Ángel Vargas: 9 tangos imperdibles.

A 63 años de su partida.

Vargas se inició en el disco como cantor de la orquesta de José Luis Padula en 1935 y para el sello Odeón con las canciones Ñata linda y Brindemos compañero.

Luego participó en tres canciones con la Orquesta Típica Victor entre 1938 y 1939, y luego grabó un simple o sencillo con guitarras en el mismo año 1939 con las canciones La bruja y Milongón.

En 1940 y con los temas Muchacho y No aflojés, Vargas hace su primer registro con la orquesta de Angel D’Agostino, con la cual realiza noventa y tres grabaciones más una toma de película (El cuarteador) hasta 1946. Las últimos canciones grabadas con D’Agostino fueron Demasiado tarde y Camino del Tucumán.

En 1947 Vargas inicia sus primeros registros como solista, acompañado por la orquesta de Eduardo Del Piano. Con él Vargas graba veinte canciones hasta 1950. Entre ellas se destacan Milonga para Gardel, ¿Se lustra, señor?, Bandoneón arrabalero, La mariposa, El motivo, Que se vayan, Mi vieja viola y Ventanita de arrabal.

En 1951 comienza una serie de registros con la orquesta de Armando Lacava, director con el que Vargas graba más canciones que con cualquier otro: cuarenta títulos hasta 1954. Con él grabó Naipe marcado, De vuelta al bulín, No es más que yo, Tras cartón, Copa de ajenjo, Duelo criollo, Bésame en la boca, Araca corazón, Alma en pena, El adiós, Corrientes y Esmeralda, Si es mujer ponele Rosa, Dejame vivir mi vida y Evocación de París, además de canciones grabadas anteriormente con D’Agostino (A pan y agua, Pero yo sé, Sólo compasión).

Los Ángeles del Tango: D´Agostino- Vargas

Luego Vargas graba cuatro canciones en 1954 con el trío de Alejandro Scarpino: Muchacho, No aflojes, El espejo de tus ojos y Cartas viejas. Al año siguiente grabaron dos más: Ayer y La bruja. Fue la única vez que Vargas fue acompañado por una formación de este tipo, ya que hasta ese momento todas sus grabaciones como solista fueron con acompañamiento de orquestas, exceptuando su simple con guitarras de 1939.

En 1955 comienza a realizar grabaciones con la orquesta de Edelmiro «Toto» D’Amario. Con el grabó dieciocho canciones hasta 1957. Las más destacadas fueron Mi dolor, Ventanita florida, Langosta, Carnaval de mi barrio, Zapatitos de raso, Cascabelito, El choclo, Cuartito azul, Rejas y glicinas y Shusheta.

El 24 de abril de 1958 hace dos grabaciones con la orquesta de Daniel Lomuto: Vos hacés lo que querés y Miriñaque. Luego, entre septiembre del mismo año y abril de 1959 graba seis canciones más, con la orquesta de Luis Stazo: El despertar, Esta soledad, Glorias del ayer, Quien tiene tu amor, Hablando de tango y Un boliche.

El 16 de junio de 1959 Vargas graba por última vez, acompañado por la orquesta de José Libertella. Las canciones elegidas fueron La cieguita y La porteñita.

Por favor, si deseas escuchar los tangos cantados por Ángel Vargas; pincha cada link identificado en “azul”. Gracias.

9 TANGONES IMPERDIBLES EN LA VOZ DE ANGEL VARGAS

TRES ESQUINAS

ANGEL VARGAS – » TRES ESQUINAS «

MADRESELVA

Madreselva – Ángel Vargas | Orq. Ángel D’Angostino

MUCHACHO

Muchacho – Ángel D’Agostino – c. Ángel Vargas (13-11-1940)

ESQUINAS PORTEÑAS

Ángel Vargas – Esquinas porteñas (1942)

MANO BLANCA

Mano Blanca

A PAN Y AGUA

ANGEL VARGAS «A Pan y Agua»[HQ]

CUARTITO AZUL

ANGEL VARGAS – Cuartito azul

CORRIENTES Y ESMERALDA

ANGEL VARGAS – Corrientes y Esmeralda

CICATRICES

ANGEL VARGAS – Cicatrices

Imagen de portada: Archivo. Su apodo era «el ruiseñor de las calles porteñas»

FUENTE RESPONSABLE: Página 12. 7 de julio 2022.

Sociedad y Cultura/Argentina/Tango/Ángel Vargas/Homenaje.

 

¿Qué quiere decir Astor Piazzolla en Oblivion?

Oblivion es una pieza en la que la nostalgia y la tristeza son grandes protagonistas.

Si deseas profundizar  en esta interesante entrada; cliquea por favor donde se encuentre escrito en “azul”. Muchas gracias. 

Oblivion es una de las composiciones más famosas y reconocidas del músico argentino Astor Piazzolla. A continuación, compartimos los detalles de la génesis de esta obra y te contamos qué fue lo que quiso decir su autor con esta pieza instrumental. No te pierdas los detalles.

El significado de Oblivion, una de las mayores composiciones de Astor Piazzolla

Nacido el 11 de marzo de 1921, Ástor Pantaleón Piazzolla, conocido simplemente como Astor Piazzolla, no solo fue uno de los músicos más destacados de la historia argentina, sino que fue el responsable de la revolución que supuso la aparición del “nuevo tango” o “tango de vanguardia”.

ASTOR PIAZZOLLA EN 1968, MUCHOS AÑOS ANTES DE COMPONER OBLIVION.

Autor de más de 600 obras, muchas de estas son reconocidas a nivel universal. Es el caso de Oblivion, una pieza que el marplatense compuso en 1982 durante una estadía suya en la ciudad de Nueva York, en los Estados Unidos. De carácter instrumental y dotada de una atmósfera inconfundible, esta composición despertó la curiosidad de muchas personas, quienes se preguntan qué es lo que quiso decir Piazzolla con la misma.

La mayor clave para interpretarla está en el mismo título, ya que “Oblivion” es una palabra que en inglés significa “olvido”. En resumen, el autor de Adiós Nonino y Balada para un loco se enfocó en traducir en el plano de lo musical las implicancias y resonancias que para él tenía la imagen del olvido.

Oblivion y el cine: el éxito de la pieza de Piazzolla en la pantalla grande

Como si no bastase el hecho de que fue compuesta por Piazzolla, Oblivion adquirió una trascendencia internacional gracias a que fue elegida para la banda sonora de Enrique IV, film de Marco Bellocchio que tuvo su estreno en 1984. En este sentido, hay que destacar que se trata de una elección más que acertada debido a que representa a la perfección la esencia de la película.

OBLIVION Astor Piazzolla Orquesta 1984

Enrique IV (Enrico IV, en italiano) cuenta la historia de un actor de teatro que representa precisamente la obra que le da título a la película. Tras padecer una caída, este protagonista sufre una pérdida de consciencia y, al despertar, no lo hace con su identidad, sino tomando como propia la del personaje que interpretaba en escena.

A su vez, hay que decir que esta película es la adaptación cinematográfica de la obra teatral homónima de Luigi Pirandello, dramaturgo y novelista italiano que vivió entre 1867 y 1936 y que se destacó como ganador del Premio Nobel de Literatura.

Astor Piazzolla fue un bandoneonista y compositor argentino, considerado uno de los músicos más importantes del Siglo XX.

