Cómo Corea del Sur se convirtió en uno de los países con más insomnes del mundo.

Ji-Eun began comenzó a tener problemas para dormir cuando su horario de oficina se volvió tan extenuante que ya no podía relajarse.

Normalmente, trabajaba desde las siete de la mañana hasta las 10 de la noche, y en los días más ocupados, la agente de relaciones públicas de 29 años solía quedarse en la oficina hasta las tres de la mañana.

Su jefe a menudo la llamaba en mitad de la noche, pidiéndole tareas que debía ejecutar de manera inmediata.

«Era casi como si hubiera olvidado cómo relajarme», dice ella.

En la Dream Sleep Clinic (clínica del sueño), ubicada en el deslumbrante distrito Gangnam de Seúl, la doctora Ji-hyeon Lee, psiquiatra especializada en el sueño, dice que con frecuencia trata a clientes que toman hasta 20 pastillas para dormir por noche.

«Por lo general, lleva tiempo conciliar el sueño, pero los surcoreanos quieren dormir muy rápido y por eso toman medicamentos», explica a la BBC.

La adicción a los medicamentos para dormir es una epidemia nacional. No hay estadísticas oficiales, pero se estima que 100.000 coreanos son adictos a las pastillas para dormir.

Cuando todavía no pueden dormir, a menudo recurren al alcohol además de la medicación, lo cual tiene consecuencias peligrosas.

La doctora Ji-hyeon Lee

La doctora Ji-hyeon Lee es una una psiquiatra especializada en trastornos del sueño.

»La gente tiene sonambulismo. Van al refrigerador y comen muchas cosas inconscientemente, incluso alimentos crudos», dice Lee. «Ha habido casos de accidentes automovilísticos en el centro de Seúl causados por un paciente sonámbulo».

La doctora Lee está acostumbrada a recibir en su consulta a insomnes crónicos que sufren lo que se conoce como hiperactivación(que produce una activación cerebral y nos impide dormir bien).

Algunos de sus pacientes le cuentan que hace décadas que no duermen más de unas pocas horas por noche.

«Lloran, pero todavía les queda un hilo de esperanza (cuando vienen a la consulta). Es una situación muy triste», dice la psicóloga.

Con exceso de trabajo, estresados y soñolientos

Corea del Sur es una de las naciones más privadas de sueño del mundo.

También tiene la tasa de suicidios más alta entre las naciones desarrolladas, el consumo más alto de licor fuerte y una gran cantidad de personas que toman antidepresivos.

Hay razones históricas que explican estas estadísticas.

parejas durmiendo en una boda masiva en Corea del Sur, 2017

FUENTE DE LA IMAGEN – CHUNG SUNG-JUN/GETTY IMAGES

La falta de sueño en Corea del Sur lidera estadísticas globales.

En solo unas pocas décadas, el país ha pasado de ser uno de los países más pobres del mundo a una de las naciones tecnológicamente más avanzadas del mundo.

Además, a través de su creciente influencia en la cultura pop, ejerce un considerable «poder blando» (en inglés, soft power – un término usado en relaciones internacionales para describir la capacidad de influir en acciones o intereses por medios culturales e ideológicos).

Naciones con una trayectoria similar, como Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, podrían aprovechar sus recursos naturales, pero Corea no tiene esa riqueza oculta.

Se transformó a sí misma a través de la pura dedicación de una población impulsada por un nacionalismo colectivo que los empujaba a trabajar más duro y más rápido.

Un resultado es que su gente está sobrecargada de trabajo, estresada y privada de sueño.

Ahora, ha crecido toda una industria en torno a atender a aquellos que no pueden dormir; se estima que la industria del sueño tenía un valor de US$2.500 millones en 2019.

Líder de la oposición durmiendo en 2004

FUENTE DE LA IMAGEN – CHUNG SUNG-JUN/GETTY IMAGES

El nacionalismo colectivo empuja a muchos surcoreanos a trabajar muchas horas y dormir muy pocas.

