China quiere encontrar la Tierra 2.0: así es su plan para descubrir (uno o varios) exoplanetas habitables similares al nuestro.

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China ha dado a conocer su misión «Tierra 2.0», un proyecto que tiene la intención de encontrar un planeta similar a la Tierra que orbite una estrella parecida al Sol, para lo que planean utilizar un nuevo observatorio espacial que se desplegaría a finales de 2026.

De acuerdo con el documento de la Academia de Ciencias China (CAS), la misión será el primer telescopio diseñado para encontrar los mundos parecidos a la Tierra en nuestra galaxia, así como el rango de órbitas que tienen alrededor de sus estrellas anfitrionas, con la intención de ubicar exoplanetas que puedan ser potencialmente habitables.

Así es la misión Tierra 2.0

En la descripción del proyecto de 115 páginas publicado en el servidor de preimpresión arXiv, se describe como la misión buscará «esquivos gemelos de la Tierra que orbiten estrellas de tipo solar, detectando miles de exoplanetas terrestres en una amplia gama de periodos orbitales y en el espacio interestelar».

Una vez que se logren identificar los mundos potencialmente habitables, el siguiente paso será escanearlos en busca de signos de vida utilizando otros telescopios.

Un modelo de las distintas partes del telescopio con siete componentes de observación.

Según Jian Ge, profesor del Observatorio Astronómico de Shanghái de la CA y director del equipo de la misión, antes de enfocarse en buscar vida extraterrestre en sitios que tienen entornos físicos, químicos y potencialmente biológicos similares a la Tierra, es importante identificar primero el mundo que alberga estas condiciones, área que la gran mayoría de misiones espaciales actuales para exoplanetas no cubren.

Siete aparatos en uno para buscar potenciales planetas

El proceso de observación se realizará utilizando siete telescopios integrados en un mismo aparato, que durante al menos cuatro años estarán escaneando los cielos desde el Segundo Punto de Lagrange (L2), sitio de equilibrio gravitacional entre la Tierra y el Sol donde también se encuentra el observatorio James Webb de la NASA.

De estos, seis se centrarán en analizar la misma región del espacio que estudió el telescopio espacial Kepler, que abarca las constelaciones Cygnus-Lyra, y utilizará el «método de tránsito» que consiste en buscar la pequeña caída en el brillo de una estrella cuando un planeta cruza frente a ella, misma técnica utilizada en otras observaciones.

El método de tránsito consiste en analizar la variación (o reducción) de la luz de una estrella cuando un planeta pasa frente a ella, proceso que permite detectar exoplanetas

El séptimo aparato mirará hacia el centro de la Vía Láctea, buscando con una microlente, firmas de planetas que flotan «libremente», estudiando las señales de mundos oscuros que deforman la luz de las fuentes detrás de ellos.

De acuerdo con las simulaciones del CAS, la misión podría detectar aproximadamente 29,000 nuevos planetas, entre ellos 4,900 del tamaño de la Tierra y entre 10 o 20 Tierras 2.0. El proyecto reunirá aproximadamente 300 científicos e ingenieros de más de 40 instituciones de China y el extranjero.

Además de encontrar la Tierra 2.0, la misión tiene otros objetivos secundarios, como la observación a pequeña escala de asteroides y cometas en el sistema solar, así como «arqueología galáctica», o dicho de otra forma, estudiar la evolución de la Vía Láctea a lo largo de miles de millones de años.

Imagen: El concepto de un artista muestra a Kepler-186f, el primer planeta que se ha confirmado que tiene un tamaño similar al de la Tierra y que orbita una estrella distante en la zona habitable.|NASA

Imagen de portada: Gentileza de Xataka

FUENTE RESPONSABLE: Xataka. Por Gonzalo Hernández. 4 de julio 2022.

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El telescopio espacial James Webb es una enorme cámara térmica. Las mejores imágenes desde el Hubble.

Los astrónomos han utilizado durante mucho tiempo la tecnología infrarroja, usada en las imágenes térmicas, para ver el espacio profundo. El enorme telescopio espacial lleva la tecnología a otro nivel.