Imagen de portada: DW

FUENTE RESPONSABLE: Mdz.digital. 7 de julio 2022.

Sociedad y Cultura/Argentina/Obra Maestra/Astor Piazzolla/Oblivion/ Tango

Una muestra sobre la nueva imagen del tango.

En el Centro Cultural de la Cooperación

Surgida del Mercado de Industrias Culturales Argentinas, la exhibición curada por la bailarina y artista plástica Romina Pernigotte busca dar cuenta de otra simbología del género.

Si el tango cambia, si el tango cambió algo en los últimos 25 años, si cambió su poética, la textura de su sonido, sus voces, incluso sus costumbres, los “códigos” milongueros y hasta sus espacios, entonces también su representación. 

Esta premisa llevó a la muestra Tango y artes visuales que se realizó en el último Mercado de Industrias Culturales Argentinas (MICA), con curaduría de la bailarina y artista plástica Romina Pernigotte, como parte de una serie de actividades del MICA coordinadas por Soledad Venegas y enfocadas en la industria del tango en un sentido amplio. La exhibición adoptó la forma de una proyección de imágenes y esa muestra, ahora ampliada, se podrá ver desde este miércoles 6 a las 20 en la Sala Osvaldo Pugliese del Centro Cultural de la Cooperación (Av. Corrientes 1543). Esta vez la organización corre por cuenta de Walter Alegre, coordinador del área del género en el CCC y, nuevamente, por Venegas, que es investigadora de la institución.

La muestra, que pretende ser «un panorama gráfico sobre la producción de obras contemporáneas” llama la atención por su diversidad, por la potencia de algunas de las reflexiones iconográficas que aparecen tanto como por la pervivencia de algunos de sus elementos más tradicionales. 

Desde luego, el bandoneón sigue siendo una fija para identificar al tango, pero que aún aparezcan sombreros malevos en un circuito que los abandonó (salvo casos aislados y caricaturescos o meramente escénicos) llama la atención. Los vestidos largos con tajo al costado pueden pervivir en algunos espacios, pero hoy la diversidad de estéticas en las milongas o entre los públicos tangueros es tal que un vestido con tajo puede ser para una exhibición en Caminito o una osadía en un casamiento.

En todo caso, se advierte en algunos autores una tensión entre la necesidad de buscar un lenguaje nuevo y la adscripción a un código que aún diga inequívocamente “tango” al espectador. Aún así, en un gesto más que saludable aparecen numerosas técnicas distintas y algunos artistas incluso avanzan sobre propuestas más abstractas. 

Por otro lado, el abrazo mismo del tango aparece en primer plano, priorizado por los creadores por encima de la remanida “sensualidad” que suele representarse en los cuerpos cercanos. Si tanto de lo escrito –y dicho- en los últimos años en torno a la danza pasa por dejar de pensar el tango como una serie de pasos y más como dos personas que se mueven abrazadas a un compás, esta idea permea también en muchas de las ilustraciones, más allá de su técnica e incluso de lo que explícitamente representan sus artistas.

“Esta diversidad visual es el eco de una de las características esenciales del tango, el tango es ecléctico, de todos los colores, el espacio donde dialogamos en ebullición quienes construimos la máquina tanguera desde diferentes paisajes, un lugar de pertenencia para todes, la biblia y el calefón”, considera Romina Pernigotte, curadora de la muestra. Para la bailarina y artista plástica (Tango – equilibrios y desequilibrios) “no se trata tanto de una nueva iconografía, sino de una nueva forma de mirar, sentir y pensar los mismos íconos desde otras perspectivas y por consecuencia una nueva forma de interpretar y narrar el tango a través de imágenes”. 

Como ejemplo, proponer ver el fueye en su propia obra, que aparece desarmado, una representación inédita. “El bandoneón que el luthier desarma, para restaurar lo valioso, o descartar las piezas que ya no encajan en el engranaje, se convierte en mi símbolo de la deconstrucción que atraviesa hoy la comunidad tanguera”.

En cuanto a la pervivencia de otros elementos de esa iconografía, como los patiecitos, Pernigotte cree que como “en los noventa siendo adolescentes veníamos golpeados por el individualismo que nos dejó la posdictadura, el neoliberalismo y la colonización cultural, y descubrimos en el tango un universo poético, nocturno y marginal que nos enraizaba, nos contaba quiénes éramos y a partir de ese universo empezamos a buscar quienes podríamos ser”.

“En la muestra la mayoría de les artistas y colegas que forman parte de la muestra, están conectados fuertemente con el género, con la música, la poesía y sobre todo con el baile. 

Muchos son milongueros y por ahí viene esta cuestión de lo gestual tan genuino. Porque cuando relatas el tango desde esa vivencia tan verdadera, intensa y potente, como son el baile o la música, estás pintando lo que ya pasaste por el cuerpo. Entonces hay autenticidad, real conocimiento y apropiación de lo que se está diciendo. Vivir cotidianamente el tango genera la necesidad de alejarse de los estereotipos”, analiza la curadora.

En cuanto a esa tensión entre la representación de un tango que fue, y la de un tango que es o que puede llegar a ser, Romina cree que dependerá de cómo se amplíen “los márgenes de la poética tanguera” y la aceptación que reciban. “Cuando las realidades que venimos transitando ya hace tiempo en el tango se naturalizan, las nuevas imágenes decantan por sí solas. 

Por ejemplo la imagen de dos mujeres bailando, irá pasando de formar parte de un tango de la periferia, LGTB Q+ o políticamente correcto, a ser una posibilidad tan verdadera y genuina como la pareja icónica hombre-mujer que hasta hace poco era la única representación posible del tango danza”, explica. 

“A la vez lo pienso como un ida y vuelta entre las transformaciones de la realidad que originan nuevas imágenes y la cosmovisión construida por les artistas en su poética, que también crea realidad. El tango es una fuerza viva en constante devenir”.

Imagen de portada: Gentileza de Página 12

FUENTE RESPONSABLE: Página 12. Argentina. Por Andrés Valenzuela. 6 de julio 2022

Sociedad y Cultura/Argentina/Música ciudadana/Tango

Isabel del Valle, la «novia eterna» de Carlos Gardel.

“Vivir con el alma aferrada a un dulce recuerdo que lloro otra vez”, dice uno de los versos de «Volver», uno de los tangos que consagraron a Carlos Gardel como figura indiscutible de la música rioplatense. Así fue también como vivió Isabel del Valle, la “novia eterna” del Morocho del Abasto.

“Isabelita”, como Gardel la llamaba, era una niña de 14 años cuando conoció al «Mago» que, en aquel entonces, finales de 1920, tenía al menos 30 años: una historia inconcebible en el mundo actual pero que en los años 20 del siglo pasado floreció en las calles de Buenos Aires, a pesar de las reticencias iniciales de la familia de la adolescente. 

La relación comenzó cuando Gardel empezó a frecuentar la casa familiar de los Martínez del Valle, un matrimonio gallego afincado en Buenos Aires, como tantos en aquella época, para deleitarse con el delicioso arroz a la valenciana que la matriarca cocinaba manteniendo la tradición de la cocina española.