Una industria floreciente

En Seúl, los grandes almacenes están dedicados a los productos para dormir, desde las sábanas perfectas hasta la almohada óptima, mientras que las farmacias ofrecen estantes llenos de remedios herbales y tónicos para dormir.

Y luego están los enfoques tecnológicos para el insomnio. Hace poco más de dos años, Daniel Tudor lanzó una aplicación de meditación, Kokkiri, destinada a ayudar a los jóvenes coreanos estresados.

Aunque Corea del Sur es históricamente un país budista, los jóvenes piensan que la meditación es un pasatiempo de personas mayores, no algo que podría hacer un oficinista en Seúl. Daniel dice que tuvo que volver a»importar» y «empaquetar» la meditación como una idea occidental para que los jóvenes coreanos la encontraran atractiva.

Instituciones más tradicionales también se suman a la acción.

Hyerang Sunim es un monje budista que ayuda a organizar retiros en un templo en las afueras de Seúl donde las personas privadas de sueño pueden meditar y absorber las enseñanzas budistas.

Un grupo de hombres y mujeres se sientan con las piernas cruzadas frente a un monje en una habitación escasamente decorada en un templo budista.

Los templos budistas, que a menudo organizan retiros para dormir, han sido criticados por sacar provecho de las personas con trastornos del sueño.

En el pasado, este tipo de mini descansos estaban reservados para los jubilados que querían enseñanzas y oración. Ahora los participantes tienden a ser coreanos más jóvenes en edad laboral.

Pero estos mismos templos budistas también han sido criticados por sacar provecho de este tipo de retiros.

«Por supuesto que hay preocupaciones… pero creo que los beneficios las superan», dice Hyerang Sunim.

»Tradicionalmente, era raro ver a jóvenes venir y buscar las enseñanzas budistas. Y (ahora) están sacando mucho provecho de sus interacciones con la estancia en el templo».

La necesidad de un cambio fundamental

Lee Hye-ri, que asistió a uno de esos retiros budistas cuando la presión en su trabajo se volvió intolerable, dice que ha aprendido a hacerse responsable de su estrés.

»Todo empieza por mí; todos mis problemas parten de mí. Eso es lo que he aprendido aquí», explica la joven.

Pero enmarcar la solución al estrés y la falta de sueño como algo que debe tratarse a nivel individual puede ser problemático.

Viajeros del metro de Seúl durmiendo en 1998

FUENTE DE LA IMAGEN -NAM HUN SUNG/GETTY IMAGES

Culpar a los individuos de su falta de sueño puede tener consecuencias negativas, consideran algunos expertos.

Aquellos que creen que el problema es causado por una cultura laboral irrazonable y por las presiones sociales han criticado este enfoque individualista, diciendo que equivale a culpar a las víctimas.

Estos críticos dicen que la meditación o la relajación son un parche, y que las soluciones reales solo pueden surgir a través de cambios fundamentales en la sociedad.

Ji-Eun terminó tan privada de sueño y estresada que decidió renunciar a su trabajo.

Ahora trabaja horas mucho más razonables como autónoma y, debido a la pandemia, puede trabajar desde su casa. También ha buscado ayuda profesional en la clínica del sueño de la doctora Lee para controlar su insomnio.

«¿Cuál es el punto de trabajar tan duro ahora que logramos llegar tan alto como país?», dice Ji-Eun. «Deberíamos poder relajarnos».

Imagen de portada: Gentileza de GETTY IMAGES. Corea del Sur es uno de los paises del mundo mas privados del sueño.

FUENTE RESPONSABLE: BBC News. Por Chloe Hadjimatheou. Abril 2022

Sociedad y Cultura/Asia/Corea del Sur/Salud/Sueño

¿Cuánto necesitamos dormir para un sueño reparador?

Nos encanta esa sensación matutina que nos hace decir: “Hoy me he levantado como nuevo”. Pero no es lo habitual. Entre otras cosas porque en nuestro día a día hay tantas cosas que nos preocupan que, a veces, al llegar el momento de ir a dormir, por muy cansados que estemos no somos capaces de pegar ojo.

