el “crimen” de Prometeo. Él, como Adán y Eva, es castigado por su desobediencia. Pero no se arrepiente ni pide perdón. 

Por el contrario, dice orgullosamente que prefiere estar encadenado a esta roca que ser el siervo obediente de los dioses.

El hombre continuó evolucionando mediante actos de desobediencia. Su desarrollo espiritual solo fue posible porque hubo hombres que se atrevieron a decir «no». 

Pero, además, su evolución intelectual dependió de su capacidad de desobediencia (desobediencia a las autoridades que trataban de amordazar los pensamientos nuevos, y a la autoridad de acendradas opiniones según las cuales el cambio no tenía sentido).

Si la capacidad de desobediencia constituyó el comienzo de la historia humana, la obediencia bien podría provocar el fin de la historia humana. No estoy hablando en términos simbólicos o poéticos.

Existe la probabilidad de que la raza humana destruya la civilización y también toda la vida sobre la Tierra. Estamos viviendo técnicamente en la era atómica, pero la mayoría de los hombres (incluida la mayoría de los que están en el poder) viven aún emocionalmente en la Edad de Piedra.

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El mito de Prometeo. Una escultura de Nicolas-Sébastien Adam (1705-1778).

Si la humanidad se suicida, será porque la gente obedecerá a quienes le ordenan apretar los botones de la muerte; porque obedecerá a las pasiones arcaicas de temor, odio, codicia; porque obedecerá a los clichés obsoletos de soberanía estatal y honor nacional.

Pero no quiero significar que toda la desobediencia sea una virtud y toda obediencia un vicio. 

Tal punto de vista ignoraría la relación dialéctica que existe entre obediencia y desobediencia. Un acto de obediencia en un principio, es necesariamente un acto de desobediencia a su contra parte, y viceversa. Antígona constituye el ejemplo clásico de esta dicotomía.

Si obedece a las leyes inhumanas del Estado, Antígona debe desobedecer necesariamente las leyes de la humanidad. Si obedece a estas últimas, debe desobedecer a las primeras. 

Todos los mártires de la fe religiosa, de la libertad y de la ciencia han tenido que desobedecer a quienes deseaban amordazarlos, para obedecer a su propia conciencia, a las leyes de la humanidad y la razón.

Si un hombre solo puede obedecer y no desobedecer, es un esclavo; si solo puede desobedecer y no obedecer, es un rebelde (no un revolucionario); actúa por cólera, despecho, resentimiento, pero no en nombre de una convicción o de un principio.

Sin embargo, para prevenir una confusión entre términos, debemos establecer una importante diferencia. 

La obediencia a una persona, institución o poder (obediencia heterónoma) es sometimiento; implica la abdicación de mi autonomía y la aceptación de una voluntad o juicio ajenos en lugar del mío. 

La obediencia a mi propia razón o convicción (obediencia autónoma) no es un acto de sumisión, sino de afirmación. Mi convicción y mi juicio, si son auténticamente míos, forman parte de mí. Si los sigo, estoy siendo yo mismo.

Ilustración de Gerhard Haderer.

Es preciso dos precisiones más. La palabra «conciencia» se utiliza para expresar dos fenómenos que son muy distintos entre sí. Uno es la “conciencia autoritaria”, que es la voz internalizada de una autoridad a la que estamos ansiosos de complacer y temerosos de desagradar. La conciencia autoritaria es la conciencia de la que habla Freud, y a la que llamó «superyó». Este «superyó» representa las órdenes y prohibiciones del padre internalizadas y aceptadas por el hijo debido al temor.

Distinta de la conciencia autoritaria es la “conciencia humanística”; esta es la voz presente en todo ser humano e independiente de sanciones y recompensas externas. La conciencia humanística se basa en el hecho de que como seres humanos tenemos un conocimiento intuitivo de lo que es humano e inhumano, de lo que contribuye a la vida y de lo que la destruye. Es la voz que nos reconduce a nosotros mismos, a nuestra humanidad.

La conciencia autoritaria (superyó) es también obediencia a un poder exterior a mí, aunque este poder haya sido internalizado. Conscientemente creo que estoy siguiendo a mi conciencia; en realidad, sin embargo, he absorbido los principios del poder. 

La obediencia a la “conciencia autoritaria” tiende a debilitar la “conciencia humanística”, la capacidad de ser uno mismo y de juzgarse a sí mismo.

También debe precisarse, por otra parte, la afirmación de que la obediencia a otra persona es ipso facto sumisión, distinguiendo la autoridad “irracional” de la autoridad racional. Un ejemplo de autoridad racional es la relación que existe entre alumno y maestro; uno de autoridad irracional es la relación entre esclavo y dueño.

