La ciencia confirma que el lobo noruego-sueco está extinto.

Los lobos que viven hoy en día a lo largo de la frontera de Noruega y Suecia parecen descender de los lobos finlandeses.

El análisis genético muestra que los lobos (en la foto) que ahora viven a lo largo de la frontera de Noruega y Suecia no son nativos de la región y descienden de los lobos finlandeses.

La población original de lobos que vivían en Noruega y Suecia fue eliminada hace 50 años, concluyó un informe encargado por el parlamento noruego.

Hace aproximadamente 12.000 años, cuando las gigantescas capas de hielo del hemisferio norte se estaban retirando por completo, los lobos (Canis lupus lupus) llegaron a lo que hoy es Noruega y Suecia. 

Con el tiempo, estos lobos formaron una población distinta, adquiriendo una constitución más pesada y hombros más profundos en contraste con sus contrapartes euroasiáticas. 

Para 1970, sin embargo, los lobos salvajes sueco-noruegos habían desaparecido, principalmente como resultado de la caza humana y los continuos conflictos con los granjeros.

O eso parecía. Los rumores comenzaron a arremolinarse en la década de 1980 de que los lobos sueco-noruegos en cautiverio estaban siendo reintroducidos en la naturaleza y que la especie estaba regresando. 

Esto parecía tener sentido dado que se encontraron cientos de lobos viviendo a lo largo de la frontera sueco-noruega. 

Con su estado incierto, el parlamento de Noruega encargó un informe en 2016 para determinar qué estaba sucediendo realmente. En un correo electrónico a Gizmodo, Hans Stenøie, director del Museo Universitario de la Universidad de Ciencia y Tecnología de Noruega y primer autor del informe, dijo que se plantearon preguntas sobre la veracidad de la investigación anterior. 

El parlamento noruego “quería una nueva evaluación del origen genético y geográfico de los lobos noruegos, utilizando una metodología de vanguardia”, explicó. 

Si deseas profundizar sobre este tema; por favor cliquea donde esta escrito en “negrita”. Muchas gracias.

Las conclusiones preliminares se presentaron en 2017, pero ya se ha publicado el informe final. Dirigido por investigadores de NTNU, el informe concluye que la población actual de lobos que ahora viven en esta área no es nativa de la región, ya que llegó de Finlandia. 

La naturaleza aborrece el vacío, como dice el viejo refrán, así que con la desaparición de la población nativa de lobos, los lobos finlandeses pudieron expandir su territorio y mudarse de inmediato.

“Hemos llevado a cabo el estudio genético de lobos más grande del mundo”, dijo Stenøien a Norwegian SciTech News, que informa noticias de investigación de NTNU. 

El equipo recolectó ADN de 1.800 lobos de todo el mundo, en particular los de Europa, de los cuales el 72% se consideró utilizable para el estudio. Se realizaron comparaciones del genoma completo para mayor minuciosidad. Los resultados mostraron que la población actual de lobos que viven en Noruega y Suecia son distintas, ya que nunca se han cruzado con la población nativa ahora extinta. El informe muestra que el lobo sueco-noruego original realmente se ha ido, a excepción de algunas personas que actualmente viven en zoológicos.

Pero no todo va bien con los expatriados finlandeses. Se descubrió que la población actual de aproximadamente 400 individuos es genéticamente distinta de sus ancestros finlandeses, pero el informe dice que esto no es el resultado de nuevas adaptaciones, es el resultado de la endogamia. 

El tamaño de esta población de lobos es demasiado pequeño, lo que conduce a una falta de diversidad genética. El hecho de que estos lobos sean consanguíneos también podría significar que la población original de lobos de reemplazo era pequeña para empezar, según el informe. Debido a que la endogamia hace que los animales sean más susceptibles a enfermedades y condiciones genéticas, los lobos de reemplazo también podrían seguir a sus homólogos noruegos-suecos hasta la extinción. 

Curiosamente, la población de reemplazo mostró muy pocos signos de haberse cruzado con perros domesticados.

“El [parlamento] noruego Storting no solo quería conocer el origen genético de los lobos noruegos-suecos, sino también el grado de hibridación con perros”, dijo Stenøie a Earther. “Demostramos que son genéticamente más similares a los lobos finlandeses, y que hay pocos o ningún otro lobo en el mundo con menos perros en sus genomas”, dijo, y agregó que “los lobos noruegos-suecos son ‘puros’ en este sentido”.

El nuevo informe presentó estos hechos sin ningún comentario sobre el manejo futuro de los lobos. 

Eso ahora dependerá de los políticos y grupos de intereses especiales. La reintroducción de los lobos es un tema muy divisivo en Noruega, como lo es en América del Norte. Actualmente se están llevando a cabo esfuerzos de reconstrucción en los Estados Unidos, incluido el Parque Nacional Yellowstone y en Colorado, y también son polémicos. 

Los partidarios de la reconstrucción dicen que es importante reequilibrar la red alimentaria, mientras que los críticos, principalmente agricultores y cazadores, se preocupan por sus medios de vida.

Imagen de portada: Gentileza de Per-Harald Olsen, NTNU

FUENTE RESPONSABLE: GIZMODO Por George Dvordsky. Diciembre 2021

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Medio ambiente: cuáles son los 9 límites que mantienen a la Tierra en equilibrio (y qué riesgos corremos por haber pasado 4).

¿Qué tan cerca estamos de romper el equilibrio natural y la capacidad de resiliencia de la Tierra?

Hace unos 11.000 años sucedió algo inédito en los últimos 100.000 años de historia de la Tierra: el clima del planeta se volvió estable.

Esta era geológica con temperaturas predecibles fue bautizada como Holoceno y le permitió a la humanidad desarrollar la agricultura, domesticar animales y básicamente crear el mundo moderno actual.

Sin embargo, en ese proceso también extinguimos especies y dañamos ecosistemas, contaminamos el aire, el agua y el suelo, y desatamos la crisis del cambio climático.

En otras palabras, forzamos el ingreso al Antropoceno, la actual era geológica donde los humanos somos los principales responsables de los cambios en el planeta.

Es en este contexto que un grupo internacional de científicos liderados por el sueco Johan Rockström del Centro de Resiliencia de Estocolmo comenzó a investigar qué riesgo corremos de quebrar el equilibrio natural y la capacidad de resiliencia de la Tierra.

Su influyente estudio, publicado en 2009, definió nueve límites o parámetros interconectados que son determinantes para mantener la estabilidad del planeta.

«Cada uno de esos aspectos es muy importante individualmente, pero también es muy importante verlos con el conjunto», le dice Arne Tobian, investigador del centro, a BBC Mundo.

Gráfico de los 9 límites planetarios

Además de identificar esos nueve procesos, los expertos definieron medidas cuantitativas muy específicas para cada uno de ellos, que delimitan una zona segura de acción y una de riesgo, que a su vez va creciendo en peligrosidad.

Si no cruzamos esas fronteras trazadas, dicen, la humanidad va a poder seguir prosperando por generaciones.