Contamos ovejitas, hacemos ejercicios de respiración y tratamos de poner a prueba cualquier consejo que nos lleve a conciliar el sueño. Y, de este modo, despertar con ganas de comernos el mundo o, al menos, de estar lo más descansados posible para nuestros quehaceres diarios. Vamos en busca del anhelado sueño reparador. Y describirlo así, como “sueño reparador”, no es sólo una metáfora.

Si hacemos cuentas, fácilmente vemos que un tercio de nuestras vidas lo pasamos durmiendo. Por algo será cuando el cuerpo lo pide. Con sensaciones y avisos, antes o después, llega el momento en el que se activan señales para que descansemos.

Si deseas conocer más sobre este importante tema; por favor cliquea donde está escrito en “negrita”. Muchas gracias.

Dormimos para reparar el ADN de las neuronas.

El origen más íntimo de las señales que inducen al sueño está en nuestras células. Estas señales se activan de un modo preciso para reparar los daños que se producen en su interior, de un modo natural, durante la actividad cotidiana.

Los mecanismos moleculares que nos llevan al sueño han sido desenmascarados en un estudio muy reciente en modelos animales, pues el sueño es esencial en todos los organismos con un sistema nervioso. Y se ha demostrado que el fin último de dormir es reparar los daños que se acumulan en el ADN mientras que estamos despiertos. Sí, así como suena.

Cuando estamos despiertos, la presión homeostática que nos induce al sueño, es decir, el cansancio, se acumula en el cuerpo. Somos acumuladores de cansancio cuando estamos activos y nos vamos vaciando cuando dormimos. Y llegamos a un mínimo de cansancio después de una noche completa de buen sueño.

La principal causa de aumento de la presión homeostática es la acumulación de daños en el ADN de las neuronas. Durante el funcionamiento normal de todas nuestras células se producen reacciones cuyos productos pueden dañar al ADN y, por lo tanto, a los genes que nos hacer ser como somos.

Todas las células poseen mecanismos moleculares para combatir los daños, día y noche. Pero las neuronas son más susceptibles a la acumulación de daños cuando estamos despiertos, llegando hasta niveles peligrosos que no nos podemos permitir. La ciencia ha revelado que el sueño recluta a los sistemas de reparación de ADN, que lo arreglan tan eficientemente que nos levantamos como nuevos, y nunca mejor dicho. Utilizar, pues, la metáfora “un sueño reparador” adquiere todo su sentido.

PARP1 nos manda a dormir.

Una de las primeras moléculas en responder y activar los mecanismos que nos inducen al sueño es la proteína PARP1. Su misión es de vital importancia: se encarga de marcar los sitios del ADN que se han dañado y de reclutar a los sistemas adecuados para que los reparen.

Un resultado interesante fue ver que, si se impide que PARP1 actúe, la sensación de sueño desaparece. Pero esta inhibición también conlleva que no se activen los sistemas de reparación de las mutaciones en el ADN, algo que ya intuirán que no es nada bueno.

¿Cuantas horas de sueño son necesarias?

Con el fin de tratar de averiguar si hay un mínimo de horas de sueño que lleven al deseado sueño reparador, en el estudio se utilizó al pez cebra, un modelo animal de uso común en los estudios sobre el cerebro y con un sueño similar al de los humanos.

Pues bien, tras analizar la relación entre las horas de sueño y la reparación del ADN se llegó a la conclusión de que seis horas de sueño por noche suelen ser suficientes para la reducción adecuada de los daños en nuestro ADN.

¿Y si nos vamos de fiesta?

Entre los muchos y muy diferentes mecanismos neuronales que regulan los ciclos de vigilia y sueño también se encuentra la motivación.

La motivación, sin duda, modula que seamos más propensos a permanecer despiertos o a quitarnos de en medio e irnos a dormir si la situación lo requiere. Cuando estamos motivados podemos mantener un buen rendimiento físico y mental, por ejemplo escribiendo un artículo interesante, leyendo un buen libro o bailando en una divertida fiesta. Y todo ello mucho más allá de nuestros horarios habituales e ignorando la presión homeostática.

