Las mejores fotografías de viajes de 2022.

La fotografía de viajes lo abarca casi todo. Por eso las imágenes del Travel Photographer of the Year son tan variadas como espectaculares. Conoce a los ganadores y finalistas de la última edición del certamen.

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Desde la relación entre uno de los dos últimos rinocerontes blancos del norte del mundo y su cuidador, pasando por las abstractas curvas dibujadas por el desierto del Namib, hasta llegar a la rara y moribunda tradición de emplear grandes caballos de tiro para la pesca de camarones, las imágenes ganadoras de la presente edición del Travel Photographer of the Year nos muestran una visión diversa y gloriosa de la vida en nuestro planeta. 

“Nuestros últimos ganadores forman una fascinante colección de imágenes. Desde las más intensamente poderosas hasta las más exquisitamente sutiles, sensibles y hermosas, este conjunto de fotografías llega a todos los rincones del mundo y cubren todas las facetas de viajar con una cámara. La conservación y la sostenibilidad impregnan la colección e ilustran el papel que puede desempeñar la fotografía en la creación de conciencia sobre los problemas que enfrenta nuestro planeta»,  explica el fundador del certamen, Chris Coe. 

Las imágenes ganadoras, las cuales se exhibirán durante todo el mes de mayo en una exposición al aire libre en la ciudad británica de Bristol, Inglaterra, así como en el portal web de la competición, fueron seleccionadas entre las más de 20.000 instantáneas enviadas por fotógrafos profesionales y aficionados de todo el mundo. La exposición formará parte de World Photography in Focus, cita en la que se exhibirán las mejores fotografías de viajes, además de las mejores fotos de vida silvestre del año en lo que promete ser una fiesta de la fotografía internacional. En esta galería os mostramos una selección de los ganadores y finalistas de la competición. 

FOTO: MATJAZ KRIVIC / TPOTY 2022.1 / 23. Ol Pejeta Conservancy, Nanyuki, Kenia Fotografía de la serie ganadora absoluta de la competición.  Matjaz Krivic: Fotógrafo de viajes del año. 

Najin, de 33 años, es uno de los dos últimos rinocerontes blancos del norte que quedan en el mundo. En esta imagen podemos observarle descansando bajo el sol de la tarde en la compañía de su amigo y cuidador Zachary Mutai. 

El rinoceronte blanco del norte está casi extinto. Los dos últimos machos murieron hace varios años. Las dos últimas hembras de la especie todavía están con nosotros, más, no obstante, demasiado débiles como para tener descendencia. En un laboratorio italiano, sus últimos óvulos permanecen fertilizados artificialmente con el esperma de los últimos machos, y se mantienen a menos 196 grados centígrados con la esperanza de que los rinocerontes sustitutos de otra subespecie puedan sacar al rinoceronte blanco del norte del borde del abismo.

 

FOTO: MATJAZ KRIVIC / TPOTY 2022. 2 / 23. Tacandé, La Palma. España. Fotografía de la serie ganadora absoluta de la competición.  Matjaz Krivic: Fotógrafo de viajes del año. 

Un árbol resiste estoicamente al flujo de lava que desciende por la ladera de una montaña devastada. La erupción del volcán Cumbre Vieja en la isla de La Palma ha sido hasta la fecha la erupción volcánica más larga sufrida en la isla. Enormes ríos de lava e ingentes cantidades de ceniza volcánica transformaron de la noche a la mañana este paraíso vacacional español. A raíz de las erupciones, acompañadas de fuertes terremotos y temblores permanentes, más de 7.000 personas tuvieron que ser evacuadas y más de 1.700 edificios fueron destruidos. 

FOTO: ROIE GALITZ / TPOTY 2022. 3 / 23. Kennedybukta, Svalbard. Noruega. Fotografía de la serie ganadora en la categoría: The Art Of Monochrome

«No todo es genial en el reino de los osos polares. Esta madre hambrienta y sus dos cachorros jóvenes no habían comido nada en mucho tiempo, ya que el hielo se derritió antes de lo normal. Debido a la hambruna extrema, la leche de la madre se secó hace mucho tiempo y dos días después de que se tomarse esta foto, escuchamos informes de que ambos cachorros murieron. Esta imagen es un testimonio del impacto del cambio climático». 

FOTO: DANA ALLEN / TPOTY 2022. 4 / 23. Parque Nacional Hwange, Zimbabwe. Fotografía galardonada con el segundo premio en la categoría: The Art Of Monochrome. Un elefante africano entre su manada. 

FOTO: ARTUR STANKIEWICZ / TPOTY 2022. 5 / 23. Parque Nacional del Serengueti, Tanzania. Fotografía galardonada con una mención de honor en la categoría: The Art Of Monochrome

Una horda de ñus atraviesa el río Mara, al norte del Parque Nacional del Serengueti. La gran cantidad de animales levantó enormes nubes de polvo mientras cruzaban.

FOTO: CAL COLE / TPOTY 2022. 6 / 23. Manchester, Reino Unido. Fotografía de la serie ganadora en la categoría: Young Photographer of the Year 

«Una estación de Metrolink durante una tormenta de invierno. Los tonos fríos combinados con el espacio entre cada sujeto me parecieron casi distópicos cuando capturé la imagen».

FOTO: MAGDALÉNA STRAKOVÁ / TPOTY 2022.7 / 23. Oostduinkerke, Bélgica.Fotografía de la serie ganadora en la categoría: Cultures

Solo queda un puñado de verdaderos pescadores con caballos en el mundo, manteniendo viva la rara tradición flamenca. Usan caballos de tiro belgas grandes y tranquilos, y en la marea baja buscan camarones. Hoy en día, se convirtieron en una importante atracción turística, atrayendo a grandes multitudes cada vez que salen a pescar.

FOTO: ALAIN SCHROEDER / TPOTY 2022. 8 / 23. Surin, Tailandia. Fotografía galardonada con el segundo premio en la categoría: Cultures 

En Isan, Tailandia, los niños se inscriben en campos de entrenamiento de muay thai, el arte marcial tradicional que es el deporte nacional del país, desde los 5 años, y pueden competir entre los 6 y los 7 años. Las apuestas son feroces y la presión sobre los niños es palpable. Pocos se convertirán en campeones, pero para los niños pobres, con opciones limitadas, Muay Thai es una forma de cumplir con la expectativa cultural de ayudar a sus familias y tener la oportunidad de una vida mejor.

FOTO: KATY GOMEZ CATALINA / TPOTY 2022. 9 / 23. Camerún. Fotografía galardonada con una mención de honor en la categoría: Cultures 

Una figura diminuta y grácil surge de la jungla, un leve acento de color en un mundo que se desvanece. Durante miles de años, los pigmeos baka han vivido en armonía con las magníficas selvas del sureste de Camerún, pero dentro de una generación gran parte de su estilo de vida único desaparecerá para siempre debido a la deforestación y los intereses industriales, las políticas de sedentarización y preservación de las áreas protegidas que los ha obligado a abandonar su vida tradicional.

FOTO: JOHNNY HAGLUND / TPOTY 2022. 10 / 23.Templo de Karni Mata, Rajastán. India.Fotografía galardonada con una mención de honor en la categoría: Cultures 

En el templo de Karni Mata se venera a la rata negra. Y el templo tiene alrededor de 25.000 de ellas. Se cree que cuando una persona de aquí muere, renacerá como una rata. Las ratas eran en realidad humanos en su vida anterior; por lo tanto, la gente los trata con amor. También se cree que la saliva de una rata tiene un efecto curativo, por lo que la gente comparte su comida con ellas.

FOTO: ALEXEJ SACHOV / TPOTY 2022. 11 / 23. Marsa Alam, Egipto. Fotografía de la serie ganadora en la categoría: Green Planet, Blue Planet

En esta serie, conocerás a «nuevos habitantes» del mundo submarino, ya sean animales o criaturas espeluznantes ¡Sumérgete y disfruta! Imagínate bucear en una bahía, a lo largo del acantilado, disfrutando del mundo submarino, y de repente ver algo que se mueve: ¡un nuevo y emocionante tipo de medusa! Qué sorpresa, pero hoy en día, la población de estas ‘hermosas’ medusas está aumentando, por lo que no debes preocuparte en absoluto; todos tendrán la oportunidad de verlas en vida real. El ser humano reemplaza las especies en peligro de extinción por una más avanzada: las especies hechas de plástico ahora gobiernan el mundo submarino.