Pero en caso de pasar tan solo una de ellas, nos exponemos a generar cambios ambientales irreversibles en todo el sistema y desencadenar el colapso de nuestra sociedad.

Los resultados de este colosal estudio fueron llevados a la pantalla en un reciente documental de Netflix titulado «Romper los límites: La ciencia de nuestro planeta» y se ha vuelto especialmente relevante en el marco de la 26ª Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP 26), cuyo objetivo es lograr que el mundo actúe rápido ante una crisis que se conoce desde hace décadas y cuyo margen de acción es cada vez menor.

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LOS 9 LÍMITES PLANETARIOS

De los nueve límites planetarios, ya cruzamos cuatro, hay tres dentro de la zona segura (por ahora) y dos que todavía son una gran incógnita.

1. Cambio climático

Uno de los cuatro límites que ya hemos sobrepasado es quizás el más conocido de todos: el cambio climático.

Desde la Revolución Industrial, la temperatura global ha subido 1,1°C. Este aumento es el responsable de los fenómenos climáticos extremos que cada vez se producen con mayor frecuencia a lo largo del mundo, como las sequías e inundaciones.

Según Naciones Unidas (ONU), hoy en día tenemos cinco veces más desastres meteorológicos que en 1970 y son siete veces más costosos. Las consecuencias son más devastación y más muertes.

La comunidad científica afirma que, para evitar que las consecuencias del cambio climático sean aún peores, es necesario que el aumento de la temperatura se mantenga en el entorno de los 1,5ºC.

Río Paraná

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

Sequías como la actual del río Paraná que afecta a varios países de Sudamérica son cada vez más frecuentes debido al cambio climático.

No obstante, si seguimos tal como en la actualidad, para fines de este siglo el incremento puede llegar a los 4,4°C, lo cual sería catastrófico.

«El drama es que el desafío del cambio climático puede ser el más fácil (de resolver) si uno considera el desafío del desarrollo sostenible en conjunto», dijo Rockström al presentar su estudio en una charla TED en 2010.

Por si fuera poco, el cambio climático es uno de los dos límites planetarios considerados centrales por su influencia sobre todo el sistema.

2. Integridad de la biósfera

La integridad de la biósfera, es decir, la pérdida de biodiversidad y extinción de especies, es el otro de los límites centrales. Y también lo hemos pasado.

Sin embargo, a diferencia del cambio climático, este proceso ya pasó la zona de riesgo creciente y se encuentra directamente en la zona de riesgo alto, lo que aumenta las probabilidades de generar cambios ambientales irreversibles a gran escala.

Es tanto lo que hemos sobrepasado este umbral que algunos investigadores creen que estamos en medio de la sexta extinción masiva en la historia del planeta.

Para tener una idea, las extinciones masivas fueron periodos donde se aniquiló del 60 al 95% de las especies.

Abejas

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Un millón de especies animales y vegetales están ahora en peligro de extinción.

En el documental de Netflix, Rockström asegura que deberíamos perder cero biodiversidad y especies a partir del año que viene.

El desafío es monumental si se tiene en cuenta que actualmente de las 8 millones de especies animales y vegetales que habitan el planeta, 1 millón está en peligro de extinción.

No obstante, es un esfuerzo necesario: tener ecosistemas saludables nos provee de aire limpio, suelos fértiles, agua dulce, cultivos polinizados, materias primas para nuevos fármacos y un largo etcétera.

3. Cambio del uso del suelo

El uso del suelo es otro de los límites que hemos cruzado y consiste en la transformación de bosques, pastizales, humedales, la tundra y otros tipos de vegetación principalmente en tierras para la agricultura y ganadería.

La deforestación, por ejemplo, tiene un enorme impacto en la capacidad del clima para regularse, algo que los especialistas repiten cada vez que hay incendios en el Amazonas.

Pero el cambio del uso del suelo es también uno de los impulsores de las graves reducciones de la biodiversidad, sobre todo por la creciente demanda de tierra para producir comida.

De hecho, uno de los desafíos actuales de la sostenibilidad es cómo alimentar a las casi 8 mil millones de personas que viven en el planeta (y los 2 mil millones más que habrán en 2050) sin quitarle más terreno a la naturaleza.

4. Flujos biogeoquímicos

La cuarta y última frontera ya sobrepasada es la de los flujos biogeoquímicos, que abarca sobre todo a los ciclos de fósforo y nitrógeno.

Cultivos en California

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La agricultura representa el 70% del uso de agua dulce en el planeta.

Si bien ambos elementos son esenciales para el crecimiento de las plantas, su uso excesivo en fertilizantes los coloca en zona de riesgo.

Uno de los problemas que esto genera es que parte del fósforo y nitrógeno aplicados a los cultivos es arrastrado al mar, donde empujan a los sistemas acuáticos a traspasar sus propios umbrales ecológicos.

5. Reducción del ozono estratosférico

De los nueve procesos, hay uno solo sobre el que la humanidad actuó con éxito al ver las señales de alerta: la reducción del ozono en la estratósfera.

Hace más de 30 años el mundo entero se puso de acuerdo en prohibir los clorofluorocarbonos (CFC), sustancias químicas que estaban provocando un «agujero» en la capa de ozono.

Las consecuencias de perder esta capa de protección iban desde la multiplicación de los casos de cáncer de piel hasta daños medioambientales irreversibles.

Tierra vista desde el espacio.

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El Protocolo de Montreal vigente desde 1989 prohibió el uso de ciertas sustancias para proteger a la capa de ozono, vital para frenar las radiaciones ultravioletas del Sol.

Tras el famoso Protocolo de Montreal, el ozono estratosférico se ha ido recuperando, lo que hoy nos permite estar tranquilos dentro de la zona segura para este proceso.

6. Uso del agua dulce

Si bien el uso de agua dulce está actualmente dentro del área de acción segura, nos estamos moviendo de forma vertiginosa hacia la zona de riesgo, asegura Rockström en el documental.

Es que la Tierra puede verse como un punto azul desde el espacio, pero solo el 2,5% es agua dulce. Este porcentaje es cada vez menor principalmente por la ya citada creciente presión de la agricultura para producir más y más comida.

Cabe destacar que aunque la desalinización es posible, consume mucha energía que, en general, proviene de los mismos combustibles fósiles que contribuyen al cambio climático. Por si esto fuera poco, este proceso es una fuente de contaminación de los ecosistemas costeros.

7. Acidificación del océano

Con la acidificación del océano sucede algo similar que con el agua dulce: el límite no ha sido cruzado aún, pero estamos peligrosamente cerca.

Blanqueo de corales.

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El blanqueo de los corales los expone a enfermedades y ya ha desatado eventos de muertes masivas de estos organismos a lo largo del mundo.

El problema es que sus efectos quedan justamente ocultos bajo el agua, por ejemplo, con la muerte de los corales.

Este proceso en particular presenta una capa extra de riesgo, pues varias de las extinciones masivas de la historia tuvieron a la acidificación de los océanos como detonante.

En los últimos 200 años, el agua del océano se ha vuelto un 30% más ácida, una tasa de transformación química 100 veces más rápida que la registrada allí en los últimos 55 millones de años.