Esta, junto a otro puñado de anécdotas surgidas de los recuerdos de Isabel del Valle, son recogidas ahora en un libro impulsado por Mario Fattori, uno de los nietos de la mujer que rehízo su vida en Uruguay tras el accidente en el que el «Zorzal Criollo» perdió la vida en junio de 1935. 

En diálogo con EFE, Fattori afirma que el libro surgió como un homenaje a su abuela al cumplirse 100 años del comienzo de la relación entre la “papusa” (hermosa en lunfardo), como Gardel apodó a Del Valle, y su “viejo”, como el rey del tango firmaba las misivas para su “novia”.

“Cuando falleció Gardel, ella se vino a Uruguay para alejarse de los recuerdos que le traía Buenos Aires, todo le recordaba a Carlos”, explica Fattori en base a los cuentos que su abuela le hacía cuando él era niño y adolescente. Ni siquiera la familia que construyó en Uruguay, con hijos y nietos, logró borrar el recuerdo de los años compartidos con el referente de la música popular. Cuenta Fattori en el libro que todas las tardes su abuela escuchaba a “su Gardelito” en su radio portátil.

El libro Isabel del Valle: La novia eterna de Carlos Gardel recopila materiales del archivo familiar de Fattori y relata “esos pequeños detalles que capaz no todo el mundo sabe”. 

Como por qué Gardel no tuvo hijos, debido a una enfermedad que padeció de niño, o por qué Isabel del Valle y el músico nacionalizado argentino no se casaron. 

“Siempre se posponía por una cosa o por otra, pero Gardel le prometió muchas veces casamiento a la abuela. Siempre cuando venga de tal gira o de tal trabajo. Siempre él estaba ocupado con su profesión”, explica Fattori en alusión a las argumentaciones que usaba Gardel para no consolidar su vínculo. “Gardel tuvo muchas novias. Sí, tuvo aventuras, otros amoríos, pero la abuela fue la que le duró más de 12 años y era la que él presentaba en público, la que lo acompañaba a las giras, era su novia oficial”, esgrime Fattori, quien dice que el libro “no intenta ni se propuso ser una investigación periodística”.

La publicación contó con la colaboración del escritor Alfredo Mazzei, quien llegó a conocer a Isabel del Valle en 1984 en Pando (sur del país), una localidad uruguaya donde residió la mujer inmortalizada en la publicación y donde aún viven algunos de sus descendientes. 

Para Mazzei, autor de los textos, el libro “transmite una serie de sentimientos del nieto por su abuela” y también los detalles de esa historia “que, sea como sea, es casi mítica” entre Gardel y Del Valle.

Si bien Isabel y Carlos se dejaron de ver dos años antes del accidente aéreo en Medellín (Colombia) del que esta semana se cumplen 87 años, la prensa de la época titulaba, como atesoran los recortes de prensa que Fattori conserva: “Un corazón de mujer vive hoy la tragedia de muchos corazones”, en alusión a la conmoción que recorrió América al perder a uno de sus artistas más emblemáticos.

Imagen de portada: EFE

FUENTE RESPONSABLE: Zenda. Apuntes, Libros y Cía. 27 de junio 2022

Sociedad y Cultura/Argentina/Tango/Carlos Gardel

Treinta años sin Piazzolla, el artista que supo escribir la música de mañana.

Cuando todavía resuenan los ecos de la celebración planetaria por el centenario de su nacimiento, hoy se cumplen 30 años de la muerte de Astor Piazzolla, una de las figuras más importantes de la música argentina a la que dio una notable proyección internacional.

Desde el tango, género al que rebautizó como música de Buenos Aires, e integrando además al jazz y a la clásica -los tres territorios de los que se nutrió- el compositor y bandoneonista creó una síntesis inspirada y audaz que borró las fronteras entre esos estilos y contra el aluvión de críticas que levantó la apuesta, expandió como nadie los alcances de los sonidos de esta parte del mundo.

La muerte de Piazzolla se produjo tras casi dos años de larga agonía a partir de una trombosis cerebral que se le produjo el 5 de agosto de 1990 en un hotel de París, ciudad en la que residía.

Nueve días después, en estado de coma y con lesiones cerebrales irreversibles, fue trasladado a Argentina y si bien salió del coma 15 días más tarde, su estado obligó a internarlo varias veces más hasta su fallecimiento.

En la prolífica e intensa vida del artista el haber estado unos 23 meses sin poder crear fue una excepción dolorosa ya que el nacido el 11 de marzo de 1921 en Mar del Plata, generó una obra con alrededor de un millar de composiciones originales.

En esa producción que incluye músicas para unas 40 películas, no pueden pasarse por alto los arreglos ideados, por ejemplo, para la orquesta de Aníbal Troilo -que integró entre 1939 y 1944- y otros de autores diversos que desplegó en sus diversos conjuntos.

A lo largo de su vida, Piazzolla tuvo su primera orquesta con la que acompañó al popular cantor Francisco Fiorentino y aunque la experiencia no fue muy extensa, dejó excelsas visitas a “Nos encontramos al pasar”, “Viejo ciego” y “Volvió una noche” y sus dos primeros instrumentales: “La chiflada” y “Color de rosa”.

Si deseas escuchar el virtuosismo de Astor Piazzola y su dirección del grupo orquestal; pincha el siguiente link. Muchas gracias.

Con otras voces (entre ellas las de Aldo Campoamor) y un pulso cada vez más propio, registró versiones de “Taconeando”, “Inspiración”, “Tierra querida”, “La rayuela” y “El recodo” y más obra propia, entre ellas, “Para lucirse”, “Prepárense”, “Contratiempo”, “Triunfal”, “Contratiempo” y “Lo que vendrá”.

Becado por el Conservatorio de París trabó relación con la musicóloga Nadia Boulanger quien lo reconcilió con el tango y en la capital francesa y con las cuerdas de la Orquesta de la Opera de París, registró más creaciones de su cuño: “Nonino”, “Marrón y azul”, “Chau París”, “Bandó” y “Picasso”, entre más.

De regreso al país, encabezó una orquesta de bandoneón y cuerdas con la que siguió floreciendo su estilo a partir de “Tres minutos con la realidad”, “Tango del ángel” y “Melancólico Buenos Aires”, pero, además, dio nacimiento al innovador Octeto Buenos Aires (dos bandoneones, dos violines, contrabajo, cello, piano y guitarra eléctrica) que se dedicó sobre todo a la reinterpretación “El Marne”, “Los mareados”, “Mi refugio” y “Arrabal”, por citar apenas algunos tangos tradicionales.

Por favor; pincha en el siguiente link. Muchas gracias.

Tres Minutos Con la Realidad

Tras otra radicación en el exterior, en este caso un par de años en Nueva York, en 1960 alumbró el Quinteto Nuevo Tango (bandoneón, piano, violín, guitarra eléctrica y contrabajo), una formación decisiva en su expresión y con la que estrenó obra propia de gran impacto como “Adiós Nonino”, “Decarisimo”, “Calambre”, “Los poseídos”, “Introducción al ángel”, “Muerte del ángel”, “Revirado”, “Buenos Aires Hora cero” y “Fracanapa”.

Entre un fugaz Nuevo Octeto y la fructífera formación de quinteto, registró composiciones propias sobre poemas y textos de Jorge Luis Borges con el cantor Edmundo Rivero y el actor Luis Medina Castro y por entonces lanzó “Verano porteño”, primero de la celebrada saga de las Cuatro estaciones.

