¿Sirve la estimulación cognitiva en la vejez?

En el transcurso del proceso de envejecimiento acontecen una serie de transformaciones que se traducen en la manifestación de déficits en algunas funciones cognitivas, los cuales interfieren en la realización de las actividades de la vida diaria.

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Las funciones cognitivas hacen referencia a las actividades mentales que realiza la persona al relacionarse con el ambiente que la rodea. Estas funciones son las responsables de los procesos de adaptación, resolución de problemas e interacción social que poseen todos los seres humanos, debido a que constituyen la base de la capacidad para planificar, evaluar las posibles consecuencias de las acciones e implementar estrategias adecuadas. 

El declive de las funciones cognitivas no se produce de manera homogénea en todos los individuos, tampoco en una misma persona todos sus órganos o funciones envejecen al mismo tiempo. Además, los cambios pueden estar sometidos a percepciones subjetivas tanto de la persona que los manifiesta, como de los familiares o del propio evaluador, por lo que puede haber individuos que se encuentren seriamente preocupados por las alteraciones en la memoria o la dificultad repentina para realizar algunas tareas, mientras que otros no los valoren adecuadamente.

Entre las alteraciones que se producen en el envejecimiento es posible mencionar:

  • Déficit en la memoria reciente, lo que dificulta la evocación o el recuerdo de hechos recientes, produciendo olvidos frecuentes. También se observan limitaciones en la memoria de trabajo, es decir, la habilidad de retener la información mientras se procesan otras tareas, y en la memoria episódica, la cual permite el almacenamiento y recuperación de información contextualizada en parámetros temporo-espaciales.
  • Enlentecimiento en el procesamiento de la información y en la emisión de respuestas que hace que la persona tarde más tiempo en realizar actividades que antes hacía sin dificultad. La ansiedad, el estado de ánimo negativo o la preocupación ante las pérdidas de las funciones cognitivas pueden agravar esta situación.
  • La inteligencia se mantiene estable en la vejez, pero puede aparecer un enlentecimiento en el tiempo de respuesta y en la capacidad de resolución de problemas, así como dificultades para pensar y concentrarse, pérdida de interés por algunas actividades y fatiga o falta de energía mental.
  • El lenguaje se mantiene conservado, no obstante la capacidad para iniciar y mantener una conversación puede estar disminuida.
  • La capacidad de cálculo, es decir, el proceso que permite leer, escribir, comprender los números y realizar cálculos aritméticos, presenta limitaciones.
  • Disminución de la atención dividida o en la capacidad para centrarse en múltiples tareas simultáneamente, lo que produce mayor distractibilidad, falta de persistencia, dificultades en la abstracción y mayor vulnerabilidad a la interferencia. En los casos más graves, las dificultades en la atención pueden derivar en desorientación temporo-espacial.
  • Reducción de la función inhibitoria que permite anular los estímulos internos o externos para mantener la concentración en la tarea.
  • Limitaciones en la capacidad para realizar determinados movimientos en diferentes regiones del cuerpo.
  • Alteraciones en las funciones sensoriales, es decir, en los órganos de los sentidos, principalmente en la visión y la audición.
  • Alteraciones en las funciones ejecutivas frontales, que permiten controlar los cambios en el ambiente, prevenirlos y lograr la adaptación. Además, contribuyen a la conducta socialmente adaptada y al despliegue de las habilidades de autocuidado.
  • Alteraciones emocionales provocadas por la dificultad para adaptarse a los cambios y las pérdidas que acontecen en la vejez. Por otra parte, los rasgos de personalidad ansiosos y depresivos inciden negativamente en los cambios en las funciones cognitivas que se producen durante la vejez. La falta de estímulos por parte del contexto también puede provocar que las funciones cognitivas reduzcan su desempeño.

La estimulación cognitiva es el conjunto de técnicas y estrategias que tienen como propósito mejorar el rendimiento y la eficacia de las funciones cognitivas del adulto mayor

La clave para mantener una mente activa consiste en prevenir los déficits y aumentar su potencial. Por lo cual, la estimulación cognitiva busca potenciar aquellas funciones que presentan un déficit mediante mecanismos que promueven la plasticidad cerebral, también actúa sobre las habilidades que se encuentran preservadas, a través de programas y actividades destinados a su mejora, permitiendo a la persona mayor conservar sus capacidades de la mejor manera posible.