Este límite está tan íntimamente ligado con el cambio climático que se le suele llamar su «gemelo malvado».

Lo bueno es que si se cumplen las metas del cambio climático ratificadas en la COP 26, el pH del océano se mantendrá a raya.

8. Carga de aerosoles atmosféricos

Todavía quedan dos límites por mencionar que no están de uno ni del otro lado de la frontera. Y es que los científicos no saben cómo medirlos.

«No existe una línea base de los últimos 11.000 años para esos procesos, porque son nuevos», explica Tobian.

Humo

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Respirar aire altamente contaminado es responsable de unas 800.000 muertes prematuras cada año.

Uno de ellos es la contaminación de la atmósfera con aerosoles de origen humano, es decir, partículas microscópicas generadas sobre todo por la quema de combustibles fósiles, pero también por otras actividades como los incendios forestales.

Estos aerosoles afectan tanto al clima (por ejemplo, provocan cambios en los sistemas de monzones en las regiones tropicales) como a los organismos vivos (unas 800.000 personas mueren cada año de forma prematura por respirar aire altamente contaminado).

9. Incorporación de nuevas entidades

El noveno y último proceso es la incorporación de las llamadas «nuevas entidades».

Se trata de elementos u organismos modificados por los humanos, así como sustancias enteramente nuevas. Esto incluye una lista de cientos de miles de entidades que van desde materiales radiactivos hasta microplásticos.

Pero quizás el mejor ejemplo sean los CFC, es decir, esas sustancias químicas que fueron prohibidas para salvar a la capa de ozono estratosférico.

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La esperanza como acción

El trabajo del Centro de Resiliencia de Estocolmo no solo advierte sobre los problemas centrales que afectan al planeta. También da esperanza.

«Sabemos cuál es el problema y sabemos que tenemos un problema y también al mismo tiempo sabemos cuáles serían las soluciones posibles. Lo tenemos a la mano», le dice Tobian a BBC Mundo.

El desafío es grande y apremiante: en esta década que termina en 2030 la humanidad debe llevar adelante una transformación masiva para mantenerse en línea.

Sin embargo, los científicos aseguran que es posible.

Mural en Glasgow previo a la COP26.

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«Nuestro clima está cambiando», dice este mural pintado en Glasgow, sede de la COP26.

Se precisan acciones rápidas y audaces de parte de todos y cada uno de los gobiernos del mundo, empezando por el uso de energías renovables.

«Nuestra adicción a los combustibles fósiles está llevando a la humanidad al borde del abismo», dijo el secretario general de la ONU, António Guterres, esta semana en la COP26.

«Basta de quemar, perforar y excavar a mayor profundidad. Estamos cavando nuestra propia tumba», agregó.

También aseguró que «los países del G20 tienen una responsabilidad especial, ya que representan alrededor del 80% de las emisiones», recordando a los países desarrollados su compromiso (hasta ahora incumplido) de aportar «US $100.000 millones anuales de financiación climática en apoyo de los países en desarrollo».

No obstante, para lograr un mundo sostenible también se necesitan cambios en el estilo de vida de los individuos.

Comer más verduras, ahorrar energía, plantar árboles y elegir caminar, ir en bicicleta o en transporte público son medidas concretas que, según los especialistas, hacen la diferencia.

En otras palabras, lograr un desarrollo sostenible es posible y necesario, pero no fácil. Como dijo la activista sueca Greta Thunberg en un discurso previo a la COP 26 que se volvió viral: «La esperanza no es bla, bla, bla. La esperanza es decir la verdad. La esperanza es actuar».

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Imagen de portada: Gentileza de GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: BBC News Mundo por Ana País (@anapais)

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El asombroso caso del peor asesino confeso de la historia de Europa que era inocente y lo había inventado todo.

Esta es una historia asombrosa, absolutamente increíble.

Es la historia de un hombre que confesó haber cometido un total de 39 escalofriantes asesinatos: de hombres, de mujeres y de niños, con violaciones, con mutilaciones espantosas, con desmembración de cuerpos, incluso con episodios de canibalismo…

Ese hombre, considerado el asesino en serie más terrible de la historia de Europa, fue juzgado entre 1991 y 2003 por ocho de esos 39 crímenes y condenado a pasar decenas y decenas de años en prisión.

Su imagen y sus crímenes dieron la vuelta al mundo. Los periódicos y televisiones decían de él que era un monstruo, le comparaban con Hannibal Lecter, el sádico asesino en serie de la película «El silencio de los corderos».

Y, sin embargo, ese hombre en realidad no había matado a nadie. Sus confesiones eran todas mentira, inventadas. Era inocente.

Ese hombre es sueco y se llama Sture Ragnar Bergwall, aunque posteriormente adoptó el nombre de Thomas Quick.

Hoy tiene 70 años y está libre, después de que todas sus condenas por asesinato fueran revisadas y anuladas.

Vive en un lugar secreto, bajo una identidad secreta, y trata de comenzar de nuevo.

Fue el periodista sueco Hannes Råstam (ya fallecido), de espaldas en la foto, con la ayuda de su colaboradora Jenny Küttim, quien logró destapar la verdad.

Pero no es fácil dejar el pasado atrás: el próximo día 20 de este mes se estrenará en Suecia y en Noruega «Quick», una película dirigida por Mikael Håfström, que narra su historia, y que posteriormente está prevista que llegue a las pantallas internacionales.

Fue el periodista sueco Hannes Råstam (ya fallecido), con la ayuda de su colaboradora Jenny Küttim, quien logró destapar la verdad y sacar a la luz el que se considera como el mayor error judicial de toda la historia de Suecia.

Gracias a la minuciosa investigación que llevaron a cabo, Thomas Quick dejó de ser el inhumano y aberrante asesino en serie que hasta 2013 se pensaba que era.

Pero, ¿por qué mintió?, ¿por qué se atribuyó crímenes espantosos que no había cometido?

BBC Mundo habló con Jenny Kittim para tratar de entenderlo.

Empecemos por el principio. ¿Quién era Thomas Quick, qué tipo de persona era para ser capaz de confesar más de 30 asesinatos que en realidad no había cometido?

Quick había sido toda su vida un perdedor y la oveja negra de su familia. Consumía drogas y era alguien que llevaba mintiendo toda su vida.

Entre otras cosas era homosexual pero, al haber crecido en una familia profundamente cristiana que criminalizaba la homosexualidad, la reprimía, no aceptaba que era gay. Y comenzó a molestar a niños mientras estaba drogado o borracho.

Y entonces, en 1991, trató de robar un banco disfrazado de Papá Noel y armado con un cuchillo para conseguir dinero para drogas. Le detuvieron y fue a parar a la cárcel ¿verdad?

Sí. Quick cometió ese robo y, a causa de su testimonio, su mejor amigo acabó en la cárcel. Así que todos sus otros amigos le dieron la espalda. Se sentía muy solo.