FOTO: LAURA STORM / TPOTY 2022. 12 / 23. Bonaire, Antillas de Sotavento. Mar caribe. Fotografía galardonada con el segundo premio en la categoría: Green Planet, Blue Planet 

Encontrar nuevas formas de dar vida a los detalles intrincados de un arrecife es algo que me encanta hacer. Esta es una vista supermacro del coral cerebro. En ella se muestra una colonia de pólipos genéticamente idénticos. Un agujero de gusano de tubo extinto proporciona una vivienda segura para un blenio secretario residente, que mide alrededor de 2 centímetros de largo. Toda la cabeza de coral puede tener unos cientos de años.

FOTO: NGAR SHUN VICTOR WONG / TPOTY 2022. 13 / 23. Lui Kung Tin,Yuen Long, Hong Kong.. Fotografía galardonada con una mención de honor en la categoría: Green Planet, Blue Planet

Dos caracoles se deslizaron en direcciones opuestas sobre la misma planta creando una escena de besos bajo la luz del sol.

FOTO: PANOS LASKARAKIS / TPOTY.14 / 23. Delta del Okavango, Botswana Fotografía ganadora en la categoría: Green Planet, Blue Planet (Singles)

Un león macho mira a través de los restos de un búfalo abatido el día anterior.

FOTO: SCOTT PORTELLI / TPOTY 2022. 15 / 23. Antártida. Fotografía galardonada con una mención de honor en la categoría: Green Planet, Blue Planet

Los polluelos de pingüino Adelia encuentran refugio en un intrincado sistema de túneles excavados en los icebergs cercanos. Usando estos pasajes para evitar a los depredadores, se agrupan por seguridad. Las focas leopardo patrullan las aguas circundantes, mientras que los págalos vigilan a los vulnerables polluelos desde arriba.

FOTO: YARON SCHMID / TPOTY 2022. 16 / 23. Stratford, Connecticut. Estados Unidos. Fotografía galardonada con una mención de honor en la categoría: Green Planet, Blue Planet

Capturar un búho nival en la nieve fue un sueño para mí, y después de varios intentos fallidos, finalmente logré capturar uno. Después de observarme durante unas horas desde una distancia segura, finalmente voló hacia la tormenta de nieve y me dejó con una foto increíble. 

FOTO: JAROSLAV HORA / TPOTY 2022. 17 / 23. Seriem, Desierto del Namib. Namibia I. Fotografía de la serie ganadora en la categoría: Deserts to Rainforests

Curvas del desierto de Namib. La serie de fotos fue creada en Namibia, en el desierto de Namib, utilizando un helicóptero. Durante el vuelo traté de capturar las formas inusuales creadas por el sol, la luz y la sombra, junto con las dunas de arena.

FOTO: JAROSLAV HORA / TPOTY 2022. 18 / 23. Seriem, Desierto del Namib. Namibia II. Fotografía de la serie ganadora en la categoría: Deserts to Rainforests

Curvas del desierto de Namib. La serie de fotos fue creada en Namibia, en el desierto de Namib, utilizando un helicóptero. Durante el vuelo traté de capturar las formas inusuales creadas por el sol, la luz y la sombra, junto con las dunas de arena.

FOTO: MAREK BIEGALSKI / TPOTY 2022.19 / 23.Islandia.Fotografía galardonada con el segundo premio en la categoría: Deserts to Rainforests

Los ríos glaciares se vuelven visibles solo cuando estás en lo alto del cielo. Se les llama ‘sistemas de ríos trenzados’, ya que a menudo se asemejan a un intrincado revoltijo de patrones, entrelazándose de una manera y colores casi inexplicables.

FOTO: STEPHAN FÜRNROHR / TPOTY 2022. 20 / 23. Disko Bay, Groenlandia. Fotografía galardonada con una mención de honor en la categoría: Deserts to Rainforests

Año tras año, el mismo espectáculo natural tiene lugar en el casquete polar de Groenlandia. A medida que se acerca el verano, aparecen grandes lagos de agua de deshielo que son drenados hacia el mar por una red de arroyos, ríos y grietas. El agua filtra todos los colores espectrales de la luz del día hasta que solo quedan los tonos azules, que se dispersan y reflejan en el fondo helado de los lagos. Todas las fotos fueron tomadas desde un pequeño avión.

FOTO: JOHN SEAGER / TPOTY. 21 / 23. Salar de Arizaro, Puna de Argentina. Fotografía galardonada con el primer premio en la categoría: Deserts to Rainforests (Singles)

‘El Cono Arita’, es una espectacular formación geológica donde la erosión ha formado un cono casi perfecto que parece perdido en un vasto desierto del Salar de Arizaro. Usando un dron, pude capturar la magnífica sombra de Arita en esta hermosa tarde sin nubes.

FOTO: ROMAIN MIOT / TPOTY 2022. 22 / 23. Oualata, Mauritania. Fotografía galardonada con una mención de honor en la categoría: Water y con el Premio del Público

Conocí esta caravana de sal después de una expedición de cuatro días en medio del desierto del Sahara. No hay caminos que conduzcan a este lugar, así que navegamos con brújula. Cientos de dromedarios y sus amos estuvieron presentes en esta llanura desértica donde nada vive. Se cavaron dos pozos para dar de beber a los camellos antes de partir hacia Malí, Costa de Marfíl y Burkina Faso para vender la sal. Cuando regresé del viaje me di cuenta de que esta imagen de un dueño de camellos ordenando a los dromedarios parecía un director de orquesta.

FOTO: ALEXEJ SACHOV / TPOTY 2022. 23 / 23. Marsa Alam, Egipto. Fotografía galardonada con el primer premio en la categoría: Water

La mayoría de las fotografías de olas se toman por encima del agua desde la orilla. Esta imagen fue tomada en un buceo durante la tormenta. La imagen no se ajusta a la fotografía submarina ordinaria porque investiga la superficie y no las profundidades del mar. Esta es la vista que normalmente ven las criaturas submarinas que sienten curiosidad por el mundo más allá de su entorno natural, al igual que los humanos sienten curiosidad por el mundo debajo de la superficie.

Imagen de portada: FOTO: ROMAIN MIOT / TPOTY 2022. 22 / 23. Oualata, Mauritania. Fotografía galardonada con una mención de honor en la categoría: Water y con el Premio del Público

FUENTE RESPONSABLE: National Geographic España. Por Héctor Rodriguez. 3 de febrero 2023.

Sociedad y Cultura/Paisajes/Fotos de animales/Fotos espectaculares-

Descubren que la oxitocina no es realmente la hormona del amor y no es necesaria para formar lazos profundos.

Un estudio con roedores de pradera confirmó que la ‘hormona del amor’ no es necesaria para encontrar pareja o cuidar a nuestra red de apoyo.

Se viene febrero. Y sí, empezarán los cientos de miles de artículos sobre cuál es la química del enamoramiento en el cerebro. Sin ser una casualidad por completo, un equipo de científicos de University of California, San Francisco publicó en la revista Neuron recientemente un estudio que desmitifica la función de la oxitocina, conocida también como la ‘hormona del amor’.

En la cultura popular, se le atribuye a esta hormona el desarrollo de confianza y cariño en mamíferos. Para desmentir esta creencia, los investigadores recurrieron a una de las especies que demuestra más apego social a largo plazo con sus parejas: los ratones de pradera. Esto fue lo que encontraron.

¿La oxitocina es necesaria para enamorarse?

Hámster europeo (Cricetus cricetus) avistado en Austria. / Getty Images

Entre los mamíferos que existen en la Tierra, los ratones de pradera (Microtus ochrogaster) han demostrado tener una filiación muy fuerte con la monogamia. Es decir: una vez que escogen una pareja para aparearse, se quedan con ella para el resto de sus vidas. No necesitan a nadie más.

De acuerdo con Devanand Manoli, biólogo de la Universidad de California, este comportamiento se identificó por primera vez hace 40 años. Desde entonces, la especie ha despertado el interés de la comunidad científica por su intensa necesidad de mantener una misma pareja para siempre.

Cinco ratones de cosecha en una espiga de trigo, Indiana, EE.UU. / Getty Images.

Para comprobar si realmente necesitaban la ‘hormona del amor’ para establecer estos vínculos vitalicios, los investigadores a cargo de Manoli inyectaron un fármaco para inhibir la señalización de la hormona en el cerebro de estos roedores en un entorno controlado de laboratorio. Se sorprendieron:

«[…] NUESTROS ESTUDIOS REVELAN INESPERADAMENTE QUE EL APEGO SOCIAL, EL PARTO Y EL COMPORTAMIENTO DE LOS PADRES PUEDEN OCURRIR EN AUSENCIA DE SEÑALIZACIÓN DE OXITOCINA EN RATONES DE PRADERA», ESCRIBEN LOS AUTORES EN EL ESTUDIO.

Es decir: las hembras siguieron teniendo afinidad por sus crías, y no abandonaron a sus parejas cuando dejaron de sentir los efectos de la oxitocina. La apuesta de los biólogos es que la oxitocina no sea la única responsable de estos vínculos amorosos, sino que sean resultado de una interacción química mucho más compleja, que la ciencia no ha logrado decodificar.