Ilustración de Gerhard Haderer.

En ambas relaciones se acepta la autoridad de la persona que ejerce el mando, pero los intereses del alumno y del maestro, en el caso ideal, se orientan en la misma dirección, es decir, el maestro se siente satisfecho si logra hacer progresar al alumno; si fracasa, ese fracaso es suyo y del alumno.

El dueño del esclavo, en cambio, desea explotarlo en la mayor medida posible. Al mismo tiempo, el esclavo trata de defender lo mejor que puede sus reclamos a un mínimo de felicidad. Los intereses del esclavo y del dueño son antagónicos.

Hay otra distinción paralela a esta: la autoridad racional lo es porque la autoridad, sea la que posee un maestro o un capitán de barco que da órdenes en una emergencia, actúa en nombre de la razón que, por ser universal, podemos aceptar sin someternos. La autoridad irracional tiene que usar la fuerza o la sugestión, pues nadie se prestaría a la explotación si dependiera de su arbitrio evitarlo. 

¿Por qué se inclina tanto el hombre a obedecer y por qué le es tan difícil desobedecer? Mientras obedezco al poder del Estado, de la Iglesia o de la opinión pública, me siento seguro y protegido. En verdad, poco importa cuál es el poder al que obedezco. Es siempre una institución u hombres que utilizan de una u otra manera la fuerza y que pretenden fraudulentamente poseer la omnisciencia y la omnipotencia.

Mi obediencia me hace participar del poder que reverencio, y por ello me siento fuerte. No puedo cometer errores, pues ese poder decide por mí; no puedo estar solo, porque él me vigila; no puedo cometer pecados, porque él no me permite hacerlo, y aunque los corneta, el castigo es solo el modo de volver al poder omnímodo. 

Para desobedecer debemos tener el coraje de estar solos, errar y pecar. Pero el coraje no basta. La capacidad de coraje depende del estado de desarrollo de una persona. 

Ilustración de Gerhard Haderer.

Solo si una persona ha emergido del regazo materno y de los mandatos de su padre, solo si ha emergido como individuo plenamente desarrollado y ha adquirido así la capacidad de pensar y sentir por sí mismo, puede tener el coraje de decir “no” al poder, puede tener el coraje de desobedecer.

Una persona puede llegar a ser libre mediante actos de desobediencia, aprendiendo a decir «no» al poder. Pero no sólo la capacidad de desobediencia es la condición de la libertad; la libertad es también la condición de la desobediencia.

Si temo a la libertad no puedo atreverme a decir “no”, no puedo tener el coraje de ser desobediente. En realidad, la libertad y la capacidad de desobediencia son inseparables, de ahí que cualquier sistema social, político y religioso que proclame la libertad pero reprima la desobediencia no puede ser sincero.

Hay otra razón por la que es tan difícil atreverse a desobedecer, a decir “no” a la autoridad. Durante la mayor parte de la historia humana la obediencia se identificó con la virtud y la desobediencia con el pecado. La razón es simple: hasta ahora, a lo largo de la mayor parte de la historia, una minoría ha gobernado a la mayoría. Este dominio fue necesario por el hecho de que las cosas buenas que existían solo bastaban para unos pocos y los más debían conformarse con las migajas.

El hombre ha perdido su capacidad de desobedecer, ni siquiera se da cuenta del hecho de que obedece. En este punto de la historia, la capacidad de dudar, de criticar y de desobedecer puede ser todo lo que media entre la posibilidad de un futuro para la humanidad y el fin de la civilización. 

Imagen de portada: Gentileza de Cultura Inquieta.

FUENTE RESPONSABLE: Cultura Inquieta. Por Erich Fromm. 23 de enero 2023.

Sociedad y Cultura/Filosofía/Pensamiento crítico/Salud Mental/Desigualdad social.

Acosada, violada, amenazada… La diva que renunció a Hollywood para no perder la cabeza.

KIM NOVAK, UNA VIDA AL BORDE DEL PRECIPICIO.

Depresiva y bipolar, acosada en su infancia, violada en su adolescencia, Kim Novak se comió el mundo con su papel en Vértigo, obra cumbre de Alfred Hitchcock. Amante de Sinatra, Cary Grant o el hijo del dictador Trujillo, acabaría por darse cuenta de que el glamour, la vanidad y la fama que Hollywood le ofrecía no estaban hechos para ella.

Aguantó como estrella de Hollywood poco más de una década. No necesitó más para convertirse en mito. Un papel, en realidad. Vértigo, de Alfred Hitchcock, elegida en 2020 la mejor película de la historia por el British Film Institute, lo es en gran parte gracias al magnetismo de Kim Novak. 

