1,15 millones de españoles no acuden a trabajar a diario y 267.000 no lo justifican.

Introducción personal: 

Buen día; a veces cuando leo por distintos medios de todo el mundo, no solo este artículo que trata estadísticamente el nivel de absentismo en el país ibérico, termino preguntandome lo que en tantas ocasiones, cenando nuestra comida nacional -un buen lote de carnes rojas -“asado argento”- acompañado como no puede ser de otra manera con varias botellas de borgoña de buen cuerpo; con colegas profesionales del área de Recursos Humanos de distintas franjas etarias, conversábamos sobre sus causas. 

En mi vida laboral; debo decir que la Gestión de Recursos Humanos -salvo contadas excepciones- continua utilizando herramientas de los años ́ 50 del pasado siglo. Por ello, les decía que no me hablaran de RR.HH. cuando llevaban prácticas de sometimiento y opresión, olvidándose de las personas en su todo.

“Palo o zanahoria”; que ustedes sabrán comprender. 

Calidad de trabajo es la consecuencia de pluricausales que hacen de quien tiene un empleo, se identifique -como lo hacian los empleados japones (ya no)- profundamente con su empresa y aunque pareciera un “imposible divino” las consecuencias se extendieron hacia el bienestar mas profundo de sus familias.

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Recuerdo en una oportunidad; cuando un Ceo de una empresa con una plantilla cercana a las 20.000 personas, solicito una urgente reunión con Directores y Gerentes de Área, para tratar el tema del ausentismo y la rotación de la plantilla. No hace falta decir que en una organización como la señalada cada cual cuida su “culo”, para no sufrir las consecuencias futuras de la desobediencia al sistema.

He cometido tantos errores en mi vida, pero debo admitir que jamas me agradaron las injusticias. Ya cansado de escuchar “los gritos sin razón” del Ceo en cuestión, le pregunte si podía hablar a lo que me respondió. Aquí viene ese dialogo que aún guardo como una “joya” de lo que no debe negarse, para lograr una mejor convivencia más aun en los tiempos turbulentos de empleo, en los que hoy nos encontramos.

Alfredo; disculpéme. Las causas del absentismo y la rotación con el costo que representan; es la consecuencia de las propias prácticas de la empresa.

-Qué!! Quiero que me diga sus razones ahora!!

-Alfredo; si no cambiamos las relaciones interpersonales seguiremos conviviendo con los mismos problemas (Debo decir que la inmensa mayoría no deseaba ni mirarme u otros sonrían sarcásticamente, sabiendo como sería el final cerrado por el Ceo).

– Mire Alfredo; está es una compañía que ha hecho de “la escala de mandos” su baluarte y razón de ser. Pero de la misma manera; su crisis recurrente. 

Aquí; cuando en una sucursal se tiene un problema “grave” el gerente se lo traslada al jefe de sector, este al Responsable del Área y finalmente al último eslabón de la cadena, el trabajador o trabajadora que se convierte en “el culpable útil” para la negación de las obligaciones de los de arriba. 

Por eso Alfredo, si no comenzamos a aprender y aprehender el como revertimos esta situación, nada cambiará.

Mi breve exposición, incomodo a la mayoría y en el caso de Alfredo aún más. Cerro en voz alta, así…

-Miren Ustedes; ha hablado el canciller…(Risas ahogadas de fondo).

Ya alejado de la actividad privada; a veces visito a algunas de las sucursales y percibo que los cambios tecnológicos han reducido sus plantillas. Pero no solo eso; cuando dialogo con algún/a empleada/o; percibo que las cosas siguen igual o peor; cuando me dicen que a los que llegan a los 30 años de servicio los “jubilan” o a aquellos que llegan a los 10 años de antigüedad los llenan de “sanciones” para promover despidos…entre otras gestiones de “Recursos Humanos”.

Debo decir; que no pasó demasiado tiempo de la conversación con Alfredo, que me retire de la Empresa, buscando aires blancos que me ofrecieran una mejor vida laboral y menos estrés…

Gracias por soportar esta introducción tan subjetiva como quien la escribe

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1,15 millones de españoles no acuden a trabajar a diario y 267.000 no lo justifican.