Por ello, los investigadores cuestionan si realmente la ‘hormona del amor’ es necesaria para generar vínculos profundos. Parece ser que, en la especie monogámica por antonomasia, éste no es el caso.

Imagen de portada: Ratones blancos sentados en una flor / Getty Images

FUENTE RESPONSABLE: National Geographic en Español. Por Andrea Fischer. 30 de enero 2023.

Sociedad y Cultura/Ciencia/Amor/Animales/Hormonas.

El país de las no maravillas: cómo una obra de fantasía reveló una curiosa condición cerebral.

DE LA LITERATURA A LA CIENCIA

Unas décadas después de que Lewis Carroll publicara por primera vez ‘Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas’, numerosas personas comenzaron a informar de que experimentaban distorsiones en la percepción como las de aquella niña ficticia.

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«Todo se vuelve más y más grande», empezaron a relatar algunas personas a comienzos del siglo XX. Al principio, parecía un asunto esporádico, una casualidad de entre miles de millones, la posibilidad de que aquí y allí alguien sintiera lo mismo. El problema es que lo que sentían no se adhería al marco de la normalidad. Unas extrañas sensaciones se fueron apoderando de la mente de tantas personas que resultaba imposible pasarlo por alto. Corría el año 1904 cuando William Spratling, uno de los primeros epileptólogos estadounidenses, publicó una serie de estudios de casos de varios pacientes con convulsiones que, justo antes de sufrirlas, sentían cómo el mundo aumentaba a su alrededor. Lo que algunos especialistas de la época detectaron como una especie de «epidemia» de la mente en Estados Unidos se dejó caer poco después al otro lado del charco: era 1907 y el neurólogo británico William Gowers también informaba que algunos de sus pacientes con epilepsia percibían que los objetos parecían crecer hasta «el doble de su tamaño» durante el aura que precedía a sus convulsiones. La tendencia continuaría y en 1913, el neurólogo alemán Hermann Oppenheim señalaba que había observado «un caso de hemicránea genuina (dolor de cabeza unilateral) en el que hubo durante un episodio de migraña violenta una sensación indescriptible de desprendimiento del tronco o de una extremidad después de una hora o incluso un día de mareos espontáneos».

Cuarenta años atrás, la sociedad había leído por primera vez algo parecido a todo aquello en las páginas de un libro que sacudió la literatura del siglo XIX y parecía que seguía haciéndolo. Conocían bien a una niña llamada Alicia que acababa inmersa en el país de las maravillas. La obra de Lewis Carroll se había publicado por primera vez a mediados de 1865 como una historia de fantasía para niños, pero lo cierto es que se convirtió en una pesadilla del mundo adulto. ¿Qué estaba pasando en la psique social que envolvía las ideas de Carroll?

Un trastorno perceptivo

Los primeros informes describieron los síntomas de lo que luego denominarían síndrome de Alicia en el País de las Maravillas como «alucinaciones», pero hoy en día se describen con mayor precisión como «distorsiones de la percepción visual y las representaciones corporales» que surgen de un «trastorno perceptivo». Según apuntan los investigadores Osman Farooq y Edward J. Fine en un artículo para la revista científica Neurology Pediatric, el síndrome de Alicia en el país de las maravillas es una afección neurológica desorientadora que afecta la percepción humana de los sentidos de la vista, el oído, el tacto, las sensaciones y el fenómeno del tiempo.

Alice in Wonderland(1951) – The Dodo Bird

Una característica habitual de este trastorno es la percepción distorsionada del tiempo, que el propio Carroll describió bajo el halo de lo imaginativo: «el agujero de la madriguera del conejo siguió recto como un túnel hasta que, de pronto, se hundió… y Alicia se encontró cayendo por lo que parecía ser un pozo muy profundo. O el pozo era muy profundo, o ella cayó muy lentamente, porque tuvo mucho tiempo mientras bajaba para mirar a su alrededor y preguntarse qué iba a pasar después». 

Además, los pacientes han informado de otros síntomas como la incapacidad de percibir el color o el movimiento, percepción de profundidad mejorada, movimiento ilusorio, la ilusión de que los objetos se han dividido verticalmente, los objetos aparecen aplanados y alargados, los objetos aparecen girados 90 o 180 grados y ver múltiples imágenes como si mirara a través del ojo compuesto de un insecto.

Los diarios de Carroll

En la actualidad, una teoría recorre todo el eco que su obra ha dejado, asegurando que Carroll pudo haberse inspirado en sus propias alucinaciones para escribir Las Aventuras de Alicia en el País de las Maravillas. De hecho, menciona ciertos síntomas en sus diarios, aunque una evaluación científica de los mismos no encontró entradas que se refirieran a ello hasta 20 años después de la publicación de los libros de Alicia, solo un dibujo y una página previos hablarían de ello.

Una página del manuscrito original de Alice’s Adventures in Wonderland, ilustrada por el autor. (Wikimedia)

Carroll, en realidad Charles Lutwidge Dodgson, era matemático, lógico y fotógrafo además de escritor. 

Cuando la historia de Alicia salió a la venta, solicitó que le fueran reservados cincuenta ejemplares. Sin embargo, su ilustrador John Tenniel se mostró insatisfecho con el resultado de las impresiones, por lo que el libro no se vendió en Inglaterra. Aquellos ejemplares «defectuosos» fueron vendidos al editor neoyorquino Appleton, quien cambió la portada y publicó la primera edición estadounidense antes que cualquier otra. 

En Inglaterra, mientras tanto, la editorial Macmillan preparó una nueva edición mejorada que apareció en otoño de 1865, aunque llevaba impresa el año 1866. De los nuevos dos mil ejemplares, Dodgson solicitó que uno de ellos recibiera una encuadernación especial, en vitela blanca, para regalárselo a la niña en la que Carroll se había inspirado, Alice Liddell. Rápidamente, corrió por toda Europa y, a finales de siglo, el joven cine ya recogía algunas adaptaciones a la pantalla como la de 1903. Fue entonces cuando en la literatura médica comenzaron a aparecer cientos de relatos de alucinaciones similares a las descritas por Alicia.

Alice in Wonderland 1903 restoration FIRST ALICE MOVIE EVER, Lewis Carroll, Silent film

Más allá de la romantización

«Cada seis meses, tenía un fuerte ataque de migraña con auras que duraba semanas y requería hospitalización. Fue en esos momentos que experimenté la sensación de que mi cabeza había crecido en proporciones tremendas y era tan liviana que flotaba hasta el techo, aunque estaba segura de que todavía estaba pegada a mi cuello… 

Al caminar por la calle, era muy aterrador y molesto no ver exactamente cómo me sentía. La sensación era tan real que cuando me veía en una ventana o en un espejo de cuerpo entero, me sorprendía mucho darme cuenta de que todavía tenía mi estatura normal de menos de metro y medio», aseguró una joven de 23 años a la neuróloga estadounidense Carol Lippman a través de una carta.

Ilustración de The Nursery Alice, que contiene veinte ampliaciones en color de las ilustraciones de Tenniel para ‘Alice’s Adventures in Wonderland’, con texto adaptado para primeros lectores por Lewis Carroll. (Wikimedia)

Los casos se dispararon a partir de la primera mitad del siglo XX, así que para cuando Lippman escribió en un artículo publicado en el Journal of Nervous and Mental Disease en 1952 que «la gran variedad» de alucinaciones experimentadas durante el aura de la migraña aún era «poco conocida por la profesión médica», el síndrome de Alicia en el País de las Maravillas aún permanecía en el relato del morbo. 

Gracias al trabajo minucioso y desprejuiciado de Lippman, la tarea se fue haciendo posible: solo bastante con observar. «No existe una descripción en la literatura sobre las alucinaciones de la migraña en el sentido de la imagen corporal», sostuvo en su momento, a lo que añadió que «durante un período de 18 años de estudios intensivos sobre la migraña, he recopilado muchas historias de tales alucinaciones tanto de hombres como de mujeres». La neuróloga recogió siete casos bien detallados que evidenciaron la necesidad de prestar atención al asunto más allá de la romantización de su historia.

Los niños, los pacientes más habituales

Como explica el neurocientífico Moheb Costandi en su libro Body am I, solo se habían publicado unos 200 descripciones de casos desde que Todd lo nombró en 1955. La gran mayoría de estos casos había ocurrido a niños, en la media de edad de 9 años. 

Para el caso de los pequeños, resulta que este síndrome se asocia con mayor frecuencia a la encefalitis causada por la infección del virus de Epstein-Barr; en adultos, sin embargo, la migraña es una causa más común, y el síndrome ocurre en aproximadamente el 15% de las personas que la padecen.

