La regla del 8-8-8 para mejorar la autoestima y afianzar el pilar de tu bienestar.

PSICOLOGÍA

La autoestima es la clave del bienestar y la calidad de vida de las personas. De hecho, quienes tienen muy dañada su autoestima no consiguen relacionarse.

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La autoestima es la clave del bienestar y la calidad de vida de las personas. 

De hecho, quienes tienen muy dañada su autoestima no consiguen relacionarse de forma positiva y constructiva con su entorno ni con ellos mismos. Esto genera una serie de conflictos, problemas y trastornos psicológicos que les impiden ser felices y funcionales en sociedad. Por este motivo, fortalecer y cuidar la autoestima es de vital importancia para enfrentarnos a la vida y realizarnos como seres humanos plenos. Para ello, es fundamental el equilibrio y una buena fórmula para ayudarnos es estructurar nuestro estilo de vida sobre un patrón muy sencillo de seguir. De este modo, habrá tiempo para el trabajo, para el tiempo libre y el descanso, los pilares que nos ayudan a sentirnos bien.

La regla del 8-8-8

En este sentido, la regla del 8-8-8 puede ayudarnos a dar a cada cosa el tiempo necesario y encontrar el equilibrio que cada actividad requiere a lo largo del día para que el cuerpo y la mente alcancen la estabilidad emocional y física que requieren. Este método, ayudaría a corregir hábitos dañinos, como la falta de sueño o la adicción al trabajo.

La fórmula plantea la siguiente ecuación: 8 horas de trabajo, 8 horas de ocio, 8 horas de sueño = felicidad. “El simple hecho de aprender a distribuir las horas del día en estos tres grupos ya habremos conseguido un gran paso”, asegura la psicóloga Sara Navarrete en declaraciones a la revista Telva.

Las 8 horas de trabajo son el “momento top”, el momento de máxima productividad y se debe dedicar a las tareas que requieren de más esfuerzo y concentración. Es lo que se llama aprovechar el momento flow para luego centrarte en lo más fácil y desconectar cuando las ocho horas estén llegando a su fin. Esto reducirá el estrés y mejorará la productividad.

Meditación contra los malos pensamientos para ser más feliz. (Unsplash/William Farlow)

Al acabar la jornada laboral, es necesario dar comienzo a las 8 horas de tiempo de ocio, aquellas en las que se logre desconectar al 100%. Para lograrlo es necesario encontrar actividades que te gusten y aporten satisfacción, como dar un paseo, practicar alguna actividad física, apuntarse a algún curso o ir al teatro o el cine. Además, es un modo de mejorar la salud cognitiva y potenciar nuestra salud cerebral.

La regla del 8-8-8 nos ayuda a dar a cada cosa el tiempo necesario y encontrar el equilibrio.

Por último, están las 8 horas de sueño. Una cuidada rutina de sueño es esencial para rendir en el trabajo y en el tiempo libre. “Procura no acostarte muy tarde, cenar al menos una hora antes de ir a la cama, no tomar café o estimulantes por la tarde, tomar un baño antes de acostarte, o leer durante 15 o 20 minutos antes de apagar la luz. 

Todo esto te ayudará a tener un sueño reparador. Evita ver películas hasta tarde si tienes que levantarte temprano, y más si son de acción o miedo», explica Navarrete antes de añadir que el recomendable aparcar «el móvil al menos una hora antes de acostarte».

Imagen de portada: La regla del 8-8-8 para mejorar la autoestima: el pilar de nuestro bienestar (iStock)

FUENTE RESPONSABLE: El Confidencial. Alma, Corazón y Vida. 5 de febrero 2023.

Sociedad y Cultura/Psicología/Salud/Salud Mental/Vida saludable/ Meditación/Estrés/Trabajo/Buen dormir.

¿Cuáles son los orígenes del cáncer y por qué aún no ha desaparecido con la evolución?

Las investigaciones intentando explicar los mecanismos con que funciona esta enfermedad y demás enfoques clínicos no han sido efectivas para responder a estas cuestiones. Por eso se hace necesario observar el cáncer desde una nueva perspectiva, adoptando una visión evolutiva.

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El cáncer plantea multitud de cuestiones a los biólogos, gran parte de ellas todavía sin terminar de resolver. 

¿Cómo se explican los orígenes de esta enfermedad? ¿Por qué es tan difícil de curar? ¿Por qué persiste la vulnerabilidad al cáncer en la mayoría de los organismos pluricelulares?

Los enfoques basados en la explicación de los mecanismos de esta enfermedad y las investigaciones clínicas no son suficientes frente a estos interrogantes. Debemos observar el cáncer desde una nueva perspectiva, adoptando una visión evolutiva. En otras palabras, debemos mirar el cáncer a través de los ojos de Charles Darwin, padre de la teoría de la evolución.

Desde hace unos años, el esfuerzo conjunto de biólogos evolutivos y oncólogos está fomentando reflexiones que se traducen en avances transversales beneficiosos para ambas disciplinas, a la vez que cambian nuestra comprensión de la enfermedad.

Cómo la evolución de los organismos pluricelulares prepara el terreno para el cáncer.

El cáncer afecta al conjunto del reino animal pluricelular. La razón es que se trata de una enfermedad ancestral relacionada con la aparición de los metazoos (animales compuestos de varias células, en oposición a los protozoos que están constituidos por una sola célula), hace más de quinientos millones de años.

La aparición de tales organismos complejos requirió el desarrollo de altos niveles de cooperación entre la multitud de células que los componen. En efecto, esa cooperación se sostiene por comportamientos complementarios y altruistas, en particular por la apoptosis o suicidio celular (por el cual una célula activa su autodestrucción al recibir una cierta señal) y por la renuncia a la reproducción directa por parte de toda célula que no sea una célula sexual. 

Es decir, la evolución hacia entes pluricelulares estables se produjo por la selección de adaptaciones que, por un lado, facilitaban el funcionamiento colectivo y, por otro lado, reprimían los reflejos unicelulares ancestrales.

El cáncer representa una ruptura de esa cooperación pluricelular, seguida de la adquisición de adaptaciones que permiten que esas células «renegadas» se perfeccionen en su propio modo de vida. 

Dicho de otra forma, las células malignas comienzan a «hacer trampas». 

Pueden hacerlo pues han sufrido mutaciones genéticas (modificaciones de la secuencia de genes) o epigenéticas (modificaciones que cambian la expresión de los genes y que, además de transmisibles, son reversibles, al contrario de las mutaciones genéticas), o incluso las dos, lo que les confiere un valor selectivo más alto en comparación con las células de comportamiento cooperativo. Puede consistir, por ejemplo, en ventajas de crecimiento, de multiplicación, etc. De la misma forma, es imperativo que las células portadoras de esas modificaciones se sitúen en un microentorno favorable a su proliferación.

Si estas «rebeliones celulares» no son reprimidas de manera correcta por los sistemas de defensas del organismo (como el sistema inmunitario), la abundancia de células cancerosas puede aumentar localmente. 

Consecuencias: los recursos se agotan y estas células pueden iniciar entonces comportamientos individuales o colectivos de dispersión y de colonización hacia nuevos órganos, las tristemente conocidas metástasis responsables de la mayoría de los decesos debidos al cáncer.

Células del sistema inmunitario (linfocitos T citotóxicos) rodean una célula cancerosa. — Alex Ritter, Jennifer Lippincott Schwartz y Gillian Griffiths / US NATIONAL INSTITUTES OF HEALTH

De ese modo, en unos meses o años, una sola célula cancerosa puede generar un «ecosistema» complejo y estructurado, el tumor sólido (comparable a un órgano funcional), así como metástasis más o menos diseminadas por el organismo.

Un aspecto intrigante de esta enfermedad reside en el número significativo de semejanzas entre los atributos de las células cancerosas provenientes de diferentes órganos, individuos e incluso especies, lo que sugiere que los procesos que tienen lugar en cada caso son similares. 

Sin embargo, cada cáncer evoluciona como una nueva entidad, ya que, aparte de los cánceres transmisibles antes mencionados, los tumores desaparecen siempre junto a sus huéspedes, sin transmitir sus innovaciones genéticas ni fenotípicas.

Entonces, ¿cómo se explican esas semejanzas?

Persistencia del cáncer a lo largo del tiempo evolutivo.

Desde un punto de vista evolutivo, hay dos hipótesis que pueden explicar la aparición del cáncer y la similitud de sus atributos.

La teoría del atavismo explica el cáncer como un retorno a capacidades anteriores de las células, entre las que se encuentra la liberación de un programa de supervivencia excelentemente conservado, siempre presente en toda célula eucariota y, por tanto, en todo organismo pluricelular. 

Se cree que la selección de este programa ancestral tuvo lugar durante el período precámbrico, que comenzó hace 4550 millones de años y terminó hace 540 millones de años. Durante este período, que vio surgir la vida sobre nuestro planeta, las condiciones medioambientales eran muy distintas de las actuales y, a menudo, desfavorables. Las fuerzas selectivas que actuaban sobre los organismos unicelulares favorecieron las adaptaciones para la proliferación celular.

Algunas de esas adaptaciones, seleccionadas a lo largo de la vida unicelular, quedaron presentes para siempre, más o menos escondidas en nuestros genomas. 

Cuando su expresión escapa de los mecanismos de control, comienza una lucha entre los rasgos ancestrales unicelulares y los rasgos pluricelulares actuales y es entonces cuando puede aparecer un cáncer. Es más, esta hipótesis podría explicar también por qué las células cancerosas se adaptan tan bien a los entornos ácidos y pobres en oxígeno (anóxicos), pues estas condiciones eran habituales en el Precámbrico.