Tenía 25 años, llevaba cuatro en la industria del cine y ya se había codeado con Fred MacMurray, Jack Lemmon, William Holden, Tyrone Power y Frank Sinatra.

Una chica de anuncio. Huyendo de una terrible infancia en Chicago, Kim llegó a California y pronto se hizo un hueco haciendo campañas de publicidad.

Ocho años después de pasar a la historia al servicio de Hitchcock, Novak se alejó de Hollywood y se retiró del oficio, aunque aceptara papeles alimenticios de vez en cuando, para televisión mayormente. 

Así hasta que, en los años 80, aceptó una oferta para salir en 19 episodios del célebre culebrón Falcon Crest, interpretando a un reservado personaje llamado Kit Marlowe, un guiño de la propia Novak al nombre artístico que el gran capo de Columbia, Harry Cohn, quiso imponerle en los inicios de su carrera. «El estudio me cambió el nombre porque Marilyn sólo podía haber una», señaló. Aquello sucedió en 1955, cuando Cohn descubrió a una brillante rubia de turbadora mirada que hacía de extra en El hijo de Simbad.

Hija de severos profesores católicos de origen checo, Marilyn Pauline Novak se crio en un barrio judío de Chicago y acababa de mudarse a California en busca de un hueco en la industria del entretenimiento. De niña soñaba con ello, aunque fuera tan tímida que se escondía tras las cortinas cuando la familia recibía visitas. Su barrio era de los más peligrosos de la ciudad, con alta incidencia de violaciones y asesinatos.

Los niños de su barrio se metían constantemente con ella. Al iniciar la adolescencia fue aún peor. «Fui violada por varios chicos en el asiento trasero de un automóvil»

Para asegurarse de no llamar la atención su madre la obligó a llevar coletas toda su infancia y le prohibió usar maquillaje. Estrategia insuficiente para ahorrarla sufrimientos. Primero, en la niñez, cuando los chicos la acosaban sin piedad. «Me derribaban, me enterraban en la nieve y me llenaban de pasteles con moho –rememoró en su última entrevista, en 2020 al diario británico The Guardian–. 

Eran niños judíos que pagaban conmigo por lo que que les habían hecho a sus parientes. Y no ayudaba que mi abuelo se llamara Adolf». La cosa, sin embargo, pasó a mayores al iniciar su adolescencia. «Fui violada por varios niños en el asiento trasero del automóvil de un extraño». Una experiencia traumática que nunca compartió con nadie, mucho menos con sus padres.

No es de extrañar que sintiera la imperiosa necesidad de escapar de aquel lugar. Antes de triunfar en Hollywood, eso sí, fue ascensorista, dependienta y ayudante de un dentista, aunque nada comparable a lo que sentía ante el fogonazo de un flash, maquillada para la cámara en los decorados donde protagonizaba campañas publicitarias. La más celebrada la coronó como la Señora Deepfreeze, anunciando frigoríficos, momento en que su rostro y su figura pasaron a formar parte del paisaje americano.

Amor en público. Sus apariciones junto a Sinatra en El hombre del brazo de oro y en Pal Joey dispararon su popularidad antes de su papel en Vértigo. Sobre todo por el eco en la crónica rosa de su romance con La Voz. Sinatra, entonces, también se acostaba con Lauren Bacall, esposa de su amigo Humphrey Bogart, gravemente enfermo.FOTO: GETTY IMAGES

Fue entonces cuando, acompañada por dos compañeras modelos con idénticas ambiciones cinematográficas, se fue a Los Ángeles y se apuntó allí a una audición de la RKO en busca de extras para La línea francesa, una comedia de 1954 al servicio de la despampanante Jane Russell. Novak apareció en pantalla el tiempo suficiente como para conseguir otra fulgurante aparición como extra y a la segunda, ahí ya sí, Harry Cohn se fijó en ella. «La sucesora de Rita Hayworth», fue su pensamiento; diva con la cual, por cierto, acabaría trabajando años después en Pal Joey.

Sintiendo que poseía un filón, Cohn procedió a asociar su nombre a los grandes de la época: ¡Jack Lemmon en Phffft!; Brian Keith en 5 contra la banca; William Holden en Picnic; y Frank Sinatra en El hombre del brazo de oro y Pal Joey. En apenas cuatro años en Hollywood ya tenía dos Globos de Oro y se había convertido en el sueño de seducción de millones de hombres. Cohn lo intuía y por eso él mismo le eligió su vivienda y le impuso un toque de queda con el fin de asegurarse el cumplimiento de los horarios de rodaje y, de paso, controlar sus amistades y alejarla de los hombres.