Poco después de entrar en prisión pidió ingresar, por voluntad propia, en la clínica psiquiátrica de alta seguridad Säter, a unos 200 kilómetros de Estocolmo. ¿Por qué?

Quick tenía 40 años cuando ingresó en esa prisión psiquiátrica. Quería entenderse a sí mismo y entender su homosexualidad.

¿Cómo era la clínica Säter entonces? ¿Qué tipo de tratamiento recibió allí?

Cuando Quick llegó a Säter en los años 90 allí había un grupo de psiquiatras y psicoterapeutas liderado por Margit Norell, entonces una importante personalidad en Suecia (hoy fallecida).

Norell quería entender cómo funcionaba la mente de un criminal, y para ello empleaba una terapia basada en las primeras enseñanzas de Sigmund Freud, según el cual las mujeres con histeria tenían memorias reprimidas y por eso desarrollaban esa enfermedad nerviosa.

Así que trataron de sacar esas memorias de Quick. Pero Quick no tenía ninguna historia increíble que contar.

¿Quick empezó a mentir para complacer a los psiquiatras y psicoterapeutas?

Quick quería seguir recibiendo terapia, quería entenderse a sí mismo. Y además en la prisión psiquiátrica le daban drogas, le daban benzodiazepinas (medicamentos psicotrópicos que con frecuencia se prescriben a los drogadictos para ayudarles a calmarse).

A las familias de las víctimas no les gusta Thomas Quick, nunca les gustó, consideran que destruyó sus vidas.

Y Quick era un adicto, quería drogas. Así que empezó a mentir para ganarse la atención de los psiquiatras.

Para él fue fácil, estaba acostumbrado a mentir, llevaba toda su vida haciéndolo. Empezó a confesar crímenes.

Siempre había sido un lector voraz, siempre leía los periódicos. Así que conocía los principales casos de asesinato que habían sacudido a Suecia y que no habían sido resueltos y se atribuyó esos crímenes.

¿Cómo reaccionaron los psiquiatras de Säter ante las confesiones de Quick?

A los terapeutas les provocó una enorme excitación la confesión por parte de Quick de esos crímenes, crímenes de los que no recordaban nada hasta su llegada a la clínica Säter.

Para ayudarle a ‘recordar’ los terapeutas le pasaban libros de asesinos en serie, como «American Psycho», artículos de periódicos… Además, en los primeros años Quick tenía permiso para salir de Säter y acudía a las bibliotecas públicas de Estocolmo y allí leía en los periódicos noticias sobre asesinatos.

Y supongo que los terapeutas de Säter comunicaron a la policía las confesiones de Quick…

Quick nunca creyó que fuera a ser juzgado ni mucho menos condenado por esos asesinatos que había confesado para ganarse la atención de los terapeutas.

Pero los psicoterapeutas estaban convencidos de que sus confesiones eran creíbles, que realmente las cosas podían haber ocurrido como Thomas Quick decía que habían sucedido. Así que convencieron a la policía que investigaba el caso para que creyera en sus memorias reprimidas.

Hannes Råstam junto a Thomas Quick

FUENTE DE LA IMAGEN – SVT/LARS GRANSTRAND

Hannes Råstam (izq) junto a Thomas Quick. Råstam era un periodista obsesivo con los detalles, en cuanto veía algo que no encajaba, no paraba hasta entender lo que ocurría.

Todos estaban fascinados con Quick: los psiquiatras, los policías… Le creyeron y buscaron por toda Suecia los restos de los cadáveres que Quick decía haber matado.

Cuando Quick decía que había enterrado los restos de una de sus víctimas aquí o allá, la policía se dirigía al lugar a toda velocidad y se ponía a buscar.

Quick tenía un enorme poder, cualquier cosa que decía movilizaba a la policía y los psiquiatras.

Seis tribunales suecos distintos condenaron a Quick como culpable de ocho asesinatos. Sin embargo jamás encontraron ningún cadáver, no lograron nunca encontrar ninguna prueba material contra él, ¿verdad?

Si se observaban las pruebas, realmente no había nada contra Quick. Los veredictos contra él se basaban en sus propias confesiones y en sus supuestas memorias reprimidas.

Sólo en el juicio por el asesinato de Therese Johannesen (una niña de 9 años asesinada en 1988 en Drammen, en Noruega, a la que Quick aseguraba haber matado rompiéndole el cráneo contra una piedra) había una prueba más allá de la confesión de Quick: la policía había encontrado un trozo de hueso que según un experto pertenecía a un menor de 14 años.

Esa prueba encajaba perfectamente con el relato del asesinato que había realizado Quick.

¿Cuándo comenzaron el periodista Hannes Råstam y usted a investigar el caso de Thomas Quick?

En 2007, 2008. Yo tenía 24 años. Habíamos hecho un documental antes sobre Thomas Quick y cuatro de los asesinatos que había confesado.

Después de hacer este documental, nos preguntamos cuánta gente podría haber en prisión por haber confesado crímenes que en realidad no había cometido.

Y una de esas personas era Thomas Quick, que además era famoso. Suecia estaba entonces dividida: había una parte de la sociedad que estaba encantada de que él fuera el culpable de esas muertes. Pero también había gente que no creía que hubiera cometido los crímenes que se atribuían.

Así que estudiamos todo el material que había sobre él para tratar de entender qué había ocurrido realmente y por qué había gente que estaba absolutamente convencida de su culpabilidad. Y así empezó todo.

Poster de la película Quick

FUENTE DE LA IMAGEN – NORDISK FILM

Este mes se estrena en Suecia y en Noruega una película dirigida por Mikael Håfström que narra la historia de Thomas Quick.

¿Qué método siguieron?

Revisamos todo, todo, incluido su historial médico completo que, según la investigación policial, dejaba absolutamente clara su culpabilidad. Pero, obviamente, no era así.

¿Cómo era Hannes Råstam como periodista?

Era un periodista obsesivo con los detalles, y la clave casi siempre está en los detalles. Era un gran periodista de investigación, un periodista de raza.

En cuanto veía algo que no encajaba, no paraba en su trabajo hasta entender lo que ocurría. Y también era alguien que creía en las personas, que creía en las segundas oportunidades.

Y en el caso de Thomas Quick se dio cuenta de que podía ser una víctima. Pero, sobre todo, se empeñó en entender lo que ocurría ahí.

El caso de Thomas Quick fue la cumbre de su trabajo, pero fue producto de todas las investigaciones periodísticas que había realizado antes.

¿Quick colaboró con ustedes?

Sí. Después de seis meses trabajando con él Quick se retractó de sus confesiones. Un día nos dijo «¿Qué puedo hacer si yo no he cometido esos asesinatos? ¿Estoy atrapado?».

Y Hannes Råstam le dijo: «Ahora tienes tu gran oportunidad: dime la verdad».

Lo único que sabíamos entonces era que Quick era un mentiroso, un gran mentiroso, un mentiroso magistral. Pero cuando se retractó de sus confesiones nos convencimos de que no mentía.