La segunda hipótesis implica un proceso de selección somático –las células somáticas agrupan la totalidad de las células de un organismo a excepción de las células sexuales– que conduce a una evolución convergente, es decir, a la aparición de rasgos análogos. 

Esta hipótesis sugiere que la aparición de los rasgos celulares que caracterizan las células «tramposas» se somete a una fuerte selección cada vez que aparece un nuevo tumor, con independencia de cuáles sean las causas inmediatas de dichos rasgos. Estos procesos de selección somática, al tener lugar en entornos regidos en gran medida por los mismos condicionantes ecológicos (como los que reinan en el interior de los organismos pluricelulares), darían lugar a una evolución convergente.

Eso podría explicar las similitudes que observamos a través de la diversidad del cáncer. No olvidemos que solo vemos los cánceres que consiguen desarrollarse, pero no sabemos cuántos «candidatos» fracasan al no conseguir adquirir las adaptaciones necesarias en el momento adecuado.

Estas dos hipótesis no son excluyentes: la reaparición de un programa ancestral puede estar seguida de una selección somática que culmine en una evolución convergente.

Cualquiera que sea la razón del origen del cáncer, hay una pregunta que sigue sin respuesta: si esta enfermedad suele causar la muerte del huésped, ¿por qué no ha sido más eficaz la selección natural en conseguir que los organismos pluricelulares sean completamente resistentes al cáncer?

Los animales grandes no tienen más cáncer

Los mecanismos de supresión del cáncer son numerosos y complejos. Cada división celular puede provocar mutaciones somáticas que alteren los mecanismos genéticos que controlan la proliferación celular, la reparación del ADN o la apoptosis, perturbando así el control del proceso de formación del cáncer (carcinogénesis).

Si cada división celular conlleva una probabilidad dada de que se produzca una mutación cancerígena, entonces, el riesgo de desarrollar un cáncer debería ser función del número de divisiones celulares a lo largo de la vida de un organismo. Sin embargo, las especies de gran tamaño y más longevas no tienen más cáncer que aquellas pequeñas que viven menos tiempo.

En las poblaciones naturales animales, la frecuencia del cáncer varía, en general, entre un 0% y un 40 % para todas las especies estudiadas y no existe relación con la masa corporal. En los elefantes y en los ratones se observan niveles de prevalencia del cáncer bastante similares, a pesar de que los elefantes desarrollen muchas más divisiones celulares a lo largo de su vida que los ratones. Este fenómeno se conoce como «la paradoja de Peto».

La explicación de esta paradoja reside en el hecho de que las fuerzas evolutivas han seleccionado mecanismos de defensa más eficaces en los animales grandes que en los pequeños, lo que permite reducir el lastre ligado al cáncer por el aumento de tamaño. 

Por ejemplo, los elefantes tienen veinte copias del gen supresor de tumores TP53, mientras que los humanos solo disponemos de dos.

Encontramos excepciones notables a esta tendencia general, como es el caso de especies de pequeño tamaño con una longevidad fuera de lo normal. Estas especies tampoco desarrollan apenas cáncer. Un buen ejemplo es el de la rata topo desnuda (Heterocephalus glaber), una especie cuyos individuos viven mucho tiempo (especie longeva) y no desarrollan tumores espontáneos, con la excepción de algunos casos de cáncer detectados de forma anecdótica.

Una enfermedad que se manifiesta de forma tardía.

Recordemos también que la eficacia de las defensas contra el cáncer experimenta una disminución una vez que los organismos han llevado a cabo lo esencial de su reproducción, ya que las presiones evolutivas son menores en esta etapa de la vida. 

Esta pérdida de eficacia, junto con la acumulación de mutaciones a lo largo del tiempo, explica que la mayor parte de los cánceres (mama, próstata, pulmón, páncreas…) aparezcan en la segunda mitad de la vida.

Una de las implicaciones evolutivas capitales es que si, desde una perspectiva darwiniana, el cáncer no es una preocupación relevante cuando se manifiesta tras la fase reproductiva, eso significa también que nuestras defensas se habrán optimizado por selección natural no para erradicar de forma sistemática los procesos oncogénicos sino para controlarlos mientras tengamos capacidad reproductora…

Al final, esas defensas low cost, cuyo objetivo es resistir frente a los tumores, se revelan más ventajosas para salvaguardar el éxito reproductor que como estrategias de erradicación sistemática, que serían sin duda mucho más costosas. El sistema inmunitario, por ejemplo, no trabaja a cambio de nada… 

En general, los seres vivos se rigen por soluciones de compromiso, trade-offs en inglés, que hacen que toda inversión en una función necesite de una serie de recursos y energía que ya no estarán disponibles para otras funciones. 

Nuestras defensas contra las enfermedades, el cáncer incluido, no quedan fuera de esta regla de funcionamiento.

Por desgracia, esas defensas low cost contra el cáncer se convierten al final en bombas con retardo… En otras palabras, ¡la lógica darwiniana no nos lleva siempre a resultados que se casen con nuestras expectativas como sociedad en términos de salud!

Aunque la mayor parte de las mutaciones cancerígenas se producen en células somáticas a lo largo de la vida, hay casos raros de cáncer cuya causa se encuentra en mutaciones hereditarias en la línea germinal, la que produce las células sexuales. Esas mutaciones congénitas, a veces, son más frecuentes de lo que se esperaría del equilibrio mutación-selección.

Esta paradoja se puede explicar por diversos procesos evolutivos. Por ejemplo, se ha sugerido que, probablemente, la selección natural no actuará sobre esas mutaciones si, una vez más, sus efectos negativos sobre la salud solo se manifiestan cuando haya terminado el período reproductivo.

Por otro lado, se podría recurrir a la teoría de la pleiotropía antagonista

Esta teoría estipula que ciertos genes tienen efectos contrarios sobre la probabilidad de supervivencia / reproducción según la edad considerada: sus efectos serían positivos al comienzo de la vida y negativos en el resto. Si el efecto positivo inicial es notable, es posible que la selección retenga esa variante genética aunque cause una enfermedad mortal más tarde.

Por ejemplo, las mujeres que presentan una mutación de los genes BRCA1 y BRCA2 tienen un riesgo significativamente más alto de desarrollar cánceres de mama o de ovario, pero esas mutaciones parecen estar relacionadas con una mayor fertilidad.

Implicaciones en materia de tratamientos

El cáncer, auténtico lastre de las poblaciones humanas, es ante todo un fenómeno regido por procesos evolutivos, desde su origen en la historia de la vida hasta su desarrollo en tiempo real en una persona enferma. 

La separación tradicional entre oncología y biología evolutiva, por tanto, debe desaparecer, pues limita nuestra comprensión de la complejidad de los procesos que culminan en la manifestación de la enfermedad.

Esta nueva perspectiva del cáncer podría resultar útil para el desarrollo de soluciones terapéuticas innovadoras que limiten los problemas asociados a las estrategias de tratamiento disponibles en la actualidad. 

Estas terapias de altas dosis, que buscan matar el máximo de células malignas, acaban provocando a menudo la proliferación de células resistentes. A la inversa, la terapia adaptativa, profundamente enraizada en la biología evolutiva, podría constituir un enfoque alternativo.

Esta estrategia consiste en disminuir la presión que conllevan las terapias de altas dosis con el fin de eliminar solo una parte de las células cancerosas sensibles. Se trata de mantener un nivel suficiente de competición entre las células cancerosas sensibles y las células cancerosas resistentes, con el fin de evitar The importance of cancer cells for animal evolutionary ecology | Nature Ecology & Evolutiontar o de limitar la proliferación sin restricciones de las resistentes.

Una problemática que no se limita al ser humano

Hasta hace poco, rara vez la oncología había adoptado los conceptos de la biología evolutiva para mejorar la comprensión de los procesos malignos. De igual forma, los ambientalistas y los biólogos evolutivos apenas se han interesado en la existencia de estos fenómenos en sus investigaciones sobre los seres vivos. 

Pero las cosas cambian y la consideración del cáncer –o, más bien, de los procesos oncogénicos en su conjunto– en el seno de la fauna salvaje suscita un entusiasmo creciente en el seno de la comunidad de los ambientalistas y de los biólogos evolutivos.

En efecto, a día de hoy, el cáncer se muestra con claridad como un modelo biológico pertinente para estudiar la evolución de los seres vivos, así como un fenómeno biológico de importancia para comprender diversas facetas de la ecología de las especies animales y sus consecuencias sobre el funcionamiento de los ecosistemas.

Aunque no siempre evolucionen hacia formas invasivas o metastásicas, los procesos tumorales son omnipresentes en los metazoos y hay estudios teóricos que sugieren que, probablemente, en estos últimos tengan influencia en variables fundamentales en ecología, como son los rasgos de historia de la vida, las aptitudes competitivas, la vulnerabilidad a los parásitos y a los depredadores, o incluso la capacidad de dispersarse. 

Esos efectos provienen tanto de consecuencias patológicas de los tumores como de los costes asociados al funcionamiento de los mecanismos de defensa de los huéspedes.

La comprensión de las consecuencias ecológicas y evolutivas de las interacciones huésped-tumor se ha vuelto también un tema de investigación de referencia en ecología y en biología evolutiva en estos últimos años.

Estos cuestionamientos científicos son todavía más pertinentes cuando la práctica totalidad de los ecosistemas del planeta, sobre todo los medios acuáticos, está contaminada hoy en día por sustancias de origen antrópico y, a menudo, mutágenas. Por lo tanto, es primordial mejorar la comprensión de las interacciones huésped-tumor y sus efectos en cascada dentro de las comunidades, para así predecir y anticipar las consecuencias de las actividades humanas en el funcionamiento de los ecosistemas y en el mantenimiento de la biodiversidad.