(iStock)

En las últimas dos décadas, los científicos y médicos han comenzado a prestarle más atención a esta cuestión, debido en parte a los avances en la tecnología de neuroimagen funcional que, como sostiene Costandi, les permite investigar la relación entre los síntomas y la actividad cerebral. 

«He escuchado a pacientes decir que las cosas están patas arriba, incluso que sus madres están a su lado cuando en realidad se encuentran en el otro extremo de la habitación», dice Grant Liu, un neurólogo de la Universidad de Pensilvania, en EE.UU., quien ha estudiado el fenómeno. El especialista sospecha que el síndrome puede provocar una actividad anormal en los lóbulos parietales del cerebro, los responsables de la percepción espacial; y, como consecuencia, sesgar el sentido de la perspectiva y la distancia.

(iStock)

Hoy en día los neurocientíficos están tratando de provocar la ilusión en sujetos sanos, ya que creen que ello podría arrojar luz sobre la manera en la que creamos nuestro sentido del yo aquí y ahora. Mientras tanto, no deja de ser reveladora la edición de Alicia que realizó el pintor surrealista alemán Max Ernst en 1941. 

Ernst, que había sido prisionero de guerra francés en 1936, basó gran parte de su arte en el cuento de Carroll. En el cuadro, envuelta en un manto que parece desprenderse de la propia suelo, la protagonista resulta atrapada por el mismo, como alejándose de sí misma. Cabe destacar también que las llamadas ‘metamorfopsias’ características de esta condición también se denominan «alucinaciones liliputienses» en referencia a la isla ficticia de Lilliput, creada por el escritor Jonathan Swift en su novela Los viajes de Gulliver, publicada en 1726.

Imagen de portada: iStock

FUENTE RESPONSABLE: El Confidencial. Por Carmen Macías. 27 de enero 2023.

Sociedad y Cultura/Literatura/Ciencia/ Neurología/Migrañas/Salud/Alucinaciones/Salud Mental/Investigación.

Los mares de Joseph Conrad.

A lo lejos, el azul esférico queda seccionado en dos tonos por una difusa línea de superpetroleros. 

En el puerto, las dársenas amanecen invadidas por cruceros con casino y discoteca y en los muelles, los contenedores chinos forman rompecabezas verticales o murallas de una fortaleza arcoíris, infalible y fría que solo deja escapar un murmullo de máquinas. 

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Ya no queda nada del territorio literario de Joseph Conrad, de las cristalinas aguas y los vientos cálidos que mecían palmeras de casa encalada donde sesteaba el oficial de paso. No hay bric barcas, ni bergantines, ni ninguna de aquellas esbeltas criaturas de crujientes maderas que tenían personalidad intransferible y sabían de peleas a muerte en confines inhóspitos con la misma materia del mundo. 

La vida en el mar ha quedado relegada a un puro juego de resistencia deportiva, a desplazarse sobre cuchillas ligerísimas, y el ser humano, que tanto tiempo pasó sobre una cubierta, ha dejado de pensar la tierra desde el mar, el cielo desde el mar, la vida. 

Nuestro Darwin no otea las Galápagos desde el Beagle, un Roger Casement nunca levanta acta del Congo contemporáneo, Conrad no escribe «si quieren ustedes saber la edad de la tierra, observen el mar durante una tempestad. El gris de la entera superficie inmensa, los surcos del viento sobre los rostros de las olas, las grandes masas de espuma, arrojadas las unas contra las otras y ondeando, como enmarañados mechones blancos, le dan al mar, en medio de un temporal, una apariencia de cana edad, deslustrada, mate, sin destellos, como si hubiera sido creado antes que la luz misma». 

Las estepas azules «salpicadas de arrecifes» bajo soles de misericordia, con sus peces de extrañas formas y carnes y aquellos contramaestres que tenían mujer y cinco hijos desconocidos en una casita impecable del condado de Kent. 

También los marinos jóvenes, chavales de la anciana Europa que dando patadas a un canto rodado llegaron al puerto en el que iban a enrolarse, hacerse hombres y si la mano del destino venía mal dada, a hundirse poco después como monedas en la oscuridad más negra que nadie pueda imaginar. 

El puerto de Conrad fue el de Marsella, el 15 de diciembre de 1874, como pasajero a Martinica. En la travesía de vuelta ya era uno más de la tripulación. Me pregunto si fue ese el viaje en el que divisó su particular «línea de sombra», frontera marina y conradiana que se atisba más allá del horizonte arqueado y que señala el paso de la adolescencia a la vida adulta y serena, vida que él alcanzó sin mayores percances para escribir algunas de las líneas más sinceras y compasivas sobre la condición humana.

No es que quiera de vuelta los años que Conrad tuvo en suerte o en desdicha vivir, tiempos de extrañas fiebres incurables, injusticia, atavismo, pobreza y guerra, pero sí desearía que la aventura que la navegación ofrecía entonces, volviera esta noche. 

La posibilidad de ella y de una vida diferente. Desearía enrolarme por un tiempo, pensar lejos de toda forma estable, dejar que la rutina del barco hiciera su efecto, «una medicina excelente para los corazones dolidos […] y los espíritus más turbulentos», a decir de Conrad en El espejo del mar, sus memorias de navegante traducidas por Javier Marías

Escribiría un diario que sería un homenaje secreto a una cierta forma de lidiar con las cosas y me llevaría los libros del polaco para someterlos al contacto del salitre y los vientos. Recalaría en puertos lejanos y conocería todo tipo de personajes y peligros. 

Las amistades serían indestructibles, los odios pasajeros, las noches esperanzadas y llenas de consuelo. Leería en voz alta, en la intimidad del camarote, las cartas de mi mujer y soñaría, para cerrar el círculo, con un retiro prematuro de escritor desahogado junto a ella en la cala siciliana donde un día aprendí a bucear. 

Dejaría que oficiales taciturnos y dipsómanos, curtidos en el tráfico de carbón y níquel y maderas preciosas entre Inglaterra, Chile y la costa occidental africana, forjaran mi educación a golpe de silencios y órdenes cortantes. 

Aprendería el lenguaje del mar, armado durante siglos por hombres que hicieron de la palabra precisa, movimiento y del movimiento, arte. Largar el ancla; nunca echar, tirar o soltar el ancla. Recalada y partida, arboladura y rifada. 

No quiero decir que sea imposible acariciar algunos de estos propósitos, el paso del cabo de Hornos sigue reteniendo, al parecer, toda su endiablada leyenda, tormentas inadvertidas en mares calmos hacen estremecer a los navegantes más expertos y la soberbia rodeada de agua por todas las partes sigue cobrándose un precio definitivo, pero indudablemente, el conocimiento aplastante del mundo presente ha matado el misterio, su hondura y su inmensidad. 

El código del mar no existe más y hasta los niños-piratas, antes de ser abatidos por armas automáticas, hablan por teléfonos satélite con un bufete de trajeados en Londres. Quizás sean el universo y el cerebro los territorios por descubrir, pero ninguno de los dos se me antoja esta noche tan romántico, tan bello y tan liberador como el de los pocos metros de cubierta que van de la amura de babor a la de estribor bajo un cielo incendiado y un velamen terso como la piel de una ballena.

Imagen de portada: Gentileza de Jot Down

FUENTE RESPONSABLE: Jot Down. Por Pablo Mediavilla Costa. 

Sociedad y Cultura/Arte/Historia/Literatura/Mar/En memoria/ Joseph Conrad.

Jorge Luis Borges un escritor que creó con idénticas notas, sonidos nuevos.

“La inspiración es como la cosecha. Hay que sembrar primero”.

Año 1906. Ubiquémonos en un colegio primario de la ciudad de Buenos Aires. Un aula de segundo grado con treinta alumnos.

La maestra en ese tercer día de clase, les dijo a los chicos:

-Escriban lo que quieran. Un cuento, un relato de viaje, o un hecho familiar. Tienen media hora para hacerlo. Pasado ese tiempo, recogeré las hojas.

Al día siguiente preguntó al curso:

-¿Quién de Uds. es Jorge Luis Borges?

-Yo Srta., respondió tímidamente un niño de finas facciones.

-Te felicito. Serás escritor. Y no se equivocaba, por cierto.

Ya estaba perfilado esa especie de mago que lograría -privilegio de pocos- hace volar sus sueños.

Borges tenía 15 años cuando con su familia, compuesta por su padre, Jorge Guillermo, abogado y profesor, su madre Leonor Acevedo y su hermana Norah, dos años menor que él, se radicaron en Ginebra, Suiza.

Allí se recibió de bachiller. Contaba Con solo 17 años y ya sabía inglés, francés y alemán.

Tenía 22 años cuando regresó a Buenos Aires.