Pero estaba todavía ese resto óseo que según un experto perteneció a un menor de 14 años y fue hallado junto al lago en el que Quick aseguraba haber tirado el cadáver de la niña Therese Johannesen…

Sí. Ese hueso era una prueba contundente contra Quick y durante varios meses nos confundió mucho. Pero en 2010 se desveló que ese supuesto hueso era en realidad un trozo de plástico.

A partir de ahí se revisaron todas las condenas contra Quick y fueron cayendo una tras otra… ¿Cómo es posible que se cometieron tantos errores por parte de los terapeutas, de la policía, de los tribunales?

Los terapeutas que trataron a Quick, los policías que se hicieron cargo de la investigación, eran como una secta, como un culto.

Si alguien aireaba algún tipo de objeción, era expulsado del grupo. 

Hubo por ejemplo agentes que cuestionaron cómo era posible que Quick hubiera empleado 13 formas de asesinar diferentes, algo insólito en un asesino en serie, y fueron apartados de la investigación.

Y no sólo eso: todas las evidencias que ponían en cuestión que Quick fuese el verdadero autor de esos asesinatos las ocultaron, no las presentaron ante los tribunales con el argumento de que podían confundirles, de que podrían hacer que no vieran a Thomas Quick como el asesino en serie que ellos estaban seguros que era.

Hubo agentes que cuestionaron cómo era posible que Quick hubiera empleado 13 formas de asesinar diferentes, y fueron apartados de la investigación.

Estaban convencidos de que era un asesino en serie, lo tenían decidido, y no querían que nada se estropease.

Además, en gran medida creo que lo ocurrido fue fruto del momento en el que se vivía entonces. 

Era principios de los años 90, estábamos todos muy impactados por el personaje de Hannibal Lecter en «El silencio de los corderos» y cuando saltó a la luz el caso de Quick muchos se precipitaron a compararle con él, hubo una gran presión mediática.

La psicoterapia también vivía un gran momento, así que se juntaron todas esas cosas. A eso se añade que los medios de comunicación no hicieron su trabajo: confiaron en que la investigación policial había sido correcta, estaban encantados de que hubiera un asesino en serie.

Hubieran podido fácilmente hacer su trabajo, haber hecho periodismo y haber revisado todo el material de Thomas Quick.

Pero no lo hicieron, no estaban interesados en ello, estaban más interesados en el morbo de que hubiera un terrible asesino en serie. Y Quick, por otra parte, era el paciente perfecto, el asesino perfecto. Todos esos mecanismos se juntaron.

¿Ha sido alguien condenado por toda la cadena de errores que se cometieron en el caso de Thomas Quick, algún terapeuta, algún policía?

No. Ningún terapeuta, ningún policía, nadie ha sido llevado a juicio por el caso de Thomas Quick ni ha recibido ningún tipo de castigo por la forma en la que actuó.

Hubo una comisión que investigó lo ocurrido, pero concluyó que ninguna persona en concreto fue declarada responsable de lo sucedido.

¿Y Thomas Quick ha sido recompensado de algún modo por haber sido condenado siendo inocente?

No. No ha recibido absolutamente ninguna compensación económica. La comisión que revisó su caso dictaminó que él mismo era en gran medida responsable de lo que le había sucedido, así que no le dieron nada.

Quick salió de Sätar en julio de 2013 como hombre libre, después de que la última de las ocho condenas por asesinato dictadas contra él fuera anulada. 

¿Qué ha sido de él?

Quick lleva ahora 16 años limpio de drogas y es realmente una persona normal.

Se ve a sí mismo como una víctima, y en cierto sentido tiene razón, es obviamente una víctima, pero también lo es por su propia culpa.

Si no nos hubiera confesado la verdad, si no nos hubiera dicho que nunca había matado a nadie, probablemente nunca hubiéramos sabido lo que había ocurrido en realidad.

Pero, por otra parte, fue él mismo el que destrozó las investigaciones sobre varios crímenes que llevaba a cabo la policía, porque al confesarse él culpable de esos asesinatos la policía dejó de buscar a los auténticos autores de los mismos.

Y para cuando se desveló que Quick era inocente ya era tarde, había pasado mucho tiempo.

¿Dónde está? ¿De qué vive?

Quick tiene ahora 69 años, van a ser 70 en breve. Vive en un lugar secreto, no quiere que se sepa dónde está. Yo sé obviamente dónde se encuentra, pero no se lo puedo decir.

No vive en Suecia, eso sí, y está tratando de comenzar de nuevo. 

No quiere hablar con nadie. A veces le paso algunas solicitudes para entrevistarlo por email o por teléfono, pero las rechaza todas.

Vive de manera muy sencilla y pobre de la pequeña pensión que recibe. Está libre y es feliz. Y quiere dejar atrás todo lo que ha vivido.

¿Muestra arrepentimiento?

Quick es la persona que es. Por un lado es capaz, a su manera, de mirar atrás y de darse cuenta de todo el daño que ha hecho a mucha gente, a todas las familias de las víctimas.

Hannes Råstam junto a Thomas Quick

FUENTE DE LA IMAGEN – SVT/LARS GRANSTRAND

Quick (der) vive ahora en un lugar secreto fuera de Suecia y no quiere hablar con nadie.

Carga en ese sentido con un sentimiento de culpa tremendo. Y, para ser capaz de convivir con ese peso enorme, lo que hace es presentarse a sí mismo como una víctima.

Y sí, en cierta medida es una víctima, por supuesto que lo es, pero también es responsable. A las familias de las víctimas no les gusta Thomas Quick, nunca les gustó, consideran que destruyó sus vidas.

De hecho, ninguno de los asesinatos por los que fue condenado y luego exonerado ha sido resuelto.

Después del caso de Thomas Quick, ¿han cambiado las cosas en Suecia para evitar que se pueda repetir algo similar?

Ha habido cambios, sí, pero no suficientes. Creo que son necesarias muchas más regulaciones sobre cómo debe de ser el trabajo de los policías y de los terapeutas.

Después del caso de Thomas Quick en Suecia ha habido otros cuatro casos en los que las sentencias de culpabilidad han sido revocadas, y en todos los años anteriores a Thomas Quick sólo hubo dos.

Así que algo ha pasado, nos dimos cuenta de que nuestro sistema judicial no era tan robusto como creíamos. Ahora, por ejemplo, en cada caso hay dos fiscales. Pero el caso de Thomas Quick ha tenido menos impacto en el mundo terapéutico.

¿Puede haber otros Thomas Quick en Suecia o en otros lugares del mundo?

Sí, por supuesto, y lo vemos en casos tremendos. Es verdad que la de Thomas Quick es una historia absolutamente extraordinaria, con todos los ingredientes imaginables.

Pero las confesiones falsas son algo bastante común dentro de las investigaciones policiales. Lo que no es tan común es confesar tantos asesinatos como confesó Thomas Quick y durante un periodo de tiempo tan prolongado.

Además las memorias reprimidas ahora están ganando de nuevo terreno a causa también del movimiento Metoo.

Creo que historias extraordinarias como la de Thomas Quick seguirán saliendo a la luz de vez en cuando porque esos componentes que las hacen posibles siguen estando en nuestras sociedades.

