9 poemas de Wisława Szymborska

Wisława Szymborska fue una poeta, ensayista y traductora nacida en Kórnik, Polonia, en 1923. Considerada como una de las autoras más singulares de su país, recibió el Nobel de Literatura en 1996. Estudió filología y sociología después de la Segunda Guerra Mundial en la Universidad Jagellónica, tras lo cual inició su andadura literaria, consagrada esencialmente a la poesía, aunque también a la crítica y al ensayo en diversas publicaciones periódicas, en particular en Vida Literaria. Su primer poema publicado, «Busco la palabra», apareció en 1945 en el Diario Polaco, y fue a partir del poemario Por eso vivimos (1952) cuando obtuvo reconocimiento público. Será con Llamada al Yeti (1957) cuando romperá definitivamente con los preceptos del régimen, en un ajuste de cuentas con su actitud anterior y también con la de la sociedad oficial. A partir de aquel año, en Polonia como en otros países, se inició un fuerte movimiento de rechazo de la imposición soviética y del doctrinarismo comunista, en forma de rebeldía nacionalista. Szymborska optó por la reflexión filosófica y ética, tomando distancia de los debates concretos, y siempre tiñendo de su peculiar humor sus indagaciones poéticas sobre el espíritu humano individual. Sucesivamente fueron apareciendo sus obras de madurez: La sal (1962), Cien alegrías (1967), Todo caso (1972), Gran número (1976) y Gente en el puente (1986), hasta llegar a Fin y principio (1993). Otro de los rasgos de su obra es su facultad para desvelar lo insólito a través de los hechos y los fenómenos aparentemente más insignificantes y cotidianos. Además del Premio Nobel, recibió otros galardones como el Premio Goethe (1991) o el Premio Herder (1995).

***

ENCUENTRO INESPERADO

Somos muy amables el uno con el otro,

decimos que es bonito encontrarse después de tantos años.

Nuestros tigres beben leche.

Nuestros azores van a pie.

Nuestros tiburones se ahogan en el agua.

Nuestros lobos bostezan ante una jaula vacía.

Nuestras víboras se han sacudido los relámpagos,

los monos la inspiración, los pavos reales las plumas.

¡Cuánto hace que dejaron nuestro pelo los murciélagos!

Callamos sin terminar la frase,

sonriendo sin remedio.

Nuestras personas

no saben cómo hablarse.

***

POEMA EN HONOR

Había una vez. Inventó el cero.

En un país incierto. Bajo una estrella

hoy probablemente oscura. Entre fechas

por las que quién juraría. Sin nombre

ni siquiera cuestionable. Sin dejar

bajo su cero ningún pensamiento profundo

sobre la vida, que es como. Ni una leyenda

de que cierto día a una rosa cortada

le agregó un cero y la ató en un ramillete.

Que cuando tenía que morir se fue al desierto

en un camello de cien jorobas. Que se quedó dormido

a la sombra de la palma que se había llevado. Que se despertará

cuando ya todo esté contado

hasta un grano de arena. Qué clase de hombre.

Por la grieta entre el hecho y lo inventado

se escapó nuestra atención. Resistente

a cada sino. Se sacude

cada aspecto que le doy.

Se le adhirió el silencio sin que la voz dejara cicatriz.

La ausencia tomó forma de horizonte.

El cero se escribe solo.

***

VIETNAM

Mujer, ¿cómo te llamas? – No sé.

¿Cuándo naciste, de dónde eres? – No sé.

¿Por qué cavaste esta madriguera? – No sé.

¿Desde cuándo te escondes? – No sé.

¿Por qué mordiste el dedo cordial? – No sé.

¿Sabes que no te vamos a hacer nada? – No sé.

¿A favor de quién estás? – No sé.

Estamos en guerra, tienes que elegir. – No sé.

¿Existe todavía tu aldea? – No sé.

¿Éstos son tus hijos? – Sí.

***

A MI CORAZÓN EL DOMINGO

Gracias te doy, corazón mío,

por no quejarte, por ir y venir

sin premios, sin halagos,

por diligencia innata.

Tienes setenta merecimientos por minuto.

Cada una de tus sístoles

es como empujar una barca

hacia alta mar

en un viaje alrededor del mundo.

Gracias te doy, corazón mío,

porque una y otra vez

me extraes del todo,

y sigo separada hasta en el sueño.

Cuidas de que no me sueñe al vuelo,

y hasta el extremo de un vuelo

para el que no se necesitan alas.

Gracias te doy, corazón mío,

por haberme despertado de nuevo,

y aunque es domingo,

día de descanso,

bajo mis costillas

continúa el movimiento de un día laboral.

***

PROSPECTO

Soy un tranquilizante.

Funciono en casa,

soy eficaz en la oficina,

me siento en los exámenes,

comparezco antes los tribunales,

pego cuidadosamente las tazas rotas:

sólo tienes que tomarme,

disolverme bajo la lengua,

tragarme,

sólo tienes que beber un poco de agua.

Sé qué hacer con la desgracia,

cómo sobrellevar una mala noticia,

disminuir la injusticia,

iluminar la ausencia de Dios,

escoger un sombrero de luto que quede bien con una cara.

A qué esperas,

confía en la piedad química.

Eres todavía un hombre (una mujer) joven,

deberías sentar la cabeza de algún modo.

¿Quién ha dicho

que la vida hay que vivirla arriesgadamente?

Entrégame tu abismo,

lo cubriré de sueño,

me estarás agradecido (agradecida)

por haber caído de pies.

Véndeme tu alama.

No habrá más comprador.

Ya no hay otro demonio.

***

EL VIEJO CANTANTE

Él canta hoy así: trala tra la.

Y yo cantaba así: trala tra la.

¿Oye usted la diferencia?

Y en lugar de ponerse aquí se pone aquí

y mira hacia allá y no hacia allá

aunque desde allí y no desde allí

venía corriendo –no como ahora pampa rampa pam,

sino sencillamente pampa rampa pam–

lo inolvidable Tschubeck-Bombonieri,

sólo que

quién la recuerda”.

***

FIN Y PRINCIPIO

Después de cada guerra

alguien tiene que limpiar.

No se van a ordenar solas las cosas,

digo yo.

Alguien debe echar los escombros

a la cuneta

para que puedan pasar

los carros llenos de cadáveres.

Alguien debe meterse

entre el barro, las cenizas,

los muelles de los sofás,

las astillas de cristal

y los trapos sangrientos.

Alguien tiene que arrastrar una viga

para apuntalar un muro,

alguien poner un vidrio en la ventana

y la puerta en sus goznes.

Eso de fotogénico tiene poco

y requiere años.

Todas las cámaras se han ido ya

a otra guerra.

A reconstruir puentes

y estaciones de nuevo.

Las mangas quedarán hechas jirones

de tanto arremangarse.

Alguien con la escoba en las manos

recordará todavía cómo fue.

Alguien escuchará

asintiendo con la cabeza en su sitio.

Pero a su alrededor

empezará a haber algunos

a quienes les aburra.

Todavía habrá quien a veces

encuentre entre hierbajos

argumentos mordidos por la herrumbre,

y los lleve al montón de la basura.

Aquellos que sabían

de qué iba aquí la cosa

tendrán que dejar su lugar

a los que saben poco.

Y menos que poco.

E incluso prácticamente nada.

En la hierba que cubra

causas y consecuencias

seguro que habrá alguien tumbado,

con una espiga entre los dientes,

mirando las nubes.

***

UN GATO EN UN PISO VACÍO

Morir, eso no se le hace a un gato.

Porque qué puede hacer un gato

en un piso vacío.

Trepar por las paredes.

Restregarse entre los muebles.

Parece que nada ha cambiado

y, sin embargo, ha cambiado.

Que nada se ha movido,

pero está descolocado.

Y por la noche la lámpara ya no se enciende.

Se oyen pasos en la escalera,

pero no son ésos.

La mano que pone el pescado en el plato

tampoco es aquella que lo ponía.

Hay algo aquí que no empieza

a la hora de siempre.

Hay algo que no ocurre

como debería.

Aquí había alguien que estaba y estaba,

que de repente se fue

e insistentemente no está.

Se ha buscado en todos los armarios.

Se ha recorrido la estantería.

Se ha husmeado debajo de la alfombra y se ha mirado.

Incluso se ha roto la prohibición

y se han desparramado los papeles.

Qué más se puede hacer.

Dormir y esperar.

Ya verá cuando regrese,

ya verá cuando aparezca.

Se va a enterar

de que eso no se le puede hacer a un gato.

Irá hacia él

como si no quisiera,

despacito,

con las patas muy ofendidas.

Y nada de saltos ni maullidos al principio.

***

LAS TRES PALABRAS MÁS EXTRAÑAS

Cuando pronuncio la palabra Futuro,

la primera sílaba pertenece ya al pasado.