Al poco tiempo fundó la revista “Proa”.

En ella escribió: “Regresamos a Buenos Aires en el barco “Reina Victoria Eugenia” en marzo de 1921.

Fue para mi una sorpresa, después de vivir en varias y hermosas ciudades de Europa, con tantos recuerdos de Ginebra, de Lisboa, de Zurich, o de la andaluza Córdoba, encontrar que mi ciudad natal había crecido tanto y era ahora enorme, con una población heterogénea y extendiéndose hacia el poniente, hacia la pampa”.

Es que su regreso era algo más que un retorno.

Para Borges, era un descubrimiento y deslumbrado por ese “descubrimiento” dos años después publicó su primer libro.

Eran poemas. Lo tituló “Fervor de Buenos Aires”.

Como no pudo conseguir ningún editor ¡Que paradoja!. No?. Entonces, de su patrimonio editó 100 ejemplares de los no pudo vender casi ninguno salvo 6 o 7 a algunos parientes generosos, la mayor parte, lo regala.

Después conoció a Bioy Casares, que solo tenía 17 años. Borges ya tenía 31. Ase es que llevaba 14 años.

Los unió la afinidad y también el talento. Y siguió publicando. Escribió en total 12 libros de poemas; otros tantos de ensayos y también libros de ficción.

Desde su primer libro; “Fervor de Buenos Aires” –que ya mencioné- teniendo 24 jóvenes años, hasta su ultimo libro también de poemas con sus ya gastados 86 años. Fueron 62 años escribiendo libros y dando conferencias. Se casó. Se separó 3 años después.

Ya hacía 10 que había muerto su madre, Leonor Acevedo, un gran sostén espiritual… y físico.

Entro en su vida María Kodama. El 22 de abril de 1986, 50 días antes de morir se casó, esta vez con María Kodama.

Borges falleció de un enfisema pulmonar, dice la prensa europea. De cáncer de hígado, manifiestó su apoderado. Pero eso no es lo importante. Lo que importa es que con su ceguera señaló caminos y que creó con las mismas notas, sonidos nuevos. Además supo como pocos, permutar sus emociones, en palabras.Solía manifestar que cuando escribía no podía comprender que hubiese felicidad sin escribir. Como gran escritor que era, no solo escribía. También participaba. Expresaba que un libro también se escribe con el corazón,

Su voz, con el devenir del tiempo, se fue transformando en un susurro. Y así también escribía.

Y un aforismo para Jorge Francisco Isidoro Luis Borges (que así se llamaba).

“Los grandes libros sobrepasaron sus escritores..”

Imagen de portada: Jorge Luis Borges (Archivo Borges)

FUENTE RESPONSABLE: Ámbito. Argentina. Por José Narosky. 22 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/Literatura/Nuestros escritores.

El arte prerrománico pide paso entre las grandes arquitecturas medievales.

  • Nuevas investigaciones y excavaciones arqueológicas, una emergente labor divulgativa y una insólita pasión social por el mundo visigodo impulsan el interés por su mayor legado cultural, los templos cristianos más antiguos del país.

Hace exactamente dos décadas, el arquitecto José María Pérez ‘Peridis’ iniciaba en Televisión Española la exitosa serie Las claves del románico. Lo hacía desde San Juan de Baños (Palencia), donde presentaba la iglesia más antigua de un pueblo que, en cierto modo, preludiaba la llegada del arte románico: los visigodos. 

En apenas media hora, el dibujante recorría algunos de los enclaves fundamentales de esta civilización y de los pueblos herederos, desde San Pedro de la Nave (Zamora) hasta San Miguel de Escalada (León) o San Cebrián de Mazote (Valladolid). El guiño hacia el arte prerrománico coincidía con el lanzamiento de un volumen que cambiaría la perspectiva de muchos sobre el mundo visigodo. 

Era La aventura de los godos, del recordado periodista y locutor de radio Juan Antonio Cebrián. Desde aquellos dos hitos, han pasado veinte años, sí, y el mundo visigodo y su legado material —la arquitectura prerrománica— no han parado de recabar adeptos ni de desatar pasiones, hasta conquistar una especie de nueva edad de oro. Lo prueban las numerosas excavaciones arqueológicas actuales, el lanzamiento de libros y documentales o el emergente turismo cultural que recorre los lugares más sugerentes de aquella etapa.

Divulgador del arte prerrománico a través de Internet y las redes sociales, Pablo García-Diego es una de las personas que mejor encarna esa insaciable inquietud por el mundo visigodo. 

Este informático jubilado narra cómo en 1973 se trasladó a Asturias por motivos laborales y allí se encontró por sorpresa con el templo que cambiaría su vida: la iglesia de San Salvador de Valdediós, en Villaviciosa. “Yo no sabía nada de arte prerrománico”, confiesa. Así arrancó su cruzada por descubrir todos los conocimientos publicados sobre la civilización que sucedió a la Hispania romana —que no eran muchos—, empapándose de volúmenes como la Historia de España, de Ramón Menéndez Pidal, o los trabajos del francés Jacques Fontaine. Sus ratos libres pasaron a ser patrimonio de investigaciones y viajes que acabarían por nutrir innumerables fichas de monumentos anteriores al siglo X.

Exterior de San Pedro de la Nave, Zamora J. M. S.

Lo que entonces ignoraba es que el frustrado comienzo de un libro que nunca llegaría a publicarse alimentaría uno de los portales monográficos más completos del universo digital español sobre el turismo prerrománico. En 2005, García-Diego impulsó asimismo la asociación Amigos del Arte Altomedieval Español, que, desde entonces, no ha parado de cosechar seguidores. Sobre todo, en las redes sociales, donde más de 23.000 amantes de este enigmático patrimonio desgranan diariamente los detalles de un pasado largamente ignorado. 

“Hasta el año 2000 no se sabía nada de todo esto; entonces, empezaron a realizarse estudios como los del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), comenzaron a llevarse a cabo excavaciones arqueológicas de forma constante y los periódicos no han parado ya de publicar con frecuencia noticias sobre el mundo visigodo”, enfatiza.

Envidia de Europa

Precisamente, en los últimos días, los medios se han hecho eco de la lucha de un pequeño pueblo conquense, Villamayor de Santiago, por investigar una necrópolis visigoda recientemente descubierta. “Tenemos más restos y más potentes de los siglos V al VIII que muchos otros lugares de Europa, donde ya les gustaría contar con la cantidad y calidad de nuestros vestigios”. Son palabras de Daniel Gómez Aragonés, historiador, escritor y uno de los principales divulgadores actuales del mundo visigodo, que coincide “plenamente” con la explosión del interés por esta etapa. 

“Existe un anhelo por encontrarnos con nuestras raíces y esencias, por saber quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos”, justifica. Porque la civilización visigoda es “una de las partes más desconocidas de nuestro pasado, pero también de las más importantes: no podemos entender la Edad Media sin saber lo que fue el Reino visigodo de Toledo”, ejemplifica.

Interior del templo de Santa María de Melque, Toledo Daniel Gómez Aragonés

Por fortuna, ese lejano pasado sigue aquí, con nosotros. Gómez Aragonés, autor de trabajos como “Historia de los visigodos” (Almuzara) o “Toledo. Biografía de la ciudad sagrada (La esfera de los libros), corrobora que, felizmente, quien tiene inquietud por esta etapa histórica, puede recorrerla por su propio pie. ”Hoy podemos adentrarnos en templos como Santa María de Melque o San Pedro de la Mata en Toledo, Quintanilla de las Viñas (Burgos) o Santa Comba de Bande (Ourense), pero también tenemos el parque arqueológico de Recópolis (Guadalajara) o la opción de visitar el Museo Arqueológico Nacional y sufrir el síndrome de Stendhal al observar el extraordinario tesoro de Guarrazar“, enumera.

La curiosidad social por el mundo visigodo no se ha generado de forma espontánea, sino que ha venido de la mano del conocimiento científico y la divulgación. 

Cuenta el escritor toledano que el principal enemigo de esta etapa era “el desconocimiento” y un “estigma” hacia los visigodos, cuyo pasado solía remitirse “a la gracieta de la famosa lista de los reyes”. Gómez Aragonés apunta hacia una de las claves de este cambio de mentalidad: “Si el público ha flipado con series como Juegos de Tronos o Vikingos y, cuando acude a la historia, se da cuenta de que esos detalles de la ficción están presentes en su propio pasado, experimenta un subidón total”. Quizá ese descubrimiento esté detrás, por ejemplo, del insólito éxito de las jornadas sobre el mundo visigodo que recorren distintos pueblos de las dos Castillas o de Andalucía.