Novak tenía 20 años cuando firmó su primer contrato cinematográfico por un periodo de seis meses. Además del cambio de nombre, el compromiso le exigió mejorar sus dotes interpretativas con unas clases intensivas y también su apariencia. Aunque los ejecutivos del estudio adoraban su rostro de marcadas facciones le exigieron más brillo a su rubia cabellera –se la tiñeron tres veces–, y la obligaron a adelgazar siete kilos, sometiéndola a una rigurosa dieta.

Las mujeres empoderadas de Falcon Crest. Dejó Hollywood en los años 60, pero de vez en cuando aceptaba papeles alimenticios para televisión. En los 80, reapareció en 19 episodios del célebre culebrón Falcon Crest. Ella misma escogió el nombre de su personaje, Kit Marlowe, el mismo que Columbia quiso imponerle al comenzar su carrera.

Alcanzado el objetivo, se convertiría poco después en el explosivo reclamo de La casa número 322, junto a Fred MacMurray, 25 años mayor que ella. 

Diferencia que, de modo no intencionado, propició lo que ella considera su primera metedura de pata en Hollywood. «Él llevaba puesta una gabardina, cuando se la quitó vi la fecha de fabricación y, sin pensarlo, solté un: ‘¡Dios mío, esa gabardina es del año en que nací!’. Rápidamente pensé: ¡Serás estúpida!». Nada, en todo caso, que interfiriera en su ascensión.

Con tanto galán al acecho, sin embargo, Cohn no consiguió evitar que Novak se acostara con Sinatra. Lo hizo mientras éste se veía también con Lauren Bacall, en momentos en que su esposo, Humphrey Bogart, gran amigo de La Voz, estaba gravemente enfermo. «Frank era un tipo muy sexi. Tuvimos una relación, sí, aunque a veces, él podía ser… difícil», admite Novak. Y añade que, de haber trabajado juntos solo en El hombre del brazo de oro, en la que Sinatra hizo de yonki, «hablaría de lo maravilloso, amable y gentil que era». 

Las cosas, sin embargo, no debieron seguir esa línea en Pal Joey, metido en la piel de un mujeriego encantador. «El Sinatra real era una persona muy sensible. Tenía un lado simple y hermoso –revela Novak–. Pero le afectaba que la gente lo pusiera en un pedestal; podía llegar a ser muy engreído, sin escuchar a nadie más que a sí mismo».

La relación con Sinatra le proporcionó publicidad a la actriz y Cohn no tuvo más remedio que tragar con ello, pero cuando vio a su protegida del brazo de Sammy Davis Jr., amigo de Sinatra, el ejecutivo de Columbia decidió tomar cartas en el asunto. Davis era un tipo encantador, todos en el show bussines lo apreciaban, pero, a ojos de Cohn, un negro, tuerto (perdió el ojo izquierdo en un accidente) y músico no era digno de su blanca, rubia y prístina protegida.

Se lió con Sammy Davis Jr., pero el estudio se opuso a que saliera con un «negro, tuerto y músico» y acudieron a la mafia: «Te romperemos las piernas, te sacaremos el otro ojo y te enterraremos», le amenazaron

En 1957, además, el matrimonio interracial era ilegal en más de la mitad de los Estados Unidos y el 96 por ciento de sus ciudadanos lo rechazaban. Aquella relación, por consiguiente, no era buena para el negocio. «No me dejaban acercarme a la casa de Sammy», recuerda Novak. «Nos convertimos en conspiradores, unidos por lo único que teníamos en común: el desafío», admitió Davis, fallecido en 1990.

Cohn, al final, se salió con la suya, recurriendo, eso sí, a métodos drásticos. Tras escuchar rumores de matrimonio alrededor de la pareja, contactó con el temido mafioso Mickey Cohen, amigo suyo, para deshacerse de «ese puto negro cabrón». Cohen no tardó en transmitir al padre de Davis una ‘recomendación’: «Dile a tu hijo que se olvide de Kim Novak y se busque a una negra para casarse. De lo contrario, le romperemos las dos piernas, le sacaremos el otro ojo y lo enterraremos en un agujero».

Un amigo de Davis contó más tarde que al día siguiente, agenda y teléfono en mano, el cantante se puso a buscar alguien con quien casarse». Loray White sería su primera esposa a cambio de 25.000 dólares y la condición de disolver su matrimonio antes de un año. «Yo nunca estuve enamorada de él. Pero él sí. Era un niño grande, vulnerable… Y no quería lastimarlo», cuenta Kovak.