La tasa de absentismo se situó en el 5,6% en el tercer trimestre de 2022. Del total de empleados que se ausentaron a diario, el 76,8% tenía reconocida una incapacidad temporal y el 23,2% no tenía baja.

Más de 1,15 millones de españoles no acuden a diario a su puesto de trabajo, de los cuales la mayoría, el 76,8% (883.465), se ausentó por una incapacidad temporal, mientras que 267.094 (23,2%) lo hicieron pese a no estar de baja, es decir, ni justificaron su ausencia.

En conjunto, el absentismo laboral –la ausencia del trabajador de su puesto de trabajo cuando estaba prevista su presencia– fue del 5,6% en el tercer trimestre de 2022, una décima menos que en el trimestre anterior, con lo que acumula seis meses de caídas, mientras que el absentismo laboral no justificado se situó en el 1,3%, según los datos publicados ayer en el Informe Trimestral sobre el Absentismo Laboral, elaborado por la empresa de recursos humanos Randstad.

El absentismo laboral supone un problema para las empresas españolas, «con un impacto directo sobre la productividad y los costes empresariales, lastrando asimismo su competitividad», advierte Randstad. Esta situación provocó que en nuestro país se perdieran el 5,6% de las horas pactadas durante el tercer trimestre del año, cuando la jornada semanal acordada era de 35,3 horas, según el INE.

Un año antes, en el tercer trimestre de 2021, la tasa se situaba en el 5,5%, es decir, las empresas han experimentado un incremento de 0,1 puntos porcentuales del absentismo laboral en el último año, con los costes laborales que ello conlleva. En concreto, entre julio y septiembre de 2022, el coste laboral de las empresas se situó en 2.754,75 euros por trabajador.

Esta problemática se extiende a todo el territorio español, pero hay regiones donde la tasa de absentismo hace más mella en las empresas. Las comunidades que superaron la media nacional en el tercer trimestre de 2022 fueron País Vasco, con una tasa del 7,2%; Galicia, del 6,5%; y Canarias, del 6,4%.

En cambio, las regiones con menor tasa de absentismo, un trimestre más, fueron Baleares, que con un 5,1%; La Rioja, un 5%; y la Comunidad de Madrid, un 4,8%.

Por volumen de trabajadores en absentismo total, Cataluña lideró el ranking, con una media de 202.914 trabajadores que no acudieron a su trabajo, seguida de los 183.714 de Andalucía, los 151.992 de la Comunidad de Madrid y los 113.943 trabajadores en absentismo total de la Comunidad Valenciana.

Estas cuatro comunidades aunaron el 56,7% de todos los profesionales que se ausentaron a diario durante el tercer trimestre de 2022. Las cifras más bajas se detectaron en La Rioja, con 7.245 trabajadores en absentismo total; Cantabria, con 15.785; y Navarra, con 17.263 trabajadores.

El sector en el que se registró una mayor tasa de absentismo laboral durante el tercer trimestre de 2022 fue la industria, con un 6%, por encima de la media nacional del 5,6%. Por su parte, los servicios igualaron la cifra del país, con un porcentaje del 5,6%, mientras que en la construcción la tasa se situó en el 4,3%.

Por sectores concretos de actividad, las mayores tasas se dieron en las actividades de juegos de azar y apuestas (9,6%), en las actividades sanitarias (9,3%), en asistencia en establecimientos residenciales (9,2%), actividades de servicios sociales sin alojamiento (8,8%) y servicios a edificios y actividades de jardinería (8,5%).

En cambio, las que han registrado menores tasas de absentismo durante el tercer trimestre de 2022 han sido industria del cuero y del calzado (3,9%), educación, servicios técnicos de arquitectura e ingeniería, ensayos y análisis técnicos (ambos con el 3,7%), venta y reparación de vehículos de motor y motocicletas (3,6%) y actividades jurídicas y de contabilidad (3,4%).