Hacia finales de esa década se asomó más decididamente al tango canción asociado al poeta Horacio Ferrer para dar nacimiento a la operita “María de Buenos Aires” y populares piezas como “Balada para un loco” y “Chiquilín de Bachín”, entonces registradas por su pareja de ese tiempo, Amelita Baltar, y Roberto Goyeneche.

Hacia 1972 y al frente de Conjunto 9 da forma a su primera pieza sinfónica, el “Concierto de Nácar, para nueve tanguistas y orquesta filarmónica” y publica discos de explícito nuevo tango cuyas expresiones salientes son Tristezas de un Doble A, Vardarito y Onda nueve.

Aquejado de un infarto se instala en Italia donde forjó el Conjunto Electrónico (un octeto integrado por bandoneón, piano eléctrico o acústico, órgano, guitarra, bajo eléctrico, batería, sintetizador y violín, el cual posteriormente fue reemplazado por una flauta traversa o saxo) y desde allí lanza “Balada para mi muerte”, con la cantante Milva, “Libertango” y la magnífica “Suite troileana”, creada a partir de conocer el fallecimiento de Aníbal Troilo (19 de mayo de 1975).

Con diversos regresos a la formación de quinteto (aunque en sus últimas versiones un violoncello ocupaba el lugar del violín), Astor además encaró proyectos con George Moustaki, Gerry Mulligan y Gary Burton, entre otras celebridades mundiales.

Influencias, audacias y legados

“ El gran mensaje que queremos dar es que Piazzolla es argentino pero su obra le pertenece al mundo entero, es un patrimonio de la humanidad”, supo decir Daniel Villaflor Piazzolla, nieto del músico y vicepresidente de la Fundación Astor Piazzolla ante el cuemplimiento de los cien años del nacimiento del autor. 

“Mi abuelo nos influenció a todos, nos mostró un camino y una música completamente nueva. También nos enseñó que hay que trabajar duro, que se puede pelear por lo que uno cree y vistió a Argentina de una música muy bella que nos representa en el mundo. Hay una antes y un después de Piazzolla”, apuntó a su tiempo Daniel “Pipi” Piazzolla, nieto del músico, compositor y baterista.

“Piazzolla era simple, popular y musical y por eso es parte de la música del pueblo. A mí sigue provocándome desafíos interpretativos y cada vez que comienzan sus introducciones, estimulan motores sensitivos, que ninguna otra música incita”, opinó el cantante y compositor Guillermo Fernández mientras que el también bandoneonista Pablo Mainetti aseguró: “Muchas personas en diferentes lugares le dan un lugar a la música de Piazzolla porque es de una enorme potencia, genera una necesidad y en ella habita una receta mágica que contiene lo contemporáneo y la novedad y por eso se sigue escuchando y tocando. 

En esas músicas hay una idea y alguien que la llevó a cabo y yo trato de asimilar esa enseñanza: «luche por sus ideas, defiéndase, estudie y vaya a fondo»”.

“Siento una total admiración por la música de Piazzolla y como además soy un gran andador del mundo, he visto hacer Piazzolla en tantos teatros del planeta y por eso siempre estoy dispuesto a colaborar en difundir su legado. Además, Piazzolla era un tipo bravo tanto en la pelea física como argumental y eso le permitía forcejear con el mundo que no le gustaba”, confesó el periodista Víctor Hugo Morales. 

Y el cantante y actor Raúl Lavié contó: “Adopté esta música desde el vamos cuando empecé a conocerla y a conocerlo a Astor y me enamoró profundamente y me hizo cambiar un poco también la visión de lo que era yo cantando el tango. Para mí fue como despertar a una nueva forma de expresión de la música popular de la Argentina”.

Por último y para citar solo algunos de los semblantes que dieron distintos artistas sobre Piazzolla, la bandoneonista francesa Louise Jallu dijo: “Piazzolla fundó un estilo que es profundo y dolorosamente auténtico que ostenta una inmediatez, casi una universalidad y lo que me conmueve de él es la manera fuerte, elegante y rabiosa con la que superpone métricas diferentes, cómo crea puentes entre los compases y también esa obsesión por la repetición, como un ‘condenado picando piedras’, el mismo gesto, la misma determinación, la misma furia, como si intentase extirpar toda la violencia de su cuerpo”.

Imagen de portada:

FUENTE RESPONSABLE: elciudadanoweb.com Por Sergio Arboleya. Télam. 3 de julio 2022.

Sociedad y Cultura/Argentina/Tango/Astor Piazzolla/Aniversario/ Homenaje

 

Alfredo Lepera: 5 canciones únicas

Lepera es uno de los grandes poetas del tango.

Instrucciones para recordar los 24 de junio de cualquier año:

Sin Amargura pero en plena Evocación, ir por el Caminito soleado En los campos en flor, Cuesta abajo y en Silencio. Aprovechar un poco del Sol Tropical en la Mañanita de Sol, comerte quizás una Criollita (decí que sí) en Soledad y Volver a pensar en los Viejos Tiempos.

Confiar siempre en el viento (porque oye tu lamento) y aunque sea dolor cuando no está, saber que ríe la vida si sus ojos negros te quieren mirar.

Último paso: Recordar siempre a Alfredo Le Pera, el gran poeta del tango.

Por eso va un Top 5 caprichoso de sus mejores letras.

Si deseas escuchar estos grandes temas de música ciudadana; cliquea en cada enlace. Muchas gracias.

5- CARRILLÓN DE LA MERCED

Yo no sé por qué extraña

razón te encontré,

Carrillón de Santiago

que está en la Merced,

con tu voz inmutable,

la voz de mi andar,

de viajero incurable

que quiere olvidar.

Milagro peregrino

que un llanto combinó.

Tu canto, como yo,

se cansa de vivir

y rueda sin saber

dónde morir…

Penetraste el secreto

de mi corazón,

porque oyendo tu son

la nombré sin querer.

Y es así como hoy sabes

quién era y quién fue,

¡la que busco llorando

y… que no encontraré!

Mi vieja confidencia

te dejo, Carillón.

Se queda en un tañir,

y al volver a partir

me llevo tu emoción

como un adiós.

Edmundo Rivero – Carillón de la Merced (con orq. Héctor Stamponi)

4- SUERTE NEGRA

Dicen que jurar en vano

es maldad que se castiga,

pero en su pecho inhumano

hay crueldad y me mintió.

Con su sonrisa más fina

me dijo: «Te quiero yo»,

y una noche de neblina

con un viejo se fugó.

Ayer me fui al cementerio

con mi pena a terminar,

pero yo soy de suerte tan negra

que no quisieron dejarme entrar.

Carlos Gardel – Suerte Negra. Tangocity.com

3- AMARGURA

Me persigue implacable

su boca que reía,

acecha mis insomnios

ese recuerdo cruel,

mis propios ojos vieron

cómo ella le ofrecía

el beso de sus labios

rojos como un clavel.

Un viento de locura

atravesó mi mente,

deshecho de amargura

yo me quise vengar,

mis manos se crisparon,

mi pecho las contuvo,

su boca que reía

yo no pude matar.

Fue su amor de un día

toda mi fortuna,

conté mi alegría

a los campos y a la luna.

