Científicos descubren que la Tierra brilla menos que hace 20 años.

El análisis de los datos de aproximadamente 800 noches entre 1998 y 2017 mostró una disminución pequeña, pero significativa, en el brillo de la Tierra.

El estudio fue publicado en Geophysical Research Letters.

Los investigadores del Instituto de Tecnología de Nueva Jersey comprobaron que se produjo una reducción de las nubes bajas brillantes y reflectantes sobre el océano Pacífico oriental en los últimos años y fueron señaladas como las responsables de opacar el brillo de la tierra.

Utilizaron décadas de mediciones de la luz terrestre, la luz reflejada por la Tierra que ilumina la superficie de la Luna y también mediciones por satélite para descubrir que fue lo que provocó el descenso de la reflectancia.

El estudio fue publicado en Geophysical Research Letters. Por su parte, el análisis de los datos de aproximadamente 800 noches entre 1998 y 2017 mostró una disminución pequeña, pero significativa, en el brillo de la Tierra.

«La caída del albedo (la energía que llega a ella y hace que esté luminosa) nos sorprendió mucho cuando analizamos los últimos 3 años de datos después de 17 años de reflectancia casi plana», dijo el investigador Philip Goode.

«Es bastante preocupante», afirmó la semana pasada Edward Schwieterman, científico de la Universidad de California en Riverside, quien no ha participado en el estudio. Durante algún tiempo, muchos científicos habían esperado que una Tierra más cálida podría dar lugar a más nubes y a un mayor albedo, lo que ayudaría a moderar el calentamiento y a equilibrar el sistema climático, «pero esto demuestra lo contrario«, agregó.

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Astronomía/Ciencia/Descubrimiento/Universo

Científicos calculan cuánto sobreviviría un humano en Marte.

Las condiciones del planeta rojo, muy diferentes a las de la Tierra, hacen complicado el desarrollo de una misión tripulada durante mucho tiempo.

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Uno de los grandes objetivos de la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA), así como del resto de agencias espaciales internacionales, es la de explorar con más detalle Marte. El planeta rojo, en el que actualmente se encuentran los los rover Perseverance y Curiosity (NASA) y Zhurong (Administración Nacional del Espacio de China; CNSA), es uno de los planetas en los que se centran las misiones espaciales.

Sin embargo, a día de hoy la posibilidad de organizar un viaje tripulado resulta del todo imposible, debido a las características del planeta. «La presión atmosférica es tan baja que cualquier gota de agua se sublima, es decir, pasa de estado sólido a gaseoso sin pasar por el líquido. Eso le ocurriría a un humano, se evaporaría al momento«, explica Jorge Pla-García, miembro de la misión Mars 2020 de la NASA, sobre el hecho de que un humano se quitará su escafandra en Marte.

Ahora, un artículo publicado en la revista Space Weather hace referencia a la posibilidad de programar vuelos tripulados hacia el planeta rojo. Los expertos, no obstante, ven en la radiación espacial el principal problema para llevarlo a cabo. «Hay dos tipos principales de radiación peligrosa: partículas energéticas solares (SEP) y rayos cósmicos galácticos (GCR). La intensidad y evolución de ambos depende de la actividad solar».

El máximo de una misión

En base a ello, los expertos calculan el tiempo máximo que podría tener una misión tripulada a Marte: nunca debería superar los cuatro años de duración, aunque abren la puerta a la viabilidad de las misiones espaciales a este planeta. «Nuestros cálculos demuestran claramente que el mejor momento para lanzar un vuelo espacial humano a Marte es durante el máximo solar». En dicho momento, cuando las radiaciones más agresivas del sol disminuyen y hay menos riesgos para los humanos, «es posible protegerse de las partículas SEP», indican los expertos.

Características de Marte

A comienzos de este año se revelaron varios datos relativos al peso en el planeta rojo. Así, según los expertos, el peso real de una persona sería mucho menor en Marta que en la Tierra: cerca del 38% sobre el total real. Un hecho que se explica por el efecto de la masa en la fuerza gravitacional que se ejerce sobre los cuerpos.

Igualmente, la NASA compartió otros detalles sobre algunos fenómenos meteorológicos de Marte. Por ejemplo, la hora en la que amanece ronda entre las 6:02 y las 6:05 de la madrugada. El sistema de medición de Perseverance, uno de los rover estadounidenses en Marte, también reflejó que la temperatura en el amanecer está entre los 22 y los 84 grados bajo cero.

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FUENTE RESPONSABLE: Actualidad ASTV Por Raúl Izquierdo

Marte/Ciencia/Investigación/Universo/Posibilidades de vida humana.

Universo – Hallazgo Científico

Un grupo de científicos encontró parte de la materia “faltante” del Universo.as galaxias están formadas ante todo por la denominada materia oscura, de naturaleza desconocida e invisible, y por apenas un 16% de bariones, es decir los átomos y moléculas que conocemos.

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AFP

Un grupo de científicos ha logrado cartografiar por primera vez un viento galáctico, el depósito de gas de una galaxia, y ha detectado así una parte de su materia “faltante”.

”Las galaxias son raramente islotes pasivos de estrellas”, sino más bien estructuras dinámicas, cuya formación y evolución apenas estamos empezando a descubrir, explicó el astrofísico Nicolas Bouché. 

Según las teorías en vigor, las galaxias están formadas ante todo por la denominada materia oscura, de naturaleza desconocida e invisible, y por apenas un 16% de bariones, es decir los átomos y moléculas que conocemos.Para poner las cosas más difíciles, la observación de las galaxias actual solo permite revelar el 20% de estos bariones. El resto, la materia “faltante”, se la lleva el viento galáctico, una nebulosa de gas y polvo provocada por la explosión de estrellas en el seno de una galaxia.

Un equipo internacional dirigido por investigadores del Centro de Investigaciones Astrofísicas de Lyon (CRAL) ha podido cartografiar una nebulosa de esa materia perdida, con el espectrógrafo Muse del gran telescopio VLT instalado por el Observatorio Europeo Austral en el desierto chileno de Atacama. ”Es como si viéramos un iceberg por primera vez”, explica Nicolas Bouché, investigador francés y coautor del estudio publicado el jueves en la prestigiosa revista británica MNRAS, junto a Johannes Zabl, del departamento de Astronomía de la universidad canadiense de Saint Mary.

Otros investigadores habían localizado nebulosas de galaxias, pero mucho más difusas. Esta vez la observación de Gal1, una galaxia bastante joven, de unos 1.000 millones de años de antigüedad, permitió detectar “una nube de gas producido por esos vientos galácticos, que se escapa de ambos lados del disco de la galaxia, a través de dos conos asimétricos”. 

Las dimensiones de esa nube son gigantescas, del orden de más de 80.000 años luz respecto del centro de Gal1. En comparación, nuestra Vía Láctea tiene un diámetro de aproximadamente 100.000 años luz. Esta nube es una especie de depósito de materia, equivalente solamente al “10 a 20% de la masa de la galaxia” detectada, explica Bouché.

Una parte de la nube vuelve a verterse en el disco galáctico para formar esas estrellas, algunas de las cuales acaban explotando, y vuelven a mandar materia hacia la nebulosa, en un círculo incesante. Los astrónomos tuvieron la suerte de tener como “faro” a un cuásar, un objeto particularmente luminoso del universo, que por su proximidad con la galaxia Gal1 permitió detectar la presencia de magnesio, integrante esencial de esas nebulosas.

Imagen: Gentileza de Los Andes

FUENTE: Los Andes/Ciencia/Astronomía/Universo/Investigación