Jorge Luis Borges un escritor que creó con idénticas notas, sonidos nuevos.

“La inspiración es como la cosecha. Hay que sembrar primero”.

Año 1906. Ubiquémonos en un colegio primario de la ciudad de Buenos Aires. Un aula de segundo grado con treinta alumnos.

La maestra en ese tercer día de clase, les dijo a los chicos:

-Escriban lo que quieran. Un cuento, un relato de viaje, o un hecho familiar. Tienen media hora para hacerlo. Pasado ese tiempo, recogeré las hojas.

Al día siguiente preguntó al curso:

-¿Quién de Uds. es Jorge Luis Borges?

-Yo Srta., respondió tímidamente un niño de finas facciones.

-Te felicito. Serás escritor. Y no se equivocaba, por cierto.

Ya estaba perfilado esa especie de mago que lograría -privilegio de pocos- hace volar sus sueños.

Borges tenía 15 años cuando con su familia, compuesta por su padre, Jorge Guillermo, abogado y profesor, su madre Leonor Acevedo y su hermana Norah, dos años menor que él, se radicaron en Ginebra, Suiza.

Allí se recibió de bachiller. Contaba Con solo 17 años y ya sabía inglés, francés y alemán.

Tenía 22 años cuando regresó a Buenos Aires.

Al poco tiempo fundó la revista “Proa”.

En ella escribió: “Regresamos a Buenos Aires en el barco “Reina Victoria Eugenia” en marzo de 1921.

Fue para mi una sorpresa, después de vivir en varias y hermosas ciudades de Europa, con tantos recuerdos de Ginebra, de Lisboa, de Zurich, o de la andaluza Córdoba, encontrar que mi ciudad natal había crecido tanto y era ahora enorme, con una población heterogénea y extendiéndose hacia el poniente, hacia la pampa”.

Es que su regreso era algo más que un retorno.

Para Borges, era un descubrimiento y deslumbrado por ese “descubrimiento” dos años después publicó su primer libro.

Eran poemas. Lo tituló “Fervor de Buenos Aires”.

Como no pudo conseguir ningún editor ¡Que paradoja!. No?. Entonces, de su patrimonio editó 100 ejemplares de los no pudo vender casi ninguno salvo 6 o 7 a algunos parientes generosos, la mayor parte, lo regala.

Después conoció a Bioy Casares, que solo tenía 17 años. Borges ya tenía 31. Ase es que llevaba 14 años.

Los unió la afinidad y también el talento. Y siguió publicando. Escribió en total 12 libros de poemas; otros tantos de ensayos y también libros de ficción.

Desde su primer libro; “Fervor de Buenos Aires” –que ya mencioné- teniendo 24 jóvenes años, hasta su ultimo libro también de poemas con sus ya gastados 86 años. Fueron 62 años escribiendo libros y dando conferencias. Se casó. Se separó 3 años después.

Ya hacía 10 que había muerto su madre, Leonor Acevedo, un gran sostén espiritual… y físico.

Entro en su vida María Kodama. El 22 de abril de 1986, 50 días antes de morir se casó, esta vez con María Kodama.

Borges falleció de un enfisema pulmonar, dice la prensa europea. De cáncer de hígado, manifiestó su apoderado. Pero eso no es lo importante. Lo que importa es que con su ceguera señaló caminos y que creó con las mismas notas, sonidos nuevos. Además supo como pocos, permutar sus emociones, en palabras.Solía manifestar que cuando escribía no podía comprender que hubiese felicidad sin escribir. Como gran escritor que era, no solo escribía. También participaba. Expresaba que un libro también se escribe con el corazón,

Su voz, con el devenir del tiempo, se fue transformando en un susurro. Y así también escribía.

Y un aforismo para Jorge Francisco Isidoro Luis Borges (que así se llamaba).

“Los grandes libros sobrepasaron sus escritores..”

Imagen de portada: Jorge Luis Borges (Archivo Borges)

FUENTE RESPONSABLE: Ámbito. Argentina. Por José Narosky. 22 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/Literatura/Nuestros escritores.

El arte prerrománico pide paso entre las grandes arquitecturas medievales.

  • Nuevas investigaciones y excavaciones arqueológicas, una emergente labor divulgativa y una insólita pasión social por el mundo visigodo impulsan el interés por su mayor legado cultural, los templos cristianos más antiguos del país.

Hace exactamente dos décadas, el arquitecto José María Pérez ‘Peridis’ iniciaba en Televisión Española la exitosa serie Las claves del románico. Lo hacía desde San Juan de Baños (Palencia), donde presentaba la iglesia más antigua de un pueblo que, en cierto modo, preludiaba la llegada del arte románico: los visigodos. 

En apenas media hora, el dibujante recorría algunos de los enclaves fundamentales de esta civilización y de los pueblos herederos, desde San Pedro de la Nave (Zamora) hasta San Miguel de Escalada (León) o San Cebrián de Mazote (Valladolid). El guiño hacia el arte prerrománico coincidía con el lanzamiento de un volumen que cambiaría la perspectiva de muchos sobre el mundo visigodo. 

Era La aventura de los godos, del recordado periodista y locutor de radio Juan Antonio Cebrián. Desde aquellos dos hitos, han pasado veinte años, sí, y el mundo visigodo y su legado material —la arquitectura prerrománica— no han parado de recabar adeptos ni de desatar pasiones, hasta conquistar una especie de nueva edad de oro. Lo prueban las numerosas excavaciones arqueológicas actuales, el lanzamiento de libros y documentales o el emergente turismo cultural que recorre los lugares más sugerentes de aquella etapa.

Divulgador del arte prerrománico a través de Internet y las redes sociales, Pablo García-Diego es una de las personas que mejor encarna esa insaciable inquietud por el mundo visigodo. 

Este informático jubilado narra cómo en 1973 se trasladó a Asturias por motivos laborales y allí se encontró por sorpresa con el templo que cambiaría su vida: la iglesia de San Salvador de Valdediós, en Villaviciosa. “Yo no sabía nada de arte prerrománico”, confiesa. Así arrancó su cruzada por descubrir todos los conocimientos publicados sobre la civilización que sucedió a la Hispania romana —que no eran muchos—, empapándose de volúmenes como la Historia de España, de Ramón Menéndez Pidal, o los trabajos del francés Jacques Fontaine. Sus ratos libres pasaron a ser patrimonio de investigaciones y viajes que acabarían por nutrir innumerables fichas de monumentos anteriores al siglo X.

Exterior de San Pedro de la Nave, Zamora J. M. S.

Lo que entonces ignoraba es que el frustrado comienzo de un libro que nunca llegaría a publicarse alimentaría uno de los portales monográficos más completos del universo digital español sobre el turismo prerrománico. En 2005, García-Diego impulsó asimismo la asociación Amigos del Arte Altomedieval Español, que, desde entonces, no ha parado de cosechar seguidores. Sobre todo, en las redes sociales, donde más de 23.000 amantes de este enigmático patrimonio desgranan diariamente los detalles de un pasado largamente ignorado. 