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Los científicos están entusiasmados con el próximo envío de las primeras imágenes a todo color del Telescopio Espacial James Webb, el telescopio espacial infrarrojo más grande y poderoso, previsto para julio.

«[Las imágenes] seguramente fascinarán tanto a los astrónomos y como al público», dijo Klaus Pontoppidan, astrónomo del Instituto de Ciencias del Telescopio Espacial en Estados Unidos.

Se necesitaron más de dos décadas para desarrollar el telescopio espacial James Webb, a un costo de alrededor de 10.000 millones de dólares, y se espera que las primeras imágenes sirvan para justificar todo el trabajo, el tiempo y el presupuesto invertidos.

El telescopio espacial James Webb fue lanzado en diciembre de 2021 como proyecto conjunto entre la NASA, la agencia espacial estadounidense y las agencias espaciales europea y canadiense.

El aparato utiliza tecnología infrarroja para permitir a los científicos ver las profundidades del espacio. De este modo, los astrónomos quieren ver galaxias y estrellas distantes y entender cómo se han formado.

También esperan que el telescopio les permita aprender más sobre exoplanetas, planetas que orbitan estrellas que no son nuestro propio sol, y buscar signos de vida.

¿Qué es la tecnología infrarroja?

Al igual que con la luz visible, el tipo de luz que podemos ver con nuestros ojos, la infrarroja es una forma de radiación electromagnética.

La radiación electromagnética viene en diferentes longitudes de onda que se encuentran en un espectro que incluye a las microondas, los rayos infrarrojos, la luz visible, la luz ultravioleta, los rayos X y los rayos gamma.

El infrarrojo es en sí mismo una gran parte del espectro electromagnético y se divide en infrarrojo cercano, infrarrojo medio e infrarrojo lejano.

Si has visto películas como «Predator», la serie documental «Planet Earth» o la actuación de Thirty Seconds to Mars en los MTV Video Music Awards 2017, estarás familiarizado con la luz infrarroja y algunos de sus usos.

Todos los ejemplos anteriores utilizaron cámaras térmicas, que capturan luz infrarroja.

Las cámaras térmicas también se utilizan en los aeropuertos para medir la temperatura corporal de las personas, que aumenta cuando se tiene fiebre, por ejemplo, por una infección por SARS-CoV-2.

Algunas serpientes, como las víboras, las pitones y las boas, tienen órganos especiales de «fosa» que también pueden detectar la radiación infrarroja, o el calor corporal, de sus presas.

¿Cómo funcionan las cámaras térmicas infrarrojas?

Todo lo que esté por encima del cero absoluto (-273,15 grados Celsius / -459,67 grados Fahrenheit), ya sea vivo o inanimado, emite radiación infrarroja, eso te incluye a ti y a la silla en la que estás sentado.

Incluso si no podemos ver el objeto con nuestros ojos, emitirá radiación de calor. 

Podemos detectar esa radiación con infrarrojos y luego convertir esos datos en una imagen, usando diferentes colores para ilustrar la intensidad de la radiación infrarroja. Y eso crea un contorno con contornos detallados del objeto.

Así ha avanzado la resolución de las imágenes infrarrojas obtenidas por telescopios espaciales.

Eso es similar a cómo los telescopios infrarrojos como el Telescopio Espacial James Webb crean imágenes desde el espacio.

¿Por qué usa infrarrojos el telescopio espacial James Webb?

Los astrónomos necesitan infrarrojos para poder ver las primeras estrellas y galaxias.

Los infrarrojos nos permiten ver a través de nubes de polvo que, de lo contrario, bloquearían nuestra vista.

Las nubes de polvo son el lugar donde nacen las estrellas y los planetas, y poder ver a través de ellas nos ayudará a comprender mejor cómo se forman esas estrellas y planetas.

El telescopio espacial James Webb tiene un espejo enorme para capturar la luz de estrellas y planetas distantes.