Cuando pronuncio la palabra Silencio,

lo destruyo.

Cuando pronuncio la palabra Nada,

creo algo que no cabe en ninguna no-existencia.

Imagen de portada: Wislawa Szymborska

FUENTE RESPONSABLE: Zenda. Apuntes, Libros y Cía. Por Juan Domingo Aguilar. Editor: Arturo Pérez-Reverte. 28 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/Literatura/Poesía/Versátiles.

 

8 poemas de e.e. cummings

Edward Estlin Cummings, más conocido como e.e. cummings, fue un poeta nacido en Cambridge (Massachusetts) en 1894. Escribió algunas obras de narrativa y teatro y un libro de crítica, I: six nonlectures, que recopilaba las lecciones que impartió en la cátedra de poesía Charles Eliot Norton de la Universidad de Harvard. Publicó una docena de libros de poesía entre 1923 y su muerte en el año 1962. La recopilación póstuma de sus Complete Poems abarca más de mil páginas. Su poesía se caracteriza por un componente rupturista y experimental, rebelde, personal e inclasificable, tanto que no fue bien entendida ni acogida por la crítica pero sí, en cambio, por los lectores y otros autores, que llegaron a considerarlo un referente fundamental y único a la hora de concebir la poesía norteamericana del mitad del siglo XX. Presentamos una selección de poemas de Buffalo Bill ha muerto (Antología poética 1910-1962) (Hiperión, 1996), con traducción de José Casas.

***

N

SIETE POEMAS

VII

¿quién sabe si la luna no es

un globo que ha partido de una profunda ciudad

en el cielo –repleto de personas hermosas?

(y si tú y yo

nos subiésemos a él, si

nos aceptaran a ti y a mí en su globo,

entonces

nos elevaríamos con todas esas hermosas personas más alto

que las casas, los campanarios y las nubes:

navegaríamos

y navegaríamos hasta una profunda

ciudad que nadie ha visitado jamás, donde

siempre

es

Primavera) y todo el mundo está

enamorado y las flores se cogen solas.

***

LVII

en algún lugar al que nunca he ido, gozosamente más allá

de toda experiencia, tus ojos tienen su silencio:

en tu gesto más delicado hay cosas que me rodean,

o que no puedo tocar porque están demasiado cerca.

tu mirada más leve me abrirá sin esfuerzo

aunque me haya cerrado como unos dedos,

tú siempre me abres pétalo a pétalo como abre la Primavera

(tocando hábil, misteriosamente) su primera rosa

o si tu deseo fuera encerrarme, yo y mi vida

nos cerraremos muy delicadamente, de repente,

como cuando el corazón de esta flor imagina

la nieve cayendo cuidadosamente por todas partes;

nada de lo que podamos percibir en este mundo iguala

el poder de tu intensa fragilidad: su textura

me domina con el color de sus países,

produciendo muerte y eternidad a cada latido

(no sé qué hay en ti que se cierra

y se abre; pero algo en mí comprende

que la voz de tus ojos es más profunda que todas las rosas)

nadie, ni siquiera la lluvia, tiene unas manos tan pequeñas

***

10

maggie y milly y molly y may

bajaron a la playa (a jugar un día)

y maggie descubrió una caracola de sones

tan melodiosos que se le olvidaron sus preocupaciones, y

milly ayudó a una estrella varada

cuyos rayos eran cinco lánguidos dedos;

y a molly la persiguió una horrible cosa

que corría de lado haciendo burbujas: y

may volvió a casa con una piedra lisa y redonda

tan pequeña como un mundo y tan grande como solitaria.

Pues sea lo que sea lo que perdamos (como un tú o un yo)

siempre nos encontramos a nosotros en el mar

***

44

los chicos de los que hablo no son refinados

salen con chicas que embisten y muerden

la suerte les importa un pito

se las tiran trece veces cada noche

uno cuelga un sombrero de la teta de una de ellas

otro graba una cruz en su trasero

la inteligencia les importa un bledo

los chicos de los que hablo no son refinados

van con chicas que muerden y embisten

que no saben leer ni escribir

que se ríen hasta reventar

y que se masturban con dinamita

los chicos de los que hablo no son refinados

no saben hablar de esto y aquello

el arte les importa un comino

matan como el que mea

dicen todo lo que se les pasa por la cabeza

hacen todo lo que les sale de los cojones

los chicos de los que hablo no son refinados

cuando bailan hacen temblar las montañas

***

X

cuando hayas recibido tu último aplauso, y

el telón final haga desaparecer el mundo,

sumiendo en el desaliento y en un sombrío silencio

ese escenario que no volverá a conocer tu sonrisa,

y quedes un momento mientras yo te miro

reflexiona en el triste papel que te permitirán representar;

ya veo los grandes labios encendidos, el rostro gris

y los melancólicos y silenciosos ojos de Magdalena.

Las luces han reído por última vez; afuera, la oscura

calle aguarda a aquélla cuyos pies han pisoteado

las necias almas de los hombres hasta convertirlas en polvo dorado:

se detiene en el umbral de la derrota,

su corazón se quiebra en una sonrisa- es el Deseo…

el mío también, pequeño poema pintado por dios

***

VIII

supongamos

que la Vida es un viejo que lleva flores en la cabeza.

 

la joven muerte está sentada en un café

sonriendo, con una mochila entre

el pulgar y el índice.

 

(le digo «comprará flores»

y «la Muerte es joven

la vida lleva pantalones de terciopelo

la vida se tambalea,la vida tiene barba» te

 

digo a ti que estás en silencio. -«¿Ves

la Vida?» está aquí y allí,

es eso,o esto

o nada o un viejo 3 tercios

dormido,con flores

en la cabeza,gritando siempre

a nadie algo sobre les

roses les bluets

sí,

¿comprará?

Les belles bottes -oh escuche

,pas chères»)

 

y mi amor respondió lentamente creo que sí.   Pero

creo que veo a alguien más

 

es una señora llamada Después

está sentada junto a la joven muerte, es delgada;

le gustan las flores.

***

IMPRESIONES 

IV

las colinas

como los poetas se visten

con pensamientos púrpura contra

el

magnífico clamor del

día

torturado

de oro,que en breve

deformado

se desploma

exhalando un alma roja en la oscuridad

así pues

maestro de pardos ojos

cruza

las dulces puertas

de mi corazón y

coge

la

rosa,

que perfecta

es

Con manos asesinas

***

XLVIII

ven un poco más lejos —por qué tener miedo—

ya despunta la primera estrella (¿tienes algún deseo?)

tócame

antes de que perezcamos

(créeme que nada de cuanto se ha

inventado podría arruinar esto o este instante)

bésame un poco:

el aire

se oscurece y está vivo—

vive conmigo en la parquedad de

estos colores;

que solos a duras penas

están siempre fuera del alcance de la muerte.

Imagen de portada: E.E.Cumming

FUENTE RESPONSABLE: Zenda. Apuntes, Libros y Cía. Por Juan Domingo Aguilar. Editor: Arturo Pérez-Reverte. 28 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/Literatura/Poesía/Versátiles.

 

 

 

 

5 poemas de Virgilio Piñera

Virgilio Piñera fue un poeta, narrador y dramaturgo nacido en Cárdenas, Cuba, en 1922. Es considerado como uno de los escritores fundamentales y más originales de la isla. En una primera etapa colaboró en publicaciones cubanas como la revista Orígenes, de gran trascendencia en el panorama literario insular. Vivió una larga temporada en Buenos Aires, Argentina, entre 1946 y 1958. Se relacionó con el grupo de escritores argentinos liderados por Macedonio Fernández, que incluía a Jorge Luis Borges. 

Regresó a La Habana en vísperas del triunfo de la revolución de Fidel Castro y el Che Guevara. Asistió al estreno de algunas de sus obras teatrales y colaboró en La Gaceta de Cuba. Su obra comparte la característica de jugar con lo absurdo, ya sea a nivel teatral, poético o narrativo. Entre sus obras de teatro destacan Electra Garrigó (1948), Falsa alarma (1949), Jesús (1950), Dos viejos pánicos (Premio Casa de las Américas, La Habana, 1968) o Una caja de zapatos vacía (Universal, Miami, 1986). Entre sus libros de poesía más importantes se encuentran Las furias (1941) o La isla en peso (1943), cuya singularidad se hizo evidente en La vida entera (1968), el libro que resume y antología los temas constantes de su obra. 

Su poesía se caracteriza por la exploración del inconsciente y sus posibilidades formales. Entre sus libros de relatos sobresalen Cuentos fríos (1956), Un fogonazo (1967) y Muecas para escribientes (1968). En la novela cabe apuntar La carne de René (1952), Pequeñas maniobras (1963), Presiones y diamantes (1967) y El que vino a salvarme (1970). Murió en La Habana en 1979. Tras su muerte se publicó el ensayo En el país del arte y parte de su archivo epistolar.