“Hasta el año 2000 no se sabía nada de todo esto; entonces, empezaron a realizarse estudios como los del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), comenzaron a llevarse a cabo excavaciones arqueológicas de forma constante y los periódicos no han parado ya de publicar con frecuencia noticias sobre el mundo visigodo”, enfatiza.

Envidia de Europa

Precisamente, en los últimos días, los medios se han hecho eco de la lucha de un pequeño pueblo conquense, Villamayor de Santiago, por investigar una necrópolis visigoda recientemente descubierta. “Tenemos más restos y más potentes de los siglos V al VIII que muchos otros lugares de Europa, donde ya les gustaría contar con la cantidad y calidad de nuestros vestigios”. Son palabras de Daniel Gómez Aragonés, historiador, escritor y uno de los principales divulgadores actuales del mundo visigodo, que coincide “plenamente” con la explosión del interés por esta etapa. 

“Existe un anhelo por encontrarnos con nuestras raíces y esencias, por saber quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos”, justifica. Porque la civilización visigoda es “una de las partes más desconocidas de nuestro pasado, pero también de las más importantes: no podemos entender la Edad Media sin saber lo que fue el Reino visigodo de Toledo”, ejemplifica.

Interior del templo de Santa María de Melque, Toledo Daniel Gómez Aragonés

Por fortuna, ese lejano pasado sigue aquí, con nosotros. Gómez Aragonés, autor de trabajos como “Historia de los visigodos” (Almuzara) o “Toledo. Biografía de la ciudad sagrada (La esfera de los libros), corrobora que, felizmente, quien tiene inquietud por esta etapa histórica, puede recorrerla por su propio pie. ”Hoy podemos adentrarnos en templos como Santa María de Melque o San Pedro de la Mata en Toledo, Quintanilla de las Viñas (Burgos) o Santa Comba de Bande (Ourense), pero también tenemos el parque arqueológico de Recópolis (Guadalajara) o la opción de visitar el Museo Arqueológico Nacional y sufrir el síndrome de Stendhal al observar el extraordinario tesoro de Guarrazar“, enumera.

La curiosidad social por el mundo visigodo no se ha generado de forma espontánea, sino que ha venido de la mano del conocimiento científico y la divulgación. 

Cuenta el escritor toledano que el principal enemigo de esta etapa era “el desconocimiento” y un “estigma” hacia los visigodos, cuyo pasado solía remitirse “a la gracieta de la famosa lista de los reyes”. Gómez Aragonés apunta hacia una de las claves de este cambio de mentalidad: “Si el público ha flipado con series como Juegos de Tronos o Vikingos y, cuando acude a la historia, se da cuenta de que esos detalles de la ficción están presentes en su propio pasado, experimenta un subidón total”. Quizá ese descubrimiento esté detrás, por ejemplo, del insólito éxito de las jornadas sobre el mundo visigodo que recorren distintos pueblos de las dos Castillas o de Andalucía.

“Ni idea de construcción”

A principios del siglo V, los visigodos —un pueblo nómada procedente del sur de Suecia— desembarcan en la península para heredar el brillo perdido por el Imperio romano. 

“Cuando llegaron al sur de Francia no tenían ni idea de construir, no habían puesto piedra sobre piedra en su vida”, enfatiza Pablo García-Diego. Pero la historia cambió. Aprendieron, evolucionaron. “Desarrollaron el coco a velocidades supersónicas”, opina el responsable de la asociación Arte Altomedieval. Así es como tomaron los edificios de la civilización romana —basílicas diáfanas de tres naves y un ábside— y los transformaron para adaptarlos a “una religión mucho más hermética”.

Balcón de arcos peraltados, uno de los emblemas de Santa María del Naranco J. M. S

Una insaciable búsqueda del templo ideal que trajo algunos hallazgos fundamentales para la arquitectura, como la incorporación del arco de herradura, que hoy se cree, sin pestañear, un invento de los musulmanes. 

O el diseño de la planta cruciforme, ensayado con éxito en el templo gallego de Santa Comba de Bande y replicado en edificios tan singulares como San Pedro de la Nave. Sus necesidades litúrgicas, la complejidad de sus ritos, los llevó a compartimentar el interior de sus iglesias o a alumbrar rarezas como las cabeceras independientes que se aprecian en la extrañísima basílica de Santa Lucía del Trampal, Cáceres. 

Un profundo ejercicio de creatividad, pero también de eclecticismo: los visigodos no tuvieron reparos en tomar prestadas ideas de no importa qué país europeo o incluso de las culturas orientales.

Frente al románico y el gótico

“Románico y gótico son como el Real Madrid y el Barcelona, pero el gusto por el prerrománico no para de crecer”, bromea Daniel Gómez Aragonés, quien sostiene que “las tres aristas” artísticas de esta etapa —visigoda, asturiana y mozárabe— “están viviendo un momento muy especial”. Lo percibe en las visitas en las que ejerce de guía por algunos de los monumentos que más le apasionan en su Toledo natal, como Santa María de Melque, de la que habla maravillas. “Siempre que estoy dentro de Melque se me ponen los pelos de punta”, reconoce.

 Quizá por la facilidad de esta iglesia de finales del siglo VII para transmitir los valores de la cultura visigoda. “Es un lugar que se ha levantado para conectar con la trascendencia y si hoy podemos percibir esa parte espiritual, es porque lo hicieron muy bien”, explica.

Santa María del Naranco, el palacio prerrománico mejor conservado de Europa, hoy Patrimonio de la Humanidad J. M. S.

Pero ni así Santa María de Melque puede llenar un espacio vacío en nuestros días. “Me encantaría que pudiéramos conocer el palacio de los reyes godos”, se lamenta el divulgador. 

Aunque todo tiene remedio. “Es muy importante visitar el arte asturiano, porque lo que no está en Toledo, está allí”, recomienda. “Santa María del Naranco (Oviedo) es una obra cumbre del prerrománico europeo”, corrobora Pablo García-Diego, sobre uno de los monumentos más icónicos de Asturias, cuyo triple ventanal mirando a los ríos y praderas del Principado es desde hace más de tres décadas su reconocible divisa turística, bajo el familiar emblema “Paraíso natural”.

En Oviedo son conscientes del tirón turístico de sus dos máximos baluartes: el propio edificio de Santa María del Naranco —el palacio cristiano mejor conservado de todo el continente— y la vecina iglesia de San Miguel de Lillo, que guarda en su interior obras maestras de la pintura y la escultura de la época. “Siempre hemos tenido turistas, pero ahora vienen mejor informados”, detallan guías turísticos de la zona. Pero hay más. 