El espejo es seis veces más grande que el utilizado en su predecesor, el Telescopio Espacial Hubble. El Telescopio Espacial James Webb debería ser capaz de ver objetos que son de 10 a 100 veces más débiles de lo que podía ver el Hubble, y tomar imágenes mucho más nítidas y detalladas en infrarrojo que cualquier telescopio anterior de su tipo.

Una nueva era infrarroja

El infrarrojo fue descubierto en 1800 por el astrónomo británico nacido en Alemania William Herschel, uno de los principales astrónomos detrás del descubrimiento de Urano.

Herschel usó un prisma y un termómetro para medir cómo los diferentes colores de la luz influían en la temperatura y notó que el mayor aumento de temperatura estaba en una región que se conoció como infrarroja.

El telescopio James Webb fue lanzado en diciembre pasado desde la Guyana Francesa.

Ha habido muchos más descubrimientos y mejoras tecnológicas desde entonces, incluida la primera detección de radiación infrarroja de la Luna en 1856.

En 1878 llegó la invención del bolómetro, un dispositivo de medición infrarrojo, que se utilizó de forma actualizada en el Observatorio Espacial Herschel hasta 2013.

Los detectores de infrarrojos continúan mejorando en sensibilidad y precisión, lo que permite a los científicos detectar la luz infrarroja de planetas como Júpiter y Saturno.

El telescopio espacial James Webb ahora se sumará a esta rica historia al mirar más atrás en el tiempo y con detalles inéditos.

Si tenemos suerte, revelará cómo era el universo unos pocos cientos de millones de años después del Big Bang.

ALGUNAS DE LAS IMÁGENES MÁS BELLAS CAPTURADAS POR EL TELESCOPIO ESPACIAL HUBBLE.

Problema informático resuelto

Entre el 13 de junio y el 15 de julio de 2021 el telescopio espacial Hubble no entregó imágenes debido a la falla de un ordenador que controla sus instrumentos tecnológicos. Por ello, la NASA tuvo que llamar a los expertos para que volvieran de su retiro, y estos lograron reiniciar el ordenador. Durante más de tres décadas, el Hubble ofreció imágenes fascinantes del cosmos, y continúa haciéndolo.

Una galaxia como regalo de cumpleaños

En 2020, la NASA eligió esta imagen para celebrar el 30º cumpleaños del telescopio espacial Hubble. Aquí se muestra la nebulosa gigante NGC 2014 y la galaxia vecina NGC 2020: juntas forman parte de una región de estrellas en la Nube de Magallanes, una galaxia satélite de la Vía Láctea, ubicada a unos 163.000 años luz de la Tierra.

¿Mejor que «La Guerra de las Galaxias»?

En 2015, justo a tiempo para el estreno de una película de la saga de «La Guerra de las Galaxias», el Hubble fotografió un sable láser cósmico a unos 1.300 años luz de la Tierra. Aquí se aprecia el nacimiento de un sistema estelar, mezclado con un poco de polvo interestelar. El telescopio espacial siempre captura fotos fascinantes, como lo muestran las siguientes imágenes.

Ojos en el espacio exterior

Desde 1990, el veterano de los telescopios espaciales da vueltas alrededor de la Tierra, a 600 kilómetros de altura y a unos 28.000 kilómetros por hora. El Hubble mide once metros de largo y pesa unas once toneladas, es decir, es tan grande y pesado como un autobús escolar.

Entre explosiones cósmicas

El Hubble ha contribuido a atestiguar el nacimiento de estrellas y planetas, a determinar la edad del universo y a estudiar la misteriosa materia oscura que impulsa el cosmos. Aquí vemos una gigantesca bola de gas creada por la explosión de una supernova.

Los colores del cosmos

Esta coloración casi psicodélica es creada por diferentes gases. El rojo, por ejemplo, es producido por el azufre, el verde, por el hidrógeno, y el azul es provocado por el oxígeno.

Sin embargo, las primeras fotos del Hubble fueron un desastre. Esto se debió a que el espejo principal, de 2,4 metros, estaba mal colocado. En 1993, el transbordador espacial Endeavour despegó en dirección al Hubble. El telescopio recibió un par de gafas: fueron necesarias un total de cinco misiones para mantener y renovar el Hubble. La última ocurrió en mayo de 2009.