En la naturaleza, el establecer relaciones con otros congéneres, las oportunidades de apareamiento y la presencia de depredadores está claro que generan respuestas motivacionales y modulan los estados de excitación. 

Hay animales que pueden permanecer despiertos o dormidos mucho más de lo normal, e incluso mantener despierta solo la mitad de su cerebro, y un único ojo abierto.

Algo parecido ocurre en humanos cuando dormimos en una cama que no es la nuestra durante un viaje. Es lo que se conoce como el efecto de la primera noche. Así pues, resulta más que interesante conocer lo mejor posible los procesos que modulan la excitación y su relación con permanecer despiertos o ir a dormir, ya que pueden derivar en situaciones complicadas, incluso de conflicto.

Por su significado y relación, finalicemos con el comienzo del poema “El sueño” de Jorge Luis Borges:

Si el sueño fuera (como dicen) una

tregua, un puro reposo de la mente,

¿por qué, si te despiertan bruscamente,

sientes que te han robado una fortuna?

Imagen de portada: Gentileza de Pinterest

FUENTE RESPONSABLE: The Conversation. Por Francisco José Esteban Ruíz. Profesor Titular de Biología Celular en la Universidad de Jaén.

Sociedad y Cultura/Cerebro/Neuronas/Sueño/Dormir/ADN

Dormir bien para vivir mejor: una especialista nos da las claves para mejorar nuestro sueño y nuestro descanso. (Origen España)

Recuerda que si deseas profundizar este tema porque te ha interesado; por favor cliquea donde está escrito en “negrita”. Muchas gracias.

En muchas ocasiones hemos hablado de las tres bases fundamentales de la vida saludable: una es la nutrición, esa la solemos tener clara, y cuando queremos encontrarnos mejor una de las primeras cosas que hacemos es intentar mejorar la nuestra dieta. Otra es la actividad física y el entrenamiento, muy relacionados también con el estado de nuestra salud: al empezar a llevar una vida más saludable comenzamos a salir a caminar, a correr o incluso nos apuntamos al gimnasio.

La tercera de estas bases es, generalmente, la más infravalorada, y sin embargo es igualmente importante para poder llevar un estilo de vida más sano: nuestro descanso. No solo la cantidad de horas que dormimos, sino la calidad de las mismas, es importante para mantenernos saludables y para mejorar nuestro desempeño diario, tanto a nivel físico como mental.

Desde Vitónica hemos podido hablar con la doctora Cristina García de Leonardo, Médico Especialista en Neurofisiología Clínica, sobre la calidad de nuestro sueño, la necesidad del descanso y cómo podemos mejorarlo en nuestro día a día.

Las claves de un descanso saludable.

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¿Dirías que, en tu día a día, duermes bien y las horas necesarias para tener un descanso de calidad? Según la última encuesta de Fitbit, cuyos dispositivos destacan por su análisis del sueño, un 58% de los españoles admite que no duerme lo suficiente. Lo más sorprendente es que, a pesar de esto, un 46% de los encuestados afirmó que no hace nada por mejorar sus hábitos de sueño.

A este respecto, la doctora García de Leonardo nos comenta que «efectivamente en lo referente al sueño, como ocurre con otros hábitos de vida, solo cuando experimentamos las consecuencias directas de tener un sueño poco reparador somos conscientes de su importancia. Sin embargo, deberíamos concienciarnos de que el sueño hay que cuidarlo porque es una actividad necesaria para la supervivencia del organismo, ya que nos permite descansar de las actividades diarias y resulta esencial para la conservación de la energía y la regulación de nuestra temperatura corporal. Durante el sueño se producen cambios fisiológicos que afectan a la función cardiaca, la respiración, la temperatura, el tono muscular, la presión arterial y la secreción hormonal«.