Padecer a Hitchcock. Fascinado con las rubias, Hitchcock la tiñó de pelirroja en Vértigo, el papel que la convirtió en leyenda. Después del rodaje, ninguneó su trabajo de forma hiriente: «La mayoría de los actores son como niños estúpidos. Piensen en Kim Novak, logré incluso que actuara; pero sólo la contraté fue porque Vera Miles estaba embarazada».FOTO: GETTY IMAGES

La actriz siguió así su carrera –también sus amoríos con gente como Cary Grant o Ramfis Trujillo, hijo del dictador dominicano– y, al año siguiente, alcanzó la cumbre con Vértigo y el papel que terminaría por incluirla entre las leyendas del cine. Se encontró, sin embargo, con el eterno desdén de Alfred Hitchcock, célebre por su querencia a torturar a sus actrices rubias, comportamiento que alcanzaría su cumbre con Tippi Hedren en Pájaros.

A Kim Novak, el maestro del suspenso le guardó un eterno y nunca explicado resentimiento, dedicándole años después hirientes declaraciones del tipo: «La mayoría de los actores son como niños estúpidos. Piensen en Kim Novak, logré incluso que actuara, pero solo la contraté porque Vera Miles estaba embarazada». Comentarios sobre los que Novak se limita a replicar: «En Hollywood todos creen que te quieren, pero solo quieren que seas lo que ellos quieren».

Su doble interpretación de la gélida femme fatale Madeleine y de la dependienta Judy, sin embargo, quedaría para la historia y acabaría definiendo su carrera y su vida entera al proporcionarle el estatus de diva.

También le proporcionó un amigo, James Stewart, con quien hizo una película más: Me enamoré de una bruja. «Él nunca fue ensuciado por la vanidad y el glamur de Hollywood –agradece Novak–. Muchas veces al terminar una escena nos sentábamos juntos, nos quitábamos los zapatos y poníamos los pies sobre la mesa. Me costaba creer que alguien como él pudiera vivir en Beverly Hills y seguir siendo real».

Es el tipo de pensamientos que terminaron por alejarla de Hollywood. «No quería perderme. Necesitaba irme para salvarme. Me gusta quien soy», explica Novak. Antes de alejarse, sin embargo, vivió un turbulento y acelerado romance con el actor Richard Johnson. Se conocieron a finales de 1964, en el rodaje de Las aventuras amorosas de Moll Flanders, se casaron en marzo de 1965 y se divorciaron en la primavera de 1966. 

Fue la gota que colmó el vaso. «Es excitante vestir esa ropa tan hermosa y sentirse tan sexi, pero es una trampa. En la vida eso no es suficiente. Mucha gente envejece y al perder la belleza se derrumba». No quería que eso le sucediera a ella.

La felicidad estaba en Oregón. Retirada del cine, Novak acabó yéndose a vivir a Oregón. Allí conoció a Robert Malloy, un veterinario equino con el que se casó en 1976. Vivieron juntos 45 años hasta su muerte en 2020. «Los años más felices de mi vida», dice Novak.FOTO: GETTY IMAGES

Harry Cohn, además, había muerto en 1958 y los papeles que le ofrecían apelaban más a sus atributos físicos que a su talento. Y Novak ya no estaba interesada. «Yo era una buena actriz y quería expresarme, que me apreciaran por lo que era y lo que tenía para ofrecer. Pero mi trabajo no significaba nada. Ansiaba interpretar a alguien con una enfermedad mental, porque conocía esos sentimientos».

Recibió, además, otras señales que la empujaron al cambio. Perdió primero la mayoría de sus objetos de valor en un incendio y, más tarde, un deslizamiento de tierra arrastró su casa. Alquiló una camioneta, cogió lo que le quedaba y acabó en Oregón, donde conoció, muchos años después, a Robert Malloy, un veterinario con el que se casó en 1976 e inició una nueva vida. De vez en cuando, sin embargo, aceptaba algún trabajo para el cine o la televisión, sólo para recordarse que las servidumbres de los rodajes y el trato con los ejecutivos figuraban entre las razones por las que había renunciado a su carrera en el cine.

Al fin y al cabo, Novak llevaba luchando contra la depresión desde la adolescencia y empezaba a temer por su salud mental si seguía en Hollywood. «Cuando eres feliz, estás en una nube. Pero, de repente, la nube se vuelve gris, sientes la presión y, sin darte cuenta, vuelves al fondo del pozo». Y eso es lo que quiso evitar.

Toda una vida. Kim Novak durante un acto de homenaje a toda su carrera en 2010.