Este artículo ha sido publicado originalmente en The Conversation

Imagen de portada: El demonio de Tasmania es víctima de una forma particular de cáncer, transmisible de un individuo a otro. Pixabay.

FUENTE RESPONSABLE: Público. 4 de febrero 2023.

Sociedad y Cultura/Salud/Cáncer/Biología/Oncología/Genetíca/Organismos pluricelulares/ Investigación científica.

Las tres razones por las que un matrimonio está muerto desde el principio.

A TENER EN CUENTA

Si tienes tantas dudas sobre la decisión que vais a tomar, mejor no lo hagas. Aquí van algunos de los malos motivos por los que la gente decide dar el paso.

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Tomar la decisión de pasar por el altar es el último paso por el que una pareja decide sellar su fidelidad y compromiso desde el minuto en el que sucede hasta que, como dice la famosa frase, la muerte les separe. 

Por ello, conviene estar plenamente seguros de la decisión, ya que al fin y al cabo es una de las más importantes de la vida de una persona. 

Aunque ahora el matrimonio no tenga tanta valor como antes, en el sentido de que queda la opción del divorcio en caso de equivocarte está ahí más que antaño, ello no quita para que haya que saber elegir bien con quién queremos pasar unidos el resto de nuestra vida. 

Si lo piensas bien, cada persona es un mundo y el mito de las medias naranjas podemos darlo por desechado. 

Lo que une a las parejas durante largos períodos de tiempo son unos mismos objetivos vitales, la intención de ser fieles el uno con el otro, gozar de la intimidad estando juntos y, sobre todo y lo más importante, una gran y próspera comunicación. 

Pueden surgir problemas, pero si se hablan respetando a la otra parte y sabiendo ceder cuando viene al caso, se podrán superar y solucionar sin muchos aspavientos.

Ahora bien, ¿cómo saber plenamente que estás tomando la decisión correcta? 

Si estás dudando de si es él o ella la persona con la que quieres pasar el resto de tu vida, lo mejor es que lo pienses dos veces, pues es una decisión importante que no admite demasiadas revisiones. 

Si de verdad quieres, no deberían asaltarte tantas inseguridades. Pero aquí van una serie de razones por las que la gente da el «sí quiero» y acabaron equivocándose estrepitosamente, recopiladas por Stephen J. Betchen en Psychology Today, terapeuta matrimonial que ha visto caer un montón de nupcias en desgracia al poco de celebrarse.

Por tener un «compañero de vida”

Vale que el roce hace el cariño y de las grandes amistades siempre han surgido apasionados romances que han durado toda la vida, pero quizá esto para ti no sirva. 

Que tu mejor amigo o amiga se convierta en tu esposo o esposa puede sonar tentador; al fin y al cabo, si sois inseparables desde hace varios años y tenéis una buena sintonía desde que os conocisteis, ¿qué puede salir mal? 

Tal vez lo que os mueva a dar el paso sea el miedo a la soledad y a no querer madurar y envejecer cada uno por separado. 

Casarte con el que te llena de halagos y está perdidamente enamorado de ti no hace que el matrimonio sea longevo, sino al contrario «Está bien ser amigo de tu pareja, pero si eso es todo lo que eres e intentas ir más allá, puede que te lleves una desagradable sorpresa», asegura Betchen. 

«He visto a un montón de amigos casarse y pronto descubren que no hay pasión entre ellos ni interés. Estas relaciones dejan la puerta abierta a los amantes y a la desaparición de su amistad».

Por encontrar un sentido a su vida

No saber lo que quieres en la vida ni tampoco lo que eres (algo mucho más difícil) puede empujarte a decisiones trascendentales y equivocadas como el matrimonio. 

Utilizar la unión conyugal como un campo de pruebas para ver sí así de una vez te conoces a tí mismo además de cínico y egoísta, es una locura, porque no solo descubrirás que sigues repitiendo los mismos patrones solo que al lado de una persona, sino que también podrás destrozar la vida de tu compañero o compañera en caso de que te tome en serio. 

Casarse por esto mismo puede meteros en un problema de difícil solución, a no ser de que pienses en el divorcio como alternativa o válvula de escape ante tus pretensiones no alcanzadas de encontrarte a ti mismo en la vida.

Porque te atrae mucho físicamente (o al revés)

Desgraciadamente, el deseo sexual entre dos personas se evapora mucho antes que los pactos de unión y fidelidad pronunciados en el altar. 

Al igual que lo contrario: casarte con quien más te hace caso solo porque te llena de halagos y está perdidamente enamorado o enamorada de ti no hace que el matrimonio sea longevo, sino más bien al contrario. 

Más tarde que pronto, entrarán terceras personas en vuestra relación para satisfacer el deseo que ya no sentís el uno por el otro. Las relaciones de pareja duraderas deben estar equilibradas en cuanto a deseos físicos y mentales. Y eso, evidentemente, se nota. 

Tan solo hace falta reparar en las últimas veces que os habéis acostado para hacer un análisis frío y razonable sobre vuestro nivel de satisfacción sexual. Y luego… elegir.

Imagen de portada: iStock

FUENTE RESPONSABLE: El Confidencial. Alma, Corazón y Vida. 2 de febrero 2023.

Sociedad y Cultura/Relaciones de pareja/Opinión/Salud/Salud emocional.

Una psiquiatra explica el vínculo entre el capitalismo y el deterioro general de la salud mental.

Marta Carmona dibuja junto a Javier Padilla en ‘Malestamos’ (Capitán Swing, 2022) el malestar que recorre la sociedad más allá de lo patológico.

MadridCafé con lorazepam es un desayuno que se repite y que no puede ser más contradictorio. Un excitante por la cafeína y un ansiolítico encargado de ir desactivando el efecto de la adrenalina y otros elementos de la sobreactivación cuando experimentamos ansiedad o angustia. No tiene mucho sentido tomar una sustancia para activarte mientras tomas otra para desactivarte. Bienvenidos al siglo XXI. Hay un malestar que recorre la sociedad provocada por la precariedad y el deterioro de los servicios públicos que cancela el futuro. No hay expectativas ni esperanza. Es lo que Marta Carmona y Javier Padilla llaman la «cancelación del futuro» en Malestamos (Capitán Swing, 2022).

«Queremos recoger el malestar derivado de las condiciones de vida y que no se arregla con una intervención técnica individual. Nuestro marco es totalmente distinto al del diagnóstico. Aunque puede haber personas en las que pueda coexistir este malestar que nosotros describimos y otro malestar desde un punto de vista clínico. Pero nuestro planteamiento es totalmente desde otro campo», aclara Marta Carmona.

El libro describe que no solo es que seamos personas cansadas, agotadas, que no pueden más, es que además nos sentimos mal por estar cansadas. Algo así como la pescadilla que se muerde la cola. La clave está en cómo rompemos este círculo vicioso. «Estamos claramente en un momento de cambio de ciclo. Este sistema socioeconómico da muestras de que está cercano a agotarse. Las crisis, que hasta ahora eran excepcional, ahora se suceden con más frecuencia y se ven que son estructurales, pero no vislumbramos lo que va a venir después», explica.

«Necesitamos que las redes estén mejor distribuidas y mejor financiadas»

Carmona habla de actualizar el llamado estado del bienestar: «Las propuestas de las luchas sindicales de finales del siglo XIX a día de hoy habría que actualizarlas. Algo parecido pasa con el estado del bienestar. Es un concepto a día de hoy obsoleto, no por sus principios, que son más actuales que nunca, si no porque la forma de actualizarlo se tiene que adaptar al momento actual».

Los autores de ‘Malestamos’ dicen que hablar de la salud mental está tan de moda que se podría decir que es el nuevo hablar del tiempo. 

Y reivindican la necesidad de dedicar dinero a una Atención Primaria que agoniza: «Las redes de salud mental públicas están muy bien diseñadas sobre el papel. Son equipos multidisciplinares formados por psiquiatras, psicólogas, enfermeras de salud mental y trabajadoras sociales que hacen un acompañamiento con énfasis en la intervención psicosocial. El problema es la infrafinanciación crónica, que durante las décadas en las que estos programas han estado en marcha. 

Ha pasado como con el resto del sistema sanitario: que siendo la base más importante la Atención Primaria y la atención hospitalaria un poco complementario, el grueso de la financiación se ha ido a lo hospitalario. Es decir, que estos equipos han estado infra financiados frente a los que acudían con una crisis aguda. Otro de los problemas es que los equipos no están bien balanceados. Y tenemos un déficit de enfermeros de salud mental y trabajadoras sociales. Necesitamos que las redes estén mejor distribuidas y mejor financiadas».

Marta Carmona, autora de ‘Malestamos’. / Cristina Candel

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«Que en la discusión social sobre salud mental se está hablando tanto de terapia individual, pero no de este tipo de intervención habla mucho de cuál es el tipo de sufrimiento que se ha visibilizado. Lo que habitualmente se entiende como trastorno mental grave es algo que no ha recibido todo el foco y toda la atención que sí está recibiendo otro tipo de sufrimiento más adaptativo y más frecuente», explica la autora.

«Hay gente que se desloma a trabajar y no sale de la pobreza»

Malestamos alude a un malestar proveniente de una crisis profunda del estado de bienestar que tiene que ver con la dificultad para visualizar un futuro halagüeño y la dificultad para tomar decisiones respecto al propio proyecto vital. En el pasado, estudiar podía garantizar determinado tipo de empleo o estabilidad y eso ahora eso se ha evaporado.

«El mantra de que si te esfuerzas consigues lo que quieres, se ha demostrado tras las crisis que no es real. Hay gente que se desloma a trabajar y no sale de la pobreza. En cambio, hay gente que si está en el lugar apropiado o ha nacido en la familia adecuada tiene la vida solucionada con independencia de lo que haga. Este malestar del que hablamos tiene que ver con cómo funciona el sistema, con quién es el dueño de nuestro tiempo y con la propia agencia que tenemos sobre nuestro propio proyecto vital», ha dicho.