***

Si muero en la carretera

I

Si muero en la carretera no me pongan flores.

Si en la carretera muero no me pongan flores.

En la carretera no me pongan flores si muero.

No me pongan si muero flores en la carretera.

No me pongan en la carretera flores si muero.

No flores en la carretera si muero me pongan.

No flores en la carretera me pongan si muero.

Si muero no flores en la carretera me pongan.

Si flores me muero en la carretera no me pongan.

Flores si muero no en la carretera me pongan.

Si flores muero pongan en me la no carretera.

Flores si pongan muero me en no la carretera.

Muero si pongan flores la en me en carretera.

La muero en si pongan no me carretera.

Si flores muero pongan en me la no carretera.

Flores si pongan muero me en no la carretera.

Si muero en las flores no me pongan en la carretera.

Si flores muero no me pongan en la carretera.

Si en la carretera flores no me pongan si muero.

Si en el muero no me pongan en la carretera flores.

II

Voy en cacharrito, en una cafetera,

yo voy por la carretera;

yo voy, voy yendo por la carretera.

Yo voy a un jardín de flores que está por la carretera,

yo voy en un cacharrito, en una cafetera,

voy a comprarle flores a mis muertos,

pero no me pongan flores si muero en la carretera.

III

Si muero en la carretera me entierran en el jardín

que está por la carretera, pero no me pongan flores,

cuando uno tiene su fin yendo por la carretera

a uno no le ponen flores de ése ni de otro jardín.

IV

Si muero, si no muero,

si muero porque no muero

si no muero porque muero.

Si muero en la carretera.

Si no muero pero en la carretera si muero.

Si muero porque no muero en la carretera.

Si no muero porque muero en la carretera,

no me pongan f, no me pongan 1, no me pongan o,

no me pongan r, no me pongan e, no me pongan s,

no me pongan flo, no me pongan res,

si muero en la c.

***

Nunca los dejaré

Cuando puso los ojos en el mundo,

dijo mi padre:

“Vamos a dar una vuelta por el pueblo”.

El pueblo eran las casas,

los árboles, la ropa tendida,

hombres y mujeres cantando

y a ratos peleándose entre sí.

Cuántas veces miré las estrellas.

Cuántas veces, temiendo su atracción inhumana,

esperé flotar solitario en los espacios

mientras abajo Cuba perpetuaba su azul,

donde la muerte se detiene.

Entonces olía las rosas,

o en la retreta, la voz desafinada

del cantante me sumía en delicias celestiales.

Nunca los dejaré —decía en voz baja—;

aunque me claven en la cruz,

nunca los dejaré.

Aunque me escupan,

me quedaré entre el pueblo.

Y gritaré con ese amor que puede

gritar su nombre hacia los cuatro vientos,

lo que el pueblo dice en cada instante:

“Me están matando pero estoy gozando”.

***

Cuando vengan a buscarme

Cuando vengan a buscarme

para ir al baile de los cojos,

diré que no uso muletas,

que mis piernas están intactas.

Bailaré cha-cha-cha y son

hasta caerme en pedazos,

pero ellos insistirán

en llevarme a ese baile extraño.

Con dos hachazos estaré listo,

con dos muletas iré remando,

y cuando entre por esa puerta

me pondrán una coja en los brazos.

Ella me dirá: ¡Amor mío!,

yo le diré: ¡Mi adorada!,

¿cómo fue lo de tus piernas?

¡cuéntame, que estoy sangrando!

Ella, con gran seriedad,

me contará que fue a palos,

pero haciendo de sus tripas

corazón como un brillante,

lanzará una carcajada

que retumbará en la sala.

Después, daremos las vueltas

de estos casos obligados,

saludaremos a diestra, a siniestra

y a muletazos.

Y cuando nadie lo espere,

a las dos de la mañana,

vendrá el verdugo de los cojos

para que no queden rastros.

***

Vida de Flora

Tú tenías grandes pies y un tacón jorobado.

Ponte la flor. Espérame, que vamos juntos de viaje.

Tú tenías grandes pies. ¡Qué tristeza en el aire!

¿Quién se mordía la cola? ¿Quién cantaba ese aire?

Tú tenías grandes pies, mi amiga en seco parada.

Una gran luz te brotaba. De los pies, digo, te brotaba

y sin que nadie lo supiera te fue sorbiendo la nada.

Un gran ruido se sentía en tu cuarto. ¿A Flora qué le pasa?

Nada, que sus grandes pies ocupan todo el espacio.

Sí, tú tenías, tenías la imponderable amargura de un zapato.

Ibas y venías entre dos calientes planchas:

Flora, mucho cuidado, que tus pies son muy grandes,

y la peletería te contrata para exhibir sus hormas gigantes.

Flora, cuántas veces recorrías el barrio

pidiendo un poco de aceite y el brillo de la luna te encantaba.

De pronto subían tus dos monstruos a la cama,

tus monstruos horrorizados por una cucaracha.

Flora, tus medias rojas cuelgan como lenguas de ahorcados.

¿En qué pies poner estas huérfanas? ¿Adónde tus últimos zapatos?

Oye, Flora: tus pies no caben en el río que te ha de conducir a la nada,

al país en que no hay grandes pies ni pequeñas manos ni ahorcados.

Tú querías que tocaran el tambor para que las aves bajaran,

las aves cantando entre tus dedos mientras el tambor repicaba.

Un aire feroz ondulando por la rigidez de tus plantas,

todo eso que tú pensabas cuando la plancha te doblegaba.

Flora, te voy a acompañar hasta tu última morada.

Tú tenías grandes pies y un tacón jorobado.

***

La isla en peso (fragmentos)

La maldita circunstancia del agua por todas partes

me obliga a sentarme en la mesa del café.

Si no pensara que el agua me rodea como un cáncer

hubiera podido dormir a pierna suelta.

Mientras los muchachos se despojaban de sus ropas para nadar

doce personas morían en un cuarto por compresión.

Cuando a la madrugada la pordiosera resbala en el agua

en el preciso momento en que se lava uno de sus pezones,

me acostumbro al hedor del puerto,

me acostumbro a la misma mujer que invariablemente masturba,

noche a noche, al soldado de guardia en medio del sueño de los peces.

Una taza de café no puede alejar mi idea fija,

en otro tiempo yo vivía adánicamente.

¿Qué trajo la metamorfosis?

[…]

Hay que saltar del lecho y buscar la vena mayor del mar para desangrarlo.

Me he puesto a pescar esponjas frenéticamente,

esos seres milagrosos que pueden desalojar hasta la última gota de agua

y vivir secamente.

[…]

Llegué cuando daban un vaso de aguardiente a la virgen bárbara,

cuando regaban ron por el suelo y los pies parecían lanzas,

justamente cuando un cuerpo en el lecho podría parecer impúdico,

justamente en el momento en que nadie cree en Dios.

Los primeros acordes y la antigüedad de este mundo:

hieráticamente una negra y una blanca y el líquido al saltar.

[…]

Los cuerpos en la misteriosa llovizna tropical,

en la llovizna diurna, en la llovizna nocturna, siempre en la llovizna,

los cuerpos abriendo sus millones de ojos,

los cuerpos, dominados por la luz, se repliegan

ante el asesinato de la piel,

los cuerpos, devorando oleadas de luz, revientan como girasoles de fuego

encima de las aguas estáticas,

los cuerpos, en las aguas, como carbones apagados derivan hacia el mar.

[…]

Bajo la lluvia, bajo el olor, bajo todo lo que es una realidad,

un pueblo se hace y se deshace dejando los testimonios:

un velorio, un guateque, una mano, un crimen,

revueltos, confundidos, fundidos en la resaca perpetua,

haciendo leves saludos, enseñando los dientes, golpeando sus riñones,

un pueblo desciende resuelto en enormes postas de abono,

sintiendo cómo el agua lo rodea por todas partes,

más abajo, más abajo, y el mar picando en sus espaldas;

un pueblo permanece junto a su bestia en la hora de partir,

aullando en el mar, devorando frutas, sacrificando animales,

siempre más abajo, hasta saber el peso de su isla;

el peso de una isla en el amor de un pueblo.

Imagen de portada: Virgilio Piñera

FUENTE RESPONSABLE: Zenda. Apuntes, Libros y Cía. Por Juan Domingo Aguilar. Editor: Arturo Pérez-Reverte. 21 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/Literatura/Poesía/Versátiles.