Imagen de portada: Gentileza de GETTY IMAGES

FUENTE RESPONSABLE: Especial para BBC News Mundo. Por Irene Hernández Velasco. Septiembre 2019.

Sociedad/Cultura/Suecia/Mitomanía/Homicidios

«Llevamos 36 años muriendo»: las dramáticas consecuencias de los residuos tóxicos abandonados por Suecia en Chile hace tres décadas.

Se estima que hay al menos 12 mil personas afectadas por la contaminación de metales pesados en Arica.

María José Bejares llegó a vivir a la población Los Industriales, ubicada en Arica, en el norte de Chile, en 1991.

Recuerda bien cómo ella, de apenas 5 años, y sus amigos, jugaban entre unos montículos de distintos colores ubicados a pocos metros de su casa.

Se deslizaban colina abajo y moldeaban la tierra con sus propias manos, como si fuera arcilla.

Más tarde, volvían a sus viviendas empapados de este material, sin saber que estaban jugando sobre un verdadero basural de desechos tóxicos.

Arsénico, plomo, cadmio y mercurio abundaban en ese informal patio en el que jugaron cientos de niños ariqueños.

GETTY IMAGES

La ciudad de Arica está ubicada en el norte de Chile, en la frontera con Perú.

30 años después, las consecuencias son evidentes.

Desde Los Industriales, donde aún vive, María José enumera para BBC Mundo las enfermedades de sus cercanos (y las propias):

Sus padres murieron de cáncer —su mamá, al útero con falla multisistémica en 2015, y su papá, al pulmón con metástasis cerebral en 2012—, su hermana mayor tuvo cáncer de mamas y su hermana menor tiene fibrosis pulmonar. Su marido sufre la enfermedad de Perthes, que afecta los huesos de la cadera, su hijo mayor es autista, y ella tuvo un embarazo molar en 2013, por lo que estuvo un mes hospitalizada.

La historia se repite en el pasaje donde vive.

Varios vecinos tienen cánceres de distinto tipo, lesiones cutáneas, enfermedades cardiovasculares, mujeres con abortos espontáneos y con dificultad para concebir, y niños con una serie de trastornos neurológicos, entre otras dolencias.

«Llevamos 36 años muriendo», dice la mujer. «Esto no puede ser casualidad. Uno va viendo cómo los vecinos van cayendo enfermos de a poquito, es muy doloroso», agrega.

El Estado chileno estima que los afectados por los desechos tóxicos en Arica superan las 12 mil personas.

Todas viven en los conjuntos habitacionales aledaños al relave y, por lo general, tienen una situación económica precaria, por debajo de la línea de la pobreza.

¿Qué pasó?

Entre 1984 y 1985 la empresa minera sueca Boliden trasladó casi 20 mil toneladas de residuos tóxicos desde su planta Rönnskär, en Suecia, a la ciudad de Arica.

El relave fue recibido por la desaparecida empresa chilena Promel que, supuestamente, se encargaría de procesarlo a cambio de más de 1 millón de dólares de la época.

Sitio F, 1984

FUENTE DE LA IMAGEN – LUIS PASTÉN

Los acopios tóxicos fueron abandonados en el Sitio F en 1984.

Sin embargo, el trabajo nunca se hizo y el material fue abandonado sin medidas de protección en una zona conocida como «sitio F», que estaba a 250 metros de Sica Sica, la población más cercana.

El problema se agudizó un par de años después, en 1989, cuando se autorizó la construcción de viviendas sociales a pocos metros del lugar.

Eran una especie de «casetas», con cocina, baño, luz eléctrica, agua potable y alcantarillado, pero el suelo era de tierra. Y la tierra estaba contaminada.

Poco a poco, algunos pobladores comenzaron a experimentar picazones, alergias y erosiones en la piel. Pero nadie sospechaba del relave.

En un informe en que Promel le solicita al Servicio Nacional de Salud de Chile de la época autorización para desembarcar el contenido proveniente de Suecia, este no era «tóxico» y cualquier persona podía manipularlo.

El documento -publicado por el Servicio Nacional de Aduanas en 1997- es parte del expediente de una comisión investigadora de la Cámara de Diputados de Chile.

Población los industriales

FUENTE DE LA IMAGEN – LUIS PASTÉN

Inicio de la construcción de la población Los Industriales en 1990. Atrás, se ven los residuos tóxicos.

«Como no había ninguna información, las autoridades lo atribuían a la suciedad. Decían que la gente no se bañaba y que por eso teníamos estas erosiones», recuerda para BBC Mundo la dirigente poblacional Verónica Lizama, quien vive en Los Industriales desde 1990 y también ha experimentado severos problemas de salud, al igual que sus hijos y nietos (uno tiene síndrome de asperger, otro autismo y un tercero, problemas a la piel).

Los «polimetales»

A mediados de 1990, la dramática situación de esta comunidad comenzó a divulgarse y eso motivó a que algunas organizaciones iniciaran investigaciones de forma independiente.

Una de ellas fue la ONG Servicio Paz y Justicia, que le encargó al químico de la Universidad de Tarapacá Leonardo Figueroa visitar la zona afectada para realizar estudios de suelo.

«Recuerdo que encontré altas concentraciones de plomo y arsénico, dos tóxicos extremadamente contaminantes», le dice a BBC Mundo.

Arsénico

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Según la OMS, el arsénico puede producir lesiones cutáneas, cánceres de distintos tipos, diabetes y un efecto negativo en el desarrollo cognitivo de los niños, entre otras cosas.

«El plomo es un metal pesado y por lo tanto tiene una reactividad importante dentro del organismo. Provoca un conjunto de disfuncionalidades, y tiene efectos a nivel cerebral, neuronal, y puede incluso provocar la muerte. El arsénico es más o menos similar, puede provocar cáncer, desarrollo de tumores y lesiones en la piel», agrega.

Pero no fue hasta 1998 cuando las autoridades chilenas reconocieron que había un problema.

Ese año, el Servicio de Salud de Arica tomó muestras del terreno y encontró lo mismo que había descubierto Figueroa años antes.

Las víctimas entendieron por fin la razón de sus extraños malestares.

«Recién ahí nos dimos cuenta de lo que nos estaba pasando a nosotros y a nuestros hijos. Y empezó un largo caminar en búsqueda de justicia, de lucha contra un Estado indolente, que aún no termina», indica Verónica Lizama.

Residuos tóxicos suecia

FUENTE DE LA IMAGEN, – LUZ RAMÍREZ

Hoy, los metales pesados están en una zona llamada Quebrada Encantada. 

Los pobladores han intervenido el lugar para advertir sobre la peligrosidad del contenido.

Y aunque la Corte Suprema de la nación sudamericana ordenó medidas de seguridad para las miles de toneladas desechos químicos, el material solo fue trasladado (de forma «temporal») unos metros más allá, al sector de Quebrada Encantada.