Novak vivió con Malloy hasta la muerte de este en 2019 y nunca tuvieron hijos, ya que ella siempre temió que sufrieran problemas mentales. «Yo los heredé de mi padre y no quería que pasaran por lo mismo». A sus tendencias depresivas se sumó, a principios de siglo, un diagnóstico de trastorno bipolar. Desde entonces, ha dedicado mucho tiempo a explicarle a la gente que los trastornos de salud mental se pueden tratar y no se deben estigmatizar. Como terapia, eso sí, prefiere pintar al litio, que la hace engordar. «Todas esas rabias y sentimientos de depresión te abandonan cuando los dejas fluir. Y de eso trata la pintura», explica.

Su salud mental se puso a prueba en 2014, nada menos que por Donald Trump cuando la ridiculizó en Twitter tras una aparición en los Oscar para presentar un premio: «¡Kim debería demandar a su cirujano plástico!», escribió Trump mucho antes de convertirse en tuitero en jefe. Alusión que despertó en Novak abominables ecos de su infancia. Por eso desde entonces hace campaña contra el bullying. «Hay chavales que se han quitado la vida por lo que se ha dicho de ellos –explica–. Quiero ayudar a ser un modelo a seguir».

Novak dice que sus 45 años con Malloy fueron los más felices de su vida y que las cosas han sido difíciles desde su fallecimiento. «Hubo momentos en los que no quería seguir sin él –admite–, pero ahora enciendo un fuego todas las noches y preparo cosas que le encantaban, como mis albóndigas de pollo». Eso y la pintura son ahora sus mejores compañeros.

Imagen de portada: Kim Novak

FUENTE RESPONSABLE: La Voz de Galicia. España. Por Fernando Goitia. XL Semanal. 16 de diciembre 2022.

Sociedad y Cultura/Cinematografía/Leyendas de Hollywood/Salud/Kim Novak/Salud Mental.

Qué nos enseña la neurociencia sobre el placer (y por qué podemos desear algo que no nos gusta).

Como buen científico, Kent Berridge ha descubierto que algunas de sus ideas sobre el cerebro estaban equivocadas y eso lo ha hecho feliz.

«He aprendido que muchas de esas decepciones pueden ser muy gratificantes cuando el cerebro susurra sus secretos y nos sorprende».

Profesor de psicología y neurociencia en la Universidad de Michigan, en Estados Unidos, lleva décadas investigando cómo se genera el placer en el cerebro, cuáles son las bases neuronales del deseo y el gusto, o qué causa las adicciones.

Esas investigaciones han permitido entender mucho mejor y tratar condiciones como el parkinson, algunos tipos de esquizofrenia y la depresión.

Uno de los focos de sus estudios más recientes sobre el placer ha sido la sorpresiva diferencia que existe en el cerebro entre gustar y desear.

Berridge se interesó en este campo un día que estaba en la escuela secundaria y leyó un libro que tuvo un profundo impacto en su vida: «El Imperativo Territorial» de Rebert Ardrey.

De ahí surgió su curiosidad por entender la relación entre la psicología, el cerebro y la evolución humana, que finalmente lo llevó a especializarse en los misteriosos recovecos de nuestra especie.

En esta entrevista nos cuenta qué nos enseña el cerebro sobre el placer.

¿Cómo se genera el placer en nuestro cerebro y qué tan determinante es en la manera en que experimentamos el placer?

El placer de una experiencia siempre se origina en el cerebro. Hay ciertas llaves que abren la cerradura del placer, como el sabor de lo dulce, que es algo placentero para muchas personas desde el momento que nacen.

Pero también es posible crear un aprendizaje relacionado con una aversión a esa experiencia, si nos hace sentir náuseas y nos parece que lo dulce es repulsivo.

De la misma manera, el sabor amargo suele ser naturalmente poco placentero, pero es posible aprender a disfrutarlo. La gente aprende a abrir estos bloqueos de placer en el cerebro.

¿Cuánto es biológico y cuánto es aprendido socialmente?

En el caso de los placeres sensoriales claramente se originan en el cerebro. Sabemos que hay ciertos puntos en el cerebro que son generadores de placer.

Se trata de una media docena de pequeñas áreas en el cerebro que cuando se interconectan, actúan como un solo grupo para activar placeres intensos.

Kent Berridge

FUENTE DE LA IMAGEN – SCOTT C. SODERBERG. Kent Berridge ha descubierto que el deseo y el gusto son diferentes.

Y estos puntos del cerebro que generan placer utilizan ciertos neuroquímicos naturales como opioides o versiones naturales de la heroína o la marihuana para estimular el cerebro y generar esos placeres intensos. Los llamamos los puntos calientes hedónicos.