La divulgación del patrimonio del monte Naranco se ha visto beneficiada por la pandemia: las restricciones de movilidad han impulsado los desplazamientos por el interior, también para descubrir dos de las joyas del arte asturiano. “Como muchos no lo saben, aquí les decimos que estos edificios son Patrimonio de la Humanidad”, apuntan los profesionales del sector sobre la declaración firmada por la Unesco en 1985. En todo caso, reconocen que quienes visitan el Naranco traen la lección bien aprendida: “Continúan la ruta por Asturias para conocer el resto de edificios principales del prerrománico, como San Julián de los Prados o San Salvador de Valdediós”.

Aspecto exterior de San Miguel de Lillo, Oviedo J. M. S.

En efecto, Santa María y San Miguel —junto con la iglesia de Santa Cristina de Lena— son la valiosa herencia de uno de los reyes asturianos más vanguardistas, Ramiro I. Soluciones constructivas como el arco de medio punto y los edificios abovedados serían poco más tarde el emblema de un tsunami que conquistaría todo el territorio cristiano occidental: el arte románico. 

Pablo García-Diego lleva años preguntándose por la identidad del arquitecto y el equipo de constructores que Ramiro I empleó para levantar los iconos del llamado periodo ramirense. “Hay un silencio sobre quién está detrás de estos templos y parece que soy el único que se preocupa por él; no sé cómo los historiadores no están locos buscándolo”, lamenta el informático.

De los museos a los yacimientos

Por fortuna, los edificios de la época visigoda no son el único vestigio de una cultura cuyo descubrimiento está en alza. Aunque el historiador Daniel Gómez Aragonés reconoce que “a los visitantes siempre le impacta más llegar a una iglesia visigoda y estar cubiertos de piedras”, los amantes del periodo visigodo tienen otras alternativas para viajar al pasado. Una de ellas está en los museos. 

Junto al Museo de los Concilios y la Cultura Visigoda de Toledo, Gómez Aragonés apunta hacia una visita obligada: el Arqueológico Nacional. En Madrid se guardan las célebres coronas votivas del tesoro de Guarrazar y también otro de los emblemas visigodos más reconocibles y que Aragonés, todo un apasionado de la época, luce en forma de tatuaje: las fíbulas aquiliformes de Alovera.

Iglesia de Santa María de Melque, en Toledo Daniel Gómez Aragonés

De cualquier forma, el conocimiento de este verdadero germen de España no sería posible sin el estudio, la investigación y la divulgación. Pablo García-Diego cita las investigaciones que se han realizado en lugares como Pla de Nadal (Valencia), el enclave arqueológico de Los Hitos o la recuperación de las ruinas de la iglesia de San Pedro de la Mata, ambos en la provincia de Toledo. 

Gómez Aragonés subraya igualmente la imprescindible labor divulgativa, un terreno en el que “se están haciendo cosas muy buenas”. El escritor apunta hacia uno de los códigos en la transmisión con éxito de este mensaje. “La gente piensa que un historiador no puede tener pasión por su trabajo, pero es un componente esencial y cuando la transmites, el público te lo agradece”, asevera. Aún así, parece que la civilización visigoda aún no ha hecho más que desempolvar una pequeña parte de su sorprendente pasado. Queda, pues, mucho por divulgar.

Imagen de portada: Escena de Daniel en el foso de los leones en el icónico capitel de San Pedro de la Nave (Zamora) J. M. S.

FUENTE RESPONSABLE: elDiario.es España. Por José María Sadia. Actualizado 18 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/Arte/Patrimonio histórico/Patrimonio de la Humanidad.

 

 

 

 

“El idiota”, de Dostoyevski: “La belleza salvará el mundo”.

Continuamos nuestra selección de grandes obras de la literatura universal con una especial impronta cristiana. En esta ocasión, abordamos la obra de “El idiota”, del genio ruso Fiódor Dostoyevski.

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La conversación es un arte que cuesta ejercitar. Su calidad depende de la riqueza de nuestro mundo interior y de la confianza con el interlocutor. Quizá por eso me gustan tanto las conversaciones sobre libros, pues entonces el peso del interés no recae tanto en mis propios hombros, como en los del autor. Y si te apoyas en la espalda de Dostoyevski (1821-1881), ese interés puede muy fácilmente escalar hasta transformarse en pasión. Digo esto porque hace unos meses tuve una idea brillante (algo que no me ocurre muy a menudo): acordé con un amigo emprender juntos la lectura de “El idiota” y, tras leerla, dimos un paseo para comentarla. La pregunta que nos hicimos entonces me motivó a escribir este artículo, y estoy seguro de que te intrigará a ti también. 

Hace años había leído otras novelas del mismo autor: “Crimen y castigo”, “Recuerdos de la casa de los muertos” y, más recientemente, “Los hermanos Karamazov”. Cada una de ellas me produjo sentimientos distintos. 

Ahora elegí “El Idiota”, que no es mi autobiografía (como ironizó otro amigo cuando se lo conté), sino algo así como un episodio en la vida de un “Don Quijote” ruso del siglo XIX. Este itinerario de lectura me ha influido poderosamente. Como dice Nikolai Berdiaev en “El espíritu de Dostoyevski”: “Una lectura atenta de Dostoyevski es un acontecimiento de la vida en que el alma recibe como un bautismo de fuego”. Tal cual, fuego es una buena metáfora para describirlo.

Vale, vamos al grano (diría el dermatólogo): “La belleza salvará el mundo”. Ésta es la frase clave de la obra, y el origen principal de la intriga que sentimos con mi amigo. ¡Qué frase tan expresiva! ¿No? Me dan ganas de dejar de escribir, mirar por la ventana y vagar entre las nubes. Pero escribiré, porque quiero compartir con vosotros las respuestas que he encontrado, en las nubes, en la novela y en otros libros, porque te lo mereces. Será necesario que pongamos la frase en contexto, así que vamos por partes (añadiría Jack el destripador):

De qué va la novela (sin spoilers, tranquilidad)

El príncipe Myshkin es un hombre de 26 años, cordial, franco, compasivo e ingenuo, que ha vivido cuatro años en Suiza para tratarse una epilepsia. Cuando el médico fallece, el príncipe siente que tiene fuerzas suficientes para viajar a San Petersburgo, visitar a una pariente lejana e intentar iniciar una vida normal. Sus cualidades, sin embargo, lo llevan a tener encuentros extravagantes con todo tipo de personas: la más relevante, que lo atraerá por toda la novela como un faro al barco extraviado, será su relación de amor/compasión por una mujer bellísima, pero que arrastra dentro de sí el dolor de una historia de abusos. 

Su nombre es Nastasya Filippovna. La trama se complica cuando el príncipe se enamora, con un amor noble y puro, de una joven de buena familia, que a su vez le corresponde. Se llama Agláya Ivánovna y cuando preguntan por ella, él responde: “Es tan hermosa que da miedo mirarla”. El príncipe, por cierto, no está solo en el campo: hay varios pretendientes para una chica y para la otra. En este escenario, se van suscitando controversias de todo tipo, que los personajes discuten, haciéndonos pensar y sufrir y crecer.