“Ni idea de construcción”

A principios del siglo V, los visigodos —un pueblo nómada procedente del sur de Suecia— desembarcan en la península para heredar el brillo perdido por el Imperio romano. 

“Cuando llegaron al sur de Francia no tenían ni idea de construir, no habían puesto piedra sobre piedra en su vida”, enfatiza Pablo García-Diego. Pero la historia cambió. Aprendieron, evolucionaron. “Desarrollaron el coco a velocidades supersónicas”, opina el responsable de la asociación Arte Altomedieval. Así es como tomaron los edificios de la civilización romana —basílicas diáfanas de tres naves y un ábside— y los transformaron para adaptarlos a “una religión mucho más hermética”.

Balcón de arcos peraltados, uno de los emblemas de Santa María del Naranco J. M. S

Una insaciable búsqueda del templo ideal que trajo algunos hallazgos fundamentales para la arquitectura, como la incorporación del arco de herradura, que hoy se cree, sin pestañear, un invento de los musulmanes. 

O el diseño de la planta cruciforme, ensayado con éxito en el templo gallego de Santa Comba de Bande y replicado en edificios tan singulares como San Pedro de la Nave. Sus necesidades litúrgicas, la complejidad de sus ritos, los llevó a compartimentar el interior de sus iglesias o a alumbrar rarezas como las cabeceras independientes que se aprecian en la extrañísima basílica de Santa Lucía del Trampal, Cáceres. 

Un profundo ejercicio de creatividad, pero también de eclecticismo: los visigodos no tuvieron reparos en tomar prestadas ideas de no importa qué país europeo o incluso de las culturas orientales.

Frente al románico y el gótico

“Románico y gótico son como el Real Madrid y el Barcelona, pero el gusto por el prerrománico no para de crecer”, bromea Daniel Gómez Aragonés, quien sostiene que “las tres aristas” artísticas de esta etapa —visigoda, asturiana y mozárabe— “están viviendo un momento muy especial”. Lo percibe en las visitas en las que ejerce de guía por algunos de los monumentos que más le apasionan en su Toledo natal, como Santa María de Melque, de la que habla maravillas. “Siempre que estoy dentro de Melque se me ponen los pelos de punta”, reconoce.

 Quizá por la facilidad de esta iglesia de finales del siglo VII para transmitir los valores de la cultura visigoda. “Es un lugar que se ha levantado para conectar con la trascendencia y si hoy podemos percibir esa parte espiritual, es porque lo hicieron muy bien”, explica.

Santa María del Naranco, el palacio prerrománico mejor conservado de Europa, hoy Patrimonio de la Humanidad J. M. S.

Pero ni así Santa María de Melque puede llenar un espacio vacío en nuestros días. “Me encantaría que pudiéramos conocer el palacio de los reyes godos”, se lamenta el divulgador. 

Aunque todo tiene remedio. “Es muy importante visitar el arte asturiano, porque lo que no está en Toledo, está allí”, recomienda. “Santa María del Naranco (Oviedo) es una obra cumbre del prerrománico europeo”, corrobora Pablo García-Diego, sobre uno de los monumentos más icónicos de Asturias, cuyo triple ventanal mirando a los ríos y praderas del Principado es desde hace más de tres décadas su reconocible divisa turística, bajo el familiar emblema “Paraíso natural”.

En Oviedo son conscientes del tirón turístico de sus dos máximos baluartes: el propio edificio de Santa María del Naranco —el palacio cristiano mejor conservado de todo el continente— y la vecina iglesia de San Miguel de Lillo, que guarda en su interior obras maestras de la pintura y la escultura de la época. “Siempre hemos tenido turistas, pero ahora vienen mejor informados”, detallan guías turísticos de la zona. Pero hay más. 

La divulgación del patrimonio del monte Naranco se ha visto beneficiada por la pandemia: las restricciones de movilidad han impulsado los desplazamientos por el interior, también para descubrir dos de las joyas del arte asturiano. “Como muchos no lo saben, aquí les decimos que estos edificios son Patrimonio de la Humanidad”, apuntan los profesionales del sector sobre la declaración firmada por la Unesco en 1985. En todo caso, reconocen que quienes visitan el Naranco traen la lección bien aprendida: “Continúan la ruta por Asturias para conocer el resto de edificios principales del prerrománico, como San Julián de los Prados o San Salvador de Valdediós”.

Aspecto exterior de San Miguel de Lillo, Oviedo J. M. S.

En efecto, Santa María y San Miguel —junto con la iglesia de Santa Cristina de Lena— son la valiosa herencia de uno de los reyes asturianos más vanguardistas, Ramiro I. Soluciones constructivas como el arco de medio punto y los edificios abovedados serían poco más tarde el emblema de un tsunami que conquistaría todo el territorio cristiano occidental: el arte románico. 

Pablo García-Diego lleva años preguntándose por la identidad del arquitecto y el equipo de constructores que Ramiro I empleó para levantar los iconos del llamado periodo ramirense. “Hay un silencio sobre quién está detrás de estos templos y parece que soy el único que se preocupa por él; no sé cómo los historiadores no están locos buscándolo”, lamenta el informático.

De los museos a los yacimientos

Por fortuna, los edificios de la época visigoda no son el único vestigio de una cultura cuyo descubrimiento está en alza. Aunque el historiador Daniel Gómez Aragonés reconoce que “a los visitantes siempre le impacta más llegar a una iglesia visigoda y estar cubiertos de piedras”, los amantes del periodo visigodo tienen otras alternativas para viajar al pasado. Una de ellas está en los museos. 

Junto al Museo de los Concilios y la Cultura Visigoda de Toledo, Gómez Aragonés apunta hacia una visita obligada: el Arqueológico Nacional. En Madrid se guardan las célebres coronas votivas del tesoro de Guarrazar y también otro de los emblemas visigodos más reconocibles y que Aragonés, todo un apasionado de la época, luce en forma de tatuaje: las fíbulas aquiliformes de Alovera.

Iglesia de Santa María de Melque, en Toledo Daniel Gómez Aragonés

De cualquier forma, el conocimiento de este verdadero germen de España no sería posible sin el estudio, la investigación y la divulgación. Pablo García-Diego cita las investigaciones que se han realizado en lugares como Pla de Nadal (Valencia), el enclave arqueológico de Los Hitos o la recuperación de las ruinas de la iglesia de San Pedro de la Mata, ambos en la provincia de Toledo. 

Gómez Aragonés subraya igualmente la imprescindible labor divulgativa, un terreno en el que “se están haciendo cosas muy buenas”. El escritor apunta hacia uno de los códigos en la transmisión con éxito de este mensaje. “La gente piensa que un historiador no puede tener pasión por su trabajo, pero es un componente esencial y cuando la transmites, el público te lo agradece”, asevera. Aún así, parece que la civilización visigoda aún no ha hecho más que desempolvar una pequeña parte de su sorprendente pasado. Queda, pues, mucho por divulgar.

Imagen de portada: Escena de Daniel en el foso de los leones en el icónico capitel de San Pedro de la Nave (Zamora) J. M. S.

FUENTE RESPONSABLE: elDiario.es España. Por José María Sadia. Actualizado 18 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/Arte/Patrimonio histórico/Patrimonio de la Humanidad.

 

 

 

 

“El idiota”, de Dostoyevski: “La belleza salvará el mundo”.

Continuamos nuestra selección de grandes obras de la literatura universal con una especial impronta cristiana. En esta ocasión, abordamos la obra de “El idiota”, del genio ruso Fiódor Dostoyevski.

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La conversación es un arte que cuesta ejercitar. Su calidad depende de la riqueza de nuestro mundo interior y de la confianza con el interlocutor. Quizá por eso me gustan tanto las conversaciones sobre libros, pues entonces el peso del interés no recae tanto en mis propios hombros, como en los del autor. Y si te apoyas en la espalda de Dostoyevski (1821-1881), ese interés puede muy fácilmente escalar hasta transformarse en pasión. Digo esto porque hace unos meses tuve una idea brillante (algo que no me ocurre muy a menudo): acordé con un amigo emprender juntos la lectura de “El idiota” y, tras leerla, dimos un paseo para comentarla. La pregunta que nos hicimos entonces me motivó a escribir este artículo, y estoy seguro de que te intrigará a ti también. 

Hace años había leído otras novelas del mismo autor: “Crimen y castigo”, “Recuerdos de la casa de los muertos” y, más recientemente, “Los hermanos Karamazov”. Cada una de ellas me produjo sentimientos distintos. 

Ahora elegí “El Idiota”, que no es mi autobiografía (como ironizó otro amigo cuando se lo conté), sino algo así como un episodio en la vida de un “Don Quijote” ruso del siglo XIX. Este itinerario de lectura me ha influido poderosamente. Como dice Nikolai Berdiaev en “El espíritu de Dostoyevski”: “Una lectura atenta de Dostoyevski es un acontecimiento de la vida en que el alma recibe como un bautismo de fuego”. Tal cual, fuego es una buena metáfora para describirlo.