Jardín estelar

El Hubble tomó esta magnífica foto en diciembre de 2009. Los puntos azules son estrellas muy jóvenes, de apenas unos miles de millones de años. Este jardín estelar se encuentra en la Gran Nube de Magallanes, una galaxia satélite y compañera de nuestra Vía Láctea.

¿Una mariposa?

¿Qué tal una foto instantánea desde el espacio exterior? En realidad, nadie sabe qué fotografió exactamente el Hubble aquí, pero eso no significa que la imagen sea menos impactante. Este es uno de los 30.000 objetos celestes que el Hubble ha capturado para la eternidad.

Sombrero cósmico

Esta foto es, como la mayoría de las imágenes del Hubble, una composición de muchas tomas individuales. La galaxia del Sombrero se encuentra en la constelación de Virgo y está a solo 28 millones de años luz de la Tierra.

Edwin Powell Hubble

El telescopio espacial lleva el nombre del astrónomo estadounidense Edwin Powell Hubble (1889-1953), quien descubrió que la mayoría de las galaxias se alejan de la Vía Láctea. Así, el astrónomo sentó las bases de la teoría del Big Bang según la cosmología moderna.

Los Pilares de la Creación

Estas formaciones con aspecto de columnas se encuentran en la nebulosa del Águila, a unos 7.000 años luz de nosotros. Fueron fotografiadas por el Hubble y se hicieron mundialmente famosas con el nombre de «Pilares de la Creación».

Sucesor a la vista

Se espera que el Hubble siga funcionando todavía durante un tiempo. Sin embargo, debido a su órbita en constante descenso, es posible que el telescopio vuelva a entrar en la atmósfera terrestre en 2024, y se incendie. Pero el sucesor ya está listo: el telescopio James Webb será lanzado al espacio en 2021, y su lugar de trabajo estará a un millón y medio de kilómetros de la Tierra.

Carita feliz

Esta, por cierto, es otra de las creaciones de Hubble: ¡un emoticón espacial! ¿La explicación fácil? Fue hecha, por decirlo de alguna manera, «doblando» la luz. Autor: Judith Hartl

Imagen de portada: NASA Picture Alliance

FUENTE RESPONSABLE: Made for Minds. 4 de julio 2022.

Ciencia y Ecología/Telescopios/James Webb/Cámara térmica/ Imagenes/Marte/Júpiter/Big Bang/Espacio

Planeta 9: el misterioso “mundo escondido” que desconcierta a los científicos.

Varios científicos a proclamaron la existencia de un mundo que todavía no fue visto por ningún telescopio terrestre.

Mercurio, Venus, Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno son los ocho planetas que orbitan alrededor del Sol. Sin embargo, desde hace algunos años la comunidad científica reconoce la posible existencia de un noveno planeta en nuestro Sistema Solar.

El 20 de enero de 2016, dos astrónomos del Instituto Tecnológico de California (Caltech) publicaron un estudio en el que postularon la existencia de un enorme planeta helado en los confines del Sistema Solar. 

La existencia de este mundo oculto, que desde entonces pasó a conocerse como Planeta 9, fue deducida a partir de los extraños movimientos de un grupo de planetas enanos.

Las órbitas de seis de los objetos más distantes en el cinturón de Kuiper sugieren la presencia del Planeta 9 cuyo efecto gravitatorio explicaría sus inusuales órbitas

Las órbitas de seis de los objetos más distantes en el cinturón de Kuiper sugieren la presencia del Planeta 9 cuyo efecto gravitatorio explicaría sus inusuales órbitas- Caltech

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Michael Brown y Konstantin Batygin anunciaron los resultados de la investigación en la prestigiosa revista científica The Astronomical Journal. Allí expusieron el estudio que los llevó a concluir la presencia del hipotético “Planeta 9″ mucho más allá de Plutón y del cinturón de Kuiper, el lejano sitio que contiene cientos de miles de objetos de un tamaño superior a 100 kilómetros y hasta un billón de cometas.