En este sentido, se enseña a la persona a reutilizar habilidades instauradas y a recurrir a recursos externos en caso necesario para mantener durante más tiempo las funciones conservadas, retrasando su posible declive. Es decir, la estimulación cognitiva se basa en la plasticidad y en la reserva cerebral para mejorar el rendimiento de las habilidades mentales a partir de ejercicios y técnicas organizadas sistemáticamente.

En este punto, cabe destacar la diferencia entre el entrenamiento y la rehabilitación cognitiva. El primero hace referencia al conjunto de técnicas que se dirigen a estimular y mantener el funcionamiento cognitivo, así como a aumentar al máximo su rendimiento al actuar sobre las habilidades que se encuentran conservadas. Por el contrario, la rehabilitación cognitiva consiste en las actividades que tienen por objetivo recuperar la capacidad cognitiva de la persona, actuando sobre aquellas funciones alteradas debido a una afección médica o patología mental.

En todos los casos en que la propia persona o sus familiares cercanos comienzan a notar cambios bruscos en las funciones cognitivas, la conducta o las emociones, lo recomendable es acudir a un centro especializado donde se establezca un plan de tratamiento adaptado a las necesidades del paciente. Sin embargo, existen diversos ejercicios de estimulación cognitiva que pueden realizarse a diario en el hogar:

  • Ayudar al adulto mayor a ubicarse en tiempo y espacio. Preguntar por la fecha, día de la semana, mes y año. Compartir recuerdos a través de fotografías.
  • Realizar ejercicios de lectura y escritura.
  • Realizar ejercicios de cálculo aritmético.
  • Reconocer sonidos y música.
  • Identificar objetos y formas mediante el tacto.
  • Copiar dibujos, realizar manualidades o artes plásticas.
  • Participar en juegos de mesa, como el ajedrez, las damas o el dominó.
  • Memorizar refranes.
  • Ordenar frases.
  • Buscar palabras en una sopa de letras o en un texto.
  • Realizar ejercicios de repetición.
  • Armar un puzzle.

El objetivo de estas actividades es trabajar sobre aquellas habilidades que se encuentran alteradas debido a una enfermedad, trastorno o al paso de los años, así como sobre aquellas que se encuentran conservadas y pueden mejorar su funcionamiento a partir del entrenamiento.

Los adultos mayores presentan un riesgo elevado de padecer alguna afección que repercuta en su funcionamiento cognitivo. Cuando las condiciones ambientales resultan poco estimulantes, este riesgo se ve incrementado. La soledad, el aislamiento y escaso apoyo social percibido juegan un rol fundamental en el surgimiento de estas alteraciones, por este motivo, es necesario que las actividades sociales y recreativas se mantengan preservadas durante la vejez, adaptándolas a los intereses, habilidades y limitaciones de la persona mayor. 

Para finalizar, las intervenciones deben estar dirigidas a promover la adaptación del adulto mayor a los cambios ambientales y a las pérdidas naturales que se producen en esta etapa de la vida, proporcionando estrategias compensatorias que ayuden a mantener la competencia social.

En síntesis, algunos beneficios de la estimulación cognitiva son:

  • Proporciona un ambiente estimulante y desafiante que propicia el razonamiento y la motricidad.
  • Preserva las funciones cognitivas, como la memoria, atención, orientación, el mayor tiempo posible.
  • Mejora el funcionamiento cognitivo de las habilidades que se encuentran alteradas.
  • Reduce el proceso de deterioro provocado por enfermedades neurodegenerativas.
  • Mejora la plasticidad neuronal.
  • Incrementa la autoestima y los sentimientos de autoeficacia.
  • Promueve la autonomía e independencia en la realización de las actividades de la vida diaria.
  • Evita la desconexión con el entorno.
  • Disminuye síntomas de ansiedad, estrés y depresión.
  • Mejora la calidad de vida de la persona y de su familia.
  • Optimiza las interacciones sociales y los vínculos interpersonales.