Vale, vamos al grano (diría el dermatólogo): “La belleza salvará el mundo”. Ésta es la frase clave de la obra, y el origen principal de la intriga que sentimos con mi amigo. ¡Qué frase tan expresiva! ¿No? Me dan ganas de dejar de escribir, mirar por la ventana y vagar entre las nubes. Pero escribiré, porque quiero compartir con vosotros las respuestas que he encontrado, en las nubes, en la novela y en otros libros, porque te lo mereces. Será necesario que pongamos la frase en contexto, así que vamos por partes (añadiría Jack el destripador):

De qué va la novela (sin spoilers, tranquilidad)

El príncipe Myshkin es un hombre de 26 años, cordial, franco, compasivo e ingenuo, que ha vivido cuatro años en Suiza para tratarse una epilepsia. Cuando el médico fallece, el príncipe siente que tiene fuerzas suficientes para viajar a San Petersburgo, visitar a una pariente lejana e intentar iniciar una vida normal. Sus cualidades, sin embargo, lo llevan a tener encuentros extravagantes con todo tipo de personas: la más relevante, que lo atraerá por toda la novela como un faro al barco extraviado, será su relación de amor/compasión por una mujer bellísima, pero que arrastra dentro de sí el dolor de una historia de abusos. 

Su nombre es Nastasya Filippovna. La trama se complica cuando el príncipe se enamora, con un amor noble y puro, de una joven de buena familia, que a su vez le corresponde. Se llama Agláya Ivánovna y cuando preguntan por ella, él responde: “Es tan hermosa que da miedo mirarla”. El príncipe, por cierto, no está solo en el campo: hay varios pretendientes para una chica y para la otra. En este escenario, se van suscitando controversias de todo tipo, que los personajes discuten, haciéndonos pensar y sufrir y crecer.

La belleza salvará el mundo

En torno a la mitad del libro (no temas, ya dije que no haré spoilers), aparece en escena la confesión de Ippolit. Se trata de un joven de 17 años que está tísico y el médico le ha pronosticado menos de un mes de vida. El príncipe invita al enfermo a quedarse en la casa donde está viviendo, aunque los demás no comprendan que acoja a un joven que además de enfermo, es nihilista, vehemente e inoportuno. 

Una noche, un grupito de conocidos y amigos llegan a la dacha (casa de campo) que el príncipe está alquilando para celebrar su cumpleaños. Sacan “champagne”, están conversando felices, cuando el joven Ippolit expresa un deseo ardiente y delirante de abrir el corazón. 

Los demás no lo quieren oír, pero él pide hablar por el derecho que tienen los condenados a muerte. Al fin, a pesar de la reticencia del público, inicia una larga lectura de unas confesiones que ha escrito el día anterior. Pero justo antes de ponerse a leer, Ippolit se dirige al príncipe y le pregunta a viva voz, provocando el estupor de todos: “¿Es cierto, príncipe, que usted dijo en cierta ocasión que el mundo será salvado por la ´belleza`? ¡Señores —vociferó dirigiéndose a todos—, el príncipe asegura que la belleza salvará al mundo! Y yo por mi parte aseguro que si se le ocurren esas ideas peregrinas es porque está enamorado”.

¿A qué belleza se refiere Dostoyevski?, ¿qué belleza salvará el mundo? ¿Por qué dice Ippolit que esa idea se le ocurrió por estar enamorado? ¿Dónde está esa fuerza para poder descubrirla, atesorarla y difundirla con todas nuestras energías? Como es lógico, este fue el principal tema de discusión que tuve con mi amigo mientras paseábamos bajo los árboles del campus de la Universidad de Navarra. 

La relación de Ippolit con el autor

Tanto Ippolit como el propio Dostoyevski estuvieron condenados a muerte. El primero por la tuberculosis y el autor, en su juventud, por haber sido sorprendido en un café en que se conversaban ideas “revolucionarias” (no muy graves). Este episodio biográfico lo narra maravillosamente bien Stefan Zweig en “Momentos estelares de la humanidad”. 

Fiódor tenía los ojos ya vendados y esperaba junto al paredón a que lo fusilaran. Iba a morir, no había salida posible, salvo que ocurriese un milagro. En el último segundo —y aquí está el momento estelar de la humanidad—, llegó la noticia de que el zar le había conmutado la pena. 

“La muerte, vacilante, se arrastra fuera de los miembros entumecidos”, escribe Zweig. Dostoyevski podría vivir; a cambio, debería hacer cuatro años de trabajos forzados en Siberia y luego dedicar cinco años al servicio militar. Ese día se salvó un hombre fundamental para la literatura universal, y brotó la idea de un personaje que pudiera ver el mundo desde la perspectiva de la muerte. Esa mirada podría ser rebelde, como la de Ippolit, trágica y profunda, como la de Dostoyevski, o compasiva, como la del príncipe Myshkin. 

Un hombre que ha sentido el aliento de la muerte por detrás de la oreja, está en mejor pie para entender el dolor del más insigne condenado a muerte de la historia: Jesucristo. Parece que me estoy enrollando, pero no, te pido que confíes en mí y que leas todavía un último antecedente, pues éste guarda la pista más importante antes de llegar a la conclusión.

El Cristo de Holbein

Hay cuadros que gustan, otros que sorprenden y otros que cambian la vida. La experiencia que tuvo Dostoyevski en el museo de Basilea casi lo lleva a un ataque de epilepsia. Ocurrió durante un viaje por Europa que hacía con su segunda mujer, Anna Grigorievna, el 12 de agosto de 1867. Fiódor iba con ella camino de Ginebra y aprovecharon de visitar el museo de Basilea. Allí se encontraron con un lienzo de dos metros de largo y treinta centímetros de alto que llamó poderosamente la atención de un Dostoyevski de 46 años. Se trataba del ‘Cristo muerto’, pintado en 1521 por Hans Holbein el Joven. Ahora fíjate también tú en la imagen, contémplala despacio, verás que es un Cristo particularmente demacrado, exangüe y atropellado. 

Cristo muerto, Hans Holbein, 1521. ©Wikipedia Commons

Pues esa imagen provocará la redacción de “El idiota”, la entrañable e inmortal novela que ahora comentamos. ¿Cómo es posible —imagino que se preguntó Dostoyevski al admirar ese cuerpo destruido— que Cristo haya pagado “ese” precio para salvarnos? 

¿Es Cristo la belleza que salvará el mundo? Aquel que fue definido como “el más hermoso entre los hijos de los hombres” (salmo 44) podría dar testimonio de una belleza física sin igual. Pero la pintura de Holbein muestra un Cristo desfigurado, que nos recuerda más bien la profecía de Isaías: “No hay en Él parecer ni hermosura que atraiga las miradas ni belleza que agrade” (Is 53,2). Vamos a ver, ¿entonces de qué belleza estamos hablando? 

En último término, no hay belleza mayor que el amor que ha vencido la muerte. El amor de Aquél que da la vida por sus amigos es lo más bello que conoce el mundo. La belleza que salva, que salva de verdad, es la del amor que llega al extremo del sacrificio redentor. Por eso, la belleza que salvará el mundo es Cristo. Dios se hizo hombre para salvarnos, murió para darnos vida y ofrecernos la resurrección. La historia del cadáver que tan crudamente retrata Holbein tiene un epílogo, o mejor, una segunda parte, que confirma el triunfo de la belleza sobre la muerte: la sobrecogedora belleza de la Resurrección. Digámoslo con palabras del Apocalipsis: “Y la ciudad no necesitaba sol ni luna, pues la iluminaba la claridad de Dios, y su lumbrera era el Cordero” (Ap 21, 23). 

La belleza del amor de Cristo, que nos salva, es aquello que debemos descubrir, atesorar y difundir con todas nuestras fuerzas. ¿No estamos aquí frente al misterio más importante de nuestras vidas? Amar a los demás como Cristo nos amó a nosotros, es decir, amar hasta el extremo de padecer y de morir por el bien del otro, es el secreto del sentido de nuestra existencia. Si lo aprendemos, participaremos en la salvación del mundo. No es poco, ¿eh?

Imagen de portada: Fiódor Dostoyevski. ©Wikipedia Commons

FUENTE RESPONSABLE: OMNES Cultura. Por Juan Ignacio Izquierdo Hübner. 3 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/Literatura/Religión/Dostoyevski.

 

Inteligencia Artificial. Un nuevo mapa interactivo permite seguir la Ruska en Finlandia.