El problema principal de la afirmación planteada por Brown y Batygin es que ningún telescopio pudo captar todavía al misterioso Planeta 9. Entonces, ¿cómo es posible que los dos astrónomos estén tan seguros de su existencia en el Sistema Solar exterior?

La presencia de este mundo oculto en los límites del Sistema Solar puede argumentarse por el comportamiento de un grupo de objetos transneptunianos. Según el estudio de Brown y Batygin, el misterioso Planeta 9 podría ser el quinto gigante gaseoso, que habría sido expulsado del Sistema Solar interior. Y su existencia, confirmada mediante cálculos matemáticos, explicaría las órbitas peculiares de varios planetas enanos más allá de Neptuno.

Los detalles de la investigación.

Para explicar el estudio publicado por Brown y Batygin es necesario remontarse hasta el año 1992, cuando dos astrónomos que habían estudiado el cielo durante años en busca de objetos tenues ubicados después de Neptuno, descubrieron el cinturón de Kuiper, hogar del “desperdicio” resultante del momento en el cual se formó el Sistema Solar.

Los objetos dentro del cinturón de Kuiper se denominan colectivamente objetos transneptunianos y Plutón es su miembro más grande y masivo. Pero en 2016, Plutón que era considerado un planeta fue reclasificado como planeta enano. El propio Brown fue uno de los responsables de su degradación en el estatus cósmico y desde entonces es conocido como el hombre que mató a Plutón”.

Comparación de tamaños entre los objetos del cinturón de Kuiper (Plutón, Sedna y Quaoar) con la Tierra y la Luna

Comparación de tamaños entre los objetos del cinturón de Kuiper (Plutón, Sedna y Quaoar) con la Tierra y la Luna.

Otros planetas enanos dentro del cinturón de Kuiper son: Sedna -que cuenta con un 40% del tamaño de Plutón-; Quaoar -aproximadamente la mitad del tamaño- y Eris -casi del mismo tamaño-.

El descubrimiento de estos objetos transneptunianos expuso una pista fundamental en la búsqueda del Planeta 9 porque Sedna no se desplazaba de la manera lógica en la que los astrónomos esperaban que lo hiciera, esto quiere decir, trazando elipses alrededor del Sol desde el interior del cinturón de Kuiper.

Por el contrario, Sedna transita una ruta inesperada al hacer un movimiento de péndulo a una distancia 75 veces superior a la que separa la Tierra del Sol. La órbita de este planeta enano es tan errante que le lleva cerca de 11.000 años completar la vuelta al astro rey. Por eso, los astrónomos concluyeron que “algo” tiraba de Sedna y lo arrastraba alejándolo.

La teoría propuesta en 2016 por Brown y Batygin de la existencia de un enorme planeta, de entre cinco y diez veces el tamaño de la Tierra, surgió de la constatación de que Sedna no era el único objeto que estaba fuera de su lugar, ya que había otros seis planetas enanos que eran arrastrados en la misma dirección, una situación tan poco probable que solo puede explicarse por la presencia de un astro como el Planeta 9.

Un análisis más detallado de los datos demostró que los seis objetos transneptunianos (Sedna, 2012 VP, 2007 TG, 2004 VN, 2013 RF, y 2010 GB), trazan órbitas elípticas que están alineadas casi en la misma dirección en el espacio físico y en el mismo plano. Según las estimaciones efectuadas por Brown y Batygin, esto solo ocurriría por azar con una probabilidad del 0,007 %.

Así, los dos astrónomos sugirieron la hipótesis de que el Planeta 9 había dejado una huella fantasmal en los confines del Sistema Solar exterior, distorsionando las órbitas de los objetos a su alrededor con su atracción gravitatoria. En la actualidad, el número de objetos transneptunianos que muestran ese patrón orbital excéntrico y esa inclinación, aumentaron hasta llegar a 19 en total.

