Ebrio de soledad

Ebrio de desilusión
me entrego
a quien no desea,
de verdad, escucharme.

Total, resulta simple
comprar un cuerpo,
un oído, una mentira.

Te dicen
que escuchan
de tus sinsabores
y tristezas,
pero eso sí,
primero la tarifa.

Y obnubilado
te dejas llevar,
para llegar
a la profundidad
del desahogo.

Me río
de mí mismo,
sintiéndome
un idiota.

Será que
quien manso,
se entrega
pensando
en la perdida
del amor genuino,
se transforma
a la larga,
en un hombre
al cual la soledad,
va secando
por dentro.

Vive!

No sé si es noche
o amanece,
confusión que atenaza
sin cadenas ni mordazas.

Desde que te has ido
solo han quedado
regados por el piso,
pétalos de aquellas rosas
que tanto te gustaban.

Tomo uno de ellos,
siento la suavidad de tu piel
y la humedad de tus labios,
la angustia que me aprisiona,
a su vez, me ahoga.

Miro alrededor,
huelo tu perfume favorito.
Me acerco a tus cosas,
tu libro de mesa preferido,
tus brazaletes y collares,
tu diario, al que mantenías
con riguroso secreto.

Tiemblan mis manos
al abrirlo,
instintivamente lo hago
en la última página,
y leo:
“No me extrañes, mi amor porque partiré dentro de poco. Sabes que estaremos
donde sea, el uno junto al otro. Lo nuestro ha sido tan adorable y armonioso, que nos permitió cultivar un amor inquebrantable. Ni tú ni yo, hemos sido egoístas.
Siempre deseamos desde el alma, la felicidad del otro. No me llores…recuerda
nuestra vida juntos y en ese reencuentro, en que se volverán a entrelazar nuevos amaneceres…
Solo es como si me fuera de viaje, a un lugar en donde te aguardare hasta volvernos a mirar a los ojos y tomarnos de la mano, como cada día en esta vida lo hemos hecho. ” Te amo tanto…que te daré vida luego de haberme ido, vida en la que con el devenir del tiempo, encontraras quien te quiera, sin perderme en tus recuerdos “

Llanto no te detengas,
derrama mis lágrimas
sobre esta página,
que ella en donde este
perciba cuanto la extraño.

Bien se, que no podré
intentar como Orfeo
rescatarla y traerla
conmigo,
de la tierra de los muertos,
ya que ello
es solo un imposible.

Pero se también,
que ella me permitirá
tener una buena vida
aun en su ausencia,
y se alegrara
si mi dolor presente,
se transforma cuando
así lo sea,
en el hallazgo
de un buen amor
con el cual
compartir la
vida que me queda.

Sola…

Cada día
que pasa,
me esta sucediendo
aquello
que dicen
algunos,
que del amor
al odio,
es igual
que la razón
a la locura.

Ese fino hilo,
esta provocado
por tu desinterés
hacia mi
que se ha hecho
costumbre,
al igual
que tu aborrecible
soberbia,
creyendo
que eres
mejor ,
que cualquier
mortal
que te rodea.

Tu ego
ha crecido tanto,
que con el
has creado
un mundo paralelo,
en el que
solo tu vives.

Una verdadera pena,
que reniegues
de dónde vienes,
y olvidar, quien fue
quien te acompaño
ante cada desafío.

Y es así,
que como
no quiero odiarte,
me iré
en silencio,
con el
corazón roto.

Sabes, al final
de tus días
no sabrás
que hacer,
ya con tu vida.

Solo ruego
que cuando
ese momento
llegue,
sola, no te encuentres.

Tu engaño

Me has mentido
y no por vez
primera,
no he querido
escuchar rumores,
de quienes
nos conocen.

No ha sido una,
sino varias veces,
seguramente
culpable ambos
somos,
por lo
que has hecho.

Te he amado
tanto,
pero no
te ha resultado
suficiente.
Quizás buscabas
un amor mórbido
u otra cosa,
que no logro
aun entender.

Solo deseo
hacerte la pregunta
última,
¿porqué
al darte todo,
mi vida
has secado,
como mustio
recuerdo
del ayer?

Locura de pasión

Cuando
quisiste seducirme,
¿recuerdas que te dije?
Tendrás más
que lamentarte,
que alegrarte…

Podrías
arrepentirte luego.
No te importo.
Rebelde
como aun eres
me dijiste,
deja eso solo
para los demás,
“quiero
que me hagas el amor
y ahora mismo”.

Así, tal cual
lo expresaste
apasionada
y desenfrenada,
de otra manera
mentiría,
me obligaste
a tomar
tu cuerpo
una y otra vez.

No me dejabas
ir,
eras insaciable,
como un depredador,
con su
presa más preciada.

Qué bien hice,
en escucharte.

Eras otra…

Eras esa rubia
de ojos claros
a quien todos
amábamos,
pero de quien
de nadie, eras.

De igual manera
que te sabías bonita,
igual así
eras de soberbia.

Te vi. entrar
no me reconociste,
eras otra a aquella
de aquel tiempo.

Como es que la vida
nos cambia tanto,
me pregunté.

Y solo seguí
mirando por la ventana
del viejo bar.

¿Démonos una tregua, quieres?

Porqué razón
el amor,
a veces
tiende
a ser cruel,
con el paso
de los años,
sí dos manos
entrelazadas,
pueden
producir
un éxtasis mayor,
que la locura
de aquel amor
de tiempos
juveniles.

Si con solo
mirarnos,
conocemos
las respuestas,
sin hacer
preguntas.

El vaivén
de la vida
cambia
nuestro rumbo,
cada día
y nosotros,
imperturbables
no apreciamos
todo aquello
que tenemos,
y aunque
pequeño
nos conmueve
el amor,
el beso furtivo,
el afecto amigo
que con el paso
del tiempo
más profundo
se comporta.

No dejemos
pasar el tiempo
en vano.
Aprisionemos
en nuestra retina
Estos,
únicos momentos.