Carmona explica que vivimos en un tiempo en el que el individualismo es la única forma en la que podemos entender el mundo y la productividad económica es el único horizonte: «Hay una narrativa que consiste en que el éxito profesional es trabajar muchas horas y tener muchísimo dinero. Para construir otras realidades tenemos que identificar que hay espacios en los que esta hegemonía está en disputa. 

En nuestro entorno vemos ejemplos de ayudas de compañeros, familias, que no es el mensaje de individualidad que se manda. La manera de poner los cuidados en el centro pasa por identificar esos lugares donde en realidad nos cuidamos y ver que esto no es una selva. Somos personas que vivimos en redes y nos protegemos unos a otros. Lo que hay que hacer es alimentar esto y cambiar las prioridades».

«La sensación de incertidumbre es un caldo de cultivo perfecto para discursos fascistas»

«La pérdida de esperanza es la idea clave. Este sistema socioeconómico se acerca a su fin, pero aún no vemos lo siguiente y eso hace muy difícil articular la esperanza, un futuro y un deseo. ¿Dónde me veo yo dentro de 30 años? Intuimos que las cosas van a ser muy diferentes. 

La sensación de incertidumbre es un caldo de cultivo perfecto para discursos fascistas que pueden dar una respuesta fácil a ese miedo diciendo que hay una persona, en general más vulnerable que tú, que te está quitando lo tuyo. Es una respuesta facilona y con una satisfacción inmediata de ‘yo no tengo lo que podría estar teniendo’. Y los vulnerables son los grupos a los que se dirige un discurso de odio. Además, se idealiza el pasado y se olvida toda la parte oscura y de sufrimiento del s. XX», relata Marta Carmona.

La autora explica que la posibilidad de construir el futuro pasa por desactivar los discursos de odio y rescatar del pasado los momentos en los que sí se soñaba: «Nuestro futuro no puede ser la pesadilla de nadie, un mundo desigual no es bueno para nadie aunque estemos en el lado afortunado. Tenemos que aspirar a un mundo en el que todos estemos bien».

Carmona cree que el cambio social pasa porque identifiquemos los lugares en los que nos cuidamos, nutrirlos y potenciarlos. 

Y da ideas: «Que en todos los barrios haya espacios techados con zonas de juegos. Que las familias tengan espacios para crear redes. Estos espacios no deberían ser solo de infancia, hay muchas formas de hacerlo». No solo hacen falta ideas, también voluntad política.

Imagen de portada: Cientos de personas en una calle de Madrid (Photo By Ricardo Rubio/Europa Press via Getty Images) / Europa Press News

FUENTE RESPONSABLE: Ser. Por Maika Ávila. 1 de febrero 2023.

Sociedad y Cultura/Capitalismo/Empleo/Desempleo/ Desigualdad/Salud/Salud Mental.

El hilo de Twitter que retrata la precariedad laboral en España: «Ayer cumplí 34 años y jamás he tenido un sueldo de más de 1.100 euros al mes».

Lo de la precariedad laboral en España, especialmente entre los jóvenes, ya hace tiempo que dejó de ser noticia. Como tampoco es noticia que España es uno de los países con la tasa de paro juvenil más alta de toda la Unión Europea. Los datos y las estadísticas rubrican esa realidad inapelable. 

Los jóvenes la sufren a diario y cualquiera con un poco de perspicacia lo puede ver en su día a día. Sin embargo, muchas veces no te haces una idea de la realidad hasta que no te lo cuentan con detalle y con ejemplos concretos. Eso es lo que ha hecho un usuario en Twitter, @cismabrides, quien aprovechando que cumple 34 años, una edad ya importante laboralmente hablando, ha hecho balance de su vida laboral y lo ha petado. Dejamos aquí su hilo, que ya ha gustado a casi 7.500 tuiteros.

Hilo

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Conversación

Paco ۞

@cismabrides

Ayer cumplí 34 años y JAMÁS he tenido un sueldo de más de 1.100€ al mes. Tengo una carrera -en la que fui segundo de la promoción-, dos másteres, idiomas y experiencia desde la docencia a la difusión patrimonial, capaz de idear cosas, de tratar con chavales y transmitir pasión.

12:04 p. m. · 30 ene. 2023·1,6 M Reproducciones

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Puedes responderLas personas que @cismabrides sigue o haya mencionado pueden responder

Paco ۞

@cismabrides

·

30 ene.

En respuesta a @cismabrides

Por culpa de contratos precarios aun no he hecho los cuatro años cotizados -me faltan 28 días-. Vivo en un país lleno de patrimonio, historia y turismo, pero nadie es capaz de ofrecernos algo que nos dé una mínima estabilidad que garantice el bienestar del sector cultural.

2

146

1.965

218 mil

Paco ۞

@cismabrides

·

30 ene.

Si quieres trabajar en cultura tienes que elegir: o das tu vida -con sus festivos, fines de semana, etc.- por tres perras para «sentirte realizado» o vives con tus padres eternamente. Yo, como muchos otros, estoy en proceso de preparar unas oposiciones, la ÚNICA vía en España

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1.610

209,2 mil

Paco ۞

@cismabrides

·

30 ene.

Para los que hicimos una carrera de humanidades. Y aquí estoy, con los apuntes por delante, pensando que no hay futuro si no consigo -antes o después- una plaza. Y nadie va a mover un dedo, nadie va a hacer nada para mejorar esto, aunque la imagen de España sea gente como yo.

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141

1.985

206 mil

JuanF Cózar

@JFCozar

·

30 ene.

En respuesta a @cismabrides

A tu edad firmé mi primer contrato indefinido, tras estar en precario casi todo el tiempo anterior, con contratos de dos o tres meses. Te servirá de poco consuelo, pero ánimo, Paco, pronto llegarán las alegrías. Y sí, desgraciadamente la cultura importa poco a nivel laboral.

2

1

91

36,4 mil

Paco ۞

@cismabrides

·

30 ene.

En respuesta a @JFCozar

A ver cómo se porta 2023.

2

41

31,3 mil

Javi

@javithot

·

30 ene.

En respuesta a @cismabrides

Mucho ánimo, es muy injusto.

1

11

25,6 mil

Paco ۞

@cismabrides

·

30 ene.

En respuesta a @javithot

Gracias, Javi.

6

23,3 mil

La historia en violeta

@lahistenvioleta

·

30 ene.

En respuesta a @cismabrides

Yo cobro algo más de lo que dices, a cambio de sacrificar TODOS mis fines de semana y festivos. No tengo vida social. Una carrera, dos másteres, cuatro idiomas, 12 años de experiencia laboral en trabajos precarios, parte sin cotizar. Y sin poder quejarme, que al menos curro

2

17

349

102 mil

Paco ۞

@cismabrides

·

30 ene.

En respuesta a @lahistenvioleta

Ese es otro melón del mundillo: tragamos y soportamos lo indecible con tal de «trabajar de lo nuestro». Y lo saben y se aprovechan de ello. Anda que no he hecho yo cosas gratis…

3

13

315

83,7 mil

Mostrar respuestas

Roge

@Soyroge

·

30 ene.

En respuesta a @cismabrides

Muchos jóvenes empezando los 30 estamos en la misma situación, me atrevería a decir que la mayoría. Te entiendo y te acompaño. Pero lograremos estar tranquilos aunque se tarde un poco más.

1

5

40

34,6 mil

Paco ۞

@cismabrides

·

30 ene.

En respuesta a @Soyroge

Eso espero. Ánimo con todo.

Y siguen… lamentablemente.

En fin, que aquello que se suele decir sobre «la generación mejor formada de la historia», bueno, saquen sus propias conclusiones. No es oro todo lo que reluce.

Imagen de portada: Gentileza de Pinterest.

FUENTE RESPONSABLE: Publico. Por Tremending. 31 de enero 2023.

Sociedad y Cultura/España/Redes sociales/Temor al despido/ Desempleo/Salud /Salud Mental/Psicología

El secreto de la juventud podría estar en un medicamento de uso común.

Un estudio demuestra que la rilmenidina, un fármaco para la hipertensión, resulta eficaz contra el envejecimiento

Todos sabemos que para vivir muchos años con cierta salud hay que disponer de una buena genética, llevar una dieta adecuada, practicar ejercicio moderado adaptado a cada etapa y tener unas relaciones sociales de calidad. 

Sin embargo, científicos de la Universidad de Liverpool (Reino Unido) acaban de descubrir que el secreto de la longevidad podría residir en un medicamento utilizado habitualmente para tratar la hipertensión. Según afirman en un estudio publicado en la revista científica Aging Cell, los principios activos de la rilmenidina, presentes en ciertos fármacos para el control de la presión arterial alta, pueden retrasar el envejecimiento, así como ayudar a alargar la vida.

De acuerdo con los resultados, que se obtuvieron en un experimento con animales, el tratamiento con rilmenidina a edades tempranas y avanzadas mejora los marcadores de salud y también incrementa la esperanza de vida. 

También demuestran que los beneficios para la salud y la esperanza de vida del tratamiento en la lombriz intestinal ‘C. elegans’ están mediados por el receptor I1-imidazolina nish-1, lo que identifica este receptor como una posible diana de la longevidad.

En ese sentido, los encargados del estudio indican que a diferencia de otros fármacos estudiados anteriormente con este fin, la rilmenidina, un antihipertensivo oral de amplia prescripción, tiene posibilidades de trasladarse en el futuro al ser humano, ya que sus efectos secundarios son escasos y no graves.