Aunque todavía nadie pudo observar al hipotético planeta oculto desde algún telescopio terrestre, es mucho lo que se pude deducir de él. La órbita del Planeta 9 es tan excéntrica que se cree que su punto más distante se halla dos veces más lejos que el más cercano y tiene un período orbital de entre 10.000 y 20.000 años terrestres.

Según los cálculos de Brown y Batygin, la órbita del Planeta 9 tendría un semieje mayor de aproximadamente 700 UA, unas veinte veces la distancia de Neptuno al Sol, aunque podría aproximarse hasta las 200 UA (30.000 millones de kilómetros). La alta excentricidad de la órbita del gigante helado podría alejarlo del Sol hasta unas 1200 UA en su afelio. La unidad astronómica (abreviada UA) es una unidad de longitud que equivale a la distancia media entre la Tierra y el Sol. Así, teniendo en cuenta esta medida, se puede calcular la distancia que separa a un planeta del centro del sistema solar.

Los investigadores también conjeturaron cuál podría ser la apariencia del Planeta 9 y llegaron a la conclusión de que se trata de un cuerpo helado con un núcleo sólido, como Urano o Neptuno, que tiene de dos a cuatro veces el diámetro de la Tierra.

¿Cómo se habría formado el Planeta 9?

Existen tres teorías principales sobre la formación de este misterioso cuerpo celeste. La primera establece que el planeta se formó en el mismo lugar en el que ahora se esconde. Batygin consideró esta hipótesis como relativamente improbable porque requeriría que el Sistema Solar se hubiera estirado tanto como su refugio lejano.

La segunda teoría es más intrigante y plantea que el Planeta 9 es en realidad un impostor alienígena, un objeto robado de otra estrella hace mucho tiempo atrás cuando el Sol todavía estaba en el grupo estelar en el que nació. Batygin también se mostró reacio ante esta suposición porque “el problema con esta historia es que existen las mismas probabilidades de que el planeta se hubiera perdido en el siguiente encuentro”.

Correlaciones orbitales entre los ocho planetas que orbitan alrededor del Sol

Correlaciones orbitales entre los ocho planetas que orbitan alrededor del Sol -Caltech

Y la tercera, la teoría preferida de Batygin, que propone que el Planeta 9 se habría formado mucho más cerca del Sol, en una fase temprana del desarrollo del Sistema Solar, cuando los planetas estaban empezando a posicionarse fuera del gas y el polvo circundantes. Y, de alguna manera, estuvo alrededor de la región de su formación antes de ser dispersado por Júpiter o Saturno, y posteriormente tuvo su órbita modificada por las estrellas que pasaban.

¿Por qué nadie vio al Planeta 9?

Los astrónomos no buscan un determinado tipo de objeto en un lugar del cosmos en particular sino que inspeccionan un espacio lo bastante amplio como para tener alguna probabilidad de encontrar algo. Por eso, cazar un objeto estelar como el Planeta 9 es un ejercicio muy complicado porque solo una diminuta porción del Sistema Solar puede albergarlo.

Otro factor es más pragmático está en el desafío de reservar el telescopio adecuado a la hora adecuada. “En este momento, la única opción disponible para encontrar el Planeta 9 es el telescopio Subaru”, indicó Batygin. Este gigantesco instrumento tiene un espejo de 8,2 metros y está ubicado en lo alto de un volcán durmiente en Maunakea, en Hawái.

El telescopio Subaru es capaz de captar la luz más débil de remotos cuerpos celestes y, por esa razón, es la herramienta adecuada para la búsqueda del Planeta 9

El telescopio Subaru es capaz de captar la luz más débil de remotos cuerpos celestes y, por esa razón, es la herramienta adecuada para la búsqueda del Planeta 9 – Subaru

El telescopio Subaru es capaz de captar la luz más débil de remotos cuerpos celestes y, por esa razón, es la herramienta adecuada para la búsqueda del Planeta 9 porque se encontraría tan lejos del Sol, que es improbable que refleje mucho su resplandor.