Por quererla tanto,

por confiar en ella,

hoy hay en mi huella

sólo llanto y mi dolor.

Doliente y abatido

mi vieja herida sangra.

Bebamos otro trago

que yo quiero olvidar,

pero estas penas hondas

de amor y desengaño

como las yerbas malas

son duras de arrancar.

Del fondo de mi copa

su imagen me obsesiona,

es como una condena

su risa siempre igual,

coqueta y despiadada

su boca me encadena,

se burla hasta la muerte

la ingrata en el cristal.

Amargura

2- CUANDO TU NO ESTÁS

Solo en la ruta de mi destino

sin el amparo de tu mirar,

soy como un ave que en el camino

rompió las cuerdas de su cantar.

Nace la aurora resplandeciente,

clara mañana, bello rosal,

brilla la estrella, canta la fuente,

ríe la vida, porque tú estás.

Cuando no estás la flor no perfuma,

si tú te vas, me envuelve la bruma;

el zorzal, la fuente y las estrellas

pierden para mí su seducción.

Cuando no estás muere mi esperanza,

si tú te vas se va mi ilusión.

Oye mi lamento, que confío al viento,

todo es dolor cuando tú no estás.

Cuando tu no estas (Gardel) – Roberto Goyeneche

1- EL DÍA QUE ME QUIERAS

Acaricia mi ensueño

el suave murmullo de tu suspirar,

¡como ríe la vida

si tus ojos negros me quieren mirar!

Y si es mío el amparo

de tu risa leve que es como un cantar,

ella aquieta mi herida,

¡todo, todo se olvida..!

El día que me quieras

la rosa que engalana

se vestirá de fiesta

con su mejor color.

Al viento las campanas

dirán que ya eres mía

y locas las fontanas

me contarán tu amor.

La noche que me quieras

desde el azul del cielo,

las estrellas celosas

nos mirarán pasar

y un rayo misterioso

hará nido en tu pelo,

luciérnaga curiosa

que verá…¡que eres mi consuelo..!

Recitado:

El día que me quieras

no habrá más que armonías,

será clara la aurora

y alegre el manantial.

Traerá quieta la brisa

rumor de melodías

y nos darán las fuentes

su canto de cristal.

El día que me quieras

endulzará sus cuerdas

el pájaro cantor,

florecerá la vida,

no existirá el dolor…

La noche que me quieras

desde el azul del cielo,

las estrellas celosas

nos mirarán pasar

y un rayo misterioso

hará nido en tu pelo,

luciérnaga curiosa

que verá… ¡que eres mi consuelo!

El dia que me quieras – Mercedes Sosa

Yapa: la poesía de Amado Nervo que inspiró a Lepera

Imagen de portada: Alfredo Lepera (Archivo)

FUENTE RESPONSABLE: Página 12. Malena; nombre del tango. 27 de junio 2022.

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Gerardo Matos Rodríguez: 8 tangos increíbles.

La cumparsita y mucho más

Era hijo de Emilio Mattos, propietario del cabaré Moulin Rouge. Estudió arquitectura en la desaparecida Facultad de Matemáticas de su ciudad natal.1​ Los amigos lo apodaban Becho.

Según Ricardo Matos Tuesta, al venir a Uruguay:

“Tenía los ojos de color negro, tenía una mirada muy penetrante y muy discernidora, y de llamativos labios finos y pequeños. Era muy observador y analista en las cosas que debía y hacía.

Gustaba mucho de la lectura constante, y era una persona dada a la meditación, la reflexión lógica y analista en las cosas veía y hacía, era un elemento motivador e innovador . Era de buen humor e ingenio y de una simpatía coloquial, sabía caer en gracia a las personas de su entorno . Su alegría se expresaba en un armoniosa sonrisa de un niño pequeño y alegre

Tenía una amiga que se llamaba Reneé, quien era de ascendencia española, luego después de unos años se casó con ella”

Compuso varios temas para piezas teatrales: El Gran Circo Rivolta, de Manuel Romero entre ellas. Más tarde, dirigió fugazmente su propia orquesta típica. En 1931 colaboró con la musicalización de la película ¨ Las luces de Buenos Aires¨, filmada en Francia con el papel protagónico de Carlos Gardel. Algunos de sus temas fueron estrenados junto a piezas teatrales en Buenos Aires.

Compuso La Cumparsita y otros tangos como Che papusa, oí, su tango preferido. Escribió y colaboró con los letristas Enrique Cadícamo, Víctor Soliño y Manuel Romero, con quienes realizó su emotiva serie de canciones montevideanas.

Fue integrante de la recordada “Troupe ateniense”, un conjunto de tipo carnavalero, que no obstante ello no salía en Carnaval sino en las cuatro estaciones, en especial en primavera. Junto a grandes nombres del tango y del Carnaval uruguayo, como Víctor Soliño, Ramón “Loro” Collazo, su hermano Juan Antonio y los hermanos Raúl y Roberto Fontaina.

Fueron más de setenta los tangos de su producción, muchos editados en partitura y alrededor de cuarenta en discos. Algunas de sus obras son: Che papusa, oí, Son grupos, Yo tuve una novia, Cuando bronca el temporal, Hablame,Pobre corazón, Haceme caso a mí, Canto por no llorar, Rosa reseca, Botija linda, El pescador, Te fuiste, ¡ja, ja!, Adiós Argentina, Mi provinciana, La milonga azul, Dale celos, Raspail, Mocosita, La muchacha del circo, San Telmo, colaborando con los letristas Enrique Cadícamo, Victor Soliño, Juan B. A. Reyes, Manuel Romero y Fernán Silva Valdés con quien realizó su fina y emotiva serie de canciones Montevideanas a la que pertenece Margarita punzó.

La Cumparsita sale a la luz en una peña estudiantil, en lo que era la federación de estudiantes del Uruguay en el año 1916.

Esta institución presentaba problemas económicos graves estando incluso amenazados por el desalojo, situación que los obliga a salir a cantar por los cafés, en una comparsa como recurso para adquirir fondos. Fue así que coincidiendo con el carnaval del año 1917 se decidió hacer una comparsa visitando los cafés, cantando canciones.

Mientras tanto Matos Rodríguez siguiendo su objetivo de terminar su obra, continúa trabajando en ella para lograr su acabado final como es conocida mundialmente.

Una vez terminada la composición le faltaba la melodía por lo que un amigo del autor, excelente pianista fue el encargado de ponerle la música. Es así que se obtiene el primer gran éxito de esta composición la cual fue presentada por primera vez en el café La Giralda, ejecutada por la orquesta porteña de Roberto Firpo.

Lo que le faltaba a este tango era el título ya que había nacido de un ambiente popular todos se sentían con derecho a bautizarla.

En 1924, ya radicado el autor en Buenos Aires, Pascual Contursi y Enrique Maroni le ponen letra de gran valor poético con el nombre de Si supieras (si supieras que aún dentro de mi alma conservó aquel cariño que tuve para ti…), con lo que la olvidada música ahora como tango se impuso definitivamente. Con esta letra la cantó y grabó Carlos Gardel. Un año después el propio autor, molesto por la letra creada sin su autorización, le pone una letra conservando el título original (Comenzando: La comparsa de miserias sin fin…), prácticamente nunca utilizada.