Los investigadores explican que, hasta la fecha, la dieta de restricción calórica se ha considerado la intervención antienvejecimiento más sólida, ya que favorece la longevidad en todas las especies

Sin embargo, los estudios de restricción calórica en humanos han tenido resultados y efectos secundarios dispares, lo que significa que la estrategia antienvejecimiento más razonable es encontrar medicamentos como la rilmenidina que puedan imitar los beneficios de la restricción calórica.

“Con una población mundial que envejece, los beneficios de retrasar el envejecimiento, aunque sea ligeramente, son inmensos. La reutilización de fármacos capaces de prolongar la vida y la esperanza de salud tiene un enorme potencial sin explotar en la gerociencia traslacional. 

Por primera vez hemos podido demostrar en animales que la rilmenidina puede aumentar la esperanza de vida. Ahora nos interesa explorar si la rilmenidina puede tener otras aplicaciones clínicas”, ha comentado João Pedro Magalhães, que dirigió la investigación durante su estancia en la Universidad de Liverpool y ahora trabaja en la Universidad de Birmingham.

Imagen de portada: El secreto de la juventud podría estar en un medicamento de uso común FOTO: FIZKES

FUENTE RESPONSABLE: La Razón. España. Por F. Limonero. 1 de febrero 2023.

Sociedad/Salud/Enfermedades/Investigación científica.

5 defensas mentales.

¿Qué son las defensas mentales? ¿A qué nivel actúan y cómo las ponemos en marcha?

Si deseas profundizar en esta entrada; cliquea por favor adonde se encuentre escrito en color “azul”. Muchas gracias. 

¿Cómo  te proteges frente al dolor? ¿Conoces la forma en que tu mente inconsciente te protege? Todos tenemos diferentes defensas mentales que actúan como mecanismos que se accionan para protegernos de eventos altamente estresantes. Suelen ser inconscientes, es decir, se movilizan con anterioridad a que seamos conscientes del dolor, la estupefacción o la confusión que puede generar una situación. Al activarse, nuestro yo inconsciente nos protege.

El objetivo de las defensas mentales es proveernos de todo un arsenal de herramientas que nos permitan amortiguar el impacto de los hechos que pueden ser potencialmente traumáticos. Son adaptativas en la manera en que logran lo anterior, aunque pueden volverse patológicas cuando nos impiden desarrollarnos en las áreas que son significativas para nosotros, como la interpersonal, la académica o la laboral.

A lo largo de este artículo vamos a ir explicando algunas de las estrategias que probablemente hemos utilizado en algún momento de la vida. Nacen de la mano de Sigmund Freud y el psicoanálisis, y para él, son el origen de nuestra personalidad. En este sentido, es posible que nos identifiquemos más con unas que con otras. También es posible que, después de leerlas, comencemos a identificarlas con más asiduidad en nuestro día a día.

«Cuanto más perfecta es una persona por fuera, más demonios tiene por dentro». -Sigmund Freud-

Nuestras defensas mentales pueden ser clasificadas en dos grandes bloques. Por un lado, tenemos las que implican huir cuando experimentamos angustia, como la represión; por el otro lado encontramos las que aluden al hecho de intentar afrontar o incluso controlar lo temido, como es el caso de la intelectualización.

Mente con un hombre en el interior

Nuestra única certeza es la autoconciencia

1. La represión

Reprimir algo significa ‘cortar su acceso a la consciencia’. De esta manera, nuestro yo queda separado de los pensamientos que nos producen ansiedad, porque los estamos evitando, los empequeñecemos y los empaquetamos.

El destino de estos pensamientos son las profundidades de nuestra mente. Cuanto más profundo esté, más difícil nos será acceder a ello y, aparentemente, menos sufriremos. Sin embargo, a pesar de su eficacia, es peligroso. Lo que evitamos elaborar y afrontar tiene el potencial de crecer y amenazarnos con embarrar nuestra mente en el futuro de una manera más intensa.

«Un día, en retrospectiva, los años de lucha te parecerán los más hermosos».-Sigmund Freud-

2. La identificación proyectiva

Por ejemplo, si estamos pasando una mala racha, donde no estamos tratando precisamente bien a las personas de nuestro entorno, podemos defendernos diciendo que son ellas las que nos tratan mal, cuando solo responden de manera acorde a cómo las tratamos nosotros. 

Esta defensa mental se da por lo general cuando pensamos que el otro tiene una cualidad, positiva o negativa, que en realidad es nuestra.

Es una forma de defensa interpersonal, que surge y se activa en las relaciones con otras personas. Es una forma inconsciente de manipulación cuyo objetivo, aunque inconsciente, es dañar y controlar a la otra persona porque el resultado es que el otro asume, cree y siente que posee ese rasgo.

«Somos lo que somos porque hemos sido lo que hemos sido».-Sigmund Freud-

3. La sublimación

¿Cuántas veces has sentido la necesidad de escribir, cantar o dibujar al experimentar malestar? Sublimar el dolor y la frustración implica sustituir estas emociones y transformarlas en un objeto que sea social y éticamente aceptable. En lugar de evitarlo o de reaccionar con agresividad ante la situación que nos produce angustia, la re elaboramos, le damos un significado que queda impreso en una producción.

«¿No podríamos decir que cada niño que juega se comporta como un escritor creativo, en el sentido de que crea un mundo propio o, más bien, reordena las cosas de su mundo de una manera nueva que le agrada?».-Sigmund Freud-

4. La intelectualización

Intelectualizar una situación dolorosa significa razonarla en exceso. 

Hay veces en la vida en las que podemos querer llegar a ejercer un control férreo sobre los conflictos que estamos atravesando y las emociones que producen. 

Para ello, los analizamos y generamos multitud de argumentos que favorecen nuestra propia opinión, sin considerar la evidencia en contra y sin atender a las emociones que sentimos.

«El resultado es que nos desconectamos de la parte emocional del acontecimiento y lo vivimos a medias». Por ejemplo, ante una infidelidad de la pareja podemos enumerar toda una serie de razones que justificarían esta conducta, porque es menos doloroso que entrar en contacto con el sentimiento de traición y el dolor que le acompaña.

«La voz del intelecto es suave, pero no descansa hasta que ha ganado una audiencia».-Sigmund Freud-

Hombre pensando

5. La condensación

Esta defensa mental está íntimamente ligada con la primera que hemos mencionado, la represión. Lo que reprimimos y relegamos al fondo de nuestra mente tiene la manía de aparecer en nuestros sueños

Para Freud, el sueño es una importante vía de acceso al inconsciente mediante la que se manifiestan los recuerdos y las emociones que hemos reprimido. En este sentido, el inconsciente es un almacén de recuerdos, imágenes y afectos que acceden a la consciencia a través del sueño.

Una interesante pregunta que podemos hacernos ante el contenido curioso, aterrador o placentero de nuestros sueños es: ¿qué significa para mí este sueño? Dejar a nuestra mente divagar sobre el significado del sueño que hemos tenido permite la asociación libre. Según Freud, la asociación libre ayuda a hacer evidente los recuerdos, afectos y situaciones que hemos reprimido. Las hace aflorar a la superficie para que podamos elaborar la información y darle un significado.

Todas defensas mentales descritas son mecanismos que nos protegen. Son formas inconscientes de defensa ante los eventos intensamente cargados de afecto. Y tú, ¿te identificas con alguna?

«Soñar, en resumen, es uno de los dispositivos que empleamos para eludir la represión, uno de los principales métodos de representación indirecta de la mente».-Sigmund Freud-

Imagen de portada:Gentileza de La Mente es Maravillosa.

FUENTE RESPONSABLE: La Mente es Maravillosa. Bleichmar, H. (2006). Hacer consciente lo inconsciente para modificar los procesamientos inconscientes: algunos mecanismos del cambio terapéutico. Aperturas psicoanalíticas, 22. Bleichmar, H. (2001). El cambio terapéutico a la luz de los conocimientos actuales sobre la memoria y los múltiples procesamientos inconscientes. Aperturas psicoanalíticas, 9(2).

Sociedad/Psicología/Psicoanálisis/Salud/Salud Mental.

‘La ciencia de los campeones’, el libro que arruinó mi manera de ver el deporte.

Hace tiempo que los caminos del deporte y la ciencia dejaron de ser una asíntota. No ha sido en el siglo XXI, sino mucho antes, cuando distintas disciplinas deportivas empezaron a aporrear las puertas de los laboratorios para mejorar sus resultados. Es más, podemos asegurar sin miedo a equivocarnos de que no existe deporte alguno que escape de los tentáculos de la ciencia. 

Si deseas profundizar en esta entrada; cliquea por favor adonde se encuentre escrito en color “azul”. Muchas gracias. 

La primera vez que supe de los beneficios de la ciencia en el deporte fue, cómo no, en el fútbol. En el colegio, por supuesto. Una mañana, un compañero de clase apareció en el recreo con su balón +Teamgeist del Mundial de Alemania. Hasta ese momento, siempre habíamos jugado con pelotas de reglamento, las de plástico duro de Kipsta o, si la economía estaba boyante, el Roteiro. 

La aparición del nuevo balón, acolchado, más cómodo y moderno, hizo que todos fuésemos un poco mejores futbolistas. Estaba claro que la ciencia nos había dado un empujoncito.

El divulgador científico, catedrático y vicerrector de la Universidad de Murcia, José Manuel López Nicolás, tiene la respuesta a ese milagro con el que nos emocionamos tanto en su día. 

En su libro La ciencia de los campeones (Planeta, 2021), destripa y analiza el impacto de la ciencia en el desempeño de grandes campeones mundiales de distintas disciplinas deportivas. Una lectura que no hace ser consciente de que, por mucho que sepamos de deportes, la ciencia siempre nos enseñará cosas nuevas y que los campeonatos, ahora, también los ganan grupos de investigadores sin equipaciones y con batas blancas. 