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¿Y qué podemos hacer para dormir mejor cada día? La doctora nos indica sencillos gestos que podemos implementar desde hoy mismo para mejorar la calidad de nuestros descanso:

«El ambiente que nos rodea desempeña un papel fundamental en la duración y calidad de nuestro sueño en la medida que interfiera con él. Y en este sentido necesitamos un entorno ambiental que facilite la conciliación y el mantenimiento del sueño, no sólo en lo relacionado con los estímulos que nos llegan directamente (estimulación lumínica, ruidos, radiaciones electromagnéticas…), sino en las posibles consecuencias que sobre nuestro estado de ánimo pueda tener la exposición continua a estos agentes. Según publica el International Journal of Environmental Research and Public Health, dormir en una habitación cuya ventana da a un espacio tranquilo, se asocia con un menor riesgo de presentar problemas de sueño.

Ser regulares en el horario de ir a dormir y de levantarnos por la mañana, evitar las pantallas en la cama porque la luz inhibe la producción de melatonina, que es una hormona muy importante para conciliar el sueño adecuadamente, hacer cenas ligeras y evitar sustancias excitantes: el alcohol, el café, el chocolate, el té… son algunas de ellas».

¿Cuántas horas tenemos que dormir cada noche?

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Seguro que has escuchado alguna vez que lo ideal es dormir ocho horas cada noche. Este número tan concreto de horas proviene de las recomendaciones de la OMS para los adultos, y a menudo se relaciona con el hecho de dedicar un tercio de nuestro día a cada tarea importante: trabajo, ocio y descanso.

Sin embargo, las investigaciones más recientes nos indican que uno de los factores más relevantes a la hora de saber cuántas horas tenemos que dormir es nuestra edad: mientras que un adolescente necesita entre siete y once horas de descanso, los adultos mayores reducirían ese número a entre cinco y nueve.

En algunos casos, las personas que no pueden dormir muchas horas en su día a día optan por compensarlo pasando más horas en la cama durante el fin de semana. La doctora García de Leonardo nos aclara que «lo ideal es tener una rutina de sueño en nuestro día a día y fijar un horario para ir a dormir cumple una función básica para mejorar la calidad del sueño. De hecho, según datos de Fitbit, los usuarios que cambian cada día su horario de irse a la cama duermen menos. Así, una persona que durante la misma semana ha variado la hora de irse a dormir en dos horas duerme media hora menos que otra cuya variación solo oscila en 30 minutos».

¿Y qué pasa con la siesta? ¿Algo tan nuestro como echar una cabezadita después de comer (los que puedan permitírselo, claro) puede ayudarnos a completar las horas de sueño que nos faltan durante el día a día? Según la doctora «la siesta debemos limitarla a 20 o 30 minutos después de comer, incluso eliminarla si vemos que nos está afectando al sueño por la noche».

Lo cierto es que, más importante que la cantidad de horas que dormimos, es la calidad de nuestro sueño. En general, necesitaríamos entre 45 y 60 minutos de sueño profundo cada noche para que nuestro descanso fuera reparador y nos permitiera rendir bien al día siguiente. Estos minutos de sueño profundo se alternan con las otras fases del sueño durante la noche.

Podemos conocer el estado de nuestro sueño a través de diferentes wearables, que nos ofrecen un informe detallado de cuánto tiempo hemos pasado en cada fase y, en el caso de Fitbit, que cuenta con una base de datos muy grande de usuarios, dónde nos situamos respecto a la media comparándonos con personas de nuestro mismo sexo y edad.

Trastornos del sueño que nos impiden descansar bien.

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Una de las causas más comunes que nos impiden tener un descanso de calidad son los llamados trastornos del sueño. Uno de los trastornos más comunes es la apnea del sueño o síndrome de apnea-hipopnea.

Este síndrome se debe a episodios repetidos de obstrucción o colapso de la vía aérea superior que tienen lugar mientras la persona duerme, debido a que la vía respiratoria se estrecha, se bloquea o se vuelve flexible. Así, se produce una disminución de los niveles de oxígeno y un aumento del nivel de CO2 en la sangre, pudiendo despertarnos, y que vuelve a la normalidad generalmente con un ronquido fuerte.

Los wearables nos permiten ya conocer la variación estimada de oxígeno en sangre mientras estamos durmiendo, un dato que puede ser muy útil en el análisis de nuestro descanso y, compartiéndolo con un profesional, para saber si efectivamente sufrimos el síndrome de apnea del sueño.