“Solo hay una máquina que nos sirva, y la tenemos quizás tres noches al año”, lamentó Batygin. “La buena noticia es que el telescopio Vera Rubin va a poder utilizarse en menos de dos años y probablemente van a encontrarlo”, aseguró.

El telescopio Vera Rubin es de última generación y se encuentra en construcción en el norte de Chile. Contará con un espejo primario de 8,4 metros que será capaz de fotografiar la totalidad del cielo disponible cada pocas noches debido a su amplio campo de visión. Se espera que esté terminado y en funcionamiento para el año 2022. Su nombre se debe a la astrónoma estadounidense Vera Rubin, quien fue pionera en medir la rotación de las estrellas dentro de una galaxia.

¿Y si nunca aparece?

Hay un escenario que resultaría irritante para toda la comunidad científica pero que es posible que suceda: que el Planeta 9 nunca aparezca. Porque según un grupo de astrónomos, podría no tratarse de un planeta sino de un agujero negro.

“Todas las evidencias de que ahí hay un objeto son gravitatorias”, manifestó James Unwin, profesor de Física en la Universidad de Illinois en Chicago, quien fue el primer investigador en defender la idea del agujero negro junto a Jakub Scholtz, un físico de Aunque Batygin reconoció el punto de vista de los escépticos, descartó la posibilidad de que el Planeta 9 sea en realidad un agujero negro. “Es una idea original y no podemos descartar ninguna composición ni siquiera para su fracción más pequeña. Quizá sea mi propio sesgo de profesor de astronomía planetaria, pero los planetas son un poquito más frecuentes”, indicó.

Y para finalizar con las suspicacias, fue contundente en la defensa de su teoría. “Si decidieras eliminar nuestra interpretación e imaginar que el Planeta 9 no existe, entonces se generarían más problemas de los que se resolverían. De repente, tendríamos muchos acertijos diferentes y no habría una explicación racional para demostrar el comportamiento peculiar de las órbitas de los planetas enanos”, concluyó.

Si en un futuro cercano, los científicos logran encontrar el legendario planeta oculto, habrán ayudado a cambiar el conocimiento establecido por la ciencia de lo que ocurre en nuestro Sistema Solar, y habrán abierto una ventana hacia los nuevos hallazgos que nos esperan en otros lugares recónditos de la galaxia.

El telescopio Vera Rubin, que se encuentra en construcción en Chile, tiene un espejo de 8,4 metros

El telescopio Vera Rubin, que se encuentra en construcción en Chile, tiene un espejo de 8,4 metros – Howard Lester

Los agujeros negros tienden a incluir a los agujeros negros estelares, que tienen una masa que es al menos tres veces la del Sol, y los agujeros negros supermasivos, que tienen millones o miles de millones de veces la masa del Sol. Mientras que los primeros nacen de estrellas que se están muriendo, los segundos son más misteriosos y posiblemente surgieron como estrellas colosales que implosionaron, devorando todo a su alrededor, incluyendo a otros agujeros negros.

Y hay un tercer tipo que son los agujeros negros primordiales, muy diferentes a los dos anteriores. Nunca han sido observados, pero se cree que tienen su origen en una nube de materia y energía caliente que se formó en el primer segundo del Big Bang. En este ambiente inestable, algunas partes del universo podrían haberse vuelto tan densas que se comprimieron en bolsas diminutas junto a la masa de los planetas.

Unwin y Scholtz sostuvieron que el hipotético Planeta 9 podría tratarse de un agujero negro primordial, ya que se cree que estos son significativamente más pequeños. Como estos agujeros negros nacieron en las primeras fases del universo, las densas regiones que forman podrían haber sido especialmente pequeñas. 

En consecuencia, la masa contenida en este agujero negro puede ser mucho menor que una estrella y hasta pueden ser del tamaño de una piedra”, afirmó Scholtz. Esta suposición podría encajar con el cálculo de la masa que se espera que debería tener el Planeta 9 y que, según los astrónomos, podría ser 10 veces la de la Tierra.