Por no dejarnos a nadie atrás, López Nicolás mete el bisturí a Natalia Molchanova (apnea), Miguel Induráin (ciclismo), Ona Carbonell y Gemma Mengual (natación sincronizada), Michael Jordan (baloncesto), Caster Semenya (atletismo), Pep Guardiola (fútbol), Rafa Nadal y Roger Federer (tenis), Romain Grosjean (automovilismo), la Super Bowl (fútbol americano), la final del Mundial de Sudáfrica 2010 (fútbol), el Big Data en béisbol, Lydia Valentín (halterofilia), Michael Phelps (natación), Carolina Marín (bádminton), Abebe Bikila (maratón), Ruth Beitia (salto de altura), Tiger Woods (golf) y a las últimas invocaciones del dopaje.

La ciencia de los campeones se puede leer de muchas maneras. Tantas como tipos de aficionados al deporte existen. En mi caso, he de reconocer que la he leído al estilo yo-yo: avanzaba en los capítulos, me perdía en más detalles y curiosidades, para luego volver hacia detrás, detenerme en los subrayados que más sobresalto me habían provocado y ver vídeos sobre el momento que el profesor López Nicolás había analizado. 

Uno de los más intensos pertenece lo protagoniza Miguel Induráin y su récord de la hora de 1994 con la Espada, la bicicleta con la consiguió coronarse como el ciclista más rápido de todos los tiempos. Aquella gesta de Miguelón se pergeñó en laboratorios de Física, Química, ciencia de materiales, tecnología láser y mucho gimnasio.

Hablamos pura divulgación científica. Es decir, que si la barrera de leer términos muy técnicos puede asustar antes de enfrentarse a esta obra, es recomendable tumbar ese prejuicio y darle una oportunidad. El profesor López Nicolás consigue enganchar a la lectura en cada página con un lenguaje popular y didáctico, muy accesible. Incluso para una persona que dejó de estudiar Física, Química y Biología en la ESO e hizo piruetas para eludir las Matemáticas en selectividad, como es el caso de esta persona que teclea, La ciencia de los campeones se hace muy disfrutable.

Cuando era más ignorante, veía los espectáculos deportivos con la seguridad de que, al final, vería un resultado. La victoria de un equipo, el ganador de una carrera de fondo o un flamante campeón de tenis. 

Saber cómo actúa la ciencia en cada disciplina ayuda a hacer esa espera mucho más dulce y entender qué sucede durante la disputa deportiva; uno es consciente de que la suerte juega un papel fundamental, pero que hay muchas decisiones estudiadas al milímetro para que haya más posibilidades de que esa fortuna caiga de un lado u otro. 

El profesor López Nicolás consigue arruinar la manera pasiva en que consumíamos el deporte como aficionados y volvernos mucho más analíticos con su obra.

Por ciencia se entiende un abanico muy amplio de posibilidades, desde la nutrición hasta los distintos avances que ha habido en la ropa deportiva, pasando por la mencionada física, biología o psicología; desde la polémica por el hiperandrogenismo de Semenya, y cómo la obligaron a reducir sus niveles naturales de testosterona para competir con mujeres, hasta el sistema geométrico que hizo súper campeón a los Chicago Bulls de Michael Jordan. Todo, absolutamente todo influye. Como el azar no se puede controlar, el reto de la ciencia es hacer que este tenga la menor importancia posible cuando salga a hacer de las suyas.

La perfección de nuestro cuerpo en la apnea

Uno de los capítulos más impactantes del libro es la historia de la desaparición de la apneísta Natalia Molchanova en 2015 en Formentera da cuenta de la extrema dureza de la apnea. 

La deportista se ha dado por fallecida después de que no volviera ser localizada tras realizar una inmersión profunda alejada de  su grupo. A través de este deporte, el autor aprovecha para explicar la maquinaria exacta que tiene cada ser humano en su interior.

Sin ánimo de destripar el capítulo –no apto para aprensivos–, se hace inevitable dar a conocer algunos detalles para abrir bocas. Esta disciplina deportiva tan extrema, que se cobra una veintena de muertes en España cada año, tiene como grandes armas a los pulmones, el corazón y el cerebro y, como dice López Nicolás, al miedo como gran enemigo.

Durante la apnea, el cuerpo da un vuelco a su estado natural en lo que respecta al almacenamiento de oxígeno en nuestro organismo. Al tratarse de una disciplina donde la gestión de la actividad respiratoria es fundamental, la sangre va recirculando por el sistema pulmonar para recoger el O2 que va perdiendo y dejar CO2. 

Si bien los apneístas, a base de entrenamientos en que potencian su musculatura respiratoria, consiguen aumentar en dos litros el aire que pueden almacenar en sus pulmones, tienen un truco para extremar las reservas de oxígeno. La técnica se llama «carpa»: cuando han llenado por completo, aspiran más aire a bocanadas y lo van introduciendo, empujando la lengua contra el paladar.

A medida que van haciendo el descenso, que puede ser de más de cien metros de profundidad, el cuerpo va experimentado un proceso de esfuerzo físico extremo. 

«Los apneístas se van pareciendo a una botella de plástico que comprimes y aprietas hasta dejarla casi en nada antes de tirarla a la basura», escribe el divulgador científico. A veces, la concentración de dióxido de carbono es tan alta que el deportista se siente asfixiado por las contracciones del diafragma. Por eso se dice que el principal enemigo es el cerebro, porque debe convencerse de que es normal lo que está ocurriendo. En cada uno de los dieciocho relatos que componen la obra, López Nicolás invita al lector a conocer una historia completamente nueva.

Natalia Molchanova

Cuando el cuerpo ya no puede más, y las reservas de oxígeno están bajo mínimos, aparece un órgano que, dice el profesor, tenemos infravalorado: el bazo, que «al sentirse estrujado debido a la presión existente a su alrededor, libera los glóbulos rojos oxigenados que almacenaba». 

La perfección circulatoria llevada al extremo. En este capítulo, uno llega a sentirse dentro del descenso del apneísta, encapsulado, consciente de los peligros del descenso.

Y lo peor no está cuando se llega hasta el final, hay que volver. Los deportistas no recuperan la flotabilidad hasta los treinta metros de profundidad. En ese momento, el cuerpo sufre una extrema fragilidad, con el corazón casi parado, la sensación de asfixia y el cerebro sin apenas riego. 

Como necesitan ahorrar el máximo de fuerzas, deben ir aupándose pegados a la cuerda con levísimos movimientos de brazo. Es en los últimos metros de las subidas donde se pueden dar síncopes y morir de manera «dulce», entrando en un estado de inconsciencia silenciosa. Tras el agónico ascenso, para que el jurado dé por válida la prueba, el apneísta tiene quince segundos para decir «I am OK» y levantar el pulgar. Tremendo.

La intrahistoria de la Espada

Una de los episodios que más obsesiona al autor del libro es el récord la hora de Miguel Induráin

López Nicolás, declarado fan acérrimo del todoterreno de Villava, asegura que vivió las horas previas a la prueba con muchísimos nervios. Leer el capítulo dedicado al ciclismo hace que los amantes del pedal nos apiademos muchísimo de quienes no saben apreciar tamaño espectáculo científico deportivo.

El profesor desmonta la bicicleta con que Induráin consiguió dar doscientas once vueltas al velódromo en menos de sesenta minutos. 

El equipo de la marca Pinarello acudió a las oficinas de Lamborghini y Bugatti para empaparse de los beneficios que la fibra de carbono aportaba en la velocidad. La casa de bicicletas transalpinas eligió un desarrollo de cincuenta y nueve dientes en el plato y catorce en el piñón para que, en cada pedalada, el navarro avanzase 8’77 metros para dar una vuelta al parqué en diecisiete segundos clavados. La Espada estaba repleta de detalles que posibilitaron batir la marca a Miguelón:

«El cuadro era lo más característico y revolucionario. Estaba fabricado por una sola pieza de fibra de carbono, con un espesor mínimo de 1,5 milímetros. La confección «en una sola pieza» de la Espada le permitió ganar en rigidez y disminuir los puntos más sensibles a una fractura. […] Las dos ruedas de la Espada eran lenticulares (la trasera tenía un diámetro mayor que la delantera) y fueron fabricadas con fibra de carbono. Los pedales estaban concebidos para que encajaran en unas zapatillas especiales, creadas ad hoc, con un sistema de enganche que permitía mejorar la sensación de que pierna y pedal eran uno solo y que fue adaptado por todos los fabricantes poco después».

Espada, la compleja bicicleta que usó Miguel Induráin para batir el récord de la hora en 1994.

Aunque no solo era mérito de la mecánica y la ciencia de materiales. Miguel tenía muchísimo que ver, como es obvio. 

El ciclista navarro tiene un corazón un poco más grande de lo normal, 6’8 centímetros de ventrículo izquierdo frente a los 4’5 centímetros de una persona común, lo que le hacía bajar muy rápido de pulsaciones, recuperar mejor y dosificar esfuerzos. 

En etapas de puerto, podía bajar de ciento cuarenta a sesenta pulsaciones en la cima. Estas informaciones nos obligan a cambiar la manera en que consumimos el deporte.

Un ucraniano inventó el tiki-taka

Según López Nicolás, fue Gueorgui Feodósievich Voronói. Gracias a sus diagramas, el Barça de Guardiola fue capaz de crear un sistema de juego abrasivo para los rivales basado en altísimos porcentajes de posesión. El campo de fútbol dejaba de ser un lugar donde pegar pelotazos para convertirse en un plano perfecto en que cada jugador se hace dueño de distintas áreas del césped. Algo que el propio autor ya explicó en La Verdad de Murcia antes de escribir el propio libro.