Si deseas escuchar la música del autor; cliquea por favor en los enlaces señalados. Recuerda que las grabaciones datan de la primera mitad del siglo XX. Muchas gracias.

OBRAS DE MATOS RODRÍGUEZ

“TE FUISTE JAJA”

Carlos Gardel – Te fuiste, ja ja – Tango 1929

“ADIÓS ARGENTINA”

ADIOS ARGENTINA(GERARDO MATOS RODRIGUEZ)-Orquesta Tipica Victor(1930).wmv

“CHE PAPUSA OÍ”

Donato Riacciatti -Che Papusa, Oi- -Reedicion 2018-

“PORTATE BIEN QUE SOS GRANDE”

Portate bien que sos grande – Orq. Francisco Canaro – Charlo (12-12-1930)

“SAN TELMO”

San Telmo – César Zagnoli y su trío

“MOCOSITA”

Alfredo De Angelis – 1949 – Dante – Mocosita

“LA MUCHACHA DEL CIRCO”

LA MUCHACHA DEL CIRCO.-Agustin Magaldi

“BOTIJA LINDA”

Botija Linda-Gerardo Matos Rodriguez.wmv

YAPA: “JOHN LENNON IMPROVISANDO SOBRE LA CUMPARSITA”

John Lennon – La Cumparsita

Imagen de portada: Gentileza de Página 12

FUENTE RESPONSABLE: Página 12. Argentina

Sociedad y Cultura/Argentina/Uruguay/Música/Tango/Gerardo Matos Rodriguez

 

El cantor de la Argentina.

La primera tarea que debe asumir un historiador frente a una figura como la de Gardel es desbrozar la selva de mitos que han crecido en torno a su figura. Investigando su extraordinaria vida, me fui encontrando con versiones absurdas pero mantenidas como verdades reveladas. Muchas lanzadas con la audacia y la impunidad de quienes lo hacían con la “tranquilidad” de que se trataba de alguien perteneciente a los sectores populares, por lo que esas calumnias no tendrían mayores consecuencias. Distinto hubiera sido blasfemar contra un hijo del poder.

Lo otro que me sorprendió fue que gran parte del interés demostrado frente a una figura tan gigantesca era la obsesión con el lugar de nacimiento y las circunstancias de su muerte, quedando en un segundo plano lo más relevante: su carrera, su valor artístico, el ser humano.

Frente a la contundente y seria documentación existente, cada vez menos gente se anima a discutir que nació en Toulouse el 11 de diciembre de 1890 con el nombre de Charles Romuald Gardes. Su madre era una humilde planchadora, Marie-Berthe, que fue abandonada por su pareja, Paul Jean Laserre, apenas quedó embarazada.

No era sencillo ser madre soltera en una ciudad de provincia. El señalamiento y el hostigamiento eran moneda corriente. Con todo lo que tenía en la vida, su pequeño Charles, decidió partir lo más lejos posible, hacia la gran capital del sur.

Llegó a Buenos Aires el 11 de marzo de 1893 y el vista de aduana nunca podría haber sospechado que le estaba dando entrada a quien se convertiría en el símbolo máximo de la París del Plata. La madre y el niño se instalaron en un conventillo de la calle Uruguay. Berthe comenzó a ejercer su oficio, muy requerido por entonces, y Carlitos transcurría sus días entre casas de vecinos y la calle, que lo atraía desde muy pequeño. 

A los seis años ya ayudaba a su madre a repartir las camisas planchadas en los teatros de Corrientes y en las redacciones de revistas que engalanaban la angosta calle cultural por excelencia. 

Pero a Carlitos también le encantaba correr hasta el Mercado de Abasto para hacer algunas changas, ganarse la amistad de los puesteros y escuchar las variadas melodías europeas que entonaban y que se mezclaban con las de las provincias que traían los carreros junto al azúcar tucumano, el vino mendocino o la yerba de Misiones. 

Ya se iba haciendo conocido como el francesito cantor dueño de una voz única y una gracia muy particular. Berthe más de una vez lo tuvo que ir a buscar a la comisaría detenido por vagancia. Cuentan que en una de esas ocasiones un comisario le dijo: “¿Y? ¿Ahora qué me vas a decir, pibe?”. “Decirle nada, pero si quiere le canto.” Y se largó con alguna milonga y toda la comisaría estalló en un aplauso, desde los presos hasta el comisario quedaron encantados con aquel morochito “atrevido”.

Así fue creciendo, dándole disgustos y alegrías a la vieja a la que amaba con todo su corazón; eran dos contra el mundo, un mundo que no los miraba bien y que, sin quererlo, los hacía fuertes. Carlitos hizo de todo para ayudar a su madre a parar la olla: fue mandadero, empleado gráfico, aprendiz de orfebre, pero lo de él era cantar. Se había destacado en el coro del colegio junto a su compañero Ceferino Namuncurá.

SE PRODUJO LA MAGIA

De adolescente, le encantaba recorrer boliches y escuchar a los payadores, que ya eran urbanos e iban anticipando la temática del tango. Y, si lo dejaban, cantaba. Para algunos era el Zorzalito; para otros, el Morocho del Abasto, pero la fama crecía.

Fue una noche mágica de 1911 cuando conoció al Oriental, José Razzano. La química fue instantánea y el Pepe le propuso conformar un dúo. Carlitos respondió con una de sus humoradas: “Y si la gente no se da cuenta y no nos llevan presos… dale”. Y así comenzó una larga amistad cruzada por giras, discos y miles de historias.

El repertorio del dúo era exclusivamente folklórico: cifras, milongas, cielitos, zambas y estilos. El tango no estaba muy bien visto ni había demasiados letristas destacados que conformaran la exigencia de Gardel. Pero algo cambió en 1917. Hacía un año que la gente votaba libremente, en Rusia una revolución ponía a temblar a los poderosos y el pueblo necesitó hablar, decir, hacerse oír. Y el tango también. Llegó a manos de Gardel un hermoso tango de Castriota y Contursi, “Percanta que me amuraste”. Gardel prefirió llamarlo “Mi noche triste”, y lo estrenó, como decía él, paradójicamente la noche más feliz de su vida. Desde entonces el tango y Gardel fueron hermanos y crecieron juntos. También en aquel año, con sus 120 kilos a cuestas, fue convocado por el director Defilippis Novoa para hacer una película, Flor de durazno, que lógicamente era muda, y Carlitos no se sentía cómodo porque no era actor y no podía cantar.

Con Razzano grabó discos y realizó innumerables giras. En una de ellas, pasando por Mercedes, decidió cambiar su apellido Gardes por Gardel, que le sonaba más musical.

En 1923 viajaron a España como integrantes de una compañía teatral para realizar el número musical final que se conocía como “fin de fiesta”. A la obra no le fue tan bien, pero sí a los “cantaores argentinos”, como decía la prensa madrileña. Fueron contratados aparte con gran éxito.

En 1925, debido a problemas de garganta de Razzano y algunas desinteligencias económicas que decepcionaron mucho a Gardel, el dúo se disuelve y Carlitos se convierte en uno de los solistas más requeridos en todos los escenarios.

En 1928 debutó en París con toda “la crème de la crème” en la platea. El suceso fue total. Llegó a actuar a beneficio en la Ópera de París y todos querían conocerlo. Volvió a su querido Toulouse, del que casi no tenía recuerdos, pero aprovechó para conocer a sus familiares y darle el gusto a la “viejita”, que volvía ahora victoriosa y con legítimo orgullo.