Imagen de portada: Gentileza de Cottonbro en Pexels

FUENTE DE PORTADA: mds On line. Terapia Neurocognitiva. Por Milagros Ferreyra y Martín Gabriel Jozami Nassif; miembros de Terapia Neurocognitiva.

Sociedad y Cultura/Adultos mayores/

Cerebro/Conciencia/Memoria/Terapia neurocognitiva.

Claves para el cuidado y atención de la salud mental de los adultos mayores.

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Los adultos mayores son considerados una población en riesgo frente al covid-19, ya que son más proclives a padecer formas graves de la enfermedad, especialmente aquellos que presentan afecciones médicas preexistentes, como problemas cardiovasculares o respiratorios, diabetes, obesidad, entre otros.

Si bien el aislamiento social provocado por la pandemia modifica significativamente la cotidianeidad de la población en general, en el caso de los adultos mayores, el hecho de tomar conciencia de que forman parte de la población en riesgo contribuye a incrementar la sensación de vulnerabilidad, preocupación, incertidumbre y miedo, aumentando los niveles de ansiedad, estrés, depresión, así como los sentimientos de enojo, tristeza, inquietud y retraimiento, especialmente en aquellos que padecen alguna forma de deterioro cognitivo.

En este grupo etario, la significativa disminución de las actividades sociales y la modificación de las rutinas cotidianas puede ocasionar alteraciones emocionales y conductuales, sobre todo en aquellas personas que viven solas y la mayor interacción social se producía fuera del hogar, mediante la participación en diferentes grupos y actividades recreativas. 

En este contexto, resulta importante que los cuidadores, tanto formales como informales, puedan proporcionar información que contribuya a disminuir el miedo y la incertidumbre. De igual manera, es necesario facilitar el contacto social con los seres queridos mediante el uso de las herramientas TICs, como videollamada, whatsapp, audio o llamadas telefónicas diarias.

Además de las medidas sanitarias de cuidado para la protección frente al virus, se alienta a las personas mayores a mantenerse mentalmente activas mediante la realización de diferentes ejercicios de estimulación cognitiva, teniendo en cuenta que la situación de aislamiento puede generar un aumento en la desorientación, e implementar técnicas de relajación, meditación o manejo de la respiración que permitan disminuir los sentimientos de miedo y ansiedad frente a la incertidumbre. También se recomienda mantener una rutina estable y realizar distintas actividades dentro del hogar, como ejercicios físicos, caminar o disfrutar de la naturaleza en los patios y balcones, cocinar, cuidar las plantas, hacer manualidades, ver una película, leer un libro, escuchar música, etc.