Pep Guardiola solo –entiéndase, por favor– aplicó la teoría de Voronói y la reforzó con otra teoría matemática para dirigir uno de los mejores equipos de fútbol de la historia y revolucionar el balompié para siempre: la triangulación de Delaunay.

«Los triángulos de Delaunay son una red de triángulos conexa y convexa que en el deporte rey conecta los jugadores con líneas. Según este científico, dado un diagrama de Voronói, la triangulación de Delaunay se construye uniendo cada punto con los puntos análogos de las regiones vecinas»

Gracias a la contribución matemática de Voronói, el añadido de los postulados de Delaunay, el tiki-taka consiguió dar mayor velocidad a la circulación del balón –con las triangulaciones– gracias a la movilidad de los jugadores en el campo –diagramas–. 

Eso sí, antes de que los lectores bajemos a buscar el primer equipo de fútbol de barrio al que entrenar para hacerlo campeón, López Nicolás advierte de un tercer condicionante importantísimo para que la matemática funcione: jugadores con talento. Como decía Steve Nash, cambiando de deporte, ayuda conocer cómo debemos poner las manos para lanzar el triple perfecto, pero lo importante es practicarlo.

Los diagramas de Voronói y triángulos de Delaunay sobre el Barça de Guardiola [La Verdad de Murcia]

Hay lugar para las grandes mentiras

El autor no se queda corto en abarcar todos los espacios y materias en que la ciencia interviene cuando hablamos de deportes. Otro de los capítulos que no dejan indiferente es el que dedica al piloto francés Romain Grosjean, en que explica cómo pudo salvar su vida en el accidente que tuvo en 2020 contra el muro de la curva tres de Sakhir. Pero hemos venido a reseñar un gran libro, no a destrozarlo.

La ciencia de los campeones cierra su exquisito repaso a los aspectos más medidos y estudiados del deporte advirtiendo de los peligros del alcohol, la cafeína, la marihuana y la cocaína para el deporte, los últimos avances del dopaje y ciertos mitos que existen en torno creencias que el autor denomina como «pseudocientíficas».

Estas últimas páginas darían para una reseña aparte, sin duda. López Nicolás se moja sin paños calientes sobre productos o técnicas que, en su día, acumularon grandes cantidades de adeptos y seguidores. 

Por ejemplo, las Power Balance que, aunque ya nadie las lleva, crearon furor cuando empezaron a comercializarse. Cristiano Ronaldo, Kobe Bryant o Guti fueron algunos de sus más célebres acreedores. Pero también deja claras sus sospechas y críticas al agua de mar, las tiritas nasales, medias compresoras, homeopatía, quiropraxia, los kinesiotapes o el cupping.

En definitiva, el catedrático López Nicolás consigue con este libro influir sobre los lectores en cómo mirar y consumir el deporte. Durante el próximo Tour de Francia, por ejemplo, será complicado ver el pelotón sin fijarme en el desarrollo de las bicicletas, los tipos de manillar o las posturas de los ciclistas. O ver un banana shot en tenis, una bestialidad de la física marca propia de Rafa Nadal, en el próximo Wimbledon.

La ciencia salvó la vida de Romain Grosjean. Y un milagro, admite López Nicolás.

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Imagen de portada: En ‘La ciencia de los campeones’, los lectores disfrutamos de un análisis científico muy rico sobre el mejor partido de tenis de la historia: la final de Wimbledon 2008.

FUENTE RESPONSABLE: Jot Down. Por José Antonio Merat. 28 de enero 2023.

Sociedad y Cultura/Literatura/Deportes/Ciencia/Salud/Investigación/

Técnicas aplicadas al deporte.

«Estamos en un momento de cambio radical en nuestras emociones, similar al que generó el descubrimiento de América»: Richard Firth-Godbehere, historiador de las emociones.

Pero no es la primera vez que ocurre, dice Richard Firth-Godbehere, historiador inglés y autor de Homo Emoticus, una historia de las emociones publicada en español el año pasado por el sello Salamandra de la editorial Penguin Random House.

Firth-Godbehere, quien heredó su apellido de antepasados vikingos en Escocia, repasa en su libro la manera como cada cultura, desde los griegos hasta la actualidad, pensó las emociones en busca de una vida más satisfactoria.

Y ahora, ante la tensión que parece inundar el estado de ánimo global, cree que es buen momento para aprender de nuestros antepasados.

Eventualmente, le dice el autor a BBC Mundo, «vamos a salir de este momento de histeria colectiva». Porque así ocurrió en otros momentos de sensibilidad emocional.

Antes de su charla en el Hay Festival de Cartagena, hablamos con Firth-Godbehere sobre las emociones que caracterizaron a nuestros antepasados, y cómo entenderlas nos puede ayudar a abordar este presente convulso.

Richard Firth-Godbehere conversará con nuestro periodista Daniel Pardo el domingo 29 de enero a las 10.00h en el Centro de Convenciones (Auditorio Getsemaní) durante el Hay Festival de Cartagena.

Raya

En el libro reportas que una de las emociones principales de los griegos era el virtuosismo. ¿Crees que es un pensamiento que sirve para hoy?

Hay muchas cosas de la historia que nos hablan del presente. A veces creemos que una nueva terapia es nueva porque le pusieron un nombre distinto que suena científico, cuando en realidad hace mucho tiempo existe el método.

Encontrarle sentido a la vida a través de un esquema de valores virtuoso, es decir, significativo, altruista, genuino, es lo que dijeron los griegos hace siglos.

Terapias como la cognitivo-conductual o la racional emotiva conductual, por ejemplo, son básicamente principios del estoicismo, una filosofía griega. Y mucho de lo que se recomienda para, digamos, el trabajo de oficina se puede remontar a la retórica de Aristóteles.

¿Por qué crees que es adecuada en especial para el mundo actual?

Porque vivimos en una era en la que nos gusta poner las cosas en cajitas.

Siempre lo hemos hecho, por supuesto, porque el cerebro es una máquina busca-patrones.

Pero en este momento, más que en cualquier otro, estamos muy preocupados en encontrarle sentido a las cosas. Estamos más conectados y más solitarios que nunca y encontrar un sentido en el presente, en la racionalidad, en el pensar más allá de lo material, nos puede ayudar a lidiar con eso.

Richard Firth-Godbehere

FUENTE DE LA IMAGEN – ARCHIVO PARTICULAR. Richard Firth-Godbehere es historiador de las ideas en la Queen Mary University de Londres.

¿Qué es lo que podemos aprender de los griegos?

A no ser reactivos. A que cuando se te ocurra algo que decir, pienses. Es el vínculo entre el pensamiento y la razón que tanto analizaron los griegos. Cuando surge una emoción, piensa cuán importante o útil puede ser, qué reacciones puede generar y si puede ser dañina o no.

Otra cosa es entender que las emociones no son buenas o malas, sino que dependen del uso que se les dé. El miedo, por ejemplo, te puede ayudar a no caerte. El amor, en cambio, puede desencadenar desde un homicidio hasta una obsesión.

¿Crees que la sociedad actual está marcada por la polarización y el pensamiento radical?

Cada vez que surge una nueva forma de esparcir el lenguaje, la polarización se pronuncia y toma un tiempo en bajar de tono.

Si vamos al tiempo posterior al surgimiento de la imprenta, el nivel de tensión era enorme. Fue de ahí que se dieron todas las guerras religiosas en Europa tras la reforma protestante y que duraron más de un siglo.

La comunicación se hace más rápida y más efectiva y las respuestas a ella, quizá, más contenciosas.

Con el internet ha pasado más o menos lo mismo. Con la diferencia de que el tiempo que se tarda un mensaje en darse es de milisegundos.

La emocionalidad de la actualidad parece ser radical, contestataria. ¿Crees que pueda cambiar?

Estoy seguro de que eventualmente vamos a calmarnos y dejar a un lado la polarización radical.

Después de la imprenta y las guerras religiosas llegó la Ilustración y alguien, bueno, un puñado de filósofos, que dijo: ‘Oigan, debemos calmarnos un poco y pensemos en los que estamos construyendo’.

Ahora habrá también una ilustración digital en la que surjan nuevos códigos morales, nuevas formas de hacer las cosas, incluso un nuevo sistema político.

Así surgió la democracia, nada menos, tras la Ilustración.

Otra cosa de la actualidad, que tiene un arraigo histórico en Occidente según tu libro, es la idea de la vergüenza o de avergonzar al otro.

Sí, la vergüenza se ha convertido en un motor de ética que controla lo que puedes decir y hacer. Y el origen está en el cristianismo, que es una de las bases de la cultura occidental.

La vergüenza es una moneda con dos caras. Una cosa es avergonzarte si actúas por fuera de lo que es considerado bien moralmente, que es lo que es la cultura woke de cancelar al otro, y es lo que hacían en la Edad Media.

La otra es sentirse avergonzado por hacer algo que no está permitido.

Ambas tienen lados positivos y negativos. Lo importante es ver para qué se usa o por qué sentimos la vergüenza.

La vergüenza puede destruir así como construir. Puede alienar a alguien así como bajarle el tono a una polémica.

Emociones

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Pero, ¿de dónde sale esta importancia que le damos a la vergüenza?

La vergüenza es hija del honor. Y la cultura del honor está muy en el origen de la cultura de Occidente.

Empezando por la manera como te dictaban la pena de muerte, que era distinta para los pobres, a quienes colgaban con una soga vieja y sucia, y para los ricos, a quienes mataban con una espada del mejor acero.

Eso va de la mano de emociones como el pecado y el perdón, que están muy presentes en la cultura latinoamericana. ¿Cuáles pueden ser las consecuencias de darles tanta importante a estas emociones?

El perdón puede justificar cualquier cosa, una idea de que ‘puedo hacer lo que quiera porque eventualmente puedo pedir perdón, acepto el sacrificio y me van a perdonar’.