Esta medición es la última incorporación a los dispositivos Fitbit, que miden la saturación de oxígeno en sangre mientras dormimos y nos ofrecen ese dato en forma de gráfica en nuestro teléfono.

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Dormir bien para despertarte mejor.

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Tan importante como la hora a la que nos vamos a dormir es también la hora a la que nos despertamos. En anteriores ocasiones hemos hablado ya de los ciclos de sueño y de cómo entramos en distintas fases de forma repetida durante el tiempo en que nos encontramos dormidos.

Durante cada ciclo de sueño pasamos por las fases de sueño ligero, sueño profundo y por la fase REM (rapid eye movement) de forma cíclica. Cada fase del sueño tiene una duración aproximada, siendo la fase de sueño ligero en la que pasamos más tiempo.

La fase en la que nos encontramos cuando suena el despertador va a influir en nuestro estado cuando nos despertamos. ¿No os ha ocurrido que algunos días os levantáis de la cama y os cuesta muchísimo poneros en marcha? Además de la calidad de vuestro descanso, es muy posible que vuestro despertador ha sonado mientras os encontrabais en una fase de sueño profundo.

Lo ideal, para levantarnos con energía y ponernos en marcha enseguida, sería despertarnos mientras nos encontramos en una fase de sueño ligero. Actualmente muchos de los wearables que analizan nuestro sueño disponen de una función de «despertador inteligente» que nos ayuda a hacerlo: simplemente tenemos que seleccionar el intervalo de tiempo en el que queremos poner la alarma (por ejemplo, entre las 7:45 y las 7:55 de la mañana) y nuestro wearable seleccionará por nosotros el momento idóneo para despertarnos dentro de ese intervalo.

«Despertarnos cuando estamos en sueño profundo provoca un estado confusional, la ‘embriaguez de sueño’, que en ocasiones persiste durante las siguientes horas», nos indica la doctora. «Sin embargo, con el uso continuado de estos dispositivos y mediante el aprendizaje automático que hace de nuestra estructura de sueño, podemos asegurar nuestro despertar en fases de sueño que no interfieran posteriormente en nuestra alerta. Ese hecho es importante, dado que la reducción del nivel de atención se ha asociado a lesiones deportivas, especialmente lesiones por sobreestiramiento en probable relación con un descenso del control postural y propioceptivo».

Imagen de Portada: Gentileza de En Vitónica iStock, Fitbit

FUENTE RESPONSABLE: En Vitonica- Siete consejos para dormir bien cada noche. Por Cristina Garcia de Leonardo (ESPAÑA)- Por LADY FITNESS.@LadyFitnessMad

¿Por qué los adultos mayores tienen más problemas para dormir?

A medida que vamos envejeciendo, nuestros patrones de sueño van cambiando. ¿Por qué se produce esto?

El envejecimiento normal se asocia a cambios en la estructura del sueño. En las personas mayores de 65 años tiene una menor proporción de etapas profundas, además de una leve disminución en el tiempo total de sueño y hay más despertares nocturnos respecto a edades más jóvenes. Sin embargo, esto no implica que el sueño sea de mala calidad. Las personas adultas mayores necesitan y pueden obtener un sueño reparador.

En esta etapa de la vida también es habitual la tendencia a un avance en la fase del reloj biológico. 

Según el neurólogo de Clínica Somno, Mario Díaz “muchas personas ancianas inician su sueño más temprano en la noche y lo terminan más temprano en la mañana.

Esto que puede considerarse un hecho normal, se transforma en un problema cuando el anciano vive con personas más jóvenes a quienes les inquieta que se levante tan temprano y no es raro que lo lleven a un médico pensando que sufre un insomnio”.

Un problema muy común se da además en los ancianos que viven en residencias de adultos mayores, especialmente en los meses de invierno, cuando pasan muchas horas en cama o sin salir al exterior. 

Los residentes fragmentan su sueño durante las 24 horas del día restando así sueño nocturno. En estos casos menos es más y siempre es recomendable que toda persona, a cualquier edad, no permanezca mucho más tiempo en cama del que realmente duerme.