Cómo brindar apoyo a los adultos mayores en este contexto de pandemia

  • Compartir información clara y precisa sobre lo que está sucediendo y las formas de prevenir el riesgo de contagio.
  • Repetir la información las veces que sea necesario, de manera paciente y respetuosa. Presentar los datos por escrito o mediante la utilización de imágenes.
  • Proponer actividades que resulten saludables, relajantes y que se puedan disfrutar manteniendo las medidas de distanciamiento social. Animar a la realización de actividades domésticas o recreativas dentro del hogar.
  • Mantener una rutina estable dentro del hogar que permita prevenir la desorientación o desmotivación. Plantear objetivos a corto y a largo plazo, organizar las tareas y actividades a realizar diariamente. 
  • Acompañar a los adultos mayores en la realización de las actividades de la vida diaria, como mantener la higiene personal, seleccionar la vestimenta adecuada, evitar permanecer con la ropa de cama durante el día, colocar alarmas y calendarios para recordar tomar la medicación diariamente.
  • Implementar recursos que contribuyan a mantener la orientación temporo-espacial durante los períodos prolongados de aislamiento social, como calendarios y relojes.
  • Promover la ingesta de alimentos saludables y regular los ciclos de sueño.
  • Cuidar el bienestar físico y emocional, mediante la realización de ejercicios físicos, yoga y meditación de manera regular.
  • Evitar la inmovilidad, como períodos de tiempo prolongados sentados o acostados. Proponer actividades manuales, como tejido, pintura, tareas de jardinería o arreglos del hogar.
  • Alentar a las personas mayores a mantenerse mentalmente activos a través de la realización de ejercicios de estimulación y rehabilitación neurocognitiva, como crucigramas, sopas de letras o ejercicios matemáticos.
  • Demostrar afecto por medio de gestos y palabras, evitando de esta manera el contacto físico y contribuyendo a disminuir la sensación de soledad o aislamiento.
  • Programar encuentros sociales a través de videollamadas con amigos, familiares o grupos recreativos en los que solían participar. 
  • Establecer redes de apoyo, conformadas por familiares, amigos o profesionales de la salud. Identificar a aquellos adultos mayores que viven solos y no cuentan con fuentes de contención, mantener contacto diario por vía telefónica para proporcionar acompañamiento y atender a sus necesidades.
  • Brindar una escucha activa, empática y respetuosa, prestar atención a sus necesidades y a los sentimientos que pueden surgir frente a esta situación. Dialogar acerca de los cambios en las rutinas y actividades diarias, así como las estrategias implementadas para enfrentar la situación.
  • Enseñar estrategias de afrontamiento adecuadas para sobrellevar el estrés y la ansiedad.
  • Animar a los adultos mayores a compartir sus experiencias e ideas para colaborar durante la pandemia, en tanto miembros valiosos de la familia y la sociedad.
  • Promover el diálogo y la participación activa en la toma de decisiones familiares y del hogar.
  • Implementar reuniones familiares presenciales con los miembros del hogar o por videoconferencia con personas no convivientes, en las que todos puedan compartir sus sentimientos, destacando la importancia de solicitar y recibir ayuda logística y emocional.

Sugerencias para los cuidadores de adultos mayores que se encuentran en residencias

  • Estar atento a posibles síntomas de Covid-19, consultar frecuentemente por su estado de salud y las medidas implementadas por la institución para prevenir la propagación del virus.
  • Informar a los familiares o cuidadores informales acerca de las nuevas medidas de cuidado implementadas y las restricciones en las visitas.
  • Proporcionar información clara, precisa y adaptada a la capacidad de comprensión del adulto mayor acerca de los posibles cambios que se produzcan en la dinámica institucional.
  • Evitar infantilizar al adulto mayor. Explique de manera paciente y empática lo que debe hacer para protegerse, presta atención a posibles síntomas de depresión o deterioro cognitivo producto del aislamiento social, enseñe a utilizar las nuevas tecnologías para permanecer en contacto con los seres queridos.
  • Promover el contacto con familiares y amigos por medio de videoconferencias a través de whatsapp, zoom o skype, proporcionando un ambiente tranquilo e íntimo para realizar las mismas, evitando posibles ruidos o interrupciones.
  • Establecer una rutina diaria que proporcione seguridad y estabilidad. Evite imponer normas de convivencia, solicite la opinión de todos los residentes y busquen soluciones de manera conjunta.
  • Limitar el uso de la televisión o los medios masivos de comunicación que constantemente bombardean con información sobre el Covid-19, incrementando el miedo y la inseguridad. Reemplazar por programas recreativos, de cocina, películas o series. Establecer horarios y seleccionar fuentes de información confiables sobre la situación actual.
  • Facilitar la realización de actividades recreativas y rutinas de ejercicios físicos, respetando las medidas sanitarias y la distancia de 2 metros entre los residentes.
  • Capacitar a los trabajadores de la salud y cuidadores formales que mantienen contacto diario con los adultos mayores de manera que puedan brindar contención y respuestas de afrontamiento adecuadas.
  • Establecer reuniones de apoyo en las que se aliente a los residentes a compartir sus temores e inquietudes frente a la situación actual, canalizar sus dudas con el personal de salud de la institución y proponer en conjunto alternativas para sobrellevar el estrés.

Imagen de portada: Gentileza de mdz on line

FUENTE RESPONSABLE: mdz on line- Por *Milagros Ferreyra y Martín Gabriel Jozami Nassif son miembros del equipo de Terapia Neurocognitiva.

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