Imagen de portada: Gentileza de Pinterest

FUENTE RESPONSABLE: La Razón. España. Por Tania Nieto. 6 de febrero 2023.

Sociedad y Cultura/España/Empresas/Trabajo/Empleo/Absentismo/Seguridad Social/Pensamiento crítico.

 

La regla del 8-8-8 para mejorar la autoestima y afianzar el pilar de tu bienestar.

PSICOLOGÍA

La autoestima es la clave del bienestar y la calidad de vida de las personas. De hecho, quienes tienen muy dañada su autoestima no consiguen relacionarse.

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La autoestima es la clave del bienestar y la calidad de vida de las personas. 

De hecho, quienes tienen muy dañada su autoestima no consiguen relacionarse de forma positiva y constructiva con su entorno ni con ellos mismos. Esto genera una serie de conflictos, problemas y trastornos psicológicos que les impiden ser felices y funcionales en sociedad. Por este motivo, fortalecer y cuidar la autoestima es de vital importancia para enfrentarnos a la vida y realizarnos como seres humanos plenos. Para ello, es fundamental el equilibrio y una buena fórmula para ayudarnos es estructurar nuestro estilo de vida sobre un patrón muy sencillo de seguir. De este modo, habrá tiempo para el trabajo, para el tiempo libre y el descanso, los pilares que nos ayudan a sentirnos bien.

La regla del 8-8-8

En este sentido, la regla del 8-8-8 puede ayudarnos a dar a cada cosa el tiempo necesario y encontrar el equilibrio que cada actividad requiere a lo largo del día para que el cuerpo y la mente alcancen la estabilidad emocional y física que requieren. Este método, ayudaría a corregir hábitos dañinos, como la falta de sueño o la adicción al trabajo.

La fórmula plantea la siguiente ecuación: 8 horas de trabajo, 8 horas de ocio, 8 horas de sueño = felicidad. “El simple hecho de aprender a distribuir las horas del día en estos tres grupos ya habremos conseguido un gran paso”, asegura la psicóloga Sara Navarrete en declaraciones a la revista Telva.

Las 8 horas de trabajo son el “momento top”, el momento de máxima productividad y se debe dedicar a las tareas que requieren de más esfuerzo y concentración. Es lo que se llama aprovechar el momento flow para luego centrarte en lo más fácil y desconectar cuando las ocho horas estén llegando a su fin. Esto reducirá el estrés y mejorará la productividad.

Meditación contra los malos pensamientos para ser más feliz. (Unsplash/William Farlow)

Al acabar la jornada laboral, es necesario dar comienzo a las 8 horas de tiempo de ocio, aquellas en las que se logre desconectar al 100%. Para lograrlo es necesario encontrar actividades que te gusten y aporten satisfacción, como dar un paseo, practicar alguna actividad física, apuntarse a algún curso o ir al teatro o el cine. Además, es un modo de mejorar la salud cognitiva y potenciar nuestra salud cerebral.

La regla del 8-8-8 nos ayuda a dar a cada cosa el tiempo necesario y encontrar el equilibrio.

Por último, están las 8 horas de sueño. Una cuidada rutina de sueño es esencial para rendir en el trabajo y en el tiempo libre. “Procura no acostarte muy tarde, cenar al menos una hora antes de ir a la cama, no tomar café o estimulantes por la tarde, tomar un baño antes de acostarte, o leer durante 15 o 20 minutos antes de apagar la luz. 

Todo esto te ayudará a tener un sueño reparador. Evita ver películas hasta tarde si tienes que levantarte temprano, y más si son de acción o miedo», explica Navarrete antes de añadir que el recomendable aparcar «el móvil al menos una hora antes de acostarte».

Imagen de portada: La regla del 8-8-8 para mejorar la autoestima: el pilar de nuestro bienestar (iStock)

FUENTE RESPONSABLE: El Confidencial. Alma, Corazón y Vida. 5 de febrero 2023.