Las rutinas son importantes para poder conseguir un sueño reparador. Por ello el especialista destaca que “se debe procurar que en las horas de la mañana los adultos mayores hagan actividad física aeróbica y tengan exposición a la luz solar.  

En la noche en cambio, una hora antes de acostarse deben apagar los dispositivos electrónicos con pantalla y realizar actividades de relajación con luz tenue. Los horarios no deben modificarse los fines de semana y se recomienda evitar las siestas mayores de 30 minutos”.

Para ayudarte a detectar los trastornos del sueño más comunes del adulto mayor, Clínica Somno explica algunos de ellos.

1.    Insomnio: es la dificultad para quedarse dormidos (más de media hora) o presentar demasiados despertares durante la noche, lo que finalmente repercute en el descanso nocturno. Se trata de una condición negativa porque deriva en síntomas diurnos molestos como irritabilidad, somnolencia, cansancio y problemas para concentrarse o acordarse de las cosas. Además, es peligroso porque si se mantiene por mucho tiempo puede desencadenar problemas depresivos.

2.    Apnea del sueño: este es un trastorno que se debe tratar a la brevedad, pues consiste en pausas en la respiración asociadas a ronquidos. Ocurre por una estrechez en la vía aérea, que puede ser desencadenada por genética, sobrepeso u otros factores.

3.    Síndrome de piernas inquietas: es un problema bastante habitual, que consiste en el movimiento incontrolable de las piernas para aliviar molestias y que aumenta cuando se está en reposo, por lo que aparece con mayor fuerza durante la noche cuando se disminuye la actividad física.

Imagen de portada: Gentileza de Terra

FUENTE RESPONSABLE: Terra

Adultos mayores/Descanso/Sueño/Dormir

LONGEVIDAD:¿Cuánto debes dormir para vivir más?

La deficiencia del SUEÑO está relacionada con numerosas condiciones de salud que limitan la vida, tales como: enfermedad cardíaca, enfermedad renal, presión arterial alta, diabetes y accidente cerebrovascular. Para prolongar su vida, tener suficiente sueño es crucial.

Cuando no estés durmiendo lo suficiente, lo sabrás: si te despiertas sin sentir el descanso y con fallas en tu estado de alerta o algo no funciona y la sensación de letargo puede extenderse durante todo el día.

El Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre identificó dos tipos básicos de sueño:

  • REM (movimiento ocular rápido)
  • No REM
  • La etapa no REM se conoce como «sueño profundo», mientras que el sueño REM es cuando una persona está soñando.

Los estudios han demostrado que la falta de sueño también puede causar dificultades con:

  • Tomar decisiones
  • Resolver problemas
  • Controlar las emociones
  • Controlar los impulsos
  • Hacer frente al cambio
  • La falta de sueño también se ha relacionado con la depresión y la conducta de riesgo.

Teniendo en cuenta lo importante que es el sueño para tu salud física y mental, ¿cuánto necesitas dormir realmente?

 

El Dr. Daniel Kripke y su equipo de investigación continuaron investigando esta misma pregunta.

Con la participación de más de un millón de participantes durante un período de 6 años, el Dr. Kripke y su equipo de la Universidad de California propusieron lo siguiente.

Descubrieron que 7 horas es la cantidad óptima de tiempo que una persona necesita para extender su longevidad.

Sorprendentemente, dormir más de siete horas se relaciona con una menor longevidad.

Además, dormir menos de cinco horas y media también fue perjudicial para la salud de las personas.

 Cómo conseguir un sueño de buena calidad

Lo más importante es que deje suficiente tiempo para dormir todas las noches y mejore sus hábitos de sueño.

Esto puede implicar irse a la cama y despertarse a la misma hora todos los días, incluso en los días libres del trabajo.

Si tiene un descanso cuando sea posible, trate de no hacer más de una hora de diferencia.

Una hora antes de acostarse debe reservarse para relajarse, lo que significa no mirar luces artificiales brillantes desde una pantalla.

Imagen de la portada: Gentileza de Terra

FUENTE RESPONSABLE: Terra

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