En 1929 había visto asombrado el éxito de El cantor de jazz, de Al Jolson, la primera película con banda de sonido incluida. Carlitos quiso llevar el invento a Buenos Aires, y allí, en 1930, grabó los primeros videoclips de la historia bajo la dirección de Eduardo Morera y con la participación de grandes figuras, como Enrique Santos Discépolo y Francisco Canaro, entre otros.

LA DÉCADA INFAME Y OTRA VEZ LA MAGIA.

Pocos días después del golpe, Gardel se presentó a cantar y un grupo de jóvenes pertenecientes al llamado Klan radical lo silbaron y lo trataron de golpista y conservador. La bronca pudo más que sus convicciones políticas y grabó un olvidable “Viva la patria” en honor al golpe de Estado de 1930. Gardel no era un hombre comprometido políticamente, tenía amigos socialistas y hay quien habla de un carnet de afiliación al partido de Juan B. Justo. Los veía en el Café de los Angelitos, cercano a la Casa del Pueblo. También tenía amigos radicales y vínculos con caudillos conservadores, como Alberto Barceló, el “dueño” de Avellaneda. Pero sí tenía un profundo compromiso social, siempre cercano a los más necesitados, a los que dedicaba un lugar especial en su repertorio con canciones como “Pan”, del Negro Celedonio Flores, del que decía que era su tango preferido, “Acquaforte”, “Al pie de la Santa Cruz” o “Pordioseros”. Siempre cuando terminaba una función, en el lugar del mundo en donde estuviese, les dedicaba a la salida un mini recital a aquellos que no habían podido pagar la entrada.

En 1931 volvió a París para filmar para la Paramount Luces de Buenos Aires, Espérame, Melodía de arrabal y La casa es seria, esta última duramente censurada en varios países. Otro encuentro mágico se produciría en París. Esta vez con el enorme poeta Alfredo Le Pera. Nacía una gran amistad y una dupla imbatible para la historia del tango.

Regresó al país y disfrutó el éxito de sus películas, que llegaban a todos los rincones de la Argentina, España y Latinoamérica. En 1933, su último año en su Buenos Aires querido, grabó muchos discos y conoció al gran Federico García Lorca, a quien le propuso ponerle música al maravilloso Romancero gitano. El destino trágico no los dejó concretar el proyecto.

Se fue para siempre de la Reina del Plata el 7 de noviembre en el Conte Biancamano rumbo a España. Volvió a Francia con gran éxito. En Niza conoció a Charles Chaplin, que quedó fascinado con la voz y la personalidad de Gardel. Partió desde allí hacia Nueva York, donde lo esperaban un suculento contrato con la cadena radial NBC y nuevos compromisos con la Paramount para filmar sus películas Cuesta abajo, El tango en Broadway, Cazadores de estrellas, El día que me quieras y Tango Bar, todas con guion de Alfredo Le Pera y con las actuaciones de Mona Maris, Rosita Moreno, Manuel Peluffo, Enrique de Rosas, Tito Lusiardo, Jaime Devesa, Vicente Padula, Suzanne Dulier y la rubia de Nueva York, Sydelle Slewette, entre otras figuras. Para estas películas compuso junto a Le Pera maravillas como “Volver”, “El día que me quieras”, “Por una cabeza” o “Soledad”, seguramente una de sus creaciones más bellas y complejas.

Estando en Nueva York se vinculó con la colonia argentina. Allí estaba una familia marplatense que tenía fama de muy buena anfitriona, los Piazzolla. En una cena conoció al pequeño Astor, que ya trataba bien al bandoneón, aunque Carlitos decía que lo hacía “como un gallego”. La amistad entre el pequeño y Carlitos fue creciendo y Gardel le propuso acompañarlo con su bandoneón en la gira que estaba por iniciar por América latina. El sindicato y la familia se opusieron, y Astor pudo decir muchos años más tarde en una sentida carta de homenaje a su querido Charlie: “Menos mal que no te acompañé, porque ahora, en vez de estar tocando el bandoneón, estaría tocando el arpa”.

EL FINAL TRÁGICO Y EL RECONOCIMIENTO POPULAR

Pudo volver a París en 1934, y a Toulouse, para ver a su querida viejita. De regreso a Nueva York, completó sus emisiones radiales para la NBC y organizó su viaje latinoamericano, que comenzó a fines de marzo de 1935 por San Juan, capital de Puerto Rico, donde lo recibieron en el muelle más de cinco mil personas. Continuó por Aruba, Curazao y Venezuela, siempre con teatros repletos y multitudes que lo aguardaban. Lo de Colombia fue apoteótico desde un principio, cuando el avión que lo traía casi no puede aterrizar en Bogotá porque la pista estaba invadida por la gente.

El 24 de junio amaneció nublado. Ni Gardel ni sus guitarristas querían volar. El viaje entre Bogotá y la primera escala rumbo a Cali, Medellín, fue muy accidentado. Le Pera no pudo más y dijo: “Ahora lo único que falta es que nos hagamos mierda todos”. El ambiente no era el mejor en la mesa del bar del aeródromo de Medellín: Barbieri extrañaba a su mujer, Gardel había perdido su mágica sonrisa y Aguilar tampoco estaba muy contento de subirse al avión, que había cambiado de piloto. Tendrían el honor de ser llevados por el dueño de la compañía SACO, Sámper Mendoza, una gloria de la aviación colombiana, pero que no tenía mucha experiencia en pilotear aviones grandes como el que acababa de comprar en Estados Unidos. 

La carga del avión era un tanto excesiva y estaba muy mal distribuida. La pista no estaba en buen estado y tuvo que tomar por un camino lateral que no le daba buena visibilidad. Cuando se encontró con el avión alemán de frente, ya era demasiado tarde: impactó de lleno contra el aparato que, como el suyo, tenía los tanques de combustible llenos. El desastre fue total. Gardel y Le Pera, que ocupaban los primeros asientos, murieron instantáneamente. Solo se salvaron el comisario de a bordo, el guitarrista Aguilar y el profesor de inglés, el catalán Plaja. Ellos contaron que no hubo ninguna conspiración, ni tiroteo, ni atentado, solo una tragedia producto de una serie de sucesos desafortunados, a los que se sumó un inesperado viento de cola que complicó todo.

La muerte de Gardel fue tapa de todos los diarios del mundo. Y el gobierno liberal-conservador del general Agustín P. Justo trató de aprovecharla para sacar de las primeras planas el asesinato en plena sesión del Senado del legislador Enzo Bordabehere, compañero de bancada de Lisandro de la Torre, valiente denunciante de los negociados del gobierno con los frigoríficos ingleses y estadounidenses. La campaña la llevó adelante Natalio Botana desde las páginas de su diario Crítica.

Tras muchas dilaciones, un velatorio en el Barrio Latino de Nueva York, un homenaje en Río de Janeiro y otro velorio en Montevideo, el cuerpo de Gardel llegó finalmente a su Buenos Aires querido el 6 de febrero de 1936. Fue velado en el Luna Park, por el que pasaron miles de personas. La frase que más se escuchaba era “Gracias, Carlitos”, los más humildes no olvidaban las alegrías que aquel morochito del Abasto les había brindado.