Sociedad y Cultura/Psicología/Salud/Salud Mental/Vida saludable/ Meditación/Estrés/Trabajo/Buen dormir.

‘TRINCHERA CULTURAL’.Tener un amigo hoy es el peor trabajo del mundo.

La amistad se está convirtiendo en otro elemento más de nuestra vida hiperproductora: si alguien no «aporta», nos libramos de él. Pero en el amor y la amistad uno nunca da y recibe la misma cantidad.

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No hay refrán más tonto que «quien tiene un amigo tiene un tesoro». No porque es falso, sino porque es verdad, y quién necesita que le digan lo que ya sabe. Basta ver cómo explica su significado el Instituto Cervantes: «Ensalza el valor de la amistad auténtica». Claro. 

Lo que no esperaba es que nadie fuese a aplicarlo en toda su literalidad, pero, en esta época en la que todo es susceptible de ser monetizado y convertido en mercancía, tenía que pasar. He infravalorado una vez más el siglo XXI. 

El otro día me sorprendía un hilo de Jacinto Fleta en el que contaba cómo había optimizado la gestión de sus amigos. Por resumir, había creado una lista con 100 contactos («contactos» porque no creo que nadie pueda tener de verdad 100 amigos) y durante los siguientes 100 días habló a cada uno de ellos. Lo que ocurrió, cuenta, es que empezó a «estar más presente para todas esas personas», lo que le deparó «más planes y oportunidades profesionales». Por seguir con la misma retórica, un ‘win win’.

Es imposible no sentirse fascinado por la racionalidad instrumental del proceso, estación intermedia hacia la banalidad del mal. Podamos nuestras relaciones personales porque no nos da la vida hasta quedarnos con unas pocas, reducidas a bonsáis que no molesten mucho en la repisa. La diferencia, en este caso, es que la optimización del proceso no tiene como objetivo poder ver a todos tus amigos, sino poder sacar ventaja de ello. Que se acuerden de ti, que piensen en tu nombre cuando surja una oportunidad laboral, como pensamos en Nike cuando nos hablan de ropa deportiva. La hipervisibilidad de las redes sociales, también en tus relaciones personales.

Hoy, la amistad se ha convertido en otra de esas cosas con las que rellenamos los últimos ‘slots’ que quedan libres en nuestros apretados horarios, los restos después de dormir, trabajar, cumplir con el resto de obligaciones y disfrutar de cantidades ingentes de ocio que nos dejan aún más insatisfechos. 

Una de esas cosas que tenemos porque hay que tenerlas, como un ‘smartphone’, una pareja, una familia o una suscripción a Netflix. Una obligación más que nos estresa, agobia y agota. El programador que había automatizado a sus amigos había hecho bien. Por lo menos, si van a ser otro trabajo más, que te sirvan de algo.

Foto: Reuters/Kim Hong-Ji.

El problema que tiene la verdadera amistad es que es poco rentable, porque, por lo general, nos va a salir siempre a deber. A diferencia de lo que cantaba McCartney, no siempre el amor que das es igual al amor que recibes; siempre es un poco más o un poco menos. Como la filosofía, el amor platónico o el aburrimiento, la amistad comete el pecado de ser poco productiva en la era más ultra productiva de la historia. 

Tener un amigo a menudo no te permite ni siquiera hacer ‘networking, ese picoteo de relaciones con unos y con otros, cuanto más variados y superficiales, mejor, que te facilita «más planes y oportunidades profesionales». 

Porque la amistad es todo lo contrario. Generalmente, hacer lo mismo con las mismas personas una y otra vez. Cómo aguantar, entonces, las anécdotas repetidas hasta que pierden la gracia, la incomodidad de la confesión inaceptable o el eufemismo cobarde, las conversaciones recurrentes que dan vueltas sobre la misma y estúpida obsesión, los silencios incómodos al ser conscientes de haber llegado a una costa peligrosa en la que más allá hay dragones, esas quejas inacabables que te dan igual porque lo tuyo es peor, mucho peor, siempre es peor; en definitiva, tener que aguantar una subjetividad ajena. 