La belleza salvará el mundo

En torno a la mitad del libro (no temas, ya dije que no haré spoilers), aparece en escena la confesión de Ippolit. Se trata de un joven de 17 años que está tísico y el médico le ha pronosticado menos de un mes de vida. El príncipe invita al enfermo a quedarse en la casa donde está viviendo, aunque los demás no comprendan que acoja a un joven que además de enfermo, es nihilista, vehemente e inoportuno. 

Una noche, un grupito de conocidos y amigos llegan a la dacha (casa de campo) que el príncipe está alquilando para celebrar su cumpleaños. Sacan “champagne”, están conversando felices, cuando el joven Ippolit expresa un deseo ardiente y delirante de abrir el corazón. 

Los demás no lo quieren oír, pero él pide hablar por el derecho que tienen los condenados a muerte. Al fin, a pesar de la reticencia del público, inicia una larga lectura de unas confesiones que ha escrito el día anterior. Pero justo antes de ponerse a leer, Ippolit se dirige al príncipe y le pregunta a viva voz, provocando el estupor de todos: “¿Es cierto, príncipe, que usted dijo en cierta ocasión que el mundo será salvado por la ´belleza`? ¡Señores —vociferó dirigiéndose a todos—, el príncipe asegura que la belleza salvará al mundo! Y yo por mi parte aseguro que si se le ocurren esas ideas peregrinas es porque está enamorado”.

¿A qué belleza se refiere Dostoyevski?, ¿qué belleza salvará el mundo? ¿Por qué dice Ippolit que esa idea se le ocurrió por estar enamorado? ¿Dónde está esa fuerza para poder descubrirla, atesorarla y difundirla con todas nuestras energías? Como es lógico, este fue el principal tema de discusión que tuve con mi amigo mientras paseábamos bajo los árboles del campus de la Universidad de Navarra. 

La relación de Ippolit con el autor

Tanto Ippolit como el propio Dostoyevski estuvieron condenados a muerte. El primero por la tuberculosis y el autor, en su juventud, por haber sido sorprendido en un café en que se conversaban ideas “revolucionarias” (no muy graves). Este episodio biográfico lo narra maravillosamente bien Stefan Zweig en “Momentos estelares de la humanidad”. 

Fiódor tenía los ojos ya vendados y esperaba junto al paredón a que lo fusilaran. Iba a morir, no había salida posible, salvo que ocurriese un milagro. En el último segundo —y aquí está el momento estelar de la humanidad—, llegó la noticia de que el zar le había conmutado la pena. 

“La muerte, vacilante, se arrastra fuera de los miembros entumecidos”, escribe Zweig. Dostoyevski podría vivir; a cambio, debería hacer cuatro años de trabajos forzados en Siberia y luego dedicar cinco años al servicio militar. Ese día se salvó un hombre fundamental para la literatura universal, y brotó la idea de un personaje que pudiera ver el mundo desde la perspectiva de la muerte. Esa mirada podría ser rebelde, como la de Ippolit, trágica y profunda, como la de Dostoyevski, o compasiva, como la del príncipe Myshkin. 

Un hombre que ha sentido el aliento de la muerte por detrás de la oreja, está en mejor pie para entender el dolor del más insigne condenado a muerte de la historia: Jesucristo. Parece que me estoy enrollando, pero no, te pido que confíes en mí y que leas todavía un último antecedente, pues éste guarda la pista más importante antes de llegar a la conclusión.

El Cristo de Holbein

Hay cuadros que gustan, otros que sorprenden y otros que cambian la vida. La experiencia que tuvo Dostoyevski en el museo de Basilea casi lo lleva a un ataque de epilepsia. Ocurrió durante un viaje por Europa que hacía con su segunda mujer, Anna Grigorievna, el 12 de agosto de 1867. Fiódor iba con ella camino de Ginebra y aprovecharon de visitar el museo de Basilea. Allí se encontraron con un lienzo de dos metros de largo y treinta centímetros de alto que llamó poderosamente la atención de un Dostoyevski de 46 años. Se trataba del ‘Cristo muerto’, pintado en 1521 por Hans Holbein el Joven. Ahora fíjate también tú en la imagen, contémplala despacio, verás que es un Cristo particularmente demacrado, exangüe y atropellado. 

Cristo muerto, Hans Holbein, 1521. ©Wikipedia Commons

Pues esa imagen provocará la redacción de “El idiota”, la entrañable e inmortal novela que ahora comentamos. ¿Cómo es posible —imagino que se preguntó Dostoyevski al admirar ese cuerpo destruido— que Cristo haya pagado “ese” precio para salvarnos? 

¿Es Cristo la belleza que salvará el mundo? Aquel que fue definido como “el más hermoso entre los hijos de los hombres” (salmo 44) podría dar testimonio de una belleza física sin igual. Pero la pintura de Holbein muestra un Cristo desfigurado, que nos recuerda más bien la profecía de Isaías: “No hay en Él parecer ni hermosura que atraiga las miradas ni belleza que agrade” (Is 53,2). Vamos a ver, ¿entonces de qué belleza estamos hablando? 

En último término, no hay belleza mayor que el amor que ha vencido la muerte. El amor de Aquél que da la vida por sus amigos es lo más bello que conoce el mundo. La belleza que salva, que salva de verdad, es la del amor que llega al extremo del sacrificio redentor. Por eso, la belleza que salvará el mundo es Cristo. Dios se hizo hombre para salvarnos, murió para darnos vida y ofrecernos la resurrección. La historia del cadáver que tan crudamente retrata Holbein tiene un epílogo, o mejor, una segunda parte, que confirma el triunfo de la belleza sobre la muerte: la sobrecogedora belleza de la Resurrección. Digámoslo con palabras del Apocalipsis: “Y la ciudad no necesitaba sol ni luna, pues la iluminaba la claridad de Dios, y su lumbrera era el Cordero” (Ap 21, 23). 

La belleza del amor de Cristo, que nos salva, es aquello que debemos descubrir, atesorar y difundir con todas nuestras fuerzas. ¿No estamos aquí frente al misterio más importante de nuestras vidas? Amar a los demás como Cristo nos amó a nosotros, es decir, amar hasta el extremo de padecer y de morir por el bien del otro, es el secreto del sentido de nuestra existencia. Si lo aprendemos, participaremos en la salvación del mundo. No es poco, ¿eh?

Imagen de portada: Fiódor Dostoyevski. ©Wikipedia Commons

FUENTE RESPONSABLE: OMNES Cultura. Por Juan Ignacio Izquierdo Hübner. 3 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/Literatura/Religión/Dostoyevski.

 

Inteligencia Artificial. Un nuevo mapa interactivo permite seguir la Ruska en Finlandia.

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En septiembre empieza un verdadero espectáculo natural en Finlandia: la ruska o follaje otoñal, que se desplaza de norte a sur a una velocidad de 500 km en tan solo dos semanas. Aunque varía de año en año según las condiciones climáticas, suele suceder la segunda semana de septiembre y dura aproximadamente diez días, alargándose hasta principios de octubre en el sur del país. Para controlar el avance de la ruska y saber cuándo y dónde observarla, Visit Finland ha lanzado un mapa de follaje otoñal en directo gracias a la Inteligencia Artificial (IA).