Imagen de portada: Dos astrónomos publicaron un estudio en el que postularon la existencia de un enorme planeta helado en los confines del Sistema Solar, conocido como Planeta 9 -NASA

FUENTE RESPONSABLE: La Nación. Ciencia. Nicolás Tosi. Universidad de Turín. Italia.

Astronomía/Universo/Ciencia/Investigación/Telescopios/Planeta 9

De supernovas a agujeros negros supermasivos: La NASA lanza su nueva misión espacial IXPE para medir objetos extremos del universo.

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No todo en el campo es orégano. Y no todo en materia de telescopios espaciales se reduce al gigantesco, millonario y sobre todo prometedor James Webb. A la espera de que el sucesor del Hubble despegue desde Kourou, en la Guayana Francesa, el próximo 22 de diciembre —eso, claro, si no hay un nuevo contratiempo—, los astrónomos se frotan ya las manos con las posibilidades de la nueva misión de la NASA: Imaging X-ray Polarimetry Explorer (IXPE), lanzado la madrugada del jueves (hora local) desde Florida y a bordo de un cohete SpaceX Falcon 9.

Su misión como recoge la propia agencia estadounidense en un comunicado es medir la polarización de los rayos X de “los objetos más extremos y misteriosos del universo: restos de supernovas, agujeros negros supermasivos y docenas de otros objetos de alta energía”.

Objetivo: ampliar la comprensión del universo

“Junto con nuestros socios en Italia y en todo el mundo, hemos agregado un nuevo observatorio espacial a la flota que dará forma a nuestra comprensión del universo en los próximos años. Cada nave espacial de la NASA se elige cuidadosamente para apuntar a observaciones que permitan nueva ciencia e IXPE nos mostrará el universo violento que nos rodea, como las estrellas en explosión y los agujeros negros en el centro de las galaxias, de formas que nunca hemos podido ver”, destaca Thomas Zurbuchen, de la Dirección de Misiones Científicas de la NASA.

Por lo pronto, los primeros pasos de la misión IXPE invitan al optimismo… o a la tranquilidad, como mínimo. La agencia estadounidense confirma que el despegue desde el Centro Espacial Kennedy fue un éxito e IXPE entró en órbita alrededor del ecuador de la Tierra a una altitud de alrededor de 372 millas, unos 600 kilómetros, sin contratiempos. Cuarenta minutos después del lanzamiento los operadores estaban recibiendo ya los primeros datos de telemetría de la nave espacial.

El primer paso: desplegar su capacidad

IXPE incorpora tres telescopios espaciales de última generación dotados de detectores especiales sensibles a la polarización, una propiedad de la luz —como detalla la NASA— que puede aportar información a los expertos sobre el entorno del que procede. Los técnicos esperan que IXPE complete la labor desarrollada con otros telescopios, como el Observatorio de rayos X Chandra. Según precisa The New York Times, durante una primera fase que durará varias semanas, IXPE permanecerá a alrededor de 340 millas de la Tierra. Durante ese tiempo desplegará su instrumental científico y probará su equipo, paso inicial para arrancar una misión que durará dos años.

El telescopio especial lo encontras aquí; EN XATAKA

El telescopio espacial James Webb, explicado: por qué se ha retrasado tanto y qué esperamos conseguir con un instrumento tan avanzado

Una de las principales características de IXPE será precisamente su uso de la polarimetría de rayos X, lo que permitirá a los astrónomos observar la dirección del movimiento ondulatorio de sus partículas. Cada uno de los tres telescopios está dotado de 24 espejos concéntricos.

No será la primera vez que la NASA intente recabar información con polarimetría de ratos X. The New York Times recuerda cómo en 1971 una misión experimental realizó breves observaciones de polarización de rayos X de la nebulosa del Cangrejo. En los 90 hubo otro intento, de la mano de los expertos rusos, pero la misión acabó interrumpida por el colapso de la URSS. “Hemos esperado mucho tiempo para tener una misión de polimetría”, reconocían desde la NASA al rotativo.

Imagen de portada : Gentileza de NASA 

FUENTE RESPONSABLE: Xataka. Por Carlos Prego. Diciembre 2021.

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