 

5 poemas de Efraín Jara Idrovo

Efraín Jara Idrovo fue un poeta nacido en Cuenca, Ecuador, en 1926. Estudios en Derecho (Doctor en Jurisprudencia) y Filosofía y Letras, Universidad de Cuenca. Decano de la Facultad de Filosofía y Letras (1970-1975). Miembro de la Academia de la Lengua. Premio Nacional de Literatura “Eugenio Espejo” (1999). Presidente de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, Núcleo del Azuay (1970-1984 y 2003-2007). Director del Guacamayo y la Serpiente, Revista de la Sección de Literatura de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, Núcleo del Azuay. En 1954 decidió establecerse en las Galápagos. Algunos de sus libros más destacados son Carta en soledad inconsolable (1946), Tránsito en la ceniza (1947), Rostro de la ausencia (Cuenca, 1948), Dos poemas (1973), Sollozo por Pedro Jara (Cuenca, 1978), El mundo de las evidencias (Cuenca, 1980), In memoriam (Cuenca, 1980), Alguien dispone de su muerte (Cuenca, 1988), De lo superficial a lo profundo (Quito, 1992), Los rostros de Eros (Cuenca, 1997) y El mundo de las evidencias 1945-1998 (Quito, 1999). Murió el 8 de abril de 2018.

***

OPOSICIONES FONOLÓGICAS

posa

pesa

pisa

pasa

¡qué poco te exige la vida!

***

EPITAFIO

sumido en

la tierra

su seno

la tierra

sumado con

su sino

aqui luis veja boga en su luz vaga

consumido

consumado

con su /nido

con su nada

***

TRES DESIGNIOS EN INTENSIDADES AGUDAS 

su pasión

su posición

(¿suposición?)

mi posesión

 

su pasión

su presión

su precisión

mi supresión

 

su pasión

su misión

sin remisión

mi sumisión

***

AMARGA CONDICIÓN

El mar está ahí.

El agua de por sí es evidente:

elástica y compacta,

se deja estar, indiferente, en su volumen.

El caballo está ahí.

¡Indeleble presencia!

Tiembla el bosque en sus ojos,

cuando huele a la yegua…

 

¿Qué sucede contigo?

Sólo menguas en vez de acrecentarte,

como un río,

cuyo caudal exiguo,

lo hará languidescer en las arenas.

 

Crees fijar la espléndica

diadema de los astros

y ya es otro quien se obstina en la imagen:

el que, sí es, no es el mismo,

el que al brillar se extingue

para recomenzarse.

***

SOLLOZO POR PEDRO JARA

(Estructuras para una elegía)

I

1.1

el radiograma decía

“tu hijo nació. Cómo hemos de llamarlo”

yo andaba entonces por las islas

dispersa procesión del basalto

coágulos del estupor

secos ganglios de la eternidad

eslabones de piedra en la palma del océano

rostros esculpidos por el fuego sin edad

soledad

terquedad relampagueante de la duración

enconado olor seminal de los esteros

andaba

anduve

y dije

mientras vociferaban la sangre y las gaviotas

se llamará pedro

pedrohuesosdepedernal

pedrorrisadepiedra

piedra inflamada por la lumbre de meteoros de la vida

1.2

el radiograma decía

“tu hijo nació, envía su nombre”

yo andaba entonces por el archipiélago

renegrida osamenta del basalto

sílabas del silencio

sillares de la eternidad

guirnalda de piedra en el pecho del océano

coloquio de cíclopes sin edad

soledad

orfandad deslumbrante del espacio

desgarramiento de túnicas del viento

andaba

anduve

y dije

en tanto aullaban el sexo y las focas

te llamarás pedro

pedrovenasderroca

pedrollamadepiedra

piedra enardecida por el aliento de leones de la vida

1.3

el radiograma decía

“tu hijo nació. Cómo lo llamaremos”

yo andaba entonces por las galápagos

cetrinas encías del basalto

alvéolos del desamparo

dentadura de la eternidad

diadema de piedra en la testa del océano

mantos de lava sin edad

soledad

oquedad fulgurante del tiempo

hervor continuo de astros al pie de los acantilados

andaba

anduve

y dije

entre el bramido de los sueños y las olas

te llamaré pedro

pedroespinazodepeña

pedropiedrasinedad

piedra tenaz e incandescente que ha de sobrevivirme

II

2.1

¡hijo mío!

mordido implacablemente por los nitratos de los días

parecías tallado en diamante

hechoparaempiedradurar

hechoparaperdurar

entre las proliferaciones de herrumbre del tiempo

pero todo cuanto arde en la sangre o la inteligencia

suena a caída de hojas y aniquilamiento

ay cinceles de piedra para hendir la roca

ay impacto sordo de fruto del golpe de las masas

ay facciones abrasadas por la lengua de la caducidad

rostros de piedra

rastros de piedra

semblantes de piedra rapa-nui

pómulos curtidos por la soledad del mundo

friso del desamparo

cuencas imperturbables donde se agazaja el tiempo

como un pequeño animal despavorido

sienes de piedra

mandíbulas de piedra

pedrobasalto o pedroisladepascua

piedras contaminadas por la pasión del hombre

piedras corroídas por las sales del exterminio

piedras que han ido aligerando el volumen

en el polvo sollozante de los adioses

2.2

¡hijo mío!

azotado salvajemente por la desesperación de las olas

Parecía cincelado en granito

hechoparaempiedraendurar

hechoparaperdurar

entre la frenética agitación de las aguas

pero todo cuanto se enciende en el corazón o el tacto

se infecta de perecimiento

ay puntas de obsidiana de las armas de mis abuelos

ay graznido de halcón de las hachas arrojadizas

ay lajas de las calzadas imperiales

rótulas de piedra

vértebras de piedra

escalines de piedra de macho-picchu

cresta en la que afilan su alfanje las centellas

balcón arisco del cóndor

goterón de silencio donde anida el tiempo

como flor entre los costillares triturados del trueno

fémures de piedra

párpados de piedra

pedroasperón o pedromachu-picchu

piedras dejadas de la mano del hombre

piedras caldeadas por los tizones de la agonía

piedras que han ido desvaneciendo el afuera

en el polvo de las despedidas

2.3

¡hijo mío!

desgarrado despiadadamente por las uñas de la sombra

parecías labrado en pedernal

hechoparaempiedramadurar

hechoparaperdurar

entre la silenciosa violencia de las cenizas

pero todo cuanto toca la mano o el amor

empieza a vacilar y desmenuzarse

ay guijarros vueltos silbo de dardo por la honda

ay hornacinas de donde el cierzo expulsó al guerrero

ay volúmenes arrancados al sueño de la geología

muros de piedra

hombros de piedra

dinteles de piedra de inga-pirca

proa despedazada en los arrecifes de lo perecedero

encordadura del aguacero

gran ábside donde golpea el viento

como un muñón de cólera

torso de piedra

cejas de piedra

pedropórfido o pedroinga-pirca

piedras contagiadas por el desvelo del hombre

piedras carcomidas por los líquenes del exterminio

piedras que han ido consumiendo su presencia

devoradas por la supuración de la muerte

III

3.1

desesperado revoloteo del instante

nosotros

los insensatos

los alimentadores de desmesuras y de tumbas

los que nos desvelamos

por saber qué hacemos aquí

anhelamos la inmensidad del océano

y sólo nos pertenece la indecisión de la lágrima

pedropiélago te quise

te tuve pedrogota

pedromar te ansié

te perdí pedroespuma

como a la playa la marea debías sobrepasarme

pero tu muerte crecía más rápido que mi amor

delicada espina de erizo

sombrilla errante de la medusa

agonía de terciopelos del deslizamiento del pez

chillido de la gaviota entre el fragor dula rompiente

todo se ahonda

se hunde

se difunde

parecías forjado con la tenacidad del arrecife

farallón olvidado del tiempo

indeclinable jabalina del albatros

¡pero fuiste aleteo de golondrina en el vendaval!

imaginé disparándose tus huesos

con la gracia tenaz de las columnas

con la agresiva terquedad de las madréporas

¡pero fuiste apenas resplandeciente estertor

del róbalo aventado en las arenas!

ay pedroesteladealgas

ay pedrosalpicaduradeola

en el rutilante acantilado de la vida

3.2

fulminante incandescencia de lo efímero

nosotros

los desatinados

los alimentados con desvaríos y frustraciones

los que nos obstinamos

por justificar el júbilo de estar aquí

codiciamos la vastedad del bosque

y sólo nos pertenece la vacilación de la hoja

pedroselva te quise

te retuve pedropecíolo

pedrofronda te ansié

te perdí pedrohojarasca

como al girasol la semilla debían sobrevivirme

pero tu sangre corría más rápido que mi desvelo

quebradiza aguja de pino

titubeante pupila de la resina

frenesí de mariposas de la lámpara del polen

trino de ruiseñor entre el estruendo de la catarata

todo se ahonda

se hunde

se refunde

parecías erguido con la reciedumbre del olivo

encina olvidada del tiempo

orla inabarcable del vuelo del gavilán¡pero fuiste colibrí en el embudo del huracán!

concebí perfilándose tu frente

con la dulce pertinacia de las cortezas

con el agria avidez de las raíces¡pero fuiste apenas crujido de ala de ángel

de la espiga pisoteada por el casco!