INTELIGENCIA ARTIFICIAL PARA OBSERVAR LA RUSKA

«El comportamiento de la ruska se pronostica con ayuda de la Inteligencia Artificial (IA) obteniendo unos resultados bastante precisos que se vuelcan en un sencillo mapa donde los usuarios pueden ver cómo evolucionará”, apunta Heli Jiménez, Directora de Marketing Internacional y Relaciones Públicas de Business Finland, en una nota de prensa.

El usuario puede posicionar el cursor encima de cada destino de Finlandia y saber qué día empieza y acaba el follaje otoñal en esa zona y de qué colores estarán los árboles en ese momento. Para que esto sea posible, «el servicio utiliza datos de fuentes como las cámaras de carretera de toda Finlandia para trazar con precisión el progreso de la ruska durante los meses de otoño. La IA procesa y refina la información y, con la ayuda de los informes meteorológicos, crea una guía visual en tiempo real de las etapas del otoño desde Hanko, en el sur, hasta Enontekiö, en el norte». añade Heli Jiménez.

Asimismo, la página web cuenta con información relevante para mejorar la experiencia: más allá de los mejores lugares para observarla, explica cómo se da este fenómeno, qué clima se encontrará el visitante o qué llevar en la mochila mientras se practica el Ruskaretki, el término con el que se conoce la excursión o caminata que se realiza en la ciudad, los bosques o colinas para admirar los impresionantes colores del otoño, ya sea durante dos horas o dos semanas.

RUSKARETKI EN EL CAMPO O EN LA CIUDAD

Los finlandeses aprovechan estos días para salir a observar el fenómeno, que ocurre cuando el clima frío y la disminución de la luz natural detienen el proceso de fotosíntesis en los árboles, plantas y arbustos. La disolución de la hoja perenne en sus hojas da lugar a los espectaculares colores de la ruska, palabra que tiene su origen en el término ruške de los sámi de Inari y en el término ruški de los sámi del norte. También es similar a la palabra finesa ruskea que significa marrón.

Ruska

FOTO: Harry  TARVAINEN

Sea cual sea el lugar de Finlandia al que vaya a hacer un ruskaretki, Visit Finland recomienda acercarse hasta un lugar abierto que permita observar los árboles de lejos, así como las alfombras que crean las hojas caídas en el suelo. Para mejorar la experiencia, también aconsejan tener en cuenta que en septiembre la temperatura puede pasar de los 20ºC a los 10ºC, por lo que es necesario llevar capas para poder quitarse y ponerse según el momento del día, calzado impermeable y chaqueta.

Imagen de portada: Ruska. Finlandia.

FUENTE RESPONSABLE: National Geographic en Español. Por Meritxell Batlle Cardona. 5 de septiembre de 2022.

Sociedad y Cultura/Inteligencia Artificial/Mapa interactivo/Finlandia.

 

La espectacular foto de Jason Rinehart de un rayo bajo un arcoíris doble.

La naturaleza no deja de sorprendernos con espectáculos que parecen demasiado mágicos para ser verdad. A veces, las condiciones perfectas se alían y encontramos fenómenos atmosféricos que nos dejan con la boca abierta.

En Virginia existe un enclave donde la naturaleza se vive en todo su esplendor: la conocida como Cordillera Azul. Es en este lugar precisamente donde reside el fotógrafo Jason Rinehart, experto en capturar lo que su entorno le ofrece para compartirlo con todos los que no tenemos tanta suerte.

En la última imagen con la que nos ha sorprendido podemos ver un doble arcoíris partido justo por la mitad por un espectacular relámpago. Pero eso no es todo, sino que la espectacularidad de la foto también viene dada por el momento justo del día en el que se sacó: en pleno atardecer.

El resultado es una fotografía que nos deja boquiabiertos ante la imposibilidad de tantos fenómenos atmosféricos y casualidades coincidiendo en un mismo instante, el mismo que Rinehart supo aprovechar con su lente.

Por suerte, esta no es la única instantánea que nos ha regalado el fotógrafo donde podemos observar la magia del cielo en estado puro. Os dejamos con otras de sus obras, capturadas en el instante preciso:

Imagen de portada: Gentileza de Pinterest

FUENTE RESPONSABLE: Cultura Inquieta. Por María Toro. 5 de agosto 2022.

Sociedad y Cultura/Arte fotográfico.

 

La misteriosa noche en que murió Natalie Wood

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A las once y cuarto, la actriz se retiró a su camarote. A las doce y media la cama estaba vacía… La muerte de esta leyenda del cine sigue siendo uno de los grandes misterios de Hollywood. ¿Qué pasó realmente la noche en la que murió Natalie Wood?

La isla Santa Catalina se halla a 40 kilómetros de la costa de California. La cala ubicada en el extremo norte es la más apartada. Allí no hay hoteles, solo un restaurante, el Dougs Harbor Reef, donde cenaron Natalie Wood, su marido -Robert Wagner- y el amigo de ambos Christopher Walken la noche del 28 de noviembre de 1981, antes de regresar a su yate Splendour.

A las once y cuarto, la actriz se retiró a su camarote. Sin embargo, a las doce y media la cama estaba vacía. Al principio su marido no se preocupó, pero con el tiempo su inquietud fue en aumento y pidió ayuda por radio. A la mañana siguiente, un miembro de la tripulación divisó un punto rojo entre las olas. Cubierto por una chaqueta roja, el cuerpo de Natalie Wood flotaba boca abajo sobre las aguas.

¿Qué ocurrió aquella noche? Walken, Wagner y Natalie Wood bebieron más de la cuenta, tuvieron una discusión, la actriz se hartó de la pelea y decidió largarse del barco, pero al tratar de subirse a la barca se resbaló. Desde el principio, a la prensa solo le interesó el morbo, se hablaba de adulterio o incluso de un trío, y se especuló con que Robert Wagner, en un arrebato de furia, hubiese empujado a su mujer.

“Lo más desolador de la muerte de Natalie Wood es que, si hubiera ido sobria, podría haberse salvado”

Hollywood estaba ávido de noticias sangrientas, pero los forenses no encontraron pruebas de esa teoría. Al contrario, el doctor Noguchi -el forense de las celebrities se inclinó desde el principio por la tesis del accidente: «Lo más desolador de la historia estaba en que el ahogamiento se había producido por el enorme peso de la chaqueta de plumón, que había arrastrado a la actriz hasta el fondo del mar cuando intentaba trepar al bote. Si hubiera ido sobria, se la habría quitado, pero el alcohol le impidió pensar con claridad».

¿Días felices?. Natalie Wood y Robert Wadner en 1976. CORDON

Sin embargo, el informe complementario que Noguchi le pidió a Paul Miller, el mayor experto en accidentes marinos, corrigió su hipótesis: la clave estuvo en unas corrientes de la zona. Cuando Natalie Wood se dispuso a desamarrar el bote, la fuerza del aire habría apartado un poco la embarcación del yate, y es más que probable que al intentar saltar al bote perdiera el equilibrio.