Hay quienes explican la relación de Latinoamérica con la violencia con ese argumento sobre el perdón.

Es un análisis complicado. Pero te puedo decir que, en Las Cruzadas, por ejemplo, parte de la matanza que hicieron los cristianos de musulmanes tenía que ver con la idea de que era en nombre de Dios y no iban a pasar por el purgatorio.

Emociones

FUENTE DE LA IMAGEN. GETTY IMAGES

Pero, ¿acaso otras culturas no le dan esa importancia al perdón?

No tanto, no. En culturas protestantes como en la que yo vivo, o en Estados Unidos, toda gira en torno al castigo. El espacio para rehabilitación no es tan grande.

Si te pillan haciendo algo considerado malo, vas a la cárcel y eres castigado.

Incluso la razón por la cual la gente comete crímenes en estas culturas no es religiosa, sino utilitaria, capitalista, material, mientras que en otras culturas más influenciadas por el cristianismo los crímenes suelen justificarse por una razón espiritual.

También hablas del concepto de deshumanización como fuente de diferentes conflictos. ¿Lo puedes explicar?

El peor ejemplo de deshumanización fue el Holocausto, porque activamente proyectaban películas y propaganda mostrando a los judíos como ratas. Les quitaban la faceta humana.

La deshumanización del otro justifica aniquilarlo, o no tenerlo en cuenta como parte de la sociedad. Es muy peligroso.

¿De dónde surge?

Hay un contenido genético en el tema, porque las especies parten del lugar de que son distintas a la otra, y que todo aquel que no sea como nosotros debe ser tratado distinto, por no decir que eliminado.

¿Se te ocurre alguna solución para la deshumanización?

La única forma de superarlo, así suene a cliché, es hablando y desarrollando empatía, dándose cuenta de que a pesar de que tenemos una pigmentación distinta, por ejemplo, somos seres vivos que necesitan vivir juntos.

A veces olvidamos que los problemas se solucionan hablando y entendiendo. Somos muy buenos para tirarnos piedras entre nosotros, pero no para sentarnos a hablar.

Emociones

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Otra de las emociones que analizas es la depresión. ¿Crees que estamos más deprimidos que en otros momentos?

Estamos en el momento en el que más gente reporta tener depresión, pero también es porque nunca antes la gente fue tan abierta ante el tema como ahora. De ahí la sensación de que estamos más estresados que nunca.

Es verdad que estamos en un momento sensible. Algunos lo relacionan a la velocidad que introdujo el internet, pero lo cierto es que el auge de la terapia emocional es anterior a eso.

También están los cambios en el ámbito del trabajo, la caída de los salarios y la ausencia de mejoras en la calidad de vida por décadas. Y está la pandemia, algo que hizo solitaria a una especie que es, inherentemente, social.

Pero, en todo caso, no es la primera vez que ocurre.

Piensa, por ejemplo, en el descubrimiento de América. Es como si llegáramos a Marte y encontráramos una ciudad. Todo cambió: la mitad del mundo cambió literalmente. Y eso tuvo un impacto enorme en la emocionalidad social.

Yo creo que estamos en un momento de cambio radical en nuestras emociones, similar al que generó el descubrimiento de América.

¿Y cómo se relaciona este momento con los anteriores?

Quizá en este punto me pongo un poco marxista, pero la cosa es así: cada vez que hay un cambio importante en las formas de producción, hay un momento posterior en el que la gente se estresa, se enfurece, y genera cambios. Antes fue la imprenta, luego la Revolución Industrial y ahora la revolución digital.

Pero después, y qué bueno que ahora tenemos la herramienta de la terapia, habrá un momento en el que bajemos la guardia.

Durante la historia cada momento de histeria ha sido sucedido de un momento de reflexión y calma. No habría habido Ilustración sin Revolución Industrial. Eventualmente vamos a salir de este momento de histeria colectiva.

Richard Firth-Godbehere

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¿Qué crees que nos lleve a calmarnos?

Tengo la sospecha de que el cambio climático nos va a obligar a calmarnos y pensar para dónde vamos como sociedad.

También hablas de las emociones en la inteligencia artificial. ¿Crees que estamos ante un escenario distópico?

Sí y no. Creo que la intención de que las maquinas entiendan las emociones puede sacrificar muchas libertades individuales, sobre todo a través de la identificación facial.

Pero, a su vez, creo que estas tecnologías que intentan codificar las emociones no son tan eficientes. Por mucho tiempo se habló de los detectores de mentiras como la panacea y luego nos dimos cuenta de que en realidad no eran tan precisos.

Y la identificación facial, que es la manera como las máquinas pueden percibir nuestras emociones, va a necesitar muchos más procesos y poder y trabajo para llegar a ese escenario distópico en el que gobernantes y empresas pueden saber exactamente qué siente la gente.

Pero además no todo es malo: por ejemplo, la inteligencia artificial puede ayudar a que la gente acuda al psicólogo o al doctor de manera ágil, sin intermediarios.

Este artículo es parte del Hay Festival Cartagena, un encuentro de escritores y pensadores que se realiza del 26 al 29 de enero de 2023. Puedes leer toda nuestra cobertura del Hay Cartagena haciendo clic aquí.

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Vivimos un momento emocionalmente sensible. Pandemia, cambio climático, polarización política, guerras. Este parece un mundo cada menos soportable.

FUENTE RESPONSABLE: BBC News Mundo. Por Daniel Pardo. 29 de enero 2023.

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El ejercicio de un psiquiatra para dormir si estás preocupado o agobiado.

El insomnio es un trastorno del sueño que afecta de manera crónica a más de cuatro millones de españoles, según la Sociedad Español de Neurología.

El psiquiatra Aric Prather ha ayudado a cientos de pacientes a mejorar sus horas de sueño y luchar contra el insomnio, según empezaba contando para un artículo en la CNBC. Él asegura que el principal mata-sueños no es un colchón malo o pasar mucho tiempo en redes sociales, sino la excesiva reflexión, el pensar demasiado mientras intentas dormir.

Este profesional, también profesor de psiquiatría y ciencias del comportamiento en la Universidad de California, San Francisco, asegura que los pensamientos negativos son especialmente dañinos por la noche y en la oscuridad. Él mismo confesaba que se acostó «en la cama y reprodujo un comentario tonto que hice en una fiesta, aunque la persona a la que se lo dije probablemente lo olvidó momentos después».

Si deseas profundizar en esta entrada; cliquea por favor adonde se encuentre escrito en color “azul”. Muchas gracias. 

No podemos parar al cerebro de hacer esto ya que es «su trabajo consolidarlo y crear nuevas sinapsis», asegura en su artículo. Por eso, la solución que da es «preocuparnos durante el día intencionalmente. ¿Cómo?

  1. Resérvate 15 minutos al día, preferiblemente por la tarde, para lo que Parther llama «preocupación emocional». «Una vez que el temporizador comience, date la libertad de preocuparte por un tema a la vez. Piensa en ello como una lista de cosas por hacer que revisas una por una, excepto que lo que estás marcando son los temas que te hacen sentir más ansioso», explica sobre el ejercicio. Parther recomienda hacer esto dos o tres veces a la semana de tal forma que cuando aparezca una preocupación puedas «posponerla» a esos quince minutos.
  2. En este tiempo debes hacer una lista de «problemas» y «soluciones». Debes centrarte en proponer dos primeros pasos para solucionarlo. «El objetivo es trazar un plan sobre cómo comenzar con pasos prácticos para mañana o dentro de los próximos días. No lo estás resolviendo por completo», dice el psiquiatra.

Este ejercicio hace que su mente este tranquila porque ya hay un «plan». Parther incluso cuenta que algunos de sus pacientes ponen ese papel en su mesilla de noche para tenerla presente.

Qué es el insomnio y cuánto afecta a los españoles.

Puntualmente o de manera crónica, el insomnio afecta a más del 30% de la población adulta al menos una vez al año. Datos poco halagüeños sobre el no dormir y el incorrecto descanso nocturno que va asociado en muchas ocasiones a una mala higiene del sueño y a constantes cambios de nuestros hábitos que torpedean el momento de irse a la cama.

Resulta evidente recordar que el insomnio, más allá de una experiencia puntual, puede ser el desencadenante de diversas patologías que, a largo plazo, pueden hacer mella en nuestro organismo como para tomarlo como una casualidad. Son muchas las afecciones que se relacionan con su aparición y es por ello que no conviene dejarlo correr.

Entre algunos de los ejemplos más citados por Mayo Clinic se mencionan el dolor crónico, la diabetes, las enfermedades cardíacas, el reflujo gastroesofágico, el asma y otras enfermedades degenerativas como son el Parkinson y la enfermedad de Alzheimer, señales que nos deben alertar de las complejidades que entraña sufrir ciertos trastornos del sueño.

s también obvio aunque necesario señalar que no deben tomarse por igual los episodios de insomnio puntual que los casos en los que el insomnio se hace crónico. Aunque en ambos escenarios es conveniente acudir a una consulta médica para intentar comprender los motivos que nos hacen dormir mal y directamente no conciliar el sueño, es aún más trascendente que pongamos remedio a este trastorno del sueño que afecta de manera crónica a más de cuatro millones de españoles.

Son datos de 2022 que pone sobre la mesa la Sociedad Española de Neurología, que además hace hincapié en los perjuicios del insomnio, explicando que «afecta al rendimiento diario y produce déficits cognitivos y de memoria así como problemas de ansiedad y depresión, hipertensión, diabetes, obesidad, entre otros».

Imagen de portada: Mujer durmiendo. | Unsplash.

FUENTE RESPONSABLE: The Objective. Por Nuria Usero Gómez. 26 de enero 2023.

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