ay pedrohuelladegarza

ay pedrorrasguñodeviento

en el resplandeciente promontorio de la vida

3.3

incesante remolino del ahora

nosotros

los obcecados

los urdidores de discordias y silogismos

los que nos desesperamos

por descifrar los signos de la incertidumbre

ambicionamos la imperturbabilidad de la montaña

y solo nos pertenece la postración del polvo

pedromegalito te quise

te tuve pedroguija

pedrorroca te ansié

te perdí pedroarena

como a la colina la luna debías desbordarme

pero tu angustia cundía más rápido que mi dolor

trizada lámina de lapislázuli

deslumbradora llaga del diamante

relampagueante éxtasis de la vena aurífera

arrullo de paloma entre la vociferación del alud

todo se hunde

se funde

se confunde

parecían implantado con la serenidad del nevado

filón olvidado del tiempo

majestuosa rúbrica del vuelo del gerifalte¡pero fuiste empeño de mariposa en la tempestad!

pretendí recortándose tus hombros

con la poderosa simplicidad de las cumbres

con la perseverancia de las murallas¡pero fuiste apenas súbito centelleo

del guijarro machacado en el torrente!

ay pedrocráterextinguído

ay pedrodesmoronamiento-de arena

en el desfiladero insondable de la vida

IV

4.1

en verdad ¿fue verdad?,

¿eras tú el que pendía de la cadena del higiénico

como seco mechón de sauce sobre el río?

ser ido

ser herido

sal diluida

suicida

ah surco de paloma del pensamiento

borrado por el sonido atronador del desdén

ah soberbia del astro que manda al diablo su órbita

ah pertinaz repudiador de lo establecido

pedrogorralrevés

pedromuertealospájaros

pedrorrompelosvidrios

el eterno brazo entablillado

pedro fermentación de vísceras de la vida

¡sólo que ya no estás!

sólo que al cerrarte los párpados

para velar el relámpago congelado en tus ojos

ya no te reconocía

¿eras tú en verdad?

¿eso de helada indolencia de témpano?

¿eso de pavesas que la desesperación insta a soplar?

¿eso que se desmorona en las tinieblas para

siempre?

4.2

en verdad

¿fue verdad?

¿eras tú quien colgaba de la cadena del higiénico

como polea inútil de una construcción abandonada?

ser ido

ser sido

sol de huida

suicida

ah recinto de espejos del pensamiento

empañado por el vaho de amapolas de la pasión

ah fascinación siniestra por el ojo de remolino del vacío

ah sempiterno impugnador de los acatamientos

pedrocalzoncillos al revés

pedrocabezarrasurada

pedroceroengramática

y los faldones de la camisa afuera

pedro ofuscación de enredaderas de la vida

¡sólo que ya no estás!

sólo que al ponerte las manos sobre el pecho

para devolverte a la inocencia delirante de la materia

ya no te reconocía

¿eras tú en verdad?

¿eso de vana crispación de mano de náufrago?

¿eso de cenizas que el viento no tardará en dispersar?

¿eso que devoró su reserva de lumbre en una sola fulguración?

Imagen de portada: Efraín Jara Idrovo

FUENTE RESPONSABLE: Zenda. Apuntes, Libros y Cía. Por Juan Domingo Aguilar. Editor: Arturo Pérez-Reverte. 14 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/Literatura/Poesía/Versátiles.

 

 

 

 

6 poemas de Ana María Bustamante

Ana María Bustamante es una poeta, socióloga y fotógrafa nacida en Medellín, Colombia, 1993. Fue ganadora del Premio Latinoamericano de poesía Ciro Mendía (2020) con su libro Nieve (Valparaíso Ediciones, 2022); del Premio Nacional de Poesía Tomás Vargas Osorio con su libro Antes de ser silencio (Sílaba Editores, 2019); del IX Concurso Nacional de Poesía Héctor Trejos Reyes (2016) y de la beca en circulación internacional de la Alcaldía de Medellín (2018). Sus poemas han sido traducidos al inglés, francés, italiano y árabe y aparecen en diferentes antologías y medios físicos y virtuales de países como Colombia, México, Argentina, Emiratos Árabes Unidos, Chile, España, Italia, entre otros. Actualmente es profesora universitaria, investigadora y editora de la revista Telúrica del colectivo “Nuevas Voces”.

***

EL SUEÑO DE LA NIEVE

Siempre en la boca

el fuego ha de nacer

nos quemará los labios

como si cada palabra

dijera lo imposible

y mereciera el rojo destino

de la llama

el lenguaje se hará ceniza

no habrá testigos

que narren

el incierto ardor de la sangre

y nuevamente

como ha sucedido desde el primer nombre

que apareció en la tierra

surgirá el sueño de la nieve

que es el mismo del olvido.

***

SILUETAS

Hace días que imagino

el campo de plumas

que será la vida

luego de esta existencia de luces

sombras, siluetas.

Desde entonces pienso

que toda distancia

desaparece

fluye, se apaga

en la complicidad de estar lejos

de construir nuestros cuerpos

sin rostros

nuestras sombras

sin voces

y de pronto

en un rojo chispazo de vida

aparecen nuestros ojos palpitando

a la espera del soñado arbusto de flores

o del luminoso jardín

que alguna vez en silencio

nos prometieron.

***

ÁRBOL DE FUEGO

No voy a rendirme ante mi rostro

voy a encender la hoguera

a construir los pequeños troncos

que han de arder

mientras mis palabras

pequeños y volanderos trozos de espuma

enfrentarán el incierto destino

del exilio

pero la sangre

casa infinita de mi sombra

se teñirá de azul como la angustia

se vestirá de lluvia

de paraíso vivo

se encenderá en el fuego

que no podrá extinguir

el dulce torbellino de mi historia.

***

SILENCIO DE SIGLOS

Hay en el silencio

un mundo

que seguirá batallando

aún desde la nieve.

Que nos recuerden donde ardamos

en cualquier momento

donde nuestro silencio de siglos

llegue a tener palabras.

***

LA MUERTE DEL SOL

Dicen que en los bosques de nieve

ningún sonido es posible.

Del fondo de la tierra

la mudez emana

casi como un recuerdo.

Miras de nuevo al cielo:

un antiguo animal

ha dejado de brillar.

***

TODO LENGUAJE ES ADIÓS

Todo se ha detenido

bajo la nieve

dicen que el frío

ha sepultado los cuerpos,

que en las noches

algo más que el cielo

se ennegrece,

la pupila se apaga

cuando florece el incendio

que es la vida.

Y entonces

este lenguaje cae

como el hielo:

es la despedida.

Como sucedió alguna vez con mi lenguaje

es ahora mi cuerpo

el que se entrega a la noche

y ya no tiemblo

ya no grito.

Imagen de portada: Ana María Bustamente

FUENTE RESPONSABLE: Zenda. Apuntes, Libros y Cía. Por Juan Domingo Bustamente. 7 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/Literatura/Poesía/Versátiles.

 

 

Poemas de ‘El altar de Áulide’ de Aldo Vicencio

Aldo Vicencio es un poeta y ensayista nacido en Ciudad de México, México, en 1991. Estudió la Licenciatura en Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Fundador del colectivo Naufragio. Es autor de Piel Quemada: Vicisitudes de lo Sensible (Casa Editorial Abismos, 2017), el videolibro Anatolle. Danza fractal (El Ojo Ediciones, 2018) y Púlsar (Ediciones Camelot América, 2019). 

Su obra ha sido publicada en diversas revistas literarias iberoamericanas como Punto en Línea de la UNAM y Tierra Adentro (México); Digo.Palabra.txt (Venezuela), Revista Antagónica (Costa Rica); Enfermaria 6 (Portugal), La Ubre Amarga (Bolivia); Buenos Aires Poetry (Argentina), Santa Rabia Poetry y Kametsa (Perú); Una verdad sin alfabeto (El Salvador); Cinosargo (Chile), Low-Fi Ardentía (Puerto Rico), Oculta Lit y penúltiMa (España), entre otras. Ha sido incluido en las antologías Nueva Poesía y Narrativa Hispanoamericana (Lord Byron Ediciones, 2016), Nido de Poesía (LibrObjeto Editorial, 2018) y Luces tras la cortina (Ediciones Kametsa, 2022). Ha participado en diferentes festivales y coloquios sobre poesía y literatura.

***

El altar de Áulide [1]

1 Un sueño de lacias cortinas,

cuesta adentro, sobre los hombres

Todas las posibilidades

se estrechan en un canal de agua

El tiempo que no aprovechamos

es el tiempo para morar una pared;

sostiene la vastedad de los amantes,

d e s v a n e c i é n d o s e

***

2 Clausura de los dioses, el rito

que no consagra, sino fractura

Eyección del espíritu confundido;

las palabras no recorren

siluetas diferenciadas,

sino esparcen el convivio de un vergel en ramos: verdor, vegetación /(vegetavidad)/

***

3 ¿Qué expiación hay para la inseguridad?