Cuando emergió, no debió de creer que se hallaba en peligro porque se había agarrado a la lancha neumática, pero entonces tuvo que notar que algo raro ocurría. El bote se alejaba del yate, y ella con él, diez, veinte, treinta metros… En ese punto tuvo que pedir socorro, pero nadie atendió sus gritos, ahogados por la música de una fiesta en la costa. A esas alturas, la estrella debía de estar muy asustada.


Los hematomas en las pantorrillas dan a entender que intentó usar el motor como apoyo, pero la chaqueta tiraba de ella hacia abajo cada vez con más fuerza. Y, aun así, no se rindió y trató de llevar el bote contra el viento hasta la orilla. Dio patadas en el agua con todas sus fuerzas y el bote empezó a retornar a la isla muy lentamente. Pero el entumecimiento ya se había empezado a extender por todo su cuerpo. La hipotermia redujo, primero, sus fuerzas; luego, le quitó la conciencia; y, finalmente, hizo que soltara la mano agarrada al bote.

Natalie Wood perdió su batalla contra la muerte a unos doscientos metros de la orilla y, unos minutos más tarde, el bote que había gobernado con tanto sufrimiento varaba en la playa.

Imagen de portada: Natalie Wood

FUENTE RESPONSABLE: ABC XL Semanal. Por Isabel Navarro. 26 de agosto 2022.

Sociedad y Cultura/Leyendas del Cine

 

 

5 poemas de Bella Ajmadúlina.

Fue una de las más destacadas poetas modernas de Rusia. Destacó por el intenso lirismo de sus versos. A continuación puedes leer 5 poemas de Bella Ajmadúlina.

La Noche

A Andréi Smirnov

El alba oscurece por tres puntos

y temerosa la mano no se atreve

a irrumpir en la blancura del papel

cortando el aire denso que lo guarda.

Como sin remedio mi razón es honesta

se avergüenza de su imperfección

y no deja a la mano alcanzar la dicha

de tramar yambos con el descuido de ayer.

Mientras está plena de signos la penumbra

una idea imprecisa que hace arder mi frente,

el poder del café o la pasión nocturna

se pueden confundir con chispas

de la inteligencia.

Pero, en realidad, como grande es mi juicio

está a salvo de las locuras de estas vigilias,

pues esta ardiente excitación, como un genio,

méritos suyos no las considera.

¡Acaso es pecado desconocer mi infortunio!

Es tan inocente la pequeñez, tan dulce

la tentación de violar el anonimato

de esta noche,

nombrando todo lo que me rodea

por su nombre.

En tanto ordeno a mi mano no moverse

cada objeto me observa provocativo,

resplandece y vigila cada gesto mío

que insinúe le rinde pleitesía.

Seguro de que los amo

los objetos gruñen y mendigan,

anhelando con toda el alma

sea mi voz la que los cante.

¡Qué agradecida estoy a la vela,

quisiera hablar de su amada luz

y concederle la incansable caricia

de los epítetos! Pero, callo otra vez.

¡Qué dolor y tormento el de estar muda,

sin confesar ni con una palabra

toda la belleza que el amor

con mi pupila severa contempla!

¿De qué me avergüenzo?

¿Por qué no soy libre en la casa desierta,

bajo la nieve creciendo para escribir mal,

pero con justeza,

sobre la casa, la noche y el cielo azul

tras la ventana?

¡No quiera Dios que pierda la vergüenza

ante la hoja de papel tan indefensa

ante la vela sencilla y luminosa

ante mi rostro esfumándose en el sueño!

La traición

Me traicionan. Me traicionaron. Y después

me olvidan. Yo misma soy culpable.

Y tengo que admitir con mi razón rendida

que me estoy volviendo loca, volviendo loca.

Y si están vendiendo las naranjas

y huele a naranjas todo el cesto,

entonces me parece que a mí me venden,

a mí me venden, no a las naranjas.

Cuando los padres echan al olvido

a sus propios hijos para distraerse,

pues me parece que a mí me traicionan,

a mí me traicionan no a sus hijos.

Y cuando a ninguna cosa le dan valor,

engañan, mienten, andan con los chismes,

pues me parece que a mí me traicionan,

me venden y me traicionan.

Un cuento sobre la lluvia

Desde la mañana la lluvia no me abandonaba,

-Oh, déjame- le decía yo groseramente.

Pero ella no cedía, fiel y triste,

me seguía como una pequeña hija.

La lluvia se pegó a mis espaldas, como un ala.

Yo la retaba

-Avergüénzate, mala!

Llorando te implora el quintero

-Vete a las legumbres y a las flores!

¿Qué quieres de mí?

El tiempo era pesado y seco.

La lluvia estaba conmigo, olvidando

al resto del mundo.

Los chicos bailaban en torno a mí,

como si fuera una máquina regadora.

Me ingenié para entrar en un café,

Me escondí en una mesa, detrás de un nicho.

La lluvia, cual un mendigo, se pegó a la ventana,

y quería llegar a mí a través del vidrio.

Salí otra vez, la mejilla fue castigada

con una bofetada húmeda,

pero en seguida, arrepentida,

la lluvia, triste y valerosa,

me lavó los labios con olor a cachorro.

Creo que mi apariencia era ridícula.

Me envolví el cuello con un pañuelo gris.

Y la lluvia me pellizcaba la oreja.

La sequía era tensa. Todo estaba seco.

Sólo yo me empapé.

Traducción: Irina Astrau

El que guarda silencio

En este mundo, donde es otoño, donde las caras de los niños son rosadas,

donde las palabras de la agitada alma solitaria son pesadas,

existe alguien…

Él observa, para que las hojas silenciosas vuelen,

y administra en el universo el gran rito del silencio.

Invierno

Este gesto del invierno hacía mí,

frío y aplicado.

Sí, hay algo en el invierno

de la medicina tierna.

De otro modo, cómo de repente,

de la oscuridad y el tormento,

la enfermedad confiada

le dirige sus manos.

Oh amable, seguí con tu brujería,

de nuevo rozará mi frente

el beso santo del anillo helado.

Y es cada vez más fuerte la tentación

de encontrar el engaño con la confianza,

mirarle los ojos a los perros,

abrazar los árboles,

perdonar como jugando,

y habiendo perdonado

perdonar todavía a alguien,

confundirse con el día invernal,

con su óvalo vacío,

ser siempre para él

su matiz pequeño.

Reducirse a no existir,

para implorar detrás de las paredes

no una sombra mía sino la luz,

por mí tapada.

En qué me diferencio

de la mujer con la flor

o de la muchacha que ríe

y juega al anillo.

¿Y el anillito no llega hasta sus manos?

Me distingo de la habitación con el empapelado,

donde estoy sentada sobre el final del día

y la mujer con los puños de cibelina

aparta de mí su mirada arrogante.