Más de 20 años después, el relave sigue allí, rodeado de un muro de cemento y cubierto con tierra, un plástico de alta densidad y piedras.

zona contaminada

Su presencia no es solo una pesadilla sanitaria para los habitantes del sector. También sufren estigmatización.

«Mucha gente no quiere venir aquí, los radiotaxis no suben, no llegan pedidos, no quieren comprar nada que provenga de nuestras poblaciones, tampoco podemos vender nuestras casas», me cuenta María José Bejares.

«Cada vez que se empieza a hablar del plomo, a la gente le entra el pánico. Nos llaman ‘los polimetales'».

¿Qué dice Suecia?

El caso cobró nueva vida en junio de 2021 luego de que un grupo de relatores de la Organización de Naciones Unidas (ONU) llamara a remediar la situación con urgencia, incluyendo la repatriación del material a Suecia y la compensación de las víctimas.

«Este caso revela décadas de abandono y una grave violación de los derechos a la vida, a la salud y a un medio ambiente sano de los pobladores de Arica que hasta el día de hoy continúan exigiendo justicia ambiental sin recibir respuesta», le dice a BBC Mundo Marcos Orellana, uno de los relatores de la ONU vinculado al tema.

El llamado tuvo cierto eco en Suecia.

De acuerdo con información del diario El Mercurio, el ministro del medio ambiente del país escandinavo, Per Bolund, afirmó el 18 de junio que su país estaba dispuesto a colaborar con Chile «si se solicita esa ayuda».

Esto dio pie a un proyecto de acuerdo del Senado de Chile, presentado el martes 30 de junio, donde se le solicita al Presidente Sebastián Piñera que inicie en el más breve plazo posible las acciones diplomáticas para que el gobierno sueco repatríe los residuos tóxicos.

El ministro de relaciones exteriores de Chile, Andrés Allamand, junto al presidente Sebastián Piñera.

FUENTE DE LA IMAGEN – GETTY IMAGES

El ministro de relaciones exteriores de Chile, Andrés Allamand, junto al presidente Sebastián Piñera.

El ministro de Relaciones Exteriores, Andrés Allamand, le confirmó a BBC Mundo que «la Cancillería chilena está preparando una gestión diplomática directa con las autoridades suecas para tratar el tema (…) que debe ser abordado con un espíritu de cooperación, en el marco de la buena relación bilateral entre ambos países».

Sin embargo, desde el ministerio de Asuntos Exteriores de Suecia le aclararon a BBC Mundo que su gobierno «discrepa» de la afirmación de que ellos deban corregir la situación de Arica.

«En el momento de los envíos, no se requería licencia de exportación ya que el material (…) no estaba clasificado como residuo peligroso», señalaron a través de un comunicado.

«Ha transcurrido un tiempo considerable desde que se realizaron los envíos (…) y la situación actual ha sido objeto de revisión por los tribunales nacionales tanto en Suecia como en Chile (…). Es lamentable que el área no haya sido limpiada», indicaron en el documento.

Sobre las palabras del ministro Bolund citadas en El Mercurio indicaron que deben ser entendidas en el contexto de un «diálogo activo» y de «cooperación» que Suecia mantiene con Chile.

Responsabilidades

Para Marcos Orellana, de la ONU, tanto Suecia como Chile tienen cartas en el asunto.

Al Estado sueco sí «le compete una obligación máxima de hacerse cargo de este caso», afirma.

Per Bolund

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El ministro del medio ambiente de Suecia, Per Bolund.

«Suecia tenía la obligación internacional de controlar los movimientos transfronterizos de desechos peligrosos y asegurar que las autoridades competentes recibieron información adecuada y oportuna», afirma.

«Y Chile permitió el ingreso de estos tóxicos sin siquiera realizar un análisis químico y luego las autoridades autorizaron y construyeron viviendas sociales en las cercanías y lugares ya contaminados», añade.

El experto en legislación internacional y medioambiente apunta también a la empresa sueca Boliden.

«Boliden sabía del contenido peligroso de los desechos y, en vez de tratarlos en su origen, decidió enviarlos a un lugar donde claramente era previsible que tendría un impacto sobre el medioambiente y la salud de comunidades pobres», dice.

Marcos Orellana

Este caso revela décadas de abandono y una grave violación de los derechos a la vida, a la salud y a un medio ambiente sano».

Marcos Orellana

Relator especial de la ONU

Consultada por BBC Mundo, Boliden afirmó que las acusaciones son «gravemente erróneas».

Klass Nilsson, director de comunicaciones de la compañía sueca, insistió en que la exportación de los materiales se hizo con la autorización de las autoridades pertinentes de la época.

«Boliden actuó muy por encima del estándar de ese momento (…). Debemos recordar que Chile es uno de los países mineros más grandes y ellos tienen conocimiento experto en todas las áreas y son muy competentes para manejar estas situaciones (…).

«Por supuesto, no deberían haber permitido que se construyeran casas en la zona, eso es sentido común. Y se retrasaron en actuar ante las alarmas», indicó.

Sobre qué responsabilidad le compete al Estado chileno, desde el gobierno de Sebastián Piñera declinaron realizar comentarios para BBC Mundo.

Línea

Convenio de Basilea

El abandono de metales pesados en Chile desde Suecia no es un caso único en el mundo.

En los años 80, de hecho, hubo fuertes protestas a nivel mundial luego de que se descubriera que muchos países desarrollados habían depositado sus desechos tóxicos en naciones en vías de desarrollo.

Según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), se calcula que hacia 1983 el 15% de los desperdicios peligrosos mundiales (aproximadamente 45 millones de toneladas) se eliminaban fuera del país donde se generaba.

Los destinos más comunes estaban en el continente africano y en Europa oriental, en países como Rumania y Hungría. Pero también en América Latina.

El aumento de estas exportaciones, sumado a ciertos escándalos ambientales, convenció a los gobiernos de que era necesario tomar medidas de carácter internacional.

Así fue como en 1992 entró en vigor el «Convenio de Basilea», un acuerdo que en un comienzo tuvo como objetivo regular este tipo de movimientos transfronterizos.

La prohibición de esta práctica vendría casi 30 años después, en 2019, demasiado tarde para la población de Arica.

Línea

«Estar en otro lugar»

Luz Ramírez, tiene 44 años y llegó a vivir al sector afectado junto a sus padres en 1990, cuando tenía 15 años.

Allí conoció a quien hoy es su esposo y armó una familia. A pesar de graves complicaciones en sus embarazos, tuvo dos hijos: Michelle, de 22 años, y Mauricio, de 11, quien sufre de severos problemas intestinales.

Luz Ramírez

FUENTE DE LA IMAGEN – LUZ RAMIREZ

Luz Ramírez tuvo embarazos de alto riesgo.

«Cuando empecé a notar que mi niño no era el único con este tipo de problemas en mi barrio, asocié todo y decidí hacerle exámenes. Resultó que tiene niveles de arsénico altísimos en su cuerpo», le cuenta a BBC Mundo.

«Yo me contaminé de esto y al tener a mis bebés en el vientre, ellos absorbieron el arsénico y el plomo como si fueran calcio y hierro», asevera.