El título para las fauces de un hálito

que recorre fotografías amontonadas:

él, el que en el otro solo puede desear,

y en el deseo, el hambre de la orfandad:

la mirada permanente de un muerto

 

4 A espaldas de un flemático príncipe, la caza mayor:

 

la sonrisa inadvertida

 

comisuras en arco

 

una mejilla tibia

 

[ resoplar en la vejiga vacía;

la espontaneidad ornada está

viendo las saetas de una cabeza

petrificada por el frío ]

***

5 Advertimos el padecimiento,

ofrecemos libaciones para evitar el abandono

(a saber, la extinción prematura, el horror místico)

¿Quién asigna a los cuerpos la susceptibilidad de la intervención?

***

6 En el arrebato hay luz; esto no ilumina, sino hunde

Porque en el sentimiento de disiparse

conservamos el escarpelo de la devastación:

Dios sin Dios, hambre que no es hambre

La sutileza de los trágicos: somos inmolados sin redención

***

7 Olvidar el ardor sin final,

como cueva,

entre sombras que abren dádivas

estampar los ruegos,

las formas que se definen

más amor que paz, la célula indómita

arar la sangre

arar el pelo

una columna de gotas frente a la hoguera

[   el humo no puede mentir   ]

————————————

[1] «Yo no sé, en este punto, quién es “quien” ni tampoco lo que quiere decir “sacrificio”; para determinar esta última palabra, retengo solamente este indicio: la necesidad, el deseo, la autorización, la justificación de la puesta en muerte, la puesta en muerte como denegación del asesinato. La puesta en muerte del animal, dice esta denegación, no será un asesinato. Y yo enlazaría esta “denegación” a la institución violenta del “quien” como sujeto». “Il faut bien manger’ ou le calcul du sujet”, Jacques Derrida, entrevista con Jean-Luc Nancy. Cahiers Confrontation, n° 20, 1989, pp. 91-114.

Imagen de portada: Aldo Vicencio

FUENTE RESPONSABLE: Zenda. Apuntes, Libros y Cía. Por Juan Domingo Aguilar. Editor: Arturo Pérez-Reverte. 7 de septiembre 2022.

Sociedad y Cultura/Literatura/Poesía/Versátiles.

 

6 poemas de Agustín Fernández Mallo

Agustín Fernández Mallo es un poeta, narrador, ensayista y crítico nacido en La Coruña en 1967. Es licenciado en Ciencias Físicas y ha trabajado como radiofísico durante años en el hospital Son Dureta de Palma de Mallorca. En el año 2000 acuñó el término «poesía postpoética», cuya propuesta ha quedado reflejada en los poemarios Yo siempre regreso a los pezones y al punto 7 del Tractatus (2001, 2012), Creta Lateral Travelling (2004, Premio Cafè Món), Joan Fontaine Odisea (2005), Carne de píxel (2008, Premio Ciudad de Burgos de Poesía), Antibiótico (2012) y en el volumen Ya nadie se llamará como yo + Poesía reunida (1998- 2012) (Seix Barral, 2015). Su ensayo Postpoesía, hacia un nuevo paradigma fue finalista del Premio Anagrama de Ensayo en 2009. Su narrativa incluye las novelas Nocilla Dream (2006), Nocilla Experience (2008), Nocilla Lab (2009), El hacedor (de Borges), Remake (2011) y Limbo (2014). La aparición de Nocilla Dream convirtió a Agustín Fernández Mallo en un escritor imprescindible en el panorama de la literatura contemporánea española, y en uno de los autores que más ha influido en las nuevas voces narrativas de la escena literaria en español. Su producción artística abarca géneros híbridos que combinan el videoarte, la palabra escrita y el spoken word, la música, el cine y la performance. Recibió el Premio Biblioteca Breve 2018 con Trilogía de la guerra. En 2022 publicó El libro de todos los amores (Seix Barral), su última novela. Todos los poemas de esta selección están contenidos en Ya nadie se llamará como yo + Poesía Reunida (Seix Barral, 2015).

***

Detectan su fin, van haciéndose transparentes los cuerpos,

ves cómo se funden con el paisaje —ves a través de ellos el paisaje—.

Es paradójico porque más que nunca la carne reivindica

en esos momentos su porqué

—una flecha se clava en el aire y se hace aire y luego telón y cae y levanta

un polvo sin propietario—.

Ya nadie se llamará como yo,

me dijo.

***

4:30 de la madrugada, no podía dormir,

como si hubiera perdido la fe en el sueño.

Nunca fui el hombre que él creyó ser, pero sí

en el que hasta el final confió heces y sueños.

Caminé doce kilómetros hasta el inicio del valle

-pasa un animal, dentro un humano que me mira y desaparece-,

no sé qué significa que a un grupo de casas no llegara la Guerra

pero sí Internet. Mi hermana mayor me pregunta

por qué no como fruta, le digo que no me gusta

usar el cuchillo antes del crepúsculo. Acumulo cosas

que no me necesitan, tampoco la lluvia cae sola,

la conduce su peso. Valle (definición, Geol.): depresión más larga

que ancha. Los árboles derrochan clorofila,

la puntas de las hojas anotan frases

abstractas como tu caligrafía, un cuerpo empieza

en cualquier parte y termina también en cualquier parte.

Donde la luz crece ordinaria los niños van haciendo

ablaciones a las flores, era verano. La fruta, muda,

nos parece ahora un búnker.

No era aquello la lógica de los malos poemas:

saquear tu intimidad sin ofrecer nada a cambio.

Y de pronto la urna, cilíndrica, azul mate, del mismo color

que las cenizas que iban dentro.

Abrimos la losa de mármol,

apenas unos centímetros,

eché una mirada dentro

-la linterna del acomodador barre el patio de butacas

y lo ensucia para siempre-.

Como aquel gato que dentro de una caja estaba vivo

y muerto al mismo tiempo.

El radio de esta noche no es

la mitad de su diámetro.

***

Al fondo del recipiente del tiempo hay una costra [siempre] de domingo, huele al óxido de los cuchillos lanzados al mar [diana sin centro], y al de la tierra. Hace tiempo que agoté el recipiente, sorbo a sorbo me ayudó tragar tus besos, y ahora sólo queda allí abajo este continuo domingo, con su silencio mineral, sus bares cerrados, su anestesia, sólo isla, sólo hotel, sólo piedras, y sólo un hombre, que es lo mismo que decir  sólo isla, sólo hotel, sólo piedras. Me siento en la escollera y supongo que el principio y fin del mundo fue y será esto, una especie de domingo. Acudo a los lugares que fueron nuestros, algo parecido a una fe o superstición me impide destruirlos, dice que con tal de mirarlos, cada día un poco, se irán desvaneciendo, mansamente, bordeando la pregunta directa, la roca desde la que te lanzabas desnuda para romper la piel del agua, de ese mar que, alguna vez lo he dicho, eras tú [diana sin centro]. Sé que el tiempo es mortal, me digo, porque lo ha inventado el hombre, que es mortal, y mientras aguardo ese destino las horas nacen peculiares, convergentes, presagiando asuntos importantes y delicados que no llegan, no, acumulan pronósticos errados, resultado de haberlo calculado todo, porque lo hermoso no se calcula, me digo [es incalculable], se pisa una sola vez y ya se gasta, aunque, eso sí, no se olvide, nunca.

***

1

Horizonte recostado, tardes de sábado,

arde el sofá y lo que de materia le sobra al día.

¿Es la poesía una gangrena en la prosa

que la desguaza y esparce en torno a un epicentro

que no se ve? [tu Women´s Secret por ahí tirado]

¿Fue la poesía la Ecuación Unificada

deshecha a los 3 minutos de nacer,

y ahora sólo el tibio placer de cada cifra

en tus terminaciones nerviosas?

Todo está escrito y lo que llamas escribir

es ir quitándole palabras.

Los pájaros pasaban.

Desde la ventana los mirábamos.

Pasaban.

La Musa come ajos en vinagre

[sofisticado feísmo]

y comenta que el paraíso es un lugar

de lo más inhóspito, el surco que abre un pájaro

no lo abre nadie más,

YO: ¿Porque lo inunda el mármol?

MUSA: No. Porque desaparece.

1.1

Quedan las afueras de las cosas

con su masa de cielo quieto y

su horizonte adulterado,

[siéntate a esperar todo el día

que la penumbra vaya disolviendo el día]

la belleza desnuda en la bombilla que pende apagada,

y nuestra cara ON/OFF

y nuestra cara ON/OFF.