Cómo compadezco su mirada altiva,

y temo, temo espantarla,

cuando ella se inclina

sobre el cenicero de cobre

para sacudir la ceniza.

¡Oh, Dios mío!

Cómo le compadezco,

su hombro, su hombro deprimido,

y su cuello blanquito y fino,

que siente calor bajo las pieles.

Y temo que de repente comience a llorar,

que sus labios griten terriblemente,

que esconda las manos en las mangas

y que las perlas golpeen el suelo…

 

Imagen de portada: Bella Ajmadúlina

FUENTE RESPONSABLE: Zenda. Apuntes, Libros y Cía. Por Laura Di Verso. Editor. Arturo Pérez-Reverte. 26 de abril 2018.

Sociedad y Cultura/Literatura/Poesía

 

Qué son la teoría del caos y su efecto mariposa y cómo nos ayudan a entender mejor el universo.

Cliquea por favor en el siguiente link, para ver el vídeo.

Qué son la teoría del caos y el efecto mariposa y cómo nos ayudan a entender mejor el universo

Este principio de las matemáticas y la física ha inspirado a la ciencia ficción y tiene la capacidad de plantearnos preguntas existenciales.

Y es que la teoría del caos introduce un elemento de incertidumbre en nuestra lectura del Universo.

Durante muchos siglos, el mundo fue explicado a través de las leyes de Isaac Newton y la física clásica. Según estas leyes, si se conoce el estado actual de un objeto, se podrá predecir con relativa facilidad su comportamiento en el futuro.

Pero la teoría del caos cuestiona esta visión determinista: no todo es predecible, ni funciona como un reloj.

En este video animado te contamos los hallazgos del meteorólogo Edward Lorenz – pionero en el desarrollo de la teoría del caos y su efecto mariposa – que indica que pequeñísimas variaciones que pueden parecer inocuas, con el tiempo generarán enormes cambios.

Presentación: Laura García, Guion: Carlos Serrano y Camila Costa, Diseño, animación y sonido: Kako Abraham, Editoras: Ana Lucía González, Natalia Pianzola.

Imagen de portada: Gentileza de Pinterest

FUENTE RESPONSABLE: Redacción BBC News Mundo. 20 de agosto 2022.

Sociedad y Cultura/Ciencia/Física

5 poemas de Anna Ajmátova

Fue una de las figuras más representativas de la poesía acmeísta de la Edad de Plata de la literatura rusa. A continuación te ofrecemos 5 poemas de Anna Ajmátova.

Dedicatoria

Las montañas se doblan ante tamaña pena

Y el gigantesco río queda inerte.

Pero fuertes cerrojos tiene la condena,

Detrás de ellos sólo «mazmorras de la trena»

Y una melancolía que es la muerte.

Para quién sopla la brisa ligera,

Para quién es el deleite del ocaso –

Nosotras no sabemos, las mismas por doquiera,

Sólo oímos el odioso chirriar de llaves carceleras

Y del soldado el pesado paso.

Nos levantamos como para la misa de madrugada,

Caminábamos por la ciudad incierta,

Para encontrar una a la otra, muerta, inanimada,

Bajo el sol o la niebla del Neva más cerrada,

Mas la esperanza a lo lejos canta cierta…

La sentencia… y las lágrimas brotan de repente,

Ya de todo separada,

Como arrancan la vida al corazón, dolorosamente,

Como si hacia atrás la derribaran brutalmente,

Pero marcha… vacila… aislada…

¿Dónde están ahora aquellas compañeras del azar,

De mis años de infierno desnudo?

¿En la borrasca siberiana cuál es su soñar,

Qué imaginan en el círculo lunar?

A vosotras os envío mi adiós y mi saludo

Traducción de Jorge Bustamante García

El poeta

Piensas que esto trabajo, esta vida despreocupada

Escuchar a la música algo y decirlo tuyo como si nada.

Y el ajeno scherzo juguetón meterlo en versos mañosos

Jurar que el pobre corazón gime en campos luminosos.

Y escucharle al bosque alguna cosa y a los pinos taciturnos ver

Mientras la cortina brumosa de niebla se alza por doquier.

Tomo lejos o a mi vera, sin sentir culpa a mi turno

Un poco de la vida artera y el resto al silencio nocturno.

Traducción de Rafael Alberti

Estamos tan intoxicados uno del otro

Estamos tan intoxicados uno del otro

Que de improviso podríamos naufragar,

Este paraíso incomparable

Podría convertirse en terrible afección.

Todo se ha aproximado al crimen

Dios nos ha de perdonar

A pesar de la paciencia infinita

Los caminos prohibidos se han cruzado.

Llevamos el paraíso como una cadena bendita

Miramos en él, como en un aljibe insondable,

Más profundo que los libros admirables

Que surgen de pronto y lo contienen todo.

Traducción de Jorge Bustamante García

La musa

Cuando en la noche oscura espero su llegada,

Se me antoja que todo pende de un hilo.

¿Qué valen los honores, la libertad incluso,

cuando ella acude presta y toca el caramillo?

Mira, ¡ahí viene! Ella se echa a un lado el velo

Y se me queda mirando larga y fijamente. Yo digo:

«¿Has sido tú la que le dictó a Dante las páginas sobre el infierno?»

Y ella responde: «Yo soy aquella.»

Traducción de María Teresa León

Para muchos

Soy vuestra voz, calor de vuestro aliento,

El reflejo de todos vuestros rostros,

Es inútil el batir del ala inútil:

Estaré con vosotros hasta el mismo final.

Y por eso me amáis ávidamente,

Con todos mis pecados y flaquezas,

Y por eso me entregasteis sin mirar

Al mejor de todos vuestros hijos,

Y por eso no me preguntasteis

Por ese hijo ni una sola vez,

Y llenásteis con el humo de alabanzas

Mi casa ya vacía para siempre.

Y dicen que más estrechamente ya no es posible unirse

Y que más irreversiblemente ya no se puede amar…

Como la sombra quiere separarse del cuerpo,

Como la carne quiere separarse del alma,

Así deseo yo que me olvidéis vosotros.

Traducción de María Teresa León

Imagen de portada: Ilustración de Anna Ajmátova

FUENTE RESPONSABLE: Zenda. Apuntes, Libros y Cía. Por Laura Di Verso. Editor: Arturo Pérez-Reverte. 13 de enero 2018

Sociedad y Cultura/Literatura/Poesía

 

Por qué la Edad Media tiene tan mala fama?

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“La gente tiene derecho a vivir como quiera, ya no estamos en la Edad Media”. Estas declaraciones, pronunciadas no hace mucho por un primer ministro europeo, demuestran que lo medieval se utiliza a menudo como sinónimo de incultura, barbarie y atraso.