Para otros tipos de placeres, como el placer de ver a alguien que queremos o experimentar placer con el arte o al escuchar música es distinto.

Si me lo hubieras preguntado hace 20 años, te habría dicho que esos placeres culturales aprendidos funcionan con un sistema cerebral completamente distinto comparado con los placeres sensoriales.

La evidencia nos ha mostrado que son las mismas zonas del cerebro las que generan placeres sensoriales o placeres aprendidos culturalmente.

¿Cómo estudia este tipo de conexiones cerebrales en su laboratorio?

Hacemos experimentos con neuroimágenes para medir la activación de determinadas zonas en el cerebro humano.

Eso nos ha permitido entender que se activan las mismas zonas, aunque sean distintos tipos de placeres.

Escáneres cerebrales

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Y para estudiar los generadores del placer en sí mismos, manipulamos los sistemas cerebrales de animales de manera ética y sin dolor.

Suprimimos la dopamina en ratones con medicamentos capaces de bloquear los receptores de dopamina en el cerebro y descubrimos que no disminuyó el placer que experimentaban con el sabor dulce.

Es decir, el gusto por el dulce, aún bloqueando toda la dopamina, seguía existiendo.

Desde hace unos 20 años hacemos experimentos con humanos, manipulando los niveles de dopamina en el cerebro, observando el placer y el deseo, y la diferencia entre desear y gustar.

¿Cuál es la diferencia entre gustar y desear?

Esa es la pregunta crucial. Yo pensaba que no había diferencia. Que el circuito cerebral de recompensa era el mismo, pero lo cierto es que se pueden separar.

Aunque queremos las cosas que nos gustan y nos gustan las cosas que queremos, no siempre es así.

Está el caso, por ejemplo, de una persona que quiere intensamente algo, pero no le gusta.

Mujer consumiendo cocaína

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Con mis colegas hemos propuesto una teoría para las adicciones: en algunos individuos sus sistemas cerebrales de dopamina son vulnerables a la neuro sensibilización.

Eso significa que se vuelven hiperreactivos a ciertas drogas. Esa hiperreactividad a los sistemas de dopamina los hace querer intensamente ciertos estímulos, independiente de si les gustan o no les gustan.

Se han hecho experimentos con consumo de cocaína o con pacientes con parkinson y hemos descubierto que la dopamina está relacionada con querer algo, con el deseo, más que con el gusto.

¿Cuál es la relación entre la inhabilidad de experimentar placer, conocida como anhedonia, y las enfermedades mentales?

La anhedonia puede ser un síntoma de algunas formas de esquizofrenia o depresión mayor.

Tal como ocurre con los pacientes con parkinson, se observa una falta de querer experimentar placer, pero no desaparece el placer en sí mismo.

Frasco de medicamento que dice dopamina

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En muchos casos de esquizofrenia no se trata de la pérdida del placer, es la pérdida de la motivación por querer esas cosas. Pero el placer, el gusto, parece intacto.

En el caso de la depresión, se pueden perder las dos cosas: el deseo y el gusto.

¿Hay individuos más proclives a buscar placer que otros?

Sí, hay escalas de impulsividad y reacciones de recompensa. Algunos tienen esa especie de sello es sus personalidades y eso es un factor de vulnerabilidad para desarrollar cosas como las adicciones.

Ellos tienen un sistema cerebral que reacciona más a las señales que activan sistemas de recompensa. Eso puede ser algo bueno para encontrar motivaciones y placer en la vida, pero también puede llevarnos a una excesiva búsqueda de recompensas, de placer.

¿Qué aplicaciones tiene su investigación?

Ha habido aplicaciones en el campo de las adicciones al entender que éstas tienen más que ver con el deseo que con el gusto.

Es decir, las hiper reacciones a las sustancias adictivas pueden ser independientes del gusto por ellas. En ese sentido, la adicción no es solo la búsqueda de placer.

Persona con jeringa en la mano y un vaso de alcohol

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También se pueden aplicar los resultados de nuestras investigaciones para tratar algunas condiciones mentales para ayudar a las personas a lidiar mejor con eso.

Usted escribió que al comprender los mecanismos cerebrales del placer, se puede entender mejor la naturaleza humana…

Habitualmente pensamos que los placeres y los deseos van siempre juntos.

Cuando vemos a un adicto podemos pensar que es adicto porque busca placer. Pero si comprendemos la esencia de las adicciones, podemos entender que puede existir un intenso nivel de deseo, un intenso nivel de tentación, que el resto de nosotros no experimentamos en nuestras vidas.