***

Yo he ganado y perdido muchas horas mirando el ascenso vertical de las burbujas del agua con gas en un vaso. Una velocidad constante que según cierto principio de relatividad equivale a decir nula. Un ascender para hundirse en la atmósfera [que según San Juan de la Cruz equivale a decir tierra]. La mano sin óxido en la que me sumerjo. Y me la das sabiendo que no hay futuro en el fondo de los vasos salvo para organismos simples, unicelulares, fango que queda tras la caída de un cosmos, el hueco que deja su propia trayectoria. No hay célula más simple que el beso aunque su fuerza invalide las distancias y el espacio [o la luz [que es el espacio]], aunque todo aquello se corrompa ahora en este ascenso de burbujas vertical y nulo, en esta sombra de la luz que es decir más luz, esta semblanza del silencio, este moteado cuántico en la pantalla del cual no se puede hablar y hay que callar como dijo el maestro en el Punto 7 y al que llamaré [es natural] pixelado nº7.

***

La esperanza cóncava que se forma

al mear sobre nieve,

mapa:

genoma y cassette de territorio,

el cuerpo:

fundir pistas, alterar pistas,

vemos en el alma cristal,

materia pulida,

pero es rugosa, en sus crestas radiaba incandescente

el espectro de lo que vendría,

los valles tampoco eres tú,

un átomo emite un electrón

y reordena el mundo

[repetimos]

un átomo emite un electrón

y reordena el mundo,

 aunque hay flashes y humus allí abajo

los acordes están hace tiempo repartidos,

pasa un coche

sin luces, se lleva por delante

todo cuanto le es irreversible: su propia luz,

la mujer que cruza de acera, una bolsa

de basura que

emite sus residuos

y reordena el mundo,

en el mismo centro de masas de tu edad

no hay masa, luz

que avanza a hachazos

hasta la bombilla desnuda del dormitorio

[agua, espacios blandos]

toda bombilla es polvo de orina,

incolora pupila,

 me apago, y una ninfa susurra desde el televisor,

tranquilos, vengo del futuro

para traeros algo mejor,

y sin embargo faltan muescas

en mi sistema métrico decimal,

encontraste un papel con grasa

del primer bistec de la Creación, latas

de Fanta Free aplastadas,

el envoltorio de unos Panini de Knorr

que se venden a pares por si se vive a pares,

[contienes la risa]

residuos de un espacio tomado

por la sordomuda expansión

de las costumbres, una luna llena

de quimioterapia,

qué cubo de hielo en un desierto

hubiera sido tu nariz operada,

damos vueltas a la Tierra en espiral para pensar

que todavía es plana, que el Equipo-A y Jorge Luís Borges

no son la misma cosa, que el verano es

el aparato cazamosquitos en su enchufe: luz roja vigila

cada noche el Universo por ti,

pero tarde o temprano amanece, el sol,

tabulado en la persiana indica

que su verso es siempre el mismo verso,

y que además

está vacío, suspensivos de luz,

pero, ¿qué luz?,

un átomo emite un fotón

y oscurece el mundo,

la infancia es un átomo que emite

la partícula ã hasta que morimos,

Imagen de portada: Agustín Fernández Mallo (Foto: Iván Giménez)

FUENTE RESPONSABLE: Zenda. Apuntes, Libros y Cía. Por Juan Domingo Aguilar. Editor: Arturo Pérez-Reverte. 31 de agosto 2022.

Sociedad y Cultura/Literatura/Poesía/Versátiles.

5 poemas de Andrea Alzati

Andrea Alzati es una poeta y artista visual nacida en Guanajuato, México, en 1989. Explora distintos lenguajes a través de soportes materiales diversos. Tiene un interés por la caligrafía, los motivos religiosos y sagrados, y por la experiencia mística. Fue becaria del programa Jóvenes Creadores del FONCA en la disciplina de poesía 2016-2017. Ha publicado dos libros de poesía y un libro de artista. Parte de su obra visual puede verse en su cuenta de Instagram.

***

Atmósfera

arriba, en el cielo común

en el campo de cosecha

de mis más vegetales intenciones

allá donde llueven lombrices

ex-presidentes con cuerpo de gusano

plaga de máscaras de hule calvas

desfilan en la atmósfera

el traqueteo de mis caballos de fuerza

hace el más bello ruido blanco,

inmaculadas banderas ondean

indicando que hay paz en la tierra

para las gentes perezosas

en ese espacio aéreo

donde mis músculos brillan

carne macerada en aceite

la sal bordea mis palabras

y mi silencio me sabe a pan

allá en las alturas me siento a reflexionar

escalímetro y lápiz en mano

¿qué diagrama habré de dibujar

para sobrevivir en este aire

tan pero tan limpio?

***

Estocolmo

le muevo el rabo a mi secuestrador cada mañana

afino mi voz con gárgaras de vinagre

entono las mañanitas en dos patas

y mi hocico busca la curva de su mano

amanece verde, lucecita roja

¿eres un avión? ¿una nave extraterrestre?

¿eres mi propia mente?

¿o un dios primitivo?

hemos vuelto heridos de una guerra que todavía no empieza

yo perdí una de mis extremidades

y él las perdió todas

costal de papas con un silbato colgado al cuello

préstame tu linterna

quiero iluminar tu garganta

hacer un teatro de sombras chinescas

entre tus pezones.

***

Degollamiento

atiné a decir

algunas palabras de agradecimiento

antes de que me cortaran la cabeza

mientras el sable con el que me degollarían

era afilado por un hombre con botas de hule

y el gallo cantaba mi último amanecer

di las gracias por las noches de sueño profundo,

por las lluvias torrenciales,

por el arco y la flecha de mis preferencias sin fundamento

mostré mi gratitud a la especie humana

que prepara alimentos antes del amanecer

costales de harina torre de babel

masa madre en permanente construcción

ollas de acero inoxidable exhalando vapor

comales sobre brasas

cáscaras de naranja en las puertas del paraíso

que me espera con las rodillas abiertas

alcancé a dar gracias por los días de terror al rayo del sol

por el miedo profundo de mi propia felicidad

hojita de berro verde brillante

costilla de cerdo

ciruela

tuétano sobre un plato de barro desnudo.

***

conozco bien el camino para llegar al orgasmo

no necesito estímulos visuales

ni efectos especiales de mi imaginación

para alcanzarlo

lo busco generalmente antes de dormir,

una forma muy sencilla de arrullarme

ahora que soy adulta

cuando la casa está vacía

leo poemas en voz alta

cuando me masturbo y me vengo yo solita

gimo porque nadie me escucha

y no parece haber forma ni razón

para evitar gemir

anoche se repitió esta escena

y al escuchar mi propio gemido lo desconocí

parecía escuchar a alguien que no era yo,

y en esa soledad, ese ruido no hablaba de placer

sino de un antiguo dolor seco y afilado

***

mientras mi muslo adopta

la máscara de una manzana

atravesada por un cuchillo

es decir

una fruta

por una espada

hay un calendario clavado en la pared

tres meses

sus días

todos sus miércoles

el viento los levanta

una fotografía a color papel brillante

es un toro de frente sobre una pradera verde de yerba larga

el viento lo agita

tres meses un toro una pradera verde

no pesan

el viento los levanta sin esfuerzo

el viento que entra por las ventanas

lo convierte todo en bandera

Imagen de portada: Andrea Alzati

FUENTE RESPONSABLE: Zenda. Apuntes, Libros y Cía. Por Juan Domingo Aguilar. Editor: Arturo Pérez-Reverte. 24 de agosto 2022

Sociedad y Cultura/Literatura/Poesía/Versátiles.

 

 

 

6 poemas de Javier Vicedo Alós.

Javier Vicedo Alós es un poeta y dramaturgo nacido en Castellón en 1985. Ha publicado los poemarios Ventanas a ninguna parte (Premio de Poesía Joven Radio Nacional de España, Pre-textos, 2010), La última distancia (Puerta del Mar, 2010), Fidelidad de una sombra (Pre-textos, 2015) e Interior verano (Pre-textos, 2022). Como autor de teatro obtuvo el Premio Nacional de Teatro Calderón de la Barca por su obra Summer evening (Centro de Documentación Teatral, 2015). Su siguiente obra, Cuando caiga la nieve, le valdría una candidatura a Mejor Autoría Revelación en los XXIII Premios Max de las Artes Escénicas. Sus libros han sido traducidos al italiano y al francés.

***

ASÍ EL SOL

Será que ya no son nuestras las cosas,

o que nunca lo fueron y teníamos

—como quien guarda fe o agua entre las manos—

una forma imprudente de vivir.

Un alfiler de sol puntea cada

milímetro de mundo como si evidenciara

la dimensión exacta de la pérdida.

Ayer sabíamos poco de nosotros,

teníamos el hambre y la memoria

como garantes de un dominio sobre

el infinito de todas las cosas.