Esto la llevó junto a otras vecinas a crear el grupo «Mamitas del plomo», que lucha por conseguir atención sanitaria para sus hijos.

logo de mamitas del plomo

FUENTE DE LA IMAGEN – LUZ RAMIREZ

«A través de exámenes estamos demostrando que nuestros hijos están contaminados», me cuenta.

El grupo hizo un «puerta a puerta» para constatar cuántos niños tienen problemas a la salud.

«Nos dimos cuenta de que son muchos más de lo que pensábamos; varios tienen asperger, autismo y dolores de hueso. Hay niños que lloran en la noche de dolor de hueso», señala.

María José Bejares junto a su familia.

FUENTE DE LA IMAGEN – MARIA JOSE BEJARES

María José Bejares junto a su familia.

Demandas y reparación

Hasta la fecha, las víctimas han presentado una serie de demandas, con éxitos dispares.

Actualmente, hay una en curso ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, que fue interpuesta en 2007 por FIMA, una ONG por los derechos medioambientales, pero que aún no se resuelve.

Por otra parte, solo 356 residentes recibieron una indemnización luego de que en 2007 la Corte Suprema dictaminó que el Estado chileno debía compensarlos por problemas a la salud. Cada uno recibió US$15.000 por daños físicos y emocionales.

En 2013, otros 707 pobladores demandaron a Boliden ante la justicia sueca.

Sin embargo, seis años después, en 2019, el tribunal de apelación de ese país absolvió al gigante minero argumentando que el caso había prescrito.

En su defensa, Boliden insistió en que no hay vínculos entre las dolencias de las personas que presentaron el recurso judicial y los desechos tóxicos abandonados por la compañía en 1984.

Los metales pesados están en una zona llamada Quebrada Encantada, a unos 650 metros del barrio Cerro Chuño.

FUENTE DE LA IMAGEN – RODRIGO PINO

El lugar donde están los residuos tóxicos está protegido por un muro de cemento que ha sido intervenido por los pobladores.

Quizás la reparación más importante para los pobladores de Arica es la ley 20.590, aprobada en 2012, que busca establecer un programa de acción en salud, educación, vivienda y medio ambiente en las zonas o terrenos con presencia de metales pesados.

Como parte del plan, se creó un Centro de Salud Ambiental (CSA) que brinda atención médica a las personas afectadas por la contaminación.

No obstante, este programa ha sido cuestionado por los propios pobladores, quienes critican, entre otras cosas, que la ley excluye a los niños nacidos después de 2012 (a pesar de que varios de ellos han registrado presencia de arsénico y plomo en su organismo) y que las medidas sanitarias dispuestas para tratar las distintas enfermedades son insuficientes.

«Esta ley no ha tenido ninguna reparación. No resuelve los problemas de salud. Nunca nos ha visto un toxicólogo, por ejemplo; no tenemos especialistas», asegura Verónica Lizama.

Lugar donde están los contaminantes rodeados por un muro.

FUENTE DE LA IMAGEN – LUZ RAMIREZ

En junio, las «mamitas del plomo» fueron hasta la zona de los residuos tóxicos vestidas de negro, a modo de protesta. 

En la foto, se ve el lugar donde están los contaminantes rodeados por un muro.

Mujer en zona contaminada en Arica

FUENTE DE LA IMAGEN – LUZ RAMIREZ

Diversos pobladores han presentado demandas pero pocos han tenido éxito.

«Nos parece aberrante y una falta de respeto. Nos sentimos abandonados. Vengan a vernos, por favor. Aquí tenemos algo que decir», agrega.

Por su parte, los relatores de la ONU señalaron a través de una carta al Estado de Chile que, según la información recopilada, los términos de la legislación «no se han cumplido» y que, a la fecha, ni siquiera se ha hecho un Estudio de Impacto Ambiental en el sector.

Además, desde la ONU afirman que, pese a que el gobierno chileno ha reubicado a algunas personas residentes de la zona, muchas otras siguen viviendo allí. Aún peor: ante la falta de alojamientos alternativos, las casas que quedaron vacías fueron luego ocupadas por migrantes irregulares y solicitantes de asilo.

Respecto al Sitio F, los relatores de la ONU aseguran que este aún no ha sido limpiado a pesar de que algunos camiones han comenzado a operar en ese lugar.

«Error tras error»

A lo largo de estos años, diversos documentales y reportajes sobre la situación en Arica han sacado el tema a la luz.

Por eso, para algunos es inentendible que aún no haya una solución definitiva a esta problemática que sigue enfermando a personas vulnerables.

El antropólogo Rodrigo Pino lleva estudiando el caso desde 2005.

«Son 36 años de negligencia, de desidia, de irregularidades. Ha sido un error tras error, es difícil comprender cómo nunca se pudo abordar en su fondo para evitar consecuencias mayores», le dice a BBC Mundo.

La portada del periódico chileno "La Estrella de Arica", el 22 de febrero de 1998.

FUENTE DE LA IMAGEN – RODRIGO PINO

En 1998 recién se comenzó a informar sobre la situación de contaminación en la zona. En la foto, la portada del periódico chileno «La Estrella de Arica», el 22 de febrero de 1998.

Para él, la solución pasa primeramente por atender de forma inmediata la salud de estas miles de personas «con especialistas y tecnología», y también por retirar los residuos tóxicos del lugar donde aún se encuentran.

«Están a 650 metros de la población más cercana, sin señalética oficial. Cualquier persona puede entrar, es cosa de saltar la pandereta. Es muy irresponsable y de una negligencia enorme», señala.

Una opinión similar tiene el químico Leonardo Figueroa.

Químico de la Universidad de Tarapacá, Leonardo Figueroa

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El químico de la Universidad de Tarapacá, Leonardo Figueroa, fue a visitar la zona afectada para realizar estudios de suelo en 1990.

«Hay formas de aislar este material y es difícil entender por qué aún no lo han hecho. Los cerros ya se están poblando y mañana probablemente vamos a tener episodios parecidos», advierte.

«Cuesta entender qué pasa… El nivel de abandono es enorme, siempre explotando al más débil, al que no puede defenderse», agrega.

El científico, no obstante, advierte de la complejidad que significa retirar el residuo tóxico.

«Este material se ha dispersado por décadas y está en las viviendas de todas estas personas. Limpiarlo será muy complicado», señala.

Para los pobladores, la situación es desalentadora.

La casa de María José Bejares está ubicada en la población Los Industriales 2.

FUENTE DE LA IMAGEN – MARÍA JOSÉ BEJARES

La casa de María José Bejares está ubicada en la población Los Industriales 2.

Luz Ramírez me dice que le «gustaría cerrar los ojos y estar en otra parte». Pero aunque yo me vaya a vivir a China, esto va a ir con nosotros, va a ir con nuestros niños».

«Quizás no vieron el daño que estaban haciendo pero nos condenaron a vivir de una forma que nadie quisiera», concluye María José Bejares.

Imagen de portada: Gentileza de

FUENTE RESPONSABLE: BBC New Mundo por Fernanda Paúl

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