La amistad tiene la desgracia de ser redundante: llega un momento en el que se sabe ya todo del otro, o mejor dicho, se sabe que habrá límites que nunca se traspasarán. Si una amistad no te «aporta» nada, eres libre de romperla Si la amistad fuese un trabajo, sería el peor del mundo, el más aburrido, pues está plagado de roces que nos perturban demasiado en nuestro higiénico modo de vida moderno, en el que intentamos por todos los medios eliminar cualquier incomodidad. 

Te obliga a gastar tu preciado tiempo en nada en concreto, incluso en aguantar el sufrimiento de otra persona; en el mejor de los casos, lo empleas en algo que te apetece hacer y que haces al lado de tu amigo por no hacerlo solo. La amistad ni siquiera sirve para comprarse una casa ni para tener alguien que te cuide cuando te hagas viejo ni te paga la pensión. La amistad es una carga en términos de rentabilidad, es un fondo de renta fija que solo da pérdidas. Pero la vida es darse cuenta de que, tarde o temprano, todos somos una carga para los demás, que nos tuvieron que cuidar al nacer y que nos tendrán que aguantar al envejecer, que ser humanos es ser ineficientes, agujeros negros de energía, comida, atención y problemas.

Foto: Reuters/Nacho Doce.

Hoy en día, la gente mantiene amistades o amores si «aportan«. Cuando otra persona te deja de «aportar», eres libre de deshacerte de ella: ese es el criterio. Hay una canción que se llama ‘Si no aportas, estorbas’. 

Pero debería ser al revés. Es precisamente cuando alguien deja de aportar cuando debería ser con más fuerza nuestro amigo, nuestro amor. Es la rebelión suprema ante ese utilitarismo de documento de Excel en el que solo interesa lo que produce.

Conquista de lo inútil

Como, a pesar de vivir en un mundo ultraproductivo, la gente sigue teniendo amigos de forma desinteresada, sabiendo perfectamente que nunca recibirá todo el amor que da, podríamos decir que la persistencia de la amistad es la mayor prueba contra la teoría del ‘Homo aeconomicus’. 

Y las amistades de Excel, su argumento a favor. Solo un egoísta puede poner fin a una amistad por sentir que da más que el otro Esa inutilidad, todo ese derroche de energía, tiempo y espíritu malgastado compone lo más importante de la amistad. Es una de las pocas relaciones personales que nos obligan a calcular mal por necesidad. 

Solo un egoísta puede poner fin a una amistad por sentir que da más que el otro. En realidad, la clave de la amistad (como la del amor) es la asimetría. 

Si se llega a un equilibrio perfecto, a una correspondencia perfecta entre lo dado y lo recibido, ya no es amistad, es negocio. Mi madre siempre me recordaba que había que esforzarse para conservar las amistades, lo que siempre me ha recordado esa parte de trabajo que tienen. 

A pesar de lo dicho, soy un firme creyente en que, igual que la amistad simétrica no existe, sí lo hace la selección natural de las relaciones personales, esa que nos lleva a dejar morir lo que ya está agonizando y a no intentar acumular amigos en el futuro solo porque lo fueron en el pasado. 

Soy partidario de no estar con la gente con la que no quieres estar. Porque al final puede que acabes cayendo en el mismo problema del ultraproductivo: conservar amigos solo por si acaso, por si te abren la puerta a «más planes y oportunidades profesionales».

El ultraproductivo, que cada vez lo somos un poco más todos, termina dándose cuenta tarde o temprano de que todas esas cosas tan útiles, tan rentables y tan prácticas, esos medios para fines que nunca nos preguntamos cuáles eran, en realidad no le llevaron a ningún destino; que el sentido de las cosas se encuentra en lo inútil. La amistad como trabajo es el peor del mundo; como placer, uno de los mejores.

Imagen de portada: Reuters/Jon Nazca.

FUENTE RESPONSABLE: El Confidencial. Por Héctor García Barnés. 20 de junio 2022.

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