Esa visión despectiva de la Edad Media se puede observar en otros muchos ámbitos. Por ejemplo, desde hace años las películas y series ambientadas en esta época reflejan una sociedad violenta, injusta y supersticiosa. Y esa visión se refuerza mediante una estética cada vez más oscura –al parecer, el sol no salía mucho en la Edad Media–. En ese sentido, El último duelo, la última gran producción de Hollywood ambientada en esta época, representa un ejemplo paradigmático de estos tópicos.

El Último Duelo | Tráiler Oficial | Subtitulado

Todos estaremos de acuerdo en que meter mil años de historia en el mismo saco se antoja bastante ridículo. ¿Se imaginan que en el futuro se englobe dentro de una época el tiempo entre 1500 y 2500, y que se aplique el mismo calificativo a todos esos siglos?

Además, basta entrar en una catedral gótica para comprobar que la Edad Media tuvo bastante poco de bárbara y de oscura. Quizá por ello, han sido muchos los medievalistas que se han esforzado en mostrar que esa visión despectiva del Medievo es difícilmente defendible. Sin embargo, poco se sabe sobre el origen de esa concepción. ¿Por qué lo medieval tiene tan mala fama?

El valle de la Edad Media

Lo primero que habría que preguntarse es por qué metemos mil años de historia dentro de una misma época, y por qué la conocemos como Edad Media. Fue el suizo Cristóbal Cellarius quien a finales del siglo XVIII publicó un libro que consagró la división de la historia en tres edades: antigua, media y moderna, a la que posteriormente se añadiría la contemporánea.

Lejos de ser adjetivos neutros, estas denominaciones denotan ya una genuina visión de la historia. Al ser definido como Edad Media, el período entre los siglos V y XV pasaba a la historia como una época cuya importancia se reducía a estar entre medias –de ahí el nombre– de otras dos edades más importantes.

Esta visión de la historia podría representarse gráficamente como un paisaje dominado por dos imponentes montañas: la Edad Antigua y la Edad Moderna, separadas entre sí por el valle de la Edad Media. Ahora bien: ¿cuándo comenzó esta visión tan despectiva del milenio medieval? ¿Puede señalarse un momento en particular, o incluso a una persona concreta como responsable de esta concepción histórica?

El creador de la fake news de una Edad Media oscura.

El contexto histórico donde nació la idea de una Edad Media oscura no es otro que el Renacimiento italiano, concretamente el siglo XIV, y el primer autor que la plasmó en sus escritos fue el célebre Francesco Petrarca. Las circunstancias de esta invención historiográfica son ricas y complejas, y en este libro de reciente aparición profundizo en ellas.

De manera sintética, podemos decir que el motivo del desprecio de Francesco Petrarca hacia la Edad Media proviene de su anhelo hacia la Roma antigua. Como gran conocedor de los clásicos latinos, Petrarca no podía evitar comparar la ruinosa situación de la Italia de su tiempo con la gloriosa época romana. Era tal el desafecto que el poeta toscano sentía por su propio tiempo que, en su carta A la posteridad, señaló: “Si el amor a los míos no me lo impidiera, siempre hubiera deseado nacer en cualquier otra época, y olvidar esta”.

En el imaginario colectivo, la Edad Media fue un eterno valle de lágrimas. Aquí, la Crucifixión, parte del panel central del altar de la iglesia franciscana de Múnich, por Jan Polack, 1492. Bayerisches Nationalmuseum, Múnich.

Para Petrarca, con la decadencia del Imperio romano había comenzado una época caracterizada por las tinieblas y la corrupción en todos los niveles: político, religioso y, sobre todo, cultural. Según esta visión, durante la Edad Media la Iglesia se corrompió y las letras y las artes entraron en una época oscura que, para Petrarca, aún perduraba.

En sus Epistolae metricae, el gran poeta toscano lo resumió así: “Hubo una edad más afortunada y probablemente volverá a haber otra de nuevo; en el medio, en nuestro tiempo, ves la confluencia de las desdichas y de la ignominia”. Esta frase sintetiza a la perfección la concepción historiográfica que aún persiste hoy día: una Edad Antigua dorada, una Edad Media oscura y una Edad Moderna que habría de suponer la recuperación de la cultura, es decir, su renacimiento.

La tierra prometida: el Renacimiento

Volvemos a la importancia de las palabras: algo no puede renacer si antes no estaba muerto. El mismo término de Renacimiento, que igual que el de Edad Media sería acuñado un poco después, lleva implícita la afirmación de que durante el Medievo la cultura estuvo muerta.

De las citas de Petrarca se extrae claramente que él se vio a sí mismo dentro de la Edad Media. Como un nuevo Moisés, el poeta toscano previó el advenimiento de la tierra prometida del Renacimiento, pero fueron sus sucesores dentro del humanismo italiano quienes proclamaron la llegada del nuevo tiempo dorado.

Los primeros en hablar de un resurgir dentro del campo de las letras y las artes fueron grandes humanistas del siglo XIV. Entre ellos destaca el célebre Giovanni Boccaccio, el discípulo predilecto de Petrarca. Posteriormente, durante el Quattrocento y el Cinquecento, numerosos autores del campo de las artes y las letras proclamaron el renacimiento de la cultura, que había resurgido de sus medievales cenizas para constituir una nueva época dorada.

El mito se extiende hasta nuestros días

En la Edad Media también jugaban al béisbol. El juego de la Pelota, ilustración de las Cantigas de Santa Maria. Wikimedia Commons

Esta visión historiográfica se propagó rápidamente por Europa. Primero fue la Reforma luterana la que acogió esta idea, sobre todo por la crítica a la Iglesia medieval que dicha visión contenía, y la difundió de manera viral gracias a la imprenta.

Posteriormente, la Ilustración francesa retomó esta concepción histórica. Para autores como Voltaire, la Edad Media representaba todos los errores seculares de los que abjuraron, y de los que pretendían salvar a la humanidad, como el oscurantismo religioso y el predominio del dogma sobre la razón.

Desde entonces, la única etapa en la que se reivindicó la época medieval fue el Romanticismo, si bien de una manera idílica. Los representantes de este movimiento recrearon un tiempo lleno de misterio, maravillas y folclore. Los cuadros de Caspar David Friedrich o las novelas de Sir Walter Scott representan muy bien esa Edad Media de castillos, hazañas y duelos entre caballeros por el amor de una dama.

Obviamente, ninguna de las dos visiones, la renacentista y la romántica, hacen justicia a lo que fueron los siglos llamados medievales. La Edad Media, como todas las épocas históricas –como la nuestra misma–, fue un tiempo con luces y sombras. Un tiempo, en definitiva, que, si nos acercamos a él sin prejuicios ni presentismos adanistas, aún tiene muchas enseñanzas que ofrecernos.

Imagen de portada: Ciudad medieval sobre un río, de Karl Friedrich Schinkel (1815). Staatliche Museen zu Berlin, Nationalgalerie / Andres Kilger, CC BY-NC-SA

FUENTE RESPONSABLE: The Conversation. Por Eduardo Baura García. Doctor en Humanidades. 26 de julio 2022

Sociedad y Cultura/Historia/Renacimiento/Edad Media