En 10 o 20 años, ¿que le gustaría haber logrado con sus investigaciones?

Mi experiencia ha sido una serie de sorpresas. A veces estas sorpresas son decepcionantes porque a menudo nuestras teorías están equivocadas.

Pero he aprendido que muchas de esas decepciones pueden ser muy gratificantes cuando el cerebro susurra sus secretos y nos sorprende.

Imagen de portada: GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: Cecilia Barría; BBC News Mundo. 10 de noviembre 2022.

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«El día que empecé a sentirme bien», cuatro testimonios de superación en la salud mental.

El despertar a la vida, crecer y hacernos conscientes de lo que sucede dentro y fuera de nosotros, a veces, es un proceso doloroso.

Cuando estamos rotos por dentro, creemos que esa grieta nos pertenece exclusivamente a nosotros, pero cuando la abrazamos y hablamos sobre ella, nos damos cuenta de que no estamos solos y que ese dolor teje una red invisible que nos une, que nos hace humanos. En ese momento, empieza a colarse la luz, esa onda electromagnética capaz de ser percibida por el ojo y corazón humano para dar paso a la esperanza.

Yoryi.

Puede ser un día en concreto, una llamada, una sesión con nuestro psicólogo, un abrazo interminable, un llanto desconsolado, una conversación a pecho abierto, las ganas de alzar el vuelo, de seguir dando “estirones” hacia el infinito. 

Pero hay un momento en el que empezamos a sentirnos mejor, a salir de la oscuridad de lo más profundo del mar para alcanzar la orilla. Sobre cómo visibilizar y curar esas lesiones que sacuden nuestras almas trata la campaña “Brave Together”, la plataforma lanzada por Maybelline New York para visibilizar y normalizar los problemas de salud mental.

Guti.

Brave Together: “Estamos juntas en esto”, es es el primer proyecto social de la marca de maquillaje en España, que contará con el apoyo de la psicóloga Bárbara Tovar para dar visibilidad a la salud mental y educar en ello, identificando los síntomas de la ansiedad y ofreciendo herramientas para afrontarla.

Una acción global que tiene como objetivo dar visibilidad, educar y dar apoyo a las personas que sufren problemas de salud mental, como la ansiedad y la depresión, además de ofrecerles un lugar seguro en el que poder expresarse sin miedo y confirmar que no están solos. 

María.

Este año, con motivo del Mes de la Salud Mental, han dado un paso más allá, centrándose en el poder de la resiliencia: “El día que empecé a sentirme bien”.

Desde Cultura Inquieta hemos salido a la calle a buscar miradas y voces que nos regalen, a través de su experiencia, esos rayos de luz después de las tinieblas. Con sus testimonios íntimos sobre salud mental, nos hemos emocionado, hemos aprendido y hemos empatizado con cada uno de sus procesos. 

Antonio.

Yoryi,Guti, María y Antonio son cuatro jóvenes rebosantes de vida, de talento y de valor. Los cuatro tienen en común el don de la resiliencia, de la generosidad y de la valentía; son el reflejo de una sociedad cada vez más concienciada con la importancia de cuidar la salud mental, esa que nos sacude de cabeza a pies, como un tsunami que arrasa con todo.

Sus mensajes y sus voces son un regalo que nos hablan de dolor, de esperanza y de amor por la vida.

Maybelline colaborará estrechamente con la ONG local El Teléfono de la Esperanza, ayudando a los jóvenes a través de atención y asesoramiento telefónico gratuito disponible las 24 horas del día, los 7 días de la semana. Todo aquel que lo necesite, podrán llamar al teléfono 660 100 300 o escribir un correo a:

bravetogether@telefonodelaesperanza.org y hablar con expertos que podrán asesorarnos y darnos apoyo directo, luz y calor. 

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“- Porque si decidiéramos irnos a algún lugar juntos me da miedo que un día, hoy no quizás, quizás, quizás mañana tampoco; pero un día de repente puede que empiece a llorar y llorar y llore tanto que nada ni nadie pueda pararme y que las lágrimas llenen la habitación y que me falte el aire y que te arrastre conmigo y que nos ahoguemos los dos.

– Aprenderé a nadar, Hannah.” 

 Frase de “La vida secreta de las palabras”, de Isabel Coixet.

Gracias a Maybellyne New York por visibilizar la importancia de pedir ayuda y de aprender a nadar para alcanzar la orilla. Descubre más sobre Brave Together: https://www.maybelline.es/

Imagen de portada: Gentileza de Maybelline.

FUENTE RESPONSABLE: Cultura Inquieta. Por Silvia Garcia. 3 de octubre 2022.

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