No todos recibían con un corazón limpio, como el pueblo porteño acongojado y solo consolado por el regreso de su mejor cantor, la llegada de los restos de Gardel. Entre quienes incluso se llegaron a mofar de las muestras de cariño no podían faltar algunos representantes de la recalcitrantemente retrógrada derecha católica de entonces.

El periódico “nacionalista” Bandera Argentina sostuvo en su edición del 5 de febrero de 1936 que el velorio de Carlitos había sido una sucesión de “frases cursis, elogios desmesurados, discursos histéricos, innoble música de prostíbulo mezclada con diálogos de una desesperante chabacanería (…) Los litros de lágrimas que durante el día de ayer vertieron los admiradores y las admiradoras de Carlos Gardel, el Zorzal de Toulouse (Francia), convirtieron lo que debió ser un simple entierro en un candombe”. El pasquín terminaba diciendo que el pueblo que había asistido al sepelio y acompañó los restos de su ídolo a la Chacarita “no es la población sana, decente y argentina”.

Otra publicación del mismo pelaje, Crisol, compartía el desagrado por ver a las masas en la calle llorando a un “tanguero” y proclamaba: “El tango no es nuestro, porque lo criollo es viril y es gentil como un malambo, una zamba, un gato” (8 de febrero de 1936).

Y en la edición del día siguiente, Crisol explicitaba aún más su posición racista y anti popular: “Nada se pareció tanto al entierro de Gardel como el entierro del señor Irigoyen (sic): la misma hez social presa de idéntica epilepsia vociferante y arrebatada; la misma sensibilidad inferior y antiestética, la misma propensión a lo soez y abyecto, la misma mentalidad grosera y primitiva”.

Dentro de la derecha clasista, quien más se destacó en su derrame de bilis fue el portavoz de la jerarquía católica, monseñor Gustavo Franceschi, un personaje que en su larga trayectoria se destacó por su oposición a todo lo que fuese popular. A modo de necrológica de Gardel, escribió en su revista Criterio: “Como cantante, divulgó con preferencia las peores canciones, las de letra más humillante, las que menos ennoblecen; y, no satisfecho con la obra que realizó entre nosotros en ese perjudicial sentido, las difundió en el extranjero como el mejor producto de arte argentino. ¡Y luego sus películas, a alguna de las cuales ya nos hemos referido anteriormente! A través de las cintas de Gardel, la idiosincrasia nacional se concreta en delincuentes, orilleros y mujerzuelas”.

Dos años después, el cuerpo de Gardel fue depositado en su panteón en la Chacarita donde, desde el 7 de julio de 1943, lo acompaña su querida viejita, doña Berta. De Franceschi ya nadie se acuerda. Para todos nosotros, Carlitos sigue por aquí y, qué duda cabe, cada día canta mejor.

Imagen de portada: Gentileza de Caras y Caretas

FUENTE RESPONSABLE: Caras y Caretas. Argentina. Por Felipe Pigna; Historiador. Junio 2022

Sociedad y Cultura/Argentina/Tango/Historia/Carlos Gardel

 

Guía de Bares Notables: el histórico café porteño al que iba Carlos Gardel todavía existe.

RECOMENDACIONES

Las calles porteñas están inundadas de cultura y todos los recovecos de la ciudad tienen alguna anécdota para contar: este bar es uno de los más clásicos y los más históricos de la capital y hasta lo frecuentaba Gardel.

Si te interesa este tema; cliquea por favor donde esta escrito en “negrita”. Muchas gracias.

En el mundo, la Ciudad de Buenos Aires es sinónimo de tango y no es exagerado decir que Carlos Gardel fue una figura – sino la más importante – que hizo eso posible. El tanguero más amado de la city porteña era fan de un café de media tarde y, junto con otras personalidades y políticos de la época, solía frecuentar el Café los Angelitos.

EL CAFÉ LOS ANGELITOS

Antes conocido como «Bar Rivadavia», en la esquina de Rivadavia y Rincón, en el barrio de Congreso, se encuentra el «Café los Angelitos», uno de los más tradicionales y amados de la Ciudad de Buenos Aires.

Su nombre cambió porque, con el paso del tiempo, los vecinos y la policía de la zona comenzaron a llamarlo – irónica y sarcásticamente -el bar de «los angelitos» por la cantidad de peleas que ocurrían dentro de sus puertas, en una época en la que por las calles porteñas rondaban rufianes y buscapleitos.

Con la construcción del Congreso a unas pocas cuadras de Los Angelitos, muchos políticos comenzaron a frecuentar el café para el almuerzo o un necesario café de media tarde. Con ellos también llegaron muchos célebres pensadores, literatos y músicos de la época.

Incluso, el bar recibió el honor de que se le escriba una canción que quedó en la historia como una de las más conocidas del país: «Café de los Angelitos» con música de José Razzano y letra de Cátulo Castillo.

Claro que al hablar de los icónicos músicos argentinos que pasan día por medio, sino todos los días, por Los Angelitos no puede faltar Carlos Gardel. El tanguero no sólo era fanático del lugar, sino que también lo eligió para firmar su contrato discográfico.

Los empleados de la casa suelen comentar que el famoso artista celebraba con pucheros sus victorias y que llegaba a cenar a altas horas de la madrugada. En el ingreso al «Café de los Angelitos», se puede leer: «Usted está donde paraba Gardel, porteños desde 1890 y tangueros desde siempre».

LOS BARES NOTABLES DE BUENOS AIRES

Buenos Aires es una ciudad cargada de cultura e historia en todos sus rincones. Muchos de sus recovecos actuaron como punto de encuentro entre grandes personalidades de la música, el cine, la literatura y más.

En la página oficial de turismo de la Ciudad de Buenos Aires existe un listado que menciona todos los llamados «Bares Notables» que se encuentran en los barrios de la city porteña:

 turismo.buenosaires.gob.ar/es/article/bares-notables.

Del listado, algunos a destacar son:

  • Bar Oviedo, en Mataderos: funciona desde 1900 y durante muchos años funcionó como un punto de encuentro entre la ciudad y el campo por estar situado donde llegaban los animales con destino a los mataderos.
  • Café de Gracia, en Villa Devoto: lo caracterizan las incontables fotos y objetos que hay colgados en sus paredes, entre los que se encuentran máquinas de coser, espejos, cajas registradoras y hasta viejos sifones.
  • Café Margot, en Boedo: es una casa tradicional construida a principios del siglo XX por el genovés Lorenzo Berisso, en donde funciona este icónico café porteño, el cual solía frecuentar el ex presidente Juan Domingo Perón, quien era fan del sándwich de pavita en escabeche, una de las estrellas de la casa.
  • La Farmacia, en Flores: es un edificio muy característico de dos pisos que data del siglo XX donde hay un gran salón con vitrinas de madera y los estantes de la época cuando el bar era, literalmente, una farmacia.
  • El Tortoni, en Microcentro: es el Bar Notable más antiguo de la ciudad y lo frecuentaban figuras como Gardel, Borges y Cortázar, entre otros..

Imagen de portada: Café “Los Angelitos”

FUENTE RESPONSABLE: EL CRONISTA.Clase.Gourmet.Bares notables.

Ciudad de Buenos Aires. Argentina. Sociedad y Cultura