Basta con seguir el paso del sol:

recorre nuestro cuerpo con la misma

dureza que recorre el matorral,

la arcilla blanca

o la hormiga en el borde de la piedra.

Quizás nuestra única propiedad fue

la obsesiva ilusión de tener y tenernos.

***

HOMENAJE VERTICAL

No hay palabra más cierta que otra.

Se aprende a callar con los años,

aunque parezca que hablemos.

Se nace sin palabras

y con todas las palabras rotas nos vamos.

Y sin embargo,

aunque vivir sea enmudecer,

existe un placer original en el silencio

que justifica todos los silencios.

***

ANIMAL DE ESPERA

No crees en las revelaciones

y sin embargo, ¿qué esperas aquí

de pie

en mitad de un día cualquiera?

Sostenerse erguido

ya es una forma de creer.

***

/julio/1936/1999/abuelo/

el 18 de julio mi abuelo cumple veinticinco años

acaba de licenciarse acaba de irrumpir la guerra en la península

pronto recibirá un destino

jefe del equipo quirúrgico móvil número 6

si sabe usted coser barrigas de parturientas

sabe usted coser barrigas de soldados

aunque todavía nadie imagina le espera el frente de teruel

uno de los más brutales de toda la contienda

habla a su nieto seis décadas después

el mar mediterráneo se refleja en los ventanales del apartamento

habla de amputaciones de falta de anestesia habla de la metralla de los desgarros de las lentejas aún visibles en los intestinos de los soldados

habla del frío de la tierra durísima habla de la falta de espacio en los cementerios

habla de cadáveres amontonados en casas de campo

habla de reclutas de cabos de brigadas de capitanes de sargentos que dicen cosas cosas de sus madres antes de morirse

habla sin detenerse

habla como el mar que no deja de traer una materia

espumosa y terca

cada una de las tardes de ese verano

***

/verano/2009/2017/carol/

yo trataba de descansar en el dormitorio de al lado

debían de ser las seis de la tarde

después de dos días ya tenías casi todas tus cosas en cajas

comenzaste a meter perchas en una bolsa de plástico

me asusté porque pensé que algo estaba ardiendo

que le habías prendido fuego a algo

estoy convencido de que el sonido era idéntico

al de un incendio devorando cosas

pero solo estabas metiendo perchas en una bolsa de plástico

***

/julio/1972/2020/1994/2013/2016/mamá/

he fantaseado con un lenguaje que tuviera memoria

que hiciera pausas que acogiera la duda el pasmo la espera

un lenguaje que supiera abrirse como se abre una ventana

un lenguaje que pesara como pesa cualquier cosa

un lenguaje de fondo esférico múltiple arbóreo

un lenguaje hecho de sus hablantes de sus muertos

un lenguaje en el que decir cosas como /madre/

no pueda llevar el mismo tiempo

que decir cosas como /fibra/ o /sobre/ o /manta/

un lenguaje que no solo sea útil servicio consumo

un lenguaje con las voces y los rincones de una casa

un lenguaje habitado.

Imagen de portada: Javier Vicedo Alós

FUENTE RESPONSABLE: Zenda. Por Juan Domingo Aguilar. Editor: Arturo Pérez-Reverte. 24 de agosto 2022.

Sociedad y Cultura/Literatura/Poesía/Versátiles.

 

6 poemas de Laura Villar Gómez.

Laura Villar Gómez es una poeta nacida en Santiago de Compostela en 1992. Estudió el Grado en Lengua y Literatura castellanas en la Universidad de Santiago de Compostela. Actualmente es profesora de Lengua en un instituto. Ha escrito artículos para medios como Quimera, Clarín u Oculta Lit. Poemas suyos han aparecido en revistas y plataformas como Álastor (Nicaragüa), Vallejo&Co (Perú), Emma Gunst (Argentina), Low-fi Ardentía (Puerto Rico y Nueva York) o Ezra (Estados Unidos), y fue incluida en las antologías Piel fina. Poesía joven española (Ediciones Maremágnum, 2019) y Árboles frutales (Editorial Dieciséis, 2021). Su primer poemario, La ciudad, fue publicado por Ediciones Liliputienses en 2019. Presentamos una selección de sus textos y varios poemas inéditos.

***

(dijo la luz es cegadora / cuando sale de tus ojos / cuando sale de tus manos es caricia / dijo también es fuego / cuando viene de tu boca)

Abandonábamos la ciudad

unos instantes,

cada día, las luces disueltas

en cristal de escaparate,

los edificios convertidos

en reflejos de asfalto.

Y es que abandonábamos

la ciudad a veces por las tardes,

de forma consciente,

como quien abandona el gas

abierto con la cabeza metida

en el horno.

A veces era por las noches. Había

un lapso de tiempo en que la ciudad

se desvanecía como nube o cigarrillo

porque a veces,

al encontrarse las miradas

como puentes o gaviotas,

nos perdíamos del mundo.

***

QUISIERA empezar por una carta

contarte que aquí los pájaros

siguen su canto

cuando se los lleva el mar

y se funden con el cielo

(pero aquí no significa nada

sino adentro)

los paisajes que atraviesan las ventanas

del coche del tren

se desvanecen

pero algo siempre acaba quedándose

algo siempre

pero siempre algo también se deshace

fuera y lejos

pero siempre algo también

dentro y cerca

aquí

repito

aquí

quisiera decirte

no estoy hecha

para la pérdida

pero los pájaros y la gente

igualmente se van

(pero aquí significa adentro

significa

no se van del todo

nada

nunca)

***

PRIMERO

te voy a contar que antes

de ti

conocí las cosas que pasan

quise quedármelas

después de irse

pasó que muchas se fueron

y yo me quedé quieta

viéndolas pasar

así

tan leves

como la mano en el cristal

que sujeta la lluvia que cae

al otro lado

pero las cosas pasaron

y con su paso

hicieron cicatriz

en esta carne

quise apresarlas con las uñas

clavadas

en la otra carne

pero algunas de esas cosas

no quisieron volver después

de que yo las llamara

primero

quiero decirte que las cosas

todas las cosas

que me pasan

hacen huella aquí

y se clavan hueco a hueco

y se hacen sitio en mis espacios

y algunas

casi todas

se acaban yendo

y dejan cicatriz

pero otras

unas cuantas

son heridas

y entonces siento

que no pueden desaparecer

volverse brisa

si no vuelvo tras ellas

corriendo en la noche

y las llamo

para que vuelvan a posarse

en su hueco

en su espacio

y lo deformen

convirtiendo la herida en memoria

en parte de este cuerpo

y no en una salida más

de todo lo que contiene

***

el sol rompía la avenida

un único rayo

se vertía por la calle ascendente

abierta al mar

a sendos lados

los edificios dormían

en el abrazo de la sombra

decías que también

habría lluvia

en este lugar

que también las luces del amanecer

se encogerían como gatos salvajes

en las sombras de los árboles

decías que también aquí

todo

pero nada queda

en este lugar

***

pienso este lugar sigue siendo hostil

mientras miro desplomarse un rayo de sol

por la ventana abierta

mientras miro la superficie de tu espalda

que tiene algo de superficie de los barcos cuando llueve

más allá de esta habitación

el mundo se desborda en un abismo

inmenso

de escenas tan hostiles

como la carne fría de mi piel contra la tuya

***

a veces dices cosas que no quiero escuchar

por eso pongo a televisión tan alta y asiento despacio

para que creas que te estoy prestando atención.

pero pongo la televisión cada vez más alta,

tan lentamente que no te das cuenta

de que el ruido se confunde con el de los aviones

atravesando bandadas de pájaros ahí fuera

me hablas a gritos

pienso que sería mejor que cogieras el móvil

y me enviaras mensajes al WhatsApp

que nunca leería

podría ignorarte haciendo uso de las nuevas tecnologías

tú sigues hablando

y no entiendo por qué no te acercas

y me tocas, en vez de hablarme de cosas del trabajo,

del horario cambiante de la tienda de electrodomésticos

o de los muchos iconos que ahora tiene Facebook

te miro entonces

porque apenas recordaba cómo era el tamaño exacto

de tus ojos

y te callas

porque tú tampoco recordabas

el color aproximado de los míos

te quedas en silencio

y te das cuenta del ruido de la televisión

de que están llamando los vecinos por el volumen tan alto

pero nos quedamos así

porque no sabemos qué hacer con esa mirada

cómo contenerla cómo hacer que nuestros ojos

dejen de mirarse

o en lugar de eso

acercarnos

como si siguiéramos un hilo transparente de luz

para besarnos

como hacíamos hace tiempo

porque ya ni siquiera recuerdo el tiempo que hace de eso

Imagen de portada: Laura Villar Gómez

FUENTE RESPONSABLE: Zenda. Apuntes, Libros y Cía. Por Juan Domingo Aguilar. Editor: Arturo Pérez-Reverte. 25 de mayo 2022.

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