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En septiembre empieza un verdadero espectáculo natural en Finlandia: la ruska o follaje otoñal, que se desplaza de norte a sur a una velocidad de 500 km en tan solo dos semanas. Aunque varía de año en año según las condiciones climáticas, suele suceder la segunda semana de septiembre y dura aproximadamente diez días, alargándose hasta principios de octubre en el sur del país. Para controlar el avance de la ruska y saber cuándo y dónde observarla, Visit Finland ha lanzado un mapa de follaje otoñal en directo gracias a la Inteligencia Artificial (IA).

INTELIGENCIA ARTIFICIAL PARA OBSERVAR LA RUSKA

«El comportamiento de la ruska se pronostica con ayuda de la Inteligencia Artificial (IA) obteniendo unos resultados bastante precisos que se vuelcan en un sencillo mapa donde los usuarios pueden ver cómo evolucionará”, apunta Heli Jiménez, Directora de Marketing Internacional y Relaciones Públicas de Business Finland, en una nota de prensa.

El usuario puede posicionar el cursor encima de cada destino de Finlandia y saber qué día empieza y acaba el follaje otoñal en esa zona y de qué colores estarán los árboles en ese momento. Para que esto sea posible, «el servicio utiliza datos de fuentes como las cámaras de carretera de toda Finlandia para trazar con precisión el progreso de la ruska durante los meses de otoño. La IA procesa y refina la información y, con la ayuda de los informes meteorológicos, crea una guía visual en tiempo real de las etapas del otoño desde Hanko, en el sur, hasta Enontekiö, en el norte». añade Heli Jiménez.

Asimismo, la página web cuenta con información relevante para mejorar la experiencia: más allá de los mejores lugares para observarla, explica cómo se da este fenómeno, qué clima se encontrará el visitante o qué llevar en la mochila mientras se practica el Ruskaretki, el término con el que se conoce la excursión o caminata que se realiza en la ciudad, los bosques o colinas para admirar los impresionantes colores del otoño, ya sea durante dos horas o dos semanas.

RUSKARETKI EN EL CAMPO O EN LA CIUDAD

Los finlandeses aprovechan estos días para salir a observar el fenómeno, que ocurre cuando el clima frío y la disminución de la luz natural detienen el proceso de fotosíntesis en los árboles, plantas y arbustos. La disolución de la hoja perenne en sus hojas da lugar a los espectaculares colores de la ruska, palabra que tiene su origen en el término ruške de los sámi de Inari y en el término ruški de los sámi del norte. También es similar a la palabra finesa ruskea que significa marrón.

Ruska

FOTO: Harry  TARVAINEN

Sea cual sea el lugar de Finlandia al que vaya a hacer un ruskaretki, Visit Finland recomienda acercarse hasta un lugar abierto que permita observar los árboles de lejos, así como las alfombras que crean las hojas caídas en el suelo. Para mejorar la experiencia, también aconsejan tener en cuenta que en septiembre la temperatura puede pasar de los 20ºC a los 10ºC, por lo que es necesario llevar capas para poder quitarse y ponerse según el momento del día, calzado impermeable y chaqueta.

Imagen de portada: Ruska. Finlandia.

FUENTE RESPONSABLE: National Geographic en Español. Por Meritxell Batlle Cardona. 5 de septiembre de 2022.

Sociedad y Cultura/Inteligencia Artificial/Mapa interactivo/Finlandia.

 

La espectacular foto de Jason Rinehart de un rayo bajo un arcoíris doble.

La naturaleza no deja de sorprendernos con espectáculos que parecen demasiado mágicos para ser verdad. A veces, las condiciones perfectas se alían y encontramos fenómenos atmosféricos que nos dejan con la boca abierta.

En Virginia existe un enclave donde la naturaleza se vive en todo su esplendor: la conocida como Cordillera Azul. Es en este lugar precisamente donde reside el fotógrafo Jason Rinehart, experto en capturar lo que su entorno le ofrece para compartirlo con todos los que no tenemos tanta suerte.

En la última imagen con la que nos ha sorprendido podemos ver un doble arcoíris partido justo por la mitad por un espectacular relámpago. Pero eso no es todo, sino que la espectacularidad de la foto también viene dada por el momento justo del día en el que se sacó: en pleno atardecer.

El resultado es una fotografía que nos deja boquiabiertos ante la imposibilidad de tantos fenómenos atmosféricos y casualidades coincidiendo en un mismo instante, el mismo que Rinehart supo aprovechar con su lente.

Por suerte, esta no es la única instantánea que nos ha regalado el fotógrafo donde podemos observar la magia del cielo en estado puro. Os dejamos con otras de sus obras, capturadas en el instante preciso:

Imagen de portada: Gentileza de Pinterest

FUENTE RESPONSABLE: Cultura Inquieta. Por María Toro. 5 de agosto 2022.

Sociedad y Cultura/Arte fotográfico.

 

La misteriosa noche en que murió Natalie Wood

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A las once y cuarto, la actriz se retiró a su camarote. A las doce y media la cama estaba vacía… La muerte de esta leyenda del cine sigue siendo uno de los grandes misterios de Hollywood. ¿Qué pasó realmente la noche en la que murió Natalie Wood?

La isla Santa Catalina se halla a 40 kilómetros de la costa de California. La cala ubicada en el extremo norte es la más apartada. Allí no hay hoteles, solo un restaurante, el Dougs Harbor Reef, donde cenaron Natalie Wood, su marido -Robert Wagner- y el amigo de ambos Christopher Walken la noche del 28 de noviembre de 1981, antes de regresar a su yate Splendour.

A las once y cuarto, la actriz se retiró a su camarote. Sin embargo, a las doce y media la cama estaba vacía. Al principio su marido no se preocupó, pero con el tiempo su inquietud fue en aumento y pidió ayuda por radio. A la mañana siguiente, un miembro de la tripulación divisó un punto rojo entre las olas. Cubierto por una chaqueta roja, el cuerpo de Natalie Wood flotaba boca abajo sobre las aguas.

¿Qué ocurrió aquella noche? Walken, Wagner y Natalie Wood bebieron más de la cuenta, tuvieron una discusión, la actriz se hartó de la pelea y decidió largarse del barco, pero al tratar de subirse a la barca se resbaló. Desde el principio, a la prensa solo le interesó el morbo, se hablaba de adulterio o incluso de un trío, y se especuló con que Robert Wagner, en un arrebato de furia, hubiese empujado a su mujer.

“Lo más desolador de la muerte de Natalie Wood es que, si hubiera ido sobria, podría haberse salvado”

Hollywood estaba ávido de noticias sangrientas, pero los forenses no encontraron pruebas de esa teoría. Al contrario, el doctor Noguchi -el forense de las celebrities se inclinó desde el principio por la tesis del accidente: «Lo más desolador de la historia estaba en que el ahogamiento se había producido por el enorme peso de la chaqueta de plumón, que había arrastrado a la actriz hasta el fondo del mar cuando intentaba trepar al bote. Si hubiera ido sobria, se la habría quitado, pero el alcohol le impidió pensar con claridad».

¿Días felices?. Natalie Wood y Robert Wadner en 1976. CORDON

Sin embargo, el informe complementario que Noguchi le pidió a Paul Miller, el mayor experto en accidentes marinos, corrigió su hipótesis: la clave estuvo en unas corrientes de la zona. Cuando Natalie Wood se dispuso a desamarrar el bote, la fuerza del aire habría apartado un poco la embarcación del yate, y es más que probable que al intentar saltar al bote perdiera el equilibrio.


Cuando emergió, no debió de creer que se hallaba en peligro porque se había agarrado a la lancha neumática, pero entonces tuvo que notar que algo raro ocurría. El bote se alejaba del yate, y ella con él, diez, veinte, treinta metros… En ese punto tuvo que pedir socorro, pero nadie atendió sus gritos, ahogados por la música de una fiesta en la costa. A esas alturas, la estrella debía de estar muy asustada.


Los hematomas en las pantorrillas dan a entender que intentó usar el motor como apoyo, pero la chaqueta tiraba de ella hacia abajo cada vez con más fuerza. Y, aun así, no se rindió y trató de llevar el bote contra el viento hasta la orilla. Dio patadas en el agua con todas sus fuerzas y el bote empezó a retornar a la isla muy lentamente. Pero el entumecimiento ya se había empezado a extender por todo su cuerpo. La hipotermia redujo, primero, sus fuerzas; luego, le quitó la conciencia; y, finalmente, hizo que soltara la mano agarrada al bote.

Natalie Wood perdió su batalla contra la muerte a unos doscientos metros de la orilla y, unos minutos más tarde, el bote que había gobernado con tanto sufrimiento varaba en la playa.

Imagen de portada: Natalie Wood

FUENTE RESPONSABLE: ABC XL Semanal. Por Isabel Navarro. 26 de agosto 2022.

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